Religión Digital

«No veo cómo se puede decir que se reconoce la validez del Concilio – aunque me sorprende un poco que un católico pueda presumir de no hacerlo – y no aceptar la reforma litúrgica nacida de la Sacrosanctum Concilium»

«La no aceptación de la reforma, así como una comprensión superficial de la misma, nos distrae de la tarea de encontrar las respuestas a la pregunta que repito: ¿cómo podemos crecer en la capacidad de vivir plenamente la acción litúrgica? ¿Cómo podemos seguir asombrándonos de lo que ocurre ante nuestros ojos en la celebración? Necesitamos una formación litúrgica seria y vital»

«Abandonemos las polémicas para escuchar juntos lo que el Espíritu dice a la Iglesia, conservemos la comunión, sigamos maravillándonos con la belleza de la liturgia»

El arte de celebrar, advierte el Papa, no se aprende «porque uno asista a un curso de oratoria o de técnicas de comunicación persuasiva», sino que requiere «una dedicación diligente a la celebración, dejando que la propia celebración nos transmita su arte»

«No podemos volver a esa forma ritual que los Padres Conciliares, cum Petro y sub Petro, sintieron la necesidad de reformar, aprobando, bajo la guía del Espíritu y según su conciencia de pastores, los principios de los que nació la reforma»Leer más (Jesús Bastante)



Eclesalia

Soy consciente de que el título de esta reflexión no es muy espiritual, cuando la sinodalidad es un signo da salvación en forma de “proceso espiritual que parte del vaciado de uno mismo” (Papa Francisco) que debe huir de encastillarse cada persona en su verdad si queremos realizar juntos el Camino en escucha fraterna.

Ocurre que lo anterior necesita las reformas estructurales y jurídicas necesarias para que, efectivamente, los frutos sinodales puedan surgir y sobre todo fluir. Son necesarios los cambios operativos, con el Código de Derecho Canónico como protagonista principal, para que este proceso ambicioso y necesario que impulsa Francisco tenga éxito -a pesar de la huelga de brazos caídos de la Curia vaticana de la que alerta el cardenal Rodríguez Maradiaga. Veo grandes dificultades en las comunidades pequeñas (parroquias) y a demasiados obispos silentes y dispuestos a dormir el proceso en cuanto muestre signos de debilidad. Vemos como surgen voces disfrazadas de falsa prudencia que entienden que no hay que abrirse tanto a los cambios. Son discípulos de J. T. di Lampedusa y de su genial novela El gatopardo, que muestra a los que tenían mucho que perder abogando porque cambie lo necesario… para que todo siga igual.

Temas como la autoridad basada en el liderazgo de servicio frente a la autoridad como poder canónico, la presencia de la mujer en ámbitos mayores de responsabilidad, el celibato opcional, acabar con la participación laical derivada del orden sacerdotal para colocar al Bautismo como fuente de carismas y misiones… Casi todo es anatema, intocable, para algunos. Pero hubo un largo tiempo donde primó que “Lo que afecta a todos, debe ser tratado por todos”...Leer más (Gabriel Mª Otalora)


 

 


Religión Digital

En éstas semanas que, en muchas diócesis, se están presentando las síntesis de los grupos y aportaciones de los laicos al Sínodo, es fácil encontrar numerosos resúmenes que siguen en “lo de siempre”, incluido el informe final de la Secretaría del Sínodo de la Conferencia Episcopal Española. Síntesis que silencian las voces disidentes especialmente cuando se trata de temas novedosos, que surgen, a mi entender de la acción del Espíritu y del discernimiento sereno y esperanzador.
El resumen de la fase diocesana presentado por la C.E.E. parece ignorar la necesidad del cambio profundo que el propio Papa y la Secretaría del Sínodo proponen a toda la Iglesia. Si -como formula la filosofía del lenguaje- las palabras crean, identifican y dinamizan la realidad, las palabras de este documento episcopal, en lugar de sumar y aportar, parecen más bien restar, esconder y paralizar el proceso de renovación sinodal. Hasta la palabra Evangelio queda relegada a una sola mención en todo el documento y lo hace más como si de una “norma” se tratara que como Buena Noticia liberadora y universal. En fin, un documento lamentable que parece empeñado en llenar los odres nuevos (el corazón de millones de personas del siglo XXI) con el vino viejo y avinagrado de siglos anteriores… Leer más (José María Marín Sevilla)



Religión Digital

El asesinato del conocido indigenista Bruno Pereira y del periodista inglés Dom Phillips ha conmovido al país y al mundo entero. Este crimen sólo es comprensible en el marco de una política de odio y persecución que el gobierno actual ha establecido como política normal, afectando principalmente a los pueblos originarios, los negros, las personas de otra opción sexual y los pobres en general. Sólo en tiempos del nazismo se instaló tal práctica política. Ella es expresión de barbarie, cuando pasa por encima del contrato social que establece relaciones civilizadas entre los ciudadanos.
Estos asesinatos tienen que ser investigado hasta el fondo y han de tener en cuenta la atmósfera de odio y de violencia, estimulada desde arriba, que se ha apoderado del país. Quien ha afirmado que la revolución del 64 se equivocó al torturar pues debería haber matado, quien explícitamente declara que habría que fusilar a 30 mil izquierdistas y hace apología abierta de un conocido torturador, no es ajeno a la atmósfera que propició el bárbaro crimen cometido en el Vale do Javari amazónico. ¿Por qué la Policía Federal suspendió las investigaciones? ¿Quién lo ordenó? Las instituciones jurídicas están siendo puestas a prueba. Deben actuar… Leer más (Leonardo Boff)