*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mt.25.14-30)

  • DOMINGO 33 T.O. –A- NOVIEMBRE 16- 2014
  • DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA

*          La parábola de la que nos habla hoy el Evangelio encierra un mensaje muy positivo: La llamada a vivir con corazón abierto. Somos cada uno una vida llena de semilla y se nos llama a dar fruto trabajando nuestra tierra y cuidando la simiente. Todos podemos dar el ciento, el setenta o el treinta (Mt. 13,23) cada uno según su posibilidad.

Hoy se nos convoca a emprender este proceso. Pero para dar buenos frutos el evangelio nos da unas sugerencias.

Los cinco talentos iniciales son Don de Dios, sin embargo su desarrollo no se consigue sin nuestro esfuerzo.

La parábola nos muestra nuestra vida como un tiempo de espera; somos como un grano de trigo caído en el surco que tiene que germinar para que de espiga llena de granos. Cada uno según nuestras posibilidades, pero sin ambicionar más de lo que podemos y sin dormirnos ante lo que se puede pero  con esfuerzo.

Todo proceso de maduración (todos tenemos que seguir madurando hasta la meta final) lleva consigo un riesgo. En el proceso de nuestra vida  algo tiene que morir transformándose, de lo contrario no llegaríamos a la fecundidad. Este evangelio quiere alentar nuestra esperanza: el que arriesga, el que se compromete, el que busca, cuando venga el Señor, entrará en el gozo definitivo del Reino.
A veces, puede ocurrir que conforme vamos alcanzando metas, nos quedemos satisfechos, frenados, pero así, nos vamos paralizando.
Nos puede rondar también la actitud parecida a la de esconder los talentos, que consiste en querer que todo nos lo den hecho. Queremos que la sociedad cambie, que la Iglesia  sea reformada. Pero si no nos cambiamos a nosotros mismos, si no aceleramos el proceso de cambio de la sociedad, si no buscamos vivir el misterio de la Iglesia, seremos como un siervo inútil que escondió su talento. (Mt. 25,18)
Dios ha empezado la creación y nos ha hecho sus colaboradores en esta obra. Dios, que ama, no quiere hacer las cosas solo.
La parábola se aplica a la vida de cada uno y a la de la Iglesia. Por eso nos podemos preguntar: ¿Qué tipo de administrador soy? En breve comenzaremos de nuevo el año Litúrgico, el Adviento. Buen tiempo para que con ilusión y empuje, comencemos de nuevo.

* ORACIÓN

* Jesús de Nazaret, Tú eres la primera semilla del Reino de Dios y quieres que nosotros también hagamos fructificar las semillas de tus dones que has puesto en cada uno de nosotros.
Te damos gracias porque cuentas con nosotros para la edificación de tu Reino. Nos has regalado la vida, no para guardarla,  esconderla o disfrutarla individualmente, sino sobre todo para hacer progresar nuestro mundo, la Iglesia, la sociedad desde la justicia y el amor. Tú nos envías a dar frutos y tenemos que dar frutos propios de la luz.

Te damos gracias  por confiar en nosotros y hacernos tus colaboradores.

Ayúdanos, Jesús de Nazaret a que no escondamos nunca nuestro talento, al contrario, que sepamos trabajar con ellos y valorar los de nuestros hermanos. Que no tengamos miedo de gastar la vida poniéndola al servicio de los que más lo necesitan. Y así,  que un día nos puedas decir:
Eres un empleado fiel y cumplidor” y “Pasa al banquete de tu Señor, al reino de Dios” AMÉN.

ORACIÓN – IGLESIA DIOCESANA

EN CADA UNO EL ESPÍRITU SANTO REVELA SU PRESENCIA, DÁNDOLE ALGO QUE ES PARA EL BIEN DE TODOS”
(
I Cor. 12, 7)

Ayúdanos Jesús de Nazaret, Dios nuestro a perseverar en nuestra Iglesia, con una fe activa.
con una esperanza contagiosa . Con amor cotidiano y perseverancia en la construcción de la Iglesia.

La celebración del  “DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA” es una buena ocasión para renovar nuestra perseverancia en:Escuchar la Palabra. Agradecer el encuentro contigo en los Sacramentos. Sentirnos comunidad y colaborar de la manera que podamos en la labor Pastoral.

Por eso hoy te pedimos muy especialmente por esta comunidad parroquial.  Por la generosidad y entrega de nuestros Sacerdotes. Por las familias creyentes.  Por los que cuidan de la limpieza y con delicadeza  y esmero adornan con flores tu altar.

Por los que participan en las lecturas y otros detalles que nos ayudan a Celebrar  con alegría y respeto.

También reconocemos nuestras limitaciones pero queremos seguir caminando como Iglesia diocesana, que avanza y persevera en tu servicio, porque en servirte a Ti, Dios nuestro creador de todo bien, que nos impulsas a la entrega a los demás, consiste el gozo pleno y verdadero. AMÉN.

ZURIÑE