* DOMINGO XXVI – T.O – C – ( Septiembre 26)
* Continúa el Evangelio de hoy con el tema del “uso” de los bienes que hemos recibido para administrarlos.
* Es curioso que el Evangelio no nos pone el nombre del “rico”. Quizá sea para que cada un@ de nosotr@s se lo pongamos… a lo mejor el nuestro… Porque quizá en algunas ocasiones hemos actuado como el “rico” de la parábola.
* En cambio el pobre, sí. (Lázaro). El necesitado, el hambriento, el pisoteado por las circunstancias de la vida y la sociedad, para Jesús, tienen rostro, nombre, tiene una dignidad. Son los primeros, los elegidos para el Reino de Dios.
* Este Evangelio nos lleva quizá, a un examen personal, social, eclesial de nuestras actitudes y prioridades.
* O R A C I Ó N
* Señor, ayúdanos a ser just@s y a vivir la aventura de la fe.
Que el amor, la paciencia y la delicadeza sean nuestro distintivo y que sepamos dar razón de nuestra fe en la vida ordinaria.
* Hoy nos alertas, sobre el pecado de omisión. El rico, no hizo nada malo pero no se preocupó y ni tan siquiera se fijó en el pobre Lázaro.
* Líbranos, Señor Jesús del derroche y del consumismo sin freno.
Haznos sensibles a las necesidades y dificultades de l@s que viven a nuestro lado.
En la parábola de hoy, no te limitas a hacer referencia a las desigualdades en la distribución de los bienes materiales y en la necesidad de ser SOLIDARI@S; nos recuerdas también la trascendencia de la vida humana. Nuestra meta es la vida eterna, el encuentro contigo, un encuentro que ya se inicia en este mundo.
Nos vienes a decir, que quien se apega a las cosas materiales, quien no piensa en l@s demás, se encuentra al final del camino con las manos vacías.
* Z U R I Ñ E