* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 14, 1, 7-14)

*     DOMINGO  XXII. T.O.  – C –  (Agosto 29)

*           “El que se enaltece será humillado  y  el que  se humilla  será  enaltecido”.

*           La liturgia de hoy, nos trae de nuevo el mensaje, de lo pequeño, de lo sencillo, en una  palabra  de  la humildad.
            La grandeza de lo pequeño, de la humildad, el ser hermano con los herman@s, de no creernos  l@s mejores y más dign@s que l@s demás; el aceptar a l@s demás por lo que son y no por las apariencias y los cargos que ocupan.
            Estas actitudes son necesarias en esta sociedad en la que vivimos en la que cuenta más el figurar, competir y destacar en los primeros puestos.

*           La referencia al banquete de bodas, es sin duda,El BANQUETE DEL REINO.
            Tod@s somos invitad@s a él. Habla a toda la Iglesia, para que no entre en la dinámica del “poder”, y nos habla a tod@s los cristian@s para que no cedamos al deseo de “dominar” y ser más que nadie.

*                      O R A C I Ó N

*           Señor, nos adviertes que el honor y los primeros lugares no nos corresponden  por nuestra observancia religiosa. Para el cristian@ el  mayor honor debe ser “SERVIR”  a los demás.
*           Ayúdanos Jesús Maestro y Amigo, a comprenderlo y a vivirlo.

*           Que nuestra práctica cristiana, Señor, no endurezca nuestro corazón. Que no antepongamos las normas  a la dignidad  y felicidad de  los herman@s.

*           Jesús, Maestro y Amigo, que los cristian@s sepamos comprometernos políticamente. Que demos ejemplo de coherencia  y entrega a l@s ciudadanos

*           Trabajamos en tu Iglesia, porque nos has llamado, ha sido un don tuyo.
            Que no busquemos otra recompensa más que tu Amor  mismo, hacer  tu voluntad  en  favor  de tod@s y principalmente,  de l@s más necesitad@s.
            Que no busquemos por ello, medallas, diplomas o títulos.
*           Enséñanos a seguir tus huellas de SENCILLEZ, HUMILDAD, ABNEGACIÓN, ENTREGA, y aunque nos cuesta incluso decirlo: ENTREGA  HASTA  LA  CRUZ.

*                    Z U R I Ñ E

DOMINGO XXII DEL ORDINARIO. Ciclo C. 29 de agosto de 2010

Lecturas
Si 3, 17-18. 20. 28-29  
Sal 67, 4-7. 10-11  
Hb 12, 18-19. 22-24a  
Lc 14, 1. 7-14
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                ¿Y la mediocridad? Confieso que las lecturas primera y tercera de hoy me desazonan. Suenan a cálculos interesados y taimados para que nos aprecien más, nos valoren más y, por tanto, nos lo agradezcan de alguna manera. Todo, prudencia y sensatez, sin riesgos. Más, con riesgos bien calculados para neutralizarlos. Hasta la generosidad queda por detrás de la humildad calculada. Por lo visto, o dicho, es importante quedar bien ante los demás. Hasta el proverbio último, más radical, de “quien se enaltece será humillado y quien se humilla, enaltecido” guarda resabios de cálculo. Todos esos consejos radicales (como latiguillos o modismos frecuentes en el evangelio) mantienen la quintaesencia de la paradoja del mismo. Pero, en el de hoy, el entorno resulta encubridor de esa paradoja. Tras ese consejo, todo cambia y retorna el aroma novedoso y fresco del evangelio.

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DOMINGO XXI DEL ORDINARIO. Ciclo C. 22 de agosto de 2010

Lecturas
Is 66, 18-21  
Sal 116, 1-2  
Hb 12, 5-7. 11-13  
Lc 13, 22-30
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Hoy, el esfuerzo. Se trata de un empleo enérgico de las posibilidades físicas o anímicas en orden a algo. Parece que no es actualmente un valor muy en uso. Hasta en el sistema educativo dicen echarse en falta una cierta educación o iniciación en el esfuerzo, un ambiente que lo favorezca. En general, no nos esforzamos y parece imprescindible estar preparados y saber esforzarse en circunstancias determinadas. Ahora bien, ¿tiene mérito el esfuerzo, es bueno el esfuerzo por serlo? Hay personas naturalmente generosas o naturalmente alegres. Personas trabajadoras, creativas, atentas y abiertas a todo. Otros lo consiguen con esfuerzo. ¿Tienen más valor estos segundos, porque se lo han tenido que trabajar? No sólo no está claro, sino que parece claro que es preferible tener las cualidades sin esfuerzo, como algo inseparable de uno mismo y su manera de ser. Empleando un término más de la moral, unos son naturalmente virtuosos y otros han de invertir tiempo y fuerza en conseguirlo. Habrá que favorecer el esfuerzo, pero sin dejar de señalar las virtudes naturales. Dar brillo y lustre a todo lo valioso que surge de nosotros con naturalidad. Es mejor y más valioso lo natural que lo forzado y esforzado.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 13, 22-30)

*      DOMINGO  XXI. T.O. -C  (Agosto  22)

*           Nos dice Jesús en el Evangelio de hoy:
*   Esforzaos en entrar por la puerta estrecha”
            ¿
De qué puerta nos hablará Jesús en el evangelio? Sin duda es la puerta para el Reino de los cielos, la puerta para Dios.
*           ¿
Dónde se encuentra esta puerta? Es difícil decir. Puede ser la puerta de la habitación de un enfermo que visito… el mismo Jesús  ha dicho:
         “Lo que hagáis a él, me lo hacéis a mí”
* *           Puede ser la puerta por la que voy a pedir perdón a quien he hecho daño…
Puede ser la puerta por la que tomo contacto con la creación:
Cuando contemplo la obra de tus dedos…
Puede ser la puerta cuando en el silencio escucho y hablo con Dios…
*           Pero también nos dice que para entrar por esa “puerta”, hay que esforzarse.
*           Nuestro Dios, abrirá esa “puerta”, a todo el que quiera entrar por ella.

*                      O R A C I Ó N

*           Señor Jesús: todas las personas buscamos ser felices; en términos religiosos, buscamos salvarnos.
*           La voluntad del Padre quedó gravada en cada corazón; no hay un ser humano que no pretenda salvación; el trabajo, la cultura, la alimentación, la diversión, la amistad, la religión… son búsquedas de felicidad.

*           Por fin enviándote a Ti, Señor Jesús, que nos manifiestas la verdadera salvación humana:
*           Haciendo realidad el proyecto divino,
*           Haciendo el reino de hij@s y herman@s;
            proyecto que afecta a toda dimensión humana.
*           Sentad@s a tus pies, puede resonar dentro de nosotr@s esta llamada.

*           Esforzaos en entrar por la puerta estrecha”
Nos dices hoy; esa puerta estrecha creemos que eres Tú mismo, Señor.

*           Vivir como Tú es vivir para el Reino de Dios; que con tu presencia entre nosotr@s ya ha comenzado: Es poner la mesa para tod@s
*           Luchar para que toda persona pueda vivir.
            Que toda persona sea respetada.
            Que le ayudemos a encontrar el amor del Padre.
y se sienta herman@ nuestro. Es percibir que siempre espera la salvación definitiva. Salvación que tu muerte y resurrección ha abierto para tod@s la puerta estrecha.

*           Ayúdanos  a hacer vida  de todas tus enseñanzas.
*           Jesús: acércate a toda mujer y a todo hombre; para que encontremos en Ti
, la verdadera vida;
            Que tod@s contemplemos y palpemos la alegría plena, de que Tú, Jesús te hiciste hombre y acampaste entre nosotr@s, para ayudarnos a entrar por  la puerta estrecha y lograr  la  felicidad que es  salvación eterna. AMÉN          
 *                                Z U R I Ñ E

DOMINGO XX. LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA. 15 de agosto de 2010

Lecturas:
Ap 11, 19a; 12, 1. 3-6ª  
Sal 44, 10-12. 16  
1Cor 15, 20-27a  
Lc 1, 39-56
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                En esta fiesta, bien pudieran ser en torno al cuerpo. Pesan todavía demasiado entre los cristianos las concepciones platónicas de baratillo sobre la división alma y cuerpo y sobre la primacía absoluta del alma. La concepción de la Escritura sobre el hombre no tiene mucho que ver con esa reducción a dos términos, y más tomados como antitéticos. Unidas al miedo y las suspicacias al placer, el resultado es unilateral y falso. Durante siglos hemos desconfiado del cuerpo y del placer, y hemos preferido siempre el alma y el sufrimiento, como más cercanos y mejores conductores a Dios. Muchas de nuestras afirmaciones en torno a la sexualidad y al simple bien vivir, adolecen de la desconfianza al cuerpo, de mirarlo con prejuicios que se pretendían revelados o casi divinos.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 1, 39 – 56)

                      FESTIVIDAD DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA. (Agosto 15)

*           En esta  gran fiesta de la Asunción de la Virgen  María, el Evangelio nos habla del encuentro de dos mujeres extraordinarias, María e Isabel, ambas embarazadas. Es un encuentro de dos personas de una fe profunda y comprometida. Isabel sabe reconocer en María la acción de  Dios.
*           María por su parte, se siente pequeña ante la grandeza del Señor. Canta el “MAGNÍFICAT”, con este canto  anticipa  las Bienaventuranzas que su Hijo Jesús proclamará más tarde.

* *                      O R A C I Ó N

*           María se puso en camino…            
           
MARÍA:
           
*
Enséñanos a reconocer en nosotros
las maravillas de Dios.           
Danos sencillez de corazón
 para agradecer al Señor
todo lo bueno que cada día nos regala.
Que no nos llene de orgullo lo que somos capaces de realizar
Sino lo mucho que Dios nos ama, Comprendiendo que todo lo que hacemos,
Él lo hace posible.´

*           El sostiene nuestra vida con su aliento amoroso.
Que cada momento de nuestra vidaSea un canto continuo de gratitud,
¡Engrandece mi alma al Señor!           
Como lo viviste tú, MARÍA, mujer agradecida.
            
Que saltemos de alegría,
 reconociendo el amor de Dios en nuestras vidas.          
Que respondamos al amor que Dios  nos tiene, con nuestro amor.
      MADRE, enséñanos a ser siempre agradecid@s, como tú.
*    María fue una mujer de fe.
*    Que por intercesión de María vivamos como Ella 
     la alegría de ser portador@s  de Dios para nuestro mundo.
 *  Que cantemos contigo:         
   
ENGRANDECE MI ALMA AL SEÑOR,
          
    SE ALEGRA MI SER EN DIOS MI SALVADOR
.
 
                  Z U R I Ñ E
                   
                            
 

DOMINGO XIX DEL ORDINARIO

DOMINGO XIX DEL ORDINARIO8 de agosto de 2010Sb 18, 6-9   Sal 32, 1 y 12. 18-20. 22   Hb 11, 1-2. 8-19   Lc 12, 32-48 PRIMERAS REFLEXIONES                Pueden centrarse en la fe. Nada más básico para cuanto hablamos como creyentes. Con la idea tradicional de fe, como creer lo que no vemos, dejamos de lado algunos aspectos que las lecturas de hoy pueden recordar. Vamos a partir de la conocida formulación de fe en la carta a los Hebreos, al comienzo del capítulo 11 (hoy 2ª lec): “seguridad de lo que se espera, prueba de lo que no se ve”. No sólo es que no lo veamos, es que ya lo esperamos. Es importante lo que se agrega en esta formulación. Como si dijéramos que fe es creer lo que se desea. La pista primera de lo que pueda creerse la marca el deseo, la esperanza, de algo conocido o sospechado y posible. Tendemos, como buenos occidentales, a separar nítidamente las nociones, una cosa es la fe y otra la esperanza. La propuesta de Hb es unirlas, aceptar que entre lo que deseo y lo que creo hay una unidad profunda, núcleo de lo que llamamos fe. Lo que no se ve, se sueña, se crea. Partiendo de cosas que sí se ven o conocen, se posean o no, echamos en falta otras que se sospechan, se desean, se sabe que pueden encontrarse, aunque ahora no. La prueba de lo que no se ve consiste tan sólo en ese hondo y constante desearlas.
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DOMINGO XIX DEL ORDINARIO. Ciclo C. 8 de agosto de2010

Lecturas:
Sb 18, 6-9  
Sal 32, 1 y 12. 18-20. 22  
Hb 11, 1-2. 8-19  
Lc 12, 32-48
 

PRIMERAS REFLEXIONES

                Pueden centrarse en la fe. Nada más básico para cuanto hablamos como creyentes. Con la idea tradicional de fe, como creer lo que no vemos, dejamos de lado algunos aspectos que las lecturas de hoy pueden recordar. Vamos a partir de la conocida formulación de fe en la carta a los Hebreos, al comienzo del capítulo 11 (hoy 2ª lec): “seguridad de lo que se espera, prueba de lo que no se ve”. No sólo es que no lo veamos, es que ya lo esperamos. Es importante lo que se agrega en esta formulación. Como si dijéramos que fe es creer lo que se desea. La pista primera de lo que pueda creerse la marca el deseo, la esperanza, de algo conocido o sospechado y posible. Tendemos, como buenos occidentales, a separar nítidamente las nociones, una cosa es la fe y otra la esperanza. La propuesta de Hb es unirlas, aceptar que entre lo que deseo y lo que creo hay una unidad profunda, núcleo de lo que llamamos fe. Lo que no se ve, se sueña, se crea. Partiendo de cosas que sí se ven o conocen, se posean o no, echamos en falta otras que se sospechan, se desean, se sabe que pueden encontrarse, aunque ahora no. La prueba de lo que no se ve consiste tan sólo en ese hondo y constante desearlas.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Lc. 12, 32 – 48)

*                       DOMINGO  XIX – T.O. – C – (Domingo  8  Agosto)

*           El Evangelio de hoy nos recuerda la importancia de la actitud de “vigilancia” que está muy relacionado con la responsabilidad.
*           Pero, Jesús quiere añadir una razón más a la actitud de vela, de vigilancia que pide a sus discípulos y discípulas. Nos pide una espera anhelante de la llegada escatológica, definitiva del Reino.

*           No es una llamada  a vivir angustiad@s; todo lo contrario. Sabemos que somos responsables de contribuir diariamente a la construcción del Reino de Dios, que ya inauguró Jesús. Sabemos que este Reino no alcanzará su plenitud en este mundo imperfecto, pero eso no nos excusa de poner nuestro grano de arena  cada día, cada instante en su edificación..
.
*           Y el Reino que inició Jesús es justicia, dignidad, amor…
*           Como seguidores, seguidoras de Jesús, tenemos una gran tarea:
*           “Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confío, más se le exigirá”.

*                                        O R A C I Ó N

*           Señor Jesús. La parábola de hoy nos pide que estemos atent@s a las necesidades de nuestro tiempo y que sepamos dar razón de nuestra fe de una manera comprensible, especialmente con nuestro testimonio.

*           Señor, que sepamos reconocerte en las circunstancias que nos tocan vivir y que sepamos darles la respuesta adecuada.

*           Señor, queremos ser buen@s administradores de la creación y de la humanidad.
Que nuestras acciones sean constructivas  y que las realicemos con rectitud de corazón y respeto.

*           Señor, que en los momentos de desánimo seamos capaces de preguntarnos  ¿qué espera el mundo de nosotr@s?…

*           Repítenos, Señor Jesús las palabras que dijiste a tus discípulos:
No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino”. AMÉN

*                      Z U R I Ñ E”     

DOMINGO XVIII DEL ORDINARIO. 1 de agosto de 2010

Lecturas:
Qo 1, 2; 2, 2. 21-23  
Sal 89, 3-6. 12-14. 17  
Col 3, 1-5. 9-11   
Lc 12, 13-21
 

PRIMERAS IDEAS

                Pocas veces en la liturgia (en domingo, esta exclusivamente) leemos el librito del Qohelet o Eclesiastés, el hombre de la asamblea, el predicador de oficio. Libro breve, pero incómodo y singular en el conjunto de las Escrituras. A penas habla de Dios, más bien lo cita, y mantiene posturas nada entusiastas sobre la vida y sus valores. Todo, en nombre de su propia experiencia. Literariamente, un libro trabajado y bello. Su tesis fundamental, que todo es “vanidad”. Y dice que lo ha investigado concienzudamente. Ya la misma palabra “vanidad” es inexacta. Sería también vacío, inconsistencia, sinsentido.

                Se atreve a hablar de riqueza, placer, longevidad, sabiduría, de la naturaleza y el mundo, del tiempo y su recurso, de sí mismo. El resumen siempre idéntico: carece de peso, no tiene consistencia, no merece la pena ni el esfuerzo. Terminan de igual forma el humano y el animal. Los sabios de Israel son en general optimistas y contemplan la creación con muy buenos ojos. De esta tradición se apartan Qohelet y el libro de Job.

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