III DOMINGO DE CUARESMA: «EL AGUA VIVA ESTÁ EN LO HONDO DE TI», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 4, 5-42

Hoy y los dos próximos domingos vamos a leer evangelios de Juan: La Samaritana, el ciego de nacimiento y Lázaro. El «yo soy» característico de Juan, se repite en los tres: yo soy agua, yo soy luz, yo soy vida. En Juan todo son símbolos que quieren trasmitirnos la teología más avanzada de todo el NT. Esto no quiere decir que el hecho no haya sucedido. Seguramente sucedieron cosas parecidas más de una vez.

El de hoy es una catequesis en toda regla, que invita a un seguimiento de Jesús como dador de verdadera Vida. Los cambios que propone en la manera de relacionarse el hombre con Dios, nos deberían hacer pensar un poco. Ni en este templo, ni en Jerusalén, ni en ningún otro templo se puede dar el verdadero culto a Dios. Lo que entendemos por culto, en la mayoría de los casos no es más que idolatría, un intento de domesticar a Dios.

Jesús se encuentra de paso por Samaría. Samaría y Galilea eran una misma nación, antes de la división entre Judea y Palestina. Aunque tenía los mismos antecedentes religiosos, su trayectoria había sido muy distinta. Por eso, los samaritanos eran despreciados por los judíos como herejes. El peor insulto para un judío era llamarle samaritano.

El manantial de Jacob era un pozo muy famoso por ser el único en toda la región. Estuvo en uso desde el año 1000 a. C. hasta el 500 de C. No hace falta destacar la importancia del agua para la vida de una comunidad. Sin agua la vida es imposible, por eso se convirtió, con el de la luz, en el símbolo de la Vida en el espíritu.

Jesús va a ocupar el lugar del pozo. Él es el agua viva, que va a sustituir la ley el templo. La sustitución de templo y Ley por Jesús, es la clave de todo el relato. La mujer no tiene nombre, representa la región de Samaría que va a apagar su sed en la tradición (el pozo). Jesús está solo. Se trata del encuentro del Mesías con Samaría, la prostituta, la infiel. El profeta Oseas de Samaría había denunciado la prostitución de esta tierra.

Jesús toma la iniciativa y pide de beber a la Samaritana. Se acerca a la mujer implorando ayuda. Ella tiene lo que a él le falta y necesita, el agua. Es lógica la extrañeza de la mujer. Jesús acaba de derribar una doble barrera: la que separaba a judíos y samaritanos y la que separaba a hombres de mujeres. Se presenta como un ser humano sin pretensiones por el hecho de ser judío. Y reconoce que una mujer puede aportarle algo valioso.

Jesús le ha pedido un favor, pero está dispuesto a corresponder con otro mucho mayor. Jesús se muestra por encima de las circunstancias que separan a judíos y samaritanos; se niega a reconocer la división, causada por las ideologías religiosas. La mujer no conoce más agua que la del pozo, figura de la ley, que solo se puede conseguir con el esfuerzo humano. No ha descubierto que existe un don de Dios gratuito.

El agua-Espíritu que da Jesús, se convierte en manantial que continuamente da Vida. Así desarrolla a cada humano desde su dimensión personal. No se trata de añadidos externos (Ley). El Hombre recibe Vida en su raíz, en lo profundo de su ser. Como el agua hay que extraerla del pozo, el agua del Espíritu hay que sacarla de lo hondo de uno mismo.

La dificultad de comprender el mensaje está muy bien expresada con el equívoco que se mantiene durante la conversación. Jesús habla del Vida y la Samaritana habla del agua para beber. La mejor demostración de que mantenemos la ambivalencia es que nos han puesto como primera lectura el pasaje de Éxodo (Ex 17,3-7) donde la prueba de que Dios está o no está con el pueblo es que les dé o no el agua para beber.

El sentido de los versículos, que se refieren a los maridos, hay que buscarlo en el trasfondo profético, que nos lleva a la infiel relación de Samaría con Dios. En Os 1,2 la prostituta y en Os 3,1 la adúltera, son la imagen del reino de Israel que tenía a Samaría como capital. Su prostitución consistía en haber abandonado al verdadero Dios.

Los samaritanos eran descendientes de dos grupos:

a) resto de los israelitas que no fueron deportados cuando cayó el reino del norte en el 722 a, C.:

b) Colonos extranjeros traídos de Babilonia y Media por los conquistadores. Estos trajeron también sus dioses que con el tiempo, fueron aceptados por el resto de los habitantes. Entre los samaritanos y los judíos había una verdadera confronta¬ción, sobre todo por razones teológicas.

El número cinco es simbólico: Los samaritanos admitían solo los 5 libros del Pentateuco. Los colonos traídos por los asirios eran de 5 ciudades y de cada una habían traído su propio dios. En 2 Re 17,24 se mencionan 5 ermitas en el territorio de Samaría.

En hebreo se usaba el termino «Ba´al» (dueño, señor) para designar al esposo, pero era también el nombre de una divinidad.

El simbolismo es claro. La mujer que representa a Samaría ha tenido cinco dioses, y el que tiene ahora (Yahvé) al compartirlo, tampoco es su (Ba´al).

Samaría se ha entregado a otros maridos-señores-dioses (ba´alim). Está pues alejada de Yahvé. La única solución es recuperar su verdadero esposo (Dios). Os 2,18: «Aquel día… me llamarás esposo mío, ya no me llamarás baal mío. Le apartaré de la boca los nombres de los baales».

Jesús dice a la mujer que su culto está prostituido, eso explica que ella pase más tarde al tema del templo.

La mujer reconoce su situación. Pretendían dar culto al Dios de los judíos, pero al admitir otros dioses, en realidad habían roto con él.

En Jesús se personifica la actitud de Dios que no ha roto con ella, sino que la busca. El agua tradicional (Ley) no había apagado la sed. La búsqueda les había llevado a la multiplicidad de maridos-señores-dioses. El agua que da Jesús es el encuentro definitivo con el Dios verdadero.

La Samaritana descubre que Jesús es un profeta por la profundidad del planteamiento religioso. La imagen de profeta que tiene la mujer es la de Dt 18,15, profeta semejante a Moisés (Taheb) que restauraría el verdadero culto.

La mujer sigue aferrada a la tradición «nuestros padres». Piensa que hay que encontrar la solución sin salir de lo antiguo, que es la única realidad que conoce. No ha descubierto aún la novedad de la oferta de Jesús.

Jesús no parte de la perspectiva de la mujer, sino de otra muy distinta. También el templo de Jerusalén está prostituido. Las dos alternativas son equivocadas. Su oferta es algo nuevo. Se trata de un cambio radical. Jesús mismo será el lugar de encuentro con Dios. Dios adquiere un nombre nuevo «Padre». Esta paternidad excluye privilegios y exclusiones. Esta relación con Dios directa, sin intermediarios, hará posible la unidad.

«Dios es Espíritu». Espíritu, desde la mentalidad griega, significa un ser no material. Desde la mentalidad judía, significa que Dios es fuerza, dinamismo de amor, vida para los hombres. El agua viva es la experiencia constante de la presencia y el amor del Padre. Padre, porque comunica su propia Vida y trasforma al hombre en espíritu.

El culto antiguo exigía del hombre una renuncia de sí, era una humillación ante un Dios soberano. El nuevo culto no humilla, sino que eleva al hombre, haciéndole cada vez más semejante al Padre. El culto antiguo subrayaba la distancia; el nuevo la suprime. Dios no necesita ni espera dones.

Los samaritanos aceptan a Jesús y le piden que se quede un tiempo con ellos. Los herejes están más cerca de Dios que los ortodoxos judíos.

Meditación-contemplación

Dios es espíritu.

Recuperar esta idea de Dios cambiaría toda nuestra religiosidad.

Dios no es un ser objetivable, como el hombre pero superior.

Tampoco es un ser espiritual al lado o por encima

de otros seres espirituales.

………………

A Dios no podemos compararlo con nada, ni real ni imaginado.

Lo que podemos experimentar, es su «ruah»

= fuerza energía que nos pone en marcha.

Esa energía no actúa desde fuera,

Sino desde el centro de nuestro ser,

porque es lo más íntimo que somos.

………………..

Adorarle en espíritu y en verdad,

es tomar conciencia de lo que es en nosotros.

Es experimentarlo como el motor de todo nuestro ser.

Como verdadero centro del ser, irradia el resto de nuestro ser.

Como Absoluto, nos empuja a identificarnos con él.

…………………

Fray Marcos

 

GARIZUMAKO III. Igandea, “JAINKOAREKIN GUSTURA-A GUSTO CON DIOS”, José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 19/03/13.- Hunkigarria da pasadizoa. Bideaz nekaturik, Jakoben putzuaren ondoan eseri da Jesus. Handik laster, emakume bat iritsi da ur bila. Herri erdi paganokoa da, juduek mespretxatzen duten herrikoa. Guztiz espontaneoki, hizketan hasi zaio Jesus. Ez du hartzen inor ere mespretxuz, baizik maitasun handiz. «Emakumea, emadazu edaten».

Harritu egin da emakumea. Nolatan ausartu da samariar batekin hizketan hastera? Nolatan beheratu da emakume ezezagun batekin harremanetan hasiz? Are gehiago harrituko da Jesusen hitz hauekin: «Jainkoak ematen duena ezagutuko eta edatekoa nork eskatzen dizun jakingo bazenu, zeuk eskatuko zenioke berari, eta hark ur bizia emango lizuke».

Jende asko urrundu da, azken urte hauetan, Jainkoagandik, beraren barruan gertatzen ari denaz egiaz ohartu gabe. Gaur, «izaki arrotz» gertatzen zaio Jainkoa. Harekin erlazioa duen guztia, gauza huts iruditzen zaio, eta zentzurik gabeko: haurren mundu, gero eta urrunagoko.

Ulertzen diet. Badakit zer senti dezaketen. Ni neu ere urrunduz joan naiz pixkanaka «neure haurtzaroko Jainko harengandik», neure baitan halako beldurra eta atsekabea sortzen zidan harengandik. Segur aski, Jesus gabe inoiz ez nuen topo egingo niretzat ontasun Misterio den Jainko batekin: presentzia adiskidetsu eta abegikorra den harekin, zeinengan uste osoa izan baitezaket beti.

Inoiz ez dut gustuko izan, neure fedea froga zientifikoekin egiaztatzen ibiltzea: uste dut, errore bat dela Jainkoaren misterioa tratatzea, laborategiko gauza bat izan balitz bezala. Dogma erlijiosoek ere ez didate lagundu Jainkoarekin topo egiten. Soil-soilik, Jesusengan dudan uste onari utzi diot eraman nazan, urteekin haziz joan den uste onari.

Ez nuke asmatuko zehatz adierazten, nola eusten diodan gaur egun neure fedeari, gainerako jendea bezala ni neu ere nahasten nauen krisi erlijioso honetan. Soil-soilik esango nuke, Jesusek eragin didala Jainkoaz dudan neure fedea bizitzera, era xumean, barru-barrutik. Entzuteko prest banago, Jainkoa ez da isiltzen. Bihotza irekin badiot, Jainkoa ez da ezkutatzen. Uste ona agertzen badiot, onartzen nau. Neure burua eskaintzen badiot, sostengatzen nau. Lur jotzen badut, altxatzen nau.

Uste dut, lehen esperientzia eta garrantzizkoena, Jainkoarekin gustura bizitzea dela, «presentzia salbatzaile» bezala sumatzen dudala-eta. Pertsona bat jabetzen denean zer den Jainkoarekin gustura bizitzea, jakinik, gure eskastasun, errore, egoismoak eta guzti, garen bezalako onartzen gaituela, eta bizitzari aurre egitera eragiten digula, nekez utziko du fedea. Jende askok uzten du gaur egun Jainkoa alde batera, Hura ezagutu aurretik. Jesusek kutsatzen duen Jainkoaren esperientzia ezagutuko balute, haren bila ibiliko lirateke.

 

 

3 Cuaresma (A) Juan 4, 5-42

A GUSTO CON DIOS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 19/03/13.- La escena es cautivadora. Cansado del camino, Jesús se sienta junto al manantial de Jacob. Pronto llega una mujer a sacar agua. Pertenece a un pueblo semipagano, despreciado por los judíos. Con toda espontaneidad, Jesús inicia el diálogo. No sabe mirar a nadie con desprecio, sino con ternura grande. “Mujer, dame de beber”.

La mujer queda sorprendida. ¿Cómo se atreve a entrar en contacto con una samaritana? ¿cómo se rebaja a hablar con una mujer desconocida?. Las palabras de Jesús la sorprenderán todavía más: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría del agua de la vida”.

Son muchas las personas que, a lo largo de estos años, se han ido alejando de Dios, sin apenas advertir lo que realmente estaba ocurriendo en su interior. Hoy Dios les resulta un “ser extraño”. Todo lo que está relacionado con él, les parece vacío y sin sentido: un mundo infantil, cada vez más lejano.

Los entiendo. Sé lo que pueden sentir. También yo me he ido alejando poco a poco de aquel “Dios de mi infancia” que despertaba dentro de mí tantos miedos desazón y malestar. Probablemente, sin Jesús nunca me hubiera encontrado con un Dios que hoy es para mí un Misterio de bondad: una presencia amistosa y acogedora en quien puedo confiar siempre.

Nunca me ha atraído la tarea de verificar mi fe con pruebas científicas: creo que es un error tratar el misterio de Dios como si fuera un objeto de laboratorio. Tampoco los dogmas religiosos me han ayudado a encontrarme con Dios. Sencillamente me he dejado conducir por una confianza en Jesús que ha ido creciendo con los años.

No sabría decir exactamente cómo se sostiene hoy mi fe en medio de una crisis religiosa que me sacude también a mí como a todos. Solo diría que Jesús me ha traído a vivir la fe en Dios de manera sencilla desde el fondo de mi ser. Si yo escucho, Dios no se calla. Si yo me abro, él no se encierra. Si yo me confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta.

Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos como una “presencia salvadora”. Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos, y nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz, difícilmente abandonará la fe. Muchas personas están hoy abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.17, 1-9)

· DOMINGO 2º DE CUARESMA. 16 de MARZO

· LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS.

* Es difícil sintetizar estos grandes acontecimientos del evangelio. Por eso primero orarlos y luego querer comunicar algo de la experiencia vivida en oración.
El relato, es una “teofanía”, es decir, de un relato cuyo centro es la manifestación de Dios.
Sin duda, la Transfiguración debemos entenderla como una escena clave para comprender el misterio de un Mesías Muerto y Resucitado. Y al mismo tiempo como un mensaje de Luz y Esperanza para los que caminamos tras el Crucificado.
La “montaña” es lugar de revelación, según toda la tradición bíblica.
La revelación va dirigida a una pequeña comunidad de discípulos, reunida alrededor de Jesús y en la que Pedro actúa con una petición especial…
La experiencia de los discípulos se realiza en unas condiciones determinadas.
* Un cierto distanciamiento del mundo diario de ocupaciones y preocupaciones (“Aparte, en una montaña alta”).
* Es necesario escuchar las Escrituras (La Ley y los Profetas: Moisés y Elías) hasta llegar a Jesús
* Es necesario permanecer “bajo la nube luminosa”.
*
Hay que escuchar la Palabra de Dios: “ES MI HIJO AMADO”.
* HAY QUE ESCUCHAR A JESÚS.
Los discípulos, entienden el mesianismo de Jesús de una manera temporal., equivocada.
Pedro pretende “permanecer en la montaña” y “plantar allí tiendas”. Esto es huir de la vida real de lucha, trabajo y sufrimientos diarios e instalarse cómodamente en su experiencia religiosa. Jesús los bajará de la montaña…
El misterio de Jesús se les revela entre luces y sombras. “Una nube luminosa los cubrió con su
sombra” No les es fácil acoger el misterio de Jesús como Hijo amado del Padre. Y, experimentan temor, miedo, adoración, silencio… y ¿Nosotros?…

Es la “ESCUCHA” la que ayuda a los discípulos a entrar en el misterio de Jesús: 1º escuchan a Moisés, luego la voz del Padre. Finalmente, escuchan a Jesús que les quita el miedo, los levanta y los hace caminar. ¿Nos animamos a escuchar de verdad a Jesús? Hemos entrado en Cuaresma, tiempo propicio para ello.

Y nos dice el evangelio que no termina la experiencia en la montaña, los discípulos con Jesús, vuelven a la vida diaria. “Bajan de la montaña” Salen de la experiencia contemplativa a la vida ordinaria de cada día. Caminan tras el Maestro que alimenta su esperanza con la promesa del la Resurrección.

* Sin duda, este Evangelio, nos puede llevar a la necesidad de la ORACIÓN y el COMPROMISO cristiano. La oración no es “plantar tiendas en la montaña”. No es oración cristiana, la que nos aleja del compromiso diario. Sino la que nos fortalece, nos reanima y nos impulsa a asumir nuestras responsabilidades: individual, familiar, de grupo, comunitaria, social, política… y cerca del que más lo necesita. Hay que bajar del monte, llegar donde está la gente y luchar contra las fuerzas que oprimen a las personas.
* Hoy, igual que entonces, como cristianos tenemos que afrontar la realidad. No vale refugiarse en la montaña. Hay que bajar, no nos faltarán las “teofanías”, manifestaciones de Dios, para afrontar la historia en toda su profundidad, para ayudarnos a seguir a Jesús y proseguir su causa, seguir construyendo su Reino. Dios no nos deja en la penumbra y en la oscuridad si buscamos con sincero corazón.
* Estamos en Cuaresma, tiempo de gracia, de salvación. Que no nos paremos en el camino.
* En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre Este es mi Hijo, el amado: ESCUCHADLO”.

* ORACIÓN. (Algunas sugerencias)
(Subimos con Jesús al monte, al silencio, a la interiorización, A LA ESCUCHA.
Revivimos las manifestaciones de Dios en mi vida: mis experiencias profundas de El.
Pienso en las veces que he querido construir tiendas para estar tranquilo.
El mensaje de Jesús nos dice que “hay que cargar con su Cruz”.
Escuchamos a Jesús que nos dice: “Levantaos, no tengáis miedo”… Y bajamos con El del monte.)

* * * * * * *

* Jesús de Nazaret: El “esplendor de tu gloria”, que hoy nos muestra tu Evangelio, nos llena de esperanza y de gozo, pero, aunque sea “hermoso estar aquí, en el monte del silencio” y contemplarte “transfigurado”, debemos bajar a nuestras vidas cotidianas, con sus dificultades, problemas, con sus alegrías y luces y dar testimonio de Ti.
Que no temamos caminar siempre a tu lado, Jesús de Nazaret que subes a Jerusalén como servidor y portador de vida y esperanza para cuantos se cruzan en tu camino.
En camino de encuentro fraterno con todos los que te buscan, y tratar de acercar a los que no te buscan, para ayudarnos mutuamente a encontrar tu Luz y tu Verdad.
En camino solidario cercano a los más olvidados de la sociedad, para decirles que Tú, Jesús de Nazaret no olvidas ni marginas a nadie. Y que nos dices a todos, como a los discípulos en el monte:

LEVANTAOS, NO TEMÁIS”. AMÉN.
ZURIÑE

 

GARIZUMAKO 2. IGANDEA: “JESUSI ENTZUN-ESCUCHAR A JESÚS”

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA.- Eskuarki «Jesusen antzaldaketa» deitu ohi dugun kontakizun korapilatsu honen erdigunea Ahots batek hartzen du; «hodei distiratsu» berezi batetik datorren Ahotsa da. Biblian sinbolotzat hartzen da hodeia, agertzen eta, aldi berean, ezkutatzen zaigun Jainkoaren misteriozko presentziaz hitz egiteko.

Ahotsak hitz hauek jaulki ditu: «Nire Semea da hau, nire maitea, nire kuttuna. Entzun berari». Ikasleek ez dute nahastu behar Jesus beste inorekin, ez Moisesekin eta Eliasekin ere, Itun Zaharraren ordezkari eta lekuko diren horiekin, alegia. Jesus bakarrik da Jainkoaren Seme maitea, bere aurpegia «eguzkia bezala distiratsu» duena.

Alabaina, Ahots horrek badio beste zerbait ere: «Entzun berari». Antzina, Jainkoak bere borondatea Legeko «hamar aginduen» bidez agertu zuen. Orain, Jainkoaren borondatea agindu bakar honek laburtzen eta zehazten du: Jesusi entzun. Entzuteak eratzen du jarraitzaileen eta Jesusen arteko egiazko harremana.

Hau entzutean, ikasleak lurrera erori dira «izuturik». Txunditurik daude Jainkoarekin izan duten hurbil-hurbileko esperientzia hartaz; aldi berean, ordea, izuturik daude entzun dutenaz: bizi ahalko ote dira Jesusi bakarrik entzunez, Jainkoaren misteriozko presentzia harengan bakarrik aitortuz?

Orduan, Jesusek «hurbildu eta, ukituz, esaten die: Jaiki zaitezte. Ez beldur izan». Badaki Jesusek beraren giza hurbiltasuna sentitu beharra dutela ikasleek: beharrezkoa dutela beraren eskua ukitzea, eta ez bakarrik beraren aurpegiaren jainkozko distira ikustea. Geure barnearen hondoko isiltasunean Jesusi entzuten diogun bakoitzean, hau digute esaten haren lehen hitzek: Jaiki zaitez, ez beldur izan.

Jende askok entzutez bakarrik ezagutzen du Jesus. Haren izena ezagun-ezaguna dute agian; baina hartaz dakitena, haurtzaroko oroitzapen eta irudipen batzuetara mugatzen da. Are gehiago, kristau direla esan arren, beren bihotzean Jesusi entzun gabe bizi dira. Eta, esperientzia hori gabe, ezin ezagutu ahal da Jesusen besterik ez bezalako bakea, ezta gure bizitza arnasteko eta sostengatzeko duen indarra ere.

Fededun batek, Jesusi entzutera ematen dionean, bere bihotzaren barnean honelako zerbait entzuten du beti: «Ez beldur izan. Utzi zeure burua, xume-xume, Jainkoaren misterioan. Aski duzu zeure fede arin hori. Ez kezkatu. Entzuten badidazu, konturatuko zara Jainkoaren maitasuna beti zuri barkatzen bizitzea dela. Eta, hau sinesten baduzu, aldatuko da zure bizitza. Nabarituko duzu bakea zeure bihotzean».

Apokalipsi liburuan hauxe irakur daiteke: «Hara, atean nauzu, deika; norbaitek nire ahotsa entzun eta irekitzen badit, sartuko naiz haren etxera». Kristauen eta ez-kristauen atean jotzen du Jesusek. Ireki diezaiokegu atea edota uko egin diezaiokegu. Alabaina, ez da gauza bera Jesusekin ala hura gabe bizitzea.

2. Cuaresma (A) Mateo 17, 1-9

ESCUCHAR A JESÚS

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 12/03/14.- El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.

La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”.

Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.

Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?

Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levantaos. No tengáis miedo”. Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo.

Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.

Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.

En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

2º DOMINGO DE CUARESMA, «LUMINOSIDAD Y TRANSPARENCIA», Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Mt 17, 1-9

Pudiera ser que este llamado relato de la «transfiguración» fuera, en su origen, un relato de aparición del Resucitado. Posteriormente, se habría reelaborado para transformarse en una declaración mesiánica: Jesús, avalado por las Escrituras judías, representadas en las figuras de Moisés («la Ley») y Elías («los Profetas»), es presentado como «Hijo amado» de Dios. Todo él es transparencia y luminosidad.

Nos viene bien que alguien nos recuerde que, aun en medio de sombras de todo tipo, somos luminosidad. Que, detrás de unos comportamientos con frecuencia obtusos, seguimos siendo transparencia.

Eso es lo que los cristianos –y quizás también quienes no lo son- reconocemos en Jesús: él es el «espejo» nítido en el que vemos nuestra identidad profunda. Y esa identidad es luz y transparencia.

No es casual que los humanos, aun perdidos a veces en las tinieblas de nuestra inconsciencia, añoremos la luz. Tampoco lo es que, incluso en las acciones más complicadas y cuestionadas, tratemos de justificar nuestra transparencia.

Una y otra responden a lo que somos; por eso mismo, nos resultan irrenunciables. ¿Qué impide que podamos percibirlas en nosotros y en los demás?

La oscuridad y la opacidad son el resultado de nuestra identificación con la mente y, en consecuencia, con el ego. La mente, por su propia constitución, no puede ver más allá de los objetos; el ego, por su misma estructura, no puede funcionar sino por la apropiación.

Ambos mecanismos –objetivación y apropiación- reducen, oscurecen y velan lo real. Lo único que ofrecen es una caricatura en cierto modo onírica, haciéndonos creer que la realidad es tal como ahí se nos muestra. Mientras dura nuestra identificación con ellos, permanecemos dormidos, asumiendo como real lo que únicamente es un sueño.

De un modo similar a como, al salir del sueño nocturno, advertimos la luz que disipa las pesadillas que habíamos tomado como absolutamente reales, al despertar de la identificación con la mente, percibimos la Luz de lo que es.

Lo que es, es luminoso, transparente, sencillo, dulce, verdadero… Pero, para percibirlo, necesitamos despertar. Y eso implica y significa, a la vez, vivir anclados en nuestra verdadera identidad.

Más allá del yo –esa pequeña creencia ilusoria a la que habíamos tomado como nuestra identidad, y que nos hacía vivir a merced de sus vaivenes, ilusiones y desengaños-, accedemos a un «lugar» siempre estable, sólido y permanente, donde nos reconocemos como Presencia inefable.

Nuestra mente queda desconcertada porque no puede pensarlo. Nuestra sensibilidad puede incluso alterarse porque, de entrada, se nos muestra como «vacío» que asusta y que nos quita anteriores supuestas «certezas». Pero el «lugar» sigue ahí, siempre disponible. Y descubrimos que ese Vacío solo asusta cuando no se ha experimentado; al saborearlo, se muestra como lo que es: Plenitud y descanso.

Ese lugar es luminosidad y transparencia. Y desde él todo queda transfigurado. En realidad, no es que las cosas se transfiguren, sino que, más exactamente, vemos en todo la Verdad, la Bondad y la Belleza de lo que es.

Si todo se ventila, pues, en la experiencia de esa identidad profunda, que se halla siempre a salvo de cualquier circunstancia, la pregunta brota por sí sola: ¿cómo podemos acceder a ella?

Y, de entrada, nos topamos con la paradoja: no hay nada a lo que acceder porque ya lo somos. Cualquier camino de búsqueda no haría sino alejarnos de ella.

Por eso, no hay nada que lograr, nada que alcanzar, sino… todo que soltar. Dejamos caer todo aquello que podamos pensar o delimitar, ya que todo ello no serían sino objetos mentales. Vamos cambiando el pensamiento por la atención desnuda. Notaremos que solo queda una única cosa: la consciencia de ser, como un estado de presencia permanente que, si nos damos cuenta, veremos que nos ha acompañado desde siempre.

Por eso, como sugería Nisargadatta, «simplemente abandona lo que no es tuyo, y encuentra lo que nunca perdiste: tu propio ser». O en palabras de Eckhart Tolle: «Di «soy» y no añadas nada. Sé consciente de la quietud que sigue al «soy». Siente tu presencia, el Ser desnudo, sin velos, sin vestiduras».

Eso único permanente es lo que somos. Y eso es luminosidad y transparencia. Eso está siempre a salvo. Como se halla a salvo el oro cuando se funde la forma de pulsera que le habían dado; como se halla a salvo el agua, cuando la ola se deshace por completo. No somos la forma; no somos nada cambiante, sino la realidad permanente que constituye todo lo que es.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 4.1-11)

  • DOMINGO 1º DE CUARESMA –A- 2014-MARZO- 9

*    Después del Bautismo de Jesús,  lleno del Espíritu Santo,  el evangelio de Mt. Nos sitúa a Jesús camino del desierto.
Lleno del Espíritu, llegó para Jesús la hora de la Misión, la hora de anunciar y hacer presente el Reino de Dios. A él dedicó toda su persona y todas sus capacidades. La novedad de su Mensaje, de su estilo de sus gestos no sólo suscitan expectación  sino también rechazo.

Jesús, necesita como toda persona, discernir, para saber cómo hacer y busca el Espíritu de Dios, en el silencio del “desierto”.  Y allí, Jesús fue tentado como nosotros; el diablo quiso apartarlo de su Misión. Pero Jesús supo mantenerse firme en su condición de Hijo, Siervo y cumplir con plena fidelidad su vocación y Misión en este mundo,  la salvación de la humanidad caída. Pero el mal no pudo con Jesús; por eso es el hombre perfecto, el Maestro a quien se puede seguir  como modelo.

Jesús tuvo que ir al desierto, (Mc.1,12) lugar de prueba y encuentro con Dios.
* El desierto es  lugar de “PASO”. Nadie construye una casa en la arena. Es lugar de paso.
Los hebreos anduvieron 40 años por el desierto. Elías también.
Para nosotros, no es imprescindible desplazarse a un lugar geográfico, desde nuestra propia casa,
trabajo de cada día podemos captar la provisionalidad. Somos “peregrinos”, hacia la Patria.

* El desierto es lugar de “DIFICULTADES”. Vivimos  en una sociedad secularizada, donde hasta la palabra “Dios” anda ausente. Como si no se le necesitara. Así brotan las injusticias.

* El desierto es lugar privilegiado para un “ENCUENTRO CON DIOS”. Jesús, se retiraba a lugares solitarios, (Lc. 5,15) al silencio y nosotros aprendemos de El y necesitamos buscar silencio para ESCUCHARLE A EL  que nos impulsa a vencer la tentación y a seguir con El, el camino de conversión.

* CUARESMA, es un buen tiempo para reflexionar, con paz, sobre  el rumbo de nuestra vida y para prepararnos para acoger y entender la mayor prueba de amor de Jesús de Nazaret: su PASION Y RESURRECCIÓN. La que puede cambiar y convertir una vida de forma radical.
* Son muchas las ocasiones en que vemos que Jesús se retira solo para orar. De día, de noche… Un silencio lleno por una búsqueda: descubrir la voluntad del Padre.
* Que esta Cuaresma sepamos buscar ese silencio para el encuentro con Dios, para entender y conocer mejor el Evangelio, para descubrir las llamadas que surgen en mi vida, en nuestra vida. Y todo ello para, como Jesús, volver a los caminos a la vida del día a día a anunciar con palabras, con hechos, con la vida la BUENA NOTICIA, a todos y siempre más cerca de los pobres. Siempre a la Luz de ese Jesús de Nazaret que nos dice:
“VOSOTROS SOIS MIS AMIGOS SI HACÉIS LO QUE YO OS DIGO”… “A VOSOTROS OS HE LLAMADO AMIGOS PORQUE OS COMUNIQUÉ CUANTO ESCUCHÉ A MI PADRE.” (Jn. 15,9-15).

* Iniciamos este camino hacia la PASCUA. Camino En que se nos invita a renovarnos en el Espíritu de Jesús. Porque la meta de nuestro camino es Jesús de Nazaret. Celebrar la PASCUA es transformarse asumiendo algo de Jesús en nuestra vida: Una palabra, sentimiento, estilo, actitud, entrega. Es una peregrinación en la que El mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia LA  ALEGRÍA DE LA PASCUA.

  • PREGÓN DE CUARESMA

Los que hemos escuchado la voz del Espíritu, en este tiempo. Los que hemos descubierto que  somos hijos de Dios. ¡Adentrémonos en el desierto al estilo de Jesús de Nazaret,! sin miedo
CUARESMA,
es un tiempo para vivirlo en CAMINO, con la esperanza siempre abierta, y la mirada siempre fija, en LA PASCUA, que es definitiva.

  • En esta cuaresma, tenemos que dejarnos llenar de La brisa del Espíritu, poniendo nuestro corazón en sintonía con los latidos de Dios y el grito de los afligidos.
  • Vivamos la Cuaresma, bien despiertos, caminando en comunidad, con fe, esperanza y amor. Fijos los ojos en Jesús. Tenemos una nueva oportunidad de CONVERSIÓN.
    Una nueva oportunidad, para vivir la PASCUA en plenitud. Dando gracias con gozo porque somos salvados.
  • Vivamos la cuaresma, así, en CAMINO que nos lleva a la plenitud de
    CRISTO, MUERTO Y RESUCITADO. Que es CAMINO, VERDAD, VIDA Y PAZ.
    TODO ESTO QUE PARA EL MUNDO DESEAMOS.

    ORACIÓN
    (Hacemos silencio… elijo un lugar, puede ser el aire libre… me pongo en contacto con Aquel que es el creador de todo y le doy gracias por  cuanto me ha dado… Intento escuchar la VIDA que late dentro de mí… Y luego digo lentamente la siguiente oración.)

    Vengo a ti, Jesús de Nazaret, para que me des la mano antes de comenzar el camino en este tiempo.
    Que tus ojos se posen un momento sobre los míos.

Que me encuentre a mí mismo con la certeza de que Tú me acompañas, Amigo mío.
Mete dentro de mí tu Palabra. ¡Mientras atravieso el desierto del ruido!
Que la fuerza de tu Palabra entre en mis pensamientos, en mis miedos, en mis debilidades, y que se detenga allí donde se necesite renovar la vida.
Habla, Señor, y yo te escucharé. AMÉN

ZURIÑE

 

 

1º DOMINGO DE CUARESMA: ¿ACUMULAR O SER? Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

Mt 4, 1-11

En el relato de las tentaciones, quedan sabiamente reflejadas las apetencias más fuertes del ego. Es comprensible: nuestra primera y permanente tentación (engaño) no es otra que la de identificarnos con el ego y vivir para él.

Es un engaño, que conduce a la confusión y al sufrimiento, porque implica nada menos que olvidarnos de nuestra verdadera identidad y reducirnos a «algo» que nos esclaviza: el ego, en cuanto manojo de necesidades y de miedos, nubla nuestra visión y nos hace ver la realidad desde la reducida ranura de una mente absolutizada.

El ego se define a sí mismo por lo que acumula: posesiones, imagen, fama, títulos, poder, afectos, creencias… Y, preso de una insatisfacción constante, se dedica toda su vida a acumular: es su único modo de sentirse vivo.

Esa será, por tanto, nuestra tentación constante. Pero es importante advertir que no saldremos de ella a través de la lucha, sino gracias a la comprensión.

Esto parece recordarnos también el relato, al poner en boca de Jesús palabras de sabiduría, que le permiten sortear el engaño: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto».

El «Señor Dios» indica aquí justo lo opuesto al ego. Si este es únicamente un engaño, que nos encierra en su ficción, «Dios» es el fondo, la fuente y el núcleo de todo lo real, la Mismidad de todo lo que es. Eso lo único que merece adoración: porque esa es la verdad.

Ahora bien, la Mismidad de lo que es, constituye nuestra identidad más profunda: es la Presencia, que percibimos como pura consciencia de ser. Se trata de la identidad que se encuentra siempre a salvo, que trasciende el tiempo y el espacio, que reconocemos «compartida» con todo lo que es, y que es nuestro verdadero «hogar», donde nos descubrimos no-separados de nadie ni de nada.

Si la pulsión del ego es acumular –por ahí van las «tentaciones»-, la Presencia no busca otra cosa que ser. «Solo ser. Nada más. Y basta. Es la absoluta dicha», decía sabiamente Jorge Guillén.

Cuando la comprensión nos permite vivir en conexión con la Presencia que somos, nuestra vida es transformada. Eso es lo que apreciamos en Jesús: en él percibimos a un hombre libre, confiado, compasivo, ecuánime…

Quien se halla identificado con el ego (o yo mental), inevitablemente vivirá insatisfacción, soledad, miedo y ansiedad. Porque al ser una ficción, su percepción es de absoluta carencia y alteración: por más que lo intente negar, disimular o compensar, se sabe absolutamente vulnerable y, por tanto, amenazado.

Por el contrario, en quien se vive anclado en su verdadera identidad brotan la confianza, la serenidad, la paz, la confianza, el amor… De hecho, todas estas dimensiones no son sino otros nombres de aquella misma única realidad.

Con motivo de los funerales de Nelson Mandela, releí el testimonio que, años atrás, el cardenal Martini había dado sobre él. En una ocasión en que se le preguntó acerca de la persona más especial que había conocido en su vida, Martini respondió con rapidez: «Mandela; un hombre completamente en paz».

Por otro lado, solo la comprensión de nuestra verdadera identidad nos permite salir de la trampa del acumular incesante y ansioso en que se mueve el ego.

Y venimos a descubrir –Jesús también será un signo de ello- que no se trata de acumular, sino de participar en el movimiento de la Vida: dejar que la vida sea, porque nos vivimos alineados con ella, reconociéndola como nuestra identidad última, siempre a salvo: la única que merece toda adoración.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

GARIZUMAKO 1. IGANDEA, “GURE TENTAZIO HANDIA-NUESTRA GRAN TENTACIÓN”

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mat. 4, 1-11

ECLESALIA «Jesusen tentazioen» kontakizuna ez genuke hartu behar arin-arin. Hor deskribatzen diren tentazioak ez dira ikuspegi moralekoak. Kontakizunak ohartarazten digu geure bizitza hondatu dezakegula, baldin eta Jesusek hartu duen bidetik desbideratzen bagara.

Lehenengo tentazioa joan-etorri erabakitzailekoa da; izan ere, errotik makurtu eta usteldu baitezake gure bizitza. Itxuraz, Jesusi gauza xume eta on bat aurkeztu diote: Jainkoa gosearen zerbitzura jartzea. «Jainkoaren Semea bazara, agindu ezazu harri hauek ogi bihur daitezela».

Alabaina, bat-batean eta era harrigarrian erantzun du Jesusek: «Gizakia ez da ogitik bakarrik bizi, baizik eta Jainkoari ahoari darion hitz orotatik». Bere ogia ez du bihurtu nahi gauza absolutu. Ez du egin nahi Jainkoa bere probetxuaren zerbitzari, Aitaren egitasmoaz ahazturik. Lehenik eta behin Jainkoaren erregetza eta haren zuzentasuna bilatu nahi ditu. Aitaren hitza entzungo du beti.

Gure premiak ez dira asetzen ogia segurtatze hutsaz. Askoz gehiago behar eta desiratzen du gizakiak. Ogirik ez dutenak gosetik eta miseriatik ateratzeko ere, Jainkoari, geure Aitari, entzun beharra dugu, eta geure bihotzean zuzentasunaren, errukiaren eta solidaritatearen ustea esnatu beharra.

Geure tentazio handia gaur egun, gauza guztiak ogi bihurtu nahi dugu. Gero eta maila handiagoan, geure bizitzaren ikusmira murriztea eta mugatzea, geure desioak asetze hutsera; geure bizitzako ideal kasik bakartzat, gero eta neurri handiagoan, ongizate baten eta bereizi gabeko kontsumismo baten obsesioa jartzea.

Geure burua engainatuko dugu, baldin eta pentsatzen badugu hori dela egin beharreko bidea aurrerapena eta askatasuna lortzeko. Ez al gara ikusten ari, jendea mugarik gabeko kontsumismora eta auto-asebetera lerratzen duen gizarte batek ez duela ezer egiten, baizik jendeagan hustasuna eta zentzurik eza sortu eta, bizikidetasunari dagokionez, egoismoa, solidaritaterik eza eta erantzukizunik eza eragin?

Zer dela-eta larritzen gara entzutean, egunero bere buruaz beste egiten duen jende-kopurua era tragikoan ari dela handitzen? Zer dela-eta jarraitzen dugu geure sasi-ongizatean hesiturik, gero eta hesi ez-gizakoiagoak ezartzen, gose direnak gure lurraldean sar ez daitezen, gure bizilekura irits ez daitezen, gure atea jo ez dezaten?

Jesusen deiak lagundu gaitzake jabetzen ezen gizakia ez dela ongizateaz bakarrik bizi. Beharrezkoa du pertsona batek espiritua lantzea, maitasuna eta adiskidetasuna bizitzea, sufritzen ari direnekin solidaritatea garatzea, norberaren kontzientziari erantzukizunez entzutea, biziaren azken Misterioari bihotza esperantzaz irekitzea.

1 Cuaresma (A) Mateo 4, 1-11

NUESTRA GRAN TENTACIÓN

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 05/03/14.- La escena de “las tentaciones de Jesús” es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida, si nos desviamos del camino que sigue Jesús.

La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo bien inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. “Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.

Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de boca de Dios”. No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.

Nuestra necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad.

Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la mera satisfacción de nuestros deseos; hacer de la obsesión por un bienestar siempre mayor o del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.

Nos engañamos si pensamos que ese es el camino a seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción, no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas, y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?

¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por qué seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?

La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no sólo de bienestar vive el hombre. El ser humano necesita también cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar su conciencia con responsabilidad, abrirse al Misterio último de la vida con esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

*MIERCOLES DE CENIZA

ORAR CON LA PALABRA DE DIOS: (2.Co. 5.20- 6,2) (Jl.2,12-18)

*    Un año más, llegamos a este tiempo Litúrgico de la Cuaresma. Con el peligro quizá, de hacerlo ya un poco rutinario. Pero la vida es un “proceso”, un “camino” que hay que seguir con ilusión nueva y esperanza.

*    Con el MIÉRCOLES DE CENIZA iniciamos este tiempo de la CUARESMA. Un tiempo que comienza con la invitación “conviértete y cree en el evangelio”. Una frase que repetimos año tras año pero que encierra una llamada a lo más profundo de cada uno de nosotros: conviértete, cambia tu vida. Busca hacer de tu vida Evangelio, Buena Noticia para otros. Nos tenemos que mirar en el espejo de Jesús y moldear nuestra vida con su estilo y su forma de vivir, de hacer. Este tiempo es para interiorizar, reflexionar sobre el rumbo de nuestra vida. Y sobre todo para acoger y entender la mayor prueba de Amor de Jesús: su Pasión y Resurrección. Es lo que puede cambiar nuestro vivir de forma radical.

*          El Miércoles de ceniza, nos introduce muy bien en todo lo que es esencial en la cuaresma: Liberación, conversión, plenitud. Y para eso hay que renunciar a vivir desde la superficialidad y la incoherencia.
No es tiempo de tristeza, es tiempo de alegría.
Es tiempo de CAMINAR EN COMPAÑÍA. El sentido comunitario debe crecer, ya que es toda la Iglesia la que está llamada a CAMINAR  hacia la Liberación, la PASCUA…

*          Debemos descubrir nuestro nomadismo. Somos un pueblo nacido en un creyente ABRAHAM, que se puso en marcha a la búsqueda del Dios vivo. . No somos un pueblo de “sentados”, somos  un pueblo de CAMINANTES, como Jesús de Nazaret. Y El, nos dice” SED PERFECTOS COMO LO ES EL PADRE”… Es hora de CAMINAR.

*          La cuaresma no es privación, es ENRIQUECIMIENTO; no es negatividad, es CREATIVIDAD, un esfuerzo por renovar, cambiar, construir, conquistar, pero claro todo esto requiere esfuerzo con alegría.
*          Es el tiempo oportuno de poner el corazón pecador junto al corazón misericordioso de Jesús y experimentar su calor y su ternura.
La ternura de Dios está en que no nos condena. La ternura de dios está en que nos está esperando siempre. La ternura de Dios está en que tiene paciencia con nosotros. La ternura de Dios está en que nos quiere por encima de nuestro cariño o frialdad. La ternura de Dios está, en la Palabra que quiere decirnos en el secreto del corazón, cuando nos parece que no podemos escuchar nada que nos cambie.

*          ¡La ternura de Dios…!…
*          La cuaresma sabemos bien que es tiempo de preparación para LA PASCUA, un tiempo favorable, para la conversión y el crecimiento.
Es un tiempo de gracia, que vamos a pedir, porque sin ella no hay crecimiento posible de nuestra “estatura” espiritual.

  • En esta Cuaresma, en estos tiempos no fáciles, ¿por qué no nos proponemos crecer en el encuentro hacia el otro, el hermano, el que me necesita? El pobre, el solo, el…
  • Vamos a ponernos en CAMINO. Vamos a celebrar una cuaresma “PEREGRINA”, con todo lo que lleva de desistalación, de búsqueda, de sorpresa, de crecimiento, de confianza y esperanza.
  • ¡ÁNIMO! Y ¡EN MARCHA!
    A esto nos introduce el miércoles de ceniza: a la CONVERSIÓN, al CAMBIO, a DAR UN GIRO A NUESTRA VIDA. A ver si con la ayuda de Jesús de Nazaret, nuestro Dios, somos capaces de darlo de 360º. Empezaremos a lo mejor por 30º, luego 60º… el camino es largo pero apasionante. Que no nos falte GENEROSIDAD y ALEGRÍA.

¿NOS PONEMOS EN CAMINO?

ORACIÓN PARA EL MIÉRCOLES DE CENIZA.

La tierra y el polvo me recuerdan lo que soy y lo que seré
La tierra y el polvo me recuerdan  que Tú Jesús de Nazaret eres mi alfarero, pero no me he dejado modelar, soy arcilla rebelde, ni cocer al fuego de tu Espíritu.

Miércoles de ceniza:

Hora de hacer una hoguera con todo mi egoísmo. Hora de quitar estorbos de mis oídos, y hacer silencio para volver a escucharte y a escucharme.

Miércoles de ceniza:

Como ella,  debo entrar en el horno de tu Espíritu y dejarme transformar en el cántaro que Tú quieras.
Sé que puedo renovarlo y quiero hacerlo con tu ayuda.

Miércoles de ceniza:

Cuarenta días para dejarme encontrar por Ti, para darme cuenta de que me esperas a la puerta de casa.
Cuarenta días para pedirte perdón y ayunar de tantas cosas que me sobran y otros necesitan.
Cuarenta días para escuchar  más atento tu Palabra y dejar que sea tu Pan quien me sacie y tu perdón quien me restaure.
Un poco de ceniza en el rostro me puede poner en camino de verdad:

NO HAY CAMINO FUERA DE DIOS.

Y hoy mismo comienzo el camino de retorno a Tu casa que es mi casa: JESUS DE NAZARET,
MI DIOS. MI AMIGO

ZURIÑE

 

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.6.24-34)

  • DOMINGO 8º. T.O.-A- MARZO-2-2014

*          El pasaje del evangelio de hoy nos muestra, por una parte, que la preocupación fundamental del cristiano ha de ser la búsqueda del Reino de Dios y su justicia.
A la vez, Jesús nos invita a una confianza total en Dios, la misma que Él tenía.
*          Es evidente que tenemos que comer, que debemos vestirnos y hemos de tener una vida digna. Y debemos hacer lo posible para que todo el mundo la tenga. Lo que nos dice Jesús es que estos aspectos de la vida no nos obsesionen a tal punto que nos impidan la auténtica humanización.
“No podéis servir a Dios y al dinero”. Dios no puede reinar  entre nosotros sino preocupándose  de todos y haciendo justicia a los que nadie hace. Por lo tanto, Dios sólo  puede ser servido allí donde se promueve la solidaridad y la fraternidad. Mientras haya pobres y necesitados, toda la riqueza, que uno acapare para sí mismo sin necesidad, es injusta, porque está privando a otros de lo que necesitan. Cuando la riqueza de unos, se está consiguiendo a consta de la pobreza de otros.

*          Cuando uno busca el Reino de Dios y su Justicia, el despego interior se traduce en verdadero compartir. Jesús, después de invitarnos a vivir sin agobios añade: “Buscad el Reino de dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura” Esto significa que la confianza en la Providencia de Dios hemos de vivirla como búsqueda activa de la justicia de Dios entre las personas.
*          En momentos de crisis como los actuales, en los que todos tendemos a buscar con cierta angustia lo que nos parece urgente y vital, esta es la llamada y el reto de Jesús: “No perdáis el ánimo. Dios no se ha olvidado de nosotros. “Buscad el Reino de Dios y su JUSTICIA; lo demás se os dará por añadidura”.
*
ORACIÓN

*                                  EL POBRE SE CANSA DE ROGAR
*          El pobre se cansa de rogar que le hagan justicia. Se ve muy solo porque el rico es muy poderoso y todo lo pretende comprar; todo tiene un precio, se hace dueño de las cosas y de las personas.
Jesús de Nazaret, muchos no te conocen, nadie les ha dicho que eres Bueno, Misericordioso, no saben que también para ellos tienes un Reino de Amor.
*          Pero no basta con decirles quién eres, tampoco basta con enseñarles tu Mensaje. Poco se hace si no compartimos dinero y vida.
*          Llámanos, Jesús de Nazaret, desde los pobres de la tierra; grítanos, para que nos duela muy dentro, para que nos demos cuenta que no nos falta de nada. Y que sepamos responder a la llamada de los pobres en esta sociedad actual, porque es TU LLAMADA. AMÉN
* ZURIÑE