GARIZUMAKO 1. IGANDEA, “GURE TENTAZIO HANDIA-NUESTRA GRAN TENTACIÓN”

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mat. 4, 1-11

ECLESALIA «Jesusen tentazioen» kontakizuna ez genuke hartu behar arin-arin. Hor deskribatzen diren tentazioak ez dira ikuspegi moralekoak. Kontakizunak ohartarazten digu geure bizitza hondatu dezakegula, baldin eta Jesusek hartu duen bidetik desbideratzen bagara.

Lehenengo tentazioa joan-etorri erabakitzailekoa da; izan ere, errotik makurtu eta usteldu baitezake gure bizitza. Itxuraz, Jesusi gauza xume eta on bat aurkeztu diote: Jainkoa gosearen zerbitzura jartzea. «Jainkoaren Semea bazara, agindu ezazu harri hauek ogi bihur daitezela».

Alabaina, bat-batean eta era harrigarrian erantzun du Jesusek: «Gizakia ez da ogitik bakarrik bizi, baizik eta Jainkoari ahoari darion hitz orotatik». Bere ogia ez du bihurtu nahi gauza absolutu. Ez du egin nahi Jainkoa bere probetxuaren zerbitzari, Aitaren egitasmoaz ahazturik. Lehenik eta behin Jainkoaren erregetza eta haren zuzentasuna bilatu nahi ditu. Aitaren hitza entzungo du beti.

Gure premiak ez dira asetzen ogia segurtatze hutsaz. Askoz gehiago behar eta desiratzen du gizakiak. Ogirik ez dutenak gosetik eta miseriatik ateratzeko ere, Jainkoari, geure Aitari, entzun beharra dugu, eta geure bihotzean zuzentasunaren, errukiaren eta solidaritatearen ustea esnatu beharra.

Geure tentazio handia gaur egun, gauza guztiak ogi bihurtu nahi dugu. Gero eta maila handiagoan, geure bizitzaren ikusmira murriztea eta mugatzea, geure desioak asetze hutsera; geure bizitzako ideal kasik bakartzat, gero eta neurri handiagoan, ongizate baten eta bereizi gabeko kontsumismo baten obsesioa jartzea.

Geure burua engainatuko dugu, baldin eta pentsatzen badugu hori dela egin beharreko bidea aurrerapena eta askatasuna lortzeko. Ez al gara ikusten ari, jendea mugarik gabeko kontsumismora eta auto-asebetera lerratzen duen gizarte batek ez duela ezer egiten, baizik jendeagan hustasuna eta zentzurik eza sortu eta, bizikidetasunari dagokionez, egoismoa, solidaritaterik eza eta erantzukizunik eza eragin?

Zer dela-eta larritzen gara entzutean, egunero bere buruaz beste egiten duen jende-kopurua era tragikoan ari dela handitzen? Zer dela-eta jarraitzen dugu geure sasi-ongizatean hesiturik, gero eta hesi ez-gizakoiagoak ezartzen, gose direnak gure lurraldean sar ez daitezen, gure bizilekura irits ez daitezen, gure atea jo ez dezaten?

Jesusen deiak lagundu gaitzake jabetzen ezen gizakia ez dela ongizateaz bakarrik bizi. Beharrezkoa du pertsona batek espiritua lantzea, maitasuna eta adiskidetasuna bizitzea, sufritzen ari direnekin solidaritatea garatzea, norberaren kontzientziari erantzukizunez entzutea, biziaren azken Misterioari bihotza esperantzaz irekitzea.

1 Cuaresma (A) Mateo 4, 1-11

NUESTRA GRAN TENTACIÓN

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 05/03/14.- La escena de “las tentaciones de Jesús” es un relato que no hemos de interpretar ligeramente. Las tentaciones que se nos describen no son propiamente de orden moral. El relato nos está advirtiendo de que podemos arruinar nuestra vida, si nos desviamos del camino que sigue Jesús.

La primera tentación es de importancia decisiva, pues puede pervertir y corromper nuestra vida de raíz. Aparentemente, a Jesús se le ofrece algo bien inocente y bueno: poner a Dios al servicio de su hambre. “Si eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes”.

Sin embargo, Jesús reacciona de manera rápida y sorprendente: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de boca de Dios”. No hará de su propio pan un absoluto. No pondrá a Dios al servicio de su propio interés, olvidando el proyecto del Padre. Siempre buscará primero el reino de Dios y su justicia. En todo momento escuchará su Palabra.

Nuestra necesidades no quedan satisfechas solo con tener asegurado nuestro pan. El ser humano necesita y anhela mucho más. Incluso, para rescatar del hambre y la miseria a quienes no tienen pan, hemos de escuchar a Dios, nuestro Padre, y despertar en nuestra conciencia el hambre de justicia, la compasión y la solidaridad.

Nuestra gran tentación es hoy convertirlo todo en pan. Reducir cada vez más el horizonte de nuestra vida a la mera satisfacción de nuestros deseos; hacer de la obsesión por un bienestar siempre mayor o del consumismo indiscriminado y sin límites el ideal casi único de nuestras vidas.

Nos engañamos si pensamos que ese es el camino a seguir hacia el progreso y la liberación. ¿No estamos viendo que una sociedad que arrastra a las personas hacia el consumismo sin límites y hacia la autosatisfacción, no hace sino generar vacío y sinsentido en las personas, y egoísmo, insolidaridad e irresponsabilidad en la convivencia?

¿Por qué nos estremecemos de que vaya aumentando de manera trágica el número de personas que se suicidan cada día? ¿Por qué seguimos encerrados en nuestro falso bienestar, levantando barreras cada vez más inhumanas para que los hambrientos no entren en nuestros países, no lleguen hasta nuestras residencias ni llamen a nuestra puerta?

La llamada de Jesús nos puede ayudar a tomar más conciencia de que no sólo de bienestar vive el hombre. El ser humano necesita también cultivar el espíritu, conocer el amor y la amistad, desarrollar la solidaridad con los que sufren, escuchar su conciencia con responsabilidad, abrirse al Misterio último de la vida con esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

*MIERCOLES DE CENIZA

ORAR CON LA PALABRA DE DIOS: (2.Co. 5.20- 6,2) (Jl.2,12-18)

*    Un año más, llegamos a este tiempo Litúrgico de la Cuaresma. Con el peligro quizá, de hacerlo ya un poco rutinario. Pero la vida es un “proceso”, un “camino” que hay que seguir con ilusión nueva y esperanza.

*    Con el MIÉRCOLES DE CENIZA iniciamos este tiempo de la CUARESMA. Un tiempo que comienza con la invitación “conviértete y cree en el evangelio”. Una frase que repetimos año tras año pero que encierra una llamada a lo más profundo de cada uno de nosotros: conviértete, cambia tu vida. Busca hacer de tu vida Evangelio, Buena Noticia para otros. Nos tenemos que mirar en el espejo de Jesús y moldear nuestra vida con su estilo y su forma de vivir, de hacer. Este tiempo es para interiorizar, reflexionar sobre el rumbo de nuestra vida. Y sobre todo para acoger y entender la mayor prueba de Amor de Jesús: su Pasión y Resurrección. Es lo que puede cambiar nuestro vivir de forma radical.

*          El Miércoles de ceniza, nos introduce muy bien en todo lo que es esencial en la cuaresma: Liberación, conversión, plenitud. Y para eso hay que renunciar a vivir desde la superficialidad y la incoherencia.
No es tiempo de tristeza, es tiempo de alegría.
Es tiempo de CAMINAR EN COMPAÑÍA. El sentido comunitario debe crecer, ya que es toda la Iglesia la que está llamada a CAMINAR  hacia la Liberación, la PASCUA…

*          Debemos descubrir nuestro nomadismo. Somos un pueblo nacido en un creyente ABRAHAM, que se puso en marcha a la búsqueda del Dios vivo. . No somos un pueblo de “sentados”, somos  un pueblo de CAMINANTES, como Jesús de Nazaret. Y El, nos dice” SED PERFECTOS COMO LO ES EL PADRE”… Es hora de CAMINAR.

*          La cuaresma no es privación, es ENRIQUECIMIENTO; no es negatividad, es CREATIVIDAD, un esfuerzo por renovar, cambiar, construir, conquistar, pero claro todo esto requiere esfuerzo con alegría.
*          Es el tiempo oportuno de poner el corazón pecador junto al corazón misericordioso de Jesús y experimentar su calor y su ternura.
La ternura de Dios está en que no nos condena. La ternura de dios está en que nos está esperando siempre. La ternura de Dios está en que tiene paciencia con nosotros. La ternura de Dios está en que nos quiere por encima de nuestro cariño o frialdad. La ternura de Dios está, en la Palabra que quiere decirnos en el secreto del corazón, cuando nos parece que no podemos escuchar nada que nos cambie.

*          ¡La ternura de Dios…!…
*          La cuaresma sabemos bien que es tiempo de preparación para LA PASCUA, un tiempo favorable, para la conversión y el crecimiento.
Es un tiempo de gracia, que vamos a pedir, porque sin ella no hay crecimiento posible de nuestra “estatura” espiritual.

  • En esta Cuaresma, en estos tiempos no fáciles, ¿por qué no nos proponemos crecer en el encuentro hacia el otro, el hermano, el que me necesita? El pobre, el solo, el…
  • Vamos a ponernos en CAMINO. Vamos a celebrar una cuaresma “PEREGRINA”, con todo lo que lleva de desistalación, de búsqueda, de sorpresa, de crecimiento, de confianza y esperanza.
  • ¡ÁNIMO! Y ¡EN MARCHA!
    A esto nos introduce el miércoles de ceniza: a la CONVERSIÓN, al CAMBIO, a DAR UN GIRO A NUESTRA VIDA. A ver si con la ayuda de Jesús de Nazaret, nuestro Dios, somos capaces de darlo de 360º. Empezaremos a lo mejor por 30º, luego 60º… el camino es largo pero apasionante. Que no nos falte GENEROSIDAD y ALEGRÍA.

¿NOS PONEMOS EN CAMINO?

ORACIÓN PARA EL MIÉRCOLES DE CENIZA.

La tierra y el polvo me recuerdan lo que soy y lo que seré
La tierra y el polvo me recuerdan  que Tú Jesús de Nazaret eres mi alfarero, pero no me he dejado modelar, soy arcilla rebelde, ni cocer al fuego de tu Espíritu.

Miércoles de ceniza:

Hora de hacer una hoguera con todo mi egoísmo. Hora de quitar estorbos de mis oídos, y hacer silencio para volver a escucharte y a escucharme.

Miércoles de ceniza:

Como ella,  debo entrar en el horno de tu Espíritu y dejarme transformar en el cántaro que Tú quieras.
Sé que puedo renovarlo y quiero hacerlo con tu ayuda.

Miércoles de ceniza:

Cuarenta días para dejarme encontrar por Ti, para darme cuenta de que me esperas a la puerta de casa.
Cuarenta días para pedirte perdón y ayunar de tantas cosas que me sobran y otros necesitan.
Cuarenta días para escuchar  más atento tu Palabra y dejar que sea tu Pan quien me sacie y tu perdón quien me restaure.
Un poco de ceniza en el rostro me puede poner en camino de verdad:

NO HAY CAMINO FUERA DE DIOS.

Y hoy mismo comienzo el camino de retorno a Tu casa que es mi casa: JESUS DE NAZARET,
MI DIOS. MI AMIGO

ZURIÑE

 

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.6.24-34)

  • DOMINGO 8º. T.O.-A- MARZO-2-2014

*          El pasaje del evangelio de hoy nos muestra, por una parte, que la preocupación fundamental del cristiano ha de ser la búsqueda del Reino de Dios y su justicia.
A la vez, Jesús nos invita a una confianza total en Dios, la misma que Él tenía.
*          Es evidente que tenemos que comer, que debemos vestirnos y hemos de tener una vida digna. Y debemos hacer lo posible para que todo el mundo la tenga. Lo que nos dice Jesús es que estos aspectos de la vida no nos obsesionen a tal punto que nos impidan la auténtica humanización.
“No podéis servir a Dios y al dinero”. Dios no puede reinar  entre nosotros sino preocupándose  de todos y haciendo justicia a los que nadie hace. Por lo tanto, Dios sólo  puede ser servido allí donde se promueve la solidaridad y la fraternidad. Mientras haya pobres y necesitados, toda la riqueza, que uno acapare para sí mismo sin necesidad, es injusta, porque está privando a otros de lo que necesitan. Cuando la riqueza de unos, se está consiguiendo a consta de la pobreza de otros.

*          Cuando uno busca el Reino de Dios y su Justicia, el despego interior se traduce en verdadero compartir. Jesús, después de invitarnos a vivir sin agobios añade: “Buscad el Reino de dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura” Esto significa que la confianza en la Providencia de Dios hemos de vivirla como búsqueda activa de la justicia de Dios entre las personas.
*          En momentos de crisis como los actuales, en los que todos tendemos a buscar con cierta angustia lo que nos parece urgente y vital, esta es la llamada y el reto de Jesús: “No perdáis el ánimo. Dios no se ha olvidado de nosotros. “Buscad el Reino de Dios y su JUSTICIA; lo demás se os dará por añadidura”.
*
ORACIÓN

*                                  EL POBRE SE CANSA DE ROGAR
*          El pobre se cansa de rogar que le hagan justicia. Se ve muy solo porque el rico es muy poderoso y todo lo pretende comprar; todo tiene un precio, se hace dueño de las cosas y de las personas.
Jesús de Nazaret, muchos no te conocen, nadie les ha dicho que eres Bueno, Misericordioso, no saben que también para ellos tienes un Reino de Amor.
*          Pero no basta con decirles quién eres, tampoco basta con enseñarles tu Mensaje. Poco se hace si no compartimos dinero y vida.
*          Llámanos, Jesús de Nazaret, desde los pobres de la tierra; grítanos, para que nos duela muy dentro, para que nos demos cuenta que no nos falta de nada. Y que sepamos responder a la llamada de los pobres en esta sociedad actual, porque es TU LLAMADA. AMÉN
* ZURIÑE

8º DOMINGO T.O., «EL TESORO QUE SOMOS»

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Mt 6, 24-34

Este modo de hablar únicamente es posible en quien ha experimentado «aquello» que es «lo único necesario» (Lc 10,42). Jesús lo nombraba como «Reino de Dios», y se refería a ello como el «tesoro escondido en el campo»: quien lo encuentra –decía-, «lleno de alegría, vende todo lo que tiene y compra aquel campo» (Mt 13,44). Y decía también que se hallaba «dentro de nosotros» (Lc 17,20).

¿Qué es exactamente ese «tesoro» que, cuando se descubre, todo lo demás es «añadidura»?

Los humanos lo hemos nombrado de diversas maneras. En clave religiosa, hemos hablado de «cielo», «salvación», «Dios»… En clave laica, se ha llamado «felicidad», «sentido», «plenitud»… En clave espiritual, finalmente, nos hemos referido a ello como «realización», «despertar», «iluminación»…

Jesús lo llamaba «Reino de Dios». Pero los nombres no sirven de mucho a quien no lo ha experimentado. De hecho, pueden confundirnos, al menos por dos motivos: por un lado, porque al nombrarlo, corremos el riesgo de objetivarlo y percibirlo como separado de nosotros (caemos en la dualidad); por otro, porque tendemos a leerlo en clave voluntarista, como algo que sería consecuencia de nuestro esfuerzo o exigencia (fortalecemos el ego, que ahora se creería «mejor» que los otros, sin contar con que quedaríamos de nuevo frustrados: porque ese «tesoro» no está al alcance de nuestra exigencia).

De entrada, podemos reconocer lo que no es: no es «algo» (un objeto delimitable) y no está «fuera» de nosotros (algo que nos faltaría).

No es tampoco algo que pueda ser dañado ni eliminado. Más bien al contrario, es lo único permanente en medio de todo lo demás, que es cambiante.

Pero, al no ser un objeto, no podemos definirlo ni pensarlo; únicamente podemos serlo. Estamos hablando, por tanto, de nuestra identidad más profunda, aquello que somos y que compartimos con todo lo que es.

Lo nombramos como Presencia o Consciencia de ser; es lo único de lo que no podemos dudar: que somos; es la fuente de nuestro sentido de ser. Pero no podemos buscarlo por el camino del razonamiento –la mente no es herramienta adecuada para ello-, sino en la experiencia inmediata de ser: acallamos el pensamiento, y percibimos la Presencia o Quietud. En la medida en que nos permitimos saborearla, reconocemos la Plenitud y se nos regala la sabiduría.

Lo único necesario, por tanto, es responder adecuadamente a la pregunta: ¿quién soy yo? Sin quedarnos a medio camino –en una respuesta psicológica, por ejemplo; o simplemente mental y emocional-, ese interrogante nos conducirá a aquello que es lo único permanente, la consciencia de ser, el núcleo último de todo lo real, el misterio de lo que es.

Eso –lo que somos- reviste, entre otras, dos características básicas: se halla siempre a salvo y abraza la realidad completa. Nada se pierde, nada queda fuera de ello: eso es –diría Jesús-el «Reino de Dios».

Es esa experiencia –o, por decirlo con mayor precisión, esa comprensión- la que constituye la fuente de toda confianza y de toda desapropiación. En lo que somos, no hay nada que pueda dañarnos. Y si hemos descubierto el tesoro, ¿cómo seguir esclavizados a otros «amos»?

El agobio es síntoma de que hemos desconectado de nuestra verdadera identidad, nos tomamos por lo que no somos, nos hemos alejado de nuestro hogar.

La sabiduría nos dice que no hay que preocuparse por lo que suceda. Nada de lo que suceda puede cambiar lo que somos.

Jesús, el hombre asentando en una confianza inquebrantable, que prevenía contra el agobio, tenía razón: «Buscad el Reino de Dios, y lo demás se os dará por añadidura». Vive en conexión con quien eres, y te verás siempre a salvo y desprendido.

 

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

8. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “EZ DIRUAREN IDOLATRIARI-NO A LA IDOLATRIA DEL DINERO”, José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mateo 6, 24-34

ECLESALIA, 26/02/14. Dirua, erabateko idolo bihurtua den hori da Jesusentzat etsairik handiena, Jainkoak duinago, zuzenago eta solidarioago nahi duen mundu honentzat. Hogei mende dira jada, Galileako Profetak salatu zuela: Gizadiak Diruari eskainitako kultua izango duela beti oztoporik handiena, elkar bizitza gizakoiago baterantz jo ahal izateko.

Guztizkoa da Jesusen logika: «Ezin izan zarete Jainkoaren eta Diruaren zerbitzari». Jainkoa ezin izan da errege munduan, ezin izan da guztien Aita, baldin eta zuzentasuna exijitzen ez bada bizitza duin batetik baztertuak direnentzat. Horregatik, Jainkoak nahi duen mundu gizakoiago horrentzat ezin lan egin dute, aberastasunak metatzeko irrikak harturik, jenderik ahulena baztertu eta goseari eta miseriari emanik uzten duen ekonomia bat sustatzen dutenak.

Txundigarria da Frantzisko aita santuarekin gertatzen ari dena. Komunikabideek eta interneten zirkulatzen duten sare sozialek Frantziskoren keinurik txikienen berri xehetasun-mota oroz ematen digute; baina ezkutatu egiten dute, era lotsagarrian, Gizadi osoari egiten dion deiadarrik premiazkoen hau: «Ez borobil bat ekonomia baztertzaile eta zital bati. Hiltzailea da ekonomia hori».

Alabaina, Frantziskok ez du argudiatze luzeen beharrik, ezta analisi sakonen beharrik ere, bere pentsaera adierazteko. Gai da bere haserrea hitz argi eta adierazkorrez laburtzeko; edozein teleberriren albistegiren lerroburu edota edozein lurraldetako prentsaren titulu nagusi izan litezkeen hitzez, alegia. Adibide batzuk, soilik.

«Ezin onar liteke albiste ez izatea adineko pertsona bat hotzak hiltzea kale gorrian eta, aldiz, albiste izatea burtsak bi puntuz behera egin izana. Bazterketa da hori. Ezin onar liteke janaria botatzea, goseak dagoen jenderik baden bitartean. Zitalkeria da hori».

«Aurpegirik gabeko eta zinezko helburu gizatarrik gabeko ekonomia baten diktadurapean» bizi gara. Ondorioz, «gutxi batzuen irabaziak esponentzialki hazten diren bitartean, gehiengoen irabaziak gero eta beherago doaz gutxiengo zoriontsu horren ongizatearen aldean».

«Ongizatearen kulturak anestesiatu, sorgortu egiten gaitu, eta ez gara lasai gelditzen, baldin eta merkatuak artean erosi ez dugun zerbait eskaintzen badigu; eta, ahalbide faltaz hegoak ebakirik gelditu diren beste bizitza horiek ezertan erasaten ez diguten ikuskari huts gertatzen zaizkigu».

Frantziskok berak esana duenez, «mezu hau ez da marxismoa, baizik Ebanjelio hutsa». Gure kristau-elkarteetan etengabeko oihartzuna izan beharko lukeen mezu bat da. Horren kontrakoa, Frantziskok esaten digun beste honen seinale izan liteke: «Besteen garrasiez errukitzeko ezgai bihurtzen ari gara, ez dugu jada negarrik egiten gainerakoen dramaren aurrean».

 

8 Tiempo ordinario (A) Mateo 6, 24-34

NO A LA IDOLATRÍA DEL DINERO

 

ECLESALIA, 26/02/14.- EL Dinero, convertido en ídolo absoluto, es para Jesús el mayor enemigo de ese mundo más digno, justo y solidario que quiere Dios. Hace ya veinte siglos que el Profeta de Galilea denunció de manera rotunda que el culto al Dinero será siempre el mayor obstáculo que encontrará la Humanidad para progresar hacia una convivencia más humana.

La lógica de Jesús es aplastante: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Dios no puede reinar en el mundo y ser Padre de todos, sin reclamar justicia para los que son excluidos de una vida digna. Por eso, no pueden trabajar por ese mundo más humano querido por Dios los que, dominados por el ansia de acumular riqueza, promueven una economía que excluye a los más débiles y los abandona en el hambre y la miseria.

Es sorprendente lo que está sucediendo con el Papa Francisco. Mientras los medios de comunicación y las redes sociales que circulan por internet nos informan, con toda clase de detalles, de los gestos más pequeños de su personalidad admirable, se oculta de modo vergonzoso su grito más urgente a toda la Humanidad: “No a una economía de la exclusión y la iniquidad. Esa economía mata”.

Sin embargo, Francisco no necesita largas argumentaciones ni profundos análisis para exponer su pensamiento. Sabe resumir su indignación en palabras claras y expresivas que podrían abrir el informativo de cualquier telediario, o ser titular de la prensa en cualquier país. Solo algunos ejemplos.

“No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de la calle y que sí lo sea la caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión. No se puede tolerar que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es iniquidad”.

Vivimos “en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Como consecuencia, “mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz”.

“La cultura del bienestar nos anestesia, y perdemos la calma si el mercado ofrece algo que todavía no hemos comprado, mientras todas esa vidas truncadas por falta de posibilidades nos parecen un espectáculo que de ninguna manera nos altera”.

Como ha dicho él mismo: “este mensaje no es marxismo sino Evangelio puro”. Un mensaje que tiene que tener eco permanente en nuestras comunidades cristianas. Lo contrario podría ser signo de lo que dice el Papa: “Nos estamos volviendo incapaces de compadecernos de los clamores de los otros, ya no lloramos ante el drama de los demás”. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5.38-48)

DOMINGO 7º – T.O. –A,  FEBRERO 23-2014

En el fondo del evangelio de hoy descubrimos un profundo convencimiento de Jesús: el perdón el Amor, la misericordia vienen de Dios y cuentan con su fuerza.
Para entender la novedad de las palabras de Jesús hace falta conocer la ley y las costumbres de aquella época. El  pueblo de Israel ya conocía el mandato de Amor por los libros sagrados. Pero este mandato estaba condicionado por la leyes y costumbres como la ley del Talión (ojo por ojo, diente. diente…) En el mundo de hace 2000 años, no era una ley de venganza sino de frenar  la violencia y la venganza… Jesús propone otro camino. Jesús en cambio vence el odio por Amor, lo cual no significa pasividad. La invitación a “poner la otra mejilla” parece que tiene muy poco de esa actitud… amad a vuestros enemigos, nos dice… y rezad por los que os persiguen… Un programa de valientes que nos desconcierta, porque es lo contrario de nuestras reacciones. Y, por tanto, ahí tenemos la norma humana del Dios invisible, Jesús, Ley nueva que vive El mismo y que lo propone a sus discípulos y a la muchedumbre.
Jesús, hizo una síntesis de lo que esto significa cuando en el interrogatorio ante el sumo Sacerdote, fue abofeteado (Jn. 18.22-23). Él, no puso la otra mejilla sin más, sino que se quejó de aquella violencia: “¿Por qué me pegas?” Jesús, con esto nos enseñó, que ante la agresión no se debe responder agrediendo, pero tampoco callarse sin más. Es necesario protestar ante las injusticias, pero sin violencia y esto, es hacer ver los abusos y una buena manera de amar a los prepotentes para que cambien.

Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. Esta invitación de Jesús hecha a sus discípulos, parece desmedida., pero es una llamada de Jesús a la práctica de la compasión y la misericordia, así es dios. Pero también a ser santos desde la protesta contra una sociedad injusta, que ejerce todo tipo de violencia contra los pobres e inocentes.
Lo que Jesús ha visto con claridad y quiere cambiar es que no se lucha contra el mal y no se construye el Reino cuando se destruye a las personas. Hay que combatir la injusticia y el mal sin buscar la destrucción del adversario. Jesús insiste en que la acogida, el amor el ser amable, no sólo sea ante el amigo o la persona agradable, sino incluso ante quien nos rechaza. Recordemos unas palabras suyas que nos revelan su estilo de ser:

Si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario?”…

  • ORACIÓN
  • Jesús de Nazaret, ayúdanos a vivir a tu estilo, queremos, pero nos resulta difícil…

Y vemos que el sol sale, para buenos y malos y lo mismo la lluvia… A todos ofreces tus palabras de Vida.
Amas a todos, pero no eres neutral: Amas al injusto, pero detestas la injusticia. Amas al pobre, pero detestas la pobreza… Amas al pecador, pero detestas el pecado…

Tú nos propones construir la persona y la comunidad a partir de la bondad y el amor gratuito y la generosidad.

A veces nos da miedo tu propuesta Jesús de Nazaret, porque pensamos que si hacemos lo que tú nos dices los demás nos pasarán por encima.

Y tú, sigues invitándonos a no tener miedo ni a poner límites para seguir el camino del Evangelio.

Ayúdanos a confiar en la fuerza de tu Amor, a creer de veras en tu Palabra, a dejarnos transformar desde dentro por la presencia de tu Espíritu Santo.

Que no busquemos otros modelos para la construcción de nuestras vidas y de nuestras comunidades y familias a no ser el que Tú nos ofreces.

Que nuestro deseo sea acoger el Reino que el Padre quiere construir contigo y con nosotros. AMÉN
* ZURIÑE

 

 

7º DOMINGO T.O., «SABIDURÍA Y COMPASIÓN», E. Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Mt 5, 38-48

De entrada, puede sonar extraño leer semejante consigna: «Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto». Sobre todo, si somos conscientes, tanto de las nefastas consecuencias del perfeccionismo, como de los problemas no resueltos que busca ocultar –y que suelen guardar relación directa con sentimientos de culpabilidad y de indignidad-.

Algunos exegetas interpretan que, en hebreo, se querría aludir a algo «completo». En ese sentido, la invitación a ser «perfectos» habría que entenderla como una llamada a aceptarse en toda la propia verdad. Este sentido sería totalmente asumible desde una antropología humanista, como un principio básico de unificación y crecimiento: acéptate con toda tu verdad, con tu luz y tu sombra, tus aciertos y errores, tus cualidades y defectos…

Pero no sería extraño que el escriba autor del evangelio quisiera realmente hacer una llamada a la «perfección», tal como la han entendido muchas personas religiosas a lo largo de la historia. El propio grupo fariseo se caracterizaba por una actitud de ese tipo y numerosos colectivos religiosos han nacido y han crecido siguiendo las pautas de formación del llamado «ideal de perfección», que tanta rigidez, culpabilidad, escrúpulos… y fariseísmo ha generado.

No sería extraño que esa fuera la interpretación de Mateo, porque ya Lucas modifica las palabras de Jesús para escribir: «Sed misericordiosos [compasivos] como vuestro Padre es misericordioso [compasivo]» (Lc 6,36). Sin duda, esta expresión parece más ajustada, incluso por todo el contexto.

La compasión constituye una de las entrañas del mensaje evangélico, y ha sido especialmente subrayada por Lucas. Jesús aparece fundamentalmente como el hombre compasivo y fraternal, hasta el punto de identificarse con todos, especialmente con aquellos que pasan necesidad, llegando a decir: «Lo que hicisteis a uno de ellos, me lo hicisteis a mí» (Mt 25,31-45).

Porque la compasión nace de la comprensión. Solo cuando yo sé –no conceptual, sino experiencialmente- que «tú eres otro yo», brotará de mi corazón un sentimiento compasivo y una acción eficaz en tu favor.

Y únicamente entonces seremos capaces de leer y comprender las palabras de Jesús que recoge el texto que estamos comentando. Sin aquella experiencia –sin la sabiduría que nace más allá de la mente-, es imposible amar al enemigo, dar la capa a quien te quiere quitar la túnica, o no rehuir a quien te pide.

Una tal actitud brota únicamente en aquellas personas que, de un modo consciente o no, se viven en conexión con su verdadera identidad, la identidad compartida con todos los seres. De otro modo, es imposible. Y convertimos el texto del evangelio en un principio moralizante que exige algo inhumano, para terminar frustrados, decepcionados o cínicos.

Vivirse en conexión con la verdadera identidad implica haber tomado distancia del ego, hasta el punto de dejar de creer que lo es que bueno para el ego es bueno para mí. Y empezar a descubrir justamente lo contrario: quien «yo soy» sabe que «tu bien es mi bien», porque somos solo uno.

Lo que ocurre es que eso no puede verse ni vivirse desde el yo. Porque mientras dure nuestra identificación con él, no podremos hacer otra cosa que sostenerlo a toda costa y a cualquier precio.

Sin embargo, en los momentos en que nos hallamos en conexión con nuestra verdadera identidad, no solo amamos lo que es, sino que vemos caer cualquier exigencia egoica, porque el ego ha dejado de ser nuestro centro de interés.

La conclusión a la que llegamos parece evidente: se trata de favorecer la comprensión, de crecer en consciencia. Y ello implica avanzar en la desidentificación del yo. Todos los medios que nos ayuden a reconocer que no somos el yo, serán bienvenidos como herramientas que nos hacen crecer en libertad y en consciencia de nuestra verdadera identidad.

Esta es, en mi opinión, la razón última por la que Jesús no fue un moralizador, sino un maestro de sabiduría. Porque solo desde la sabiduría (= el reconocimiento «saboreado» de nuestra verdadera identidad) es posible la compasión.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

7. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “DEI ESKANDALAGARRI BAT-UNA LLAMADA ESCANDALOSA” de José A. Pagola

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

Mt. 5, 38-48

Maitasunerako deia liluragarria izan ohi da beti. Segur aski, jende askok onartu zuen Jainkoa eta lagun hurkoa maitatzeko Jesusek egindako deia. Legearen sintesirik hobena zen dei hura. Baina imajina ez zutena izan zen, behin batean arerio edo etsaiak maitatzeko eskatuko ziela.

Alabaina, horixe eskatu zien Jesusek. Bibliako tradizioaren inolako sostengurik gabe, bere herriaren otoitza elikatzen zuten mendekuzko salmoetatik urrunduz, bere ingurunean arnasten zen gorrotozko giro orokorrari aurre egunez, ezin argiago hots egin zuen Jesusek dei hau: «Nik, ordea, hau diotsuet: Maitatu zeuen etsaiak, egin on gaitzesten zaituztenei eta otoitz egin izen txarra jartzen dizuetenei».

Eskandalagarria da Jesusen hizkuntza, eta harrigarria; baina bat dator Jainkoaz berak duen esperientziarekin. Aita ez da gogorra: maite ditu bere etsaiak berak ere, ez dabil inor nola galduko. Bere handitasun ez du jartzen mendekuan, baizik guztiak baldintzarik gabe maitatzean. Jainko horren seme edo alaba dela uste duenak, ez du munduan gorrotorik ereingo, ezta ere inor suntsituko.

Etsaia maitatzea ez da Jesusentzat bigarren mailako bat, ez da zuzentasun heroiko batera deituak liratekeen pertsonentzat. Dei horrekin, etsaiarekiko beste jarrera bat txertatu nahi du historian: errotik atera nahi du mundutik gorrotoa eta indarkeria suntsitzailea. Jainkoaren antzeko izan nahi duen batek ez du elikatuko inoren aurkako gorrotorik, baizik eta gizon-emakume guztien ona bilatuko du, etsaiena barne.

Etsaiarekiko maitasunaz mintzo denean, Jesus ez da ari, gaitza egiten digunarentzat gugan txera-, sinpatia- edo maitasun-sentimendua elikatzeko eskatzen. Etsaiak kalte egiten ahal digun etsai izaten jarraituko du, eta nekez aldatuko dira gure bihotzeko sentimenduak.

Etsaia maitatzeak hau esan nahi du lehenik eta behin: halakoari kalterik ez egitea, ez ibiltzea nola kalte egingo, ez desiratzea kalterik. Ez dugu harritu behar halakoarentzat maitasunik sentitzen ez badugu. Berezkoa du batek zauritua edo umiliatua sentitzea. Hau da kezkatzekoa: gorrotoa eta mendeku-egarria elikatzen jarraitzea.

Baina, jakina, kontua ez da gaitzik ez egitea bakarrik. Urrats batzuk aurrera egin genitzake, premian ikusten badugu on egiteko prest egoteraino. Ez dezagun ahaztu, gizakoiago garela barkatzen dugunean, ez eta mendekatzen garenean halakoaren zoritxarraz poztuz.

Ez da gauza erraza etsaiari zinez barkatzea. Zenbait inguruabarretan, gerta dakioke jende bati, izatez, ezinezko gauza izatea bere bihotza ukapenetik, gorrototik edo mendeku-egarritik liberatzea. Ez genuke juzgatu behar inor ere kanpotik. Jainkoak bakarrik ulertzen gaitu, hark bakarrik barkatzen digu baldintzarik gabe, baita barkatzeko gai ez garenean ere.

 

7 Tiempo ordinario (A) Mateo 5, 38-48

UNA LLAMADA ESCANDALOSA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 19/02/14.- La llamada al amor es siempre seductora. Seguramente, muchos acogían con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les hablara de amar a los enemigos.

Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la oración de su pueblo, enfrentándose al clima general de odio que se respiraba en su entorno, proclamó con claridad absoluta su llamada: “Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os calumnian”.

Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en vengarse sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo de ese Dios, no introducirá en el mundo odio ni destrucción de nadie.

El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús, dirigida a personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo porque quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de todos incluso de sus enemigos.

Cuando Jesús habla del amor al enemigo, no está pidiendo que alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro corazón.

Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor alguno hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos hemos de preocupar cuando seguimos alimentando el odio y la sed de venganza.

Pero no se trata solo de no hacerle mal. Podemos dar más pasos hasta estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos que cuando nos vengamos alegrándonos de su desgracia.

El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias a la persona se le puede hacer en aquel momento prácticamente imposible liberarse del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. Mt.5.17-37)

• ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt. 5. 17-37)
• DOMINGO 6º. T.O. –A- 16 FEBRERO.

* El pasado domingo escuchábamos a Jesús decir a sus discípulos “vosotros sois la sal, vosotros sois la luz”. Y ahora les dice: “No penséis que he venido a suprimir la ley y los profetas; sino a dar plenitud” es decir descubrir su verdadero sentido. La ley es como un indicador de dirección en el camino, marca los límites del camino, pero no es el camino.
* Jesús llama a vivir “en otra onda”, no la de la ley sino la del Espíritu y el corazón, porque es desde dentro donde las personas ponemos en juego la fidelidad a Dios y la entrega a los demás.
* Jesús nos da la síntesis de sus palabras en el versículo 20: “si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos”. Jesús, libera de la opresión de la ley y de las tradiciones.
* Dios sigue trabajando en la Historia y el espíritu habla en ella. Dios no quiere una actitud de esclavos. La fe es una respuesta en el plano del amor. En la carta a los hebreos se nos dice: en muchas ocasiones y de diversas maneras Dios habló antiguamente por los profetas. Ahora, nos ha hablado “POR SU HIJO”. Jesús resume “y sobre todo ilumina, con sus palabras y vida” la verdadera ley está en el amor… a veces buscamos el cumplimiento de la ley por la seguridad que nos da. Hemos cumplido… tenemos méritos… podemos enseñar nuestra hoja de servicios…
Jesús se carga esta actitud de los que queremos reducir la vida a cumplimiento de preceptos.
La ley de Jesús como decimos es el amor: dar vida, respetar al otro, servir, querer, animar, compartir…
• Sería bueno que después de reflexionar este Evangelio nos hiciésemos alguna pregunta:
• ¿Vivimos agarrados a los preceptos? O ¿Estamos en el camino de la liberación del espíritu de la fe? El evangelio, Jesús, su camino, su vivir, es el mejor indicador. Y nos dice:
“No penséis que he venido a suprimir la ley, no, vengo a darle plenitud, no legalismos”
* El agua de la vida la recibimos de Dios, como una lluvia; pero llueve sobre nosotros para que nos hagamos manantial y brotemos agua viva de vida verdadera, así el Reino dará sus frutos.

* ORACIÓN
Jesús de Nazaret. Ayúdanos a vivir en la Verdad. A veces más que eso nos gusta aparentar.
Tú en cambio nos dices cual es lo importante de la ley:
Que sepamos construir la persona y la comunidad a tu estilo. No reunirnos por cumplir, sino para celebrar el encuentro contigo que nos enseñas a vivir con bondad, con amor gratuito, la generosidad.
Tú, sigues invitándonos a no tener miedo para seguir el camino del Evangelio que eres TÜ y con delicadeza y amor y estilo de vivir, comunicarlo a otros.
Ayúdanos a creer y confiar en la fuerza de tu Palabra y a dejarnos transformar desde dentro por la presencia de tu Espíritu en nosotros.
Que nuestro deseo sea construir el Reino que el Padre quiere construir, aquí y ahora, contigo, Jesús de Nazaret y con nosotros. AMÉN
*ZURIÑE

6º DOMINGO T.O., «MIRAR DESDE EL CORAZÓN», Enrique Matínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano

FE ADULTA

Mt 5, 17-37

El escriba que era Mateo se vio atrapado en un conflicto, al igual que la mayor parte de su comunidad: ¿cómo conciliar la novedad de Jesús con la fidelidad a la ley de Moisés?

Es ese dilema el que produce, en el evangelio, afirmaciones que suenan contradictorias (por más que los exegetas traten luego de armonizarlas): así, se dice que se ha de cumplir hasta la última tilde de la ley pero, al mismo tiempo, se habla de una «justicia» mayor que la de los letrados y fariseos; se afirma que Jesús no viene a abolir la ley, pero a continuación se formulan las famosas «antítesis» («se dijo…, pero yo os digo…»), que suponen una auténtica ruptura con la ley anterior.

En cierto modo, da la impresión de que las primeras comunidades judeocristianas –como la del propio Mateo- se vieron obligadas a mantener un equilibrio no siempre fácil entre quienes enfatizaban la novedad y quienes, por el contrario, buscaban salvar a toda costa la ortodoxia tradicional.

Con esta clave de lectura, resulta más fácil dar razón de las contradicciones del texto. Por otro lado, las dificultades surgidas en la vida cotidiana de la comunidad explicarían también esas referencias minuciosas acerca de los pleitos.

Con respecto a las conocidas antítesis, lo más llamativo, sin duda, es su radicalidad. Una radicalidad que apunta al corazón: no se trata solo de «no matar», «no adulterar» o «no jurar». Recurriendo a un estilo hiperbólico, tan del gusto oriental, Jesús apunta directamente a la necesidad de vivir en conexión constante con lo mejor de nosotros mismos, es decir, anclados en esa identidad profunda que compartimos con todo y con todos.

Solo desde ese «lugar» –con esfuerzo, pero sin ningún tipo de voluntarismo- es posible «ver» de tal manera que lo que brote de nosotros lleve el sello del amor, hasta en lo más pequeño.

Esa forma de «ver» y de vivir está por encima del culto. Por ello, el texto insiste en priorizar la reconciliación por encima de la ofrenda del altar.

Cuando uno se asoma por determinados portales de Internet que se dicen cristianos y lee los insultos groseros con los que se descalifica a quien manifiesta una opinión diferente, le duele constatar lo lejos que estamos aún de las palabras del Maestro, lo lejos que estamos aún de «ver».

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com