DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 16 de enero de 2011

Lecturas:
Is 49, 3. 5-6  
Sal 39, 2-4. 7-10  
1Cor 1, 1-3  
Jn 1, 29-34

PRIMERAS REFLEXIONES

             De nuevo en tiempo “ordinario”, esa designación tan poco atractiva. Más fácil, fijarnos en lo extraordinario. En el desarrollo litúrgico, la atención y el esmero de las comunidades se centra también en lo extraordinario: pascua, navidad y sus preparaciones. Lo ordinario solemos reducirlo a la continuidad imprescindible para llegar de un extraordinario a otro. No apreciamos hoy lo ordinario y el deseo mayor suele ser convertirlo en extraordinario. Pero sólo lo ordinario puede resultar una realidad sin mediaciones. Lo extraordinario incluye el peligro de menospreciar lo básico y consistente, lo que es el fondo mismo de lo real, su consistencia profunda. Hablamos mucho, y seguramente debiéramos hacerlo más, de experiencia. La nuestra, y sus casos particulares, han de anclarse en lo real y universal, sin otra adherencia que el intento de prescindir de todas ellas. En lo “ordinario” surgen las experiencias de nuestros sentidos. La atención a cuanto vemos, oímos, tocamos, gustamos y olfateamos brota en lo habitual, aun cuando nunca viniera mal una mayor reflexión sobre ello. También la conciencia de lo que somos nace de la continuidad, no de la excepcionalidad. La costumbre de vivir nos acomoda a lo que somos y lo extraordinario más bien nos desacomoda, descompone el gesto. Por eso resolvemos la vida, sin mucha conciencia de su resolución, más sobre la marcha que sobre los altos del camino. De su  sencillo transcurrir  y sus mil facetas, brota la sabiduría y, más tarde, sobre ello, montamos lo excepcional. Me hubiera gustado presentar unas pinceladas para recobrar la importancia de todo aquello que parece carecer de ella, siendo en verdad lo decisivo. ¿Cómo hacer de la liturgia de los domingos ordinarios el fuste de la fe? En ella se ha de levantar y sustentar la afirmación de Rom y de Habacuc de que el justo vive de la fe. De la fe que es memoria de la resurrección y aplicación de la misma a lo “ordinario”. Conseguir una celebraciones vivas, aunque reposadas, de esas ordinarias sería, muy probablemente, más necesario que alcanzar grandes celebraciones extraordinarias.

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DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 16 de enero de 2011

DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A16 de enero de 2011Is 49, 3. 5-6   Sal 39, 2-4. 7-10   1Cor 1, 1-3   Jn 1, 29-34PRIMERAS REFLEXIONESDe nuevo en tiempo “ordinario”, esa designación tan poco atractiva. Más fácil, fijarnos en lo extraordinario. En el desarrollo litúrgico, la atención y el esmero de las comunidades se centra también en lo extraordinario: pascua, navidad y sus preparaciones. Lo ordinario solemos reducirlo a la continuidad imprescindible para llegar de un extraordinario a otro. No apreciamos hoy lo ordinario y el deseo mayor suele ser convertirlo en extraordinario. Pero sólo lo ordinario puede resultar una realidad sin mediaciones. Lo extraordinario incluye el peligro de menospreciar lo básico y consistente, lo que es el fondo mismo de lo real, su consistencia profunda. Hablamos mucho, y seguramente debiéramos hacerlo más, de experiencia. La nuestra, y sus casos particulares, han de anclarse en lo real y universal, sin otra adherencia que el intento de prescindir de todas ellas. En lo “ordinario” surgen las experiencias de nuestros sentidos. La atención a cuanto vemos, oímos, tocamos, gustamos y olfateamos brota en lo habitual, aun cuando nunca viniera mal una mayor reflexión sobre ello. También la conciencia de lo que somos nace de la continuidad, no de la excepcionalidad. La costumbre de vivir nos acomoda a lo que somos y lo extraordinario más bien nos desacomoda, descompone el gesto. Por eso resolvemos la vida, sin mucha conciencia de su resolución, más sobre la marcha que sobre los altos del camino. De su  sencillo transcurrir  y sus mil facetas, brota la sabiduría y, más tarde, sobre ello, montamos lo excepcional. Me hubiera gustado presentar unas pinceladas para recobrar la importancia de todo aquello que parece carecer de ella, siendo en verdad lo decisivo. ¿Cómo hacer de la liturgia de los domingos ordinarios el fuste de la fe? En ella se ha de levantar y sustentar la afirmación de Rom y de Habacuc de que el justo vive de la fe. De la fe que es memoria de la resurrección y aplicación de la misma a lo “ordinario”. Conseguir una celebraciones vivas, aunque reposadas, de esas ordinarias sería, muy probablemente, más necesario que alcanzar grandes celebraciones extraordinarias.
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EL BAUTISMO DEL SEÑOR. Primer domingo después del 6 de enero. Ciclo A. 9 de enero de 2011

Lecturas:
Is 421, 1-4. 6-7  
Sal 28, 1-4. 9-10  
Hch 10, 34-38  
Mt 3, 13-17

PRIMERAS REFLEXIONES

                Concluye el tiempo litúrgico de la Navidad. Lo hace con un domingo dedicado al bautismo del Señor por Juan. Coloca al Señor en su línea de salida para la misión de anunciar el reino con palabras y obras (2ª lec). Señala por tanto la terminación de su infancia, de su vida más o menos protegida. La reflexión de hoy sobre el bautismo ha de recoger todo eso. El bautismo es el inicio de una vida nueva e insospechada por la acción del Espíritu. El nacimiento propiamente dicho a una nueva realidad que hemos descubierto y en la que nos gustaría desenvolvernos siempre. Jesús ha nacido entre nosotros y lo celebramos en las fiestas de Navidad. Nosotros nacemos por el bautismo en los ámbitos de Dios, en sus campos de fuerza. Nos queda crecer y desarrollarnos en la novedad en que nos encontramos ahora.

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Jaungoikoaren giza aurpegia

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Kristauek ez dugu eskuratuko bizi dugun krisi erlijioso honetan beharrezkoa den adore espirituala, ez badugu ikasten Jesusekiko atxikimena beste era batean bizitzen. Jada ez da aski harremanak izatea oker ulertua dugun Jesus batekin, lainotsuki atzemana, era abstraktuan aitortua edota giza lider bat gehiago bezala miretsia den Jesus batekin.

Nola berraurkitu, ordea, fede berrituaz Jesusen baitan den misterioa? Nola berreskuratu haren berritasun bakarra eta ezinerrepikatua? Nola utzi haren suzko hitzek astindu gaitzaten? Joanen ebanjelioaren hitzaurreak garrantzi handiko konbentzimendu batzuk gogorarazten dizkigu.

Gauza harrigarria gertatu da Jesusen baitan. Joanek hitz arduratsuz dio: «Jainkoaren Hitza haragi egin da». Ez da gelditu isilik betiko. Bere burua agertu nahi izan digu Jainkoak, ez errebelazioz edo agerpenez, baizik Jesus gizonagan haragi eginez. Ez du haragia «jantzitzat» hartu, ez du giza itxura hutsa hartu. Jainkoa, egiaz, haragi argal egin da, ahul eta zaurigarri, gurea bezalako haragi.

Kristauek sinesten dugun Jainkoa ez da bizi aparte eta iritsezin bezala, bere Misterio ezinatzemanean hesiturik. Gu bezalako gizaki batean topatzen ahal dugu. Harekin harremanak izateko, ez dugu mundutik zertan irten. Ez dugu zertan ibili haren bila geure bizitzatik at. Jesusengan aurkitzen dugu haragi eginik.

Honek guztiak aukera ematen digu harekiko harremanak besterik ez bezalako sakontasun nahastezinez bizi ahal izateko. Jainkoaren giza aurpegia da Jesus guretzat. Jesusen onberatasunezko keinuetan gizakiari dagokion moduan ari zaigu Jainkoa agertzen: nolakoa den eta gu nola maite gaituen. Jesusen hitzetan Jainkoaren ahotsa entzuten dugu, haren deiak eta haren promesak. Jesusen egitasmoan Aitaren egitasmoa aurkitzen dugu.

Hau guztia modu bizian eta konkretuan behar dugu hartu. Hor dago Jesusen sentiberatasuna gaixoengana hurbiltzean, haien gaitzak sendatu eta haien sufrimena arintzean: sufritzen ikusten gaituenean Jainkoak nola begiratzen digun agertzen du horrek, eta sufritzen ari direnen aurrean guk nola jokatzea nahi duen. Hor dago Jesusen adiskidetasunezko harrera bekatariei, prostituituei eta pertsona gogaikarriei: nola ulertzen gaituen eta nola barkatzen digu agertzen du horrek, eta nola nahi duen guk barkatzea iraintzen gaituztenei.

Horregatik dio Joanek Jesusez ari dela: «graziaz eta egiaz betea». Harengan Jainkoaren doako grazia dakusagu, gainezka ari dena. Harengan Jainkoaren zinezko maitasuna, sendoa eta leiala onartzen dugu. Kristau ez-gutxik bere fedea era nahasian-edo bizi duen aldi honetan, zer sinetsi eta zeinengan konfiantza jakin gabe, ez da gauza inportanteagorik kristau-elkarteen erdigunean Jesus Jainkoaren giza aurpegi bezala ipintzea baino.

SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD. Ciclo A. 2 de enero de 2011

Lecturas:
Si 24, 1-2. 8-12  
Sal 147, 12-15. 19-20  
Ef 1, 3-6. 15-18  
Jn 1, 1-18

PRIMERAS REFLEXIONES

                La palabra recoge el pensamiento y el deseo. Da acceso al inaccesible interior. Presta vías exteriores a lo más íntimo y propio. La palabra establece comunicación, abre posibilidades de encuentro, rompe la soledad. La palabra dice, pero la palabra crea. Crea, y no sólo las relaciones que genera, sino que crea elementos nuevos, crea cosas. Las crea y luego las mantiene, sólo ella las puede mantener. Si cuento un sueño, lo convierto en más real; si ordeno algo, provoco cumplimiento o incumplimiento bien verificables. Si insulto o alabo, modifico y creo realidades nuevas, creo de la nada, creo peligrosamente. Repitiendo cualidades o defectos de una persona, las voy haciendo reales, contribuyo a su verdad o falsedad. La palabra encierra un infinito de novedades, es depositaria del universo entero. Ella lo nombra y lo crea en sus inagotables variaciones. Palabras fuertes y palabras débiles, con peso específico y vacías. Todas son palabras e incluso las más vanas poseen status de realidad.

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DOMINGO DENTRO DE LA OCTAVA DE NAVIDAD. Ciclo A. 26 de diciembre de 2010

Lecturas:
Si 3, 2-6. 12-14  
Sal 127, 1-5  
Col 3, 12-21  
Mt 2, 13-15. 19-23

PRIMERAS REFLEXIONES

                El evangelio de Mateo presenta y ordena unos relatos sobre la infancia de Jesús unidos a las tradiciones fundacionales de Israel. Así, Jesús, desde el comienzo, simboliza, asume y resume toda la historia del pueblo de Dios. Nada de esto pretende ser histórico, y es traicionar al texto darle ese carácter. Son cinco relatos que se construyen en torno a otros tantos textos de la Escritura y que dejan duda sobre si los textos citados generan la narración o la narración ha hecho citar el texto. El último bloque ni deja precisar a qué texto concreto de la Escritura se refiere.

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CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO. Ciclo A. 19 de diciembre de 2010

Lecturas:
Is 7, 10-14  
Sal 23, 1-6  
Rom 1, 1-7  
Mt 1, 18-24

PRIMERAS REFLEXIONES

          Nos encontramos hoy ante unos textos muy importantes para los cristianos. Han configurado, y configuran, vida y mentalidad y han marcado, y marcan, comportamientos. Y todo depende de una traducción, quizá discutible como todas, pero decisiva para lo que llamaríamos hoy el “imaginario” cristiano. El término hebreo más próximo a ‘doncella’, queda traducido por los setenta como `virgen`. (Los “setenta” tradujeron los textos sagrados del pueblo judío, en Alejandría, entre el S. III y II a C., del hebreo y arameo al griego. Según la leyenda, fueron aislados uno por uno para la traducción y, en la confrontación final de los textos, resultó que todos habían coincidido en la misma.) Virgen y virginidad han dejado una huella profundísima, tanto que el misterio de Dios queda implicado en ella. Dios muestra preferencias ante la virginidad y la no- virginidad queda preterida. ¿Se puede o se debe desmontar algo de todo esto? Convendría precisar de qué hablamos al hacerlo de “virgen”. Si se trata de un dato fisiológico o de sus adheridos simbólicos. Lo primero resulta tan material, tan accidental e imprevisible en ocasiones, que no parece pueda vincularse a preferencias, ni divinas ni humanas. Lo segundo, tan abierto e indeterminado, que no resulta útil ni válido para la comunicación, sin previo perfil que lo determine. Si para el diccionario virgen es quien no ha tenido relaciones sexuales, podemos formular el pensamiento (o falta de pensamiento) habitual diciendo que Dios se complace en quien no haya tenido relaciones sexuales por encima de quien sí las haya tenido. Y creo que hoy nadie lo afirmaría así.

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SUFRITZEN ARI DEN JENDEAGANDIK HURBILAGO

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Makeronte gotorlekuan preso, Joan Bataiatzailea antsiaz dago Jainkoaren epai izurrigarria noiz iritsiko, herriaren bekatua errotik erauzteko. Horregatik, presondegira Jesusez iristen zaizkion berriak nahasgarri gertatzen ditu: noiz ekin behar dio Jesusek ekintzari? Noiz agertu behar du justiziazko eskua?

Lepoa moztuko dioten baino lehenago, Jesusengana ikasle batzuk bidaltzeko modua egin du Joanek, barrua erretzen dion galdera honi erantzun diezaion: «Zu al zara etortzekoa dena ala beste baten zain egon behar dugu?» Jesus ote da egiazko Mesias ala beste boteretsuago eta bortitzago baten zain egon behar dugu?

Jesusek ez die erantzun ikasleei zuzenean. Ez dio eman bere buruari inolako mesiastar titulurik. Haren egiazko nortasuna ezagutzeko bidea beste bat da, biziagoa eta konkretuagoa. Esaiozue Joani «ikusten eta entzuten ari zaretena». Jainkoak bere Bidalia nolakoa izatea nahi duen ezagutzeko, Jesusen jarduerari ongi erreparatu behar diogu eta haren mezuari oso adi egon. Ezin du ordezkatu ezagutza zehatz hau beste inolako aitorpenek.

Jesusen jarduera guztia sendatzera eta askatzera dago orientatua, eta ez juzgatzera edo gaitzestera. Lehenik eta behin, ikusten ari diren hau adierazi behar diote Joani: sufritzen ari den jendeari emanik bizi da Jesus buru-belarri, jende horri osasuntsu, duintasunez eta zoriontsu bizitzea eragozten dion guztitik askatzeari emanik. Jendea sendatuz iragartzen du Mesias honek salbazioa.

Ondoren, Jesusi entzuten ari direna adierazi behar diote: esperantzazko mezua, hain zuzen ere laborari pobretu haiei zuzendua, abusu- eta zuzengabekeria-mota guztien biktima diren haiei zuzendua. Mesias honek pobreei hots egiten die Jainkoaren Berri Ona.

Norbaitek Jesus Mesiasen jarraitzaile ote garen ala beste batzuen zain egon behar duen galdetzen badigu, geure zer egintza agertzen ahal diogu? Zein mezu entzuten ahal digu? Ez dugu burua zertan nekatu jakin nahi dugunean zein diren Jesusen elkarte batean falta ezineko bi ezaugarriak.

Lehenengoa: sendatzaile den elkarte bat egiten saiatzea, sufritzen ari den jendeagandik hurbilago bizitzea, bakarrago eta babesgabeago diren gaixoekiko arduratsuago izatea, entzungo dien eta kontsolatu dituen norbaiten beharra duen jendea gogotsuago onartzea, jendearen ezbeharren aurrean presenteago egotea.

Bigarrena: elkartea ez eraikitzea pobreei bizkarra emanik; aitzitik, halakoen arazoak hurbilagotik ezagutzea, halakoen premiei kasu egitea, halakoen eskubideak defenditzea, ez uztea babesik gabe. Halakoek behar dute entzun eta sentitu Jainkoaren Berri Ona beste inork baino lehenago.

Jesusen elkartea ez da soilik fede-hastapenak eskaintzeko lekua, ezta soilik ospakizun-tokia ere. Era askotan izan behar du bizitza sanoago baten iturri, abegi-leku eta egoitza-beharrean denaren etxe.

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO. Ciclo A. 12 de diciembre de 2010

Lecturas:
Is 35, 1-6a. 10  
Sal 145, 7-10  
St 5, 7-10  
Mt 11, 2-11

PRIMERAS REFLEXIONES

               En la tradición litúrgica romana, este domingo figura como de especial alegría. (Están permitidos los ornamentos de color rosa, como alivio del morado.) El conjunto del adviento, en las diferentes liturgias, tiene acentos de alegría y de penitencia. Podemos acentuar cualquiera de ellas; pero saltar de una a otra encierra dificultades. No parece que los fieles celebrantes conserven y cultiven el sentido de un domingo hasta el siguiente. Puede ser de más ayuda mantener el mismo tono los cuatro domingos. Cambiarlo de unos a otros puede descentrar y privar de unidad clara a todo este tiempo que ciertamente fluctúa de la penitencia a la alegría. Desde el día 17 comienza en la liturgia una preparación más intensa de la Navidad. Son características las llamadas antífonas de la O. Cambian himnos y antífonas en la liturgia de las horas. Las lecturas de las eucaristías están escogidas con criterios más “prenavideños”: las primeras resultan narrativas y poéticas, y muestran relación estrecha con los evangelios; éstos, de los “evangelios de infancia” de Mt y Lc, ofrecen textos que pretenden recoger hechos anteriores al nacimiento de Jesús.

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EZ BAZTER UTZI BIHOTZ BERRITZEA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

«Bihotz berri zaitezte, hurbil baita Jainkoaren erreinua». Mateoren arabera, hauek dira Joanek Judeako basamortuan jaulki dituen lehenengo hitzak. Eta, orobat, hauek dira Jesusek jaulki dituen lehenengoak, bere profeta-jarduera hastean, Galileako aintzira-ertzean.

Bataiatzailearen predikuarekin eman da entzutera Jesusen mezuaren muina izango den konbertsiorako deia. Jesus ez da artean agertu, eta Joan hor ari da errotiko aldaketara dei egiten, zeren Jainkoak bizitza bere egiazko jomugara bideratu nahi baitu.

Bihotz berritze hau ez datza penitentzia egitean. Ez da aski herri hautaturiko kide izatea ere. Ez da aski Jordango bataioa hartzea. Beharrezkoa da «bihotz berritzeak eskatzen duen fruitua ematea»: bizitza berria, Jainkoaren erreinua onartzera bideratua.

Jada basamortuan entzutera ematen hasia den dei hau izango da Jesusen mezuaren giharra, haren bizitza guztia arnastuko duen irrika. Hona zen dioen: «Aro berria hasi da. Hurbil da Jainkoa. Ez zaituzte bakarrik utzi nahi zeuen arazoen eta gatazken aurrean. Haurride bezala bizitza partekatzen ikusi nahi zaituzte. Jainkoa guztien Aita bezala onartzen. Ez ahaztu haren mahai inguruan azken Jaia ospatzeko deia jaso duzuela».

Ez genioke amore eman behar Jainkoaren erreinura konbertitu ez den Eliza batean bizitzeari. Ez dugu zilegi Jesusi jarraitzea haren egitasmoa onartu gabe. Vatikano II.a kontzilioak argi eta irmo deklaratua du: «Elizak, munduari laguntza ematean eta mundutik askotariko laguntza jasotzean, ez du amets bat baizik: etor dadila Jainkoaren erreinua eta gauzatu dadila gizadiaren salbazioa.

Bihotz berritze hau ez da norbanakoaren aldaketa hutsa, baizik Elizan sortu behar dugun giroa da, zeren Eliza osoak behar baitu bizi Jainkoaren erreinua onartuz. Ez datza jarduera erlijiosoak leialtasun handiagoz betetzean ere, baizik gizartean «Jainkoaren erreinua eta haren justizia» bilatzean.

Ez da aski kristau-elkarteetan Elizaren «sakramentuak» era duinagoan ospatzeko ardura. Beharrezkoa da, gainera, Jesusek betetzen zituen erreinuko «seinaleak» sustatzea: jenderik ahulena onartu, sufritzen ari direnez gupidatu, gizarte berradiskidetua sortu, barkazioa doan eskaini, pertsona oro defenditu.

Horregatik, bihotz berritzeko desira sakonak arnasturik, hau dio Vatikano II.ak: «Liturgiak ez du agortzen Elizaren jarduera guztia; izan ere, gizon-emakumeak ospakizunera iritsi ahal daitezen, beharrezkoa da aldez aurretik federako eta bihotz berriko deia jaso dezaten». Ez genuke eginkizun hori bazter utzi behar.