•DOMINGO XIX. T.O -C- AGOSTO 11 DE 2013
* El Evangelio de este Domingo nos recuerda las enseñanzas de Jesús a sus discípulos en el largo camino hacia Jerusalén, donde culminará la acción salvadora del Mesías, su muerte y resurrección y con ello la verdad de sus enseñanzas
* En medio del camino. En marcha siempre. Dos palabras de este Domingo nos invitan como a estrenar siempre las cosas, a vivirlas como si fuera el momento primero de ellas:
“VIGILANCIA Y SOLIDARIDAD”. La llamada de Jesús a la VIGILANCIA nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad y del descuido con que a veces vivimos nuestra fe. Nuestra esperanza, nuestras razones de vivir, siempre con actitud solidaria. Jesús nos lo decía el domingo pasado en el evangelio y nos lo repite hoy. Las cosas nos son necesarias para vivir, pero no son la fuente de la vida ni está en ellas la clave y el secreto para ser persona. Porque solamente el que ama y vive en solidaridad y apertura a l@s demás, dándose a Dios y al prójimo, tiene vida auténtica y definitiva, es feliz porque entiende la vida con sabiduría”. El espíritu del mandato de Jesús es claro: ser solidari@s, compartir, ser misericordiosos, compasiv@s, just@s.
* No podemos como cristian@s cerrar los ojos a la realidad. Debemos denunciarla, sí. Y vivir y trabajar para construir un mundo mejor, más justo y en paz también. Debemos construir a nuestro alrededor, en nuestro trabajo, en la política, en la familia, en las relaciones con l@s demás toda la paz y la justicia que podamos.
* Las Palabras de Jesús nos trazan los rasgos de la esperanza vigilante: “ceñidas las cinturas”, “encendidas las lámparas” “aguardando al Señor”. Es necesario estar preparad@s para el camino, para el trabajo, para el servicio. La lámpara encendida nos señala la obligación de ser testigos de la luz, aguardando al Señor. Que El, nos encuentre viviendo su enseñanzas, cuando venga.
“VOSOTROS BUSCAD EL REINO DEL PADRE Y LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA”
* ORACIÓN
* Con que ternura y amistad, comienzan hoy las Palabras de Jesús:
“NO TEMAS, PEQUEÑO REBAÑO”.
Gracias, Jesús de Nazaret porque deseas que vivamos con confianza y sin miedo, sin preocuparnos de si somos muchos o pocos, pero sí, abriéndonos al Amor del Padre que nos conoce. Llevando en nuestro vivir el tesoro del evangelio y siendo servidores de tod@s.
Danos luz, para descubrir lo mucho que recibimos y que sepamos imitar tu gran generosidad.
Tú nos enseñas que el mundo es un Don tuyo, que somos administradores de lo que Tú nos das.
Ayúdanos a comprender que el extranjero, el necesitado, el otr@ son herman@s con los que luchar y gozar en el camino de la vida.
Te pedimos por los que no tienen ninguna esperanza, por los que no creen en nada ni en nadie. Y por l@s que han dejado de creer en Ti y en la fuerza del Evangelio.
Te lo pedimos con la confianza de saber que no excluyes ni olvidas a nadie. AMÉN.
*ZURIÑE