* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 7, 21 – 27)

*                       DOMINGO  IX – T.O. – A  (Marzo  6 de 2011)

*           El Evangelio de hoy, es como una llamada de atención que nos hace Jesús de Nazaret a sus discípul@s, a la comunidad creyente, a cada un@ de nosotr@s, contra una falsa confianza en ciertas formas de religiosidad.
*           La garantía del Reino de los cielos, no es sólo ser personas de oración: “No todos los que me dicen “Señor, Señor” entrarán en el Reino de los Cielos.
*         ¿Cuál es la actitud que nos sugiere Jesús?
          ¿Cómo podemos “construir sobre roca”?.
          ¿De que manera  nuestra vida Eclesial, comunitaria, personal tendrá cimientos sólidos?

*         Yo creo que lo primero es ESCUCHAR SU PALABRA, la voluntad de Dios como nos dice el mismo Jesús.
           E inmediatamente después, hacer de esta Palabra, nuestro vivir cristiano. A través de esta Palabra de Dios, descubriremos  que es necesaria la oración, pero también la lucha por la justicia, un mundo de respeto,  donde tod@s tienen los mismos derechos. En una palabra LAS BIENVENTURANZAS.

*                      O R A C I Ó N

*           Jesús de Nazaret, justicia de Dios, vida, libertad, paz, bondad. Sigues dando en todo el  mundo tu Luz y fuerza, sigue habiendo entre nosotr@s personas “convencidas” de tu Amor.
*           Otr@s a veces, hemos asentado nuestra vida sobre “arena”,  sobre tradiciones que nunca nos las hemos cuestionado, o sobre la rutina y el moralismo.
*           Pero han venido situaciones difíciles y empiezan a aparecer “grietas” en nuestra fe.
*           Ayúdanos a fundamentar nuestra vida, nuestra fe en tu Palabra. Que rumiemos el Evangelio para hacerlo realidad en la vida de cada día. Así edificaremos nuestro vivir sobre “roca firme”
*           Que nuestro cristianismo se traduzca en colaboración y ayuda a l@s más necesitad@s.
*           Haznos, Señor Jesús, cristian@s comprometid@s y danos valor para anunciar tu Mensaje. AMÉN.
 
                                   Z U R I Ñ E

Lehenengo gauza

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

«Gauza guztien gainetik, bila ezazue Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna; gainerakoa gehigarri emango dizue Jainkoak». Ezin argiago dira Jesusen hitz hauek. «Jainkoaren erreinua eta haren zuzentasuna» da haren jarraitzaileek lehenengo bilatu behar duguna; ondoren dator gainerakoa. Gaur egungo kristauak mundua, Jainkoak nahi bezala, gizatarrago egitera emanik bizi al gara ala gure energia bigarren mailako eta badaezpadako gauzatan gastatzen?

Ez da nola-halako galdera. Izan ere, funtsezkoa da jakitea Jesusek markaturiko lehen xedeari emanik bizi garen ala hark bihotzean zeraman grinatik apartatzen gaituen erlijiotasuna garatzen ari garen. Ez ote gara geure norabidea zuzendu beharrean eta geure kristautasunaren ardatz bezala Jainkoaren erreinuaren proiektua leialago hartu beharrean?

Argi-argia da Jesusen jarrera. Aski da ebanjelioak irakurtzea. Galilea sanoago, zuzenago eta haurridetsuago izan dadin jende artean bizi delarik, beti ere azkenak direnentzat erneago eta baztertuentzat abegikorrago, ez du dudarik Jesusek erlijio hau salatzeko: larunbata bete bai eta kultua zaindu bai, baina Jainkoak opariak baino gehiago errukia duela atsegin ahazten duena.

Kristautasuna ez da nolanahiko erlijio bat: zerbitzuak eskaintzen dituena, gizakiak duen Jainkoaren premiari erantzuteko. Erlijio profetikoa da, Jesusengandik datorrena, bizitza gizatartzeko Jainkoaren egitasmoaren arabera. «Funtziona» genezake, bai, kultuaren inguruan bildutako elkarte bezala; baina errukia kutsatzen ez badugu eta zuzentasuna eskatzen ez, ahaztuak defenditzen ez baditugu eta azkenak direnei kasu egiten ez, zer izango da Jesusen bizitza osoa arnastu zuen egitasmoaz?

Agian, gure elkarteak Jainkoaren erreinurantz eta haren zuzentasunerantz bihurtzeko erarik praktikoena honako hau izango da: harrera ona gehiago zaintzen hastea. Ez da esan nahi kultuaren ospakizuna alde batera utzi behar denik; hau da arazoa: harrera ona, jendeari entzutea eta lagun egitea arduratsuago zaintzea, bizi dituen atsekabe, lan eta esperantzan. Jendearekin sufrimena partekatzeak asko lagundu diezaguke gure xedea hobeto ulertzen, hau da, Ebanjelioa biziz mundua gizatarrago egiten.

Bere lehen entziklikan, Joan Paulo II.ak, Vatikano II.a kontzilioaren ideia inportante bat bere eginez, Eliza nola ulertu gogorarazi zigun kristauei. Argi eta garbi azaldu zuen. «Elizak ez du helburu bere burua , zeren Jainkoaren erreinurantz baita norabidetua, erreinu horren ernamuin, seinale eta tresna delarik». Lehenengo gauza ez da Eliza bera, baizik Jainkoaren erreinua. Eliza ebanjelikoagoa nahi badugu, haren baitatik mundu gizatarragoa egiten parte hartu nahi dugulako da.

OCTAVO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo a. 27 de febrero de 2011

Lecturas:
Is 49, 14-15  
Sal 61, 2-3. 6-9 
1Cor 4, 1-5  
Mt 6, 24-34

PRIMERAS REFLEXIONES

                Uno de los evangelios más preciosos que podemos escuchar. Es evangelio por noticia buena  y está además deliciosamente expresada. Une bondad de lo anunciado con belleza de expresión. Coincidencia de bondad y belleza que aproximan salvación.

                La providencia de Dios. Un tema que puede ser banco de pruebas de nuestro verdadero pensamiento respecto a Dios, al hombre, al mal, al pecado, a la relación de todas esas palabras entre sí. En ocasiones, presentamos una providencia que coincide con lo que en cada momento sucede, una especie de destino o fatum sin ese nombre. Lo que ahora mismo está sucediendo en nosotros, en el mundo y en el universo no es la providencia de Dios. Recordamos la respuesta de Abrahán “Dios proveerá, hijo mío” (Gn 22, 8), pero en ese momento no actuaba la providencia ni más ni menos que en la muerte sin consuelo de nuestro Señor Jesucristo. Acostumbramos a repetir en ocasiones, dejando al descubierto qué entendemos por providencia, que “Dios escribe recto con líneas torcidas”. Tampoco eso es decir nada, salvo que hay que confiar en Dios. Comprobar si escribe recto ni está a nuestro alcance ni sabemos en qué consiste. Si su comprobación es para el otro lado, no vale como afirmación de ahora más allá de un genérico hay que confiar. La única voluntad de Dios que podemos afirmar en vida es la del reino y su justicia. Su providencia no tiene otro contraste que esas dos referencias. Los “signos de los tiempos” pueden presentarse como marcas que la providencia de Dios deja en la historia para que la entendamos y dirijamos. La dificultad consiste en señalarlos, más allá de opciones personales o grupales, que nos hacen afirmar unos determinados acontecimientos, neutros en sí, como signos claros y universales. Un texto de Guardini: “El sentido propio de la providencia no es que al hombre le vaya bien en el tiempo, sino que venga el ‘reino de Dios’ y que se cumpla su ‘justicia’; que se completen y perfeccionen la nueva creación y el hombre de la eternidad”.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 6, 24 – 34)

*           Uno de los dichos de Jesús  más firme es el que volvemos a escuchar hoy: “No podéis servir a Dios y al dinero. (V. 34)  Dios no puede reinar entre nosotr@s sino preocupándose de tod@s y haciendo justicia a l@s que nadie hace. Por tanto, Dios sólo puede ser servido allí donde se promueve la solidaridad y la fraternidad.
*          En momentos de crisis como los actuales, en los que tod@s tendemos a buscar lo que nos parece urgente y vital, esta es la llamada de Jesús: “No perdáis el ánimo. Dios no se olvida de vosotr@s”. “Buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura”. ¿Somos capaces de confiar en estas palabras?…

*                      O R A C I Ó N

*           Jesús de Nazaret:
            Confesamos nuestro amor a ti pero en más de una ocasión adoramos a otros dioses: el prestigio, el dinero, el creernos mejores que l@s demás y otras actitudes que nos separan de Ti y de l@s herman@s.
*           La crisis nos hace sentirnos insegur@s.
Nuestro futuro se nos presenta posiblemente incierto y sufrimos viendo a personas sin trabajo,
*           Ilumina, Señor, nuestra mente para que entre tod@s encontremos salida para esta dolorosa situación.
*           Necesitamos convertir nuestra vida en servicio a tod@s, en lugar de teorizar y hablar mucho…
*           Ayúdanos a salir de nuestras comodidades e individualismos, para crear una sociedad más justa e igualitaria.
*           Por eso, te pedimos, Jesús de Nazaret  que nos ayudes a imitarte y a vivir lo que el Padre nos manifiesta a través de Ti, para empezar o continuar tu Reino ya ahora, sin necesidad de esperar a darnos cuenta, cuando es tarde.
*           Que resuene en nosotr@s: “
No perdáis el ánimo, dios no se ha olvidado de vosotr2s. Buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.” AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 6, 24 – 349

* DOMINGO  VIII. T.O. – A –  ( Febrero 27 de 2011)

*           En este Domingo, Jesús nos invita a una confianza total en Dios, la misma que Él tenía.
*           El Evangelio de hoy es una llamada a buscar el Reino de Dios y su justicia, es decir, a transformar el mundo desde la  óptica de Dios. Si no tenemos en cuenta esto, nos puede resultar extraño.
           Uno de los dichos de Jesús  más firme es el que volvemos a escuchar hoy: “No podéis servir a Dios y al dinero. (V. 34)  Dios no puede reinar entre nosotr@s sino preocupándose de tod@s y haciendo justicia a l@s que nadie hace. Por tanto, Dios sólo puede ser servido allí donde se promueve la solidaridad y la fraternidad.
*          En momentos de crisis como los actuales, en los que tod@s tendemos a buscar lo que nos parece urgente y vital, esta es la llamada de Jesús: “No perdáis el ánimo. Dios no se olvida de vosotr@s”. “Buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura”. ¿Somos capaces de confiar en estas palabras?…

*                      O R A C I Ó N

*           Jesús de Nazaret:
            Confesamos nuestro amor a ti pero en más de una ocasión adoramos a otros dioses: el prestigio, el dinero, el creernos mejores que l@s demás y otras actitudes que nos separan de Ti y de l@s herman@s.
*           La crisis nos hace sentirnos insegur@s.
Nuestro futuro se nos presenta posiblemente incierto y sufrimos viendo a personas sin trabajo,
*           Ilumina, Señor, nuestra mente para que entre tod@s encontremos salida para esta dolorosa situación.
*           Necesitamos convertir nuestra vida en servicio a tod@s, en lugar de teorizar y hablar mucho…
*           Ayúdanos a salir de nuestras comodidades e individualismos, para crear una sociedad más justa e igualitaria.
*           Por eso, te pedimos, Jesús de Nazaret  que nos ayudes a imitarte y a vivir lo que el Padre nos manifiesta a través de Ti, para empezar o continuar tu Reino ya ahora, sin necesidad de esperar a darnos cuenta, cuando es tarde.
*           Que resuene en nosotr@s: “
No perdáis el ánimo, Dios no se ha olvidado de vosotr@s. Buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura.” AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

MAITATU KALTE DAGIGUNA

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Maitasunerako deia erakarlea da. Segur asko, jende askok entzun ohi zuen atseginez Jesusen gonbita, gizon-emakume guztien aurrean jarrera ireki, adiskidetsu eta bihotz handikoa izatera dei egiten zienean. Gutxiena espero zutena zen etsaiak ere maitatu behar zirela entzun beharra.

Zoro batek bakarrik esaten ahal zuen, halako konbentzimenduaz, hain gauza zentzu gabea eta pentsaezina: «Maitatu zeuen etsaiak, otoitz egin pertsegitzen zaituztenentzat, barkatu hirurogeita hamar aldiz zazpitan…». Ba ote daki Jesusek zer esaten ari den? Hori ote da Jainkoak nahi duena?

Eskandalizaturik entzun zioten entzuleek. Ahaztua ote du Jesusek Erromaren mende dela bere herria? Ahaztuak ote ditu haren legioek egin dituzten triskantzak? Ez ote du ezagutzen Galileako laborariek jasan zuten ustiaketa, lurjabe boteretsuen abusuen aurrean babesgabe? Nolaz hitz egin dezake etsaiei barkatzeaz, den oro gorrotorako eta mendekurako delarik?

Alabaina, Jesus ez da mintzo apetaz. Jainkoaz duen esperientziatik atera zaio gonbita. Guztien Aita hori ez da indarkeriazale, baizik errukitsu. Ez dabil nola mendekatuko, ez daki zer den gorrotoa. Maitasun baldintzarik gabea du guztiekiko: «Gizaki on eta gaiztoentzat aterarazten du eguzkia, zuzen eta zuzengabeentzat bidaltzen euria». Ez du inor bereizten. Ez ditu maite leial zaizkionak soilik. Guztientzat du irekia bere maitasuna.

Bere maitasunetik inor baztertu ez duen Jainko honek bera bezala bizitzera eraman behar gaitu. Hauxe da, laburturik, Jesusen deia. «Izan Jainkoaren antzeko. Ez izan inoren etsai, ezta zuen etsai direnena ere. Maita itzazue, zeruko zuen Aitaren dinako izan zaitezten».

Jesusek ez digu eskatzen etsaiak maiteenak ditugun pertsonentzat dugun afektuz eta txeraz maitatzeko. Etsaia maitatzea hauxe da soilki: ez mendekatzea, ez kalterik egitea, ez gaitzik desiratzea halakoari. Aitzitik, harentzat zer den on pentsatzea. Gu geu hartuak izatea nahi genukeen bezala, guk haiek hartzea.

Daitekeena ote etsaia maitatzea? Jesus ez da ari lege orokor bat ezartzen. Bere jarraitzaileei egin die gonbita Jainkoaren antzeko izatera, bere seme-alaben artean gorrotoa eta areriotasuna galduz joan daitezen. Jesusen antzeko izaten ahalegintzen dena bakarrik irits daiteke gaitza opa diotenak maitatzera.

Hark erakarririk ikasiko dugu inor ez gorrotatzen, erresumina gainditzen, guztiei on egiten. Jesusen gonbita da «pertsegitzen gaituztenentzat guk otoitz egitea»; segur aski, geure bihotza apurka eraldatuz joan gaitezen. Kalte dagiguna maitatzea ez da gauza erraza; baina horixe da gurutzera eraman zutenen alde otoitz eginez hil zen haren antzekoago egiten gaituena: «Aita, barka iezaiezu, ez baitakite zer ari diren».

SÉPTIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 20 de febrero de 2011

Lecturas:
Lv 19, 1-2. 17-18  
Sal 102, 1-4. 8 y 10. 12-13  
1Cor 3, 16-23  
Mt 5, 38-48

PRIMERAS REFLEXIONES

                La perfección. Un término muy usado en la espiritualidad cristiana. También en la exhortación moral, sobre todo, entre quienes se reivindican como élites cristianas. Es correlato del término de la 1ª lec “santos”, sed santos. Si Dios se define o identifica por la santidad, será imposible proponerla como cosa a nuestro alcance. Y ¿la perfección? Si Dios es perfecto, lo será como Dios, y a nosotros no nos queda otra perfección que la de persona, hombre o mujer, perfectos. La perfección de la que se suele tratar siempre es perfección moral e interior, no corporal ni cuantificable. ¿Por qué el cuerpo no entra en la perfección, por qué las referencias no son estéticas y placenteras en lugar de morales? (A algunos no nos apetece nada ser “como los ángeles de Dios” (Mc 12, 25). La ascética, el dominio de sí, acostumbran ser uno de los ingredientes primeros de la supuesta perfección, como la humildad y el despego de sí mismo. Sus contrarios, ¿por qué no entran en la perfección? Nuestro punto de mira viene condicionado de inicio por una determinada, parcial, y muy discutible, concepción de la persona y de la vida. Esa perfección no encierra indagación alguna sobre la condición humana, ni acepta otra visión que la occidental, ni repara en las contradicciones que arrastra. Parte del dualismo radical de las cosas, necesita del blanco y negro, es incompatible con dudas y matices. Tiene muy claro qué es el hombre y la mujer y, sólo desde ahí, se plantea qué es ser perfecto. Su historia no se desprende con facilidad del engreimiento, la suficiencia, el autoritarismo, las élites. Ignora que a más perfección de esa, más orgullo, más competitividad, más individualismo, más figura y vanidad. Puede que hayamos de revisar esos modelos de perfección cristiana que llamamos “santos” y que dependen tanto de puntos de mira inseparables de la mentalidad mayoritaria del momento, más convencional que evangélica. Lucas propone una versión diferente de esta de Mateo, cuando al hablar de lo que llama el evangelio de hoy “perfectos”, él habla de “compasivos” (Lc 6, 36). Todo ese tinglado de platonismo en calderilla soterrado en la perfección, queda demolido cuando este mismo evangelio de hoy nos ha concretado la perfección de Dios Padre en que “hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos”. ¡Qué perfección tan abierta e indiscriminada! Poco que ver con un “perfectos” que requiere, para concretarse, de otros “imperfectos”, de segregación de “los tantos” y “los cualquiera” (vid Flp 2, 7).

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* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt. 5, 38 – 48)

*                     SEPTIMO DOMINGO T.O. –A – (Febrero 20)

*           El evangelio de hoy nos habla de la realidad problemática de todo tiempo: riñas, pleitos y presiones nos empujan a defendernos de l@s demás  y cuidar de nosotr@s por encima de todo.

*           Jesús, sin embargo nos dio un ejemplo de cómo actuar cuando Él en el interrogatorio ante el sumo Sacerdote, fue abofeteado por uno  de los guardias
(Jn. 18, 22-23). Él no puso, entonces, la otra mejilla sin más,  sino que se quejó de aquella violencia: “¿Por qué me pegas”? El Maestro nos enseñó con esto que ante la agresión no debemos reaccionar agrediendo, pero tampoco callarse sin más. Descubrirles a los prepotentes la verdad de sus abusos es una buena de amarlos.
*           “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” Parece imposible para nosotr@s, pero sin duda es una llamada a la práctica de la compasión y la misericordia: es la manera de ser Santos según dios. Pero también a ser santos desde la protesta contra una sociedad sin misericordia, que ejerce todo tipo de violencia contra los pobres e inocentes.

*           O R A C I Ó N

*           Señor Jesús, amas a tod@s, pero no eres neutral:
* Amas al injusto. Pero detestas la injusticia.
* Amas al pobre. Pero aborreces la pobreza.
* Amas al engreído. Pero te repugna el orgullo.
* Amas al pecador. Pero detestas el pecado.
*           Te pedimos que nos ayudes a descubrir  los sentimientos de tu corazón para saber ser tolerantes con las diferencias pero como Tú,  desechando la injusticia, la prepotencia, la violencia.
*           Ayúdanos a saber dialogar con los disidentes. A saber acoger, prestar ayuda sin esperar recompensa. Defender al débil y querer a tod@s por encima de nuestros gustos y preferencias. ¡Qué difícil!…
* Pero nos enseñas que ante la agresión no debemos agredir, pero tampoco callarse sin más. Esto es comodidad. Tenemos que ser valientes para descubrir las injusticias como Tú lo hiciste. Y actuar  sin violencia.
 Ayúdanos Jesús de Nazaret.
* De nuevo nos repites:
“Tratad a l@s demás, como queréis que ell@s os traten”.
* Ayúdanos, Señor Jesús, a aprender de Ti. AMÉN

                        Z U R I Ñ E

LEGEAK JESUSEK BEZALA HARTU

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Juduak harro mintzo ohi ziren Moisesen Legeaz. Jainkoagandik hartu zuten erregalurik bikainena zen. Sinagoga guztietan toki berezian ezarritako kutxan gorde ohi zuten. Lege horretan aurkitu ahal zuten Jainkoari leial izateko behar zen guztia.

Jesus, ordea, ez da bizi Legeari loturik. Ez da saiatu ez hura aztertzen, ez ikasleei hartaz argibideak ematen. Behin ere ez da ageri hura modu zorrotzean nola beteko kezkaturik. Egia esan, ez du kanpainarik egin Legearen kontra; halere, ez du Lege hori bere bihotzaren bihotz.

Beste esperientzia batetik ibiliko da Jesus Jainkoaren nahiaren bila. Gizon-emakumeen artean murgilduz sentitzen du Jainkoa, haiekin batean mundua zuzenago eta haurridetsuago egiteko. Dena kanbiatzen du horrek. Legea ez da jada ezer erabakitzaile, Jainkoak gugandik zer espero duen jakiteko. «Jainkoaren erregetzaren eta haren zuzentasunaren bila» ibiltzea da lehenengo gauza.

Fariseuak eta lege-maisuak legea zehazki nola beteko arduratzen dira, baina ez zaie axola maitasuna eta zuzentasuna. Jesusek honetan egin du bere ahalegina: bere ikasleengan beste jarrera bat eta beste espiritu bat sartzen: «zuen zuzentasuna lege-maisuena eta fariseuena baino hobea ez bada, ez zarete sartuko Jainkoaren erreinuan». Gainditu beharra da legeak eta arauak hitzez hitz betetzea beste ardurarik ez duen legalismoa.

Aitaren nahia Jesusek hura bilatu duen grinaz bilatzen denean, legeek diotena baino harago jo ohi da. Gizon-emakume guztientzat Jainkoak gura duen mundu gizatarrago horretarantz jo ahal izateko, garrantzizkoa ez da legeak betetzen dituzten pertsonak bilatzea, baizik Jesusen antzeko direnak.

Inor hiltzen ez duenak legea betetzen du, baina haurridearentzat duen amorrua bihotzetik ateratzen ez badu, ez da Jainkoaren antzeko. Adulteriorik egiten ez duenak betetzen du legea, baina modu egoistan bere haurridearen emaztea desiratzen badu, ez da Jainkoaren antzeko. Pertsona hauengan Legeak indarra du, baina Jainkoak ez; betetzaileak dira, baina ez dakite zer den maitasuna; zuzen bizi dira, baina ez dute mundua gizatarrago egingo.

Ondo entzun behar dira Jesusen hitzak: «Ez naiz etorri legea eta profetak desegitera; baizik beren betera eramatera». Ez da etorri Itun Zaharreko lege- eta erlijio-ondarea pikutara botatzera. Giza jokabidea «bere betera» eramatera etorri da, haren ikuspegia zabaltzera, bizitza legalismoaren arriskutik libratzera.

Legeak, arauak, aginduak eta tradizioak Jesusek bizi zituen bezala bizitzen baditugu, gure kristautasuna gizatarragoa eta ebanjelikoagoa izango da: Aitak gura duen mundu zuzenago eta haurrideago horren bila jokatzen badugu, alegia.

SEXTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 13 de febrero de 2011

Lecturas:
Sir 15, 16-21  
Sal 118, 1-2. 4-5. 17-18. 33-34  
1Cor 2, 6-10  
Mt 5, 17-37

PRIMERAS REFLEXIONES

                El texto del evangelio de hoy resulta inesperadamente largo; más, tratándose de un discurso. Tras la reforma de la liturgia de la Iglesia por el Vaticano II, surge periódicamente la duda sobre la extensión de los textos que se proclaman. Con frecuencia son demasiado breves. Sólo algunos, más largos (los de catequesis bautismales en el ciclo A de cuaresma, los de la pasión y algunos otros). E incluso en estos casos suele señalarse la posibilidad de recortarlos. Los  muy breves puede que no consigan la atención precisa, pues para cuando nos centramos, ya han concluido. Los más largos pueden conducir a distraernos o perder la concentración. ¿Cuál es la dimensión adecuada? La de la atención y el corazón. Cualquiera de las liturgias no romanas son mucho más largas. Entre nosotros, abusamos de la brevedad y aligeramos la exigencia; hacemos valer como excusa hasta el clima. Son malos hábitos que arrastramos, cuando de celebraciones litúrgicas se trata. Debemos recuperar la sensación de que un tiempo para Dios y la comunidad no ha de ser breve sino quizá lo contrario. Asumamos la importancia de la palabra de Dios y el hábito de acogerla y saborearla. Lo positivo de su abundancia. Que los textos conviene no se desvinculen de sus contextos. Y, con todas estas condiciones, resultará que sería mejor acostumbrarnos a textos más largos, a liturgias de la palabra de más duración, y no por la extensión de las homilías. A que, por cierto, lo importante es la palabra y no la homilía que la comenta.

 

         

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