PROCLAMAMOS, CELEBRAMOS, LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELOS.
* La Asunción de María es un grito de fe, es una fiesta de alegría y de victoria, es un día para crecer en el optimismo, es una invitación a la estima y valoración de nuestra cuerpo que es algo más que un organismo celular. El cuerpo es mi yo humano, por el que soy capaz de establecer relaciones con los demás, con la naturaleza, con Dios. María, en cuerpo y alma, está en la vida de Dios. María es toda y totalmente dichosa.
* María, es la Mujer para los demás. Está atenta, presente ante las necesidades de los demás.
La Asunción no es un privilegio para María, sino un adelanto que confirma nuestra esperanza. Ella anima a la Iglesia en su marcha, en su lucha constante contra el mal, empeñada en la construcción y desarrollo del Reino.
* Según nos cuenta Lucas en el evangelio de hoy, resulta sorprendente la iniciativa de María por su deseo de visitar a su prima Isabel. Supone un viaje difícil y arriesgado para una mujer joven. Sin embargo el texto de Lucas es claro:
“MARÍA SE PUSO EN CAMINO Y FUE APRISA A LA MONTAÑA Y SALUDÓ A ISABEL”.
María sirve, ayuda a su prima Isabel durante tres meses. Su visita no fue de pura cortesía; fue un gesto significativo de servicio y cercanía.
* “La fe rompe fronteras. María se puso en camino, aprisa.” El amor no sabe de perezas ni tardanzas. Ponerse en camino es el principio de la recuperación. El hijo pródigo “se puso en camino” y fue a la casa de su padre. Hay que ponerse en camino, salir del aislamiento. El encuentro con los demás es el único camino que nos facilita el encuentro con Dios. A Dios se llega por mediaciones como los pobres, enfermos, marginados, necesitados…
* Como María, mujer de fe, nosotros debemos creer en el proyecto de Jesús de hacer un mundo mejor, más justo y más humano, empezando por lo cercano. Como María, somos invitados a buscar la concordia y el diálogo entre las personas y los pueblos, a colaborar y contribuir a poner orden en
“esta casa” que es nuestro mundo revuelto y deshumanizado.
* María habla y piensa con la Palabra de Dios, la Palabra de Dios se convierte en palabra suya. Su querer, es el querer de Dios.
MARÍA ES, EN FIN, UNA MUJER QUE AMA.
ORACIÓN
“Proclama mi alma la grandeza del Señor”
Dejamos que cada palabra del Magníficat cale en nuestro interior. El Señor, ha hecho en cada uno de nosotros, maravillas… Damos gracias: Engrandece mi alma al Señor.
* * * * * *
* Rezamos la Salve… penetrando en su sentido. Quizá, estamos acostumbrados a la rutina de su rezo.
* * * * *
* María Madre de Jesús y nuestra. Tu que enseñaste a Jesús a “ponerse en camino”,
Enséñanos a nosotros a ponernos en camino y caminar como Tú lo hiciste, para ser portadores de la Buena Noticia y comprometernos en la transformación del mundo según el proyecto de Dios.
Por eso te pedimos Dios Padre nuestro, la capacidad de María para escuchar, y poner en práctica todo lo que en Ella descubrimos.
Y tú, María, Madre nuestra, ayúdanos a seguir y vivir el camino de tu Hijo Jesús. AMÉN. ZURIÑE