- DOMINGO XXXIV. T.O.-A– NOVIEMBRE 23.
- JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO
*Con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo terminamos el año cristiano y el ciclo litúrgico A.
Se nos habla de un tiempo por llegar, de un futuro que esperamos.
En el momento del mayor fracaso de Jesús, cuando todos los que pusieron en Él sus esperanzas lo dan todo por perdido. Cuando el desánimo cunde y el pánico se apodera de sus seguidores, al ver a su Maestro en tal actitud. Él, nuestro Jesús de Nazaret está ahí, tan tranquilo, dando el testimonio que ninguno de sus amigos no llegaron a comprender, ahí está, ante Pilato. Y con valentía, ante la pregunta de ¿Tú eres rey? La valiente respuesta de Jesús:
“Yo soy Rey, tú lo has dicho” Pero mi Reino no es de este mundo.
* Jesús afirma con esto que su Reino no es del mundo del poder, ni de los políticos, ni de los sabios sumos sacerdotes, no es de aquí.
* Mi Reino es de la Verdad. El que vive en la verdad escucha mi voz, y vive de otra manera. Vive entre personas, no entre cosas. Vive de la palabra dada. Vive vida verdadera de lealtad, de afecto, perdón, levantando al caído y protegiendo al débil. Esa vida que es pequeña y pasa desapercibida a los grandes. En el Reino que proclama Jesús, caben todos los que lo quieren a Él por Rey. Y no rey de corona, sino Rey de sus corazones. Rey de lo más hondo de cada uno.
* Por el seguimiento de Jesús, uno se incorpora al Reino de Dios. En esta vida temporal, entrar o no entrar en el Reino de Dios es pensar y actuar como piensa Jesús, mirar con la mirada de dios. Y esto es un proceso que empieza por la CONVERSIÓN. No será una realidad plena hasta el final de los tiempos, pero no será sólo tarea de Dios este camino. Él la llevará a su plenitud pero el discípulo de Jesús la tendrá que ir haciendo posible día a día al modo de que Jesús lo hizo realidad en su persona. Y el hilo conductor de todas esas actitudes tiene que ser el Amor. Pero al tiempo que es tarea, es también esperanza. Es esa maravilla que nos hace saber, que nosotros solos no podemos sin la acción de Dios y que Dios no va a llevarlo a cabo sin nuestra colaboración. Así, la pertenencia al Reino requiere ponerse en marcha, iniciar el camino, recorrerlo y andarlo en sus diversas etapas.
* Nos dirá: “Venid vosotros, benditos de mi Padre”… Así será, si podemos escuchar también:
“Os aseguro que cada vez que distéis de comer, vestiréis al desnudo, visitasteis al enfermo… a Mí me lo hicisteis”…
* Tiempo propicio el ADVIENTO que comenzamos el próximo domingo, para de nuevo ponernos en marcha y recorrer el camino llenos de esperanza, al encuentro del DIOS-CON-NOSOTROS.
- ORACION
- En este día grande y en todo momento
, Jesús de Nazaret, es bueno darte gracias y reconocerte en todo lo noble y bueno que, aunque a veces parezca escondido, está en nuestras vidas. En este día, final del año litúrgico, te muestras como Rey del universo, Tú que nunca dudaste de acercarte a cuantos lo necesitaban, en denunciar la injusticia con valentía, en consolar a los que estaban tristes. A ti Jesús Rey nuestro quisiéramos seguirte, actuando como Tú lo hiciste. - Sigue llamándonos para que hagamos presente cada día tu Reino, de verdad, de paz, de entrega, allí donde estemos. Sigue mostrándonos el Camino y llamando a nuestras conciencias a veces dormida para que en este mundo camino del de la plenitud, seamos tus testigos y sigamos construyendo tu Reino en el día a día. AMÉN
ZURIÑE