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DOMINGO XXII. T.O. –C-SEPTIEMBRE 1
*EL QUE SE ENALTECE SERÁ HUMILLADO
*Y EL QUE SE HUMILLA SERÁ ENALTECIDO.
* Las palabra y actitudes de Jesús en este Evangelio son una crítica a nuestro mundo, donde todavía existen “los primeros puestos” y “el último puesto”. Dios ha invitado a la humanidad entera a la fiesta de la vida. Pero el modo de actuar que tenemos deja a millones de personas al margen. Jesús nos sigue invitando a no creernos superiores a los demás, porque esto nos lleva al peligro de la autosuficiencia y desprecio hacia los otr@s. Jesús sigue presente en medio de la vida y en el esfuerzo de las comunidades por ir haciendo real, aquí y ahora, su Reino de vida y fraternidad.
* Tod@s somos invitad@s al “banquete del Reino”, especialmente los más pobres o necesitad@s, con los que El, se sentaba a la mesa. Pero Jesús con esta parábola habla a toda la Iglesia para que no entre en la dinámica del poder y nos habla a cada cristian@ para que no caigamos en querer ser l@s primeros, l@s poderos@s. Y tengamos siempre en cuenta a l@s más pobres en todos los aspectos.
* Vivir siguiendo a Jesús es una tarea realmente costosa, que puede llevar a la cruz y dificultades por anunciar el Evangelio, pero que al mismo tiempo llena a las personas de ánimo, de alegría, de esperanza. Quien mejor acogió el plan de Dios, fue Jesús, el humilde de corazón y se hizo el servidor de tod@s. Y nos dice:”Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Ahora la “sencillez” y la “humildad” parecen estar en retroceso. Una pena.
Pero conviene aclarar que hacerse el humilde no es ser humilde. La humildad es “virtud que consiste en el conocimiento de nuestras limitaciones y en actuar de acuerdo con ese conocimiento y reconocer con sencillez nuestros valores dando gracias” y poniéndolos al servicio de l@s demás. La humildad es andar en la verdad.
* ORACIÓN
* Jesús de Nazaret, te damos gracias porque has elegido el lugar de los pobres, así, tenemos sitio tod@s. Con esto nos has enseñado el camino de la felicidad, aunque nos cueste creerlo. Y nos has dicho en que consiste la grandeza y la dignidad de cada ser humano y nos repites:
“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. Y sabed que:
“Los últimos serán los primeros”
Todo requiere de nosotros un “nacimiento nuevo” que es sin duda es una “CONVERSIÓN” desde lo más profundo de nuestro interior, en verdad.
Jesús de Nazaret fortalece nuestros corazones y muévenos a servirte en aquellos que lo necesiten, pero que sea un servicio en sencillez y naturalidad, dando con generosidad y sin esperar agradecimiento. AMÉN
*ZURIÑE