Domingo de Pascua. Ciclo C. 4 de abril de 2010

PASCUA DE RESURRECCIÓN
Hch 10, 34a. 37-43  
Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23  
Col 3, 1-4  
Jn 20, 1-9
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Es la Pascua. Todo nuevo y renovado. Todo cambiado y rejuvenecido. Desde la ambientación y su estética, los cantos y aleluias, los paramentos y las flores, el cirio pascual, la aspersión bautismal, la sonrisa y el buen ambiente de todos los participantes. La creatividad en todo para celebrar una liturgia auténtica de resurrección. Sobran los odres viejos que ya no pueden retener tanta novedad sin estropearla. Faltan odres nuevos para el vino santo del Espíritu y perfumes exquisitos que engalanen a este pueblo de reyes y mediadores. Un pueblo de rostros deslumbrantes que reflejan la gloria de Dios y se transforman en viva imagen del resucitado (vd 2Cor, 3, 18). ¿Sabremos descubrir esa belleza, mayor con las luces de la pascua, alguien nos hablará de ella, de la de cada uno de nosotros, de la gracia singular y personal de nuestros rostros? Luna nueva, primavera nueva, agua nueva, viento nuevo para unos corazones nuevos, agitados y desordenados. Dios  interviene decididamente para una creación nueva, ya comenzada en el cuerpo llagado del Señor. Así pasa el Señor Dios entre nosotros y nuestras vidas. Y queda todo encendido de su Espíritu.

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Domingo de Ramos. En la pasión del Señor. Ciclo C. 28 de marzo de 2010

Lecturas
Is 50, 4-7  
Sal 21, 8-9. 17-20. 23-24  
Fp 2, 6-11  
Lc 22, 14-23, 56
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                De entrada, no olvidemos varias cosas. La celebración está centrada en la lectura de la Pasión del Señor, este año en la versión de Lucas. El ritmo de la celebración cristiana lo señala el domingo, por tanto, la reunión próxima es la de la Pascua, no tanto la del triduo pascual. La primera parte de la celebración es un rito de entrada, algo más largo de lo habitual, que incluye la procesión con los ramos acompañando a Cristo que sube a Jerusalén. Esta primera parte ofrece en el misal romano tres posibilidades, según la importancia de la celebración y el número de participantes. Pensemos un poquito cuál conviene más al conjunto de la celebración. En sus orígenes, trataba de coincidir con el recorrido de Jesús para entrar en Jerusalén, y contenía un desplazamiento real hacia ella, en procesión y con los ramos. Recordar finalmente que está oficialmente aceptado suprimir una o las dos lecturas que anteceden a la pasión por mantener esta entera y darle mayor realce.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 19, 28-40)

*               DOMINGO  DE  RAMOS. (Lc. 19, 28-40). Marzo 28

*           Cada año nos reunimos en este domingo para celebrar un acontecimiento que tiene dos caras:
* “La del triunfo y la vida y la del fracaso y la muerte”.
Los ramos en honor de cristo Mesías y la pasión y ejecución del Salvador.

*           Los ramos y pancartas  en esta “manifestación”, son el gesto sencillo, espontáneo y valiente, de un pueblo humillado necesitado de un libertador.
*           Los discípulos, la gente humilde y los niños  aclaman al que viene “en nombre del Señor”, “en nombre de Dios”.
*           No pueden callar. Son ramos de victoria  pero con un estilo y unos medios: Jesús escoge el burro y rechaza el caballo; acepta el ramo y olvida el arco triunfal. La propuesta que se nos hace es el rechazo del poder.
*           Coger el  “ramo” es aceptación de este Mesías
sencillo, humilde, pero LIBERADOR.

                        O R A C I Ó N

*           Señor Jesús. Hoy domingo de ramos, te contemplamos al frente de una manifestación.
*           Muchos estaban de acuerdo contigo: habían oído hablar de tus signos, les apasionaba tu amor  por  los enfermos y marginados, aplaudían tu libertad frente a las instituciones.
*           Algunos,  como siempre, contaminarían la procesión…
*           Pero Tú, Jesús Maestro y amigo, te rebajaste hasta la muerte para que comprendiéramos que todo en la vida puede ser oración y ofrenda por los demás.
*           Que sepamos acompañarte cada día de esta semana. Todas las semanas son santas, todas las personas son sagradas, pero a veces necesitamos unos tiempos sagrados, santos, para hacer silencio en nuestro interior, para escuchar el grito de dolor de la humanidad, el grito de Dios…
*           Que compartamos contigo y con los que sufren estos momentos de agonía.

*           Señor, tu muerte fue el desenlace final de una manera de vivir y de hacer  que daba miedo a los que tenían autoridad.
*           En tiempos  de crisis da miedo  cualquier intento de cambio.

*           Señor, te quedaste solo. Los discípulos no entendían prácticamente nada. Los que habían recibido tus favores tenían miedo…

*           Te juzgaron con mentiras, como juzgan a los profetas de todos los tiempos… Lo vemos ahora…
*           Danos valor para no huir. Que sepamos estar aunque sea… de lejos…
*           Señor, aunque nos sintamos sol@s, que sepamos capaces de dar la  mano  a l@s que están a nuestro lado y compartir con ell@s la fe, la esperanza  y el amor… AMÉN.
                                  Z U R I Ñ E       

*                 SEMANA  SANTA 

 *              JUEVES   SANTO: (Jn. 13, 1 -15)

*           Este día, quiere ser  un memorial  de la ÚLTIMA  CENA, De lo que allí se oyó y se vivió… con tanta intensidad, con tanta “pasión”.     
*           Memorial no es sólo recordar, es revivir. Jesús en esta tarde de jueves Santo de 2010, se nos hace presente, con los mismos sentimientos de servicio y entrega, con los mismos deseos de expresarnos su Amor.
*           Nosotr@s, esta tarde, somos l@s discípul@s amad@s que quieren escuchar. Dejarnos lavar los pies, sentarnos a la mesa con el Señor. Sólo que aquí no hay ningún judas…
*           Todo en esta cena, estuvo revestido de sencillez e intimidad. Revivamos en el silencio, en calma estos intensos momentos  de esta Cena…
 

*                      O R A C I ÓN

*           Señor, Jesús: tu amor por nosotr@s, fue hasta el extremo: Con el Amor de un hermano y un amigo, pero más. Con el Amor de un Redentor, pero más.
*           Nos Amaste hasta el fin:  Hasta lavar los pies.
Hasta hacerte pan para los pobres, y más.. Hasta hacer de la Cruz un sacramento, y más.
*           ¡No hay  medida!  ¡ Siempre  más!.
* Señor, el gesto de lavar los pies a los discípulos pone de manifiesto el estilo de relación que quieres que tengamos entre nosotr@s. quieres que nos ayudemos y pongamos nuestra vida al servicio de l@s herman@s. haz que comprendamos que la autoridad es servicio..
*           Al lavar los pies a los discípulos manifiestas tu libertad, nadie te obliga, lo haces por amor  y mueres en la Cruz, también por Amor.
*           Señor, ayúdanos a saber vivir con libertad  cada momento de nuestra vida.

*           Señor, con el pan y el vino  y una cena de amigos, nos recuerdas que estás cerca de nosotr@s en lo cotidiano. Nos esperas. Eres alimento y fuerza en cada momento de nuestra vida.
*           ¡Que vivamos la Eucaristía!
Y  que no olvidemos compartir el pan material con cuantos lo necesitan.
 
*           Señor, que cuantos compartimos el Pan de la Eucaristía  seamos  capaces de trabajar por un mundo donde llegue a tod@s el trabajo, la educación y la posibilidad de una vida digna.

*           La Eucaristía, el pan partido y la copa rebosante es la expresión más fuerte y hermosa de toda la vida y muerte de Jesús, de su talante y su estilo de vivir y morir, de su amor y su Espíritu.
*           Que sepamos reunirnos, alrededor de tu mesa,para saber vivir  a tu estilo, todos los momentos de nuestra vida. ASÍ SEA. 

·                                            Z U R I Ñ E 

 *            VIERN ES  SANTO: (Isaías 52,13-53) 

*          ORAR  CON  EL  EVANGELIO. (Jn.18, 1-“19,42)

*           La Liturgia del Viernes Santo se concentra, como único sacramento, en la Cruz. Que ninguna otra cosa que no sea la Cruz y el crucificado distraiga hoy nuestra mirada.
*           Mirada contemplativa. Tiempo de silencio. Quedar en silencio, para que se nos revele la verdadera hondura del mal.
*           Mirar a la cruz para aprender realismo. La cruz produce escalofrío; nos sitúa en el corazón del sufrimiento humano.:
*           Mirar a la Cruz para descubrir cómo sufre Cristo en su humanidad.
*           Mirar la Cruz, para saber de Dios. Ante las desgracias, catástrofes, el dolor y la muerte nos preguntamos, ¿Dónde está Dios? Dios Padre está en la Cruz, hecho dolor y amor. Pero la Cruz nos dice también que
Dios es misericordia.
*          
Mirar a la cruz para aprender confianza:
           
En tus manos pongo mi vida”.
*           Mirar a las mujeres junto a la Cruz de Jesús, para aprender compasión.
*           Mirar a la Cruz para hacernos compañeros de Jesús.
*           Mirar para contemplar y que lo contemplado nos atraiga y movilice.

+                      O R A C I Ó N

*           Amigos y amigas;
Aquel hombre Jesús, nacido en Nazaret.
*           Hoy va a morir.
Aquel hombre que predicaba el Amor, la esperanza para tod@s los que sufren.
*           Hoy va a morir.
*Aquel hombre que se acercaba a los niñ@s,
*           Hoy va a morir.
Aquel hombre que nos enseñó con el ejemplo que el arma de la revolución es el Amor.
*           Hoy va a morir.
Aquel que predicaba la igualdad, que sentía y actuaba como dios Padre.
Aquel que se acercaba al desgraciado que se acercaba a la prostituta, con el pobre, el explotado.
*           Hoy va a morir
*           Perdonad, digo mal, no va a morir
*           LO VAN  A  ASESINAR.
*           Lo van a detener,  humillar,  torturar.
*Y hoy Jesús de Nazaret sigue muriendo entre nosotr@s, sigue muriendo en el preso en el torturado, en el amig@  incomprendid@, en el enferm@, en l@s olvidad@s, en la escoria de este mundo.
*           Jesús lucha y fracasa, lo matan pero no le quitan
la Vida.
*           EL   LA   ENTREGA
*           Y porque Él entregó su vida, hoy disfrutamos y tenemos vida a raudales. Muertes que dan vida, como la de Jesús.
*           Hoy muere Jesús pero también una gran noticia: Jesús da hasta la última gota de sangre, sangre que fertiliza y abona el mundo. Y da frutos de vida.
                    Z U R I Ñ E

*             SÁBADO  SANTO

*           Este día reclama silencio… Oración… contemplación. Acción de gracias.
*           Podíamos reflexionar sobre las siete últimas palabras de Jesús:
 
*      (Lc. 23, 34;  Lc. 23,43;  Jn. 19, 26-27; Mt. 27,46; Jn. 19,28;  Jn. 19, 30;  Lc.  23, 46.) 
*     “Y, dando un gran grito,… inclinando  la cabeza…
      
EXPIRÓ”
*  Mt. 27,50;  Mc. 15,37;  Lc.  23, 46;  Jn. 19, 30.

Dentro de este silencio, podemos detenernos en la “tercera  palabra": Jn.19,26-27.
Mujer, ahí tienes a tu hijo…, ahí tienes a tu Madre”.

*                  O R A C I Ó N

*           MARÍA DOLOROSA, MUJER  FUERTE.

*           María:
*           Porque nos has traído la salvación y nos has librado del pecado.
*           Porque nos has dado la luz iluminando nuestras sombras,.
*           Porque nos enseñaste el camino a los que estábamos perdid@s. porque fuiste fuerte en la dureza de la vida.
*           Porque cumpliste en tu vida la palabra  que diste a Dios: Te aclamamos y te saludamos como  la mujer fuerte, María.
*           Porque tu luz ayuda nuestra flaqueza.
*           Porque tu  ejemplo mueve nuestra vida.
*           Porque  tu “SÏ”  alumbra nuestra respuesta.
*           Porque tu fortaleza, hace viril nuestra
 debilidad.
*           MADRE, DANOS TU FORTALEZA PARA VIVIR”

*                      Z U R I Ñ E      

Domingo 21 de marzo – V de Cuaresma

Lecturas
Is 43, 16-21  
Sal 125, 1-6  
Fp 3, 8-14  
Jn 8, 1-11
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Jesús de nuevo enfrentado a pecados y leyes. Son otros quienes lo llevan a ese terreno para ponerlo a prueba. Debe de ser un terreno muy propicio para poner a prueba a cualquiera. De hecho, Jesús mismo lo utiliza para comprometer a quienes querían hacerlo con él. Una ley como de justicia para su momento y su cultura, que otro momento y cultura descubre sencillamente inhumana. Estos son los vaivenes de culpas y sanciones que dependen de nuestros juicios. Dejan patentes la fragilidad e inconsistencia de los mismos. Nos suele gustar el papel de justicieros: siempre -más en nuestro estilo de vida- descubrir culpables para todo, y luego el riguroso ‘que se haga justicia’, equivalente a ‘se castigue con dureza máxima’. Tan familiarizados con la falsa secuencia causa-efecto, no toleramos admitir que suceda algo sin culpables. Resulta mucho más tranquilizador que no saber de ellos. Y una vez que los tenemos, sin perder tiempo en buscar la certeza, descargamos en ellos nuestras iras, venganzas y, sobre todo, frustraciones y envidias. Todo depende de cómo entendemos la condición humana y de cómo pretendemos controlar las oscuras relaciones entre el mal y la libertad. Los resultados multiplican la injusticia y ahondan la división permanente entre pretendidos buenos y malos. Merece la pena dedicar más atención a los temas de justicia que nos parecen tan evidentes como los de tiempos de Jesús a ellos, pero que están llenos de carencias y ocultan siempre un no tan disimulado deseo de venganza. Y ¿cuándo los justicieros se revisten de celo cristiano? Leyes, con el marchamo de cristianas o hasta evangélicas, que también el paso del tiempo ha desacreditado, y que tan oscuros momentos han propiciado –y propician- a la historia de la Iglesia. Siempre se ha interpretado con poca literalidad y mucha metáfora la afirmación del evangelio de ese Dios nuestro que “hace salir el sol sobre buenos y malos y envía la lluvia para justos y pecadores” (Mt 5, 45).

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 8, 1 – 11)

*                    V DOMINGO  DE  CUARESMA. – C – Marzo  21)

*           Tras una noche de  ORACIÓN, Jesús  instruye a la gente.
*           La fuerza de su enseñanza nace del contacto íntimo y frecuente con Dios Padre.
*           Del pasaje del Evangelio de hoy, tenemos mucho que aprender:
*           LA ACOGIDA  de  la  pecadora.  Dios, en vez de condenar al pecador, lo acoge para que cambie. La imagen de la mujer adúltera junto a JESÚS puede representar a cualquier comunidad cristiana, a cualquiera de nosotr@s.
*           JESÚS, pone al descubierto a los acusadores.
No sabemos lo que escribía en el suelo, sobre la tierra, pero algo nos hace sospechar al ver que los que la acusaban  se fueron marchando… además JESÚS, lo dice con claridad.
           
          
EL QUE NO TENGA PECADO, QUE TIRE LA PRIMERA PIEDAR”…
            Sí, nos dice que antes de arrojar piedras contra otr@s… Hemos de saber juzgar nuestro propio pecado.
*           JESÚS NO CONDENA. 
*         
A la mujer, la renueva como persona, ante Dios, ante los demás, y  ante ella misma.
*           Lo que la mujer adúltera necesitaba no eran piedras, sino un corazón  misericordioso y una mano amiga que le ayuda a levantarse…

                     O R A C I Ó N

*           Todo lo anterior ha brotado de un rato de Oración, no de noche, sino en un claro día, porque yo también me siento pecadora,  Pero el sol brilla… La Pascua está cerca…
*           Lo tuyo, Señor, no es condenar, sino salvar.
Tú que sabes lo que hay dentro de cada corazón, no juzgas ni condenas.
            Nosotr@s, siempre estamos dispuestos  a tirar piedras  olvidando nuestro pecado…
 

*           Señor, todos hemos actuado alguna vez con la doblez de los fariseos. Ayúdanos a que  estemos dispuest@s a tender la mano como Tú.
            Ilumina, Señor, nuestras mentes, y transforma nuestro corazón para que defendamos la vida y valoremos a las personas.

*           Ayúdanos a continuar tu misión liberadora:
Que no confundamos tu voluntad con nuestras normas o tradiciones.
Que seamos capaces de descubrir la bondad de toda persona.
Que animemos a no hacer daño a nadie y a caminar en el amor.
Que acojamos  y  liberemos, como lo hacías Tú, Señor y Dios nuestro. ASÍ SEA.

. *                      Z U R I Ñ E

Domingo 14 de marzo – IV de Cuaresma

Lecturas
Jos 5, 9a.10-12  
Sal 33, 2-7  
2Cor 5, 17-21  
Lc 15, 1-3. 11-32
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                La lectura más larga de hoy, y probablemente la que centrará la atención, es la del Evangelio, la parábola del hijo pródigo, o mejor, del padre generoso. Muchos han comentado este texto y  hasta los cuadros que ha inspirado. No perdamos de vista la introducción a las tres parábolas de la oveja, de la moneda y del hijo perdidos. Las narraciones tratan sólo de dar cuerpo a esa introducción: que Jesús “acoge a los pecadores y come con ellos”. Esto es lo que escandaliza a los fariseos especialmente. Ellos ni se incluyen ni pueden ser incluidos en pecadores.

                Las invocaciones y oraciones de cuaresma insisten hasta el exceso en nuestra condición de pecadores: la oración de reunión del domingo pasado hablaba del “remedio de nuestros pecados” y de que “estamos hundidos bajo el peso de nuestras culpas”. De tan repetidas, pueden resultar coletillas de costumbre más que experiencias reales que nos abruman de continuo. Dicen que hoy se ha perdido el sentido de pecado. No sé si la insistencia de que estamos permanentemente bajo su peso, de que “ningún hombre es inocente frente a Dios”, contribuye a dar seriedad o rutina a esa conciencia. Hoy no vivimos bajo esa presión y sensación. La cuestión pendiente puede formularse así: si mantenemos ese lenguaje y esa forma de entender la vida, qué contenido damos a “pecado”. No encuentro que se trate mucho el tema. Se da por claro y evidente. Pero resulta peligroso seguir  insistiendo en que es así, sin precisar qué experiencia real recoge.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 15,1-3.11,32)

*                             IV  DOMINGO  DE  CUARESMA . C. (Marzo 14)

*           Hoy el evangelio nos narra una de las grandiosas parábolas dichas por Jesús, que a mí me gusta llamar:            
          
“Parábola del Padre Misericordioso
            En ella, la figura principal, no es el hijo menor, ni el hijo mayor, sino el padre de ambos, imagen de  Dios 
Padre que es Amor infinito,  misericordioso, acogedor, que se alegra cuando vuelve aquél que se había perdido.
*           Dios Padre que perdona por Jesucristo, que ama generosamente.
*           Un Dios que no espera que el alejado venga y pida perdón, sino que sale a su encuentro.
*           Un  Dios que ama sin medida, y nos invita a hacer nosotr@s lo mismo.

                                        O R A C I Ó N

*           ¿Qué me dirás, Dios mío, cuando llegue  a tu presencia?. ¿Qué voy a decir, Señor , cuando me encuentre contigo?…
*           Yo me quedaré mud@, sin saber que decir, cómo hablar…
            Pero Tú me sorprenderás con tu amor, como siempre, y antes de que yo abra la boca, me tomarás de la mano y me dirás, como al hijo pródigo:
“¡
VEN  A  MIS  BRAZOS, HIJ@  MÍ@, NO VES QUE TE ESTOY ESPERANDO!
*          
Y entonces entenderé, por fin, la parábola de tu AMOR DE PADRE.
            Y se me quedará  clavada en el corazón, para siempre, esa palabra que lo dice todo en tus labios: ¡
HIJ@!…
*          
Ojala que pueda decir, con toda mi alma, con todo mi corazón y todas mis fuerzas, esa otra palabra maravillosa:
*          ¡
PADRE!…
Porque Tú, Señor, eres verdaderamente nuestro Padre  y  nosotr@s  somos de verdad tus hij@s.

*           Señor Jesús:
Lo primero darte gracias por esta parábola:
¡Qué hermosamente cuentas tu inexplicable bondad y nuestra loca miseria!.. 
Esto  me hace llamarla:
“PARÁBOLA DEL PADRE MISERICORDIOSO”.
            Este Padre es sin duda el protagonista. El único que ama de verdad. Acepta a  l@s hij@s como son.
*           Por eso te decimos y te digo:
¡SÍ,  ME  LEVANTARÉ  VOLVERÉ  JUNTO  A  MI   PADRE!…  QUE ASÍ SEA.

*                       Z U R I Ñ E

Domingo 7 de marzo – III de cuaresma

Lecturas:
Ex 3, 1-8a. 13-15  
Sal 102, 1-4. 6-8. 11  
1Cor 10, 1-6. 10-12  
Lc 13, 1-9
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Una soberbia primera lectura bien conocida de todos: La manifestación de Dios a Moisés. La presentación, el hacerse evidente de Dios a su siervo Moisés, ese que hablará con él cara a cara (Dt 34, 10). Unos signos inexplicables que provocan curiosidad y atención, una llamada y una misión. Ésta tan peligrosa y difícil que el llamado busca alguna prueba de que no sueña. Pide, nada menos, que saber “el nombre” del Dios que le envía. Quien sabe su nombre sabe todo lo posible sobre él. La respuesta de Dios es evasiva, o no tan precisa como a Moisés -y a cualquiera- le hubiera gustado. Yhwh, nombre santo e impronunciable en diversas tradiciones religiosas. Sobre este nombre, infinidad de estudios, comentarios, plegarias y, sobre todo, vidas colgadas de él, empezando por la de Moisés. El nombre (Él-es) tiene un claro matiz de futuro, señalando que se descubre la verdad de ese nombre identitario, precisamente viéndole actuar como lo hará en adelante.

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ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 13, 1 – 9)

*                            III  DOMINGO DE CUARESMA. C. (Marzo 7)

*           La oración de hoy, se va a fijar especialmente en la “higuera estéril”.
            La higuera es en la Biblia figura del pueblo de Israel. Los que escuchaban a Jesús entendieron el mensaje de la parábola; iba para ell@s. pero ésta sigue teniendo plena actualidad. Es necesario que nos la apliquemos nosotr@s, individualmente y como comunidad cristiana o Iglesia. Una Iglesia, una comunidad que no dé fruto no tiene razón de ser.

         
*                                          O R A C I Ó N

*           Dios nuestro, la realidad es que tienes con nosotr@s una paciencia infinita: “TRES AÑOS LLEVO VINIENDO A BUSCAR FRUTO EN ESTA HIGUERA, Y NO LO ENCUENTRO”…

*           Señor, muchas veces nuestra vida está llena de propósitos que no han pasado de eso, de propósitos. Pero sabemos, que Tú, siempre estás ahí, a nuestro lado, contando con nosotr@s, ofreciéndonos una nueva oportunidad de CONVERSIÓN.

*           No es la primera vez que vienes y que nuestra higuera muestra sus hojas : verdes, grandes, ásperas… pero SIN FRUTO …

*           Sabes que ocupa terreno fértil, que sudaste cuidándola, para que diera los higos mejores, Pero… inútilmente…

*           Y aunque tienes ganas de cortarla, Tú corazón hortelano, lleno de paciencia y misericordia, se resiste..
            Le cavarás la tierra, le echarás abono nuevamente…

*           Déjala un poco más, Señor Jesús, Maestro y Amigo. Déjanos, un poco más.
            Déjanos un poco más, Señor,
            Y cuídanos…
            Cuídame…

*  ¡Gracias, Señor!.  Ayúdanos  a dar frutos. AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

Domingo 28 de febrero – II de cuaresma

Lecturas
Gn 15, 5-12. 17-18  
Sal 26, 1. 7-9. 13-14  
Flp 3, 17-4, 1   Lc  9, 28b-36
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                En las lecturas de hoy, hombres con experiencia de Dios y alguien, diferente de ellos, que ha tratado de recogerla. Hoy insistimos mucho -quizá nunca suficiente- sobre la experiencia de Dios por parte del creyente. Como algo que, en algún momento y de alguna manera, debe suceder en su vida real.En nuestra iniciación cristiana, que en muchos casos ha sido simultanea y confundida con todas las iniciaciones y enseñanzas necesarias, no se hace fuerza en el intento de acceder personalmente al misterio de Dios. Las normas y obligaciones, hasta los rezos en su materialidad, son más fáciles de transmitir. Pero, ¿Dios, algo de Dios, algo de ese misterio de fondo que no puede ser alcanzado por los sentidos? Para muchos no es otra cosa que la expresión máxima de la soberbia humana: pretender llegar a Dios y saber de él. Para otros, una enorme mentira que disfraza miedos e ineptitudes de nuestra limitadísima condición. Para otros un nombre para el puro deseo, para el afán tenaz, por más y mejor y más largo. Puede que experiencia de Dios sea ya descubrir con gusto que lo de Dios no se reduce a todo eso. Que es cierto que todo lo sospechado, y más, le acecha y amenaza de continuo. Pero una deliciosa certeza nos lleva a seguir confiando que Dios es Dios, más allá de nosotros y de todos. Que es, que está, que llama, que responde, que se enreda en la vida real, que nada nos arregla y que todo lo modifica para bien. Que más susurra que grita, que mejor anima que reprende, que más acaricia que golpea, que casi siempre deja un sitio vacío con aromas de eso que tradicional y confusamente llamamos Dios. Es más fácil y claro hablar de obligaciones y mandatos, viejos o actuales, que pretender señalar a su misterio. Sin ese misterio, ni los mandatos ni las libertades tienen tampoco referencia clara. “Con mi apelación -todos los tanteos y dificultades enumerados y muchísimos más- vengo a tu presencia. Y, al despertar, me saciaré de tu semblante” (Sal 16). Albergo y cuido con mimo esta esperanza en mi corazón.

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