La tempestad calmada – Fray Marcos

(Job 38,1-11) “¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando salía impetuoso?

(2 Cor 5,14-17) El que vive con Xto es una criatura nueva; lo viejo ha pasado.

(Mc 4 35-40) «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?

Creer es confiar en uno mismo porque Dios está en mí. Esperar algo de fuera o confiar en otro es magia.

Leemos hoy el final del capítulo 4. Podemos tener la sensación de tomar un tren en marcha sin saber de dónde viene ni a dónde va. Después de enseñar en Cafarnaúm, dejando clara la reacción de los jefes religiosos, narra Mc varias parábolas y termina con el relato de la tempestad calmada. Los milagros, llamados de naturaleza, son los que menos visos tienen de responder a hechos reales. Son todo simbolismo.

La Biblia utiliza varias palabras para expresar lo que hoy llamamos milagro. El concepto de milagro que manejamos hoy es muy reciente. No tiene sentido preguntarnos si los evangelios nos hablan de milagros con este significado. Lo que nos importa es descubrir el sentido de esa manera de hablar. El milagro era un modo de expresarse, comprensible para todos los que vivían en aquel tiempo.

Jesús pide a los discípulos que vayan a la otra orilla. Está haciendo referencia al paso del mar Rojo. Aquel paso les llevó a la tierra prometida. La otra orilla del mar de Galilea era tierra de gentiles. Es una invitación a la universalidad, más allá del ámbito Judío, que se opone a la apertura. La primera “tormenta” que se desató en el seno de la comunidad cristiana fue precisamente por el intento de apertura a los paganos.

La tempestad está haciendo referencia a Jonás (fue increpado por el capitán por estar durmiendo mientras ellos estaban muertos de miedo). El mar es, en la Biblia, símbolo del caos, lugar tenebroso de constantes peligros. Dominar el mar era exclusivo de Dios. De ahí podemos sacar la enseñanza simbólica. El mensaje de Jesús tiene que llegar a todos los hombres, pero no se conseguirá si no se abandona la falsa seguridad de pertenecer a un pueblo elegido sino a través de la lucha contra las fuerzas del mal.

Mientras todos estaban muertos de miedo, él dormía… Hay que tener en cuenta que se llamaba también “cabezal” a la especie de almohada donde se colocaba la cabeza de un muerto. Están haciendo clara referencia a una situación pos pascual. La primera comunidad tiene claro que Jesús está con ellos, pero de una manera muy distinta a cuando vivía. Aunque no lo vean, tienen que seguir confiando en él.

¿No te importa que nos hundamos? La necesidad extrema les obliga a pedir ayuda a Jesús como último recurso. Las palabras que le dirigen nos indican su estado de ánimo. No dudan que Jesús pueda salvarlos, dudan de que esté interesado en hacerlo, lo cual es el colmo de la desconfianza. Es dudar de su amor. Es lo que Jesús reprocha a los discípulos. Siguen necesitando de la acción externa para encontrar la seguridad.

Increpó al viento y dijo al mar: ¡Cállate! Son las mismas palabras que Jesús dirige a los espíritus inmundos. Además en singular, como queriendo personalizar al viento. Recordad que la palabra “ruah” (viento) es la misma que significa espíritu. Viento que perjudica equivale a mal espíritu. El “poder” de Jesús se dirige contra la fuerza del mal, no contra los elementos que, aunque sean hostiles, nunca son malos.

¿Por qué sois cobardes? ¿Aún no tenéis fe? No son preguntas, sino constataciones de una evidencia palpable. Ni confiaban en sí mismos ni confiaban en él. Aquí tenemos otra clave para la reflexión. Confiar en un Dios que está fuera y actuará desde allí nos ha llevado siempre al callejón sin salida del infantilismo religioso. Una vez más queda manifiesto que, en la Biblia, la fe no es la aceptación de unas verdades teóricas, sino la adhesión confiada a una persona. Jesús les acusa de no confiar, ni en Dios ni en él.

¿Quién es este? El miedo y la pregunta final dejan claro que no habían entendido quién era Jesús. El relato no tiene en cuenta que Mc ya había adelantado varios títulos divinos aplicados a Jesús desde la primera línea de su evangelio: “Orígenes de la buena noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios”. Queda demostrado que no vale una respuesta intelectual. Lo que es Jesús no hay manera de mostrarlo ni demostrarlo. El descubri­miento tiene que ser experiencia personal de la cercanía de Jesús.

A todos nosotros nos invita hoy el evangelio a cruzar a la otra orilla. Estamos tan seguros en nuestra orilla que no será fácil que nos arriesguemos a cruzar el mar. Ni siquiera estamos convencidos de que exista otra Orilla, más allá de las comodidades y las seguridades que ambicionamos. Sin embargo, nuestra meta está al otro lado del riesgo y del peligro. La falta de confianza sigue siendo la causa de que no nos atrevamos a dar el paso. No terminamos de creer que Él va en nuestra propia barca.

El mensaje de Jesús es que debemos confiar, aunque nos parezca que Dios no se preocupa de nosotros. El enemigo del hombre no es la naturaleza, sino una falsa visión de la misma. La naturaleza es siempre buena. Dios no tiene que rectificar su obra para que los hombres confíen en Él. Flaco favor haría Jesús a sus discípulos si accediera a entrar en la dinámica de un Dios que pone su poder al servicio de los buenos. Jesús les habla de un Dios que se identifica con ellos en todas las circunstancias.

Job plantea una cuestión muy seria, pero la solución que da no es la adecuada. Dios tiene que devolver a Job todo lo que le había quitado para que su fidelidad sea creíble. El Dios en quien Jesús confió fue el Dios escondido, en quien hay que confiar aunque no le veamos actuar. Dios está siempre dormido. Su silencio será siempre absoluto. Ni tiene palabras ni instrumentos para hacer ruido. Mientras no busquemos a Dios en el silencio, nos encontraremos con un ídolo fabricado por nosotros.

No son las acciones espectaculares de Dios las que nos tienen que llevar a confiar en Él. El maestro Eckhart decía que tomamos a Dios por una vaca de la que podemos sacar leche y queso. Pero también decía: utilizamos a Dios como una vela para buscar algo; y cuando lo encontramos, la tiramos. La idea de un Dios que pone su poder a mi servicio, es nefasta. No se trata de confiar en otro, sino de confiar en que Él está más cerca de mí que yo mismo. Solo si siento a Dios en mí, me  sentiré seguro.

 

Meditación

¿Quién es este? Nunca podrás saberlo

si en tu vida no reflejas la suya.

Lo importante no es encontrar respuestas

sino vivir la Vida verdadera.

Lo que es Jesús, es lo que tú también eres.

Jesús ha desplegados todas sus posibilidades.

Tú tienes esa tarea aún por hacer.

 

 

Urteko 12. igandea / Domingo 12 Tiempo ordinario – José A. Pagola

-B (Markos 4,35-41)

Evangelio del 24/junio/2018

por Coordinador – Mario González Jurado

ZERGATIK ZARETE HAIN BELDUR?

Jesus eta haren ikasleak doazen itsasontzia ekaitz batek jo du, Galileako aintziran udako egun batzuetan ezustean eta harro sortzen diren ekaitz haietako batek. Markosek pasadizo hori deskribatu du, une zailak bizi dituzten kristau-elkarteen fedea esnatzeko.

Kontakizuna ez da istorio lasaigarri bat, gaur egungo kristauak kontsolatzeko, Jainkoaren babesa aginduz, Elizari historian patxadan ibiltzeko aukera emateko. Jesusen dei erabakitzailea da, une zailetan berarekin itsasbidea egiteko: «Zergatik zarete hain koldar? Oraino ez al duzue federik?».

Hasieratik prestatu du Markosek pasadizoa. Esan digu«arratsa zela». Laster estaliko du aintzira gau ilunak. Jesus izan da itsasbide arraro horren eragilea: «Goazen beste ertzera». Esapidea ez da batere inozentea. Elkarrekin joatera gonbidatu ditu, ontzi berean, beste mundu baterantz, ezaguna dutena baino harago: Dekapolis lurralde paganorantz.

Bat-batean, urakan zakar bat jaiki da, eta uhinek gogor jotzen dute ontzia, urez betez. Patetikoa da eszena: brankan, ikasleak borrokan, ezinean, ekaitzaren kontra; txopan, txoko altuxeagoan, Jesus lo, kuxin baten gainean.

Izuturik, Jesus esnatu dute ikasleek. Ez dute sumatu Aitarekiko Jesusek duen konfiantza. Harengan ikusi duten gauza bakarra, beraietaz axolarik ez izatea da. Beldurrak jota ageri dira eta urduri: «Maisu, ez al dizu inporta gu hondoratzea?».

Jesusek ez du zuritu bere jarrera. Zutik jarri eta konjuru antzeko bat bota du: haizea gelditu eta dena bare-bare egin da. Bake eta isiltasun handi horiez baliatuz, bi galdera egin dizkie Jesusek, guganaino iritsi diren hauek:«Zergatik zarete hain koldar? Oraino ez al duzue federik?».

Zer ari zaigu gertatzen kristauei? Zergatik gara hain beldur aldi erabakigarri hauei aurre egiteko?, zergatik hain konfiantza txikia Jesusengan? Blokeatzen gaituena, ez ote da hondoratzeko beldur hori? Ez ote da segurtasun bila itsu-itsu ibiltzea, aldi hauen irakurketa buru argiagoz, erantzukizun handiagoz eta konfiantza biziagoz egitea eragozten diguna? Zergatik gara hain uzkur, ez ikusteko, Jainkoa dela Eliza gidatzen duena Jesusi eta haren Ebanjelioari leialago izatera? Zergatik bilatzen dugu segurtasuna iraganean ezaguna eta eraikia genuen hartan?, zergatik ez dugu entzun nahi «beste ertzera igarotzeko» Jesusen deia?, Jainkoaz axolagabe den, baina hartarainoko esperantza-beharra duen munduan Berri Ona apal-apal ereiteko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

-B (Markos 4,35-41)

Evangelio del 24/junio/2018

¿POR QUÉ TANTO MIEDO?

La barca en la que van Jesús y sus discípulos se ve atrapada por una de aquellas tormentas imprevistas y furiosas que se levantan en el lago de Galilea al atardecer de algunos días de calor. Marcos describe el episodio para despertar la fe de las comunidades cristianas, que viven momentos difíciles.

El relato no es una historia tranquilizadora para consolarnos a los cristianos de hoy con la promesa de una protección divina que permita a la Iglesia pasear tranquila a través de la historia. Es la llamada decisiva de Jesús para hacer con él la travesía en tiempos difíciles: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Todavía no tenéis fe?».

Marcos prepara la escena desde el principio. Nos dice que era «al caer la tarde». Pronto caerán las tinieblas de la noche sobre el lago. Es Jesús quien toma la iniciativa de aquella extraña travesía: «Vamos a la otra orilla». La expresión no es nada inocente. Les invita a pasar juntos, en la misma barca, hacia otro mundo, más allá de lo conocido: la región pagana de la Decápolis.

De pronto se levanta un fuerte huracán, y las olas rompen contra la frágil embarcación, inundándola. La escena es patética: en la parte delantera, los discípulos luchando impotentes contra la tempestad; a popa, en un lugar algo más elevado, Jesús durmiendo tranquilamente sobre un cabezal.

Aterrorizados, los discípulos despiertan a Jesús. No captan la confianza de Jesús en el Padre. Lo único que ven en él es una increíble falta de interés por ellos. Se les ve llenos de miedo y nerviosismo: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Jesús no se justifica. Se pone de pie y pronuncia una especie de exorcismo: el viento cesa de rugir y se hace una gran calma. Jesús aprovecha esa paz y silencio grandes para hacerles dos preguntas que hoy llegan hasta nosotros: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Todavía no tenéis fe?».

¿Qué nos está sucediendo a los cristianos? ¿Por qué son tantos nuestros miedos para afrontar estos tiempos cruciales y tan poca nuestra confianza en Jesús? ¿No es el miedo a hundirnos el que nos está bloqueando? ¿No es la búsqueda ciega de seguridad la que nos impide hacer una lectura más lúcida, responsable y confiada de estos tiempos? ¿Por qué nos resistimos a ver que Dios está conduciendo a la Iglesia hacia un futuro más fiel a Jesús y a su Evangelio? ¿Por qué buscamos seguridad en lo conocido y establecido en el pasado, y no escuchamos la llamada de Jesús a «pasar a la otra orilla» para sembrar humildemente su Buena Noticia en un mundo indiferente a Dios, pero tan necesitado de esperanza?

José Antonio Pagola

 

 

 

 

 

 

Domingo 12º ordinario 24 de junio – Koinonia

Is 49,1-6: Te hago luz de las naciones
Salmo 138: Te doy gracias porque me has escogido portentosamente
Hch 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó
Lucas 1,57-66.80: El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.» Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.» Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. El pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

COMENTARIO LITÚRGICO

En este domingo celebramos la fiesta de San Juan Bautista, «el precursor», como se le conoce popularmente, por su misión de anunciar y preparar la llegada de los tiempos mesiánicos, que ven su cumplimiento en Jesús..

De las figuras contemporáneas a Jesús pocas han recibido tanta atención entre judíos y cristianos como la figura de Juan Bautista. Ni siquiera figuras tan prominentes en la historia del cristianismo como Pablo o Pedro. Los cuatro evangelios colocan el inicio de la actividad evangelizadora de Jesús en relación con el bautismo de Juan. Flavio Josefo, un historiador judío de finales del siglo I, dedica más páginas al Bautista que a otros personajes de la época, e incluso lo considera el profeta más importante de su tiempo.

La actividad de Juan Bautista se ubica en el desierto, como la de otros movimientos contestatarios frente al arribismo de las autoridades del Templo y al despótico poder romano. Al igual que otros movimientos, Juan se identifica con la actividad penitencial y ascética. Su predicación está caracterizada por el llamado a la conversión, al arrepentimiento, al retorno a los caminos de Dios. No duda en llamar a sus compatriotas ‘raza de víboras’, un apelativo tan fuerte que aún hoy nos cuesta asimilarlo. Denuncia sin titubeos el servilismo de la dinastía herodiana frente a los invasores romanos. Critica duramente la falta de respeto entre los hermanos príncipes Filipo y Antipas, que rivalizan por la misma mujer y mezclan los asuntos del Estado con los problemas conyugales. Hace del bautismo un símbolo de ese cambio de vida al que el Pueblo de Dios está constantemente llamado por medio de los profetas.

La figura de Juan ha calado hondamente en el imaginario cristiano y en la simpatía del pueblo de Dios: pariente de Jesús, asceta y místico, profeta valiente y denunciador, predicador ardiente de la conversión… Juan ha conquistado un lugar privilegiado en el universo cristiano. Quizá por eso su fiesta fue puesta en el solsticio del verano boreal, la «noche más corta del año» en el hemisferio norte (es «la noche de san Juan», noche del fuego, y de vigilia festiva en torno a las fogatas…), o la más larga del año en el hemisferio sur, o un día insignificante en la zona ecuato-tropical. Ese acontecimiento astronómico ya era conocido y celebrado en la antigüedad, antes del cristianismo. Tal vez el establecimiento de la celebración de Juan en esta fiesta obedezca al intento de cristianizar una fiesta pagana (como con la ubicación del nacimiento de Jesús se pretendió cristianizar la fecha astronómica del solsticio de invierno boreal, fecha también de celebraciones muy anteriores, ancestrales, en torno a ese fenómeno astronómico estacional).

La primera lectura, de Isaías, habla también del ministerio profético delante de las naciones, preparando los caminos de Dios.

La lectura de los Hechos que hoy leemos es el fragmento más explícito y a la vez sumario sobre Juan Bautista en ese libro.

El evangelio nos presenta el nacimiento de Juan rodeado de signos extraordinarios. Zacarías, su padre, recibe el encargo de cuidarlo en una revelación que tiene en el Templo, mientras ejerce los servicios sacerdotales. En ese texto se señala la vocación profética de Juan y el motivo de su nombre: Dios se apiadará de su pueblo y le enviará un mensajero que lo conduzca por el camino que lleva al encuentro con Dios. La misión del Bautista servirá de marco a la acción evangelizadora de Jesús, quien retomará el llamado a la conversión y preparará una comunidad para la irrupción definitiva del Reino. Así se configura y perfila la auténtica vocación de Juan, que denuncia las contradicciones de su tiempo y anuncia la esperanza de un ungido de Dios que habrá de transformar radicalmente la situación del pueblo.

En el nacimiento de Juan se cumple lo anunciado a Zacarías y se hace realidad la promesa. La esterilidad de unos padres, vencida por el nacimiento de un hijo, es fuente de alegría, jubilo y regocijo que envuelve y contagia a vecinos y parientes, como ya lo había predicho el mensajero de Dios.

En la narración del nacimiento, Lucas matiza dos aspectos importantes: el de la misericordia de Dios que se manifiesta en favor del pueblo, al quitarle la afrenta de la esterilidad que pesaba sobre Isabel, precisamente sobre la esposa de un sacerdote encargado del servicio litúrgico en el templo de Jerusalén, y por otra parte, el significado del nombre de Juan («Dios ha mostrado su favor»), con el cual se subraya la presencia de la misericordia Divina, que recae no sólo sobre una persona en particular, Isabel en este caso, sino que alcanza a la totalidad del pueblo.

Al relato de nacimiento de Juan sigue el de su circuncisión, imposición del nombre, y su manifestación pública. Por la circuncisión, Juan queda indeleblemente marcado con la «señal de la Alianza», signo visible de la incorporación al pueblo de Israel. Esa marca en la propia carne hace de Juan partícipe de la bendición prometida por el Señor a su pueblo elegido, le capacita para celebrar la Pascua como fiesta de la comunidad y confirma sus esperanzas de compartir con todos sus antepasados la restauración futura y definitiva. El rito de la circuncisión comportaba igualmente la obligación de una escrupulosa observancia de la ley de Moisés. La incorporación del precursor del Mesías al pueblo de Israel es muy importante para Lucas, no sólo porque prefigura la incorporación del propio Jesús a ese mismo pueblo, sino también porque Lucas se esfuerza por demostrar que el cristianismo es una derivación lógica del judaísmo. Por eso tiene que quedar bien claro que los pilares de ese nuevo modo de vida, son de raíces profundamente judías.

La imposición de un nombre como el de «Juan» rompe radicalmente con la tradición familiar. Como era costumbre, los vecinos y parientes dan por hecho que el niño se llamaría como el padre. El acuerdo entre la madre y el padre en un nombre que no era familiar aparece como un signo donde se refleja el favor de Dios. La Misericordia divina no sólo se manifiesta a un matrimonio anciano, de vida intachable, sino que alcanza a la totalidad de Israel. De ahí que al recuperar Zacarías el habla, todos los vecinos se interroguen sobre el futuro de ese niño.

Esta fiesta nos invita a reflexionar sobre la misericordia, la compasión y la generosidad divina, que caracterizan este nuevo período de la historia de la salvación que comienza a manifestarse con el nacimiento de Juan Bautista. Misericordia sin límites y sin medida, que engrandece y libera, que es signo de vida porque rescata a unos ancianos de la muerte por causa de la esterilidad. Nos interpela también sobre nuestra experiencia de la misericordia de Dios, sobre la manera como la estamos haciendo explícita en gestos y actitudes: acogida, solidaridad con los rechazados, invitación a todos aquellos que desean un mundo nuevo «según el corazón de Dios» a comprometerse en la construcción del mismo. ¿Cuál es nuestra misión con respecto al anuncio de la irrupción de la presencia definitiva de Dios en nuestras vidas?

 

Escenarios chilenos después del «caso Barros»

Segunda misión de los enviados del Papa: El nodo del nombramiento de los obispos y la relación con la sociedad. Las decisiones que se tomen en el caso de Osorno tendrán una repercusión en las otras 31 diócesis.

Se ha publicado oficialmente el calendario de la segunda visita de los enviados del Santo Padre a Chile, el arzobispo de La Valletta, Mons. Charles Scicluna y Mons. Jordi Bertomeu, Oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Estos enviados desarrollarán su trabajo en Santiago durante cuatro días: 12, 13, 18 y 19 de junio. En la mitad de la visita se trasladarán durante cuatro días a la ciudad de Osorno (14, 15, 16 y 17), a más de 800 kilómetros de la capital, para entrevistarse con el obispo de la diócesis, Mons. Juan Barros, sus colaboradores y, obviamente, los laicos de esa diócesis. Estos últimos podrían constituir el principal problema para la Misión vaticana.

Es casi seguro que el obispo Juan Barros, nombrado por el Papa en enero de 2015, deje la diócesis relativamente pronto. Por ahora, se gana tiempo para ver cuál será la modalidad de la «salida» del obispo, cuestión inseparable de la permanencia de los otros tres prelados pertenecientes a la ex Pía Unión Sacerdotal de Karadima, que actualmente se encuentran en otras tres diócesis: Auxiliar de Santiago (Andrés Arteaga, enfermo), Linares (Tomislav Koljatic) y Talca (Horacio Valenzuela).

En este ámbito la Misión de Scicluna-Bertomeu no debería encontrar grandes dificultades, salvo algún sacerdote anciano escandalizado por el hecho, inédito, de que grupos de laicos «se atrevan a desafiar una decisión del Papa».

Los grupos de laicos de Osorno, pero también de otras diócesis. Los laicos de la diócesis de Osorno actualmente están muy divididos, fragmentados y distanciados entre sí debido a las controversias y polémicas que surgieron desde el primer día del nombramiento de Barros. Entre estos grupos, el antagonismo es fuerte y muchas veces agresivo.

Dentro de la genérica denominación «movimiento de laicos de Osorno» se registra un abanico de posiciones diferentes, complejas y a veces un poco crípticas: van desde los duros e intransigentes («fuera Barros, ya») hasta las posiciones más moderadas y comprensivas, abiertas a posibles estrategias de salida blandas y negociadas, y en el medio, grupos de opiniones más o menos cercanas al obispo cuestionado y otros partidarios de la idea de acudir a la Justicia para determinar de manera definitiva si es o no culpable de haber ocultado los abusos sexuales de Karadima.     Leer más…

Luis Badilla en Religión Digital, 10 de junio de 2018

El papa Francisco, sin tocarle al ‘dogma’, está cambiando el papado

Lo que está haciendo es colocar en el centro del todo el seguimiento de Jesús. De los papas que lo centraban todo en mandar en la fe de los demás, al papa que lo centra todo en seguir a Jesús.

Sin darnos cuenta los cristianos, estamos asistiendo a lo que muchos no se imaginan: el papa Francisco, sin tocarle al «dogma», está cambiando el papado. Me explico. Contra quienes atacan la ortodoxia y la rectitud del papa Francisco, mi conciencia me dice que no debo callar. Se trata de algo muy fundamental para el papado y, por tanto, para la Iglesia también. Por eso quiero y debo afirmar lo que explico a continuación.

Este papa no le ha tocado a ningún «dogma de fe divina y católica», tal como este asunto capital quedó dicho y definido en el concilio Vaticano primero (Constit. Dogmát. «Dei Filius», cap. 3. Denz.-Hünerm., nº 3011). Por eso insisto en que el papa Francisco está cambiando el papado, no por lo que dice, sino por su forma de vivir.

¿Qué significa esto? El Evangelio no es, ante todo, una «doctrina religiosa», sino que sobre todo es un «proyecto de vida». Y destaco que, para todo cristiano, es capital tener muy claro que el centro del Evangelio no es la «fe» en Jesús, sino el «seguimiento» de Jesús.

Pero ha ocurrido que, lo mismo la teología que el gobierno de la Iglesia, han puesto el centro del cristianismo en la «ortodoxia de la fe» y han desplazado el «seguimiento de Jesús» al ámbito de la espiritualidad.

Ahora bien, estando así las cosas, se comprende lo que está sucediendo en la Iglesia. El Magisterio de la Iglesia puede controlar (y controla) la «doctrina de la fe». Lo que no puede, ni tiene por qué controlar es la «generosidad del seguimiento» de Jesús.

Pues bien, en una Iglesia que funciona así, ha ocurrido lo que tenía que ocurrir. La ortodoxia religiosa se ha cuidado hasta el exceso de ver como doctrinas de fe no pocas cosas que no pertenecen a la fe. Mientras que el seguimiento de Jesús se ve como un tema de generosidad de los más fervientes.     Leer más…

José María Castillo en Religión Digital, 10 de junio de 2018

A Barros le sacan la valentía de las víctimas y la perseverancia de la comunidad de Osorno

No hay vencedores ni vencidos. Hemos perdido demasiado como para alegrarnos. Con la anhelada salida del obispo Barros hemos de avanzar en verdad, justicia y reparación.

Ante la aceptación de la renuncia del obispo Juan Barros Madrid, quiero compartir algunas ideas:

1. No hay vencedores ni vencidos. Hemos perdido demasiado como para alegrarnos.

2. No es el Papa el que saca a Barros ni es Barros quien meritoriamente da un paso al costado. Lo que termina sacando al obispo es la fuerza de la verdad, el asimilamiento de que ya no era posible seguir evitando la realidad.Fue la valentía de las víctimas y la perseverancia de la comunidad de Osorno, junto al seguimiento constante y serio de la prensa, quienes permiten que la injusticia no quede impune.

3. Es importante conocer cuál será el destino del obispo Barros. ¿Lo trasladarán a otras diócesis? ¿Seguirá con trabajo pastoral? ¿Tendrá sobre sus hombros el trabajo con personas vulnerables? Estas preguntas son importantes en esta remoción como en todas las que se esperan. La historia nos enseña que no detenernos en estos puntos, hace que los obispos en esa condición, sean «promovidos» a Roma o relegados a zonas vulnerables donde reinciden.

4. En lo concreto, la salida del obispo Barros significa para Osorno el cese del daño provocado por el Papa a la diócesis. Estando el obispo, no era creíble su petición de perdón. Por tanto, ahora con su remoción, se cumple la condición mínima para comenzar un diálogo que intente reconstruir la diócesis de Osorno. No obstante, la reparación no es automática… se necesita iniciar un proceso sincero cuyas condiciones de posibilidad no pueden recaer en quienes hemos sufrido el agravio, sino en quien reconoce que se equivocó.     Leer más…

Juan Carlos Claret, Vocero Organización de Laicos y Laicas de Osorno en Religión Digital, 11 de junio de 2018

 

Gustavo Gutiérrez: «Yo he tenido callos y allí uno se da cuenta que ha caminado»

Para mí la teología es como escribirle una carta de amor a Dios, a la Iglesia, y al pueblo mismo. Misa de acción de gracias por el 90 cumpleaños del gran teólogo

El miércoles pasado (6 de junio) viajé rumbo a Perú para participar de la eucaristía en acción de gracias por los 90 años de Gustavo Gutiérrez.

Fui con la intención de acompañar en la celebración y de hacerle presente los saludos de muchas y muchos compañeros de caminhada -como dicen los brasileños- del quehacer teológico latinoamericano que nos habían hecho llegar sus mensajes llenos de vivencias, recuerdos, anécdotas y reconocimientos; en síntesis llenos de mucho trabajo y vida compartida.

Entre los saludos a Gustavo, de los que fui portadora, estaban los de Leonardo Boff, Sergio Torres, Jon Sobrino, Pedro Trigo, Diego Irarrázaval, Cecilio De Lora, Víctor Codina, Pablo Bonavía, Juan Hernández Pico, Pablo Richard, José Oscar Beozzo, Pedro Acevedo, Paul Dabezies, Rafael Luciani, Maria José Caram, Ana Varela, Elsa Tamez y nuestra coordinadora de Amerindia, Socorro Martínez Maqueo.

De alguna manera me sentía feliz por ser portadora de tantos recuerdos, afectos y hermandad. Me sentía testigo de esta historia de salvación que se podía entretejer en conjunto desde los diferentes textos recibidos y que emerge desde las bases de nuestra fe, la fidelidad y el amor a Dios y a los pobres por lo que tanto trabajaron y trabajan estos hermanos y hermanas en la fe.

Llegué a la iglesia de Santo Domingo una hora antes del comienzo y ya estaba casi llena, lo que me llamó mucho la atención. Quizá mirado desde mi perspectiva uruguaya me dio la impresión de que era demasiado temprano para que hubiese tanta gente. En realidad esto era solo un preámbulo de todo lo que acontecería después.     Leer más…

Rosario Hermano en Religión Digital, 12 de junio de 2018


 

Documento de trabajo para el Sínodo de la Amazonia

«Amazonía: Nuevo camino para la Iglesia y para una ecología integral». Este es el tema definido por el papa Francisco para la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos para la región panamazónica, que se realizará en octubre de 2019.

<http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2018/06/08/0422/00914.html#es>

Lo acompañamos de varios artículos y entrevistas  sobre los contenidos, procedimientos  y capital importancia de este Sínodo para las iglesias locales panamazónicas y para la Iglesia Universal, que merece la pena leer con detenimiento.

<http://www.vidanuevadigital.com/tag/sinodo-amazonia-2019/> (varios artículos y entrevistas)

<http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2018/06/08/sinodo-de-la-amazonia-nuevos-caminos-a-ser-pensados-para-y-con-el-pueblo-de-dios-religion-iglesia-documento-trabajo-indigenas-mujeres-laicos-ministerios.shtml>

Además de la ecología y del compromiso con los principales protagonistas de este Sínodo que son los pueblos originarios (Indígenas) otro de los grandes temas va a ser el papel de la comunidad y la actualización de ministerios al servicio de una Iglesia sacramental.

<https://jesuitas.lat/es/noticias/271-viri-probati-un-nuevo-ministerio-para-la-amazonia>

De la misma manera que la Conferencia de Aparecida, desde la experiencia latinoamenricana y caribeña, convoca a toda la Iglesia, así el Sínodo de la Amazonía será un revulsivo y revitalizador de toda la Iglesia en un mundo global e interdependiente. Ojalá podamos decir: cuando concluya: Amazonía pulmón del planeta, pulmón de la Iglesia.

Pueden enviar, si lo desean sus comentarios, impresiones y expectativas sobre este Sínodo.
Únicamente y lamentándolo no podemos compartir textos largos que no sean con enlace, porque este sistema no nos permite enviar archivos adjuntos.

Un abrazo fraterno
Emilia Robles

<proconcil@proconcil.org