Domingo 26 de abril – III de Pascua

Lecturas
Hch 3, 13-15  
Sal 4, 2. 4. 7. 9  
1Jn 2, 1-5  
Lc 24, 35-48
 

PRIMERAS IDEAS

                Que no perdamos la dinamicidad y expresividad de las fiestas pascuales. Es una cincuentena, y corremos peligro de perder fuerza en la expresión y celebración de un tiempo decisivo para la fe, que se alarga y resulta difícil mantener. Ornamentación, cantos, luces, ambiente. Y quedan las primeras comuniones.

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Domingo 19 de abril – Domingo de la octava de Pascua

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA
Lecturas
Hch 4, 32-35  
Sal 117, 2-4. 16-18. 22-24  
1Jn 5, 1-6  
Jn 20, 19-31
 

PRIMERAS IDEAS

                Hasta hoy, desde el domingo pasado estamos en el “día en que actuó el Señor” -como hemos repetido en toda la semana- y hoy es la conclusión de ese gran día. Los textos, tanto de las eucaristías como de la Liturgia de las Horas, están dotados de una singularidad y unidad, que los hace excepcionales en todo el curso del año litúrgico. Ya esto nos pone en pista de la importancia de este día.

                Antes, este domingo llevaba el subtítulo de “in albis”, (en vestidos blancos) en referencia a la túnica blanca, que los bautizados recibían al salir de la piscina bautismal y que llevaban hasta este domingo. Ahora, por tradiciones polacas que han llegado al calendario universal con el anterior obispo de Roma, se llama de “la divina misericordia”. Como si el título fuera muy pascual o tuviera más que ver -por la fiesta o las lecturas- que cualquier otro día del año  con “la divina misericordia”.

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Domingo 12 de abril – Pascua de Resurrección

Lecturas
Hch 10, 34ª. 37-43   
Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23.  
Col 3, 1-4   Jn 20, 1-9
 

COMENTARIOS PRIMEROS

                En las novelas rusas -y en la vida real de ese país-, en este día, hasta en las cárceles u hospitales, todo el mundo se saluda con ‘Es verdad: ha resucitado el Señor’. ¿Cómo expresar hoy nuestra alegría? Hay testimonios de que en la baja edad media, en zonas del sur de Alemania, en la homilía pascual, contaban los sacerdotes y obispos chistes procaces y hacían gestos obscenos con el fin de provocar la llamada “risus paschalis” (la risa de pascua). ¿Somos capaces de poner humor o atrevimiento en nuestras homilías de Pascua? Lástima de nuestra rigidez e inexpresividad, de nuestras represiones, para expresar simplemente placer y gozo profundo. Bien, esto que hago es lo que no ha de hacerse en las homilías pascuales: por cualquier motivo, críticas, lamentaciones y enfado. Con un espíritu risueño y luminoso, tenemos que anunciar la pascua santa del Señor. Hemos de transmitir la más bonita y esperanzadora noticia, la del Cristo resucitado y nosotros con él. He leído últimamente comentarios serios (muy serios) y sesudos sobre que quien predica habla en nombre de Cristo o de la Iglesia y no debe mostrar lo suyo personal. Puedo  expresar mi opinión contraria, de alguien poco sesudo. Hablemos siempre de algo que nosotros vivimos, de algo tan nuestro y hondo que sólo precisemos ponerle unas palabras nuestras para decir algo que nadie más puede decir aunque en apariencia se parezca. Creo que si formulo cosas importantes para mí, ya hay uno al menos que se lo cree y se conmueve. Hoy nos toca hablar del motor de nuestra vida, de la emoción más intensa, de por qué estamos hablando ahí, expresando ante otros, sin poder callar, porque esta vez sí, no podemos reprimir más el decir lo más importante e indecible de la vida. Nos toca que tiemblen nuestras voces al rozar el misterio de la felicidad y de las tinieblas, de la vida y de la muerte. Nos toca transmitir gusto por la vida, ternura esperanzada por el sufrimiento, la enfermedad, el fracaso y el deshonor. Gozo, alegría y paz. “Dios en las criaturas. ¡Y eran todas buenas!” ¡A ello!

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Domingo 5 de abril – Domingo de Ramos

Lecturas
Is 50, 4-7  
Sal 21, 8-9. 17-20. 23-24  
Flp 2, 6-11  
Mc 14, 1- 15, 47
 

COMENTARIOS PRIMEROS

            Entre semana santa y triduo pascual. Cada una de las denominaciones tiene su historia y su entorno. Parece que semana santa tiene una carga mayor de la pasión y del sufrimiento en consecuencia. Triduo pascual la tiene de vida nueva y resurrección. Conviene señalar y repetir que el triduo pascual no incluye el jueves santo, de tanta tradición en nuestra cultura. El triduo son viernes, sábado y domingo. Luego con las complicaciones de cuándo es comienzo del día, se extiende al jueves a la tarde. Viernes y sábado son días de ayuno absoluto, incluido el eucarístico, pues en la tradición de Roma, el viernes y el sábado no hay culto, hasta el domingo de madrugada con la vigilia pascual. Ya parece entre nosotros algo aceptado la anticipación de la vigilia pascual a horas del fin de la tarde, comienzo de la noche. No hemos logrado darle la vida que tenían el jueves y el viernes, y acostumbrar a los creyentes a trasnochar en la espera del resucitado. En cambio, la misa de medianoche de Navidad es más fácil mantenerla. Arrastramos cosas incongruentes, pero dificilísimas de cambiar. ¿O serán caprichos de ‘liturgistas’?

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Domingo 29 de marzo – V de Cuaresma

Lecturas
Jer 31, 31-34  
Sal 50, 3-4. 12-15  
Hb 5, 7-9  
Jn 12, 20-33
 

IDEAS SUELTAS

                Ya tan cerca de Pascua, habrá que ir adelantando la preparación de todo lo necesario para que resulte evidente que ella es la primera y fontal fiesta de todo el año. Que vayamos terminando con la falsedad de que lo sean la Navidad o los santos y vírgenes de las fiestas patronales. Que no haya que explicar nada de palabra, sino sólo que lo bien hecho y la importancia y solemnidad que le damos, deje clara la excepcionalidad de la fiesta.

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Domingo 22 de marzo – IV de Cuaresma

Lecturas
2Cro 36, 14-16. 19-23  
Sal 136 1-6  
Ef 2, 4-10  
Jn 3, 14-21

IDEAS SUELTAS

                Cuando hablamos de los problemas de los textos de la Escritura, parece que siempre se tratara de textos concretos especialmente señalados por su crueldad, su patriarcalismo y machismo, por su violencia, por algunas de sus presentaciones de Dios. Es más grave cuando se trata de hilos de conexión que la afectan por entero y que resulta difícil deshacer sin estropear el tejido entero. Muchísimos textos vienen afectados de una visión de la historia que resulta arriesgado mantener hoy por entero. Las desgracias en la historia son castigos de Dios y los éxitos, su perdón y premio consiguiente. Unidos de manera  inseparable, los textos de los profetas que los anuncian o interpretan quedan afectados del mismo mal. Hoy damos por descontado que no vale el esquema simple de castigar a los malos y premiar a los buenos. La Escritura misma recoge ya la extrañeza y el escándalo de que los malos triunfen y tengan éxito y los buenos fracasen y sufran (Jer, Job, Qo, Hab, 2º Is, Sal). Esa discontinuidad en lo personal entre el bien y el éxito o el mal y el fracaso, habremos de aplicarla también a los colectivos y los pueblos, sin exceptuar a Israel. No se puede leer la historia como una sucesión de premios y castigos de Dios por comportamientos igualmente históricos. En personas hemos renunciado a ello, pero no sé si tan claramente en pueblos o comunidades. Y ésto no quiere decir que la acumulación de errores y pecados no traiga consecuencias a los pueblos.

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Domingo 15 de marzo – III de cuaresma

Lecturas
Ex 20, 1-17  
Sal 18, 8-11  
1Cor 1, 22-25  
Jn 2, 13-25
                

REFLEXIONES PRIMERAS

                En las lecturas, el templo y la ley. ¿Qué actitud adoptó Jesús ante ellos? Muy probablemente ni el desprecio ni la corrección continua de la ley que solían explicarnos como típica de Jesús. Sabemos que era asiduo a la sinagoga y participaba en ella. Respecto a la ley, dejó claro que había de someterse al plan original de Dios y que su carácter es instrumental al servicio de las personas. En el templo estuvo presente y enseñaba en él.

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Domingo 8 de marzo – II de cuaresma

Lecturas
Gen 22, 1-2. 9-13. 15-18  
Sal 115, 10 y 15-19  
Rom 8, 31-34  
Mc 9, 2-10 

REFLEXIONES

                Seguir en cuaresma nos empuja a continuar pensando el tema de la conversión. Eso que dicen de vuelta atrás, de giro en el camino. Pero, ¿quién ha de volverse? Nosotros ni dudamos de que somos nosotros. Quizá sí la Escritura que formula peticiones del tipo “vuélvete, Señor, y nos convertiremos” que aparecen en Jer (31, 18) y las Lam (5, 21). Dios se gira a nosotros y hace posible la conversión. Parece un caso más de la continua tensión entre el protagonismo de Dios y el nuestro, su libertad y la nuestra. Si Dios “se vuelve” -por expresarnos de alguna manera- es posible que le reconozcamos y nos volvamos a él. Si “no se vuelve”, es inútil cualquier movimiento nuestro. Tampoco se trata de un concurso a ver quién se vuelve primero. Se trata de algo mucho más inclusivo y simultaneo. Si él se vuelve, yo me vuelvo en él, si yo me vuelvo, él lo está haciendo conmigo. Así, la oración se hace conversión, al solicitar de Dios su “conversión” para que la nuestra sea posible una vez más, y remonte y tome vuelo.

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Domingo 1 de marzo – I de Cuaresma

Lecturas
Gen 9, 8-15  
Sal 24, 4-9  
1Pe 3, 18-22  
Mc 1, 12-15
 

EN TORNO A LA CUARESMA

                Nuevamente en cuaresma. Quizá en algún momento, en la lentitud de la vida rural y la ausencia de novedades, cupiera la sensación de lejanía de una cuaresma a la siguiente. Hoy, parece que no, y el sentimiento general es el de salir de una y encontrarnos con la siguiente.

                La cuaresma es tiempo bautismal y queda claro en las lecturas de los tres últimos domingos del ciclo A. Es tiempo penitencial, y así, los tres últimos del ciclo C. Es, en general, tiempo de renovación y revitalización de la vida cristiana, demasiadas veces adormecida. Es un tiempo en función de otro, por tanto, relativo y menos importante que él: el tiempo pascual. En nuestra cultura ha tenido más relieve tradicionalmente la penitencia y el rigor de este tiempo que la alegría del pascual. Sería bueno -no creo que fácil- invertir esta valoración y cargar el esfuerzo por mejorar la vida cristiana en el tiempo pascual, resaltar como más importantes sus connotaciones de gozo, paz y alegría.

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Domingo 22 de febrero – VII del ordinario

Lecturas
Is 43, 18-19. 21-22. 24-25  
Sal 40, 2-5. 13-14  
2Cor 1, 18-22  
Mc 2, 1-12
 

IDEAS SUELTAS

                El domingo próximo es ya cuaresma. Prepararla, con toda la importancia que tiene en el año litúrgico. Preparar propuestas concretas y realizables de reunión, formación, lectura, oración. Preparar su ambientación general, esa que debería partir para todos de la pregunta en el evangelio de Juan: “¿Puede uno nacer siendo viejo?”. De nuevo en cuaresma, ¿para qué? Preparar siempre la cuaresma en la perspectiva de la Pascua, que es el tiempo verdaderamente a celebrar.

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