SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA.SU OCTAVA. Ciclo C
11 de abril de 2010
Hch 5, 12-16
Sal 117, 2-4. 22-27
Ap 1, 9-13. 17-19
Jn 20, 19-31
PRIMERAS REFLEXIONES
Es el domingo de la octava de Pascua. Según la visión de la liturgia, un único día de fiesta, alegría y manifestación de Dios. “El día en que actuó el Señor” se extiende a estos ocho días en una sola fiesta y celebración. Por eso convendría que la de hoy fuera continuidad de la del domingo pasado, repitiendo incluso los elementos celebrativos que más la caracterizaron para recoger y expresar esa vinculación entre las dos. Que no falte la aspersión bautismal y los aleluyas y alegría pascuales. Primer día de la semana, primer día de la creación, primer día de la resurrección y primer día de nuestra vida nueva en la nueva creación, que termina por unirse y confundirse con la vida nuestra de cada día.
Se escuchaba en ocasiones la expresión “in albis”. Se ha quedado, está, viene, etc in albis. Quiere expresar ignorancia, falta de conocimiento, sin haber sido apercibido de nada, con descuido total. ¿Sería bueno o posible comenzar la vida de resucitados en verdad “in albis”? Sin el peso de conocimientos, de historia, de costumbres y hábitos, de sentimientos, de deseos viejos. La historia nos ata. La de todos y la nuestra personal. Vuelve la vieja pregunta de Nicodemo: ¿puede alguien nacer de nuevo? Brota espontánea y rápida la respuesta negativa. ¿Y la resurrección? ¿La vida nueva mía, hoy? No pueden ser sólo ideas bonitas para consumo piadoso. Si la fe es real, algo de real ha de contener la vida nueva del bautizado, renovada en esta pascua. Seguramente no valen tampoco aquí los blancos y negros, del todo o nada. Alguna novedad fresca y sorprendente ha de brotar en nuestra vida. Que se nos note además. Es fresca la alegría, rejuvenece el buen humor, libera hasta extremos insospechados el perdón, renueva estar dispuestos a perder el tiempo, enloquece regalar y tirar el dinero. Los placeres certifican las ganas de vivir, la espontaneidad aligera, los deseos y afanes abren el futuro, la compañía es principio de salvación, la conversación sabrosa expresa confianza en el otro y en el lenguaje. Y cualquiera que lea esto con más imaginación o Espíritu podrá agregar y cambiar muchas más pinceladas originales hacia una vida, a otros estilos para ofrecer novedades a cualquiera que mantenga la fe y la arraigue en la base fundamental de que cualquier cosa podemos esperar. Algo vendrá hacia nosotros, que dejará patente la novedad de la vida absolutamente nueva e insospechada del Resucitado. In albis, por fin, alguien en albis.
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