La Teología y la Filosofía de la Liberación no solo deben retoñar: deben hacerlo con memoria completa. No basta con recuperar los nombres ilustres del siglo XX si seguimos repitiendo el mismo gesto patriarcal que ha acompañado a la Iglesia durante siglos: hablar de liberación sin nombrar a las mujeres.
Es verdad: sin Gustavo Gutiérrez, Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino, Pedro Casaldáliga, Óscar Romero, Enrique Dussel o Franz Hinkelammert, no se entiende el surgimiento de una teología situada, encarnada en los pobres y crítica del sistema. Es verdad también que la Conferencia de Aparecida, guiada por el entonces cardenal Bergoglio, marcó una ruta pastoral latinoamericana que luego el papa Francisco llevaría a una dimensión global con su apuesta por una Iglesia pobre, sinodal y en salida.
Pero también es verdad que, sin las teólogas feministas, sin las mujeres bíblicas, sin las pensadoras y activistas que han hecho posible nuestra liberación, ese relato está incompleto y, por tanto, es injusto.
La teología feminista no es un «añadido» a la Teología de la Liberación. Es una de sus expresiones más radicales, porque pone en el centro no solo la pobreza económica, sino también la opresión patriarcal, simbólica, eclesial y teológica que pesa sobre los cuerpos y las voces de las mujeres… Leer más (Lucha Castro)

Redes Cristianas
noticias obreras
Cristianisme i justícia
Religión Digital
EL SALTO
Redes Cristianas
noticias de Navarra
Público
noticias obreras