* ORAR CON EL EVANGELIO.(Mc.13.33-37)

  • ADVIENTO CICLO –B- ((Noviembre 30 de 2014)

  • Su significado y actitudes.
  • “EL MISTERIO DE LA PERSONA HUMANA SOLO SE ESCLARECE A LA LUZ DEL VERBO  ENCARNADO
  • Un año más recordamos que el ADVIENTO presenta un doble aspecto: por una parte, es el tiempo de preparación a la NAVIDAD, en la cual se conmemora la primera “venida” del Hijo de Dios y, por otra, dirige nuestra atención hacia la “segunda venida” de Cristo al final de los tiempos. Por esta doble razón se presenta el ADVIENTO como el tiempo de la alegre esperanza. Nuestra vida cristiana adquiere sentido a partir de estos dos momentos históricos.
  • Este hecho de la venida del Señor, debe despertar en nosotros unas actitudes:

ACTITUD DE FE Y VIGILANCIA.  Descubriendo la presencia misteriosa del señor en los sacramentos, en su Palabra, en la asamblea cristiana y en el testimonio de cada uno de los bautizados. Descubrir al señor presente entre nosotros. La vigilancia no sólo como el mal que nos acecha, sino como confianza gozosa de dios que nos salva y libera del mal.

ACTITUD DE HAMBRE O POBREZA ESPIRITUAL. El Adviento es también tiempo de CONVERSIÓN. Porque ¿cómo podemos buscar al señor si no reconocemos que tenemos necesidad de El?

ACTITUD MISIONERA O PRESENCIA EN EL MUNDO. En el misterio de la Encarnación descubrimos la razón de existir de comunicarnos; los medios modernos y la técnica no nos facilitan esta comunicación y menos a descubrir que Cristo viene para todas las personas.
*             El Adviento ha de ser un tiempo donde se nos den las claves principales para que verdaderamente Dios pueda llegar a nuestras vidas y hacerse uno entre nosotros… Para que sea Navidad es preciso que nos abramos al señor. El siempre llega, lo único imprescindible es abrirle nuestra vida. Para eso hemos de abrir todas las cerraduras de nuestra persona que nos impiden encontrarnos con El. En efecto, el tiempo de Adviento que hoy da comienzo es como una puerta que se abre para nosotros.

  • DOMINGO 1º. VIGILA.

Al empezar el Adviento, escuchamos, lo primero, un timbrazo de alarma. ¡VIGILA!. Lo necesitamos, porque el Adviento es tiempo de esperanza y la esperanza ha de ser atenta y vigilante: No durmáis, despertad. Encended vuestra esperanza.

Vivimos muchas veces distraídos. Cristo se nos hace presente en cualquier oportunidad. Necesitamos velar para reconocerlo y acogerlo. El Señor está cerca. Es el tiempo de preparación.
Dios se hace presente en nuestra vida cotidiana. Descubrirle en la vida es una de nuestras tareas más difíciles e importantes como cristianos, pero sólo lo conseguimos si vivimos en actitud de búsqueda y atención.

Esta es una de las claves para poder llegar a la Navidad y dejar que Dios entre en nuestras vidas. ¡VIGILA!. Y la vigilancia es fruto de la fe, de la esperanza y del Amor.

*VIGILAMOS CUANDO CREEMOS, VIGILAMOS CUANDO CONFIAMOS, VIGILAMOS CUANDO AMAMOS. ¡No dejemos de velar!

PREGÓN DE ADVIENTO.

  • Hermanos, hermanas. Buenos días. Ongi etorri.
    ¡ES ADVIENTO!
    Preparemos nuestros corazones y Dios los llenará con su alegría.

Allanemos los caminos de nuestras vidas y Jesús que viene nos conducirá a vivir en Verdad.

Abramos nuestros corazones y Jesús los inundará con su presencia.

¡ES ADVIENTO!

  • Viene el Señor y, tal vez, no nos preguntemos por qué ni para qué viene.

Viene para todo aquel que, desee nueva vida, nueva sociedad, nuevo mundo. Así seguir construyendo el Reino.

¡ES ADVIENTO!

  • Preparemos nuestros corazones. Dios viene haciéndose humanidad en Jesús.

Desciende buscándonos a cada uno de nosotros y a todos, si sabemos esperarle y abrirle la puerta.  El llega.
¡ES ADVIENTO!
*       Sólo velando, reflexionando, orando, abriendo los ojos a nuestra realidad actual en actitud de servicio, podremos descubrir la llegada de nuestro Salvador. El, Jesús, llama a nuestra puerta.

¡ES ADVIENTO!. EL SEÑOR VINO, VIENE Y VENDRÁ.

  • Jesús nos advierte que estemos atentos, porque El viene. Viene a llenarnos de vida, de alegría, de Paz, y de Luz para caminar

¡ES ADVIENTO

* Hermanos, hermanas aquí, juntos en comunidad, lo vamos a celebrar.

  • ORACIÓN

*    Cristo Hijo de Dios, has aparecido en forma humana, te has hecho caminante como nosotros e intentas entrar en lo más íntimo de nuestras vidas, con el fin de compartir tu vida con nosotros. Sabemos que llamas a la puerta de nuestro interior pero jamás forzarás la entrada.

Ayúdanos a profundizar desde nuestro interior: ¿Por qué vienes? ¿Para qué?

Tú mismo nos dices: “ESTAD EN VELA”. “ESTAD PREPARADOS”.
Que el Adviento que hoy comenzamos, nos impulse a seguir tu Camino de salvación llenos de fortaleza y esperanza. Tú palabra es esta: “HE AQUÍ QUE ESTOY ALA PUERTA Y LLAMO”.
Señor, que sepamos escuchar tu voz, que nos llega por medio de los otros. Que abramos la puerta de nuestro corazón para acogerte a Ti. Y en ti a todo el que necesite ayuda.

Así nos harás descubrir el por qué vienes y el para qué.
Que en este Adviento escuchemos tu Palabra con fe, que la oración nos lleve al compromiso, que la Eucaristía con tu presencia y alimento nos llene de fuerza y que unos a otros nos contagiemos la alegría de tu venida y nos haga comprender y vivir tus tres venidas:
“VINISTE, VIENES, ESTÁS EN NOSOTROS Y VENDRÁS”
Cada día llamas a mi puerta, a nuestra puerta: ¿La abriré? ¿La abriremos?
Que la comunidad Parroquial sea una de nuestras llaves para abrirte la puerta de nuestro interior.
AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

 

 

 

1º DOMINGO DE ADVIENTO: «NO HAY QUE ESPERAR NADA SINO DESCUBRIR LO QUE YA TENEMOS», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 13, 33-37

Estamos en el día de Año Nuevo de la liturgia. Comenzamos con el Adviento, que no es solamente un tiempo litúrgico, sino toda una filosofía de vida. Se trata de una actitud vital que tiene que atravesar toda nuestra existencia. No habremos entendido el mensaje de Jesús, si no nos obliga a vivir en constante Adviento. Lo importante no es recordar la primera venida de Jesús; eso es solo el pretexto para descubrir que ya está aquí. Mucho menos prepararnos para la última, que solo es una gran metáfora (mitología). Lo verdaderamente importante es descubrir que está viniendo en este instante.

Todo el AT está atravesado por la promesa y por la espera. Durante dieciocho siglos, el pueblo judío ha vivido esperando que Dios cumpliera sus promesas. Dios les va prometiendo lo que ellos, en cada momento más ansían. A Abrahán, descendencia; a los esclavos en Egipto, libertad; a los hambrientos en el desierto, una tierra que mana leche y miel; cuando han conquistado Canaán, una nación fuerte y poderosa; cuando están en el Exilio, volver a su tierra; cuando destruyen el templo, reconstruirlo; etc., etc. En el AT siempre les promete cosas terrenas porque es lo único que ellos esperan. Jesús promete algo muy distinto. «He venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Esta trayectoria del pueblo judío debería hacernos reflexionar. ¿Se trata de un Dios que durante dieciocho siglos les puso la zanahoria delante de las narices o el palo en el trasero, para hacerles caminar según su voluntad? Sería ridículo. Dios nunca hace promesas para el futuro, porque ni tiene nada que dar ni tiene futuro. Las promesas de Dios, son hechas por los profetas, como una estratagema para ayudar al pueblo a soportar momentos de adversidad, que ellos interpretaban como castigo por sus pecados. Nada de los que anunciaron los profetas, se cumplió en Jesús. Gracias a Dios, porque todos los textos están encaminados hacia una salvación de seguridades materiales. Pero podemos entender aquellas imágenes como metáforas de la verdadera salvación.

La clave del relato evangélico está en la actitud de los criados. Nos quiere decir que Dios está siempre viniendo. Él es el que viene. La humanidad vive un constante adviento, pero no por culpa de un Dios cicatero que se complace en hacer rabiar a la gente obligándole a infinitas esperas antes de darle lo que ansía. Estamos todavía en Adviento, porque estamos dormidos o soñando con logros superficiales, y no hemos afrontado con la debida seriedad la existencia. Todo lo que espero de fuera, lo tengo ya dentro.

Vigilad. Para verno solo se necesita tener los ojos abiertos, se necesita también luz. No se trata de contrarrestar el repentino y nefasto ataque de un ladrón. Se trata de estar despiertopara afrontar la vida con una conciencia lúcida. Se trata de vivir a tope una vida que puede transcurrir sin pena ni gloria. Si consumes tu vida dormido, no pasa nada. Esto es lo que tendría que aterrarme; que pueda transcurrir tu existencia sin desplegar las posibilidades de plenitud que te han dado. La alternativa no es salvación o condenación. Nadie te va a condenar. La alternativa es o plenitud humana o simple animalidad.

Pues no sabéis cuándo en el ‘momento’. En griego hay dos palabras que traducimos al castellano por «tiempo»: «kairos» y «chronos». Chonos significa el tiempo astronómico, relacionado con el movimiento de los cuerpos celestes. Kairos sería el tiempo psicológico. Significa el momento oportuno para tomar una decisión por parte del hombre. Por no tener en cuenta esta sencilla distinción, se han hecho interpretaciones descabelladas de la Escritura. En el evangelio que acabamos de leer, se habla de kairos, es decir del tiempo oportuno. Naturalmente que el hombre, como criatura material, se encuentra siempre en el chronos, pero lo verdaderamente importante para él es descubrir el kairos.

El punto clave de nuestra reflexión debe ser: ¿esperamos nosotros esa misma salvación que esperaban los judíos? Si es así, también nosotros hemos caído en la trampa. Jesús no puede ser nuestro salvador. La mejor prueba de que los primeros cristianos, verdaderos judíos, no estaban en la auténtica dinámica para entender a Jesús, es que no respondió a sus expectativas y creyeron necesaria una nueva venida. Esta vez sí, nos salvará de verdad, porque vendrá con «poder y gloria». ¿No os parece un poco ridículo? La médula de su mensaje es que la salvación que Dios nos ofrece, está en la entrega y el don total.

En las primeras comunidades se acuñó una frase, repetida hasta la saciedad en la liturgia: «Maranatha» (ven Señor Jesús). Vivieron la contradicción de una escatología realizada y otra futura. «Ya, pero todavía no». «Ya», por parte de Dios, que nos ha dado ya todo lo que necesitamos para esa salvación. Si no fuera así, se convertiría en un tirano. «Todavía no», por nuestra parte, porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto el alcance de la verdadera salvación, que ya poseemos. Aquí radica el sentido del Adviento. Porque «todavía no» ha llegado la verdadera salvación, tenemos que tratar de adelantar el «ya». Eso nunca lo conseguiremos, si permanecemos dormimos.

¿Cómo podremos seguir luchando con todas nuestras fuerzas por un mayor consumismo y a la vez convencernos de que la felicidad está en otra parte? Creo que es una tarea imposible. Descubrir esa trampa, sería estar despiertos. El ser humano sigue esperando una salvación que le venga de fuera, sea material, sea espiritual. Pero resulta que la verdadera salvación está dentro de cada uno. En realidad Jesús nos dijo que no teníamos nada que esperar, que el Reino de Dios estaba ya dentro de nosotros. En este mismo instante está viniendo. Si estamos dormidos, seguiremos esperando.

La falta de encuentro se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos un Dios que llegue desde fuera. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no funciona. Da lo mismo que la espere aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Dios ni lo puede hacer otro ser humano. Esta es la causa de nuestro fracaso. Seguimos esperando que otro haga lo que solo yo puedo hacer.

También la religión me ofrece salvación, pero solo puede salvarme de las ataduras que ella misma me ha colocado. Ninguna institución puede darme lo que ella no tiene. Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mi auténtico ser, simplemente tengo que despertar y dejar de potenciar mi falso yo. Tengo que dejar de creer que soy lo que no soy. Esta vivencia me descentrará de mí mismo y me proyectará hacia los demás. Me identificaré con todo y con todos. Mi falso ser, mi individualidad se desvanece. Esa experiencia de salvación transformaría radicalmente mi comportamiento con los demás y con las cosas.

El verdadero problema está en la división que encontramos en nuestro ser. En cada uno de nosotros hay dos fieras luchando a muerte: Una es mi verdadero ser que es amor, armonía y paz; otra es mi falso yo que es egoísmo, soberbia, odio y venganza. ¿Cuál de los dos vencerá? Muy sencillo y lógico. Vencerá aquella a quien tú mismo alimentes.

Como los judíos, seguimos esperando una tierra que mane leche y miel; es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más… Seguimos pegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. No necesitamos para nada la verdadera salvación o, a lo máximo, para un más allá. Si no sientes necesidad no habrá verdadero deseo, y sin deseo no hay esperanza. Hoy ni los creyentes ni los ateos esperamos nada más allá de los bienes materiales. Dios sigue esperando.

Meditación-contemplación

«Despierta tú que duermes, y Cristo será tu luz».
Para ver se necesita tener los ojos bien abiertos,
pero también se necesita una buena luz.
De estas dos realidades tienes que preocuparte.
………………

No se trata de los ojos del cuerpo, sino los del «alma».
Curiosamente, no se puede ver desde dentro
si no tienes los ojos del cuerpo cerrados
y la razón aparcada, para que no se ocupe de los asuntos terrenos.
………………

La luz que puede ayudarte sí puede venir de fuera de ti.
La experiencia interior de los demás,
puede ser la mejor luz que ilumine tu vida.
Para nosotros, la experiencia de Jesús, será la mejor guía.
…………………..

Fray Marcos

 

Abendualdiko 1. Igandea – 1º Domingo de Adviento, José A. Pagola

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

por Coordinador Grupos de Jesús

ELIZA ESNARAZI

Lehen kristau-belaunaldiek ezin kendu zuten burutik Jesus laster batean etorriko zela. Piztua zen hura ezin atzeratu zitekeen. Hartarainokoa zuten harekiko irrika, ahalik arinen egin nahi baitzuten harekin topo. Denbora bazihoala eta Jauna ez zetorrela ikustean sortu ziren arazoak.

Laster konturatu ziren, ezen atzeratze hark herio-arriskua zuela berekin. Hasiera hartako sua itzaliko zen arriskua. Denbora joan ahala, elkarte txiki haiek pixkana axolagabe bihur zitezkeen, eta guztiaz ahaztu. Gauza bat zuten buruan: «Kristok, iristean, ez gaitzala lo aurkitu».

Zain egotea zuten hitz giltzarri. Etengabe errepikatzen dute ebanjelioek: «zain egon», «erne egon», «adi egon», «esna egon». Markosen arabera, Jesusen agindua ez doakie entzuten dioten ikasleei bakarrik. «Zuei diotsuedana guztiei diotset: egon erne» (Zuei esana guztiei esana da: egon erne). Ez da dei huts bat gehiago. Aldi guztietako Jesusen jarraitzaile guztiei doakien agindua da.

Joanak dira kristautasunaren hogei mende. Zertan da Jesusen agindu hori? Nola bizi gara gaur egungo kristauok? Esna jarraitzen ote? Bizirik jarraitzen ote gure fedeak ala itzaliz joan da, axola-gabeziara eta geldotasunera joz?

Ez ote da ageri bihotz berri baten beharrean dela Eliza? Ez ote dugu sumatzen geure geldotasunari eta auto-engainuari astindu bat eman beharrean garela? Ez ote dugu hasi behar Elizan den gauzarik onen hori iratzartzen? Ez ote genuke biziberritu behar fededun xume guztien sinesmen umil eta garbi hori?

Ez ote genuke berreskuratu behar erakartzen, dei egiten, interpelatzen eta esnarazten duen Jesusen aurpegi bizi hura? Nolatan segi genezake Kristoz hainbeste hitz egiten, idazten eta eztabaidatzen, hark liluratu eta pixka bat eralda gaitzan utzi gabe? Ez al gara konturatzen Jesu Kristok liluratzen ez duen eta bihotza ukitzen ez dion eta “lo dagoen” Eliza batek ez duela etorkizunik, itzaliz eta zaharkituz joanen dela bizi-arnasaren faltaz?

Ez al dugu sentitzen esnatu eta Jesusekiko geure harremanak biziarazi beharra? Beste zeinek iratzar lezake gure kristautasuna mugimendu-falta horretatik, zurruntasunetik, iraganaren zamatik, sormen-faltatik? Zeinek kutsa diezaguke bere alaitasuna? Zeinek eman diezaguke bere indar kreatzailea, bere bizitasuna?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

1 Domingo de Adviento – B (Marcos 13,33-37)

por Coordinador Grupos de Jesús

UNA IGLESIA DESPIERTA

Las primeras generaciones cristianas vivieron obsesionadas por la pronta venida de Jesús. El resucitado no podía tardar. Vivían tan atraídos por él que querían encontrarse de nuevo cuanto antes. Los problemas empezaron cuando vieron que el tiempo pasaba y la venida del Señor se demoraba.

Pronto se dieron cuenta de que esta tardanza encerraba un peligro mortal. Se podía apagar el primer ardor. Con el tiempo, aquellas pequeñas comunidades podían caer poco a poco en la indiferencia y el olvido. Les preocupaba una cosa: «Que, al llegar Cristo, nos encuentre dormidos».

La vigilancia se convirtió en la palabra clave. Los evangelios la repiten constantemente: «vigilad», «estad alerta», «vivid despiertos». Según Marcos, la orden de Jesús no es solo para los discípulos que le están escuchando. «Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: Velad». No es una llamada más. La orden es para todos sus seguidores de todos los tiempos.

Han pasado veinte siglos de cristianismo. ¿Qué ha sido de esta orden de Jesús? ¿Cómo vivimos los cristianos de hoy? ¿Seguimos despiertos? ¿Se mantiene viva nuestra fe o se ha ido apagando en la indiferencia y la mediocridad?

¿No vemos que la Iglesia necesita un corazón nuevo? ¿No sentimos la necesidad de sacudirnos la apatía y el autoengaño? ¿No vamos a despertar lo mejor que hay en la Iglesia? ¿No vamos a reavivar esa fe humilde y limpia de tantos creyentes sencillos?

¿No hemos de recuperar el rostro vivo de Jesús, que atrae, llama, interpela y despierta? ¿Cómo podemos seguir hablando, escribiendo y discutiendo tanto de Cristo, sin que su persona nos enamore y trasforme un poco más? ¿No nos damos cuenta de que una Iglesia “dormida” a la que Jesucristo no seduce ni toca el corazón, es una Iglesia sin futuro, que se irá apagando y envejeciendo por falta de vida?

¿No sentimos la necesidad de despertar e intensificar nuestra relación con él? ¿Quién como él puede liberar nuestro cristianismo de la inmovilidad, de la inercia, del peso del pasado, de la falta de creatividad? ¿Quién podrá contagiarnos su alegría? ¿Quién nos dará su fuerza creadora y su vitalidad?

José Antonio Pagola

«UN JUICIO EXTRAÑO» de José A. Pagola

Escrito por  José Antonio Pagola

Mt 25, 31-46

Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

¿Cómo nos va a extrañar que, al hablar del Juicio final, Jesús presente la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él? ¿Cómo nos va a extrañar que se presente identificado con todos los pobres y desgraciados de la historia?

Según el relato de Mateo, comparecen ante el Hijo del Hombre, es decir, ante Jesús, el compasivo, «todas las naciones». No se hacen diferencias entre «pueblo elegido» y «pueblo pagano». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. Se habla de algo muy humano y que todos entienden: ¿Qué hemos hecho con todos los que han vivido sufriendo?

El evangelista no se detiene propiamente a describir los detalles de un juicio. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos.

El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicisteis conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudasteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apartaos de mí». Seguid vuestro camino…

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.

José Antonio Pagola

 

 

«BUSCAR LA GLORIA PARA MI FALSO YO, SERÍA MALOGRAR MI EXISTENCIA», de Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
Fe adulta

Mt 25, 31-46

El contexto de la implantación de esta fiesta, nos puede dar una buena pista para interpretar hoy su significado. Fue establecida por Pío XI en 1925, en un momento en que la Iglesia estaba perdiendo poder, prestigio e influencia en la sociedad occidental. La jerarquía seguía oponiéndose a la modernidad y soñaba aún con una «restauración». El Papa creyó que una fiesta de Cristo Rey ayudaría a recuperar el terreno perdido.

Jesús nunca reivindicó ningún reino para sí. Todo lo contrario, dijo expresamente que, «el que quiera ser primero, sea el servidor». Afirmó de palabra y con su vida, que él «no venía a ser servido, sino a servir». Después del ayuno en el desierto, el ser dueño y señor del mundo se le presenta como una tentación. ¿No hemos ocupado el lugar del tentador, cuando, sin pedirle consentimien­to, le hemos dado todos los reinos del mundo? Jesús criticó muy duramente todo poder. Después de la multiplicación de los panes, nos dice Juan: «Viendo que querían echarle mano para proclamarle rey, se retiró a la montaña».

¿No hemos superado la burla macabra de los soldados, poniéndole una corona de oro, un manto real y un cetro cargado de brillan­tes? O no he entendido nada del evangelio o este cetro y esta corona es mucho más denigrante para Jesús, que la caña y las espinas. Cuando Pilato pone el título sobre la cruz, «Éste es el rey de los judíos», lo hace para burlarse de él y de los judíos. ¿No será también una burla llamarle rey del universo?

¿Cómo surge esta tergiversación del mensaje de Jesús? Nuestro ego narcisista está incapacitado para asumir su desaparición. Tiene una capacidad increíble para revolverse sobre la punta de una aguja y salirse con la suya. Como la propuesta de Jesús era inasumible, la presenta como una estrategia para conseguir plenitud de gloria. Así, cuando Jesús dice que la meta de su vida es el don total a los demás, el ego la interpreta como el único medio para ser glorificado por Dios. Una vez presentada así la trayectoria de Jesús, será muy fácil hacernos ver que la nuestra debe seguir el mismo camino.

El ser humano, como la vela, está hecho para dar luz, pero la vela nada más encenderla se empieza a consumir. La vela, hasta que no es encendida es un trasto que rueda por los cajones. El día que se va la luz, la buscamos y la encendemos. En ese momento empieza a ser vela. Nuestro ego nos impide aceptar esta perspectiva. Nada ni nadie le puede convencer de que su objetivo es desaparecer, menos aún, en beneficio de los demás. El colmo del desastre fue que descubrió la manera de emplear toda la parafernalia espiritual para conseguir su propio objetivo. No hay forma de que pueda cambiar de perspectiva.

Fijaros qué contradicción. Para celebrar la gloria de Jesús recordamos el momento de su vida donde mejor dejó reflejada su actitud vital, la eucaristía. Yo, como el pan, me parto y me vuelvo a partir para que me coman. Me dejo masticar, tragar, asimilar para alimentar a otros, aunque sea a costa de desaparecer. Yo entrego mi vida (mi sangre) a los demás para que la hagan suya y puedan trasformar su propia vida. La sangre solo se puede entregar a costa de la propia vida. Si la doy a los demás, me quedaré sin ella. Todo esto lo celebramos como un rito más, que para nada condiciona mi propia existencia.

Sin duda, elReino de Dios fue el centro de la predicación de Jesús. La imagen de Dios como rey de Israel se remonta a la época de la entrada en Palestina del pueblo judío. Para un nómada nada podía significar la idea de un rey; pero cuando entran en contacto con las estructuras sociales de la gente que vivía en ciudades, los israelitas piden a Dios un rey. Esto fue interpretado por los profetas, como una traición a Yahvé. Desde entonces se va enriqueciendo esa idea y termina por ser la imagen clave para la apocalíptica. El final de la historia será un Reino de Dios que termina por sobreponerse a todos los demás.

Solo en este contexto cultural podemos entender la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios. Sin embargo, el contenido que le da es muy distinto. En tiempo de Jesús, el futuro Reino de Dios se entendía como una victoria del pueblo judío sobre los gentiles y una victoria de los buenos sobre los malos. Jesús predica un Reino de Dios, del que van a quedar excluidos lo que se creían buenos y van a entrar las prostitu­tas, los pecadores, los marginados. Los gentiles están llamados y muchos judíos quedarán fuera.

La característica fundamental del Reino predicado por Jesús es que ya está aquí. No hay que esperar a un tiempo escatológico, sino que ha comenzado ya. «No se dirá está aquí o está allá, porque mirad: el reino de Dios está dentro de vosotros». Para mí, esta idea desbarata todo montaje erróneo sobre el reino de Dios. No se trata de preparar un reino para Dios, se trata de un Reino que es Dios. Se trata de hacer presente a Dios entre nosotros, con nuestra manera de actuar, pero solo después de haber descubierto la presencia de Dios en lo más hondo de nuestro corazón. No vale la programación. Es un reinado del AMOR. No es un reino de personas físicas, sino de actitudes vitales. Cuando me acerco al que me necesita preocupándome por él, hago presente el Reino de Dios.

Cuando Pilato le pregunta si es rey, contesta Jesús: «mi reino no es de este mundo». No quiere decir que vendrá después o que estará en otro lugar, sino que no tiene nada que ver con lo que él entendía por reino. Al insistir Pilato, Jesús le dice: «sí, soy rey, yo para esto he venido al mundo, para ser testigo de la verdad.» Ser testigo de la verdad, ser auténtico, ser verdad, es la única manera de ser dueño de sí mismo, y por la tanto de ser dueño de la realidad entera. Jesús es rey de sí mismo y así es Rey en absoluto.

El Reino de Dios, lo divino que hay en nosotros, es como una fuerza, un fermento, un alma, una luz que transforma la realidad concreta de mi ser y se manifiesta fuera en toda la realidad. Se manifiesta como una cualidad, pero en realidad, es la esencia de mi ser. Yo tengo que esforzarme por hacerla surgir desde lo hondo de mí mismo, aceptando que viene a absorberme. Es necesario que tras haber cooperado con todas mis fuerzas a hacerla brotar, consienta en la comunión, en la que mi propia individualidad se hundirá y acepte convertirse  en su alimento (Teilhard de Chardin).

Después de lo dicho podemos comprender que no se trata de entronizar a Jesús ni antes ni después de morir. Lo Crístico, es decir, lo que significa y encarna la figura de Jesús, es el que tiene que reinar entre nosotros. Cuando decimos: reina la armonía, reina la paz, etc. estamos hablando de una ambiente envolvente que permite su desarrollo. Hablar del reinado de Cristo significa que su mismo espíritu mueve también nuestra existencia.

En el relato que hemos leído encontramos la clave de la encarnación. Dios no se hace un hombre, sino que se hace hombre. El que juzga es el Hombre, el punto de contraste para valorar una vida humana es la semejanza con Jesús «el Hombre». No tenemos que esperar ningún juicio desde fuera. Mis actitudes van manifestando en cada momento el grado de identificación con el modelo de Hombre. En la medida que me identifique con el modelo, me salvo; en la medida que me separe de él, me voy condenando.

Hemos conseguido un cristianismo cómodo colocando a Dios en el cielo. Sería demasiado peligroso descubrir a Dios encarnado en cada uno de los seres humanos que nos rodean. Pero no hay escapatoria. Dios es encarnación y lo tenemos que descubrir en las criaturas. «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis». La pregunta de los rechazados deja bien claro que si hubieran descubierto la presencia de Dios en el necesitado, lo hubieran socorrido. La tarea es descubrir lo que somos.

 

Meditación-contemplación

A la tarde, te examinarán en el amor, dice S. Juan de la Cruz.
Ama y haz lo que quieras, dice S. Agustín.
Naturalmente, se trata del amor manifestado en obras,
no con relación a Dios sino con relación al que te necesita.
…………………

El amor no es una exigencia que me venga de fuera.
No es una obligación que me impone un ser superior y extraño.
Es la exigencia primera y más profunda de mí ser.
Mi humanidad consiste en desplegar esa capacidad de amar.
………………..

El amor que nos pide Jesús en el evangelio
es fruto de una experiencia de unidad absoluta.
Sin esa experiencia interior será una programación inútil.
El amor, como el agua, fluye espontáneamente de la fuente.

 

Fray Marcos

 

 

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mt.25.31-46)

  • DOMINGO XXXIV. T.O.-A– NOVIEMBRE 23.
  • JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

*Con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo terminamos el año cristiano y el ciclo litúrgico A.
Se nos habla de un tiempo por llegar, de un futuro que esperamos.

En el momento del mayor fracaso de Jesús, cuando todos los que pusieron en Él sus esperanzas lo dan todo por perdido. Cuando el desánimo cunde y el pánico se apodera de sus seguidores, al ver a su Maestro en tal actitud. Él, nuestro Jesús de Nazaret está ahí, tan tranquilo, dando el testimonio que ninguno de sus amigos no llegaron a comprender, ahí está, ante Pilato. Y con valentía, ante la pregunta de ¿Tú eres rey? La valiente respuesta de Jesús:
Yo soy Rey, tú lo has dicho” Pero mi Reino no es de este mundo.
* Jesús afirma con esto que su Reino no es del mundo del poder, ni de los políticos, ni de los sabios sumos sacerdotes, no es de aquí.

*          Mi Reino es de la Verdad. El que vive en la verdad escucha mi voz, y vive de otra manera. Vive entre personas, no entre cosas. Vive de la palabra dada. Vive vida verdadera de lealtad, de afecto, perdón, levantando al caído y protegiendo al débil. Esa vida que es pequeña y pasa desapercibida a los grandes. En el Reino que proclama Jesús, caben todos los que lo quieren a Él por Rey. Y no rey de corona, sino Rey de sus corazones. Rey de lo más hondo de cada uno.
*          Por el seguimiento de Jesús, uno se incorpora al Reino de Dios. En esta vida temporal, entrar o no entrar en el Reino de Dios es pensar y actuar como piensa Jesús, mirar con la mirada de dios. Y esto es un proceso que empieza por la CONVERSIÓN. No será una realidad plena hasta el final de los tiempos, pero no será sólo tarea de Dios este camino.  Él la llevará a su plenitud pero el discípulo de Jesús la tendrá que ir haciendo posible día a día al modo de que Jesús lo hizo realidad en su persona. Y el hilo conductor  de todas esas actitudes tiene que ser el Amor. Pero al tiempo que es tarea, es también esperanza. Es esa maravilla que nos hace saber, que nosotros solos no podemos sin la acción de Dios y que Dios no va a llevarlo a cabo sin nuestra colaboración. Así, la pertenencia al Reino requiere ponerse en marcha, iniciar el camino, recorrerlo y andarlo en sus diversas etapas.
*          Nos dirá: “Venid vosotros, benditos de mi Padre”… Así será, si podemos escuchar también:
“Os aseguro que cada vez que distéis de comer, vestiréis al desnudo, visitasteis al enfermo… a Mí me lo hicisteis”…
*          Tiempo propicio el ADVIENTO que comenzamos el próximo domingo, para de nuevo ponernos en marcha y recorrer el  camino llenos de esperanza, al encuentro del DIOS-CON-NOSOTROS.

  • ORACION
  • En este día grande y en todo momento
    , Jesús de Nazaret, es bueno darte gracias y reconocerte en todo lo noble y bueno que, aunque a veces parezca escondido, está en nuestras vidas. En este día, final del año litúrgico, te muestras como Rey del universo, Tú que nunca dudaste de acercarte a cuantos lo necesitaban, en denunciar la injusticia con valentía, en consolar a los que estaban tristes. A ti Jesús Rey nuestro quisiéramos seguirte, actuando como Tú lo hiciste.
  • Sigue llamándonos para que hagamos presente cada día tu Reino, de verdad, de paz, de entrega, allí donde estemos. Sigue mostrándonos el Camino y llamando a nuestras conciencias a veces dormida para que en este mundo camino del de la plenitud, seamos tus testigos y sigamos construyendo tu Reino en el día a día. AMÉN
    ZURIÑE

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.25.14-30)

  • DOMINGO 33 T.O. –A- NOVIEMBRE 16- 2014
  • DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

*          La parábola de la que nos habla hoy el Evangelio encierra un mensaje muy positivo: La llamada a vivir con corazón abierto. Somos cada uno una vida llena de semilla y se nos llama a dar fruto trabajando nuestra tierra y cuidando la simiente. Todos podemos dar el ciento, el setenta o el treinta (Mt. 13,23) cada uno según su posibilidad.

Hoy se nos convoca a emprender este proceso. Pero para dar buenos frutos el evangelio nos da unas sugerencias.

Los cinco talentos iniciales son Don de Dios, sin embargo su desarrollo no se consigue sin nuestro esfuerzo.

La parábola nos muestra nuestra vida como un tiempo de espera; somos como un grano de trigo caído en el surco que tiene que germinar para que de espiga llena de granos. Cada uno según nuestras posibilidades, pero sin ambicionar más de lo que podemos y sin dormirnos ante lo que se puede pero  con esfuerzo.

Todo proceso de maduración (todos tenemos que seguir madurando hasta la meta final) lleva consigo un riesgo. En el proceso de nuestra vida  algo tiene que morir transformándose, de lo contrario no llegaríamos a la fecundidad. Este evangelio quiere alentar nuestra esperanza: el que arriesga, el que se compromete, el que busca, cuando venga el Señor, entrará en el gozo definitivo del Reino.
A veces, puede ocurrir que conforme vamos alcanzando metas, nos quedemos satisfechos, frenados, pero así, nos vamos paralizando.
Nos puede rondar también la actitud parecida a la de esconder los talentos, que consiste en querer que todo nos lo den hecho. Queremos que la sociedad cambie, que la Iglesia  sea reformada. Pero si no nos cambiamos a nosotros mismos, si no aceleramos el proceso de cambio de la sociedad, si no buscamos vivir el misterio de la Iglesia, seremos como un siervo inútil que escondió su talento. (Mt. 25,18)
Dios ha empezado la creación y nos ha hecho sus colaboradores en esta obra. Dios, que ama, no quiere hacer las cosas solo.
La parábola se aplica a la vida de cada uno y a la de la Iglesia. Por eso nos podemos preguntar: ¿Qué tipo de administrador soy? En breve comenzaremos de nuevo el año Litúrgico, el Adviento. Buen tiempo para que con ilusión y empuje, comencemos de nuevo.

* ORACIÓN

* Jesús de Nazaret, Tú eres la primera semilla del Reino de Dios y quieres que nosotros también hagamos fructificar las semillas de tus dones que has puesto en cada uno de nosotros.
Te damos gracias porque cuentas con nosotros para la edificación de tu Reino. Nos has regalado la vida, no para guardarla,  esconderla o disfrutarla individualmente, sino sobre todo para hacer progresar nuestro mundo, la Iglesia, la sociedad desde la justicia y el amor. Tú nos envías a dar frutos y tenemos que dar frutos propios de la luz.

Te damos gracias  por confiar en nosotros y hacernos tus colaboradores.

Ayúdanos, Jesús de Nazaret a que no escondamos nunca nuestro talento, al contrario, que sepamos trabajar con ellos y valorar los de nuestros hermanos. Que no tengamos miedo de gastar la vida poniéndola al servicio de los que más lo necesitan. Y así,  que un día nos puedas decir:
Eres un empleado fiel y cumplidor” y “Pasa al banquete de tu Señor, al reino de Dios” AMÉN.

ORACIÓN – IGLESIA DIOCESANA

EN CADA UNO EL ESPÍRITU SANTO REVELA SU PRESENCIA, DÁNDOLE ALGO QUE ES PARA EL BIEN DE TODOS”
(
I Cor. 12, 7)

Ayúdanos Jesús de Nazaret, Dios nuestro a perseverar en nuestra Iglesia, con una fe activa.
con una esperanza contagiosa . Con amor cotidiano y perseverancia en la construcción de la Iglesia.

La celebración del  “DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA” es una buena ocasión para renovar nuestra perseverancia en:Escuchar la Palabra. Agradecer el encuentro contigo en los Sacramentos. Sentirnos comunidad y colaborar de la manera que podamos en la labor Pastoral.

Por eso hoy te pedimos muy especialmente por esta comunidad parroquial.  Por la generosidad y entrega de nuestros Sacerdotes. Por las familias creyentes.  Por los que cuidan de la limpieza y con delicadeza  y esmero adornan con flores tu altar.

Por los que participan en las lecturas y otros detalles que nos ayudan a Celebrar  con alegría y respeto.

También reconocemos nuestras limitaciones pero queremos seguir caminando como Iglesia diocesana, que avanza y persevera en tu servicio, porque en servirte a Ti, Dios nuestro creador de todo bien, que nos impulsas a la entrega a los demás, consiste el gozo pleno y verdadero. AMÉN.

ZURIÑE

33 DOMINGO T.O, «EL EMPLEADO MIEDOSO Y LA EMPRESARIA MODELO» José Luis Sicre

José Luis Sicre

FE ADULTA

La parábola del domingo pasado (las diez muchachas) animaba a ser inteligentes y previsores. La de hoy anima a la acción, a sacar partido de los dones recibidos de Dios. Jesús ha usado poco antes, en otra parábola, la imagen del señor y sus empleados. Ahora vuelve a hacerlo, pero usando el contexto de la cultura urbana y pre-capitalista. La riqueza del señor no consiste en tierras, cultivos y rebaños de vacas y ovejas. Consiste en millones contantes y sonantes, porque los famosos «talentos» no tienen nada que ver con la inteligencia. El talento era una cantidad de plata que variaba según los países, oscilando entre los 26 kg en Grecia, 27 en Egipto, 32 en Roma y 59 en Israel. Por consiguiente, los tres administradores reciben, aproximadamente, 300, 120 y 60 kg de plata.

El empleado miedoso, negligente y holgazán

Los dos primeros duplican esa cantidad negociando con el dinero que les han confiado. Pero la parábola se detiene en el tercero, que se molesta en buscar un sitio escondido, cava un hoyo, y entierra el talento. El lector actual, conocedor de tantos casos parecidos, se pregunta quién ha sido el más inteligente. ¿Es preferible colocar el capital en acciones arriesgadas o guardarlo en una caja fuerte? En cambio, el propietario de la parábola lo tiene claro: había que invertir el dinero y sacarle provecho, como hicieron los dos primeros empleados.

¿Por qué no ha hecho lo mismo el tercero? Él mismo lo dice: ha actuado así porque conoce a su señor, le tiene miedo, y prefirió no correr riesgo. Y termina con un lacónico: «Aquí tienes lo tuyo».

Sin embargo, el señor no comparte esa excusa ni esa actitud. Lo que ha movido al empleado no ha sido el miedo, sino la negligencia y la holgazanería. Le traen sin cuidado su señor y sus intereses. Y toma una decisión que, actualmente, habría provocado manifestaciones y revueltas de todos los sindicatos: lo mete en la cárcel («echadlo fuera, a las tinieblas»).

Aplicándonos el cuento

Los sindicatos llevarían razón, y conseguirían que readmitieran al empleado, incluso con un gran resarcimiento por daños y perjuicios. Pero el Señor de la parábola no depende de sindicatos ni tribunales del trabajo. Tiene pleno derecho a pedirnos cuentas a cada uno del tesoro que no ha encomendado.

Como ocurría con el aceite en la parábola de las muchachas, los talentos se han prestado a múltiples interpretaciones: cualidades humanas, don de la fe, misión dentro de la iglesia, etc. Ninguna de ellas excluye a las otras.

La parábola ofrece una ocasión espléndida para realizar un autoexamen: ¿qué he recibido de Dios, a todos los niveles: humano, religioso, familiar, profesional, eclesial? ¿Qué he hecho con ello? ¿Ha quedado escondido en un cajón? ¿Ha sido útil para los demás? Como se dice en el mismo evangelio de Mateo: ¿Ha resplandecido mi luz ante los hombres para que glorifiquen al Dios del cielo? ¿Pienso que será suficiente decirle: «Aquí tienes lo tuyo»?

Una moraleja desconcertante

La parábola, termina con unas palabras muy extrañas: «Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene». ¿En qué quedamos? ¿Tiene o no tiene? Es posible que el mismo Jesús intentara aclararla más tarde. El sentido de la frase resultaría así más claro: «Al que produzca se le dará, y al que no produzca se le quitará lo que tiene».

Esa parábola terminó en dos versiones bastante distintas, la de Mateo, que se lee hoy, y la de Lucas 19,11-27. Lucas, para no provocar las iras de los sindicatos, no mete al empleado holgazán en la cárcel, se limita a quitarle el denario.

La empresaria modelo (1ª lectura)

En el contexto económico de la parábola encaja perfectamente la imagen de la mujer empresaria de la que habla el libro de los Proverbios. La liturgia traduce «mujer hacendosa». Pero el texto sugiere mucho más. Habla de una mujer que es, al mismo tiempo, excelente empresaria (cosa que quedaría más clara si la liturgia no hubiera mutilado el texto), generosa con los necesitados y con las personas a su servicio, preocupada por sus hijos y su marido, gozando del respeto y estima de sus conciudadanos, porque ella misma respeta al Señor.

Es interesante esta imagen propuesta por un libro bíblico hace veintitrés o veinticuatro siglos, tan distinta de nuestro proverbio: «La mujer casada, la pata quebrada… y en casa». Quien lee el poema entero (se encuentra en Proverbios 31,10-31) advierte la enorme actividad que esta mujer desarrolla desde la mañana temprano hasta avanzada la noche. El capital recibido de Dios (sean cinco talentos, dos o uno) ha sabido invertirlo perfectamente.

Proverbios, 30, 10-31

10 Mujer ejemplar, ¿dónde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas!

11 Su esposo confía plenamente en ella y no necesita de ganancias mal adquiridas.

12 Ella le es fuente de bien, no de mal, todos los días de su vida.

13 Anda en busca de lana y de lino, y gustosa trabaja con sus manos.

14 Es como los barcos mercantes, que traen de muy lejos su alimento.

15 Se levanta de madrugada, da de comer a su familia y asigna tareas a sus criadas.

16 Calcula el valor de un campo y lo compra; con sus ganancias[g] planta un viñedo.

17 Decidida se ciñe la cinturay se apresta para el trabajo.

18 Se complace en la prosperidad de sus negocios, y no se apaga su lámpara por la noche.

19 Con una mano sostiene el huso y con la otra tuerce el hilo.

20 Tiende la mano al pobre, y con ella sostiene al necesitado.

21 Si nieva, no tiene que preocuparse de su familia, pues todos están bien abrigados.

22 Las colchas las cose ella misma, y se viste de púrpura y lino fino.

23 Su esposo es respetado en la comunidad; ocupa un puesto entre las autoridades del lugar.

24 Confecciona ropa de lino y la vende; provee cinturones a los comerciantes.

25 Se reviste de fuerza y dignidad, y afronta segura el porvenir.

26 Cuando habla, lo hace con sabiduría; cuando instruye, lo hace con amor.

27 Está atenta a la marcha de su hogar, y el pan que come no es fruto del ocio.

28 Sus hijos se levantan y la felicitan; también su esposo la alaba:

29 «Muchas mujeres han realizado proezas, pero tú las superas a todas.»

30 Engañoso es el encanto y pasajera la belleza; la mujer que teme al Señor es digna de alabanza.

31 ¡Sean reconocidos sus logros, y públicamente alabadas sus obras!

 

José Luís Sicre

 

33. IGANDEA URTEAN ZEHAR, “BILLATZE SORTZAILEA-BÚSQUEDA CREATIVA”, José A. Pagola

BILATZE SORTZAILEA

José Antonio Pagola.
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

ECLESALIA, 12/11/14 Oso xaloa ematen duen arren, karga eztandagarria du talentuen parabolak. Harrigarriro, «hirugarren morroia» inolako egintza txarrik egin gabe gaitzetsi du nagusiak. Bere oker bakarra morroiak «ezer ez egitea» izan du: ez du arriskatu bere talentua, ez dio fruiturik kendu, leku seguru batean gorde du bere hartan.

Argia da Jesusen mezua. Ez kontserbatismoari, bai sormenari. Ez bizitza agor bati, bai Jainkoari emandako erantzun eginkor bati. Ez segurtasun-obsesioari, bai mundua aldarazteko ahalegin arriskutsuari. Ez konformismoan hesitutako fedeari, bai lan konprometituari, Jainkoaren erreinuari bideak urratzeko.

Jesusen jarraitzaileen bekatu handia izan liteke hari era sortzailean jarraitzeko arriskurik ez hartzea. Esanguratsua da urtetan eta urtetan kristauen artean erabili izan den hizkuntza, ikusteko, zertan ardaztu izan dugun geure arreta: fedearen gordailua gorde; tradizioa gorde; ohitura onak gorde; grazia gordeko; bokazioa gorde…

Kontserbatismoaren tentazio hau indartsuagoa izan ohi da krisi erlijiosoaren boladetan. Erraz gertatzen da orduan ortodoxia kontrolatu beharra, diziplina eta araudia sendotu beharra; Elizako izatea segurtatu beharra… Dena izan daiteke ulergarri, baina ez al da izaten askotan ebanjelioa desitxuratzeko eta Espirituaren sormena izozteko era bat?

Gidari erlijioentzat eta kristau-elkarteentzat gauza errazagoa izan liteke iraganetik jasotako bideak «errepikatzea» era aspergarri batean, kasurik egin gabe gizaki modernoaren galderei, kontraesanei eta planteamenduei; baina zertako izango genuke on geure lan hori guztia, gai ez bada argia eta esperantza emateko, gaur eguneko gizon-emakumeek bizi dituzten problemei eta sufrimenei?

Gaur egun Eliza barruan zaindu behar dugun jarrerari ez dagozkio izen hauek, ez «zuhurtzia», ez «iraganarekiko leialtasuna», ez «amore ematea»… Ostera, beste izen batzuk dagozkio: «bilatzeko sortzailea», «ausardia», «arriskatzeko gaitasuna», dena berri egin dezakeen «Espirituari entzutea».

Beste hau izan liteke, ordea, gauzarik larriena: parabolako morroiari gertatu zaion bezala, guk ere uste izatea, Jainkoari leial erantzuten ari garela geure kontserbatismo-jarreraz, egiaz egiten ari garena hark espero duenari huts egitea delarik. Gaur egun, Elizan egin beharreko zereginik garrantzizkoena, ez da iragana gordetzea, baizik Jesusen Berri Ona komunikatzen jakitea, inoiz ez bezalako kanbio sozio-kulturalak bizitzen ari de gizartean.

33 Tiempo ordinario(A) Mateo 25, 14-30

BÚSQUEDA CREATIVA

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com

ECLESALIA, 12/11/14.- A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

 

 

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.2,13-22)

  • DOMINGO 32º. T.O. –A– Noviembre 9 – 2014.
  • DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN
  • Durante los tres primeros siglos del cristianismo, los cristianos no tenían templos ni Iglesias. Se reunían en las casas. Pero cuando Pablo nos escribe (2ª lectura) nos recuerda la misión de construir lo más importante, que es la propia persona y la comunidad. Lo hacemos en la medida en que vivimos como continuadores de Jesús de Nazaret en nuestro tiempo.
    La palabra ekklesia, tiene un significado de asamblea, comunidad. Por eso, en cristiano el  templo no es tanto la casa de Dios cuanto la “casa donde el pueblo de Dios se encuentra”., donde la comunidad cristiana se reúne “en nombre de Dios” para celebrar su fe y alimentarla.
  • Nos choca el relato del evangelio con la actuación de Jesús y sus Palabras:
    “No convirtáis la casa de mi Padre en un mercado”.

  • El templo, la religión e incluso el mundo dejan de ser lugar de encuentro con el Padre cuando vivimos en ellos con intereses egoístas. Pero construimos iglesia, comunidad, pueblo de Dios, en la medida en que vivimos como continuadores de Jesús en nuestro tiempo movidos por el mismo Espíritu de Jesús y anunciando con la vida y la palabra la liberación de cualquiera esclavitud.

  • Jesús nos habla “del templo de su cuerpo”. Cuando Resucitó Jesús de entre los muertos, los discípulos se acordaron de lo que les había dicho: El verdadero templo, es Jesús mismo y cada uno de los bautizados:
    No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros”.
    Si la comunidad se encuentra y hace del templo ese lugar querido, como signo de unidad y pertenencia a la familia de Dios (cristiano) el lugar que llamamos Iglesia habrá alcanzado su sentido. Pero si el templo, la iglesia se queda en vistosidad, en ritos sin sentimientos internos (porque hay que ir…) necesitaremos de purificación, conversión que es el ejemplo que nos da Jesús hoy en el Evangelio.
    “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”

  • Bienvenida esta fiesta de  la Basílica de Letrán si ello nos lleva a descubrir el verdadero valor del templo, de la Iglesia y si esto nos ayuda  a seguir construyendo comunión, familia universal, etc.

  • ORACIÓN
  • Ante ti, Jesús de Nazaret, presentamos al Padre nuestra oración confiada.
    Pidamos  en este día en nuestra oración, para que nuestros templos, iglesias sean espacios de celebración, de encuentro de familia cristiana, de reconocimiento del valor supremos de la persona humana;
    Ayúdanos Jesús de Nazaret, a que acudamos a ti verdadero templo para oír el evangelio y hacernos cada uno de nosotros evangelio para el mundo como agua de vida  y canales fecundos de encuentro.
    Que nuestras iglesias sean lugares donde se escucha la Buena noticia del evangelio y donde celebramos nuestros compromisos y manifestamos la justicia, la verdad y la fraternidad.
    que no seamos una Iglesia que vive para sí misma, sino que nos desvivamos buscando cómo servir más y mejor construyendo así tu Reino, aquí y ahora. AMÉN.  ZURIÑE