Urteko 13. igandea / Domingo 13 Tiempo ordinario – José A. Pagola

B (Markos 5,21-43)

Evangelio del 1/julio/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

EMAKUME BATEN FEDE HANDIA

Harrigarria da pasadizoa. Markos ebanjelariak emakume ezezagun bat dakarkigu fede-eredutzat, kristau-elkarteentzat. Harengandik ikasi ahal dute nola ibili Jesusen bila fedez, nola iritsi Jesusekin harreman sendagarria izatera eta nola topatu Jesusengan biziera berri bati, bakezko eta osasungarri bati, ekiteko indarra.

Jairo, «sinagogako buruzagi» eta Kafarnaumeko gizon ezagun hura, ez bezala, emakume hau ez da inor. Ezkutuko gaixotasuna, tipikoki femeninoa, duela dakigu soilik, emakume, emazte eta ama bezala osasuntsu bizitzea eragozten dion gaixotasuna.

Sufrimendu fisiko eta moral handia du. Dena xahutu du medikutan, inork sendatu gabe. Halere, ez du amore eman, beti emakume gaixo bezala bizitzera jarriz. Bakarrik dago. Inork ez dio lagundu Jesusengana hurbiltzen, baina aurkitu du harengana hurbiltzeko modua.

Ez dago planto eginik, Jesusek hurbildu eta eskuak noiz ezarriko. Berak jo du haren bila. Eragozpen guztiak gainditu ditu. Ahal duen eta dakien guztia egin du. Jesusek ulertu du bizitza sanoago baten bila dabilela. Konfiantza osoa jarri du Jesusen indar sendatzailean.

Emakumea ez da konformatu Jesus urrunetik ikustearekin. Harreman zuzenagokoa eta pertsonalagoa nahi du. Deliberatuki jokatu du, baina ez eroa bezala. Ez du inor gogaitu nahi. Atzetik hurbildu, jende artean, eta Jesusen soingainekoa ukitu du. Keinu samur horrekin zehaztu eta adierazi du Jesusengan duen konfiantza osoa.

Ezkutuan gertatu da dena, baina emakume horren fedearen berri guztiek izan dezaten nahi du Jesusek. Emakumeak, beldurti eta dar-dar, egin duena aitortzean, Jesusek diotso: «Ene alaba, zeure fedeak sendatu zaitu. Zoaz bakean eta osasuntsu». Emakume hau, Jesusengan Jainkoak eskaini digun salbazio bila ibiltzeko eta onartzeko azaldu duen ahalbidearekin, fede-eredu bihurtu da gu guztiontzat.

Zeinek laguntzen die gaur egungo emakumeei Jesusekin topo egiten? Zein ahalegintzen da, gaur egungo Elizan aurkitzen dituzten oztopoak ulertzen, Kristorekiko beren fedea «bakean eta osasuntsu» bizi ahal dezaten? Zeinek hartzen ditu aintzat emakume teologoen fedea eta ahaleginak?, kasik inolako sostengurik gabe eta era guztietako trabak eta ukoak gaindituz, emakumeari bideak irekitzen atsedenik gabe saiatzen direnean, Jesusen Elizan duintasun handiagoz bizi ahal izateko?

Emakumeek ez dute izaten gure artean Jesusek eskaintzen zien onarpenik, balio-aitorpenik eta ulermenik. Ez dakigu Jesusek begiratzen zien bezala begiratzen. Halaz guztiz, emakumeak dira, sarritan, gaur ere gure kristau-elkarteen sostengu Jesusekiko beren fedeaz eta beren arnasa ebanjelikoaz.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

B (Markos 5,21-43)

Evangelio del 1/julio/2018

LA FE GRANDE DE UNA MUJER

La escena es sorprendente. El evangelista Marcos presenta a una mujer desconocida como modelo de fe para las comunidades cristianas. De ella podrán aprender cómo buscar a Jesús con fe, cómo llegar a un contacto sanador con él y cómo encontrar en él la fuerza para iniciar una vida nueva, llena de paz y salud.

A diferencia de Jairo, identificado como «jefe de la sinagoga» y hombre importante en Cafarnaún, esta mujer no es nadie. Solo sabemos que padece una enfermedad secreta, típicamente femenina, que le impide vivir de manera sana su vida de mujer, esposa y madre.

Sufre mucho física y moralmente. Se ha arruinado buscando ayuda en los médicos, pero nadie la ha podido curar. Sin embargo, se resiste a vivir para siempre como una mujer enferma. Está sola. Nadie la ayuda a acercarse a Jesús, pero ella sabrá encontrarse con él.

No espera pasivamente a que Jesús se le acerque y le imponga sus manos. Ella misma lo buscará. Irá superando todos los obstáculos. Hará todo lo que pueda y sepa. Jesús comprenderá su deseo de una vida más sana. Confía plenamente en su fuerza sanadora.

La mujer no se contenta solo con ver a Jesús de lejos. Busca un contacto más directo y personal. Actúa con determinación, pero no de manera alocada. No quiere molestar a nadie. Se acerca por detrás, entre la gente, y le toca el manto. En ese gesto delicado se concreta y expresa su confianza total en Jesús.

Todo ha ocurrido en secreto, pero Jesús quiere que todos conozcan la fe grande de esta mujer. Cuando ella, asustada y temblorosa, confiesa lo que ha hecho, Jesús le dice: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud». Esta mujer, con su capacidad para buscar y acoger la salvación que se nos ofrece en Jesús, es un modelo de fe para todos nosotros.

¿Quién ayuda a las mujeres de nuestros días a encontrarse con Jesús? ¿Quién se esfuerza por comprender los obstáculos que encuentran en algunos sectores de la Iglesia actual para vivir su fe en Cristo «en paz y con salud»? ¿Quién valora la fe y los esfuerzos de las teólogas que, sin apenas apoyo y venciendo toda clase de resistencias y rechazos, trabajan sin descanso por abrir caminos que permitan a la mujer vivir con más dignidad en la Iglesia de Jesús?

Las mujeres no encuentran entre nosotros la acogida, la valoración y la comprensión que encontraban en Jesús. No sabemos mirarlas como las miraba él. Sin embargo, con frecuencia, ellas son también hoy las que con su fe en Jesús y su aliento evangélico sostienen la vida de no pocas comunidades cristianas.

José Antonio Pagola

 

Domingo 13º ordinario 1 de julio – Koinonia

Sab 1,13-15; 2,23-24: Por envidia del Diablo entró la muerte
Salmo 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
2Cor 8,7-9.13-15: Su generosidad ayude a los pobres
Mc 5,21-43: A ti te digo, Niña, levántate

Contigo hablo, niña, levántate

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.» Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente [que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas «¿Quién me ha tocado?»» Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»

Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.» No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

COMENTARIO LITÚRGICO

Comenzaremos con un comentario al uso habitual, y continuaremos con una «nota crítica» para quienes quieran arar más hondo.

En el evangelio vemos que Jairo viene de vuelta de la sinagoga. A pesar de ser jefe de esa institución no ha encontrado en ella la salvación para su hija; el judaísmo, representado por la institución más importante después del templo, no conduce a la vida; la hija de Jairo, imagen del pueblo, está abocada a una muerte irremediable. Por eso Jairo, tal vez desesperado y desilusionado con aquel viejo sistema, acude a Jesús, buscando vida para su hija. Y estando con él se entera de que su hija ha muerto: ¿Para qué molestar más al maestro?, le dicen. La gente piensa que se molesta al maestro pidiéndole que dé vida. No saben que “él ha venido para que tengan vida y vida abundante”, como dice el evangelista Juan. Jesús, en estas circunstancias extremas, no se arredra: “No temas, ten fe y basta…”. Para quien cree la muerte es un sueño del que se puede despertar. Los primeros cristianos lo entendieron así cuando comenzaron a llamar a la necrópolis (= ciudad de los muertos), cementerio (= dormitorio). No lo ve así la gente, que, al enterarse de la muerte de la hija de Jairo, lloraba gritando sin parar –gesto de desesperanza total-, y que, cuando Jesús dice que la niña “no está muerta, sino dormida”, se ríe de él, considerando la situación irreversible. Ante la incredulidad no hay nada que hacer. Por eso, Jesús echa fuera a la gente –para quien no cree, la muerte es el final- y entra a donde está la niña con sus padres, junto con tres de sus discípulos.

Curiosamente, esos tres mismos discípulos están presentes también en la transfiguración y en el Huerto, y en ambas escenas se duermen. Este sueño es todo un símbolo. En la Transfiguración, Jesús habla con Moisés y Elías de su éxodo –esto es, de su paso de la muerte a la vida-; en el Huerto, Jesús pide a Dios fuerzas para aceptar el camino que le lleva a la muerte, como paso para la vida definitiva. Pedro, Santiago y Juan no tienen interés en aceptar este camino del maestro hacia la muerte, porque –al igual que los judíos- no creen que sea un paso hacia la vida definitiva. Tal vez, por esto, para que aprendan que Jesús es la imagen de un Dios que da vida, Jesús se los lleva consigo. Sorprende, no obstante, que, cuando Jesús devuelve la vida a la niña, insista vivamente a los discípulos para que no digan nada a nadie.

Se asemeja a veces la sinagoga, de la que Jairo es jefe, a nuestra vieja iglesia y a algunos de sus jefes, que no son capaces de sanar los males del mundo por estar centrados en mantener unas estructuras que no dan vida. Al igual que Jairo, nuestra iglesia, si quiere seguir siendo la iglesia de Jesús, tendrá que salir al encuentro del Maestro, rompiendo viejas estructuras que la mantienen cerrada al mundo. Y en ese encuentro con Jesús y su evangelio, oirá las mismas palabras que Jesús le dirigió a Jairo: “No temas, ten fe y basta”.

Tal vez sea este el mal de nuestra iglesia: tiene demasiado miedo y poca fe, y este miedo a perder seguridades, prestigio y poder le impide lanzarse a la aventura de remediar los males de un mundo abocado a la muerte; tal vez tenga que adherirse más al mensaje de Jesús y a su estilo de vida pobre, libre, solidario y entregado a los que viven en las márgenes del mundo. Sólo así podrá devolver la vida a tanto muerto que hay vivo, a tantos que gritan llorando sin parar, lamentándose de que no es posible luchar contra este injusto sistema mundano que margina a tanta gente, llevándola a las puertas de la muerte.

Pablo, en su carta a los corintios, invita a resolver el problema de la injusticia y la desigualdad con generosidad. Y para ello pone el ejemplo de Jesús que, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” y hacer un mundo más igualitario donde “la abundancia de unos remedie la carencia de otros”, y brote la igualdad. Un verdadero milagro que está en nuestras manos realizar para devolver la vida a cuantos carecen de las mínimas condiciones de vida, para hacer de nuevo el milagro del maná por el que Dios impedía que unos acumulasen lo que era necesario para otros: “al que recogía mucho no le sobraba y al que recogía poco no le faltaba” (Ex 16,18). Un mundo de iguales, un mundo regido por un Dios que, como dice el libro de la Sabiduría, “no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Dios creó al ser humano para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”…

«Nota crítica»

Una lectura no crítica de la primera lectura evoca espontáneamente el tema del «pecado original» y deja claramente la idea de que la muerte sería consecuencia del pecado original, y que éste habría sido consecuencia de «la envidia del diablo» (Sb 2,24). Es todo un conjunto teológico y simbólico lo que es evocado aquí, como de pasada: el pecado original. Es importante no caer en la facilidad de apoyarse acríticamente en ese supuesto, y hablar de la muerte, con toda naturalidad, como si fuera «fruto del pecado» o -peor aún- como introducida en el mundo por el diablo envidioso… Somos personas de hoy, y los oyentes de las homilías también lo son. Y aunque en alguna comunidad hubiera bastantes personas con una visión mítica atrasada, aun ellas merecen ser tratadas con dignidad, con una pedagogía crítica que les ayude a reconciliar su atrasada visión mítica con una religiosidad apta para los tiempos de hoy.

Todos, los predicadores de las homilías y también los oyentes, tenemos la obligación de reivindicar un discurso «para hoy», que no repita –con frecuencia simplemente por pereza, o por miedo– las manidas afirmaciones míticas, y, más importante aún, que no las repita como si de afirmaciones reales (literalmente «descriptivas» de algo que realmente fuera así o que hubiera sucedido) se tratara. Se puede evocar los símbolos del pasado, pero siempre con la obligación de dejar explícitamente claro que se trata de afirmaciones «simbólicas», que en otro tiempo fueron tomadas como literalmente reales (así fue, y lo ha sido hasta hace bien poco tiempo), pero que hoy sabemos que sólo podemos tomar de ellas su valor simbólico. Es decir, que tienen un valor para nuestra vida espiritual, pero en su sentido literal no son históricas, incluso pueden ser contrarias a la verdad histórica.

En el caso que nos ocupa en concreto -aunque aquí no debamos justificarlo- la verdad original profunda es contraria a lo que tradicionalmente nos ha sido dicho: lo «original», lo que se dio en el principio, no fue un «pecado original», sino una «bendición original». [Matthew Fox es el teólogo que más emblemáticamente ha desarrollado esta afirmación, en su libro «La bendición original. Una nueva espiritualidad para el hombre del siglo XXI», Ediciones Obelisco, Barcelona – Buenos Aires 2002].

Al evangelio de hoy se refiere el capítulo 44 de la serie «Un tal Jesús», titulado «La vendedora de higos», de los hnos. López Vigil. El audio, el guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: https://radialistas.net/44-la-vendedora-de-higos/

En la serie «Otro Dios es posible», también de los hermanos López Vigil, el capítulo («entrevista») 31 se titula «¿Dios hace milagros?». El audio, el guión y su comentario puede ser escuchado o recogido aquí: https://radialistas.net/31-dios-hace-milagros/

 

Desescombrar los textos evangélicos

Obviamente, el pueblo judío sabía de Dios, de Yahveh, desde mucho antes que Jesús predicase su mensaje; Dios no era, ni mucho menos, un desconocido para ellos. Y no obstante, las gentes de Galilea percibieron al Dios que les mostraba Jesús como algo nuevo, distinto, ilusionante, algo que les llegaba muy a lo hondo; este anuncio resultó ser para aquellas gentes una muy buena noticia. No parece, pues, que la percepción que se tenía de Dios en el judaísmo de la época de Jesús fuera algo demasiado seductor.

¿Y nosotros hoy?, ¿vemos a Dios como algo ilusionante o estamos situados como los judíos de la época de Jesús? ¿Hoy, cuántas personas experimentan a Dios como buena noticia? Estimo que el mensaje de Jesús se ha ido pervirtiendo, devaluando hasta convertirse en algo aburrido, en algo que se percibe como un credo fastidioso y rutinario ¿Cómo puede suceder eso, sí acontece que nosotros y los que escucharon a Jesús, en directo, bebemos de la misma fuente, la que recogen los evangelios?

A nadie se le escapa que, con el correr de los años y apoyándose en el mensaje evangélico, se han ido construyendo infinidad de doctrinas, normas, dogmas, teorías, cánones, devociones piadosas, liturgias. Con todo ello, hemos llegado a disponer hoy de una colección enorme de pesados volúmenes; volúmenes que se han ido depositando, todos ellos, encima de los textos evangélicos, llegándolos casi a ocultar. Así pues, hoy es muy difícil acceder al genuino mensaje de Jesús, pues, para poder llegar a lo que se dice en los Evangelios, hay que hacerlo atravesando una infinidad de vericuetos laberinticos, por entre los muchos volúmenes que hemos ido amontonando sobre ellos, lo que, inevitablemente, esconde, vela, encubre, enmascara el legado de Jesús.

Así pues, cuando nos interesamos por el perdón, valga como ejemplo, ocurre que el mensaje de Jesús nos pilla muy al final de un vereda en la que, mucho antes, está la doctrina; por lo que es casi inevitable el quedarse atascados con lo que dice el catecismo sobre la confesión, su ritual y la correspondiente normativa y, así, termina pareciendo como si no existiese el mensaje de magnanimidad que rezuma la Pasabola del Hijo Pródigo. Y, poniendo otro ejemplo, cuando nos preguntamos si acoger o no acoger a los recasados en las celebraciones eucarísticas, suele resultar que no llegamos a poner los ojos en la misericordia divina, como señala la Buena Noticia de Jesús, pues mucho antes nos damos de bruces con lo que dice, al respecto, la rígida doctrina eclesiástica, la cual no casa muy bien que digamos con la caridad.

Se impone pues desescombrar los textos evangélicos, quitándoles de encima tanto cascote como, a lo largo de los siglos, se ha ido acumulando sobre ellos. Sin esta tarea inicial, no se podrá recuperar aquella experiencia ilusionante de las primeras épocas. Pero este desescombro es tarea difícil, quizá quimérica, pues, para muchos, entre los que hay en abundancia jerarcas con notable poder, la doctrina ha llegado a ser la quintaesencia del Evangelio, lo que les lleva a estimar que salvaguardar lo que dice la doctrina es lo realmente importante, ya que, al hacer esto, todo quedará como debe quedar.

Juan de Burgos Román en Eclesialia, 11 de junio de 2018.

 

Imparable declive de la Iglesia en España

Los ciudadanos cada vez recurren menos a sus servicios religiosos: las bodas se redujeron a la mitad en el último decenio y los bautizos disminuyeron más del 30%.

La demanda de servicios religiosos a la Iglesia católica ha sufrido un notable retroceso en España a lo largo del último decenio. Así lo ponen de manifiesto las memorias de actividades que la Conferencia Episcopal publica anualmente.

Ese retroceso se pone de manifiesto en el número de sacramentos impartidos (bautizos, comuniones, bodas…). El dinero público destinado a financiar esta confesión religiosa a través de la asignación tributaria ha subido mientras tanto.

Esta ha sido la evolución de las principales celebraciones de la Iglesia:

– Bautizos. En 2007 se celebraron 325.271, casi mil de media al día. En cambio, en 2016 (último año del que existen datos oficiales) fueron 226.125, lo que equivale a un descenso del 30,5%. Es verdad que, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), durante esos diez años disminuyó también el número de nacimientos (de 492.527 a 410.583), pero bastante menos (un 16,7%). De cada cien niños nacidos, en 2007 recibieron el bautismo 66 y en 2016, sólo 55.
– Primeras comuniones. La caída no fue tan acusada en ese caso. Se pasó de 256.587 a 238.671, con una reducción del 7% en términos relativos. Por el contrario, las confirmaciones incluso aumentaron, pues en 2007 hubo 96.766 y en 2016 se llegó a 128.832 (+33,3%).
– Bodas. Sufrieron un desplome espectacular. La memoria de actividades de la Conferencia Episcopal correspondiente a 2007 las cifró en 113.187. Sin embargo, diez años después los matrimonios eclesiásticos se quedaron en 50.805, menos de la mitad. Entretanto, según el INE, las bodas civiles con cónyuges de distinto sexo pasaron de 201.579 a 171.023; es decir, que también disminuyeron, aunque sólo un 15%.     Leer más…

Vicente Clavero en Publico, 20 de junio de 2018

 

 

 

Ha muerto la cristiandad

En el último tiempo la Iglesia ha sido remecida en toda su estructura jerárquica. En ello, la Iglesia chilena pareciera sintetizar todas sus bajas pasiones. Luego es innegable que algo significativo está ocurriendo a la mirada del mundo entero.

Cuando pareciera que ya nada podría ser igual, se despliegan enormes energías humanas para viabilizar una crisis de grandes proporciones. Pero cuidado, hay que detenerse y contemplar los hechos para discernir qué hay en las profundidades de un caos impresionante, porque en la vorágine del proceso no es perceptible.

En esa perspectiva, cabe intentar búsquedas honestas, libres y desapasionadas, para encontrar respuestas ineludibles. En tal sentido, la presente reflexión es parte de una secuencia en cuatro etapas que busca ofrecer una mirada, con la pretensión ambiciosa de balbucear qué podría estar construyendo Dios en esta circunstancia histórica.

Orígenes de la cristiandad

Si bien la cristiandad refiere al conjunto de pueblos cristianos dispersos en la amplia geografía del planeta, existe una acepción que define una época en la historia, donde la fe cristiana se instala en la cultura con el apoyo del poder político, de manera que todo el ámbito social resulta cristianizado por la fuerza de la ley, incluyendo las costumbres y la educación.

Se trata de un largo ciclo de la historia, que abarca desde el s. IV d. C. hasta el año 1965, cuando concluye el Concilio Vaticano II.

Sus orígenes se remontan a la conversión al cristianismo de santa Helena Augusta – madre del emperador Constantino el Grande. Sin embargo, el hecho decisivo data del año 380 d.C., cuando el emperador Teodosio declara al cristianismo como religión oficial del Imperio Romano. Aquello queda consagrado en el código teodosiano, que concede a la dimensión trinitaria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, la creencia imperial de los llamados “católicos cristianos”, siendo todos los demás declarados “herejes”.

Surge así un cristianismo amparado en el poder político, por coacción, y no en la convicción libre de la persona humana      Leer más…

Marco A. Velásquez en Fe Adulta, junio de 2018



 

Bertomeu, a los laicos de Osorno: «El Papa se arrepiente tantísimo de tratarlos de ‘tontos y zurdos'»

Los enviados de Francisco a Chile piden perdón a las víctimas de abusos. El arzobispo de Malta y el cura español se han reunido ya con casi un centenar de perjudicados.

El Papa «se arrepiente tantísimo» de haber tratado a los fieles de Osorno de «tontos y zurdos». Ese es el mensaje que los dos encargados del Papa de recomponer la Iglesia chilena tras los escándalos de abusos sexuales, Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, han transmitido a los devotos de la diócesis donde estuvo hasta este lunes el polémico obispo Juan Barros, a los cuales han llegado a pedir perdón nuevamente por que Francisco, respecto a las acusaciones de agresiones y encubrimiento, tuviera en su momento una información «que no era veraz ni equilibrada».

Los dos enviados de Bergoglio se reunieron este jueves con los fieles de la dividida diócesis de la ciudad sureña, a quienes transmitieron su dolor por los abusos sexuales cometidos por el clero chileno.

El arzobispo maltés y el sacerdote español  lo hicieron primero con los devotos católicos en la parroquia San Mateo, a 942 kilómetros al sur de Santiago, con el objetivo de acercar a la comunidad «a través del mensaje del Papa».

La idea era intentar recomponer el clima de división que se originó en esa zona tras el nombramiento en 2015 de Juan Barros como obispo de Osorno, acusado presuntamente de encubrir los abusos sexuales del influyente sacerdote Fernando Karadima.

Tras el encuentro en la parroquia San Mateo, ambos religiosos se reunieron con la llamada «Agrupación Laicos y Laicas de Osorno».

Esta hermandad se mostró siempre en desacuerdo con el nombramiento de Barros como obispo de esa ciudad.

El grupo llegaba portando globos negros a las misas que celebraba Barros, reuniones que terminaban en agrias discusiones y con una comunidad de fieles cada vez más dividida.     Leer más…

Cameron Doody en Religión Digital, 15 de junio de 2018


 

El Foro Espiritual llega otra vez a Estella con afán de incidir “en lo que nos une”

Tendrá lugar el 29 y 30 de junio y el 1 de julio y trata de ser un espacio de encuentro neutro y abierto.

Una nueva edición del Foro Espiritual llegará a Estella-Lizarra los días 29 y 30 de junio y 1 de julio con el objetivo de seguir avanzando “en crear espacios de encuentro” y “hacia lo que nos une más que a lo que nos separa”, explicaron desde la organización del evento. El Foro Espiritual recibirá a personas de distintas corrientes y sensibilididades espirituales y con el afán de ser “un espacio neutro, abierto, flexible y vivo en el que encontrarnos”, explicó Koldo Alday, de la asociación Aroa, que organiza esta cita. El foro cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Estella-Lizarra, del Gobierno de Navarra, del espacio Saludarte y del centro de salud vital Zuhaizpe.

Esta edición de 2018 del Foro Espiritual de Estella-Lizarra. que se realizará bajo el lema Espiritualidad y salud, trata de reunir a personas de todo tipo. “La vida cotidiana a veces nos aboca a cierta división, por eso vemos necesario crear estos espacios de encuentro”, resumió Alday, que añadió que “tratamos de vivir la experiencia de comunión entre culturas, corrientes espirituales, religiones… Seguir trabajando juntos en torno a los valores que nos unen: armonía, justicia, paz, solidaridad, cooperación”.     Leer más…

Maite González en Diario de Noticias, 15 de Junio de 2018

Página web del Foro Espiritual de Estella – Programa