•DOMINGO XXIV T.O. –C- SEPT. 15
Las tres lecturas de este domingo son un auténtico bálsamo no para quienes eligen el camino de pecar para que Dios pueda perdonar, sino para que sin elegirlo, hacemos en más de una ocasión no el bien que queremos, sino el mal que casi no podemos evitar por nuestra debilidad.
* Jesús de Nazaret, al que jamás agradeceremos bastante que nos haya descubierto el verdadero corazón de Dios, Padre lleno de misericordia y perdón, nos habla en dos parábolas maravillosas, cercanas, como es su Padre, cómo es capaz de ir buscando la oveja perdida, rebelde, que deja el rebaño para ir sola por unos vericuetos que acaban atrapándola en una zarza., y cómo es capaz su Padre de comprender a una mujer, no demasiado rica, a juzgar por el gozo que experimenta al encontrar una moneda que pierde. Y ¡cómo no! recordamos al padre que sale al camino esperando que el hijo vuelva… Y es S. Pablo (1ª Timoteo 1, 1-17) con su ardor único, el que nos cuenta que fue Cristo, al descubrir el rostro del Padre, el Dios con nosotr@s, quien se fió de él a pesar de que era “un blasfemo, un perseguidor y un violento”, con todo su historial a cuestas, recibe tal derroche de gracia que le convierte en un hombre nuevo, lleno de amor y de entrega a l@s demás y, por supuesto, lleno de agradecimiento práctico al Dios de Jesús que se había fijado en él, a pesar de lo que él era, un gran pecador.
* Naturalmente que no se puede pecar alegremente para arrebatar la Misericordia de Dios. Pero es muy consolador pensar que si caemos, y caemos mucho más de lo que deseamos, el corazón de Dios, se abrirá de par en par con su Misericordia, si nos dejamos hacer de nueevo.
* Esta es la Buena noticia, la buenísima noticia de Jesús: Dios es Alguien que va precisamente al encuentro de l@s perdid@s, de l@s pobres y de los marginad@s. La Misericordia de Dios es una realidad nueva cada día.
* Los cristianos somos o tenemos que ser testigos y continuadores de esa misericordia.
“Sed misericordiosos…” nos dice Jesús.
* Descubrir la misericordia y ponerla en acción en nuestro vivir es una fiesta que l@s cristian@s tenemos que descubrir en nuestra vida. La fiesta de l@s hij@s de Dios. Por eso dejemos que resuene en nuestro interior las palabras de Jesús:
“Bienaventurados los misericordiosos porque ell@s alcanzarán misericordia”.
Así, viviendo la misericordia alcanzará sentido pleno la vida cristiana.
Escuchando estas parábolas ¿cómo me siento?. ¿Dónde me sitúo?. ¿Qué me dice la vivencia de S. Pablo?. ¿Qué pasos debo dar?… ORACIÓN
* Jesús De Nazaret, siempre nos sales al “camino” con tus palabras. Te damos gracias porque nos comunicas la grandeza del Amor del Padre que nos busca y nos espera cuando nos alejamos de El, lleno de Misericordia y perdón.
Ayúdanos a encontrar el “camino de conversión”, que haga renacer en nosotros fraternidad y respeto, que nos alegremos con el bien de los demás. Que nuestro corazón se llene de misericordia como Tú, Jesús de Nazaret, nos enseñas. Sólo Tú, Señor, puedes transformarnos con la gracia de tu Espíritu.
* También nosotr@s como el apóstol Pablo, te damos gracias porque cada día nos das fuerzas y jamás dejas de amarnos a pesar de nuestras cobardías y pecados. Por eso digo y quiero:
* “Me pondré en camino y volveré a mi Padre”. AMÉN – ZURIÑE