Lecturas
Is 50, 4-7
Sal 21, 8-9. 17-20. 23-24
Flp 2, 6-11
Mc 14, 1- 15, 47
COMENTARIOS PRIMEROS
Entre semana santa y triduo pascual. Cada una de las denominaciones tiene su historia y su entorno. Parece que semana santa tiene una carga mayor de la pasión y del sufrimiento en consecuencia. Triduo pascual la tiene de vida nueva y resurrección. Conviene señalar y repetir que el triduo pascual no incluye el jueves santo, de tanta tradición en nuestra cultura. El triduo son viernes, sábado y domingo. Luego con las complicaciones de cuándo es comienzo del día, se extiende al jueves a la tarde. Viernes y sábado son días de ayuno absoluto, incluido el eucarístico, pues en la tradición de Roma, el viernes y el sábado no hay culto, hasta el domingo de madrugada con la vigilia pascual. Ya parece entre nosotros algo aceptado la anticipación de la vigilia pascual a horas del fin de la tarde, comienzo de la noche. No hemos logrado darle la vida que tenían el jueves y el viernes, y acostumbrar a los creyentes a trasnochar en la espera del resucitado. En cambio, la misa de medianoche de Navidad es más fácil mantenerla. Arrastramos cosas incongruentes, pero dificilísimas de cambiar. ¿O serán caprichos de ‘liturgistas’?