Carlos Castillo, el nuevo arzobispo de Lima, llama a un cambio social contra el feminicidio en Perú y valora las demandas ciudadanas anticorrupción
Jacqueline Fowks en El País
Monseñor Castillo recibe del obispo Bambarén (i) el báculo que perteneció al arzobispo de Lima Juan Landázuri. AGENCIA ANDINA
El sacerdote diocesano Carlos Castillo Mattasoglio será ordenado obispo y arzobispo de Lima el 2 de marzo. Su paso de cura de parroquias pobres a autoridad de la arquidiócesis, decidido por Francisco I el viernes 25, expresa la idea del papa de cómo debe ser la iglesia católica en un mundo descompuesto, en el que ésta debe buscar su misión. Es un sociólogo y teólogo de 68 años, de quien sus conocidos destacan la cercanía con los jóvenes. Y quienes lo escuchan en misa o en corto, aprecian su sencillez para comunicarse y dar esperanza.
Monseñor Castillo será también un cambio para la capital peruana, al suceder al cardenal Juan Luis Cipriani, miembro del Opus Dei, cercano al fujimorismo y áspero crítico de la igualdad de género. El nuevo arzobispo procede de otra cantera, es amigo de uno de los fundadores de la teología de la liberación, Gustavo Gutiérrez.








