Orar con el Evangelio

*           EL  ADVIENTO   MI  ADVIENTO 

*    Vamos a comenzar de nuevo el tiempo de ADVIENTO, comienzo del año Litúrgico, el año de la Iglesia
.
*    Tiempo de ADVIENTO. Tiempo de espera. El Señor está cerca. Viene.
*    Es un tiempo para enderezar las sendas y allanar los caminos.
*    Es un tiempo para despertar y velar.
*    La esperanza, en Adviento, es CONVERSIÓN, COMPROMISO. No basta con esperar pasivamente. El Reino de dios está cerca pero nos toca a nosotr@s, cristian@s, hacerlo visible ya.
*    Un anuncio, un grito nos llega:
*    ¡DESPERTAD!  Ya del sueño. ¡VIGILAD! ¡ ALEGRAOS!

*    El ADVIENTO, es un camino para buscar, para ir, para acercarnos más a Dios,
o para dejar y permitir que Dios llegue más a nosotr@s.
*    Una voz quiere despertar lo que duerme en cada persona:
*   “PREPARAD  EL  CAMINO  AL  SEÑOR”
*    Sabe a susurro, sabe a alarma que suena dentro del corazón…
¡Que  lo oigamos en nuestro interior!
                                                           

                             PREGÓN  DE  ADVIENTO 

*    Os anuncio que comienza ADVIENTO.
Alzad la vista, abrir bien los ojos, otead el horizonte;
daos cuenta del momento.
Captad los gritos y susurros, el viento, la vida.

 
*    Empezamos el ADVIENTO, y una vez más renace la esperanza en el horizonte.
Al fondo, clareando ya,
la NAVIDAD. Una NAVIDAD sosegada, encarnada, fraternal, solidaria, íntima, pacífica…
*    A veces también, superficial  violenta… pero siempre cargada de ESPERANZA.

*    Estad alerta y escuchad. Lleno de Esperanza grita Isaías.
“caminemos a la luz del Señor”.
     Con Esperanza pregona Juan Bautista:
     “CONVERTÍOS”, porque ya llega el Reino de Dios.
*    con la esperanza de tod@s los pobres de Israel,
de todos los pobres del mundo, susurra María su palabra de acogida:
    “HÁGASE  EN    SEGÚN  TU  PALABRA

*    ¡Alegraos!, saltad de júbilo. Poneos vuestro mejor traje.
¡Que se note!  VIENE DIOS.
Llenaos de ALEGRÍA, PAZ Y ESPERANZA.
Preparad el camino. Ya llega nuestro SALVADOR.
*    ¡VIENE DIOS!… y  ESTÁ A LA PUERTA.

             ¡Despertad a la Vida!.
                  Z  U  R  I  Ñ  E

 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 18, 33b-37)

* DOMINGO XXXIV. T.O. –B-  (Noviembre 22 de 2009)

* JESUCRISTO,  REY  DEL  UNIVERSO

*           Hoy nos podemos preguntar: ¿Tiene futuro la verdad  en este mundo de hoy?.
*           ¿Serán la libertad y la verdad  flores raras en nuestra tierra?.
*           ¿Terminarán encontrándose la verdad de Jesús y la sed de verdad del ser humano?.
*           El Evangelio de hoy nos puede suscitar estas o parecidas preguntas, ante el interrogatorio de Pilato  y la respuesta que le da Jesús:
*           TÚ LO DICES. SOY REY”
*           HE VENIDO PARA DAR TESTIMONIO DE LA VERDAD”.

*                      O R A C I Ó N

*           Jesús, que tu respuesta suscite  en nosotr@s una admiración por la belleza de tu  testimonio  acerca de la Verdad. Jesús tu ofreces gratuitamente la Verdad a los más pobres, pero no la escondes ante los poderosos a pesar de que tu vida corra peligro.

*           Vemos que la verdad oficial se impone por la violencia. En cambio tu Verdad Jesús no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma Verdad, que penetra suave y a la vez fuertemente en nosotr@s.

*           Tu Reinado, Jesús, nos lo enseñaste con tu vivir:
en el SERVICIO, en la ENTREGA  de la vida, y en la no VIOLENCIA.

*           Tú, Jesús eres el testigo de la verdad sobre la vida humana:
Has abrazado a l@s que estaban más desamparad@s;
*           Has compartido la mesa con tod@s;
            Has curado a muchos enferm@s;
            Has comunicado vida abundante.
            Nos has comunicado tu Espíritu, para que recemos al mismo Padre  que nos ama, sin distinciones de poder.
*         Nos has enseñado tu interés por to@s  , especialmente por l@s que más sufren.
*           Este modo de vida es tu REINO::
Reino de la Verdad y de la vida para tod@s. Reino de libertad, de justicia, de paz.

*           Señor, queremos pertenecer a tu Reino siempre; que no nos falte tu aliento, tu vida, tu Espíritu, para ser testigos de la Verdad,  de tu VERDAD, que es:
*           Amar especialmente a quienes lo necesitan.
            Liberar a los esclavizad@s por el mal.
            Dar gratis lo que hemos recibido gratis,
            Y construir el entendimiento y la paz.

*           Señor, Jesús, sabemos que para vivir tu VERDAD, hay que pararse, hacer silencio para escucharte y…con valentía, vivir y seguir  tu  Voluntad, que es la Voluntad de  nuestro Padre, Dios. AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

Orar con el Evangelio (Mc. 13, 24-32)

                        DOMINGO XXXIII. T. O. – B – (Noviembre 15 de 2009)

*           Hay momentos en la vida en que todo parece que se vuelve del revés: el sol no ilumina, la luna no alumbra en las noches, las estrellas dejan de embellecer el cielo y se caen. El sol, la luna, las estrellas los astros son símbolo de muchas cosas que hacen dura la vida de los seres humanos y de los pueblos: el hambre, la injusticia, la enfermedad, el sin sentido de la vida.

*           ¿Qué hacer en esos casos?. ¿Será la angustia la única salida?. El Evangelio viene a nuestro encuentro con toda su capacidad de generar ESPERANZA. Jesús, que es la Palabra que no pasa nunca, nos asegura que viene, que está a la puerta. Es posible verle en la noche su presencia en medio de nosotr@s es una luz más potente que el sol y los astros.

                                            O R A C I Ó N

*           Seño, a esta promesa tan grande de tu venida,
cabe responder con la espera, con la vida levantada,
con la alegría que no se oscurece ni en la noche…
            Tu resurrección ha puesto el broche final a la historia;
han sido vencidos el mal y la muerte.

            La realidad definitiva será la victoria del bien, del amor, de la vida.

*           Incluso los que nos consideramos tuy@s, de tu Iglesia,
escandalizamos muchas veces: Nuestro afán de poder,
de no dejar pensar libremente,..

*           Pero gracias a ti, Señor, no han faltado ni faltan,
personas que nos reúnen en tu amor,
*           Que nos respetan como Tú.
*           Que nos dejan pensar y decidir fraternalmente.
*           Que nos curan y consuelan.

*           Tu Espíritu, Jesús, no deja de alentarnos:
             Nos recupera para la tarea del Reino.
             Nos recuerda lo esencial.
             Nos concede la libertad..
             Nos da el  coraje de ser tus testigos.
¿Seremos capaces de escucharte, de tener fe en tu Palabra?.

*           Señor Jesús, enséñanos a acompañar a personas
que no saben cómo salir de sus noches,
otras  que están a punto de perder la fe en la justicia, en la Iglesia.
*          Hay mucha dignidad escondida que espera salir a la luz. .

*           Señor, Jesús; sigue llenando de tu Espíritu a esas personas
que en nuestro camino, a veces oscuro, nos van señalando
el sendero de la vida, ensanchando el espacio de nuestra tienda,
llenando nuestro corazón de alegría. AMÉN.

*                      Z U R I Ñ E

Domingo 15 de noviembre – XXXIII del ordinario

Lecturas
5 de noviembre de 2009
Dn 12, 1-3  
Sal 15, 5-11  
Hb 10, 11-14. 18  
Mc 13, 24-32
 

PRIMERAS IDEAS

                El capítulo 13 de Mc nos marca con claridad las primeras reflexiones de este domingo. Serán en torno al final. Antes se conocía el conjunto como “postrimerías” (muerte, juicio, infierno, gloria). Eran títulos y nombres para un final desconocido, pero cierto hasta lo inexorable. Una constante de los humanos, sobre todo con el instrumento de las religiones: tantear, predecir, explorar los límites, el límite, de todas las cosas. De nosotros, de nuestras “construcciones” de todo tipo, del universo que nos rodea. Probablemente los humanos se hicieron y reconocieron como tales, cuando apartaron sus muertos, o algunos muertos, de la simple cadena biotrófica que aprovecha y se mantiene gracias a deshechos anteriores. Somos animales que separan y veneran a sus muertos. Con ese simple gesto, nos “trascendemos” y tratamos de romper la secuencia de vida y muerte.

Leer más

Domingo 8 de noviembre – XXXII del ordinario

Lecturas
1Re 17, 10-16  
Sal 145, 7-10  
Hb 9, 24-28  
Mc 12, 38-44
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Nos acercamos al final del año litúrgico correspondiente al ciclo B. Los textos, el otoño, el ambiente creado por más horas de oscuridad que de luz, acercan instintivamente a reflexiones sobre el final de tantas cosas, el final de todo. Hasta el mes comienza con fechas marcadas para el recuerdo entrañable de nuestros difuntos. Las celebraciones que nos quedan de este año litúrgico, incluida la de Cristo Rey, tienen un ambiente melancólico, un fondo escatológico, que sugieren límites y final.

                          Vanidad de vanidades. Vacío, humo, inconsistencia. Sutilezas de apariencia para el engaño. El barroco la simbolizaba en el espejo. Tan decorativo y brillante, tan vacío de nada propio, tan engañoso y hasta tan temible. La vanidad, tan vana y tan común. Dar buena imagen de nosotros mismos. Apoyar el aprecio que requerimos para seguir vivos en la imagen externa, en la apariencia. Provocar la admiración y hasta el elogio con sólo nuestra presencia, con nuestro porte. Pocas cosas más vanas, más inconsistentes. Surge precisamente al intentar llamar la atención sin nada que la merezca. Al no contener nada, necesita mantenerse como sea: bellas palabras, gestos elegantes, ropas aparentes; fotos, revistas, fama, publicidad de nuestro propio vacío. Vanidad, humo. Puede revestirse en su afán hasta de sus contrarios, y la miseria y desaliño terminan en formas camufladas de vanidad. Sólo que así tampoco hay nada dentro. Saludos, homenajes, premios, cofradías prescindibles, fajines, títulos honoríficos, prelaturas sin personal. Una lista interminable que tienta denominar como simple estulticia. Pero es tan frecuente que no puede ser sólo eso, tiene que encerrar y partir de algo más. Tanto culto a la apariencia. Como hablamos en torno al evangelio de hoy, habrá que aceptar que el mundo de lo religioso, incluso de lo cristiano, no sólo no le es ajeno, sino que puede fomentarla. Una nota o un interrogante final: ¿no es necesaria la atención y el cuidado de la propia persona, de su presentación y sus formas, como signo ineludible de un mínimo aprecio a sí mismo? La vanidad no tiene  que ver con el aprecio a sí mismo, sino con la provocación del aprecio de los demás. Una vez más, la unidad coherente entre lo exterior y lo interior de la persona, sirve de exorcismo para huir de la vanidad y del descuido. Y será higiénico repasar despacio el Qohelet y su escepticismo sobre cosas que verdaderamente valgan la pena.

Leer más

Orar con el Evangelio (Mc. 12, 38 – 44)

* DOMINGO  XXXII. T. O. – B – (Noviembre 8 de 2009) 

*           Hoy parece que cuando Jesús nos habla de “amar”,
no habla de ofrecer cosas sino de “
ofrecerse”.
            No nos hace libres la abundancia sino la
generosidad.
Y no la generosidad de cosas, sino de nuestras propias personas.
            Hoy tu Palabra, Señor, es una pregunta:
*          ¿Qué haces, por el Reino de  Dios?
 

*                  O R A C I Ó N

*           Señor, haznos generos@s como la viuda del templo
que entrega lo que tiene… no lo que le sobra…
Una viuda y pobre es un símbolo del desamparo;
una mujer que ha perdido el amor de su vida es una persona rota por la mitad;
y a este destrozo del corazón, se le une la carencia de bienes  para alimentarse
ella y  los suyos

            Que sepamos descubrir  las necesidades de las personas que nos rodean
y de las que están lejos y nos sintamos felices, compartiendo lo que tenemos.

*           Que sepamos fiarnos del Amor de  Dios, que siempre responde a quien se entrega, como respondió a la entrega de CRISTO, con la RESURRECCIÓN.

*           Señor, nos da miedo entregarnos a tu servicio; siempre nos estamos reservando algo; en el fondo no nos fiamos plenamente de Ti.

*           Y  tú, Señor, que observas la realidad de la vida, llamas a tus discípulos,
hoy a nosotr@s y nos invitas a ser como esta viuda: es la que más entrega a favor del Reino de Dios. Lo poco que tenía lo puso a disposición de Dios.

*           Es el programa viviente de tus seguidor@s: poner lo que tenemos al servicio del Reino.

*           Y nosotr@s, quizá, malgastando o escatimando tiempo, salud, cultura, dinero, trabajo, familia… Nos cuesta ponerlo todo a tu disposición, en favor de los demás.

*           Ayúdame, Señor, y ayúdanos a tod@s, a entregar lo  que somos  y tenemos
– todo regalo de tu bondad- para que tu Reino sea una realidad. AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

 

 

Orar con el Evangelio (Mt. 5, 1 -12)

DOMINGO XXXI. T.O. – B – TODOS LOS SANTOS

*          Bienaventuranzas de la solidaridad  

* Felices los que siguen al Señor
por la senda del buen Samaritano
Los que se atreven a andar tras sus pasos.
A superar las dificultades del camino.
A vencer los cansancios de la marcha.
Los que al andar van trazando sendas nuevas
para que otros sigan, entusiasmados,
y continúen la obra del Señor.
Los que, atentos y presurosos, cambian su ruta
para salir al encuentro del Señor vivo en el que sufre,
tan presente en estos tiempos,
tan cercano para algunos, para otros tan lejano. 

*Felices los que dan la vida por los demás.
Los que trabajan duro por la justicia anhelada.
Los que construyen el Reino desde lugares remotos.
Los que, anónimos y sin primeras planas,
entregan su vida para que otros vivan más y mejor.
Los que con su diario sacrificio
abren huellas de humanidad nueva
en un mundo tan desigual  por el egoísmo neoliberal
del "dios-mercado". 

*Felices TODOS los que trabajan por los pobres.
Desde los pobres. Junto a los pobres.
Con corazón de pobre.
Contemplando a diario la hermana muerte temprana,
injusta, dolorosa, en los rostros de los niños olvidados,
sin salud, ni educación, ni juegos
(infancias robadas por milesen mi continente sufrido desde antaño).

*Felices los que viven solidarios
dejando el asfalto limpio y prolijo
para caminar los senderos pedregosos,  polvorientos
que entran al mundo de los que no cuentan
en los números o estadísticas de los ministerios de turno. 

*Felices los  que aman al hermano concreto.
Los que no se van en palabras
sino que muestran su amor verdadero
en obras de vida, de compañía y de entrega sincera.

*Felices los que enseñan,
los que intentan que todos aprendan
sin distinciones de color, piel o dinero.

*Felices los que comparten sus bienes
Dones-regalos del Buen Diospara vivir como hermanos
y demostrarlo en la práctica.
Los que no guardan con egoísmo
sino que brindan y comparten. AMÉN

         Z U R I Ñ E

TODOS LOS SANTOS. 1 de noviembre de 2009

Lecturas
Ap 7, 2-4. 9-14  
Sal 23, 1-6  
1Jn 3, 1-3  
Mt 5, 1-12ª
 

APROXIMACIONES A DÍA Y TEMA

                La santidad es la característica más exclusiva y más identitaria de Dios. “Yo el Señor vuestro Dios soy santo” (Lv 19, 2) “No hay santo como el Señor” (1S 2, 2). “porque sólo tú eres santo”, del himno litúrgico Gloria a Dios en el cielo. “Santo, santo, santo es el Señor” (Is 6, 3 y Ap 4, 8).

                Participando de ella, el primero e idéntico también, Jesús, el Ungido, el Señor. “El santo de Dios” (Lc 4, 34), reconocido -“sé quién eres”- hasta por los demonios (Mc 1, 24).

                Y nosotros, el pueblo de los santos. En los saludos o despedidas de las cartas de Pablo y su círculo, “los santos” corresponde a todos los bautizados. “Santos y fieles” en el saludo de Ef. En Ro, a los que forman parte de los santos” (1, 7) “a todos los santos que están con ellos” (16, 15). Sin multiplicar los textos, parece que para Pablo y sus primeros grupos, todos llevamos el título de santos por nuestra consagración bautismal.

                Si todos los fieles llevan el título de santos, los hombres buenos, limpios de corazón, generosos, profundamente unidos a Dios, ¿no serán también santos? Muchos discuten la expresión “cristianos anónimos” por inadecuada o excesivamente inclusiva. Y ¿santos anónimos, pues la santidad viene de Dios solo? Respecto a alguna religión hablamos con respeto de sus “santones”, ¿serán ajenos a la unión íntima con Dios, serán santos?

Leer más

Orar con el Evangelio (Mc. 10, 46-52)

*   DOMINGO XXX. T.O. –B – (Octubre 25 de 09)

*   Para ir a Jesús, a veces, necesitamos intermediarios.
En el evangelio, los que actúan entre Jesús y el ciego
tienen una doble actitud. Por un lado, le regañaban
para que no molestase a Jesús;  por otro lado le dicen:
“Ánimo, levántate que te llama”.
    Momento culminante de fe del ciego:
   Da un salto, deja el manto y se acerca a Jesús”
    Deja, todo lo que le impide ir a Jesús…
*  ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?
*   Maestro que pueda ver…
*  TU FE TE HA SALVADO”
*  Quedó curado… y  siguió a Jesús…               

ORACIÓN
   * A ti levantamos nuestros ojos, Padre Dios.
A ti elevamos nuestro  corazón
A ti encomendamos  nuestro ser, nuestra vida entera. 

*  Como los ojos del niñ@ pequeño que están pendientes
del padre y de la madre, así están nuestros ojos puestos en ti, Señor,
esperando tu amor, recibiendo la vida, seguros del perdón de quien ama. 

* Muchas veces somos como el ciego del camino:
 tenemos los ojos cerrados a la luz  que nos impide  ver lo bello
que hay a nuestro  alrededor.  
 

-Señor, nos ciegan tantas cosas:
es la vida con sus luces de colores;
es la comodidad y el deseo irresistible de placer;
es el dinero con sus cadenas que nos aprisionan.
Llega a nosotros cada día
ese mundo calculado y sin piedad de la propaganda.
Llega a nosotros cada día ese mundo de lo fácil,
de lo cómodo, …
y nos dejamos atrapar porque estamos ciegos.

* Señor, ábrenos  los ojos a tu vida.
Enséñanos a descubrir y a mirar
las cosas bellas que has puesto en nuestra vida.
Enséñanos  a ver lo bueno y bello 
que has puesto en las personas que viven
 a nuestro lado.
Queremos ver el mundo con ojos limpios.
Queremos abrir nuestros ojos a la luz de tu evangelio.
Queremos mirar la vida de frente y con sentido. 
 
Queremos que la fe sea antorcha en nuestro camino.
Queremos  verte y queremos  aprender
que la vida, el dolor y la muerte, sin tu luz son caos.

-Queremos poner los ojos en las cosas
y buscar en ellas tus huellas.
Señor, enséñame a ver.
Porque el pecado es tiniebla densa.
Señor, limpia nuestros ojos y nuestro corazón
para que podamos ver desde dentro.
¡SEÑOR!, ten misericordia de nosotros.
¡QUÉ VEAMOS!. AMÉN
                          
                     
Z U R I Ñ E

Domingo 25 de octubre – XXX del ordinario

Lecturas
Jer 31, 7-9  
Sal 125, 1-6  
Hb 5, 1-6  
Mc 10, 46-52
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Podemos reflexionar sobre el seguimiento de Jesús. Es la tarea y la identidad de todo cristiano, de todo bautizado. Por malos usos en los últimos siglos ha quedado la idea entre el pueblo fiel de que el seguir a Jesús es cosa de los “vocacionados”, monjes, monjas, frailes y consagrados en general. Seguir a Jesús, es de todos, de absolutamente todos, es nuestro compromiso y tarea de bautizados. Es nuestra identidad. Incluso por el título de bautizados -consagrados-, con exigencia de novedad e innovación por ese seguirle incorporados a su resurrección que es vida novedosa y desconocida para todos.

Leer más