*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.23.35-43)

* DOMINGO 34. T.O.-C- NOVIEMBRE 24
*JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO”

* La solemnidad e Cristo Rey que hoy celebramos, la instituyó el papa Pío XI en 1925.
Con esta fiesta terminamos el año Litúrgico y también el “Año de la Fe” que hemos vivido queriéndola hacer más viva, más entregada, más agradecida.
Es un querer dar a Cristo el máximo título a nivel humano con el que podemos distinguir a una persona: es el rey, es lo más, (aunque en estos tiempos esa categoría no nos agrade…) está por encima de todo y de todos. Y su Reino está cerca de nosotros. En el Evangelio la palabra Reino la repite Jesús 90 veces.). Pero su realeza no pertenece a ninguna casa real de nuestro mundo, sino que viene dada por su entrega amorosa a la humanidad. Jesús es Rey porque hace presente el reino de Dios, su Padre, y lo hace con su entrega en la Cruz. En el Evangelio de hoy escuchamos un momento de su Pasión, el juicio ante Pilatos, donde Jesús confirma sus palabras con la entrega de su vida.: Jesús es Rey por su entrega en la Cruz. Pero conviene no pasar por alto la figura de Pilato, porque hay personas de las que aprendemos LO QUE NO HAY QUE HACER, y esta sería una de ellas. Pilato ha pasado a la historia por su “LAVARSE LAS MANOS” ante Jesús, símbolo de querer desentenderse de la realidad y ser indiferente e insensible ante lo que está pasando…
* En el credo decimos “Padeció bajo el poder de Poncio Pilato”, referido a Jesús, y es verdad que padeció y mucho… Y nos damos cuenta a nada que leemos o vemos noticias que hay muchos “Pilatos” por culpa de los cuales la gente sigue padeciendo, como Jesús. Pero el final de Jesús es distinto y también lo será el nuestro. La Resurrección es la gran victoria, nuestra gran victoria también. La entrega de la vida no se queda sin recompensa. Pero mientras, habrá que dar la cara como cristianos frente a tanto sufrimiento de las personas. Con alegría, así lo escuché en la Asamblea de Herrieliza este sábado 16. Muchas comunidades y personas, no quieren “lavarse las manos”, buscan el cómo y el por qué de seguir construyendo el Reino que Jesús de Nazaret comenzó y nos lo dejó en nuestras manos para continuarlo.
* Para esto, es bueno que nos preguntemos, para luego actuar, si Cristo ¿reina o no dentro de mi? ¿Quién fija los objetivos y prioridades en mi vivir?…
* Tu fuiste Jesus de Nazaret. El Rey de la paz, de la misericordia, del perdón de la bondad, de La justicia, de la fiesta, de la alegría, del AMOR. El es nuestro Camino a seguir. Con ánimo esperanzador.

• ORACIÓN
• Jesús de Nazaret, Rey nuestro, te pedimos que nos ayudes a fijar en ti la mirada y el corazón para que podamos seguir tus huellas y aprendamos de Ti a perdonar, a confiar, a compartir con los necesitados. A valorar a las personas y a trabajar por el bien y felicidad de todos y tener como un honor el ayudar a los necesitados como Tú te hiciste como servidor de todos. Y hoy con fe y esperanza, te decimos cada uno y en esta comunidad aquí reunida, recordando tu Muerte y Resurrección en esta Eucaristía, las palabras de aquel malhechor crucificado junto a Ti:
“JESÚS DE NAZARET, ACUÉRDATE DE MI, DE NOSOTROS DESDE TU REINO DONDE NOS ESPERAS”. AMÉN

• (Seguimos orando)
• LA MISIÓN DEL REINO ES ARRIESGADA
• Sabemos, Jesús de Nazaret SABEMOS que la misión de trabajar por el Reino, tu Reino es labor arriesgada.
Sembrar buena semilla en la tierra dura y limpiar las espinas y las zarzas es costoso, lo sabemos; pero Tú nos has llamado a seguir construyendo tu Reino
A veces nos cuesta hablar de Dios, defender a los pobres y oprimidos, estar con los que pierden. Cuidar y velar para repartir bien los frutos de la tierra.
Y este es el fruto de tu Reino, que es Vida y es Verdad, que es Justicia y es Amor.
Nos resulta a veces duro enseñar y vivir el evangelio con sus bienaventuranzas.
Por eso te pedimos a Ti, Jesús de Nazaret, verdadero Rey de la humanidad que estés con nosotros alentándonos con tu Espíritu, acompañándonos con tu Esperanza y así brotará un día entre nosotros tu
REINO DE VERDAD, VIDA Y AMOR. AMÉN
ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO.(Lc.21.5-19)

DOMINGO XXXIII. T.O-C- NOVIEMBRE 17

* Estamos terminando el año Litúrgico y en este tiempo la Iglesia trata de recordarnos nuestras realidades últimas, antiguamente llamadas “postrimerías”; muerte, juicio, destino eterno. Se escogen en las lecturas, textos, llenos de metáforas, imágenes y símbolos. El cerca y el lejos del final de esta historia muchas veces nos sobrecoge porque no sabemos el ¿cuándo?, el ¿cómo?…. porque todos quisiéramos un final feliz.
Lo que si es cierto es que el futuro no puede apearnos de nuestras responsabilidades sino todo lo contrario. Jesús hoy nos enseña a preparar nuestro futuro, un futuro donde cada día sea más importante avanzar y profundizar en la dignidad humana, la solidaridad, la paz y la auténtica libertad.
El final de la historia, el fin del mundo a los cristianos nos debe llevar a preguntarnos no tanto el “cómo” y el “cuándo” será el final, sino qué hacer, qué debemos hacer en este momento histórico. Preparar el futuro es descubrir cada mañana, de una manera perseverante, el afán de cada día para construir una sociedad mejor y más humana.
* No es la hora de la pasividad y del temor sino del trabajo, la perseverancia y la confianza. Nuestras vidas y nuestra historia están en las manos de Dios. Dios está con nosotros. Su Espíritu está en nuestro espíritu, su voz en nuestras palabras, su poder en el poder de nuestras manos, su providencia en la justicia de nuestras decisiones. No es la hora de la pasividad sino de la implicación y entrega de la vida. Así nos dice el evangelio: “con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”.

*ORACIÓN”

*Tu Evangelio nos invita hoy, Jesús de Nazaret a la perseverancia en la construcción del Reino.
suceda lo que suceda. Gobierne quien gobierne. Presida la Iglesia quien la presida, aunque si te damos gracias por quien la preside en el momento actual…
El reino de la vida, de la verdad, de la justicia, de la libertad, de la paz, del amor…siempre llama y hay que realizarlo.
El amor del Padre nos acompañará siempre. ¿Nos lo creemos? ¡cuánto dudamos ante los acontecimientos que se viven!… Pero. Tú mismo Jesús de Nazaret nos dijiste.
“Yo estaré con vosotros, hasta la consumación de los tiempos”.
Haznos vivir siempre atentos a tu Palabra, disponibles a hacer el bien a todos y a dar testimonio de nuestra fe. Sin amenazas ni temores, sino con plena confianza en el Padre que tanto ama al mundo que te ha enviado a ti, Jesús de todos, como hermano y salvador de la humanidad.
Ayúdanos a colaborar con todos los que trabajan por la paz y por la dignidad de las personas.
Hoy, acogemos tu Evangelio que nos pide centrarnos en lo esencial:
En el Reino de Dios y su justicia…
En la construcción de comunidades que libremente abracen tu Evangelio.
En la preocupación por los más débiles de la sociedad.
En las celebraciones sencillas, expresivas del Amor que nos reúne.
En la perseverancia del Amor que nos salva. AMÉN.
* ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO.(lLc.20.27-38)

*DOMINGO XXXII. T.O-C- Noviembre 10
* Cada domingo la comunidad cristiana proclama la fe en la Resurrección y en la plenitud de vida en Dios.
Jesús nos habla de la Resurrección distinguiendo entre “esta vida” y “la futura”, para indicar que no se trata de una continuidad de la vida actual en un tiempo sin límite. Se trata (si podemos hablar así) del nacimiento a la vida totalmente nueva y en plenitud que Dios nos concederá renovados y en comunión con El.
* Jesús, ante la pregunta que le hacen, los saduceos que son sus enemigos, para “atraparlo” con el fin de ridiculizar las enseñanzas de Jesús. (Los saduceos son en aquél tiempo, figura de poder, materialistas, dominadores). La respuesta que les da Jesús, sigue como dos caminos. Por un lado les dice que la vida futura de los resucitados es una vida transfigurada (son hijos de Dios) No es continuidad de esta vida.
Por otro, la respuesta de Jesús está en Dios ya dicho por Moisés con autoridad a los judíos: “Dios es un Dios de vivos no de muertos”.
* Si de las manos de Dios han brotado la vida y el ser humano, y en esas manos estamos. Si Dios es nuestro Padre misericordioso, lo normal es pensar en una vida para siempre y feliz junto a Él. Dios origen y meta de nuestra vida, es también, la garantía de nuestra esperanza. Esta esperanza de la Resurrección es parte integral y esencial de la fe cristiana y no podemos ocultarla. Hay que proclamarla.
* Por eso en todas las Eucaristía unidos decimos:
“ANUNCIAMOS TU MUERTE, PROCLAMAMOS TU RESURRECCIÓN”…

• ORACIÓN

Jesús nos dice: “YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA el que cree en mí no morirá para siempre”
¿Creemos de verdad esto?
La respuesta a esta pregunta es lo principal de nuestra fe y fe es creer, confiar, fiarnos de Jesús.
La fe en la Resurrección es causa de nuestra alegría. Él, Jesús de Nazaret es la Vida por eso nosotros la queremos vivir con entrega.
Tu Palabra, Señor es nuestra luz, nuestra vida y toda nuestra ilusión está en lo que tú nos dices.
Pase lo que pase, creemos en Ti; en tus manos nos sentimos seguros.
Queremos vivir ahora la vida con alegría y entrega, como un don a compartir y entre todos seguir construyendo el Reino que es ahora y aquí, para luego gozarlo en plenitud llegando a tus brazos al final de este camino.
Ayúdanos, Jesús de TODOS, a vivir dando gracias por tu amor gratuito con nosotros y haciendo el bien ayudándonos mutuamente. AMÉN
* SEGUIMOS ORANDO
*Jesús Resucitado, con tu vida hemos descubierto el amor pleno del Padre: para el todos estamos vivos. Cuando Tú nos hablas de “Vida y Resurrección”, sales a nuestro encuentro en lo cotidiano, nos propones un mensaje que lleva a la libertad, a la entrega desinteresada.
Necesitamos, Jesús de Nazaret, abrirnos a esa luz de participar plenamente en la resurrección, pero sabiendo que el camino es la vida presente, vivida en coherencia y fidelidad, ya que el “martirio” (sufrimientos y dificultades), nos hacen superar el materialismo y comodidad que nos impiden llegar a la vida plena que Tú nos ofreces. Tú vida, Jesús Salvador, es nuestro camino: no hay miedo al Dios que nos ama siempre; queremos como Tú, responder a ese Amor sin medida. Tú y el Padre sois uno mismo y siempre nos acompañáis en el camino. La confianza en vuestro Amor a todos. Queremos que nos mantengan firmes en la lucha de cada día; sólo al final nos vendrá, la perfección, la resurrección y la vida plena.
AYÚDANOS, JESÚS RESUCITADO. AMÉN
* ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.19.1-10)

DOMINGO XXXI. T.O-C- 3 NOVIEMBRE

* El relato de Zaqueo es una página ejemplar del modo de actuar evangélico. Es la denuncia de todo tipo de sectarismo por un lado, y modelo de discernimiento por otro.
Es aleccionadora la actuación de Zaqueo, un hombre con una posición social en Jericó, rico propietario, jefe de recaudadores, pero “bajo de estatura” en todo su vivir. Zaqueo sabe reaccionar y dar un giro nuevo a su vida. Busca algo diferente. Siente la necesidad de encontrarse con Jesús, acoge su mensaje y toma la única decisión que le puede salvar..
* Jesús hace lo que cree que debe hacer, por encima de críticas y murmuraciones. Y Zaqueo es “pescado” con sensibilidad exquisita. El que “quería ver” fue visto. La curiosidad y admiración le llevan a un cambio radical. Zaqueo, al sentirse apreciado por Jesús, y tratado con normalidad, descubre que puede “elevar su estatura” y se reencuentra con la alegría de vivir.
* Cuando Zaqueo subió a la higuera para ver a Jesús, probablemente no pensaba en las consecuencias de su acto de curiosidad. Zaqueo se convierte y es signo esperanzado de una nueva sociedad.
* “Levantó Jesús la visa y le dijo:: ¡Zaqueo!… Baja enseguida: Hoy tengo que alojarme en tu casa. Él, bajó enseguida y lo recibió muy contento.
Zaqueo se puso en pie y le dijo a Jesús; “Mira la mitad de mis bienes se la doy a los pobres y si a alguien le he sacado dinero se lo devolveré cuatro veces”.
• Jesús le contestó” Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.
• Vale la pena tener el deseo que tenía Zaqueo de conocer a Jesús. Y es necesario que sepamos buscarle donde el propio Jesús nos indica: en “nuestra casa”, es decir, en nuestra interioridad personal, donde la Palabra de Dios puede resonar con toda su fuerza.

ORACIÓN
Jesús de Nazaret. También nosotr@s nos identificamos con Zaqueo, porque somos
“Bajos de estatura”
y necesitamos salir de nuestra “pequeñez”, es decir de la falta de generosidad hacia l@s demás.
Quieres “alojarte en nuestra casa” es decir, en nuestro interior.Deseas nuestra conversión y cambio, para que nuestras vidas sean transformadas y poder afirmar de nuevo:
“Hoy ha sido la salvación de esta casa”.
Reconocemos que sin tu ayuda, no podemos superar nuestra fragilidad y pequeñez. Pero, Tú a tod@s perdonas porque eres amigo de la vida.
Esta es nuestra esperanza, Jesús de Nazaret, y nuestro propósito de conversión. AMÉN

SEGUIMOS ORANDO

Señor, Tu me estas llamando. Y yo tengo miedo de decirte que sí. Tu me buscas y yo trato de esquivarte.
y así no acabo de entender que es lo que deseas de mi.
Tú esperas una entrega completa. Es cierto, y yo a veces estoy dispuesto a realizarla en la medida de mis fuerzas.
Tu gracia me empuja por dentro y en esos momentos todo me parece fácil.
Pero bien pronto me planto, vacilo. Dame fuerzas, Ilumíname en la elección de lo que Tú deseas. Estoy dispuesto, Señor. AMÉN
*ZURIÑE

* TODOS LOS SANTOS

ORAR CON EL EVANGELIO.(Mt. 5.1-12ª)

* El texto que leemos hoy se adentra al más allá humano, cuando el futuro, que siempre es Dios para nosotros, adquiere plenitud e intensidad y sentido. Así en esta plenitud están los que no has precedido y desde ella nos alientan a vivir los compromisos que nos dice el Evangelio: Las Bienaventuranzas. Bienaventurados son los que arriesgan aquí en su vivir. Los santos son los que ya lo han vivido. Y Mateo nos dice en 5,45: “Vosotros sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial; otros traducen por “sed buenos”. Todos estamos llamados a la santidad, esta es una realidad que la Iglesia como comunidad, no ha olvidado nunca.
* Los cristianos hemos deformado muchas veces la vida de los santos. Si eran santos, no podían ser humanos y tenían que hacer cosas rarísimas…. Pero los santos eran y son mucho más normales que todo eso. Fueron y son, personas como cualquiera de nosotros que, sencillamente, se pusieron en manos de Dios y le dejaron hacer.
* Entonces, ¿cómo podemos llegar nosotros a la santidad? Participando de la misma vida de Dios, dejándonos llevar por él, llenar por Él, siguiendo el modelo en Jesucristo. Cosa que no nos resulta fácil en nuestra vida y eso suele ser lo que nos mueve a acudir a los santos la mayoría de las veces… como para “arrancarles” favores que nos faciliten la vida; rara vez les pedimos “dame fortaleza en la dificultad como tuviste tu, dame confianza en medio de la oscuridad, dame interés por los pobres y necesitados, tiempo y energía para servir a los hermanos más pobres como lo hiciste tu…” a lo que sí nos ayuda Dios (y sus intermediarios, los santos) es a afrontar la vida con fe y con esperanza.
* Los santos vivieron las actitudes de las Bienaventuranzas, con un estilo evangélico proclamado por Jesús de Nazaret y por eso han alcanzado tal META; y por eso mismo nos invitan, nos animan y nos ayudan, a vivir también nosotros con estilo evangélico, el espíritu y la letra de las Bienaventuranzas.
* Hoy, fiesta de todos los santos, día sobre todo, para descubrir, sentir la Santidad del único Santo a través de quienes, habiendo sido personas como nosotros, han llegado a participar de la santidad de Dios. Día para fortalecer nuestra esperanza al ver a tantos hermanos nuestros que, con grandes dificultades y durezas consiguieron vivir evangélicamente y han alcanzado la plenitud de la vida junto a dios. Y día para ratificar nuestro compromiso de bautizados, de luchar por el Reino, trabajar por la paz y la justicia, por el bien de todos, especialmente por los más pequeños, los pobres y los más necesitados, conscientes de que ése y sólo ése, es el camino para ser perfectos, como nuestro Padre Celestial es perfecto.
* Bienaventuranza significa el deseo de felicidad y de alegría. Ese es el deseo de Dios Padre para sus hij@s. Eso nos ofrece Jesús de Nazaret y es el reto y tarea que debemos afrontar.
ORACIÓN
Te damos gracias Dios y Padre de Jesucristo y nuestro, porque nos has creado para la vida y la felicidad compartida con todos los que tu amas.
Gracias porque has puesto en nosotros el deseo de buscarte
Ayúdanos a buscarte y a buscar el bien y la felicidad de todos por los caminos que tu Palabra, y sobre todo tu Hijo Jesucristo, nos indican
Que no nos cansemos ante las dificultades y dudas, sino que tengamos la valentía de creer en la fuerza de tu Amor y tu Misericordia.
Ayúdanos a vivir de tal modo que el mundo de hoy pueda creer que de veras vale la pena seguir el proyecto vivido por JESÚS DE NAZARET. CAMINO, VERDAD Y VIDA. AMÉN.

SEGUIMOS ORANDO
Jesús de Nazaret, lo sabemos: Seremos bienaventurad@s, cuando curemos las heridas del herman@, cuando repartamos consuelo y esperanza.
*Seremos bienaventurad@s, cuando llenemos nuestros cestos y cántaros, compartiendo con tod@s el agua y el pan.
* Seremos bienaventurad@s, Señor, cuando vivamos tú Palabra y tu misma vida sin más., perdonando y amando a tod@s. compartiendo tu Bondad. AMÉN. ZURIÑE
* BIENAVENTURANZAS DE LA
REILUSIÓN
Felices quienes pueden ver y valorar los pequeños-grandes milagros que se producen cada día en nuestro mundo, desde el amanecer hasta la puesta de sol.
Felices quienes son capaces de prescindir de todo lo que les ata, porque ya son libres.
Felices quienes se bañan cada mañana en las aguas ardientes de la ternura y la alegría.
Felices quienes renacen cuando perciben que aún conservan destellos del niño o la niña que llevan dentro.
Felices quienes se reenamoran cada mañana y reinventan los besos, las flores, las palabras, las miradas.
Felices quienes oran sin prisa, sin método, como si conversaran con su mejor amigo.
Felices quienes sienten la amistad como un perfume siempre fresco, cuya fragancia les embriaga.
Felices quienes derraman una lágrima ante la imagen de una mujer maltratada.
Felices quienes descubren al atardecer de cada día qué es lo necesario y qué lo superfluo en su existencia.
Felices quienes siguen soñando, recuerdan sus sueños e intentan hacerlos realidad.
Felices quienes, cuando les aumentan el sueldo, analizan cuánto más pueden compartir.
Felices quienes se detienen en el sendero de la vida, miran a su alrededor con serenidad y continúan caminando.
Felices quienes se reservan cada día unos momentos de silencio para entrar gozosos en su corazón.
Felices quienes beben en las fuentes de la Palabra y de los acontecimientos cotidianos.
Felices quienes no se dejan abatir por los problemas, ni se complacen excesivamente en sus éxitos.
Felices quienes se conmueven y luchan por eliminar la miseria, el odio y la injusticia.
Felices quienes mantienen la esperanza, a pesar de tanta muerte, hambre y violencia.
Felices quienes celebran con gozo las pequeñas e importantes victorias de los pobres.
Felices quienes tejen con paciencia y firmeza a su alrededor redes de solidaridad.
Felices quienes intentan descubrir en los demás lo positivo que tienen y disculpan sus errores.
Felices quienes llenan su corazón de amor por la Madre Tierra y la cuidan con ternura.
Felices quienes mantienen una búsqueda permanente del Misterio en lo profundo de su corazón y en los demás.
Felices quienes vibran de gozo con su comunidad y se encuentran vacíos cuando están lejos de ella.
Felices quienes son vulnerables, lloran, gozan y se mantienen fieles, cercanos a los afligidos.
Felices quienes son perseguidos por seguir tercamente la estrella de la utopía.
Felices quienes han descubierto que su cadena original de ADN y la de la humanidad es el amor y la solidaridad.
Felices quienes trabajan por la paz en su vida y luchan a la vez por la justicia en el mundo.
Felices quienes han descubierto que la pobreza no libera, pero los empobrecidos sí.
Felices quienes se siguen asombrando, siguen jugando, riendo, contemplando, agradeciendo, acariciando, sintiendo.
Felices quienes saben contemplar y reconocer las huellas, el paso, los sentimientos que el buen Padre y Madre Dios va sembrando en su propia vida.
Felices quienes continúan fieles al amor de Dios manifestado en Jesús, pero abiertos al viento del Espíritu que sopla donde quiere, nos invita a ser libres, sin saber nunca hacia dónde nos encaminará. AMÉN (De Angel Mesa)
ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Lc.18.9-14)

•DOMINGO XXX.T.O. –C-27 de OCUBRE

* En este domingo, Lucas en su evangelio, sigue metiéndonos en el “camino” de Jesús a Jerusalén y cómo en este camino va dando a sus discípul@s enseñanzas sobre la oración. El domingo pasado se nos decía el modo de hacerla: “sin desanimarse”, con “perseverancia”. Con “confianza”. Hoy se nos habla del espíritu, las actitudes con las que hay que orar.
Dios está con quien lo necesita. “Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias”, así lo vimos la semana pasada con la viuda.
Jesús, nos tiene acostumbrados al contraste en sus parábolas. La de este domingo del fariseo y publicano nos hace presente lo ridícula y desechable que es para Jesús la hipocresía. El fariseo, (como todos ellos en aquellos tiempos) teniéndose por justo (podía serlo), se sentía seguro de sí mismo y “despreciaba a l@s demás”. En cambio el publicano: Se humilla ante Dios y reconoce su pecado.
Sabemos que esto sucedió en tiempos de Jesús, y puede suceder en los nuestros.
Dios no puede perdonar a un engreído como el fariseo, y está siempre dispuesto a perdonar a un pecador como el publicano. Está siempre cerca del pobre, del necesitado. Esto no es ir contra las buenas obras, que siempre pide Jesús en el evangelio, es ir contra la soberbia humana que a veces se disfraza con las buenas obras. Yo hago, yo doy, yo… sin descubrir la gratuidad de Dios.
• Este domingo es una buena ocasión para examinar nuestra actitud cuando oramos. Porque puede suceder que, sin saberlo o sin quererlo, estemos orando “al estilo del fariseo”.
• La oración nunca es un yo aislado. El Dios cristiano se hace invocar como Padre “nuestro”. Y aunque esté en silencio, en escucha, siempre en nosotr@s hay un sentimiento fraternal. Aquí estoy Señor… pero luego volvemos con la gene, con los grupos, con la vida, para seguir anunciando y construyendo el Reino de Dios, aquí y ahora.
La oración es sin duda una gracia, un don y hay que pedirlo, por eso es necesario un esfuerzo, un querer orar un acoger para abrirse a la gracia. La oración cristiana brota de una vida al estilo del evangelio, creer como Jesús creía, siempre pensando en los demás. Toda nuestra vida (aunque agitada) nos dispone para la oración, pero no olvidemos, que la oración, nos dispone para la vida. El cristiano ora porque cree, pero a veces nos sentimos pobres y limitad@s y tenemos que pedir como los discípulos: Señor, auméntanos la fe”
• “Ven en ayuda de mi incredulidad”. “Señor, yo creo, pero aumenta mi fe”
• ORACIÓN
• Hacemos nuestra la oración del publicano que por su humildad, salió justificado:
¡Oh Dios!, ten compasión de nosotr@s que estamos llen@s de incoherencias, que queremos y
no podemos, nos proponemos y no llegamos, decimos y vemos la necesidad de la oración, y no oramos…
Ten compasión de nosotr@s, porque no hacemos florecer todo lo que tú has puesto dentro de nosotr@s en bien de los demás… Perdona que no saquemos bastante tiempo para disfrutar de tu AMOR Y AMISTAD
Quisiéramos no caer en fariseísmos, no juzgar a nadie. Sentirnos pobres.
Ten compasión de nuestra fragilidad, sigue invitándonos a tener vida en abundancia para seguir construyendo aquí y ahora tu Reino.
Somos pobres, pequeñ@s, incoherentes, pero ¡contigo todo lo podemos! Sigue enseñándonos a orar, a confiar a perseverar, a ayudar. Y que puedas decir después de nuestra oración.
“Ir en paz, habéis salido justificad@s” AMÉN – ZURIÑE
ORACIÓN DE UN PRESO DE LA CARCEL DE PAMPLONA
Te rezo, señor, desde la cárcel.
Supongo que mi súplica logrará atravesar todas las puertas y todas las rejas.
A Ti “¡qué suerte”! podemos rezarte en todas partes, porque tú siempre nos acompañas. Incluso estás preso con nosotros.
Acuérdate de mí, Señor, y de todos mis compañeros de prisión.
Acuérdate de nosotros, aunque algunas veces sólo nos acordemos de ti para blasfemarte.
Tú, Señor, júzganos con tu justicia. No hagas caso de las condenas que nos han puesto los hombres jueces, que en nada se parecen a Ti.
Enséñanos a vivir en paz; no nos hagamos la vida imposible; que no nos mueva el rencor, ni la envidia, ni la falsedad, ni la traición.
Acuérdate de nosotros cuando vamos midiendo el patio paso a paso, y deja en nosotros unas palabras de amistad y comprensión mutua.
Enciérrate con nosotros en la celda, vela nuestros sueños, para que al menos en sueños vivamos la libertad. Te hablamos de la libertad, Señor, porque Tú sabes que para nosotros es el don máximo y más cotizado; que siempre pensemos en nuestra libertad.
Que sepamos ganarnos la libertad, Señor, y que al recuperarla, consigamos vivirla en paz, sin perjudicar a nadie.
Cierra las cárceles, Señor, porque sólo son escuela de dolor, de soledad, de desesperación, de odio, de violencia.
Danos a todos, señor, el don del amor, de tu amor; que nos haga compartir; que nos ayude a perdonar; que nos llene el vacío de nuestros corazones; que nos haga sonreír aunque tengamos ganas de llorar.
También en las cárceles queremos amarte.
Muéstranos primero tu amor. Hazlo visible entre nosotros.
(De la revista Galería mes de Septiembre)
Sin duda, este preso, quedaría justificado por Jesús. Salvado.
ZURIÑE

ORAR CON EL EVANGELIO:Lc.18.1-8

•DOMINGO XXIX T.O.-C- 20 OCTUBRE

* Sigue Jesús “canino de Jerusalén” con sus discípulos. Y estos sin duda, porque han visto y oído mucho a Jesús que hay que orar, le dicen: “Maestro enséñanos a Orar.” Quizá nosotr@s tenemos que hacerle la misma pregunta y nos podemos preguntar: ¿Sabemos orar?…
Porque, cuando algo no funciona, puede ser que esté estropeado… o puede ser que lo estemos usando mal.
Zuriñe, no os va a enseñar a orar, solamente os comunica algo de lo que ella siente y vive, y que sin duda muchos los hacéis mejor que yo.
Orar es hablar con Dios de Tú a tú como le habla un hijo a un padre, un amigo a otro amigo íntimo… Y a Dios podemos decirle cualquier cosa: lo que vivimos, nuestras preocupaciones, lo que hemos logrado, en lo que necesitamos ayuda. Por supuesto las preocupaciones que nos rodean.
Santa Teresa nos decía: Es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.
Pero es el mismo Jesús quien nos lo enseña con su vida y de ahí brotó la pregunta de los discípulos.
Jesús se retiraba a rezar solo: Mt.14,23; Mc. 1,35; Mc. 6,46; Lc.5,16; Lc.6-12; Lc. 9,18; Lc.9,29; Jn. 6,15
La oración de Jesús es diálogo, es comunicación con el otro, con el Padre.. Pero también participa en la oración de la comunidad. Sin duda Jesús fue un hombre que oraba mucho para saber la voluntad del Padre y hacer su Voluntad. Por eso lo primero en la oración hay que “ESCUCHAR” y después darle respuesta a Dios que nos habla por medio de la Palabra, de los acontecimientos en el día a día. Así nos lo refleja hoy el evangelio por medio del método de Jesús: “la parábola”. La viuda está escogida como personaje desamparado. Un juez y una viuda marginada… ¡Cuántas situaciones de estas vivimos!… Y la viuda consigue que se la escuche por su insistencia…Es mujer de fe, confía, insiste. ¿Encontrará el Señor en nosotr@s esa fe? Aquí nos refleja la necesidad de perseverancia en la oración. Y el texto del evangelio, nos repite por lo menos cuatro veces una palabra que hace falta que todos la vivamos ahora: “JUSTICIA” y que trabajemos por conseguirla. Dios nos habla, tenemos que dar respuesta a nuestro alcance. La oración, nos lleva al COMPROMISO.
• Hoy, en toda la Iglesia, celebramos el día del DOMUND, FE+CARIDAD= MISIÓN. El día de hacer “PUBLICIDAD” (¿Por qué no?) de Dios entre aquell@s que no lo conocen. Esto es un misionero y… no olvidemos que desde nuestro Bautismo, somos misioneros, allí donde estemos para seguir construyendo el Reino, aquí y ahora.

ORACIÓN MISIONERA
• Jesús de Nazaret. Tú que guías a la Iglesia por medio de tu Espíritu para conducirnos al Padre: haz que, continuando fielmente tu misión, abramos tus puertas a nuestros hermanos y seamos la presencia de tu Amor. Que anunciemos de manera convincente, con las palabras y con la vida, que Tú eres el único Salvador del mundo; que demos testimonio de la fe con caridad, bondad y ternura, para que todos puedan encontrarte.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre tuya y nuestra y Reina de las Misiones.
Ayúdanos a estar convencidos de que, por nuestra fe y testimonio, debemos ser una Iglesia Misionera en todas partes, y empezando en casa y con los cercanos. AMÉN. ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO:Lc.17.11-19)

* DOMINGO XXVIII.T.O.-C-OCTUBRE 13

* El Evangelio de esta semana, no le sobra ni una coma… Es como continuación del domingo pasado que nos hablaba de la fe como confianza plena en el Dios que nos visita. Es el relato de los diez leprosos curados por Jesús, nueve desagradecidos y un extranjero bienaventurado por creyente y por agradecido.
* Iba Jesús por el “camino,” como de costumbre (Se ve que Jesús sólo se para, para rezar) y se encuentra a diez desgraciados leprosos, enfermedad rechazada en esa sociedad, y de lejos, se ponen a “gritar”. Lo de “gritar” llama la atención ya que en el evangelio encontramos muchos gritos: el ciego de Jericó grita, los endemoniados gritan. El verdadero sufrimiento genera griterío…
* Cuántas cosas que deberíamos gritar se quedan por decir. Cuanta denuncia de la injusticia, por nuestra parte y por parte de la Iglesia que deberíamos decir se tendría que oír hasta en los confines del mundo, en estos tiempos que vivimos.
* Los 10 desgraciados gritan y le piden al Maestro compasión. Podían haber pedido otra cosa, pero al COMPASIVO le piden compasión. Y por supuesto la reciben inmediatamente. Si le hubiesen pedido otra cosa quizá les hubiese hecho esperar. Pero piden compasión. Y el COMPASIVO se la da. La da siempre a quien la pide porque eso es lo que Él vive, eso es lo que Él es “COMPASIÓN”
Jesús no puede evitar compadecerse, padecer-con. Los 10 leprosos son curados, limpios y sanos. ¡Salvados!. Jesús no pide nada a cambio. No busca clientes. Pero solo uno vuelve agradecido. Y es el extranjero además de leproso. El extraño para el Galileo, el diferente. Jesús no ha hecho diferencias. Todos quedan limpios. Pero, ¿Dónde están los otros nueve? Ahora esta es la cuestión: ¿Somos del grupo de los nueve o somos el uno agradecido? ¿Qué pasa con los otros 9 (novecientas veces nueve) restantes? ¿Cuántas veces damos gracias a Dios? Nos quejamos y no sin razón de lo poco que nos agradecen las cosas los demás. Pero, ¿Cuándo encuentra Dios corazones agradecidos?
* ¿Cuántas personas, cuántos pueblos nos están pidiendo que tengamos compasión de ellos a gritos y desde lejos, porque no les dejamos que se acerquen a nosotros? Con dolor recordamos lo ocurrido esta semana pasada. Vemos los féretros… ¿Nos mueve a compasión?… otros están cerca…
No vienen de lejos.
* Es muy necesario que, contemplando la actitud de Jesús con los leprosos de su tiempo, nos dejemos convertir por su Espíritu a la solidaridad comprometida con los excluidos de nuestra sociedad, que son tant@s…
* Zuriñe quiere ser corta en la reflexión, pero es difícil. Quizá vosotr@s no sacáis tiempo para leerlo, pero ¿es cuestión de tiempo o porque nos cuestiona?…, Animo, y como Jesús, sigamos en camino y con con-pasión.
*ORACIÓN
Jesús de Nazaret: “diez leprosos se encontraron contigo” desde la necesidad. Sólo uno te buscó desde la gratitud. Diez encontraron la salud. Sólo uno se encontró contigo…
Has sido tú, Jesús de Nazaret, quien se ha compadecido de ellos:
Les has abrazado sin marginar a ninguno
Les has amado como el Padre del cielo ama.
Les has puesto en pie para que actúen como Tú
Les has asegurado que el amor del Padre les realiza como personas:
“tu fe te ha salvado” le dices al agradecido.
La escena con los leprosos nos dice que siempre estamos preparados para pedir y pocas veces nos acordamos de dar gracias.
Por eso hoy queremos agradecerte cuanto hemos recibido y recibimos gratuitamente:
Te damos gracias por la vida y la familia, por la fe y esta comunidad Parroquial en la que la celebramos.
Gracias porque tu amor nunca falla y porque cuanto somos y tenemos es don tuyo.
Ayúdanos a actuar cada día con COMPASION y AGRADECIMIENTO. AMÉN.
ZURIÑE