Txikiak onartu

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Pasadizo honek gauza ezdeusa ematen du. Halere, inportantzia handiko hondoa du Jesusen jarraitzaileentzat. Markosen kontakizunaren arabera, zenbait jendek Jesusengana eraman nahi ditu han inguruan jolasean ari diren haur batzuk. Jende horrek nahi duen gauza bakarra Jesusek uki ditzan da, bere indarrez eta bere biziaz apur bat kutsa ditzan. Itxuraz, uste herrikoia zen hori.      

 

Ikasleei gogaikarri gertatu zaie hori, eta saihestu egin nahi dituzte haurrak. Hesia eratu nahi dute Jesusen inguruan. Beren buruari egotzi nahi diote Jesusengana zein iritsi eta zein ez erabakitzeko ahala. Jesusen eta txikienen, ahulenen eta gizartean premiarik handiena dutenen artean jarri dira berak. Jesusengan iristea erraztu ordez, zaildu egin dute.      

 

Ahaztu egin dira jada Jesusen keinuaz, egun batzuk lehenago taldearen erdian Jesusek haur bat jarri izanaz, ikas dezaten ezen txikienek izan behar dutela ikasleen arduraren eta arretaren erdigune. Ahaztu egin dira guztien aurrean haurra besarkatu duela, gonbidatu dituelarik bere izenean eta bere txera beraz halakoak onar ditzaten.       

Hori ikusirik, haserretu egin da Jesus. Ikasleen portaera hori jasanezina du. Eta, haserre, bi agindu hauek eman dizkie: «Utzi haurrei nigana hurbiltzen. Ez eragotzi». Zeinek irakatsi die, ordea, Jesusen Espirituaren hain kontrakoa den era horretan jokatzen? Hain juxtu, txikiak, makalak eta babesgabeak dira Jesusengana hurbiltzeko aukera izan behar duten lehenengoak.       

 

Oso sakona da arrazoia; Aitaren asmoari dagokiona izaki: «Horiek bezalako direnena da Jainkoaren Erreinua». Jainkoaren erreinuan eta Jesusen taldean, txikiak ez, baizik handiak eta boteretsuak dira gogaikarri, hau da, dominatu eta lehenengo izan nahi dutenak.      

Elkartearen erdigunea ez du bete behar jende indartsu eta boteretsuak, gainerakoei goitik behera begiratzen dienak. Aitzitik, Jesusen elkartean honelako jendea behar da: azken postuaren bila dabilena ahulenak eta premia handienekoak onartzeko, zerbitzatzeko, besarkatzeko eta bedeinkatzeko.        

Hain zuzen, Jainkoaren erreinua ezin zabaldu da handien gogo-ezarpenaz, baizik txikiak onartuz eta defendatuz. Azken hauek arduraren eta arretaren erdigune direnean, hor ari da garatzen Jainkoaren erreinua, Aitak gogoko duen gizartea, alegia.

Orar con el Evangelio (Mc. 10, 2 – 16)

*ORAR  CON  EL  EVANGELIO: ( Mc. 10, 2 – 16 )

 *DOMINGO  XXVII – T. O. – B  (OCTUBRE  4 – 2009)

 *           Jesús en el Evangelio reivindica el plan original de Dios, en la creación, en que hombre y mujer han sido cread@s con igual dignidad y derechos, el un@ para el otr@
.
 *          Y Jesús por otra parte se enoja con los discípulos por menospreciar a l@s niñ2s. (En aquel tiempo eran los últimos en la sociedad)  Y afirmó:“Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como un niñ@, no entrará en él”.            

 *                          O R A C I Ó N 

*           Señor, Jesús, dejas claro que nadie tiene poder sobre otr@.  
           
Actualmente seguimos discutiendo cosas parecidas.
 
           
Danos sabiduría y un  gran corazón 
para ver en las personas compañer@s de camino
e interlocutor@s con quien dialogar.

 ^           Estamos hech@s para la relación.
Nuestro ser busca completarse con los demás.
Desde siempre nos debemos los un@s a l@s otr@s.

 *           En lo profundo está tu obra creadora, 
tarea de encuentro, de amistad, de humanismo.
           
*           
Tú, Señor,  lo has querido compartir con nosotr@s,
la has puesto en nuestras manos creadoras
           
*           
Pero también nuestras manos, Señor, son limitadas;
tu proyecto de AMOR, podemos llenarlo de miseria.

 *           Concede, Señor, el don de fidelidad a l@s espos@s.
Que se amen con ternura, que se mantengan fuertes en la adversidad
y sientan la ayuda de la comunidad cristiana en la difícil tarea
(pero apasionante) de educar a los hij@s.
 

*           Que ayudemos a los matrimonios para que en momentos de dificultad
recuerden que han sido cread@s el un@ para el otr@ y en común son imagen de Dios
que es AMOR y es relación.
 

*           Da madurez a nuestr@s jóvenes para que descubran lo que es el verdadero amor en entrega y fidelidad.

 *           Hoy, Señor, te doy gracias  por  la semilla de AMOR que hay en tod@s  nosotr@s.    
        
Ayúdanos, Señor, a cultivarla. AMÉN
                         

                                         Z U R I Ñ E   

 

Domingo 4 de octubre – XXVII del ordinario

Lecturas:
Gn 2, 18-24  
Sal 127, 1-6  
Hb 2, 9-11  
Mc 10, 2-16
 

REFLEXIONES PRIMERAS

                Entre la realidad y los ideales, el matrimonio. Entre fracasos y sueños de un paraíso. Entre costumbres y culturas diferentes y la única llamada a ser los dos “una sola carne”. ¿Puede el ideal convertirse en norma obligatoria? Convendría al menos saberlo. No sucede así con las bienaventuranzas. Pero de todo esto se trata, al perfilar el sacramento e intentar separarlo de normas y aplicaciones jurídicas. A lo largo de la historia de la humanidad, la inmensa mayoría de matrimonios lo han sido sin libertad personal, por decisión de la familia y razones económicas en orden a la procreación. Todavía hoy, en nuestro mundo, son muchos más los que se casan en esas condiciones que en las de libertad y elección personal que nos parecen imprescindibles. Nos cuesta reconocerlo, pero hoy somos minoría entre otras muchas culturas en esa elección libre y por amor. La conciencia de individualidad, la importancia del desarrollo personal y la capacidad de elección, la valoración de la mujer en igualdad con el hombre, las condiciones económicas más favorables, la menor urgencia en la aportación de hijos, la más larga duración de la vida, el señuelo de que supone la realización plena de la persona, hacen variar y modificar las exigencias sobre el matrimonio. Sin ceder para nada en la propuesta de Jesús -la cristiana- hemos de valorar muchos datos nuevos. Que entre nosotros casi la mitad de las parejas fracasan ha de tener una incidencia real en nuestro discurso. No se puede continuar con las ideas de siempre, como si nada sucediera. ¿Qué dice el cristiano, ese que sabe que “quien ama su vida la perderá”, sobre las personas fracasadas en eso que hoy se considera como baremo de la vida entera, la relación de pareja? ¿O hay que hablar siempre de culpa y no de fracaso? ¿O todo fracaso es ya culpable?

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Orar con el Evangelio (Mc. 9, 38-43,45,47,48)

 ·         DOMINGO  XXVI – T. O. – B    ( Septiembre 27 de 2009) 

*     El Mensaje de Jesús está abierto a tod@s:
El que no está contra nosotros está a favor nuestro”.
Jesús advierte contra una eclesialidad que ve enemig@s
en cualquiera que piensa distinto; incapaz de descubrir  bondad
“ráfagas” del Amor de Dios en alguien que no es de  “los nuestros”.
    
Hemos de cambiar nuestra forma de ver las cosas, de juzgar
a las personas. Podemos encontrar  “semillas”  del  Reino donde
y en quien menos nos pensamos.

 

 *            SUBA MI ORACIÓN , ANTE TI, SEÑOR 

*           Nos has llamado, Señor, a continuar tu obra de anuncio del Reino
que inauguró entre nosotros JESÚS, tu hijo y nuestro HERMANO.
           
          
Con los profetas te queremos gritar:
       
“Mira, Señor, que no soy más que un niño que no sabe hablar.”
           
          
Pero, a pesar de todo: aquí estamos para cumplir tu voluntad
y anunciar a tod@s que tú eres el DIOS del AMOR.
 

*         Tú, Señor, conoces muy bien toda nuestra vida y nuestras dudas,
 nuestra fragilidad y nuestros pasos vacilantes.
           
          
No podemos presumir de nada.
 Sólo queremos que nuestra vida esté a tu disposición
 como lo estuvo la de María, la creyente sencilla, la MADRE BUENA.

 *       Señor, que  sepamos hacer resonar tu Mensaje,
 en los grupos, en la comunidad, en todos los lugares
donde transcurre nuestra vida.
           
        
Señor, que seamos un instrumento para que la Buena Nueva
llegue a tod@s y se haga un solo rebaño y Tú seas nuestro único Pastor. AMÉN
                                                 
                                  
 Z U R I Ñ E  

Domingo 27 de septiembre – XXVI del ordinario

Lecturas
Nm 11, 25-29  
Sal 18, 8. 10. 12-14  
St 5, 1-6  
Mc 9, 38-43. 45. 47-48
 

IDEAS  SUELTAS

                Concluye la 1ª lec: “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!” Pocas cosas más bonitas y más creativas e imaginativas. Todos afirmamos ser un pueblo de profetas, preparado para anunciar por todas partes las alabanzas del Señor (1Pe 2, 9). La comunidad cristiana, sus comunidades particulares, debieran ser como laboratorios de experimentación de la vida humana. Pruebas y experimentos de cómo pergeñar otra vida mejor en todos los órdenes para los humanos. Se ha dicho esto también con razón de la vida consagrada, pero se la suele sentir tan lejana que nadie descubre esa faceta, aun estando muy cerca de ella. Sería profecía de la profecía de todo el pueblo. Anticipo, experimento pionero y arriesgado de todo el vivir creyente. Y el entero pueblo de Dios, profeta de otra cosa (el reino) por sus intentos y logros de vivir y convivir a gusto gentes diferentes por sus maneras de afrontar las relaciones personales y afectivas, por su manera de vivir lejos del consumo, con sentido ecológico de austeridad y de un reparto de los bienes y una justicia nueva, donde lo que es de todos es fundamentalmente para todos y sólo en excepciones para algunos. Profeta de esperanzas y alegrías, de futuros más apetecibles. Profetas de la búsqueda constante de mejores maneras de convivir. Si todo el pueblo creyente fuera así profeta. En todo laboratorio se dan experimentos fallidos. Aquí también, y muchos. Pero se reconocen como tales, se destruyen si resultan peligrosos, y a seguir la experimentación. Un pueblo así es vivo y soñador, persevera en búsquedas, sin detenerse nunca a gozar de lo que parece seguro y en absoluto lo es para el momento siguiente. Decía Joel “profetizarán vuestros hijos, vuestros ancianos soñarán y vuestros jóvenes tendrán visiones” (3, 1). Qué hermosura un pueblo de profetas. Seguro que no nos habríamos de preocupar por el descrédito de la Iglesia. Un pueblo de profetas, no sólo de título y canción, sino reales, anunciadores y experimentadores de toda clase de cosas buenas y bellas para la vida de todos. ¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!

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Bi jarrera oso berezi Jesusengan

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain
Jesusen taldea Galilean barna doa Jerusalemera bidean. Modu isilean doaz, inor konturatu gabe. Bere ikasleak eskolatzeari ekin nahi dio Jesusek bete-betean. Joan-etorri handikoa da haien bihotzean grabatu nahi duena: bere bidea ez da aintzaren, arrakastaren eta boterearen bidea. Kontrakoa da: gurutzera darama eta ukatua izatera, nahiz piztueran amaituko den.
  
Ikasleei ez zaie buruan sartzen Jesus esaten ari zaiena. Beldurra ematen die hari galdetzeak berak. Ez dute pentsatu ere nahi gurutzean josia izan beharra. Ez dator hori haien planekin bat, ezta espero dutenarekin ere. Jesus buru-eskaintzaz eta gurutzeaz mintzo zaien bitartean, beren handinahiez mintzo dira haiek: zein izango da handiena taldean?, zein izango da buru?, zein ohoratuena?
  
Jesus «eseri egin da». Inoiz ere ahaztuko ez duten zerbait irakatsi nahi die. Hamabiei dei egin die, bere egitekoari atxikienik dauden haiei, eta hurbiltzeko gonbita egin die, beragandik urrun samar baitakusa. Bere urratsei jarraitu eta bere antzeko izateko, oinarrizko bi jarduera ikasi beharra dute.
  
Lehen jarrera: «Lehenengo izan nahi duena, izan dadila guztietan azkena eta guztien zerbitzari». Jesusen ikasleak uko egin beharra die bai handinahiari, bai goi-mailari, bai ohoreari eta harrokeriari. Taldeko inork ez du jo behar gainerakoen gain egotera. Aitzitik, azken postua hartu behar du, botererik eta goi-mailarik ez dutenen mailan bizi behar du. Eta, horrela, Jesus bezalako izan: «guztien zerbitzari».
  
Bigarren jarrera: hain inportantea da, non keinu sinboliko bihozkoiaz argitzen baitie Jesusek. Haur bat jarri du Hamabien erdian, taldearen erdi-erdian, handinahiak hartuak diren gizon haiek ohoreez eta handikeriaz ahaztu eta begiak txikiengan, ahulengan, babes- ta zaintza-premiarik handiena behar dutenengan ezar ditzaten.
  
Ondoren, haurra besarkatu eta diotse: «Hau bezalako haur bat nire izenean onartzen duenak, ni neu onartzen nau». «Txiki bat» onartzen duena, munduan denik «handiena», Jesus, onartzen ari da. Eta Jesus onartzen ari dena, hura bidali duen Aita onartzen ari da. Txikiak eta babes gabeak onartzen ari den Eliza, Jainkoa nola onartu irakasten ari da. Aldiz, handikiei begira bizi den eta boteretsuekin bat egiten duen Eliza, Jesusek hots egin duen Jainkoaren Berri Ona nahasten eta gaiztotzen ari da.

Orar con el Evangelio (Mc. 9, 30 – 37)

                  DOMINGO  XXV – T. O. – B  (Sept. 20 de 2009) 

*   El Mensaje de Jesús nos puede resultar sorprendente
en muchos momentos, sobre todo porque parece que nuestros deseos y aspiraciones van por otro lado. Por ejemplo; cuando lo que “se lleva” es destacar y ascender como sea y donde sea,, Jesús nos dice que “el que quiera ser el primero sea el último, el servidor de tod@s”; cuando lo que cuenta es figurar, Jesús nos dice: “Quien acoge un niñ@ en Mi nombre, me acoge a Mí”; o cuando lo que vale es lo que se ve, Jesús nos dice que “va a ser entregado, lo matarán y resucitará”
  

*   Pero así es Jesús, y su Mensaje, y su vida. Jesús nos ofrece una vida plena, con otros centros de interés, PERO CAPACES DE LLENARNOS POR DENTRO Y HACERNOS FELICES. Por eso, la Sabiduría de Dios –nos dice la lectura 1ª – es amante de la paz, comprensiva, llena de misericordia-. Por eso Dios Padre, nos sigue ofreciendo su Camino de Salvación.
*    No somos más personas por tener más, sino por ser más.
*    No somos más personas por mandar más, sino por servir más.
*    No somos más personas por saber más, sino por ser como niñ@s, llen@s de 
     sencillez  y verdad.

 

                                        O R A C I Ó N

 *    Señor, Jesús Maestro y Amigo:

*    Los discípul@s igual que nosotr@s, no entendían la sabiduría de la cruz. Por ello necesitaban que una y otra vez les desmontaras  sus categorías, su afán de ser  los primeros.

*    Nosotr@s, Señor, necesitamos lo mismo:
que nos leas tu cartilla elemental, que nos digas que l@s primer@s en la Iglesia son los que saben  AMAR Y SERVIR, los que saben sacrificarse para que haya más amor en casa, entre las personas, en la Iglesia,

*    Los que luchan para que no haya nadie que pase hambre,
*    Los que exigen libertad para tod@s.
*    Los que intentan la comunión, es decir, la participación de tod@s.

*    Hoy te pedimos Señor:
Que nos des a tod@s tu sabiduría, la sabiduría del amor hasta la cruz, 
la sabiduría que da vida siempre y te impulsa a darla a l@s demás. A M É N
 

                      Z U R I Ñ E   

 

Domingo 20 de septiembre – XXV del ordinario

Lecturas
Sb 2, 12. 17-20  
Sal 53 3-8  
St 3, 16-4, 3  
Mc 9, 30-37

PRIMERAS IDEAS

                Del conjunto de las lecturas de hoy surge una imagen del hombre, discutible, pero claramente negativa. Del evangelio quizá pueda deducirse que los niños se salvan de ella. Hay una muy estrecha relación entre nuestras ideas de Dios y nuestras ideas de los humanos. No en vano, median entre ellos conceptos tan importantes como creación y salvación. La 2ª lec nos presenta “nuestras pasiones” como origen de toda clase de maldades, guerras, codicias, envidias, asesinatos; hasta las peticiones o rezos que hacemos son malas por estar más orientadas por nuestras pasiones que por Dios. En la 1ª lec vemos una conjura de los “impíos” contra los justos, o el justo. Con sólo su presencia en medio de ellos es un reproche a su vida y deciden acabar con él; de paso, comprobarán cómo Dios no lo mantiene y lo abandona. En el evangelio, el poder desencadena las ambiciones y envidias de los mismos discípulos de Jesús. ¿Qué deducimos de este conjunto tan negativo? ¿Esta visión tiene que ver con las palabras de Dios sobre su obra entera, incluidos hombre y mujer, de “vio que era muy buena”? Varias veces creo que he recordado este tema: ¿se da una continuidad entre lo creado y lo salvado o hay una grieta insalvable  entre las dos cosas? No creo que muchos tengamos clara la bondad natural del hombre, sólo estropeada posteriormente por las costumbres, la educación o la socialización. Pero de ahí a resaltar de continuo lo negativo el cambio es excesivo y resulta sospechoso. Parece que señalar la maldad de los humanos da brillo a la obra de salvación y resalta las bondades del Señor.

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Orar con el Evangelio (Mc. 8, 27 – 35)

* DOMINGO  XXIV  – T. O.  – B  (13 SEPT. 2009)

          Y vosotr@s, ¿quién decís que soy yo”
*       
Es bueno detenernos a responder personalmente y con sinceridad a la pregunta de Jesús: “¿Quién decís que soy yo?”  En realidad, ¿Quién es Jesús para mi?.
¿Un personaje admirable del pasado o alguien a quien siento lleno de vida en mi corazón?.
*        ¿Alguien que llamaba a sus discípulos a seguirle hasta el final, o alguien que me llama a mí a seguirle cada día?.

*        El día en que un@ puede decirle a Cristo:
“TÚ ERES LA VERDAD, EL CAMINO Y LA VIDA”
*Tú  eres mi Salvador. Tú eres el Hijo de Dios encarnado por mi salvación y la de tod@s.
*Casi me atrevería a decir que esta respuesta personal a Jesucristo es el paso más importante y decisivo de cada un@. Lo demás viene después.

                                          O R A C I Ó N

*           Ante la respuesta de Pedro, mi oración se convierte hoy en un Credo:

*  Creo en ti, mi Dios, que eres mi Padre y que me amas.   Que eres justo, bueno y misericordioso, eterno, único creador de toda la belleza que nos rodea.
*  Creo en ti que eres verdad, perdón, fuente de vida y liberación.

*  Creo en un Dios que se hace cercano a quien le busca con sinceridad de corazón.
*  Creo en Dios que me da fuerza y esperanza, que me concede confianza y felicidad y que se desvela por mi.

*  Creo en ti, Padre que nos entregas como tu mejor regalo a JESÚS DE NAZARET. Él nos ha hecho comprender el amor que Tú nos tienes.

*  ¿Quién decís que soy yo?…
*  Creo en ti, Jesús, que eres un hombre abierto y cercano a las gentes, sobre todo a l@s marginad@s.
Hombre valiente capaz de enfrentarte a los poderosos de tu época.

*  Creo en ti, Jesús, liberador y hombre nuevo, nacido en medio del desamor, la incomprensión y la injusticia, y que luchaste contra todo esto. Y que tu solidaridad con tod@s te llevó a entregar tu vida entera hasta morir en la cruz.

  Creo en ti, Jesús, resucitado, que nos dices que el amor es capaz de vencer al mal, la injusticia y la muerte.

*    Y me sigo preguntando para responder día a día:
*  “¿Quién  es para mí Jesucristo?”.
*  “¿Qué significa en mi vida?”.
*  “¿Qué lugar ocupa realmente en mi existencia?”…

                          Z U R I Ñ E 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc. 8, 27 – 35)

* DOMINGO  XXIV  – T. O.  – B  (13 SEPT. 2009)

          Y vosotr@s, ¿quién decís que soy yo”
*       
Es bueno detenernos a responder personalmente y con sinceridad a la pregunta de Jesús: “¿Quién decís que soy yo?”  En realidad, ¿Quién es Jesús para mi?.
¿Un personaje admirable del pasado o alguien a quien siento lleno de vida en mi corazón?.
*        ¿Alguien que llamaba a sus discípulos a seguirle hasta el final, o alguien que me llama a mí a seguirle cada día?.

*        El día en que un@ puede decirle a Cristo:
“TÚ ERES LA VERDAD, EL CAMINO Y LA VIDA”
*Tú  eres mi Salvador. Tú eres el Hijo de Dios encarnado por mi salvación y la de tod@s.
*Casi me atrevería a decir que esta respuesta personal a Jesucristo es el paso más importante y decisivo de cada un@. Lo demás viene después.

                                           O R A C I Ó N

*           Ante la respuesta de Pedro, mi oración se convierte hoy en un Credo:

* Creo en ti, mi Dios, que eres mi Padre y que me amas.   Que eres justo, bueno y misericordioso, eterno, único creador de toda la belleza que nos rodea.
*  Creo en ti que eres verdad, perdón, fuente de vida y liberación.

*  Creo en un Dios que se hace cercano a quien le busca con sinceridad de corazón.
*  Creo en Dios que me da fuerza y esperanza, que me concede confianza y felicidad y que se desvela por mi.

*  Creo en ti, Padre que nos entregas como tu mejor regalo a JESÚS DE NAZARET. Él nos ha hecho comprender el amor que Tú nos tienes.

*  ¿Quién decís que soy yo?…
*  Creo en ti, Jesús, que eres un hombre abierto y cercano a las gentes, sobre todo a l@s marginad@s.
Hombre valiente capaz de enfrentarte a los poderosos de tu época.

*  Creo en ti, Jesús, liberador y hombre nuevo, nacido en medio del desamor, la incomprensión y la injusticia, y que luchaste contra todo esto. Y que tu solidaridad con tod@s te llevó a entregar tu vida entera hasta morir en la cruz.

  Creo en ti, Jesús, resucitado, que nos dices que el amor es capaz de vencer al mal, la injusticia y la muerte.

*  Y me sigo preguntando para responder día a día:
*  “¿Quién  es para mí Jesucristo?”.
*  “¿Qué significa en mi vida?”.
*  “¿Qué lugar ocupa realmente en mi existencia?”…

                          Z U R I Ñ E