Desabastecimiento

CTXT

El otoño de 2021 está atravesado por una palabra: desabastecimiento. Por ejemplo, faltan chips (lo que afecta a industrias como la de los móviles o la automoción) y materiales de construcción (madera, pinturas, acero). Por faltar, empieza a haber carencia hasta de bebidas alcohólicas. De manera acoplada, aumenta el precio de distintas mercancías, como la electricidad. Esta situación tiene detrás un incremento de la demanda fruto de una cierta reactivación económica, pero la clave está en analizar por qué esa demanda no se está pudiendo cubrir.

Para escudriñar respuestas necesitamos una mirada no unidimensional, pues lo que estamos viviendo es el resultado de múltiples factores entrelazados. Uno de los elementos detrás del desabastecimiento es el logístico: después del parón impulsado por la covid-19, las cadenas de producción y distribución globales no son capaces de ponerse en marcha de manera automática. Necesitan tiempo para restablecer el ritmo de transporte marítimo o el funcionamiento de los puertos.

Se suma el modelo económico. Una producción just in time, sin almacenamiento, y en la que la especialización productiva territorial es muy alta (por ejemplo, la mayoría de los chips del mundo se fabrican en Taiwán) hace que el sistema sea muy vulnerable.

Ante el fallo de un nodo de producción mundial, como está sucediendo con el de chips en Taiwán, no hay stock que pueda sostener durante un tiempo la demanda hasta que la producción se recupere. También forma parte del modelo económico imperante un control oligopólico de muchos sectores, como el del transporte marítimo global o el de la producción eléctrica en España, que permite a estos actores usar su posición de fuerza. Y una fijación de precios que depende en buena parte de los mercados financieros, que suelen ser amplificadores de los precios altos, por ejemplo de materias primas, pues fomentan procesos especulativos…Leer más…(Luis González Reyes)

El éxito de este Sínodo

Atrio

El éxito de este Sínodo no estará en lo que los obispo determinen al final; el éxito estará en que los cristianos practiquemos la sinodalidad durante todo el proceso. El éxito estará en que tomemos conciencia de nuestra responsabilidad en la reforma de la Iglesia, de que somos portavoces del Espíritu Santo.

La reforma de la Iglesia no depende de la Curia vaticana ni de los obispos (¡así nos va!) depende de nuestra sinodalidad, de nuestra experiencia de Dios y del mensaje Jesús; experiencia personal y comunitaria.

No se trata de saber mucha teología para discernir entre complejas tesis especulativas; no es un sínodo teológico sino pastoral. Se trata de sentir el mensaje  que nos transmiten los evangelios, de trasladar al mundo actual el testimonio de amor y solidaridad por el que eran conocidas las primeras comunidades cristianas: “mirad cómo se aman”.

                  ¿Qué podemos aportar nosotros?

                   Cada día podemos constatar que, en nuestro mundo occidental, las iglesias se van quedando vacías, los jóvenes se desinteresan, faltan vocaciones al sacerdocio, conocemos los escándalos de pederastia que los obispos nos habían ocultado, la Iglesia pierde autoridad y credibilidad. El Papa muestra su deseo de una profunda reforma, pero encuentra resistencia en las altas jerarquías (“como un pastor entre lobos” dijo el prudente Benedicto XVI) y pide nuestro apoyo a todos los cristianos que sientan la necesidad de esta reforma...Leer más…(Gonzalo Haya)

Sínodo y jerarquía

Atrio

Si no me equivoco, es la primera vez que más de 1.300 millones de ciudadanos son emplazados a opinar sobre cómo quieren que se gobierne la Iglesia. Es la decisión que ha tomado el Papa Francisco convocando un Sínodo de Obispos que, constando de tres fases, va a tener su momento más importante en octubre de 2023. En la primera etapa, ya iniciada, se emplaza a todos los católicos y personas interesadas -más allá de su adscripción religiosa- a diagnosticar y proponer lo que estimen oportuno sobre cómo ser una “Iglesia sinodal”, es decir, sobre cómo “caminar juntos” (que eso significa “sin-odos”). A esta primera etapa sucederá otra continental y, finalmente, el Sínodo mundial de obispos en Roma. Me ahorro reseñar el escaso -por no decir, nulo- entusiasmo con que, entre nosotros, ha sido acogida esta iniciativa por parte de la jerarquía eclesiástica; y no solo por ella.

        Desgraciadamente, no contamos con una tradición sinodal como la tienen otras iglesias centroeuropeas, latinoamericanas o las estadounidense y australiana. Y cuando lo hemos ensayado -celebrando Asambleas diocesanas o implementando instituciones con alcance deliberativo- nos “han zurrado de lo lindo”, es decir, nos han impuesto obispos cuya primera misión ha sido desactivar dicho alcance deliberativo y silenciar lo que, desde el Vaticano II, se llama “la voz del pueblo de Dios”; como es el caso, al menos, de las diócesis del País Vasco.

        En esta política de sofocamiento y afirmación autoritaria de la jerarquía, es tristemente referencial el castigo infligido a la iglesia holandesa por Juan Pablo II. En vez de abrir un diálogo sobre lo sinodalmente debatido y aprobado, el Papa Wojtyla convocó en Roma a sus obispos para decirles que este modo de “caminar juntos” se había acabado; que tenían que ir al frente del “rebaño”, atendiendo, por supuesto, más a las indicaciones que venían de la Sede primada que a lo acordado con los católicos holandeses…Leer más…(Jesús Martínez Gordo)

Iglesia: carisma y poder. 40 años

Redes Cristianas

El Centro de Estudios Bíblicos (CEBI) de Sergipe organizó del 25 al 28 de octubre una serie de charlas sobre el libro Iglesia: carisma y poder, que celebra 40 años desde su publicación en 1981. El CEBI es una organización nacional de grupos populares y ecuménicos que estudian la Biblia en profundidad, como inspiración de prácticas innovadoras dentro de la Iglesia y también libertarias en la sociedad. El propósito era mostrar la actualidad de los temas tratados en el libro, que articulan la Iglesia con la sociedad y los modelos de Iglesia vigentes.

Este libro fue enjuiciado en 1984 por la Congregación para la Doctrina de la Fe, llevando a su autor, a mí en este caso, a un verdadero proceso judicial. Este culminó en 1985 con una “notificación” y no un decreto condenatorio, prohibiendo la reedición del libro y la imposición al autor de un tiempo de “silencio obsequioso”. En ella no se hace ninguna condenación doctrinal, solo se dice como conclusión: “Esta Congregación se siente en la obligación de declarar que las opciones aquí analizadas de Fray Leonardo Boff son de tal naturaleza que ponen en peligro la sana doctrina de la fe, que esta Congregación tiene el deber de promover y tutelar”.

Obsérvese que no se trata de doctrinas (campo de los dogmas) sino de “opciones” (campo de la moral) que pueden significar un “peligro”. Evitado ese peligro, no hay por qué no seguir adelante con las opciones que eran y siguen siendo: la centralidad de los pobres y de su liberación, el poder como servicio y no como centralización, y la constitución legítima de comunidades eclesiales de base, como una reinvención de la Iglesia en los medios populares (eclesiogénesis)

Al leer todo el texto del Card. Joseph Ratzinger exponiendo los tales “peligros” se nota un error de lectura. Se leyó no Iglesia: carisma y poder, sino Iglesia: carisma o poder. Esta alternativa no se encuentra en ninguna página del libro, que afirma la legitimidad de un poder en la Iglesia junto con el carisma.

Seguramente el punto central que la Congregación vio como “peligro” fue la confrontación entre un modelo de Iglesia, sociedad jerarquizada de poder sagrado y otro modelo de Iglesia, comunidad fraterna de iguales con funciones diferentes. El primer modelo, dominante, es el de la Iglesia-gran-institución compuesta de clérigos, portadores del poder sagrado, y de laicos y laicas sin ningún poder de decisión…Leer más…(Leonardo Boff)

El virus cronifica la desigualdad

Diario el País

El contrato de alquiler de Nadia, de 42 años y vecina del popular barrio alicantino de Nou Alcolecha, venció hace medio año, justo cuando la cuarta ola del coronavirus empezaba a tocar a su fin. Su piso, destinado a alquiler social por una entidad bancaria, ha cambiado de manos, y su actual propietario, un fondo de inversión, les urge a abandonarlo. Pero allí sigue: “No tenemos dónde ir”, dispara a bocajarro la mujer bajo el quicio de la puerta de su casa. Las rentas en cualquier otra zona de la ciudad no bajan de los 350 euros, 100 más de lo que pagan ahora.

Tanto ella como su marido, ambos desempleados, están apuntados en una bolsa de viviendas de protección oficial “desde hace cuatro o cinco años”, sin éxito. La pareja vive con sus tres hijos, de siete, nueve y 12 años. Uno de ellos sufre una discapacidad, por lo que reciben una ayuda de 260 euros mensuales que suman a una ayuda autonómica que les han concedido en los últimos meses. Así sobreviven; así van tirando como pueden. “La pandemia nos ha dejado a todos muy mal: hay muchos problemas en el barrio, la gente no encuentra trabajo”. La crisis sanitaria y económica ha arrasado sus posibilidades. Llueve sobre mojado: la crisis anterior, la llamada Gran Recesión, fue mucho más dura en términos de desigualdad y riesgo de pobreza, quizá la enfermedad económica más preocupante de estos tiempos. Pero el Gran Confinamiento ha cronificado la patología…Leer más…

El Papa, al G-20: «La pandemia es un desafío al cambio, es una crisis que nos lleva a cambiar»

«Esto es clave. El final de pandemia tiene que ser de una manera creativa. De una crisis no se sale igual, sino que se sale mejor o peor. Y ese final de pandemia tiene que ser hacia lo mejor. De lo contrario vamos a ir hacia atrás»

La apertura de la pospandemia debe darse, sobre todo, evidenciando las asimetrías que hay en el acceso a la salud» y los países deben plantearse «qué hacer con estas asimetrías»

Francisco desea que la cumbre sirva «para que bajen las tensiones a nivel mundial» porque «el camino de la violencia es siempre una derrota para todos»

«No se puede salir de esta crisis que se nos metió dentro, que nos involucionó, sin evolucionar hacia las periferias»

A una semana de la cumbre del G20 en Roma, el papa Francisco le pidió a los países más poderosos que reconozcan las «asimetrías» del mundo, por ejemplo en el acceso a la salud, para salir mejor de la pandemia y «con una evolución hacía las periferias», en entrevista el corresponsal de RD en el Vaticano.

«La cumbre del G20 en Roma debe plantearse seriamente la relación entre los países no desarrollados y los desarrollados», planteó el pontífice a días del evento que, el 30 y 31 de octubre, reunirá en la capital italiana a los jefes de Estado y de Gobierno de los países más industrializados del mundo y algunos en vía de desarrollo como la Argentina…Leer más…(Hernán Reyes Alcaide, corresponsal en el Vaticano)

DOMINGO 31 T.O. (B) – Fray Marcos

(Dt 6,2-6) “Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma…”

(Heb 7,23-28) Él no necesita ofrecer sacrificios cada día, porque lo hizo una vez.

(Mc 12,28-34) «¿Qué mandamiento es el primero de todos?

Dios no es un ser que ama, sino el AMOR. El amor en Dios no es una relación entre dos sino identificación absoluta de todos con Él.

Hoy cambiamos de escenario. Jesús lleva ya unos días en Jerusalén. Ha realizado ya la purificación del templo; ha discutido con los jefes de los sacerdotes, maestros de la ley y ancianos sobre su autoridad para hacer tales cosas; con los fariseos y herodianos sobre el pago del tributo al cesar; con los saduceos sobre la resurrección. El letrado que se acerca hoy a Jesús, no demuestra ninguna agresividad, sino interés por la opinión del Rabí.

       La pregunta tiene sentido, porque la Torá contiene 613 preceptos. Para muchos rabinos todos los mandamientos tenían la misma importancia, porque eran mandatos de Dios y había que cumplirlos solo por eso. Para algunos el mandamiento más importante era el sábado. Para otros el amor a Dios era lo primero. Aunque Jesús responde recitando la “shemá”, da un salto en la interpretación, uniendo ese texto, que hablaba solo del amor a Dios, con otro en (Lv 19,18), que habla del amor al prójimo.

       El amor a Dios fue un salto de gigante sobre el temor al Dios amo poderoso y dueño de todo. En el AT el amor a Dios era absoluto, “sobre todas las cosas”. El amor al prójimo era relativo, “como a ti mismo”. Según la Tora, era perfectamente compatible un amor a Dios y un desprecio absoluto, no solo a los extranjeros sino también a amplios sectores de la propia sociedad judía a quienes creían rechazados por el mismo Dios.

       Según Jesús la palabra mandamiento tiene que dar un cambio radical y significar algo distinto cuando la aplicamos a Dios. Dios no manda nada. Dios no hace leyes sino que pone en la esencia de cada criatura el plano, la hoja de ruta para llegar a su plenitud. Dios no “quiere” nada de nosotros ni para nosotros. Su “voluntad” es la más alta posibilidad que se encuentra en cada criatura, no algo añadido desde fuera después de haberla creado.

       En Juan los dos mandamientos se convierten  en uno solo: “que os améis unos a otros como yo os he amado”. Jesús no dice que le amemos a él ni que amemos a Dios ni que ames al prójimo como a ti mismo, sino que ames a los demás como él te ha amado a ti. El cambio es radical. Aún no nos hemos dado cuenta de esta novedad. Dios no es un ser separado de mí, al que debo amar, sino el amor que me permite sentirme uno con el otro.

En nosotros el amor es una cualidad que puedo tener o no tener. En Dios el amor es su esencia. Si dejara de amar dejaría de ser. Lo que queremos decir cuando hablamos del amor a Dios o del amor de Dios no tiene nada que ver con lo que queremos significar cuando hablamos del amor humano. El amor humano es siempre una relación entre dos. El amor de Dios es la identificación de dos. De este amor es del que habla el evangelio.

Se trata de una posibilidad específicamente humana. El amor-Dios y nuestro amor no son grados distintos de la misma realidad, sino realidades sustancialmente distintas. Dios no se puede relacionar con las criaturas como lo hacemos nosotros, porque no está fuera de ninguna de ellas. Nosotros podemos relacionarnos con las demás criaturas pero no con Dios porque es nuestro ser. Vivir esto nos permite identificarnos con los demás, amarlos.

       Una vez más el lenguaje nos juega una mala pasada. La palabra “amor” es una de las más manoseadas del lenguaje. Hablar con propiedad de Dios-Amor-Unidad, es imposible. Nuestro lenguaje es para andar por casa. Al emplearlo para hablar de lo divino se convierte en trampa que pretende ir más allá de lo que puede expresar. Intentar llegar a Dios con nuestros conceptos es inútil. La manera de trascender el lenguaje, es la vivencia. Solo la intuición puede llevarnos más allá del discurso. Solo amando sabrás lo que es el amor.

En realidad, el camino hacia el amor empezó en las primeras millonési­mas de segundo después del Big-Bang; cuando las partículas primigenias se unieron para formar unidades superiores. Esta tendencia de la materia a formar entidades más complejas, lleva en sí la posibilidad de perfección casi infinita. La aparición de la vida, que consigue integrar billones de células, fue un gran salto hacia esa capacidad de unidad. No sabemos que es la vida biológica, pero conocemos sus efectos sorprendentes. Dios es la Vida que unifica todo.

       Llegada la inteligencia y superada la pura racionalidad el ser humano está capacitado para alcanzar una unidad que no es la del egoísmo individual. Un conocimiento más profundo y una voluntad que se adhiere a lo mejor, hacen posible una nueva forma de acercamien­to entre seres que pueden llegar a un grado increíble de unidad, aunque no sea física. Descubierta esa unidad, surge lo específicamente humano. Esta capacidad de salir de la individualidad e identificarme con Dios y con el otro, es lo que llamamos amor.

       Este amor es consecuencia de un conocimiento, pero no racional. Es inútil que nos empeñemos en explicar por qué debemos amar a los demás. Este amor solo llegará después de haber experimentado la presencia en nosotros del Amor que es Dios. Lo mismo que llamamos vida a la fuerza que mantiene unidas a todas las células de un viviente, podemos llamar AMOR a la energía que mantiene unidos a todos los seres de la creación. Si descubro que la base de todo ser es lo divino, descubriré la “razón” del verdadero amor.

       Todos los místicos de todas las religiones, de todos los tiempos han llegado a la misma vivencia y nos hablan de la indecible felicidad de sentirse uno con el Todo y fuera del tiempo. Esa sensación de integración total es la máxima experiencia que puede tener un ser humano. Una vez llegado a ese estado, el ser humano no tiene nada que esperar. Fijaros hasta qué punto demostramos nuestro despiste, cuando seguimos llamando “buen cristiano” al que va a misa, confiesa y comulga, solo porque tiene asegurada la otra vida. Ser cristiano no es el objetivo último del hombre, solo un medio para llegar a amar.

       No debo comerme el coco tratando de averiguar si amo a Dios. Lo que tengo que examinar es hasta qué punto estoy dispuesto a darme a los demás. Solo eso cuenta a la hora de la verdad. El amor teórico, el amor que no se manifiesta en obras y actitudes concretas, es una falacia. Ya lo decía Juan en su primera carta: “Si alguno dice que ama a Dios, a quien no ve, y no ama a su prójimo, a quien ve, es un embustero y la verdad no está en él”. Pero es imprescindible que nos examinemos bien. No debemos confundir amor con instinto. Si apartamos de nuestro amor a una sola persona todo lo demás es egoísmo.

Meditación

El amor planteado desde la razón no tiene sentido,

Tampoco entendido como mandamiento que obliga.

Aprender a amar es la tarea más importante para todo ser humano.

Ser más humano es ser capaz de amar más.

Todo esfuerzo que no te lleven a esa meta, Será tarea inútil.

Urteko 31. igandea – B (Markos 12,28-34) – José A. Pagola

MAITASUNA IKASI EGITEN DA

Kasik inork ez du uste, maitasuna pixkana ikasiz joan beharreko zerbait dela, bizitza osoan barna ikasi ere. Jenderik gehienak jakindakotzat ematen du gizakiak berez dakiela maitatzen. Horregatik hauteman daiteke hainbeste errore eta hainbat anbiguotasun maitasunaren mundu misteriotsu eta erakargarri horretan.

Bada uste duenik, maitasuna funtsean maitatua izatean datzala eta ez maitatzean. Horregatik ematen dute beren bizitza egin ahalak egiten, norbaitek maita ditzan nola lortuko. Jende honentzat, gauzarik garrantzizkoena erakargarri izatea da, atsegin izatea, elkarrizketa interesgarri bat egitea, maitagarri bihurtzea. Eskuarki, aski zoritxarrekoa izaten dute azkena.

Beste batzuek uste dute, maitatzea gauza aski sinplea dela; gauza zaila pertsona atseginak aurkitzea dela, maitagarri direnak. Jende hau begiko zaionari bakarrik hurbiltzen zaio. Konturatu orduko delako pertsona hori ez dela uste eta nahi izandakoa bezalakoa, lausotu egiten zaio bere «maitasuna».

Bada maitasuna eta desioa nahasten dituenik ere. Bere lagunarte, afektu edo plazer-nahia aseko duen norbait aurkitzera mugatzen du guztia. «Maite zaitut» esaten duenean, «desiratzen zaitut», «gustuko zaitut» esaten ari da egiaz

Jesusek beste gauza bat du buruan, bizitzako gauzarik inportanteena eta erabakitzaileena Jainkoa eta lagun hurkoa maitatzea dela esaten ari denean. Jesusentzat, bizitza mugiarazten eta hazarazten duen indarra da maitasuna; izan ere, bakardadetik eta bereiz bizitzetik liberatzen gaitu, Jainkoaren eta gainerakoen elkartasunean sarrarazten gaituelarik.

Baina, zehazki, «lagun hurkoa nork bere burua maitatzeak» egiazko ikasketa bat eskatzen du, beti eskura den ikasketa Maisutzat Jesus duenarentzat.

Lehen egitekoa, besteari entzuten ikastea da. Bizi duena ulertzen saiatzea. Bizi dituen sufrimendu, premia eta asmo horiek entzun gabe, ezinezkoa da egiazko maitasuna.

Bigarrena, ematen ikastea da. Ez dago maitasunik buru-eskaintza eskuzabalik, doako ematerik, erregalurik gabe. Metatzearen, besteaz jabetzearen, besteaz baliatzearen, bestea norberaren probetxura erabiltzearen guztiz kontrakoa da maitasuna,

Azkenik, barkatzen ikastea eskatzen du maitasunak. Bestea den bezala onartzea: ahuldade, eskastasun eta guzti. Ez baztertzea lasterregi adiskidetasuna edo maitasuna. Eskaintzea behin eta berriz berriro topo egiteko aukera.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

MAITASUNA IKASI EGITEN DA

Kasik inork ez du uste, maitasuna pixkana ikasiz joan beharreko zerbait dela, bizitza osoan barna ikasi ere. Jenderik gehienak jakindakotzat ematen du gizakiak berez dakiela maitatzen. Horregatik hauteman daiteke hainbeste errore eta hainbat anbiguotasun maitasunaren mundu misteriotsu eta erakargarri horretan.

Bada uste duenik, maitasuna funtsean maitatua izatean datzala eta ez maitatzean. Horregatik ematen dute beren bizitza egin ahalak egiten, norbaitek maita ditzan nola lortuko. Jende honentzat, gauzarik garrantzizkoena erakargarri izatea da, atsegin izatea, elkarrizketa interesgarri bat egitea, maitagarri bihurtzea. Eskuarki, aski zoritxarrekoa izaten dute azkena.

Beste batzuek uste dute, maitatzea gauza aski sinplea dela; gauza zaila pertsona atseginak aurkitzea dela, maitagarri direnak. Jende hau begiko zaionari bakarrik hurbiltzen zaio. Konturatu orduko delako pertsona hori ez dela uste eta nahi izandakoa bezalakoa, lausotu egiten zaio bere «maitasuna».

Bada maitasuna eta desioa nahasten dituenik ere. Bere lagunarte, afektu edo plazer-nahia aseko duen norbait aurkitzera mugatzen du guztia. «Maite zaitut» esaten duenean, «desiratzen zaitut», «gustuko zaitut» esaten ari da egiaz

Jesusek beste gauza bat du buruan, bizitzako gauzarik inportanteena eta erabakitzaileena Jainkoa eta lagun hurkoa maitatzea dela esaten ari denean. Jesusentzat, bizitza mugiarazten eta hazarazten duen indarra da maitasuna; izan ere, bakardadetik eta bereiz bizitzetik liberatzen gaitu, Jainkoaren eta gainerakoen elkartasunean sarrarazten gaituelarik.

Baina, zehazki, «lagun hurkoa nork bere burua maitatzeak» egiazko ikasketa bat eskatzen du, beti eskura den ikasketa Maisutzat Jesus duenarentzat.

Lehen egitekoa, besteari entzuten ikastea da. Bizi duena ulertzen saiatzea. Bizi dituen sufrimendu, premia eta asmo horiek entzun gabe, ezinezkoa da egiazko maitasuna.

Bigarrena, ematen ikastea da. Ez dago maitasunik buru-eskaintza eskuzabalik, doako ematerik, erregalurik gabe. Metatzearen, besteaz jabetzearen, besteaz baliatzearen, bestea norberaren probetxura erabiltzearen guztiz kontrakoa da maitasuna,

Azkenik, barkatzen ikastea eskatzen du maitasunak. Bestea den bezala onartzea: ahuldade, eskastasun eta guzti. Ez baztertzea lasterregi adiskidetasuna edo maitasuna. Eskaintzea behin eta berriz berriro topo egiteko aukera.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

31 Tiempo ordinario – B (Marcos 12,28-34)

EL AMOR SE APRENDE

Casi nadie piensa que el amor es algo que hay que ir aprendiendo poco a poco a lo largo de la vida. La mayoría da por supuesto que el ser humano sabe amar espontáneamente. Por eso se pueden detectar tantos errores y tanta ambigüedad en ese mundo misterioso y atractivo del amor.

Hay quienes piensan que el amor consiste fundamentalmente en ser amado y no en amar. Por eso se pasan la vida esforzándose por lograr que alguien los ame. Para estas personas, lo importante es ser atractivo, resultar agradable, tener una conversación interesante, hacerse querer. En general terminan siendo bastante desdichados.

Otros están convencidos de que amar es algo sencillo, y que lo difícil es encontrar personas agradables a las que se les pueda querer. Estos solo se acercan a quien les cae simpático. En cuanto no encuentran la respuesta apetecida, su «amor» se desvanece.

Hay quienes confunden el amor con el deseo. Todo lo reducen a encontrar a alguien que satisfaga su deseo de compañía, afecto o placer. Cuando dicen «te quiero», en realidad están diciendo «te deseo», «me apeteces».

Cuando Jesús habla del amor a Dios y al prójimo como lo más importante y decisivo de la vida, está pensando en otra cosa. Para Jesús, el amor es la fuerza que mueve y hace crecer la vida, pues nos puede liberar de la soledad y la separación para hacernos entrar en la comunión con Dios y con los otros.

Pero, concretamente, ese «amar al prójimo como a uno mismo» requiere un verdadero aprendizaje, siempre posible para quien tiene a Jesús como Maestro.

La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor.

Lo segundo es aprender a dar. No hay amor donde no hay entrega generosa, donación desinteresada, regalo. El amor es todo lo contrario a acaparar, apropiarse del otro, utilizarlo, aprovecharse de él.

Por último, amar exige aprender a perdonar. Aceptar al otro con sus debilidades y su mediocridad. No retirar rápidamente la amistad o el amor. Ofrecer una y otra vez la posibilidad del reencuentro. Devolver bien por mal.

José Antonio Pagola

 

Domingo 31 de Octubre – 31º T. O. (B) – Koinonía

Deuteronomio 6,2-6: Amarás al Señor con todo el corazón
Salmo 17:
 Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza
Hebreos 7,23-28:
 El tiene el sacerdocio que no pasa
Marcos 12,28b-34: 
No estás lejos del reino

Deuteronomio 6,2-6: Amarás al Señor con todo el corazón

Escucha Israel: Amarás al Señor con todo el corazón

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: «Teme al Señor, tu Dios, guardando todos sus mandatos y preceptos que te manda, tú, tus hijos y tus nietos, mientras viváis; así prolongarás tu vida. Escúchalo, Israel, y ponlo por obra, para que te vaya bien y crezcas en número. Ya te dijo el Señor, Dios de tus padres: «Es una tierra que mana leche y miel.» Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria.»

Salmo responsorial: 17

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; / Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, / mi fuerza salvadora, mi baluarte. / Invoco al Señor de mi alabanza / y quedo libre de mis enemigos. R.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca, / sea ensalzado mi Dios y Salvador. / Tú diste gran victoria a tu rey, / tuviste misericordia de tu Ungido. R.

Hebreos 7, 23-28

Como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa.

Hermanos: Ha habido multitud de sacerdotes del Antiguo Testamento, porque la muerte les impedía permanecer; como éste, en cambio, permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive siempre para interceder en su favor. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día- como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo-, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la Ley hace a los hombres sumos sacerdotes llenos de debilidad. En cambio, las palabras del juramento, posterior a la Ley, consagran al Hijo, perfecto para siempre.

Marcos 12, 28b-34

No estás lejos del reino de Dios.

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?» Respondió Jesús: «-El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.» El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»Jesús. Viendo, que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

COMENTARIO A LOS TEXTOS:

En las estepas de Moab, Moisés da sus últimas instrucciones al pueblo que se prepara para entrar a la tierra de Canaán. Atrás quedó Egipto, debió quedar. Y atrás quedó también el desierto donde supuestamente el pueblo tuvo que haber aprendido muchas cosas que tendrán que ser muy útiles para su proyecto como pueblo en la tierra de la libertad. Egipto será un lugar para nunca volver, al desierto será necesario volver cuando el pueblo olvide o pierda su horizonte ya que ése es el espacio ideal para el reencuentro con su Dios, para dejarse reconquistar por él (cf. Os 2,14). Aquí, pues, en su despedida, Moisés insiste en lo más importante para que el pueblo tenga vida: cumplir las instrucciones y normas que el Señor ha dado. El texto del Deuteronomio que leemos hoy es el alma, la guía, la hoja de ruta que Israel no puede descuidar ni cambiar por otra cosa so riesgo de perderse y perecer como nación. La connotación en hebreo del verbo “shemá lleva implícito el imperativo de obedecer, poner en práctica, y eso era lo que tenía que haber hecho el pueblo: “escuchar obedeciendo, “escuchar poniendo en práctica.

La redacción de este pasaje, aunque aparenta ser de una época previa a la conquista y posesión de la tierra, en realidad es de una época en la cual Israel ha probado y experimentado en carne propia lo que significa no escuchar poniendo en práctica los mandatos y preceptos del Señor. Estamos en la llamada época del post-exilio, Israel ha pasado por las experiencias históricas más crueles y difíciles: desaparición del sistema solidario tribal, aparición de la monarquía (punto de partida de todos sus pecados), división del reino, destrucción de ambos reinos, deportación… En todo momento Israel fue instruido por medio de los profetas que siempre lo invitaban a reorientar su camino, pero la queja de Dios fue siempre constante: «Israel no me escucha» (Sof 3,2), no me obedece, va camino a la perdición…

Las experiencias históricas obligan a Israel a aprender qué significa “escuchar a su Dios y poner en práctica su Palabra, su instrucción. Con base en todo lo que le ha pasado, Israel descubre que los mandatos del Señor no buscan atarlo, cerrarle horizontes ni poner a todo un pueblo bajo la dirección de un Dios caprichoso. No es un Dios cualquiera el que libre y espontáneamente ha optado por este pueblo, es un Dios de Vida que sólo busca orientar al pueblo por sendas de vida. Israel no entendió siempre así el propósito de Dios y se fue detrás de otros dioses, y cuando se metió en el proyecto de otras divinidades empezó a perderse, se confundió y resultó siendo peor que otros pueblos que no conocían al verdadero y único Dios. Así pues, después de sobrevivir a las más duras experiencias, Israel vuelve a recordar cuál era desde el principio la propuesta de su Dios: amarlo sólo a él, buscarlo sólo a él y no confiarse de ninguna otra propuesta por más llamativa que fuera para no volver a caer en un fracaso peor.

El evangelio nos presenta la versión «marquiana» (de Marcos) de la pregunta a Jesús sobre el mayor y más importante de los mandamientos. La versión mateana (Mt 22,34-40) tuvimos oportunidad de reflexionarla hace unos días. Ambas versiones están ubicadas en el mismo contexto de la discusión de los saduceos con Jesús a cerca de la resurrección de los muertos. Cuando los fariseos ven que Jesús ha callado a los saduceos, se juntan con los escribas para ponerlo ellos también a prueba, pensarán que con ellos tal vez no saldrá tan bien librado. Y es que «pasar el examen» con los fariseos y maestros de la ley, seguramente no era fácil dado que para ellos la ley no era sólo aquella que Dios había dado a su pueblo por medio de Moisés, recordemos que en tiempos de Jesús esta gente manejaba ¡más de medio millar de mandatos y preceptos! Dependiendo de su forma de ver y de pensar, un mandato podía variar de importancia para unos y para otros, pues como es normal había distintas tendencias o escuelas, alguna muy liberal, y otras no tanto. ¿Cuál de ellas está representada aquí? No lo sabemos. Por la respuesta del escriba a Jesús, uno podría pensar que se trataba de una tendencia bastante liberal (vv. 32-33), al punto que a Jesús le pareció simpática su respuesta y le advierte lo cerca que está del reino de Dios.

Jesús se encuentra con que su pueblo cumple con una norma de varios siglos. Todos los días, tres veces al día todo israelita varón recita el «Shemá Israel, escucha Israel: el Señor nuestro Dios es uno sólo, a él amarás…», el “shemá, pero ese “shemá se quedó sólo en el campo auditivo, al campo de la práctica no se ve, y eso es lo que Jesús denuncia a lo largo de su ministerio, muchas palabras, muchas normas y preceptos, mucho apelo a Dios para todo, muchas frases de la ley en los bordes del manto, en el marco de la puerta, en el brazo, en la frente, pero nada en el corazón y menos aún en la vida ordinaria, en la práctica cotidiana.

En la comunidad de Marcos se están presentando situaciones similares a las del judaísmo. Las normas y preceptos que conocen los primeros cristianos son necesariamente aquellas que vienen del mundo judío; ahora, ¿serán de obligatorio cumplimiento todos esos preceptos en esta nueva experiencia de vida que se supone está animada por la presencia viva del Señor resucitado? Lo primero y más importante que los creyentes deben tener en cuenta es que no se trata de una adhesión a una divinidad distinta a la del judaísmo. Es el mismo Dios revelado a pueblo de Israel y en la Escritura, es el mismo Dios de Jesús, por tanto, lo que primero tiene que hacer el cristiano es profesar su fe, amor y adhesión a ese Único Dios en términos de «escuchar» su Palabra y ponerse en función de obedecerle. Ese es el proyecto de vida de Jesús, eso fue lo que movió toda su vida y su obra y eso es lo que tiene que mantener vivo al cristiano, su adhesión a ese único y verdadero Dios a quien no le interesa otra cosa que el amor y adhesión a El lo vivan sus fieles en el amor mutuo y fraterno. No tiene sentido para Jesús hablar del amor a Dios sin tener en cuenta la ÚNICA puerta de acceso a Él: el prójimo.

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero pueden buscarse otros episodios relacionados, en https://radialistas.net/serie-un-tal-jesus/

Manifiesto del VII Encuentro de Redes Cristianas

Madrid 24 de octubre de 2021

 Durante los días 23 y 24 de octubre hemos celebrado telemáticamente el VII Encuentro estatal de Redes Cristianas, en el que hemos reflexionado sobre nuestro compromiso social en esta situación de post-pandemia y también sobre la reforma de la iglesia.  En ambos casos, para contribuir a un cambio real que mejore la calidad de vida de las personas y colectivos más afectados por la crisis sanitaria y socioeconómica producida y sitúe a la comunidad de creyentes en el nivel más idóneo para implicarse en la transformación social y en la construcción de un nuevo modelo económico que respete la naturaleza y ponga la vida en el centro para corregir la deriva del sistema capitalista; un modelo que genera desigualdad y pobreza y que destruye el planeta, imponiendo un futuro inhumano y catastrófico.

 En tal sentido, manifestamos:

1º Entendemos que el respeto a la naturaleza y el cuidado de la tierra son elementos básicos para afrontar, aunque sea con retraso, una nueva época, donde la lucha contra el cambio climático y a favor de la biodiversidad supongan un horizonte irrenunciable para construir una nueva realidad planetaria, que proteja a una humanidad frágil, como la que la pandemia nos ha mostrado en su más duro rostro.

2º Consideramos que los poderes públicos, pero también las demás instancias sociales, deben adquirir un compromiso firme de corregir los abusos del sistema económico capitalista dominante, que dañan el medio ambiente y explotan a las personas. Para ello, resulta fundamental que las mayorías sociales se empoderen y gocen de la capacidad suficiente para incidir en las políticas reales con su presión y su iniciativa ciudadana democrática, que sirva de contrapeso a los poderes fácticos, que rehúyen todo control público y popular.

3º Pensamos que la dolorosa experiencia de la pandemia, con una pérdida de vidas humanas descomunal, especialmente en colectivos más vulnerables como las personas mayores en residencias, nos indica con toda rotundidad que la existencia de una sanidad pública bien dotada y eficiente constituye una necesidad básica para garantizar una atención de calidad, humanizada y competente, para asumir un reto tan colosal como el de la Covid-19...Leer más…