* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5, 17-37).(Mt. 6,34)44 y Mt.25,40)

*                   DOMINGO  VI – T.O. – A  (Febrero 13 de 2011)

            La liturgia de hoy es rica en enseñanzas como siempre. Pero me quedo con los primeros versículos:
“No he venido a abolir la ley, sino a dar plenitud”.
Para centrarme en el tema de MANOS UNIDAS:
            SU  MAÑANA  ES  HOY”.
            Año tras año, tratamos de tomar conciencia de lo que pasa… Pero el problema del hambre en el mundo, no “pasa”…
           Es una triste realidad, Señor, sabes mejor que nosotr@s que hay niñ@s desnutridos, hambre de pan, de libertad, de cultura. Ancianos mal atendid@s, enfermos faltos de medios, desempleados, diferencias escandalosas de salarios… ¿Para qué seguir si ya lo sabemos?  (Mt. 6, 34 – 44).  
            Ante todo este panorama, Jesús de Nazaret, no bastan lo sentimientos, es necesario actuar como tu nos lo dices: (Mt. 25, 40).
            Ayúdanos a comprender cada vez más este problema y saber compartir con lo que somos y tenemos.
          
SU  MAÑANA  ES  HOY”

*                  O R A C I Ó N                   
           
              Jesús de Nazaret:
    Sigues pasando hambre en quienes carecen de alimento.
    Sigues pasando sed en quienes no pueden beber.
    Sigues estando desnudo en quienes no disponen de vestido.
    Sigues privado de libertad en quienes están encarcelados.
    Sigues a la intemperie en quienes no pueden cobijarse
    Sigues ignorante e inculto en quienes no se les educa.
    Sigues… sufriendo  y padeciendo…
 porque las personas necesitan de lo material, que está mal distribuido y repartido.
    Jesús de Nazaret:
    Queremos colaborar “a desterrar el hambre de la tierra”, ya que es a partir de aquí, desde lo material, desde donde podremos construir lo espiritual… porque lo humano es el soporte de lo sobrenatural. 
    Sabemos que también nuestro mundo tiene mucha hambre en este sentido, pero hoy se nos pide nuestra colaboración para la ayuda y promoción humanas…
    Jesús de Nazaret:
   “Ayúdanos a que nuestra Caridad, sea constante, sin falta”  AMÉN.
                                              ZURIÑE
                     
                                 * * * * * * * * * * * * * * *

                   

*    Me parece bueno, seguir Orando con María, para que resuene en nosotr@s este proyecto de:
“MANOS UNIDAS”, que con su trabajo, muchas veces silenciosos, tanto bien está haciendo en el mundo.

*   “SU  MAÑANA  ES  HOY”

*           MADRE  DE  LAS  MANOS  UNIDAS


*    Madre, une nuestras manos a las de Cristo para adelantar el Reino de Dios en la tierra…
*    Manos unidas para buscar una justicia nueva.
*    Manos unidas para denunciar las estructuras injustas.
*    Manos unidas para crear espacios de solidaridad.
*    Manos unidas para crear el otro mundo posible.

*    Madre, une nuestras manos a las de Cristo para desvivirnos por los más pobres.
*    Manos unidas para compartir vida..
*    Manos unidas para compartir vida.
*    Manos unidas para compartir los dones de la tierra.
*    Manos unidas para abrir caminos de generosidad.

*    Madre, une nuestras manos a las de Cristo para transmitir la vida en plenitud…
*    Manos unidas puestas en las manos de Dios.
*    Manos unidas compartirendo el pan de cada día.
*    Manos unidas repartiendo el Pan de
la Palabra.
*    Manos unidas comulgando el Pan de la Vida. AMÉN

*                        Z U R I Ñ E

Gatza eta argia

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Ikasleek zoriontasunak bizi badituzte, eragina izango du gizartean haien bizierak. Jesusek berak esan die hori, ezin ahantzizko bi metafora z baliatuz. Erromak kontrolatzen duen inperio boteretsu hartan talde ezdeusa ematen duten arren, «gatz izango dira lurrean» eta «argi munduan».

Ez ote da hori uste barregarria? Baina Jesusek berak argitu die nola gerta daitekeen. Gatzak ez du ematen gauza handia denik; baina bere ondorioak izaten hasten da, hain juxtu, janariarekin nahastu eta ezkutatu egiten dela ematen duenean. Gauza bera gertatzen da argi bat pizten denean: soilik, ilunpean jartzean egiten ahal du argi.

Jesusek ez du buruan mundutik aparte bizi den Eliza bat, bere erritu eta irakaspenetan ezkutatua, bere zilborrari eta arazoei begira bizi dena. Jesusek jarraitzaile-talde bat tartekatu nahi izan du giza historian, zoriontasunak biziz bizitza eraldatzeko gai den talde bat.

Guztiek dakigu zertarako izan ohi den gatza. Alde batetik, janariei ez die uzten galtzen. Bestetik, gustua ematen die eta guk hobeto dastatu ahal izatea egiten du. Jatekoak onak dira, baina galdu daitezke; badute gustua, zaporea, baina graziarik gabeko gertatzen ahal zaizkigu. Gatza behar izaten dute.

Mundua ez da gaiztoa, baina galbidean jar dezakegu. Bizitzak badu bere gustua, baina graziarik gabeko gerta dakiguke eta gozorik gabeko. Zoriontasunak bizi dituen Elizak gizartea galdu ez dadin parte hartzen du, gehiago gizagabetu ez dadin. Haren ebanjelioa bizi duten Jesusen ikasleek biziaren benetako esanahia aurkitzen laguntzen dute.

Bada, alegia, arazo bat eta jakinaren gainean jarri ditu Jesusek bere ikasleak. Gatza gezatzen bada, ez da ezertarako on. Ikasleek beren ebanjelio-nortasuna galtzen badute, ezin emango dute Jesusek nahi lukeen fruiturik. Kristautasuna galtzen uzten da. Eliza desegina gertatzen da. Kristauak alferrik daudeke gizartean.

Gauza bera argiarekin. Guztiok dakigu argitasuna sortzeko dela. Kristauek biziak duen esanahirik hondokoena argitzen dute, baldin eta jendeak haiengan zoriontasunen «egintzak» ikus baditzake. Hargatik, ezin bizi daitezke ezkutuan. Halere, ez dute jardun behar jendeak ikus ditzan. Beren bizieraz argitasuna azaleratu behar dute gizartean, zeruko Aitaren benetako aurpegia ikusi ahal dadin.

Ez da zilegi Elizaz baliatzea geure gustuak eta lehentasunak asetzeko. Jesusek Eliza gatz eta argi izan dadin nahi izan du. Ebanjelizatzea ez datza gaur egungo sekulartasunari mundutar estrategiez aurre egitean. Are gutxiago Eliza «kontra-gizarte» bihurtzean. Soilik, ebanjelioa bizi duen Elizak erantzun diezaioke Jesusen jatorrizko desirari.

QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A

Lecturas:
Is 58, 7-10  
Sal 111, 4-9  
1Cor 2, 1-5  
Mt 5, 13-16

PRIMERAS REFLEXIONES

                Resulta ya imposible para nosotros caer en la cuenta de la trascendencia de la luz en el largo camino de la humanidad. La alternancia de luz y tiniebla se imponía inexorable y no pasaba de un sueño imposible el intento de controlar la luz para disminuir la tiniebla. Desde aquella “invención” del fuego, temido y añorado en las tormentas, siempre nos ha acompañado ese sueño. Hasta finales del SXIX y, sobre todo, mediados del XX, la luz tenía que ser buscada, trabajada, cuidada y mantenida. Hoy, al menos entre nosotros, es tan asequible, tan presente, tan usada, que no caemos en la cuenta de lo que ha supuesto durante siglos. La vida doméstica, la pública, la guerra, la noche, y siempre pendientes de una luz. Dificultosa, insuficiente, frágil y amenazada, imprescindible. Nadie tuvo imaginación suficiente para soñar con un interruptor que, rozado ligeramente, llenase de luz y vida enormes espacios a nuestro deseo. Los niños juegan con los interruptores y son señores reales de una luz que responde a sus caprichos. El Señor es mi luz, repetimos. Pero nada tiene que ver nuestra experiencia de la luz con la de quien se expresó así en el salmo 26 para orar. Con la familiaridad de la luz, se precisa un esfuerzo de reflexión y atención para dar contenido a nuestro mundo simbólico de la luz. Tras ese esfuerzo, es posible que podamos rezar con algo de sentido. No vale apelar a la ingenuidad de que la luz es experiencia diaria. Sí, demasiado diaria. La vigilia pascual, los lucernarios, la “candelaria”, la multitud de oraciones invocando a Dios y a Jesús y al Espíritu como luz, las preces y oraciones de la liturgia de las horas, las procesiones con velas y antorchas, desaparecerían si prescindimos del tema de la luz. ¿Seríamos capaces de desmontar todo el entramado cristiano referente a la luz? ¿Sería posible o conveniente? ¿Para qué mantenerlo sin una experiencia de quien cree y reza respecto a la luz? Para mí que estorba, que obstaculiza y embota, pues nos presta fórmulas tranquilas y adquiridas, pero sin experiencia alguna que les dé vida. Palabras, que se presentan como claras y evidentes y que en realidad están vacías de experiencia. “Vosotros sois la luz” “Yo soy la luz del mundo”, ¿qué luz? ¿La que Jesús conocía o la nuestra? No es lo mismo.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5, 13 – 16)

                       QUINTO DOMINGO T.O. – A   (Febrero 6 de 2011)

*           En el evangelio de este Domingo Jesús compara a sus discípulos con dos realidades  cotidianas la SAL y la LUZ.
*           Los seguidores de Jesús hemos de ser como la SAL. La sal da sabor, conserva los alimentos, aviva el fuego. Todas estas cualidades pide Jesús para sus discípulos  La sal prácticamente no se ve, pero si falta se echa de menos. Nosotr@s también tenemos la misión de dar sabor a la vida, que esta tenga sentido. De conservar lo mejor que hay en cada una de las personas, de las comunidades, también de la sociedad y de la Iglesia. Aunque siempre sin buscar protagonismos, como la sal que casi no se ve, pero da sabor…

*           Y también hemos de ser LUZ.
            La LUZ es lo contrario de la oscuridad. La oscuridad es sinónimo de miedo, de mal, de pecado, de injusticia…
*           La misión de los que nos decimos seguidores de Jesús, es exigente,  es iluminar estas realidades, denunciar el mal y la injusticia, ser LUZ en todas las situaciones de “oscuridad”, injusticias, abusos… y este encargo que nos hace Jesús no suele ser ni cómodo ni fácil. A veces nos ocasiona conflictos. Pero Él, también los vivió.

*                      O R A C I Ó N

*           Señor, la finalidad de la sal es dar sabor. Pero la sal, trabaja desde dentro, “mezclada y escondida”  Es lo que Tú nos pides. Que nuestro compromiso cristiano  vaya acompañado de prudencia y cordialidad.

*           Señor, ayúdanos a que nuestra vida sea testimonio. Tú Jesús de Nazaret que eres de verdad nuestra SAL y nuestra LUZ, ayúdanos a ser como Tú. Inspíranos actitudes como las tuyas:
*           Que aceptemos a tod@s.
*           Que queramos vida para tod@s.
*           Que nos duelan los dolores de tod@s.
*           Que sintamos el Amor inmenso del Padre para tod@s.
*           Fortalece nuestra voluntad:
Para que mueva nuestra vida entera. Para que nuestras obras sean como las tuyas. Para que l@s que nos rodean puedan participar de tu  SAL  y de tu LUZ.
*           Que nuestra vivencia cristiana vaya más allá de la Eucaristía del Domingo. AMÉN
*                      Z U R I Ñ E

CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 30 de enero de 2011

CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A

30 de enero de 2011

Sof 2, 3; 3, 12-13   Sal 145, 7-10   1Cor 1, 26-31   Mt 5, 1-12

PRIMERAS REFLEXIONES

                Este año tenemos un período largo hasta la cuaresma. Desde este domingo hasta el comienzo de la misma, los textos del evangelio pertenecen todos al discurso del monte en los capítulos 5-7 de Mateo. Si siempre parece importante estudiar con detenimiento el texto de este evangelio, dado que lo usamos todo el año, ahora sería muy bueno hacerlo estos domingos con el discurso entero. Recordemos este evangelio, sus cinco discursos, su preocupación por la enseñanza, su presentación de Jesús como nuevo Moisés, maestro y legislador. En el discurso-sermón de la montaña, Jesús desde el monte -como Moisés-, rodeado de los discípulos y el gentío, enseña la nueva ley y la nueva justicia. Pudiéramos decir  nuevo Deuteronomio, pues su llamada a la interiorización y personalización es constante. Clave para todo el discurso, el Padre del cielo, probablemente por eso la oración del Padre nuestro es la parte central del mismo. La nueva enseñanza con autoridad supera tanto a la ley que no queda claro si la realza o la dinamita. Con esta nueva justicia construimos sobre roca. Estas sugerencias y otras mejores que encontraremos en el texto nos ayudarán en el descubrimiento de su enorme riqueza para la vida cristiana.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5, 1 – 12a)

*                     CUARTO DOMINGO  T.O. – A –  (Enero 30 de 2011)

*           Hoy el Evangelio nos habla de nuevo del gran proyecto de la vida cristiana:
           “LAS BIENAVENTURANZAS”

* “Alzando los ojos hacia sus discípulos, Jesús dijo:
BIENAVENTURAD@S  L@S POBRES, PORQUE VUESTRO ES EL REINO DEDIOS… (Lc.6, 20)

*           Las bienaventuranzas nos invitan a preguntarnos si tenemos la vida bien planteada o no, y nos urgen a eliminar programaciones equivocadas…
*           Si la Bienaventuranzas aparecen como “Buena noticia” quiere decir que su mensaje no es algo hueco o vacío, sino una realidad presente en nuestra sociedad.
            Hay ya en nuestro mundo frutos y signos de la “buena noticia”, del Reino. Hemos de ser capaces  de descubrirlos. Quien no percibe los signos del Reino ya presente, no puede experimentar su cercanía de paz, fraternidad, verdad, solidaridad, pues sólo desde la experiencia se puede creer.

*                      O R A C I Ó N

*           ESCUCHAR. Ayúdanos Jesús a prestar oído a tu Mensaje. A dejar  que se introduzca  en nuestro corazón

*           CREER. Ayúdanos Jesús de Nazaret, a dejar que la Bienaventuranzas arraiguen en nosotr@s. A dar crédito a tus Palabras. A dejarnos influir por ellas:
“LAS BIENAVENTURANZAS”. Como programa de vida.

*           GOZAR. Alegrarnos por un Mensaje tan nuevo y radical. Saber disfrutar del Evangelio. Disfrutar de nuestros pequeños logros que nos impulsan a seguir ese Camino. EL SER CREYENTE:

*           VIVIR EN POSITIVO.  Jesús de Nazaret, ayúdanos, a valorar la vida y las buenas opciones que vamos tomando, el camino que vamos recorriendo. A no caer en la desesperanza. A sabernos llamad@s, amad@s, enviad@s, por Ti.

*           ANUNCIAR. Ayúdanos a recordar con frecuencia que somos dichos@s, que estamos llamad@s a ser felices si trabajamos para que l@s demás lo sean.

*           Anunciar, testimoniar, este gran MENSAJE DE JESÚS DE NAZARET:
           “LAS BIENAVENTURANZAS
”.

*                      Z U R I Ñ E

Jarraitzaleak

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Jesusek, Joan Bataiatzailea kartzelan sartu dutela jakin duenean, Nazaret herrixka utzi eta Galileako aintzira-ertzera joan da, bere misioari ekiteko. Haren lehenengo esku-hartzeak ez du inolako itxura handiosik. Ez du egin miraririk. Soilik, bere ahotsari segituan erantzun dioten arrantzale batzuei dei egin die: «Jarraitu niri».

Horrela hasi zen Jesusen jarraitzaileen mugimendua. Hori izan zen egun batean Eliza izango zenaren ernamuin apala. Hor agertu zaigu lehenengo aldiz Jesusen eta harengan sinesten dutenen artean beti izan beharreko harremana. Kristautasuna, beste ezer baino lehen, Jesusi jarraitzea da.

Honek esan nahi du ezen kristau-fedea ez dela haren irakaspenari atxikitzea soilik, beharrezkoa dela Jesusekiko gure loturak markatzen dituen jokamoldea eta biziera ere. Jesu Kristogan sinestea haren Espirituak arnasturik bizitzea da, Jainkoaren erregetzaren haren egitasmoan lankide izanez eta haren piztuera partekatu ahal izateko haren gurutzea lepoan hartuz.

Betiko tentazioa dugu kristau izan nahi izatea, baina Jesusi jarraitu gabe edo geure fedea dogma bati bai esatera murriztuz edo Jesusi, Jaun eta Jainkoaren Seme bezala harturik, kultua eskaintzera mugatuz. Alabaina, hau da Jesus Jainkoaren Seme gizon eginagan sinesten dugun ala ez egiaztatzeko irizpidea: hari bakarrik jarraitzen diogun egiaztatzea.

Jesusi atxikitzea ez datza hura gizon bezala mireste hutsean, ezta hura Jainko bezala adoratze hutsean ere. Jesus miretsi eta adoratu bai, baina, hari hurbiletik jarraitu beharra sentitu gabe, bere burua kanpoan mantentzen duenak ez du bizi kristau-fedea osorik. Jesusi jarraitzen diona soilik kokatzen da kristau-esperientzia zinez ulertu eta bizi ahal izateko egiazko puntuan.

Egungo kristautasunean egoera paradoxikoa bizi dugu. Hain zuzen, Elizako jendetzat ematen da, ez Jesusi jarraitzen eta jarraitzen saiatzen dena soilik, baita haren urratsei jarraitzea bost axola zaiona ere. Askitzat ematen da bataiatua izatea eta erakundearekin ez haustea norbait ofizialki Jesusen Elizakotzat hartzeko, sekula planteatu ez badu ere hari jarraitzea.

Eliza honetan Jesusez entzun beharko genukeen lehenengo gauza hari baldintzarik gabe jarraitzeko deia da; horretarako, haren ondoren bide egitea eragozten diguten loturetarik, koldarkerietarik eta desbideratzetik geure burua askatuz. Egungo krisialdi hau aukera ona izan liteke kristautasuna bide zuzenean jartzeko eta Eliza Jesusenganantz mugiarazteko.

Geure kristau-elkarte eta –taldeetan era dinamikoan bizitzen ikasi beharra dugu, begiak Jesus josirik, haren urratsei jarraituz eta bizitza gizatar egiten haren lankide izanez. Beste modu batean gozatuko genuke orduan geure fedeaz.

DOMINGO TERCERO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 23 de enero de 2011

Lecturas:
Is 8, 23b-9, 3  
Sal 26, 1.
4. 13-14  
1Cor 1, 10-13. 17  
Mt 4, 12-23

PRIMERAS REFLEXIONES

                Este domingo cae dentro de la semana de oración por la unidad de los cristianos. Un asunto antiguo en todos los sentidos. Hoy ha perdido la fuerza con que acompañó los tiempos aquellos del concilio. Formó parte del “imaginario” de esos años. Luego, con culpa de todos, ha perdido fuerza en interés de los de siempre. Nuestro país tampoco nunca lo vivió con fuerza y ahora mucho menos: sería campeón en la indolencia de este tema. Y ¿nosotros? Creo que suena a cosa muy europea y de poco compromiso. Me atrevo a presentar unas explicaciones de por qué ha perdido fuerza, caso de que la tuviera en algún otro momento. La unidad cobra tintes de totalitarismo y la diversidad ha sido descubierta como riqueza. Todo es verdad, pero no creo que la unidad soñada fuera la de la uniformidad, y pensar o rezar por ella era ya auspiciar otro estilo de unidad: la historia ha dejado ya suficientemente claros sus peligros. De eso se trata, de qué unidad. Y tengo para mí que quienes aspiramos y soñamos con la unidad no la encontramos, ni de refilón, en esas propuestas actuales para unir a los anglicanos que quieren dejar de serlo, como si la actual propuesta fuera referente para la unión sus iglesias. Otra explicación creo que nace de la claridad con que hemos descubierto que la concordia entre religiones urge tanto para la causa de la fe (cualquiera) como para la de la paz y el bienestar de toda la humanidad. Con esa urgencia, resulta algo menor hablar de la unidad de todos los cristianos. Incluso el reconocimiento de la enorme diversidad y las tensiones dentro de nuestra propia Iglesia relativiza la atención a la unidad de los divididos ante la experiencia de nuestras propias divisiones sin verbalizar y sin afrontar. ¿Con todo esto? Algunos seguimos pensando en la urgencia y la necesidad de unión en todas las confesiones cristianas; en que merece la pena rezar siempre por ella y tenerla bien presente; en que no es mucho dedicarle una semana -esta- con una atención preferente. El deseo de unidad por parte del Señor (y de su mejor expresión, el cuarto evangelio) no es en absoluto totalitario. La túnica era inconsútil, toda de una pieza, y se la rifaron y repartieron entre todos, Jn 19, 24. Nuestro deseo hondo de unidad, ese que sin quererlo nos habita, tampoco es totalitario y sí es según el Espíritu.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 4, 12 – 23.)

*                          DOMINGO    T.O.  – A  (Enero 23 de 2011)

*           En la lectura litúrgica de este Domingo asistimos a los primeros pasos de Jesús entre las gentes.
            Jesús se va de Nazaret a Cafarnaún, a orillas del lago. Este movimiento quizá viene motivado por el arresto de Juan: Jesús, adulto, en lugar de evitar el peligro sale hacia él.
 La actividad de Jesús  en Galilea tendrá en adelante dos características.

“ENSEÑAR”  y “PROCLAMAR EL EVANGELIO DEL REINO”.
            La segunda, inseparable de la 1ª es “CURAR”  y “PERDONAR”. “Recorría toda Galilea… curando las enfermedades y dolencias del pueblo”. Jesús suscitaba la fe y contagiaba esperanza en cada persona.
            Jesús como Juan, también hablaba de “CONVERSIÓN”. Pero no se dirige sólo a l@s pecadores sino a tod@s, y ahora lo mismo, para que entremos en la dinámica del Reino.
            En esta semana el trabajo por el Reino debe ser. Orar  por la unidad de l@s cristian@s, para que demos pasos de verdadera unidad en el Amor.
 

*                                           O R A C I Ó N

            A través de S. Pablo, en la liturgia de hoy, nos recuerdas  tu amor: Al creer en Ti, al recibir tu bautismo del Espíritu, aceptamos tu  “mismo pensar y sentir”. El bautismo (aunque a veces se nos olvida) nos incorporó a tu vida entregada, a tu cruz. A tu vida consagrada  a la construcción del Reino del Padre…

*           Cristo hermano, únenos a tod@s en tu Amor: Danos coraje para promover con valentía la reforma de la Iglesia siendo fieles a tu palabra y Vida.
*           Que tu Espíritu nos convierta a lo esencial tuyo, a lo necesario; que nos unamos en la oración común y  en la ayuda a l@s más débiles.
*           Permítenos, Jesús, sentirnos identificad@s contigo, como “miembros de tu cuerpo” y que a pesar de ser distint@s, son un solo cuerpo.
           
Pero la realidad histórica nos ha dividido y separado y los cristianos no estamos unid@s.
            Queremos superar las diferencias y conseguir la unidad: “En un solo rebaño y un solo PASTOR”

*          
*         QUE NO OLVIDEMOS, LA RESPUESTA QUE DIMOS A TÚ LLAMADA.   AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 16 de enero de 2011

Lecturas:
Is 49, 3. 5-6  
Sal 39, 2-4. 7-10  
1Cor 1, 1-3  
Jn 1, 29-34

PRIMERAS REFLEXIONES

             De nuevo en tiempo “ordinario”, esa designación tan poco atractiva. Más fácil, fijarnos en lo extraordinario. En el desarrollo litúrgico, la atención y el esmero de las comunidades se centra también en lo extraordinario: pascua, navidad y sus preparaciones. Lo ordinario solemos reducirlo a la continuidad imprescindible para llegar de un extraordinario a otro. No apreciamos hoy lo ordinario y el deseo mayor suele ser convertirlo en extraordinario. Pero sólo lo ordinario puede resultar una realidad sin mediaciones. Lo extraordinario incluye el peligro de menospreciar lo básico y consistente, lo que es el fondo mismo de lo real, su consistencia profunda. Hablamos mucho, y seguramente debiéramos hacerlo más, de experiencia. La nuestra, y sus casos particulares, han de anclarse en lo real y universal, sin otra adherencia que el intento de prescindir de todas ellas. En lo “ordinario” surgen las experiencias de nuestros sentidos. La atención a cuanto vemos, oímos, tocamos, gustamos y olfateamos brota en lo habitual, aun cuando nunca viniera mal una mayor reflexión sobre ello. También la conciencia de lo que somos nace de la continuidad, no de la excepcionalidad. La costumbre de vivir nos acomoda a lo que somos y lo extraordinario más bien nos desacomoda, descompone el gesto. Por eso resolvemos la vida, sin mucha conciencia de su resolución, más sobre la marcha que sobre los altos del camino. De su  sencillo transcurrir  y sus mil facetas, brota la sabiduría y, más tarde, sobre ello, montamos lo excepcional. Me hubiera gustado presentar unas pinceladas para recobrar la importancia de todo aquello que parece carecer de ella, siendo en verdad lo decisivo. ¿Cómo hacer de la liturgia de los domingos ordinarios el fuste de la fe? En ella se ha de levantar y sustentar la afirmación de Rom y de Habacuc de que el justo vive de la fe. De la fe que es memoria de la resurrección y aplicación de la misma a lo “ordinario”. Conseguir una celebraciones vivas, aunque reposadas, de esas ordinarias sería, muy probablemente, más necesario que alcanzar grandes celebraciones extraordinarias.

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