*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.6.24-34)

  • DOMINGO 8º. T.O.-A- MARZO-2-2014

*          El pasaje del evangelio de hoy nos muestra, por una parte, que la preocupación fundamental del cristiano ha de ser la búsqueda del Reino de Dios y su justicia.
A la vez, Jesús nos invita a una confianza total en Dios, la misma que Él tenía.
*          Es evidente que tenemos que comer, que debemos vestirnos y hemos de tener una vida digna. Y debemos hacer lo posible para que todo el mundo la tenga. Lo que nos dice Jesús es que estos aspectos de la vida no nos obsesionen a tal punto que nos impidan la auténtica humanización.
“No podéis servir a Dios y al dinero”. Dios no puede reinar  entre nosotros sino preocupándose  de todos y haciendo justicia a los que nadie hace. Por lo tanto, Dios sólo  puede ser servido allí donde se promueve la solidaridad y la fraternidad. Mientras haya pobres y necesitados, toda la riqueza, que uno acapare para sí mismo sin necesidad, es injusta, porque está privando a otros de lo que necesitan. Cuando la riqueza de unos, se está consiguiendo a consta de la pobreza de otros.

*          Cuando uno busca el Reino de Dios y su Justicia, el despego interior se traduce en verdadero compartir. Jesús, después de invitarnos a vivir sin agobios añade: “Buscad el Reino de dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura” Esto significa que la confianza en la Providencia de Dios hemos de vivirla como búsqueda activa de la justicia de Dios entre las personas.
*          En momentos de crisis como los actuales, en los que todos tendemos a buscar con cierta angustia lo que nos parece urgente y vital, esta es la llamada y el reto de Jesús: “No perdáis el ánimo. Dios no se ha olvidado de nosotros. “Buscad el Reino de Dios y su JUSTICIA; lo demás se os dará por añadidura”.
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ORACIÓN

*                                  EL POBRE SE CANSA DE ROGAR
*          El pobre se cansa de rogar que le hagan justicia. Se ve muy solo porque el rico es muy poderoso y todo lo pretende comprar; todo tiene un precio, se hace dueño de las cosas y de las personas.
Jesús de Nazaret, muchos no te conocen, nadie les ha dicho que eres Bueno, Misericordioso, no saben que también para ellos tienes un Reino de Amor.
*          Pero no basta con decirles quién eres, tampoco basta con enseñarles tu Mensaje. Poco se hace si no compartimos dinero y vida.
*          Llámanos, Jesús de Nazaret, desde los pobres de la tierra; grítanos, para que nos duela muy dentro, para que nos demos cuenta que no nos falta de nada. Y que sepamos responder a la llamada de los pobres en esta sociedad actual, porque es TU LLAMADA. AMÉN
* ZURIÑE