•DOMINGO XX. T.O-C- AGOSTO 18
* Seguimos este domingo con el viaje de Jesús a Jerusalén, acompañado de sus seguidores más íntimos. Y a medida que avanzan hacia la ciudad santa el horizonte en su diálogo se hace más sombrío, el destino en la cruz está ya muy cerca (no olvidemos que Jesús es humano). Los que caminan con El se dan cuenta de que sus enseñanzas son cada vez más exigentes.
¡Qué humano se nos muestra Jesús en los momentos límites, cuando se está jugando lo decisivo de su existencia!, siente angustia. Jesús es consciente de que la “Buena noticia del Reino”, con todo lo que conlleva de apertura gozosa a los pobres, enfermos y pecadores, es acogida por algun@s, pero sin embargo choca con la incomprensión de la mayoría, entre los que encuentra a los propios familiares.
Jesús, el profeta de Galilea, no pretendió con sus enseñanzas en ningún momento estar a bien con tod@s ni a cualquier precio; no quiso poner su vida a salvo sino entregarla por tod@s y así cumplir la voluntad del Padre. Soñaba con una familia humana habitada por el amor a la justicia fraterna. Está movido apasionadamente por el fuego del amor y la justicia. Este es el “fuego” del que habla Jesús. ¡Ojala estuviera ya ardiendo!
Su palabra es crítica con el mal del mundo o de la Iglesia y autocrítica con lo que se nos va pegando en el discurrir cotidiano del trabajo por el Reino. Su palabra es actual, es esperanzadora, libera, comunica el Espíritu de Dios que siempre alienta. ¿La profundizamos?
¿La dejamos que nos hable?..
El “fuego, la paz” de que Jesús nos habla, es muy distinta de la que nos presenta este mundo en que vivimos. La paz nosotros la entendemos o el mundo la entiende como comodidad, tranquilidad, que nadie me moleste… En cambio, la paz del discípulo es la del que se rompe en el servicio a l@s demás, y no le importa terminar rot@, preocupad@ siempre por buscar soluciones a los problemas. Ser cristian@ significa ser consciente de haber recibido el
Fuego del Espíritu y del Amor de Dios.
Es vivir en la Paz siempre inquieta y nunca adormecida es lo que Jesús propone. Para no quedarnos tranquil@s con el hambre en el mundo, la opresión del pobre, o con la corrupción del poder. Es reanimar continuamente la llama y no dejar que se apague el fuego que Jesús ha encendido en nosotr@s.
* ORACIÓN
Jesús de Nazaret, sentimos que es necesario para nuestra vida de cristian@s darte gracias y bendecirte, porque nos haces salir con tus palabras, de nuestras seguridades y ponernos en la búsqueda de todo lo importante. Tú nos dices que es necesario el esfuerzo, la entrega, la autenticidad y el servicio. Nos cuidas con mimo y cariño para que en todo momento mostremos tu Amor al mundo
“NO TEMAS PEQUEÑO REBAÑO”,
Nos decías el domingo pasado.
Quieres que seamos de los que apuntan por la verdad, por la vida, por la justicia…
Jesús de Nazaret, has pasado por nuestro mundo, siendo un testigo apasionado de Amor al Padre.
Nos lo has comunicado con tu vida, muerte y resurrección.
Te damos gracias por ello y también por tantas personas que se han dejado inflamar
por el fuego del Evangelio, y viven entusiasmad@s siguiendo tu camino de vida.
Que tu Palabra y la vida de comunidad reanime el fuego de tu Amor que has encendido en cada creyente. Que no perdamos la esperanza ni la fuerza de luchar y orar para que este mundo que Tú tanto amas viva de manera más justa y fraterna. Las personas pensemos más en l@s demás, los más pobres tengan dignidad, y tu Palabra sea Luz que guíe nuestros pasos. AMÉN.
* ZURIÑE