* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.17, 1-9)

· DOMINGO 2º DE CUARESMA. 16 de MARZO

· LA TRANSFIGURACIÓN DE JESÚS.

* Es difícil sintetizar estos grandes acontecimientos del evangelio. Por eso primero orarlos y luego querer comunicar algo de la experiencia vivida en oración.
El relato, es una “teofanía”, es decir, de un relato cuyo centro es la manifestación de Dios.
Sin duda, la Transfiguración debemos entenderla como una escena clave para comprender el misterio de un Mesías Muerto y Resucitado. Y al mismo tiempo como un mensaje de Luz y Esperanza para los que caminamos tras el Crucificado.
La “montaña” es lugar de revelación, según toda la tradición bíblica.
La revelación va dirigida a una pequeña comunidad de discípulos, reunida alrededor de Jesús y en la que Pedro actúa con una petición especial…
La experiencia de los discípulos se realiza en unas condiciones determinadas.
* Un cierto distanciamiento del mundo diario de ocupaciones y preocupaciones (“Aparte, en una montaña alta”).
* Es necesario escuchar las Escrituras (La Ley y los Profetas: Moisés y Elías) hasta llegar a Jesús
* Es necesario permanecer “bajo la nube luminosa”.
*
Hay que escuchar la Palabra de Dios: “ES MI HIJO AMADO”.
* HAY QUE ESCUCHAR A JESÚS.
Los discípulos, entienden el mesianismo de Jesús de una manera temporal., equivocada.
Pedro pretende “permanecer en la montaña” y “plantar allí tiendas”. Esto es huir de la vida real de lucha, trabajo y sufrimientos diarios e instalarse cómodamente en su experiencia religiosa. Jesús los bajará de la montaña…
El misterio de Jesús se les revela entre luces y sombras. “Una nube luminosa los cubrió con su
sombra” No les es fácil acoger el misterio de Jesús como Hijo amado del Padre. Y, experimentan temor, miedo, adoración, silencio… y ¿Nosotros?…

Es la “ESCUCHA” la que ayuda a los discípulos a entrar en el misterio de Jesús: 1º escuchan a Moisés, luego la voz del Padre. Finalmente, escuchan a Jesús que les quita el miedo, los levanta y los hace caminar. ¿Nos animamos a escuchar de verdad a Jesús? Hemos entrado en Cuaresma, tiempo propicio para ello.

Y nos dice el evangelio que no termina la experiencia en la montaña, los discípulos con Jesús, vuelven a la vida diaria. “Bajan de la montaña” Salen de la experiencia contemplativa a la vida ordinaria de cada día. Caminan tras el Maestro que alimenta su esperanza con la promesa del la Resurrección.

* Sin duda, este Evangelio, nos puede llevar a la necesidad de la ORACIÓN y el COMPROMISO cristiano. La oración no es “plantar tiendas en la montaña”. No es oración cristiana, la que nos aleja del compromiso diario. Sino la que nos fortalece, nos reanima y nos impulsa a asumir nuestras responsabilidades: individual, familiar, de grupo, comunitaria, social, política… y cerca del que más lo necesita. Hay que bajar del monte, llegar donde está la gente y luchar contra las fuerzas que oprimen a las personas.
* Hoy, igual que entonces, como cristianos tenemos que afrontar la realidad. No vale refugiarse en la montaña. Hay que bajar, no nos faltarán las “teofanías”, manifestaciones de Dios, para afrontar la historia en toda su profundidad, para ayudarnos a seguir a Jesús y proseguir su causa, seguir construyendo su Reino. Dios no nos deja en la penumbra y en la oscuridad si buscamos con sincero corazón.
* Estamos en Cuaresma, tiempo de gracia, de salvación. Que no nos paremos en el camino.
* En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre Este es mi Hijo, el amado: ESCUCHADLO”.

* ORACIÓN. (Algunas sugerencias)
(Subimos con Jesús al monte, al silencio, a la interiorización, A LA ESCUCHA.
Revivimos las manifestaciones de Dios en mi vida: mis experiencias profundas de El.
Pienso en las veces que he querido construir tiendas para estar tranquilo.
El mensaje de Jesús nos dice que “hay que cargar con su Cruz”.
Escuchamos a Jesús que nos dice: “Levantaos, no tengáis miedo”… Y bajamos con El del monte.)

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* Jesús de Nazaret: El “esplendor de tu gloria”, que hoy nos muestra tu Evangelio, nos llena de esperanza y de gozo, pero, aunque sea “hermoso estar aquí, en el monte del silencio” y contemplarte “transfigurado”, debemos bajar a nuestras vidas cotidianas, con sus dificultades, problemas, con sus alegrías y luces y dar testimonio de Ti.
Que no temamos caminar siempre a tu lado, Jesús de Nazaret que subes a Jerusalén como servidor y portador de vida y esperanza para cuantos se cruzan en tu camino.
En camino de encuentro fraterno con todos los que te buscan, y tratar de acercar a los que no te buscan, para ayudarnos mutuamente a encontrar tu Luz y tu Verdad.
En camino solidario cercano a los más olvidados de la sociedad, para decirles que Tú, Jesús de Nazaret no olvidas ni marginas a nadie. Y que nos dices a todos, como a los discípulos en el monte:

LEVANTAOS, NO TEMÁIS”. AMÉN.
ZURIÑE