* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 10, 1-12; 17-20)

*        DOMINGO  14   T.O. – C  ( JULIO  4)

*           En el evangelio de hoy, se nos sigue hablando del envío.
            El Maestro  quiere que sean sus discípulos quienes abran el camino,  quienes preparen el terreno.
            Será la Palabra de Dios quien transforme las personas, los ambientes, la sociedad, el mundo;  pero su (nuestra)  labor de discipulado es imprescindible –porque así Él  lo ha querido- para que se produzca el “milagro”  del cambio.
*           Jesús les propone, nos propone que presentemos un mensaje sencillo, pero capaz de producir un cambio radical en quien lo escuche atentamente:
          “Está cerca de vosotr@s el Reino de Dios”.
La realidad de un mundo nuevo, diferente, donde cada mujer y cada hombre se sientan respetados y amados, reconocida su dignidad, ya se ha inaugurado. Lo ha hecho Jesús y lo continúan sus seguidores. Y entre los seguidor@s, estamos nosotr@s.

*                      O R A C I Ó N

*           Señor danos la valentía suficiente para hacerte presente en el mundo.
Que sepamos dar razón de nuestra fe  en la vida diaria.

*           Que nuestras palabras vayan acompañadas de hechos.
Que nuestra vida sea coherente con lo que creemos y que l@s demás vean en nosotr@s  personas ilusionadas por la vida y por llevar a tod@s el mensaje de amor del Evangelio.

*           Haznos constantes, Señor, en nuestras decisiones, agradecid@s con  cuant@s nos tienden una mano.

*           Señor, que no nos creamos los mejores.
Que sepamos valorar  lo bueno de cada persona y de cada creencia  sin perder de vista  la novedad y la riqueza de nuestra fe.

*           Acompaña, Señor a cuant@s tienen un tiempo de vacaciones y sé suave brisa para l@s que no pueden hacer unos días de descanso ya sea por su trabajo o por sus situaciones personales o económicas. AMÉN.

*                      Z U R I Ñ E

* ORAR CON EL EVANGELIO

*          ORACIÓN  AL  COMENZAR  LAS  VACACIONES.

*           Señor Jesús, Maestro y Amigo:
             Tú, dijiste a tus discípulos:
*           Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

            Te pedimos por nuestras vacaciones.
            El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres,
urgencias, agobios, prisas e impaciencias.
*           Necesitamos el reposo y sosiego.
            Necesitamos la paz y el diálogo.
            Necesitamos el encuentro y la amistad.
            Necesitamos oxigenar el cuerpo  y el alma.
            Necesitamos descansar.
            Necesitamos las vacaciones.
            Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotr@s mism@s y  con l@s demás para la brisa suave de la amistad y del diálogo.
            Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece.
            Para la lectura que siempre enriquece.
            Para las visitas culturales que abren horizontes.
            Para la fiesta auténtica que llena de felicidad.
*           Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestra vida.
            Para compartir la fe  y el testimonio.
            Para la escucha de tu Palabra.
            Para participar en
la Eucaristía.

*           Tú vienes siempre a nosotr@s.
            Tú siempre te haces el encontradizo.
            Tus caminos buscan siempre los nuestros.
*           Haz que en las vacaciones, sepamos encontrarte a Ti, y a los herman@s. Ayúdanos. Te necesitamos, también en vacaciones. AMÉN

        *                      Z U R I Ñ E

Ez txokoari loturik, ez atzera begira

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Jesusi jarraitzea da kristau-bizitzaren bihotza. Funtsa. Ez da gauza garrantzizkoagorik edo erabakitzaileagorik. Lukasek hiru pasadizo txiki dakartza, beraren ebanjelioa irakurriko dutenak jabetu daitezen ezen, Jesusen ustez, ez dela ezer premiazkoagorik eta atzeraezinekorik.

Irudi gogorrak eta eskandalagarriak darabiltza Jesusek. Bistan da ezen jendearen kontzientzia astindu nahi duela. Ez dabil jarraitzaile gehiagoren bila, baizik jarraitzaile konprometituagoen bila: mugarik gabe jarraituko diotenak, sasi-segurtasunei uko eginez, beharrezko diren hausturak baitaratuz. Haren hitzek azken batean galdera bakar hau harrotzen dute: zein harreman ezarri nahi dugu geure burua haren jarraitzailetzat ematen dugunok?

Lehenengo pasadizoa. Bidelagun dituenetako batek halako erakarmena sentitzen du Jesusekiko, non, Jesusek deitu aurretik, bera aurreratzen baita esatera: «Jarraitu dizut noranahi zoazela». Zer esaten ari den konturatu dadin nahi du Jesusek: «Azeriek badituzte zuloak, eta hegaztiek habiak»; gizonaren semeak, berriz, «ez du burua non ezarri».

Abentura hutsa da Jesusi jarraitzea. Jesusek ez die eskaintzen bereei ez segurtasunik, ez ongizaterik. Ez die laguntzen dirua irabazten edo boterea eskuratzen. Jesusi jarraitzea «bidean bizitzea da», ongizateari lotu gabe eta erlijioan sasi-babesik bilatu gabe. Ez da zoritxarra Eliza hain boteretsua ez izatea eta zaurigarriago gertatzea. Gerta dakigukeen gauzarik hoberena da hori, geure fedea garbi egiteko eta Jesusengan konfiantza handiagoa ezartzeko.

Bigarren pasadizoa. Beste lagun bat prest da Jesusi jarraitzeko, baina lehenik eta behin betebehar erlijiosoetako bat, «bere aitari lur ematea», betetzen uzteko eskatu dio. Hori ezin gerta dakioke arrotz inongo juduri, zeren betebehar erlijioso handienetakoa baitute. Txundigarri da Jesusen erantzuna: «Utzi ezazu hildakoek beren hildakoei lur eman diezaieten: zu, zoaz Jainkoaren erregetza hots egitera».

Jainkoaren erregetzari bidea irekitzea da beti zereginik premiazkoena, bizitza gizatarragoa egite aldera. Ezerk ez dezake atzerarazi gure erabakia. Inork ez digu eutsi behar, ez galgatu. «Hildakoek», biziaren erregetzaren zerbitzura bizi ez diren haiek, jardungo dute Jainkoaren erregetza eta haren zuzentasuna bezain premiatsuak ez diren beste betebehar erlijiosoak betetzen.

Hirugarren pasadizoa. Jesusen ondoren hasi aurretik, bere familiari agur egin nahi dion hirugarren bati, hau diotso Jesusek: «Goldeari heldu eta atzera begira jartzen dena ez da gai Jainkoaren erreinurako». Ezin jarrai dakioke Jesusi atzera begira jarririk. Ezin zaio biderik ireki Jainkoaren erregetzari iraganean geldituz. Aitaren egitasmoaren arabera lan egiteak hari guztiz emanik jardutea eskatzen du, konfiantza Jainkoaren geroan jartzea, Jesusen urratsen ondoren ausardiaz bide egitea.

 

DECIMOTERCER DOMINGO DEL ORDINARIO. Ciclo C. 27 de junio de 2010

Lecturas
R 19, 16b. 19-21  
Sal 15, 1-2. 5. 7-11  
Ga 5, 1. 13-18  
Lc 9, 51-62
 

REFLEXIONES INICIALES

                Entre radicalidad y libertad. El evangelio, hoy, nos acerca a cuestiones sobre la radicalidad. La 2ª lec,  sobre la libertad. ¿Es posible ser radicales y serlo siempre y en todo? Desde luego, tomando totalidades, es claro que no. A lo más, en campos parciales o por tiempos limitados, salvo apelación a prodigios y milagros. Tendremos siempre en cuenta en el texto el lenguaje oriental, tan inclinado a hipérboles y exageraciones. También las vinculaciones de unos textos con otros más antiguos (1ª lec) para construir sentidos nuevos. Y, finalmente, la radicalidad, como solemos expresarnos. Antes hablábamos más de ella, de llevar las cosas hasta sus consecuencias últimas. Con algo de intransigencia y extremosidad. Todo resultaba así fácil de trabar con lo divino e incondicional. Parece que hoy hablamos menos de ella. Sin almohada, desertando de funerales y despedidas, en camino siempre con Jesús, y hacia Jerusalén y la muerte consiguiente. Radicales en el seguimiento a Jesús, pobre, itinerante, avocado a su muerte. ¿Es factible renunciar a cualquier bien económico, vivir al descubierto, improvisar el mañana y hasta el hoy? ¿O es auténtico deber no hacerlo así y no cargar las necesidades propias a la responsabilidad de otros? ¿Tiene toda radicalidad algo de inconsciencia? Puede que hoy los creyentes radicales sean aquellos que afrontan la vida diaria, monótona, del seguimiento, y ponen la radicalidad en la perseverancia, en la no renuncia a esa fidelidad humilde. Radicales, en la firme esperanza del encuentro, precisamente en apariencias vulgares, poco radicales. ¿Suena a cobardía y renuncia? En la historia, parece que muy pronto las exigencias radicales se delegaron en la vida eremítica y monacal, quedando fuera de la atención de los simples creyentes. Luego, la vida religiosa, ¿en quién las delegó? La división entre fieles y religiosos es más que discutible si queremos partir del seguimiento y sus exigencias. Son para todos los seguidores de Jesús, consagrados en el bautismo. Un vistazo hoy a nuestra comodidad o nuestra radicalidad, a nuestra fidelidad en el seguimiento de Jesús, sea cual sea nuestra ubicación en el actual “organigrama” de Iglesia.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 9, 51 – 62)

*                      DOMINGO  XIII – T.O. – C –  (Junio  27)

*           “IR DE CAMINO”  Palabra clave en el evangelio de hoy  que nos hace Lucas sobre Jesús.
*           El camino evoca siempre un viaje  hacia delante.
*           Jesús  “tomó  la decisión” de ir a Jerusalén, esto es, avanza  en entrega y generosidad, dando en todo muestras del Amor al Padre. Si queremos ser cristian@s, seguidor@s  de Jesús, tenemos que relativizar todo para descubrir la grandeza de la fe, viendo a Dios como nuestra meta.
*           Jesús decide  “SUBIR A JERUSALÉN”; decide dar la vida por el Reino.
*           Jesús llama a seguirle: sin actos violentos; exige seriedad y radicalidad en el seguimiento.   
*           La vida ha de estar  al servicio del Reino, como lo estuvo la suya.
*           Muchas veces decimos, que la vida cristiana es “un camino”; un camino donde no todo es fácil, donde hay dificultades, cansancio, esperanzas que se caen…, pero donde todo también conduce con la mirada de la fe, a la plenitud, a la vida de Dios.
*           Quien mejor recorrió este camino fue Jesús.
“ÉL ES NUESTRO CAMINO” ÉL NOS DA LA LIBERTAD en nuestro caminar.
 Con Él, vamos segur@s.

                        O R A C I Ó N

*           Jesús Maestro y amigo,
Hoy contemplamos tu decisión  de “IR A JERUSALÉN”:
* A dar la cara por el Reino del Padre:
* Denunciarás el comercio religioso.
* Te acercarás a l@s marginad@s.
* Colocarás en el centro a l@s débiles.
* Ofrecerás la alegría del perdón.
* Condenarás la riqueza no compartida.
* Defenderás la oración sincera  que se reconoce en los frutos que produce.
* Rechazarás a los “beat@s” sin corazón.

* Tú, Señor Jesús, no deseas otra cosa que hacer lo que Dios quiere;
Sabes que esa es la vida verdadera, la única que llena el corazón de las personas.
Por ello estás decidido a seguirla hasta el final.
* Llamas a personas libres que quieran libremente seguir tu mismo camino.

* Hoy, Señor, te pedimos claridad y decisión: danos a conocer el Reino de Dios;
Danos tu mismo convencimiento de que Tú eres el enviado del Padre, de que eres la Palabra definitiva de vida.
Danos tu misma decisión  de “IR A JERUSALÉN”, es decir, de ofrecer nuestra vida por el Reino, pase lo que pase en la “Jerusalén” de nuestra vida. AMÉN.

*                  Z U R I Ñ E

DOMINGO DUODÉCIMO DEL ORDINARIO. Ciclo C. 20 de junio de 2010

Lecturas
Za 12, 10-11; 13, 1  
Sal 62, 2-6; 8-9  
Ga 3, 26-29  
Lc 9, 18-24
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                “Aquel día” repite la 1ª lec para señalar un día que resultará inolvidable, un día para la posteridad, un día que marca la llegada de algo que todos esperábamos, el día, por fin, del Señor. “Aquel día”, tantas veces en los profetas y en toda la escritura. No será el último, el fin de los días. Será un día del final, de los que ya se cuenten como finalización, porque la novedad esperada ya ha llegado, y no hacemos otra cosa que vivir de ella, sin soñar novedades ya cumplidas. Aquel día será un día de los del final, de lo que viene tras alcanzar lo que importa, un día de los últimos, pero no el último día.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 9, 18 – 24)

                               DOMINGO  XII. T.O. – C –  (JUNIO  20)

*           Hoy el Evangelio nos centra en la persona misma de Jesús y en su significado para nosotr@s, como respuesta a su pregunta:
*    Y  VOSOTR@S, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO”?
Una pregunta muy personal de Jesús:  ¿Quién soy yo para ti? Solamente a un amig@ se le pregunta: ¿Tú qué piensas de mí?  Esta es la pregunta que hoy nos hace personalmente Jesús a cada un@ de nosotr@s.

*           Para ello, creo es necesario ponerse en ORACIÓN.
*           Conocer personalmente a Jesús desde la  experiencia de la fe*
*           Seguirle a El con generosidad.
*           Pero para este seguimiento, parece que Jesús nos pone o nos propone unas condiciones:
*           Negarse a sí mismo
*           Cargar con la cruz de cada día.
*           Mantener una gran disponibilidad. Él, dio hasta la vida… Solo así alcanzaremos la vida en plenitud y la prolongación del camino de Cristo en la vida de la  Iglesia y en nosotr@s que por el bautismo nos hemos revestido de Cristo.

                                 O R A C I Ó N

*  Y VOSOTR@S, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?

*           Jesús  es  Maestro: antorcha de libertad,
fuente de alegría, viento de paz, victoria sobre toda muerte;  meta de nuestro caminar; compañero de vida y esperanzas… que nadie nos podrá quitar.

*           Jesús es Señor: De Él brota la vida, en  Él nuestra esperanza, con Él todo bien, a Él nuestro reconocimiento, nuestra voluntad,  nuestra justicia, nuestra salvación… que nadie nos podrá quitar.

*           Jesús es Maestro y Señor:
Ya no hay más señores; los señores del dinero, de las leyes, del poder y de los negocios…
*           Todos los príncipes de este mundo están vencidos.

*           Jesús es Maestro y Señor: el que vive y hace vivir; el que nos cura, recrea y salva ayer, hoy y siempre.

*           Jesús es mi Señor. No hay otros señores.
*   JESÚS ES NUESTRO MAESTRO, AMIGO Y SEÑOR.

*  Y VOSOTR@S, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO”?
*¿Podremos contestar todo esto?  O ¿Quizás  más?…

*                      Z U R I Ñ E 

Undécimo domingo del ordinario. Ciclo C. 13 de junio de 2010

Lecturas:
2S 12, 7-10. 13  
Sal 31, 1-2. 5. 7. 11  
Ga 2, 16. 19-21  
Lc 7, 36-8, 3
 

PRIMERAS IDEAS

                El pecado, la ley, el amor, las mujeres afloran en las lecturas de hoy. El final del evangelio nos recuerda un hecho que hasta hace bien poco no tomábamos en consideración: a Jesús, de forma habitual, le acompañaban los doce y un grupo de mujeres, de las que Lc da los nombres y dice que fueron liberadas por Jesús de malos espíritus y enfermedades, y que ayudaban a Jesús con sus bienes. Una presencia cercana a Jesús y su anuncio, que hoy no parece tener continuidad en las  iglesias, y que, si trata de aparecer o de plantearse, provoca toda clase de problemas, tensiones y divisiones. Se pretende concluida esta cuestión, pero sigue fresca y palpitante, dada la lógica de sus preguntas y lo poco escriturístico de las respuestas. Y ahí siguen las mujeres, tan cercanas a Jesús entonces y ahora, y a las que, sólo por dejarse ver, terminamos acusando de ampliar la división en las iglesias. Las mujeres, y sus ausencias y anonimatos. El pecado de David en la 1ª lec lo constituye el asesinato de Urías, no el adulterio o la violencia contra Betsabé. En el evangelio no figuran los nombres de todas las que acompañan a Jesús. Ni el nombre de “la pecadora”, en un detalle entre delicado y despectivo, que  “ningunea” a la mujer y más siendo mala. En siglos posteriores y recientes, no sólo desaparecen los nombres, sino tradición entera de mujeres que siguen de cerca de Jesús y le acompañan en sus desplazamientos. Por fin, vamos recobrando la importancia de las mujeres y sus nombres y, nos han sobrevenido nuevos problemas –nuestros, no de ellas-. Cuidado, no vayamos a perderlas de nuevo.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 7, 36 – 8,3)

*                    DOMINGO  XIº    TIEMPO ORDINARIO   ( JUNIO  13)

*           La protagonista del Evangelio de hoy es una mujer. Debe ser una pecadora según Simón el fariseo.
            La imagen de la mujer es la de alguien que ha sufrido mucho, que ha sido maltratada por la vida y por las personas y, también que ha llevado una vida de pecado..
            Ella se acerca a Jesús, llora, no es capaz de levantar la vista. Sólo se atreve a besar y perfumar los pies del Maestro.
*           Sólo Jesús es capaz de descubrir en ella amor; un amor que relativiza todo lo demás. Por eso, la ofrece perdón, que es otra forma del amor. El amor, el perdón, tienen la fuerza de cambiar a las personas, y eso Jesús lo sabe , y lo practica..
*           El amor, el perdón pueden cambiar a las personas y transformar la sociedad.

                        O R A C I Ó N

*           Jesús, dijo a la mujer: “TUS PECADOS ESTÁN PERDONADOS”.
            “TU FE TE  HA SALVADO, VETE EN PAZ”.

*           CREDO  DE  LAS  MUJERES.

* Creo en Dios, que ha creado a la mujer y al hombre a su imagen y semejanza, y a l@s dos les encomendó el cuidado de la tierra.

* Creo en Jesús, Hijo de Dios nacido de una mujer, María; que escuchaba y amaba a las mujeres, que entraba en sus casas, que les predicaba el Reino.

* Creo en Jesús, que discutió de teología con una mujer sentado al brocal de un pozo, a mediodía y fue a ella a quien primero reveló su mesianismo; y ella se prestó pronta a proclamar la Buena Noticia a la ciudad.

* Creo en Jesús, que fue ungido por una mujer en casa de
Simón, y que reprendió a los invitados que la despreciaban; que dijo a esta mujer que sería recordada siempre por lo que había hecho con él: por ungirle y besarle.

* Creo en Jesús, que no excluyó a la mujer del círculo de sus discípulos, que se hizo acompañar de ellas, que sintió su amor y solicitud, y que les encomendó la Buena Noticia.

* Creo en Jesús, que curó una mujer en sábado, y la mandó enderezarse porque también ella era ser humano.

* Creo en Jesús, que habló de Dios comparándolo con una mujer que barría su casa para encontrar lo que había perdido, que metía levadura en la masa para fermentar todo.

* Creo en Jesús, que se apareció a María Magdalena y la envió con el mensaje de la Pascua: VETE Y DILES…

* Creo en la plenitud del Salvador, en quien no hay judío ni griego, esclavo o libre, hombre o mujer, porque todos somos un@ en Él.

* Creo en el Espíritu Santo,  que nos cubre con sus alas y nos llena de vida. AMÉN.

*                      Z U R I Ñ E

El Santí­simo Cuerpo y Sangre de Cristo. Ciclo C. 6 de junio de 2010

Lecturas
Gn 14, 18-20
Sal 109, 1-4
  
1Cor 11, 23-26
  
Lc 9, 11-17
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                De la acción a los objetos. Siempre la Eucaristía ha sido una acción (“actio liturgica”, dicho en el latín) con su inicio y final, sus actores y su desarrollo. Era en sí misma una acción sagrada o santa. Una acción estrechamente vinculada a otra, la de la muerte en la cruz y la vida que de ella brota. Ha sido un desplazamiento, explicable quizá pero deformante, pasar de la atención que merece y necesita una acción a los objetos que requiere o que produce la misma.  Esto nos ha sucedido con la Eucaristía. Los textos del Concilio sobre la liturgia (SC) ya buscaban reorientar o corregir este cambio, volviendo a la centralidad de la acción litúrgica. Quedaba claro que la hostia y la eucaristía no eran lo mismo. Hoy claramente retornamos al reciente pasado, y cobran importancia y relevancia los objetos y sus cuidados en detrimento de la acción primera y primigenia. De ahí, el culto eucarístico cosificado en la hostia (nunca en el vino), hasta en las primeras comuniones, que se centran más en cosas que en acciones. Las cosas y su mirar o contemplar. No la acción y sus dinámicas. Estático frente a dinámico. Puede resultar algo dualista el planteamiento, pero creo que expresivo de lo que nos sucede en torno a la Eucaristía, “sacramento de nuestra fe”, vehiculación de la misma.

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