•DOMINGO XXIII-C- SEPTIEMBRE 8.
Jesús, sigue en camino hacia Jerusalén, y va al frente de quienes le siguen más o menos convencid@s. Por eso en el camino, se vuelve y les dice lo que supone seguirle, ser discípul@ suyo. “Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío” “El que no renuncia a todos sus bienes”…
Lucas en el Evangelio de hoy comienza indicando que “mucha gente seguía a Jesús”. Curiosamente Jesús no “baja” el listón, sino que les recuerda que el seguimiento conlleva tomar opciones fundamentales. El discípulo de Cristo está llamad@ a la renuncia de lo secundario, de lo no necesario, de lo que distrae del corazón del Evangelio (de los “bienes” con minúscula), pero no de cualquier manera sino con la luz y libertad que da el Espíritu de Dios.
Tampoco podemos ver en el seguimiento de Jesús una “élite”, pues entonces sería como una “secta” y no Iglesia, Pueblo de Dios.
* En este comienzo del nuevo curso conviene que seamos conscientes de cuál es la Voluntad de Dios para con nosotr@s. Para ello, tenemos que hacer silencio, oración, escuchar. Es necesario saber dónde estamos, cuál es el punto de partida; y también tener claro dónde queremos llegar. Y para la Iglesia y cualquier comunidad de seguidores de Jesús de Nazaret, un mapa claro lo tenemos en el Evangelio: “Que td@s se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad”
Nuestras programaciones Pastorales, de comunidad etc., con sus objetivos y medios para lograrlos, han de procurar ir siempre al Evangelio de Jesús, que “no ha venido a buscar a l@s san@s (o se creen san@s), sino a l@s enferm@s, a l@s pobres a tod@s l@s que necesitan ayuda, sanación.
* Este domingo, coincide con la festividad del nacimiento de la gran mujer escogida por Dios para ser la Madre de Jesús: MARÍA. Buen ejemplo para nosotr@s.
El camino de Jesús no es una invitación a la facilidad, pero al final del camino se iluminará la “fidelidad”. Así lo vivió María. La fidelidad comienza cuando decidimos la propia vida como respuesta a la llamada del Señor. Pero hay que “escuchar” para saber a qué nos llama.
Si el evangelio de Jesús es una clave permanente en nuestra vida, los acontecimientos, a su vez, nos obligan a profundizar en el evangelio. Si el Espíritu de Jesús da vida a la Palabra de dios, nos habla también a través de los acontecimientos.
* Ser discípul@ de Jesús no es ningún juego; es tarea seria, arriesgada, muchas veces dura, pero magnífica y necesaria para mi proceso de conversión y para que el mundo cambie.
* Por eso, unid@s con ilusión y esperanza seguimos en CAMINO. CONSTRUYENDO EL REINO. ORACIÓN
Jesús de Nazaret: necesitamos que nos enseñes a orar como Tú lo hacías. Nos hace falta.
Queremos encontrarte, seguir tus huellas, reconocer tu paso por nuestras vidas, por la vida.
Invítanos al silencio, para escuchar tu voz.
Aclara nuestra mirada, para descubrir tus signos.
Danos valor y decisión para aceptar lo que debemos cambiar.
Ayúdanos a discernir lo que realmente importa: “Seguir tus pasos”
Enséñanos a comprometernos activ@s, dispuest@s, alegres, en la construcción del Reino.
Jesús de Nazaret, nos hace falta tu empuje, ¡que nos anime tu Espíritu! Queremos caminar fieles a tu Palabra, cada día, un paso adelante, para cambiar de vida, y dar testimonio concreto de tu presencia allí donde estemos, para que seamos, mensajer@s y constructor@s de tu Evangelio.
Queremos, ponernos en camino de nuevo, siguiéndote a Ti hacia “Jerusalén” de nuestro tiempo.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret, a vencer el miedo de llevar nuestra cruz y de ayudar a llevar la cruz de otr@s y siempre plantando las semillas del Reino. AMÉN.
ORAMOS A MARÍA
María, Madre sencilla, mujer del pueblo, escucha nuestra oración en este día que te recordamos.
No pretendemos que nos liberes de nuestros problemas. No deseamos olvidar que la vida hay que vivirla aunque haya momentos difíciles.
Nos hace falta esa confianza, esa Fe que Tú tienes en Dios.
En el evangelio. En la historia te vemos siempre callada y humilde. Danos tu valor para que sigamos los pasos de tu Hijo Jesucristo que es nuestro CAMINO, VERDAD y VIDA. AMÉN
ZURIÑE