Los enviados de Francisco a Chile piden perdón a las víctimas de abusos. El arzobispo de Malta y el cura español se han reunido ya con casi un centenar de perjudicados.
El Papa «se arrepiente tantísimo» de haber tratado a los fieles de Osorno de «tontos y zurdos». Ese es el mensaje que los dos encargados del Papa de recomponer la Iglesia chilena tras los escándalos de abusos sexuales, Charles Scicluna y Jordi Bertomeu, han transmitido a los devotos de la diócesis donde estuvo hasta este lunes el polémico obispo Juan Barros, a los cuales han llegado a pedir perdón nuevamente por que Francisco, respecto a las acusaciones de agresiones y encubrimiento, tuviera en su momento una información «que no era veraz ni equilibrada».
Los dos enviados de Bergoglio se reunieron este jueves con los fieles de la dividida diócesis de la ciudad sureña, a quienes transmitieron su dolor por los abusos sexuales cometidos por el clero chileno.
El arzobispo maltés y el sacerdote español lo hicieron primero con los devotos católicos en la parroquia San Mateo, a 942 kilómetros al sur de Santiago, con el objetivo de acercar a la comunidad «a través del mensaje del Papa».
La idea era intentar recomponer el clima de división que se originó en esa zona tras el nombramiento en 2015 de Juan Barros como obispo de Osorno, acusado presuntamente de encubrir los abusos sexuales del influyente sacerdote Fernando Karadima.
Tras el encuentro en la parroquia San Mateo, ambos religiosos se reunieron con la llamada «Agrupación Laicos y Laicas de Osorno».
Esta hermandad se mostró siempre en desacuerdo con el nombramiento de Barros como obispo de esa ciudad.
El grupo llegaba portando globos negros a las misas que celebraba Barros, reuniones que terminaban en agrias discusiones y con una comunidad de fieles cada vez más dividida. Leer más…
Cameron Doody en Religión Digital, 15 de junio de 2018