* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5, 1 – 12a)

*                     CUARTO DOMINGO  T.O. – A –  (Enero 30 de 2011)

*           Hoy el Evangelio nos habla de nuevo del gran proyecto de la vida cristiana:
           “LAS BIENAVENTURANZAS”

* “Alzando los ojos hacia sus discípulos, Jesús dijo:
BIENAVENTURAD@S  L@S POBRES, PORQUE VUESTRO ES EL REINO DEDIOS… (Lc.6, 20)

*           Las bienaventuranzas nos invitan a preguntarnos si tenemos la vida bien planteada o no, y nos urgen a eliminar programaciones equivocadas…
*           Si la Bienaventuranzas aparecen como “Buena noticia” quiere decir que su mensaje no es algo hueco o vacío, sino una realidad presente en nuestra sociedad.
            Hay ya en nuestro mundo frutos y signos de la “buena noticia”, del Reino. Hemos de ser capaces  de descubrirlos. Quien no percibe los signos del Reino ya presente, no puede experimentar su cercanía de paz, fraternidad, verdad, solidaridad, pues sólo desde la experiencia se puede creer.

*                      O R A C I Ó N

*           ESCUCHAR. Ayúdanos Jesús a prestar oído a tu Mensaje. A dejar  que se introduzca  en nuestro corazón

*           CREER. Ayúdanos Jesús de Nazaret, a dejar que la Bienaventuranzas arraiguen en nosotr@s. A dar crédito a tus Palabras. A dejarnos influir por ellas:
“LAS BIENAVENTURANZAS”. Como programa de vida.

*           GOZAR. Alegrarnos por un Mensaje tan nuevo y radical. Saber disfrutar del Evangelio. Disfrutar de nuestros pequeños logros que nos impulsan a seguir ese Camino. EL SER CREYENTE:

*           VIVIR EN POSITIVO.  Jesús de Nazaret, ayúdanos, a valorar la vida y las buenas opciones que vamos tomando, el camino que vamos recorriendo. A no caer en la desesperanza. A sabernos llamad@s, amad@s, enviad@s, por Ti.

*           ANUNCIAR. Ayúdanos a recordar con frecuencia que somos dichos@s, que estamos llamad@s a ser felices si trabajamos para que l@s demás lo sean.

*           Anunciar, testimoniar, este gran MENSAJE DE JESÚS DE NAZARET:
           “LAS BIENAVENTURANZAS
”.

*                      Z U R I Ñ E

Jarraitzaleak

José Antonio Pagola. Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Jesusek, Joan Bataiatzailea kartzelan sartu dutela jakin duenean, Nazaret herrixka utzi eta Galileako aintzira-ertzera joan da, bere misioari ekiteko. Haren lehenengo esku-hartzeak ez du inolako itxura handiosik. Ez du egin miraririk. Soilik, bere ahotsari segituan erantzun dioten arrantzale batzuei dei egin die: «Jarraitu niri».

Horrela hasi zen Jesusen jarraitzaileen mugimendua. Hori izan zen egun batean Eliza izango zenaren ernamuin apala. Hor agertu zaigu lehenengo aldiz Jesusen eta harengan sinesten dutenen artean beti izan beharreko harremana. Kristautasuna, beste ezer baino lehen, Jesusi jarraitzea da.

Honek esan nahi du ezen kristau-fedea ez dela haren irakaspenari atxikitzea soilik, beharrezkoa dela Jesusekiko gure loturak markatzen dituen jokamoldea eta biziera ere. Jesu Kristogan sinestea haren Espirituak arnasturik bizitzea da, Jainkoaren erregetzaren haren egitasmoan lankide izanez eta haren piztuera partekatu ahal izateko haren gurutzea lepoan hartuz.

Betiko tentazioa dugu kristau izan nahi izatea, baina Jesusi jarraitu gabe edo geure fedea dogma bati bai esatera murriztuz edo Jesusi, Jaun eta Jainkoaren Seme bezala harturik, kultua eskaintzera mugatuz. Alabaina, hau da Jesus Jainkoaren Seme gizon eginagan sinesten dugun ala ez egiaztatzeko irizpidea: hari bakarrik jarraitzen diogun egiaztatzea.

Jesusi atxikitzea ez datza hura gizon bezala mireste hutsean, ezta hura Jainko bezala adoratze hutsean ere. Jesus miretsi eta adoratu bai, baina, hari hurbiletik jarraitu beharra sentitu gabe, bere burua kanpoan mantentzen duenak ez du bizi kristau-fedea osorik. Jesusi jarraitzen diona soilik kokatzen da kristau-esperientzia zinez ulertu eta bizi ahal izateko egiazko puntuan.

Egungo kristautasunean egoera paradoxikoa bizi dugu. Hain zuzen, Elizako jendetzat ematen da, ez Jesusi jarraitzen eta jarraitzen saiatzen dena soilik, baita haren urratsei jarraitzea bost axola zaiona ere. Askitzat ematen da bataiatua izatea eta erakundearekin ez haustea norbait ofizialki Jesusen Elizakotzat hartzeko, sekula planteatu ez badu ere hari jarraitzea.

Eliza honetan Jesusez entzun beharko genukeen lehenengo gauza hari baldintzarik gabe jarraitzeko deia da; horretarako, haren ondoren bide egitea eragozten diguten loturetarik, koldarkerietarik eta desbideratzetik geure burua askatuz. Egungo krisialdi hau aukera ona izan liteke kristautasuna bide zuzenean jartzeko eta Eliza Jesusenganantz mugiarazteko.

Geure kristau-elkarte eta –taldeetan era dinamikoan bizitzen ikasi beharra dugu, begiak Jesus josirik, haren urratsei jarraituz eta bizitza gizatar egiten haren lankide izanez. Beste modu batean gozatuko genuke orduan geure fedeaz.

DOMINGO TERCERO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 23 de enero de 2011

Lecturas:
Is 8, 23b-9, 3  
Sal 26, 1.
4. 13-14  
1Cor 1, 10-13. 17  
Mt 4, 12-23

PRIMERAS REFLEXIONES

                Este domingo cae dentro de la semana de oración por la unidad de los cristianos. Un asunto antiguo en todos los sentidos. Hoy ha perdido la fuerza con que acompañó los tiempos aquellos del concilio. Formó parte del “imaginario” de esos años. Luego, con culpa de todos, ha perdido fuerza en interés de los de siempre. Nuestro país tampoco nunca lo vivió con fuerza y ahora mucho menos: sería campeón en la indolencia de este tema. Y ¿nosotros? Creo que suena a cosa muy europea y de poco compromiso. Me atrevo a presentar unas explicaciones de por qué ha perdido fuerza, caso de que la tuviera en algún otro momento. La unidad cobra tintes de totalitarismo y la diversidad ha sido descubierta como riqueza. Todo es verdad, pero no creo que la unidad soñada fuera la de la uniformidad, y pensar o rezar por ella era ya auspiciar otro estilo de unidad: la historia ha dejado ya suficientemente claros sus peligros. De eso se trata, de qué unidad. Y tengo para mí que quienes aspiramos y soñamos con la unidad no la encontramos, ni de refilón, en esas propuestas actuales para unir a los anglicanos que quieren dejar de serlo, como si la actual propuesta fuera referente para la unión sus iglesias. Otra explicación creo que nace de la claridad con que hemos descubierto que la concordia entre religiones urge tanto para la causa de la fe (cualquiera) como para la de la paz y el bienestar de toda la humanidad. Con esa urgencia, resulta algo menor hablar de la unidad de todos los cristianos. Incluso el reconocimiento de la enorme diversidad y las tensiones dentro de nuestra propia Iglesia relativiza la atención a la unidad de los divididos ante la experiencia de nuestras propias divisiones sin verbalizar y sin afrontar. ¿Con todo esto? Algunos seguimos pensando en la urgencia y la necesidad de unión en todas las confesiones cristianas; en que merece la pena rezar siempre por ella y tenerla bien presente; en que no es mucho dedicarle una semana -esta- con una atención preferente. El deseo de unidad por parte del Señor (y de su mejor expresión, el cuarto evangelio) no es en absoluto totalitario. La túnica era inconsútil, toda de una pieza, y se la rifaron y repartieron entre todos, Jn 19, 24. Nuestro deseo hondo de unidad, ese que sin quererlo nos habita, tampoco es totalitario y sí es según el Espíritu.

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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 4, 12 – 23.)

*                          DOMINGO    T.O.  – A  (Enero 23 de 2011)

*           En la lectura litúrgica de este Domingo asistimos a los primeros pasos de Jesús entre las gentes.
            Jesús se va de Nazaret a Cafarnaún, a orillas del lago. Este movimiento quizá viene motivado por el arresto de Juan: Jesús, adulto, en lugar de evitar el peligro sale hacia él.
 La actividad de Jesús  en Galilea tendrá en adelante dos características.

“ENSEÑAR”  y “PROCLAMAR EL EVANGELIO DEL REINO”.
            La segunda, inseparable de la 1ª es “CURAR”  y “PERDONAR”. “Recorría toda Galilea… curando las enfermedades y dolencias del pueblo”. Jesús suscitaba la fe y contagiaba esperanza en cada persona.
            Jesús como Juan, también hablaba de “CONVERSIÓN”. Pero no se dirige sólo a l@s pecadores sino a tod@s, y ahora lo mismo, para que entremos en la dinámica del Reino.
            En esta semana el trabajo por el Reino debe ser. Orar  por la unidad de l@s cristian@s, para que demos pasos de verdadera unidad en el Amor.
 

*                                           O R A C I Ó N

            A través de S. Pablo, en la liturgia de hoy, nos recuerdas  tu amor: Al creer en Ti, al recibir tu bautismo del Espíritu, aceptamos tu  “mismo pensar y sentir”. El bautismo (aunque a veces se nos olvida) nos incorporó a tu vida entregada, a tu cruz. A tu vida consagrada  a la construcción del Reino del Padre…

*           Cristo hermano, únenos a tod@s en tu Amor: Danos coraje para promover con valentía la reforma de la Iglesia siendo fieles a tu palabra y Vida.
*           Que tu Espíritu nos convierta a lo esencial tuyo, a lo necesario; que nos unamos en la oración común y  en la ayuda a l@s más débiles.
*           Permítenos, Jesús, sentirnos identificad@s contigo, como “miembros de tu cuerpo” y que a pesar de ser distint@s, son un solo cuerpo.
           
Pero la realidad histórica nos ha dividido y separado y los cristianos no estamos unid@s.
            Queremos superar las diferencias y conseguir la unidad: “En un solo rebaño y un solo PASTOR”

*          
*         QUE NO OLVIDEMOS, LA RESPUESTA QUE DIMOS A TÚ LLAMADA.   AMÉN

*                      Z U R I Ñ E

DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 16 de enero de 2011

Lecturas:
Is 49, 3. 5-6  
Sal 39, 2-4. 7-10  
1Cor 1, 1-3  
Jn 1, 29-34

PRIMERAS REFLEXIONES

             De nuevo en tiempo “ordinario”, esa designación tan poco atractiva. Más fácil, fijarnos en lo extraordinario. En el desarrollo litúrgico, la atención y el esmero de las comunidades se centra también en lo extraordinario: pascua, navidad y sus preparaciones. Lo ordinario solemos reducirlo a la continuidad imprescindible para llegar de un extraordinario a otro. No apreciamos hoy lo ordinario y el deseo mayor suele ser convertirlo en extraordinario. Pero sólo lo ordinario puede resultar una realidad sin mediaciones. Lo extraordinario incluye el peligro de menospreciar lo básico y consistente, lo que es el fondo mismo de lo real, su consistencia profunda. Hablamos mucho, y seguramente debiéramos hacerlo más, de experiencia. La nuestra, y sus casos particulares, han de anclarse en lo real y universal, sin otra adherencia que el intento de prescindir de todas ellas. En lo “ordinario” surgen las experiencias de nuestros sentidos. La atención a cuanto vemos, oímos, tocamos, gustamos y olfateamos brota en lo habitual, aun cuando nunca viniera mal una mayor reflexión sobre ello. También la conciencia de lo que somos nace de la continuidad, no de la excepcionalidad. La costumbre de vivir nos acomoda a lo que somos y lo extraordinario más bien nos desacomoda, descompone el gesto. Por eso resolvemos la vida, sin mucha conciencia de su resolución, más sobre la marcha que sobre los altos del camino. De su  sencillo transcurrir  y sus mil facetas, brota la sabiduría y, más tarde, sobre ello, montamos lo excepcional. Me hubiera gustado presentar unas pinceladas para recobrar la importancia de todo aquello que parece carecer de ella, siendo en verdad lo decisivo. ¿Cómo hacer de la liturgia de los domingos ordinarios el fuste de la fe? En ella se ha de levantar y sustentar la afirmación de Rom y de Habacuc de que el justo vive de la fe. De la fe que es memoria de la resurrección y aplicación de la misma a lo “ordinario”. Conseguir una celebraciones vivas, aunque reposadas, de esas ordinarias sería, muy probablemente, más necesario que alcanzar grandes celebraciones extraordinarias.

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DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A. 16 de enero de 2011

DOMINGO SEGUNDO DEL TIEMPO ORDINARIO. Ciclo A16 de enero de 2011Is 49, 3. 5-6   Sal 39, 2-4. 7-10   1Cor 1, 1-3   Jn 1, 29-34PRIMERAS REFLEXIONESDe nuevo en tiempo “ordinario”, esa designación tan poco atractiva. Más fácil, fijarnos en lo extraordinario. En el desarrollo litúrgico, la atención y el esmero de las comunidades se centra también en lo extraordinario: pascua, navidad y sus preparaciones. Lo ordinario solemos reducirlo a la continuidad imprescindible para llegar de un extraordinario a otro. No apreciamos hoy lo ordinario y el deseo mayor suele ser convertirlo en extraordinario. Pero sólo lo ordinario puede resultar una realidad sin mediaciones. Lo extraordinario incluye el peligro de menospreciar lo básico y consistente, lo que es el fondo mismo de lo real, su consistencia profunda. Hablamos mucho, y seguramente debiéramos hacerlo más, de experiencia. La nuestra, y sus casos particulares, han de anclarse en lo real y universal, sin otra adherencia que el intento de prescindir de todas ellas. En lo “ordinario” surgen las experiencias de nuestros sentidos. La atención a cuanto vemos, oímos, tocamos, gustamos y olfateamos brota en lo habitual, aun cuando nunca viniera mal una mayor reflexión sobre ello. También la conciencia de lo que somos nace de la continuidad, no de la excepcionalidad. La costumbre de vivir nos acomoda a lo que somos y lo extraordinario más bien nos desacomoda, descompone el gesto. Por eso resolvemos la vida, sin mucha conciencia de su resolución, más sobre la marcha que sobre los altos del camino. De su  sencillo transcurrir  y sus mil facetas, brota la sabiduría y, más tarde, sobre ello, montamos lo excepcional. Me hubiera gustado presentar unas pinceladas para recobrar la importancia de todo aquello que parece carecer de ella, siendo en verdad lo decisivo. ¿Cómo hacer de la liturgia de los domingos ordinarios el fuste de la fe? En ella se ha de levantar y sustentar la afirmación de Rom y de Habacuc de que el justo vive de la fe. De la fe que es memoria de la resurrección y aplicación de la misma a lo “ordinario”. Conseguir una celebraciones vivas, aunque reposadas, de esas ordinarias sería, muy probablemente, más necesario que alcanzar grandes celebraciones extraordinarias.
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* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 1, 29 – 34)

*                         SEGUNDO DOMINGO T.O. – A  (Enero 16 de 2011)

*           En estos Domingos del tiempo ordinario que comenzamos  se trataría de que nosotr@s, cada un@, encontrásemos  nuestro camino y nuestra palabra.
*           Decía el poeta León Felipe que “para cada  persona guarda un nuevo rayo de luz el sol y un camino virgen Dios”…
*           En este tiempo, la Liturgia nos marca un camino de interiorización, de profundización y así encontrarnos con el verdadero Camino, JESÚS. Y la Liturgia de la Iglesia es una invitación constante a que el cristian@ pueda experimentar en su vida un proceso cotidiano de fe y esperanza en la persona de Jesús Hijo de Dios y Salvador nuestro..
*           ¿Por qué no volver a empezar a profundizar en la persona de Jesús para ver su camino y seguirle  más fielmente? 

*           “Este es EL CORDERO DE DIOS  QUE QUITA EL PECADO DEL MUNDO”  nos dice Juan en el Evangelio. Y ser cristiano, es ser testigo hoy entre las personas,  de nuestra fe en JESUCRISTO. Seguir el Camino de Jesús desde la fe y desde las obras. Desde nuestra vida.

*                            O R A C I Ó N

*           Jesús de Nazaret, Juan que nos habla en el Evangelio. Nunca fue discípulo tuyo, pero reconoció tu presencia y no la escondió a sus seguidores y seguidoras.
*           Les animó a seguirte y no se sintió menospreciado.
*           Por eso te pedimos que nos ayudes a que nuestras relaciones laborales, familiares o amistades, les ayudemos a crecer y sepamos retirarnos a tiempo.
*           Que sepamos hablar bien de los demás.
             Que en nuestras conversaciones, digamos lo bueno que hemos visto y seamos personas conciliadoras. Que solamente salga de nuestra boca lo que ayude y haga el bien.
*           Jesús de Nazaret, cargaste con nuestros pecados cuando nos aceptaste sin juzgar nuestras limitaciones. Nos conoces y sabes que te fallamos a Ti y a l@s demás.
*           Nos conoces y sabes que a pesar de todo deseamos hacer el bien y seguirte.
           
*         
Gracias por creer en nosotr@s.
*          Señor, que sepamos  descubrir la presencia de tu Espíritu en el mundo.
*          Que sepamos con valentía, hablar de Tí y siguiendo tu ejemplo, consolar, ayudar, comprender. En una palabra construir tu Reino con Esperanza y Alegría.   AMÉN
*           Z U R I Ñ E

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 3, 13 – 17)

*                      EL  BAUTISMO  DE  JESÚS.  (Enero 9 de 2011)
 
    
“APENAS SE BAUTIZÓ JESÚS, VIO QUE EL ESPÍRITU DE DIOS SE POSABA 
     SOBRE ÉL”:

*           Lo que celebramos hoy es un pasaje que litúrgicamente va a significar el final de todo lo viejo y el comienzo de todo lo nuevo.
            Es como el final de todo aquello que, aunque nosotr@s con nuestros ojos humanos le damos valor, a duras penas lo tiene. Hoy es una fiesta en la cual una vez más la ternura enorme respeto de Dios con nosotr@s, hace que todo lo que hacemos tenga valor, pero también es una llamada de atención para saber que es necesario empezar a tomar otros criterios, ver  las cosas con otros ojos.
            Hoy el cielo se desgarra para decirnos que Jesús es digno de crédito porque es el AMADO DEL PADRE.
            Que la gracia de lo alto no nos abandone nunca para que todo lo que es proyecto llegue a ser realidad si Jesús así lo quiere.

*                                               O R A C I Ó N

*           Señor, con tu Bautismo vuelves a recordarnos que quieres ser uno de nosotr@s.
            Con el Bautismo tomaste conciencia de la misión que el Padre te había encomendado. Te sentiste muy  amado de Dios y capaz de vencer las contrariedades que pudieran presentarse.
*           Señor, quisiste que te bautizará Juan. Esperaste tu turno como un@ más. Que tu ejemplo nos haga más comprensiv@s, más sencill@s, más “iguales”…
*           Ayúdanos, Jesús, a ser cristian@s de verdad, Que vivamos el bautismo con todas sus consecuencias, es lo que nos enseña tu ENCARNACIÓN  dentro de la humanidad. Que sepamos crecer en el servicio y el amor, porque es la Misión que nos encomiendas.
*           Concédenos a nosotr@s, renacid@s del agua y del Espíritu perseverar siempre en tu camino.
            Necesitamos “escuchar con fe tu PALABRA, Jesús, para que podamos llamarnos y ser, en verdad, hij@s de Dios.  AMÉN.

*                      Z U R I Ñ E

EL BAUTISMO DEL SEÑOR. Primer domingo después del 6 de enero. Ciclo A. 9 de enero de 2011

Lecturas:
Is 421, 1-4. 6-7  
Sal 28, 1-4. 9-10  
Hch 10, 34-38  
Mt 3, 13-17

PRIMERAS REFLEXIONES

                Concluye el tiempo litúrgico de la Navidad. Lo hace con un domingo dedicado al bautismo del Señor por Juan. Coloca al Señor en su línea de salida para la misión de anunciar el reino con palabras y obras (2ª lec). Señala por tanto la terminación de su infancia, de su vida más o menos protegida. La reflexión de hoy sobre el bautismo ha de recoger todo eso. El bautismo es el inicio de una vida nueva e insospechada por la acción del Espíritu. El nacimiento propiamente dicho a una nueva realidad que hemos descubierto y en la que nos gustaría desenvolvernos siempre. Jesús ha nacido entre nosotros y lo celebramos en las fiestas de Navidad. Nosotros nacemos por el bautismo en los ámbitos de Dios, en sus campos de fuerza. Nos queda crecer y desarrollarnos en la novedad en que nos encontramos ahora.

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* ORAR CON EL EVANGELIO: (2, 1-12)

*                E P I F A N Í A    D E L   S E Ñ O R  (Enero 6- 2011)

*           La fiesta de la Navidad, es la fiesta de LA LUZ.
Quizá por eso podemos decir que hoy no estamos celebrando una manifestación. La verdadera Epifanía tiene lugar mañana, cuando celebremos la fiesta del Bautismo de Jesús. entonces  sí que Él se manifestará ante tod@s. Hoy, es una especie de llamada y de fuerza que dios hace al interior de toda persona, conozcan o no conozcan a dios, para que acudan a Él.
*           Día a día, la gracia de Dios se manifiesta en alguien. Y día a día nosotr@s debemos manifestar la gracia que desde siempre se ha depositado en nuestro corazón.
                      O R A C I Ó N

* AL VER LA ESTRELLA SE LLENARON DE INMENSA  ALEGRÍA.*

*           Jesús de Nazaret:
También entre nosotr@s llamamos  “estrella”  a quien sobresale: estrella de fútbol y de la canción, de la televisión y del periodismo, de la política y de la ciencia.

*           Al nacer un personaje importante, creía la cultura popular, aparecía una estrella nueva.
            Hasta la tradición judía se hace eco y habla del Mesías  como  “la estrella que se alza en Jacob.”

* Esa estrella eres tú, Mesías y Salvador de todos los pueblos: Naciste en Belén de Judá en tiempos del Rey Herodes, pero “caminarán los pueblos a tu LUZ”.

*           Los magos de oriente representan  a tod@s los no judíos: han visto en la estrella el signo de Dios; han preguntado y han encontrado la revelación; la estrella les hace  “ver al NIÑO con María, su Madre”.

* Esta es también, en el fondo nuestra historia: un misterio inmenso nos hace guiños por todas partes; al preguntar y nos revelaron una respuesta llamativa; la acogida, la paz, el amor… nos llevaron a la fe; y con la fe “vimos al NIÑO con María su Madre”.

*           Y como los magos, te queremos ofrecer: el incienso de nuestro amor como Dios nuestro. El oro de nuestro mejor empeño por construir tu Reino. La mirra, de nuestra vida compartida.

* Hoy,  Jesús de Nazaret, te pedimos por tus seguidores:
* Que seamos signos de tu Estrella.
* Que respetemos y queramos a tod@s.
* Que no impongamos a nadie nuestra cultura.
* Que ayudemos a humanizarse a toda persona.
* Que nos sintamos, herman@s de tod@s.
* Que hagamos  la paz  entre tod@s porque “Dios nos 
  Ama.
 
         Oh Luz de Dios, estrella azul  que brillas en la altura. Brille tu Luz, sobre el portal, cual sol de Amor que oculto está.       
        
Oh Luz de Dios, estrella azul que brillas en la altura.
                            Z U R I Ñ E