* ORAR CON EL EVANGELIO: Mc.10.17-30)

*DOMINGO XXVIII. T.O. –B–  11 Octubre 2015

 

*    Como todas las semanas escuchamos la Palabra de Dios, llena de Fuerza. Una Palabra que es viva y eficaz que cumple su cometido para indicarnos el camino y hacernos ver cómo tenemos que vivir. También nos habla del Reino de Dios mostrándonos las actitudes necesarias para recibirlo.

  • La escena de Jesús  y su interlocutor rebosa franqueza y espontaneidad:
    Maestro bueno. ¿Por qué me llamas bueno? Sabes los mandamientos.

Los he cumplido desde pequeño… Una cosa te falta…

El Evangelio de hoy viene a llamarnos la atención sobre un peligro, el de confundir las cosas y no saber por donde andamos.

  • Ser cristiano significa no ser mejor que los otros, solamente que es diferente, porque ser
    cristiano es tener a Dios como único bien, como único tesoro, cómo única riqueza como nos lo indica Jesús hoy en el Evangelio. Sin embargo, ¡cuántas cosas que no son Dios ni de Dios, son consideradas como buenas por nosotros hoy día!: El poder, el dinero, la vida fácil y cómoda, el que nadie nos moleste ni se meta en nuestra vida. Porque quien tiene a Dios como único bien no tiene otra alternativa que verlo todo desde la óptica de Dios. Desde esa óptica, es aceptable el tener, el poseer; pero uno descubre que no es lo principal. Lo principal es el COMPARTIR. No es malo tener dinero; lo malo es aferrarse a él, querer guardarlo para uno solo, acumularlo mientras otros no tienen ni para sobrevivir, convertirlo en el Dios de uno.

Y así podríamos ir recorriendo la lista de todos los bienes: progreso, cultura, sin ponerlo al servicio de los demás.

*          Nadie puede plantearse hoy su fe en Dios, Padre de todos, Creador del mundo, sin tener por delante “el pecado del mundo” su estructura universal injusta y mortífera. Creer en Dios reclama justicia; la justicia exige solidaridad y lucha contra las causas de la pobreza…

*          El evangelio de Marcos hoy transformó el tema de ricos y pobre en un tema de CONVERSIÓN.

También hoy, la justicia y la solidaridad exigida por la fe en Dios, pasan a ser un PROCESO DE CONVERSIÓN para nosotros.

  • Nos hace falta SABIDURÍA CRISTIANA. Sabio será el que siga a Jesús camino del Reino, o sea, el que escuche su llamada y dejando todo lo que frene su generosidad, sirven fielmente los programas del Reino de Dios tal como hoy se presentan: con Servicio, fracasos, persecuciones y gozos en el Espíritu. Sabios, por tanto, son los amigos de Jesús que se demuestran por el amor y la alegría con que se sirve a los pobres y excluidos.

 

ORAMOS

Jesús  de Nazaret, te damos gracias porque nos das a conocer dónde está la verdadera alegría y te pedimos hoy la luz del Espíritu y la sabiduría del corazón para saber escoger lo que nos hace bien, nos construye como personas y ayuda a vivir en un mundo más humano y fraterno

Que estemos siempre abiertos a acoger tu palabra, que penetre en nuestro interior y nos ayude a distinguir lo que nos hace bien y lo que nos perjudica y así descubramos la riqueza de compartir  con los demás.

Que sepamos vivir tu Reino de vida:

Que creamos que Dios es Padre que nos ama siempre.

Que trabajemos para que se realice siempre su voluntad amorosa.

Que haya pan, salud, fraternidad, vida… para todos.

Que sepamos perdonar como Dios nos perdona.

Que vivamos en “justicia, paz y alegría en el Espíritu. AMÉN. ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc. 10.2-16)

  • DOMINGO XXVII. T.O. –B- (4 octubre 2015)

En este Evangelio descubrimos, que los fariseos preguntan a Jesús no de conocer el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino “para ponerlo a prueba” y ver si estaba del lado de  los más permisivos o con los más rigoristas.  Ellos se amparan en la ley, pero Jesús la aclara y corrige con una autoridad sorprendente. Sus palabras no son jurídicas sino proféticas y evangélicas. El proyecto de Dios es un proyecto de amor, de ayuda mutua, de unión estable y permanente, en igualdad de derechos del hombre y la mujer.

Lo que Dios ha unido, el hombre no puede separarlo. Pero tampoco es voluntad de Dios que no pueda enmendarse un error,  ni que la gente viva infeliz para siempre por prolongar una situación insostenible.

El ideal es el para siempre y ojala que lo fuera así para todas las parejas que se casan. El amor de Dios para con nosotros es un amor eterno y el amor del sacramento del matrimonio significa el amor de Cristo a su Iglesia; un amor que no es temporal, sino para siempre. Pero nuestra imperfección humana nos hace torpes para lo eterno. Eso Dios lo sabe y hasta nos comprende. Esto nos debe impulsar a una necesaria y esmerada preparación para el matrimonio. Los nuevos esposos deben descubrir “desde la experiencia cristiana” la exigencia que conlleva y afrontarla por el Reino, además de por su felicidad humana personal.

En los matrimonios rotos se mueve un mundo de personas llenas de sufrimientos, soledades, fracaso y angustia. La Iglesia, todos nosotros debemos tener una actitud de cercanía, atención y misericordia ante estas personas que han quedado gravemente heridas por la ruptura.  En unos casos siguen conservando la fe; en otros, la han perdido. Pero todos necesitan especial atención, amor y comprensión.

La familia unida por el amor sigue siendo la base de una sociedad sana y bien equipada para afrontar los tiempos de la historia. En ella reside una de las principales escuelas donde aprendemos a amar aunque no es la única.

Como los niños que no entienden mucho de leyes y nos muestran lo que el se humano necesita:

Ser queridos permanentemente y así sentir seguridad

 

 

ORACIÓN.
Jesús de Nazaret, tú nos invitas a actuar siempre buscando la voluntad de Dios y a no ser mujeres y hombres de corazón duro en nuestras relaciones familiares, sociales y en la vida política.

Bendice y da fuerzas a las familias que quieren vivir el proyecto de Dios creando comunión de vida en amor y fidelidad.

Danos capacidad de escucha y de acompañar con respeto y solidaridad  a las parejas que pasan dificultades o que están viviendo dolorosos fracasos en la vida familiar.

Haz de nuestra comunidad Eclesial una familia de vida fraterna con capacidad de perdón, comprensión, acogida y que así seamos testimonio vivo del Evangelio. AMÉN. ZURIÑE

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc. 9,38-43.45.47.48)

  • DOMINGO XXVI. T.O.-B- SEPT. 27 DE 2015

En el Evangelio de hoy, vemos como Jesús sigue como buen Maestro con sus discípulos. Les habla de tolerancia hacia fuera y de exigencia consigo mismo.

Jesús corrige una actitud arrogante y exclusivista de los discípulos; sin embargo, anima y aprecia cualquier gesto, por pequeño que sea, en favor de los que no son de sus seguidores. Esto contrasta con las palabras duras que tiene contra los que ponen tropiezos  o escándalos a los sencillos que creen… No hay que poner ningún tropiezo a la fe de los demás.

Ser capaces de percibir el Reino fuera de la Iglesia, en los que luchan incluso contra ella (¡qué difícil!). ¡Somos tan propensos a crear partidos y a excluir a los otros dentro de la Iglesia misma!

Muchas veces la Palabra de Dios, que es el tesoro de nuestra identidad cristiana, ha servido para ponernos por encima de los demás.

Se habla de la mano, el pie, el ojo, indicando toda la persona con sus posibilidades positivas y negativas. Que sepamos seguir el ejemplo de Jesús que usa las manos para bendecir, para acariciar, para servir, para ayudar a los demás a levantarse. Que sepamos andar en la paz, la justicia y la fraternidad. Que procuremos tener la mirada misericordiosa del propio Jesús.

Comprometerse con la causa de Jesús, no es para bromas, lleva a serias exigencias de coherencia. El Evangelio nos trae, por encima de todo, un mensaje de vida; puede, que algunas veces aparezca la cruz… pero la meta es la RESURRECCIÓN.

Con esta esperanza caminamos, apostamos y arriesgamos nuestra propia vida, con esa esperanza seguimos adelante, en medio de las dificultades y dolores de la vida, repartiendo el bálsamo de la paz, el amor, la justicia, la fraternidad y la esperanza, al ESTILO DE JESÚS.

  • ORAMOS
  • Jesús de Nazaret. Tú nos enseñas, a confiar en todo momento en tu Proyecto de Salvación, donde hay sitio para todas las personas, donde no se piden seguros ni papeleos.
    Un Proyecto de tu Reino que se va haciendo en silencio, día a día, donde las personas se quieran y se respeten.

Te damos gracias, por todo el bien que se hace cada día en el mundo  guiados por tu mismo Espíritu.
Haz, Jesús de Nazaret, que aprendamos a colaborar con todas las personas de buena voluntad que trabajan para el bien de los demás.

Que no nos rindamos ni nos dejemos vencer por el mal que existe en el mundo sino que sigamos valientes construyendo tu Reino de igualdad, justicia y paz con la fuerza de tu AMOR, a toda persona.

Que seamos  en la Iglesia no coto cerrado sino puertas abiertas recibiendo los frutos del Espíritu

Que sopla donde quiere y cuando quiere. Teniéndonos a nosotros como mediadores  para el bien. AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc. 9,30-37)

  • DOMINGO XXV. T.O. – B – SEPTIEMBRE 20

*           Jesús, dedicó tiempo, energías, amor y paciencia instruyendo a sus discípulos  ahora sin duda la Los tiene con nosotros también… Pero los discípulos no terminar de entender que el, el Mesías fuese a la pasión, muerte y Resurrección, ya que para ellos “Mesías”, era poder, triunfo. Además, Jesús los descubre en el camino  discutiendo y con paciencia  les pregunta: ¿De qué discutíais en el camino? Venían discutiendo sobre quien sería el más importante del grupo.
Los llama (vendrían en grupitos), se sienta y les transmite el principio básico de toda actuación creyente:
QUIEN QUIERA SER EL PRIMERO, QUE SEA EL  ÚLTIMO DE TODOS EL SERVIDOR”

Luego Jesús se acerca a un niño, lo coloca en medio de ellos, lo abraza con ternura y les inculca a los suyos: “EL QUE ACOGE A UN NIÑO COMO ÉSTE EN MI NOMBRE, ME ACOGE A MÍ”

La verdadera autoridad sólo encuentra sentido, si es servicio por los demás, nunca como prepotencia. A los ojos de Dios el primero es quién más y mejor sirve.

El Dios de Jesús no se muestra en los grandes sino en los débiles, no por la fuerza y el dominio. Es el Padre de los pequeños, insignificantes, marginados. Lo mejor que puede pasar al discípulo, a quienes queremos seguirle es apasionarse, apasionarnos por los necesitados y ayudarles al estilo de Jesús.

Los seguidores del Reino, aquí y ahora, debemos poner como objetivo prioritario en nuestras vidas el servicio a los demás y todo en gratuidad. Sin duda la cruz también estará presente, pero Jesús resucitado nos dará fuerza.

Ser cristiano sin duda es costoso, porque significa renunciar al poder y denunciar lo que va mal, toda injusticia, dar la cara por los que no tienen sitio en la sociedad.

Nos hace falta, hoy como ayer, coraje para vivir a contracorriente, si queremos de verdad permanecer en nuestro mundo como discípulos que siguen a un MAESTRO. Jesús fue una persona entregada totalmente al servicio de la humanidad.

La vida es un servicio. Es la única manera de multiplicar la vida.

La tarea está ahí por si queremos hacerla nuestra.

 

  • ORACIÓN

  • Jesús de Nazaret, dedicaste toda tu vida a enseñarnos el Amor del Padre:

Acogiste a los pecadores, a los enfermos, a los marginados; te sentabas con ellos a la mesa; les invitabas a servirse, ayudarse unos a otros, decías que esta era la religión que Dios quería.

Acoger a los desgraciados de este mundo.

A pesar de que descubrías que esto te iba a llevar a la muerte, pero con la Resurrección se aclararon las cosas.

*Jesús de Nazaret, sabemos que todos nosotros, igual que los primeros discípulos necesitamos tu paciencia y tus enseñanzas:

Por eso te agradecemos tu PALABRA que escuchamos.

El PAN DE LA EUCARISTÍA que nos alimenta.

Las comunidades, familias, grupos y personas que nos dan tus enseñanzas.

  • Te damos gracias por poder celebrar unidos tu presencia entre nosotros.
  • Ayúdanos a construir comunidad y unidos seguir construyendo tu REINO DE VIDA Y VERDAD. AMÉN. ZURIÑE

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.8,27-35)

  • DOMINGO XXIV. T.O –B– Septiembre 13 de 2015.
  • El evangelio nos muestra un momento decisivo de la vida de Jesús; ha dado pruebas de Mesías en su actividad, su mensaje, sus milagros… especialmente en la multiplicación de los panes. Ahora en su camino hacia Jerusalén hace a sus discípulos dos preguntas, una:
    “¿QUIÉN DICE LA GENTE QUE SOY YO?

La respuesta que da la gente a esta pregunta es como si fuera un profeta al estilo de Juan el Bautista y otros. Se ve, que no han comprendido el mensaje de su vida, su actividad, en definitiva su identidad.  Jesús ha anunciado y realizado la Buena Noticia del Reino, pero sus acciones han sido mal interpretadas y no han suscitado la fe que esperaba. ¿Qué ha logrado hasta ahora? ¿Será que se ha equivocado de camino?  Le entran las dudas y la tentación. Por eso, necesita clarificarse y lanza la pregunta a sus “seguidores”: Y VOSOTROS ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO? Pedro, como portavoz del grupo, da una respuesta correcta: Tú eres el Mesías. Pero es curioso que Jesús les dice que lo mantengan en secreto ya que puede interpretarse mal. Y en el camino, les sigue instruyendo de lo que  le sucederá como Mesías, lo que le espera al “Hijo del hombre” Entregarse, hasta dar la vida. Y reprende duramente a Pedro que le quiere desviar de la voluntad divina.

*    La tentación de Pedro puede ser la nuestra. Nos cuesta entender, y aún más vivir, que el único camino cristiano es el que siguió Jesús. Y cuando no andamos por ese camino, ponemos tropiezos a la construcción del Reino. Los discípulos parece que aspiraban a triunfar. Y Jesús les habla de “Perder la vida” No se trata de negar la vida, sino de vivirla con sentido como “DON”, como entrega. Quien sigue a Jesús, vive totalmente para los demás. Es el Mensaje del Reino: LAS BIENAVENTURANZAS.

*    También hoy nos tenemos que hacer esas preguntas.

*    ¿Qué opina la gente acerca de Jesús?… ¿De los cristianos?… ¿De la Iglesia?…

No será que como sus discípulos, buscamos el triunfalismo, proyectos personales y no somos sal, luz…

¿Miramos el mundo, como Jesús, con ojos y sentimientos de misericordia, perdón, acercándonos a los olvidados, a los crucificados por la crisis?

  • Y hoy también dejemos que resuene su pregunta en nosotros, en la comunidad.
  • ¿QUIÉN DICES TÚ, VOSOTROS QUE SOY YO?…
    Después de nuestra respuesta, hagamos realidad, lo que de nuevo Jesús nos dice:
    ¡VEN! Y SÍGUEME

 

ORAMOS

Jesús de Nazaret, tanto a cada uno personalmente, como a toda la humanidad nos preguntas de nuevo: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Por eso te pedimos que nos concedas la inquietud de conocerte más y más y de seguirte.

“Rumiando el evangelio”, creo descubrirte como:

*Una persona cercana: atento a todos. Sabes valorar el esfuerzo de los que se te acercan. Tienes entrañas de misericordia; sin miedo te acercas a los mal vistos y marginados, eres valiente.

Descubro que Tú sabes lo que quieres en tu vivir que es hacer la voluntad del Padre lo primero de todo.

Que sabes amar y sobre todo amar hasta el fin. Los marginados, la familia, los amigos.
Persona libre frente a las riquezas, la autoridad, las leyes injustas, el qué dirán.

Te veo alegre, a pesar del fracaso, del dolor y llena tu presencia de esperanza en el desánimo.

Veo que amas apasionadamente al ser humano y que lo amas no con palabras, sino con hechos y de verdad. Siempre perdonas, tienes compasión, sirves, te acercas, te entregas a los demás.

Eres el hombre-para-los-demás.

Vives centrado en el Padre, tu fe en El da la clave a tu personalidad.

Seguiría, Jesús de Nazaret… Pero, nos dices. “VEN, Y SÍGUEME”.

Comienzan en mí los “miedos”…

Por eso te pedimos, que no caigamos en la tentación, como Pedro, de buscar lo fácil y desechar cuando llega lo difícil, incluso tu Cruz.

Que quienes ya empezamos a conocerte, no nos cansemos de estar cada día más atentos a tu Palabra, para acogerla y llevarla a la práctica. AMÉN. ZURIÑE

ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.7,31-37)

  • DOMINGO XXIII. T.O. –B– SEPTIEMBRE 6 de 2015

Hoy el evangelio insiste en la capacidad de saber ESCUCHAR lo que Jesús nos dice a través de su Palabra y los acontecimientos de cada día.

El relato de la curación del sordomudo resalta la participación de los paganos (no creyentes) en el banquete de la salvación ofrecido por Jesús…

El sordomudo nos refleja bien la situación del paganismo en aquel tiempo (no creyentes ahora).

Sordo respecto a Dios e incapaz de alabarlo. Pero a su vez  de los que se dicen creyentes con la sordera y mudez de los letrados y fariseos…

(Sería bueno, pararnos aquí y ESCUCHAR lo que a cada uno nos va diciendo esta Palabra)…

El relato se fija más en los gestos de Jesús, y la Palabra salvadora es “EFFETÁ”. “ÁBRETE”.

El resultado es un hombre nuevo: abierto a la Palabra, libre para anunciar la Buena noticia y que habla sin dificultad ni miedo.

El proceso interior para nosotros creyentes se traduce muy bien por este “soltarse” del sordomudo.

Muchas veces no nos damos cuenta de lo atados que estamos… con ataduras de todo tipo:

Psicológicas, Bloqueos de relación con personas. Incapacidad para salir de nosotros mismos. Miedo al sufrimiento. Amor estrecho, calculador y… etc… Cada uno sabe lo que le “ata”.

Posible camino de cambio con la Luz de la ESCUCHA en Jesús y su Palabra:

Algún acontecimiento imprevisto, la lectura de algún libro, la conversación con alguna persona que nos lee por dentro, una luz en la oración… Y comienza a hacerse el cambio en nuestro interior.

La liberación va a depender del espíritu de verdad, de no escapar de la propia realidad y, con la disponibilidad de dejarse ayudar.

Los textos litúrgicos de hoy nos animan a una  participación consciente, libre y responsable en la misión de la Iglesia.

Dios es capaz de dar vista a los ciegos, de abrir los oídos del sordo, de abrir nuestros labios a una palabra alentadora hacia el otro. Dios es capaz de dar energía a nuestras vidas cansadas. Pero necesita nuestra fe y nuestra disponibilidad. Dios (aunque suene fuerte) necesita de nosotros para realizar su proyecto, su REINO.

En la Iglesia no hay otra autoridad que la del servicio, como Jesús.

Nos podemos preguntar:

¿Estamos dispuestos a aportar aquellas semillas del Reino que Dios ha plantado en nosotros?

Que sepamos hacer nuestros los criterios de Dios, abriendo nuestros oídos a sus Palabras y entonando con nuestra lengua su alabanza.

 

ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Tú que has abierto los oídos de un sordo que además, apenas podía hablar, abre también  nuestros oídos y desata nuestra lengua para ESCUCHAR TU PALABRA en los lamentos del pobre y de los que sufren, de todo el que necesite ayuda de la necesidad que sea. Escucha, amistad, perdón, alegría, esperanza.

Y para proclamar unidos en comunidad y en familia: QUE TODO LO HAS HECHO BIEN.

Que tu grito “ABRETE” actúe con eficacia en cada uno de nosotros y seamos personas abiertas a tu Espíritu y a toda persona que lo necesite. AMÉN

 

SEGUIMOS REFLEXIONANDO

Jesús de Nazaret: ayúdanos a escucharte, a abrirnos a tus caminos, ahora que estamos comenzando eso que llamamos curso escolar, que orienta y configura en buena parte La vida social, familiar y eclesial… Es un momento propicio para replantear nuestras actividades, nuestro vivir y nuestra participación en la vida de la sociedad, de las comunidades ya existentes, de los nuevos grupos y la construcción del Reino de Dios. Hay muchas posibilidades de participación, en barrios, colegios, ancianos, Parroquias. Y cerca de las necesidades urgentes. En alguna podríamos encajar…

Isaías, en la 1ª lectura de este domingo nos anima a una participación consciente, libre y responsable en la misión de la Iglesia. Sus palabras son de estímulo y ánimo ante nuestras limitaciones. Dios es capaz de dar vista a los ciegos, abrir los oídos de los sordos, de abrir nuestros labios a una palabra alentadora a quien la necesite. Dios es capaz de dar energía a nuestras vidas cansadas. Una vez más descubrimos que Dios quiere necesitar de nosotros para realizar su proyecto, su REINO.
Jesús, nuestro hermano mayor, vivió dedicado en cuerpo y alma a la realización de ese proyecto del Padre que Él mismo llamó “EL REINO DE DIOS”.

¿En qué medida tomo parte activa en la vida social y eclesial? ”EFFETÁ”. “ÁBRETE”. ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.7,1-8;14-15;21-22)

    • DOMINGO XXII. T.O-B-. AGOSTO 30 de 2015

    Retomamos de nuevo  El evangelio de Marcos y la reflexión la comienzo con unas palabras de

    Santiago en la 2ª lectura, que siempre me llaman la atención:

    “Aceptad dócilmente la Palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla”…

    Dios ha sembrado en nosotros su Mensaje, su Palabra; lo ha hecho a lo largo de nuestra historia personal a través de diferentes medios: nuestra familia, un amigo, un maestro, un catequista, un sacerdote. A veces esa Palabra hemos podido descubrirla en momentos difíciles, en acontecimientos gozosos, o en momentos de reflexión y profundización. Nuestro bautismo puso en nosotros la semilla de la fe. Es un regalo de Dios que se ha ocupado de plantar su Palabra en nuestras personas en nuestro corazón. La fe es una gracia, no cabe duda, pero a su vez, la encuentra el que la busca.

    En efecto, la fe es una gracia pero que hay que llevarla a la práctica, a la vida. Si sólo la manifestamos en ritos, fórmulas, normas, nos estamos engañando.

    Jesús, en el evangelio de hoy denuncia el no dar la prioridad al mandamiento divino a sus valores. El no practicar lo que sólo queda en palabras…

    A veces hemos podido pensar y de hecho así parece que ser cristiano se manifiesta en unos ritos, en signos externos que se han convertido en acontecimientos sociales. Y nos olvidamos de sus raíces fundamentales, esos valores evangélicos que son los valores humanos, que nacen del interior, son los predicados, enseñados y vividos por Jesús, que luchó contra leyes, normas, imposiciones. La persona es la que da valor al “signo religioso”.

    Jesús, no va por el camino de los fariseos, cumplir la ley al pie de la letra. El va por otro camino, es “bueno”, el que actúa movido por amor y busca el bien de las personas. El camino de honrar a Dios con los labios o con un cumplimiento exterior de normas, Jesús lo tacha como hipocresía  o fingimiento.

    La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre está en los valores que Jesús vivió, como ya hemos dicho: vivir la justicia, el perdón, ayudar al necesitado,  dar alegría, esperanza. Siempre debemos preguntarnos si ponemos en práctica lo que creemos o se queda en palabras y gestos externos.

    Todos podemos caer en esa tentación de la que nos habla el Evangelio y creernos nosotros “los Buenos”, los otros “los malos”… Por eso necesitamos de la oración, reflexión, confrontación para como nos dice Santiago:

    LLEVAD LA PALABRA QUE OS HA SIDO PLANTADA, A LA PRÁCTICA  Y NO OS LIMITÉIS A ESCUCHARLA”…

    ORACIÓN

     

    Jesús de Nazaret, tu Palabra hoy nos invita a la sinceridad más profunda.

    Necesitamos a nivel personal: entrar en nuestro interior y repasar nuestras convicciones profundas y desde dentro preguntarnos ¿qué sentimos ante la vida?, ante las situaciones de las personas. Cómo entendemos de verdad tu evangelio, tu Buena Noticia.

    Necesitamos, pararnos y meditar tu vida, tu comportamiento religioso, tu compromiso social…

    Tú Jesús nuestro animabas a la conversión. Ayúdanos a dar ese paso, no para quedar bien, sino para dejar que florezca en nuestro interior tu Palabra en nosotros “plantada”.

    Que sepamos regarla para entre todos seguir construyendo tu Reino de:
    Verdad, Justicia, bondad, solidaridad, Paz, alegría y esperanza.

    Que no dejemos crecer las malas hierbas de las apariencias, el éxito, el culto por quedar bien.

    Que trabajemos para impulsar que nuestra Iglesia, tu Iglesia, sea de verdad
    de “puertas abiertas a todos”.

    Ayúdanos a tener un corazón capaz de actuar, imitándote a Ti;

    No nos dejes caer en la rutina, ni en el culto de apariencias.

    Si te dejamos actuar a Ti, en nosotros, llegaremos a esto y más. AMÉN. ZURIÑE

    *ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.6.60-69)

    • DOMINGO XXI. TO –B AGOSTO 23 de 2015

    ¡VOSOTROS TAMBIÉN QUERÉIS DEJARME?…

    El texto evangélico de este domingo ES El final ES El final Del proceso de fe que fue  que fue dando Jesús sobre el Pan de vida durante cuatro domingos. Pero el asunto es que los discípulos encuentran “duro este lenguaje”. Jesús presenta su mensaje con toda radicalidad. Es fiel al Padre y a su misión sin miedo a quedarse solo. Sus discípulos debemos tener claro que su seguimiento se hace a contracorriente de los valores que mandan en la sociedad: dinero, comodidades, éxito, prestigio…

    Hoy tenemos especial dificultad de seguir a Jesús porque padecemos mucho ruido exterior e interior. Los medios de comunicación Social dan más importancia al futbol, títulos, que a los acontecimientos que marcan el presente y futuro de nuestro mundo.

    Debía estar Jesús  un poco cansado para hacer esta pregunta cargada de reproches. Y no Le falta razón. Después de tanto vivido juntos, hablando y explicando, de tanto andar y compartir, a la hora de la verdad, muchos se le echan  atrás y le abandonan. Por eso a los doce, a los incondicionales, les lanza la pregunta:

    ¿SERÉIS VOSOTROS COBARDES COMO LOS QUE ME HAN DEJADO?

    Lo que sí es claro es que Jesús no se impone nunca. A veces se nos presenta en la vida con una claridad que no nos queda más que seguirle, pero siempre ha de ser nuestra la decisión. Sólo nos pide seriedad y firmeza en nuestra decisión. Y nos ofrece apoyo en las flaquezas.

    Pedro contesta al Señor de corazón: ¿DÓNDE VAMOS A IR? Tus  palabras son las Palabras. La vida que Tú nos das es la VIDA VERDADERA. Nosotros creemos.

    Nuestras palabras, frecuentemente, son vacías, interesadas. La Palabra de Jesús es diferente, era coherente con lo que decía. Brotaban de su Amor apasionado al Padre y a las personas.

    También hoy la gente puede tener la misma experiencia si en nuestra vida y en nuestras palabras escuchan las suyas. Las del Padre que nos Ama y nos lo demuestra por medio de Jesús de Nazaret.

    Jesús, hoy nos hace también a nosotros la misma pregunta que a los doce: ¿También vosotros queréis dejarme? Y… ¿Cuál sería en estos momentos nuestra respuesta?…

    Yo, las comunidades cristianas de todos los tiempos, estamos invitados a dar una respuesta viva y verdadera a las enseñanzas de Jesús y a comunicarla con valentía.

    Que como Pedro, todos seamos capaces de creer. Y de crear, con nuestro testimonio y estilo de vivir al estilo de Jesús, aunque otros, se desapunten… nos abandonen…

     

    ORACIÓN

    ¿TAMBIÉN VOSOTROS QUERÉIS DEJARME?

    (Hacemos silencio, dando nuestra respuesta interior…)

    Ayúdanos, Jesús de Nazaret a dar nuestra respuesta personal y comunitaria, sabiendo que Tú, nunca impones, siempre “PROPONES”.

    Danos valor, mucho valor para afrontar nuestra vida de todos los días, para ser testigos tuyos en este tiempo y llevar el ánimo y la esperanza a quien lo necesite, así, seguir construyendo el Reino paso a paso. – No queremos defraudarte; queremos que cuentes con nosotros. Estamos seguros de tu apoyo.

    Sabemos que CREER ES COMPROMETERSE, pero a veces nos resulta difícil apostar por ti…

    Danos tu Espíritu, para que no nos echemos atrás.

    Te pedimos también, por todas las personas que viven en dificultades de fe.
    ¿DÓNDE VAMOS A IR? TÚ, JESÚS DE NAZARET, TIENES PALABRA DE VIDA ETERNA. AMÉN. ZURIÑE

     

    ORAR CON EL EVANGELIO: «Jn. 6. 51-58»

    • DOMINGO XX. TO –B– Agosto 16
    • Jn. 6. 51-58

    Ante las palabras de Jesús volviéndose a autoproclamar  el Pan vivo bajado del cielo, con el poder de comunicar la vida a quien lo coma, los judíos persisten en su incredulidad.

    Pero Jesús no se deja intimidar; sabe muy bien lo que está ofreciendo como enviado del Padre.

    Además, ahora no habla sólo de comer su carne, también de beber su sangre para poder tener vida.

    En realidad está hablando de su Encarnación y Muerte, los dos momentos cruciales de su historia terrena. Ofrece su carne, es decir: su plena realidad humana, en una entrega personal para la vida del mundo que le lleva hasta la muerte.

    La entrega de Jesús presenta dos momentos que conviene diferenciar y agradecer: La entrega que llega hasta  derramar el último aliento de la vida por las personas. La otra es la entrega en la Eucaristía, permaneciendo con los suyos en ella hasta el final de los tiempos.

    El cristiano sabe muy bien que en la Eucaristía Jesús se da por completo para la vida de las personas.

    La Encarnación, la Muerte y Resurrección constituyen así la realidad central del misterio de la Eucaristía.

    “EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE HABITA EN MÍ Y YO EN EL”

    Sólo con Jesús, unidos estrechamente a Él, en comunión con El podemos desarrollar nuestra misión. No bastan nuestros esfuerzos, nuestras capacidades. Sin Él no tendríamos nada que ofrecer al mundo, porque nada es nuestro, todo es de Dios.

    Cristo y esta unión con Él de todos y cada uno va estrechando también nuestra unión mutua, la unidad del Espíritu, que es la Iglesia, abierta a todos, en solidaridad con toda la humanidad que es la familia de Dios.

    La Eucaristía no es una reunión de élites y cerrada de los buenos, sino una asamblea familiar, de toda la iglesia, pero abierta a toda la familia humana, a la que hay que invitar y animar para que pierdan miedos, coman el Pan de Vida y recuperen la esperanza y la alegría de vivir.
    Nunca seremos más nosotros mismos que cuando hagamos de nuestras vidas “un cuerpo entregado y una sangre derramada” por los demás teniendo como  modelo a Cristo.

    Trabajando por su Reino. Con fe y justicia que van unidos. Y es a seres humanos a quienes se dirige la Misión de Cristo. Los seres humanos necesitan alimento, cobijo, amor, escucha, amistad, esperanza, un futuro.  Todas estas cosas están recogidas en las imágenes con las que Jesús nos habla en el Evangelio.

    La Eucaristía es la mesa del PAN y la PALABRA, sin olvidar que el PAN es Palabra de Dios y su Palabra es pan y alimento de nuestras almas. AMÉN. ZURIÑE

     

    ORACIÓN

    ¿Qué necesito para hacer oración?, preguntó el discípulo.

    El maestro contestó:

    Desear de verdad orar, y, después, dejarte trabajar por el Espíritu.

    Y añadió: La oración es tarea de toda la vida: tiene sus fases: “se orar; no sé orar; oro a Dios; Dios ora en mí. Estas cuatro fases coinciden con las etapas de la vida. ¡Ánimo!

    * * * * * * *

     

    Que los que nos reunimos cada domingo alrededor de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, vayamos aprendiendo a vivir como hijos/as tuyos/as, sin desentendernos de la vida de los demás sino ayudándonos y comprometidos con este mundo al que Tú tanto amas.

    • Tu nos enseñas con tu ejemplo, Jesús de Nazaret que la comida y los convites, en familia o con amigos y compañeros, no es sólo medio de alimentación, lo sabemos Señor, es para nosotros signo de convivencia. En la comida es tan importante la mesa como la sobremesa, el alimento como la conversación, así lo hacías Tú, con tus discípulos y con tu gente.
      A partir de esa experiencia nos instituiste la Eucaristía Jesús de Nazaret como sacramento de unión con Dios y de los seres humanos entre si… Es tu pedagogía como Buen Maestro que nos ama. Haznos comprender que te haces nuestro alimento, para darnos a comprender la urgencia de la unidad, para convencernos de que un cristiano, siguiéndote a ti, Cristo, Maestro, tiene que vivir todo para todos. AMÉN.
    • ZURIÑE

    * LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

    PROCLAMAMOS, CELEBRAMOS, LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELOS.

    * La Asunción de María es un grito de fe, es una fiesta de alegría y de victoria, es un día para crecer en el optimismo, es una invitación a la estima y valoración de nuestra cuerpo que es algo más que un organismo celular. El cuerpo es mi yo humano, por el que soy capaz de establecer relaciones con los demás, con la naturaleza, con Dios. María, en cuerpo y alma, está en la vida de Dios. María es toda y totalmente dichosa.

    * María, es la Mujer para los demás. Está atenta, presente ante las necesidades de los demás.
    La Asunción no es un privilegio para María, sino un adelanto que confirma nuestra esperanza. Ella anima a la Iglesia en su marcha, en su lucha constante contra el mal, empeñada en la construcción y desarrollo del Reino.

    * Según nos cuenta Lucas en el evangelio de hoy, resulta sorprendente la iniciativa de María por su deseo de visitar a su prima Isabel. Supone un viaje difícil y arriesgado para una mujer joven. Sin embargo el texto de Lucas es claro:
    “MARÍA SE PUSO EN CAMINO Y FUE APRISA A LA MONTAÑA Y SALUDÓ A ISABEL”.
    María sirve, ayuda a su prima Isabel durante tres meses. Su visita no fue de pura cortesía; fue un gesto significativo de servicio y cercanía.

    * “La fe rompe fronteras. María se puso en camino, aprisa.”  El amor no sabe de perezas ni tardanzas. Ponerse en camino es el principio de la recuperación. El hijo pródigo  “se puso en camino” y fue a la casa de su padre. Hay que ponerse en camino, salir del aislamiento. El encuentro con los demás es el único camino que nos facilita el encuentro con Dios. A Dios se llega por mediaciones como los pobres, enfermos, marginados, necesitados…

    * Como María, mujer de fe, nosotros debemos creer en el proyecto de Jesús de hacer un mundo mejor, más justo y más humano, empezando por lo cercano.  Como María, somos invitados a buscar  la concordia y el diálogo entre las personas y los pueblos, a colaborar  y contribuir a poner orden en
    “esta casa” que es nuestro mundo revuelto y deshumanizado.
    * María habla y piensa con la Palabra de Dios, la Palabra de Dios se convierte en palabra suya. Su querer, es el querer de Dios.
    MARÍA ES, EN FIN, UNA MUJER QUE AMA.

     

    ORACIÓN

    “Proclama mi alma la grandeza del Señor”

    Dejamos que cada palabra del Magníficat cale en nuestro interior. El Señor, ha hecho en cada uno de nosotros, maravillas… Damos gracias: Engrandece mi alma al Señor.
    * * * * * *

     

    * Rezamos la Salve… penetrando en su sentido. Quizá, estamos acostumbrados a la rutina de su rezo.
    * * * * *

    *          María Madre de Jesús y nuestra. Tu que enseñaste a Jesús a “ponerse en camino”,

    Enséñanos a nosotros a ponernos en camino y caminar como Tú lo hiciste,  para ser portadores de la Buena Noticia y comprometernos en la transformación del mundo según el proyecto de Dios.

    Por eso te pedimos Dios Padre nuestro, la capacidad de María para escuchar, y poner en práctica todo lo que en Ella descubrimos.

    Y tú, María, Madre nuestra, ayúdanos a seguir y vivir el camino de tu Hijo Jesús. AMÉN. ZURIÑE