Fragilidad y ComunidadReligión Digital

La fuerza de la vulnerabilidad en un pontificado llamado a hacer santa la comunidad

En un mundo fascinado por la eficiencia, la autosuficiencia hiperactiva y la imagen impecable de quienes ostentan el poder, la enfermedad irrumpe siempre como una provocación. La reciente intervención quirúrgica del Papa León XIV en el Policlínico Gemelli no es únicamente una noticia del ámbito médico o eclesial; es, ante todo, un espejo transparente en el que se refleja la condición más profunda de nuestra propia existencia: nuestra radical vulnerabilidad.

Lejos del hermetismo o del secretismo con el que la institución acostumbraba a proteger la figura de los pontífices en otros tiempos, la naturalidad y cercanía con la que León XIV ha compartido su proceso de salud nos sitúa ante un gesto de profunda honestidad teológica y humana. No contemplamos a un líder omnipotente parapetado tras la sacralidad del cargo, sino a un hermano que sufre, que se convalece y que no tiene reparo en mostrar la flaqueza del cuerpo. Hay algo profundamente evangélico en esta exposición desarmada. La verdadera autoridad de la fe nunca ha descansado en la solidez de las estructuras ni en el vigor de los aplausos, sino en la capacidad kenótica de abajamiento, de compasión y de fraternidad.

El dolor, cuando no se esconde ni se instrumentaliza, posee una misteriosa capacidad pedagógica. Nos deshace los esquemas del orgullo y nos devuelve a lo esencial. Cuando el Sucesor de Pedro experimenta la debilidad en la habitación de un hospital, la Iglesia recuerda que su centro no está en las grandes proclamaciones ni en el ejercicio vertical del poder, sino en la caritas que cuida y se deja cuidar. Es en ese cruce de caminos donde se destruyen las inercias del clericalismo y florece la comunidad real: la de los que se reconocen necesitados de gracia, la de quienes descubren que la fe no mece certezas absolutas, sino que nos abraza en la intemperie… Leer más (Jesús Lozano Pino)



Redes Cristianas

Maricarmen Abascal falleció dos semanas después de ser sacada de su casa en camilla. Su caso ha adelantado las elecciones y ha convocado una huelga general.

Maricarmen Abascal murió el 7 de octubre en el Hospital Gregorio Marañón. Tenía 87 años. Dos semanas antes, la habían sacado de su piso de Retiro en camilla, con un despliegue policial de operativo antiterrorista.

Vivía allí desde los 17. Setenta años. La misma casa donde murieron sus padres. La misma casa de la que salió para no volver.

Las imágenes dieron la vuelta al país: la camilla, los agentes, y cientos de jóvenes gritando «¡Maricarmen, no estás sola!» Una señora mayor, sola, despojada de su hogar, y una generación que no la conoce pero que sabe perfectamente lo que significa que te echen de donde vives.

Su abogada lo dijo sin adornos: «Si no llega a producirse el desahucio, su muerte no habría llegado tan rápido». A veces la justicia mata sin querer, pero mata.

Un contrato, una empresa y un laberinto que nadie quiere recorrer
Maricarmen pagaba unos 500 euros al mes. En 2018, el edificio fue comprado por Urbagestión. La empresa quiso subirle el alquiler a 1.600. Su pensión era de 1.400. Setenta años de vida no caben en una hoja de cálculo, pero el mercado no lee hojas de vida: lee contratos… Leer más (Evaristo Villar)


 

 


Cristianisme i Justícia

La relación entre caridad y justicia, seguimiento de Jesús y pertenencia eclesial o comunitaria no puede resolverse mediante oposiciones simples. No basta con contraponer asistencia y transformación social, confesionalidad y pluralismo, espiritualidad y compromiso político, comunidad y autonomía personal. La tradición teológica ofrece debates que permiten reconocer la complejidad del problema y formular criterios más equilibrados. Tres controversias resultan especialmente fecundas: la que enfrentó las perspectivas de Juan Luis Vives y Domingo de Soto; la tensión entre el «cristiano anónimo» de Karl Rahner y el «ateísmo cristiano» denunciado por Hans Urs von Balthasar; y el desacuerdo reciente entre Clodovis y Leonardo Boff acerca del lugar de Cristo, los pobres y la Iglesia.

El debate entre Juan Luis Vives y Domingo de Soto ayuda a pensar la responsabilidad pública ante la pobreza… Leer más (Jesús Martínez Gordo)



Religión Digital

El sociólogo y filósofo peruano y Carmen Lores, pedagoga y psicóloga, ambos compañeros de Gustavo Gutiérrez, intercambiaron reflexiones sobre democracia, derechos humanos y feminismo con la comunidad de San Cristóbal de Pamplona en la Jornada Mundial del Trabajo Decente

(Luis Santiago/Noticias Obreras).- Rolando Ames, sociólogo y filósofo peruano, califica de “inédita” la concentración de poder de los impulsores de las nuevas tecnologías. Carmen Lores, directora de la revista de Teología de la Liberación Página“, propone que el feminismo aúne la defensa de la dignidad de todos los vulnerables, durante una conversación sobre democracia, derechos humanos y feminismo con la comunidad de San Cristóbal de Pamplona en la Jornada Mundial del Trabajo Decente.

Ames, sociólogo, filósofo y jurista, fue senador y miembro de la Comisión Verdad y Reconciliación creada tras la dictadura de Alberto Fujimori. Carmen Lores, pedagoga y psicóloga, ha sido decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Perú y trabajó en la Mesa Nacional de Concertación y Lucha Contra la Pobreza… Leer más (Luis Santiago)