Otra lectura de la Semana Santa

José Sánchez Luque en Fe adulta

A Jesús de Nazaret lo hemos cubierto con títulos de gloria tan aparatosos que casi lo hemos sepultado de nuevo. Quizá lo hemos condenado al honor de los altares. Al canonizar al carpintero de Galilea hasta la más última potencia, al hacerlo subir a lo más alto de los cielos, de coronarlo rey de reyes y señor de los señores, al hacerlo Hijo de Dios y segunda Persona de la Santísima Trinidad… casi hemos logrado silenciar por completo al Jesús de los pobres, de las muchedumbres hambrientas, de los marginados, al Jesús rodeado de malas compañías y de pecadores. La misma Iglesia y la teología católica han olvidado algo crucial: en Jesús, Dios se hace hombre, pero hombre pobre. Nace en un establo, no tiene donde reclinar la cabeza y muere desnudo en una cruz, el suplicio de los últimos, de los más pobres de aquella sociedad. No lo olvidemos: Dios se hace hombre pobre. Ya lo dijo el filósofo alemán: casi siempre el adjetivo es más relevante que el sustantivo.

¿No habremos enterrado al Jesús anticonformista, al que opta por la pobreza, al profeta contracultural, al antisistema, al que no se somete a la autoridad religiosa de Israel ni a los dictados del imperio romano? ¿No nos habremos olvidado del Jesús muy humilde pero desobediente, rebelde y aún provocador, del Jesús libre y liberador, del que, al rodearse de mujeres y de personas marginadas, es criticado por la sociedad híper machista y puritana de su tiempo? Ese Jesús concreto y real, tal como nos lo pintan los evangelios, queda en la mente de muchos eclipsado por el Jesús de los catecismos, del gran poder y de la gloria.      Leer más


 

Arde Notre Dame

Faustino Vilabrille en Fe Adulta

Para Dios vale infinitamente más un niño que todas las catedrales del mundo juntas

La primera noticia personal que recibí del incendio de la Catedral de París fue el WhatsApp de un amigo que decía: “La Catedral de París en llamas en Semana Santa, ¿será un signo?”

Mi respuesta fue esta: “Cuando los discípulos reclamaron la atención de Jesús sobre la grandeza del templo de Jerusalén, Él contestó: ‘no quedará piedra sobre piedra’. El verdadero templo de Dios son los seres humanos. Al final no se nos va a preguntar por ningún templo, ninguna catedral, ninguna basílica, solo por los seres humanos: ‘tuve hambre, tuve sed… Mateo 25,31-46. San Pablo dice:  ‘el templo vivo de Dios donde Él habita son los seres humanos”. (Ver 1ª Corintios 3,16-17).

La primera cita la recogen tres Evangelistas, signo de su autenticidad. Marcos la narra así en 13,1-2: “Al salir del templo, uno de sus discípulos le dice: “Maestro, mira qué piedras, y qué construcciones”. Jesús le contestó: “¿Ves esas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida”.

Jesús no vino a enseñarnos a  construir iglesias, ni catedrales, ni basílicas. Vino a enseñarnos a:

  • a amarnos unos a otros,
  • a sentir hambre y sed de justicia,
  • a dar de comer al hambriento,
  • a dar de beber al sediento,
  • a vestir al desnudo,
  • a acoger al forastero (inmigrante),
  • a atender al enfermo,
  • a visitarlo en la cárcel.    Leer más

 


 

Otras noticias


Doy por sentado que una mujer también puede ser ordenada. No entiendo las razones en contra

No podemos seguir como antes con respecto a la marginación de las mujeres en la Iglesia, advierte la priora de Tutzing, Alemania: Ahora es el momento de actuar. Tenemos que asegurarnos de que se tomen medidas reales hacia la igualdad y no solo medidas a medias, como el diaconado para las mujeres. No puedo entender por qué las mujeres y los hombres no pueden verse como iguales. No puedo entender por qué las mujeres y los hombres no pueden reconocerse mutuamente como iguales. Me parece muy preocupante el hecho de que en todo el mundo el poder está en manos de los hombres. ¿Por qué no hemos aprendido a gestionarlo mejor?  Leer más (Elisabeth Auvillain)



La eutanasia en favor de la vida

“La eutanasia es inmoral”, escribía hace unos días uno de los teólogos más reconocidos del estado español, distinguido en sus buenos tiempos por su gran apertura. ¿Es inmoral que alguien decida poner término a su vida biológica, de todos modos tan efímera, cuando para él ya no posee las condiciones de calidad que la hacen sacramento de la Vida que no nace ni puede morir? ¿Es inmoral que una mano amiga ayude delicadamente a dar ese paso a la Resurrección? ¿Es inmoral esa forma de pascua? “No –nos diría, supongo, el teólogo–, lo inmoral sería aprobar una ley que acabara siendo un coladero, que abriese la puerta a muertes no consentidas, que permitiera desembarazarse de una vida por oscuros intereses inhumanos”. De acuerdo, amigo, pero eso no sería eutanasia, sino cruel asesinato.     Leer más (Joxe Arregi)



Procesiones de Semana Santa: algo falta

Lo importante de verdad es enmarcar las procesiones en el contexto de la Semana Santa evangélica. Por una parte, nuestra sociedad sigue reproduciendo la misma trama que en tiempo de Jesús y que hoy le llevaría de nuevo a ser crucificado. La muerte violenta de Jesús, su crucifixión, es una consecuencia de su modo de vivir y quienes le asesinaron –nunca se utiliza esta palabra, ¿por qué?– lo hicieron calumniosamente bajo una capa hipócrita de piedad y respeto a la ley de Dios. Las procesiones no tocan para nada este tema y se quedan en el dolorismo de Jesús y de María.   Leer más (Gabriel Mª Otalora)



Ya estamos hartos de engaños religiosos

Estamos viviendo un hecho patente: los países tradicionalmente más cristianos, a medida que se van desarrollando y son cada día países más industrializados y más ricos, son también cada día países menos religiosos. Por eso se puede (y se suele) decir que la religión cristiana ha entrado en crisis. Una crisis incontenible y creciente. ¿Qué podemos pensar y hacer en esta situación? Lo digo claro y sin rodeos: lo que tenemos que hacer los cristianos es vivir de acuerdo con el Evangelio de Jesús. Teniendo en cuenta que, si hacemos eso, nos va a ocurrir lo que le ocurrió a Jesús.     Leer más (José Mª Castillo)