*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.6.7-13)

DOMINGO 15º. T.O. –B- JULIO 12 de 2015

 

El Evangelio de hoy nos presenta el día en que Jesús, a cuyo alrededor se había reunido un grupo de personas, a los que El mismo había escogido, los envía a predicar la misma Buena Noticia que El había ido enseñando. “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. Los envía con un mínimo de cosas. Los envía en comunidad humana y de fe.  “De dos en dos” para darse apoyo mutuo, dar credibilidad a su testimonio y fuerza al grupo comunidad, aunque de momento pequeña. Jesús sabe lo que les espera a los doce. De dos en dos, la compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir bien la Misión y resistir  a las dificultades. Los envía con Autoridad” Puesta su confianza  en la fuerza de Dios, más que en sus capacidades. Jesús no predicó en solitario y tampoco quiso que sus discípulos lo hicieran. Importante es la Misión, pero nos hace caer en la cuenta que también es importante  en la Misión la comunión con los demás y compartir tareas y proyectos. “En pobreza” : que lleven lo . preciso combatir todo lo que empobrece la vida humana.
El cristiano evangeliza humanizando y humaniza  evangelizando.

Creemos que desde los valores del evangelio podemos ser más plenamente humanos.

El punto de mira del enviado: LA PERSONA. (Escuchar, respetar, defender, formar, rehacer personas).

Jesús les dice a sus enviados que si no es recibido el Mensaje, se vayan, es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el Mensaje. Quiere personas libres. Jesús propone no impone.

En la persona de Jesús y su Mensaje está la fuerza del Enviado. Y Jesús nos sigue enviando a nosotros a comunicar y a ensanchar la BUENA NOTICIA a todos. En el alma y en el corazón llevamos otras “alforjas”, otros medios y otra tierra, es nuestro equipaje:
LA FE EN JESÚS Y SU MENSAJE PARA SEGUIR CONSTRUYENDO EL REINO.

No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie, la doctrina, la vida, las promesas, el REINO, en una palabra el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios. Y sosteniendo todo esto con:
EL TESTIMONIO DE NUESTRA VIDA.


ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Les diste una misión a los discípulos para anunciar el Evangelio y les insistes: “Poneos en camino”

“Está cerca de vosotros el Reino de Dios”.

También hoy nos envías a nosotros al mundo, a nuestro mundo cercano y nos sigues diciendo: “Poneos en camino”

No debemos quedarnos inactivos, acomodados… sino proclamar que podemos vivir tu “paz y misericordia”. Quieres contar con nuestra tarea evangelizadora.

Ayúdanos a tener el coraje del profeta y de los apóstoles; y el coraje de no poner la confianza en el poder, el dinero, el prestigio, sino en la fuerza del evangelio que queremos vivir,

Seguir tu Camino de Verdad y Vida..

También añades algo más, Jesús de Nazaret,

Y es que no basta la acción, aunque “la mies es abundante y los obreros pocos”

Sino que hace falta también la ORACIÓN.

Ayúdanos a seguir en la fe y en el compromiso por crear un mundo donde la verdad, la paz, la justicia y el amor sean realidad. AMÉN. ZURIÑE

«NADIE ES LLAMADO Y MENOS ELEGIDO DESDE FUERA», Fray Marcos

FE ADULTA

Mc 6, 7-13

El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Mc. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que, hasta ahora, desarrollaba sólo el Maestro. Después de la experiencia de fracaso en la sinagoga de su pueblo, Jesús no sólo no deja de anunciar la «buena noticia» del Reino, sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y de los más cercanos, le obligan a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas no hablan de la elección, pero esa elección lleva implícita la misión.

Es Jesús el que toma la iniciativa. «Les llamó y les envió». En el c. 1, ya había relatado la llamada de dos parejas de hermanos. En el c. 3, había narrado la llamada de los doce. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él, no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. Todo el que es llamado es para ser enviado.No se precisa ni a donde van ni cuanto va a durar la misión. Con ello nos está diciendo que está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. Tal vez el evangelista está retrotrayendo al tiempo de Jesús una práctica que comenzó muy pronto en las primeras comunidades.

«De dos en dos», apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad y con el mensaje comunitario. De esta forma, se  evita además, cualquier clase de jerarquía o superioridad de uno sobre otro. Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados por y desde una comunidad. Tenemos que superar la tendencia a actuar por nuestra propia cuenta, para garantizar nuestro propio futuro. El dato tiene también un aspecto legal. En un juicio, sólo se admitía el testimonio que fuera atestiguado, por lo menos, por dos testigos. Recordemos que no se les pide que sean maestros, sino testigos.

«Les da autoridad sobre los espíritus inmundos». Hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice «dynamis» sino «exousia». No es fácil apreciar la diferencia entre los dos conceptos, pero está claro que no se trata de un poder mágico, sino de una superioridad sobre el mal; lo cual nos indica que se trata de una fuerza para superar, no sólo los demonios de los demás, sino también sus propios demonios; es decir la superación personal de toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas, está presente en todo el evangelio de Mc.

«Les encargó…» El verbo Griego significa en primer término ordenó. Se trata de una severa amonestación. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Ni siquiera nos habla del mensaje que deben trasmitir. Lo importante es el espíritu de los que van a desempeñar la misión. El bastón y las sandalias eran imprescindibles en los viajes; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas que no eran raras en terrenos desérticos. Las sandalias era el calzado de los pobres, sin ellas no se podía hacer grandes caminatas. El pan era signo de cualquier alimento. No van como mendigos, «no llevéis bolsa«, sólo deben aceptar lo que necesitan en cada momento, sin acaparar nada para después. La alforja era propia de los mendigos, que metían en ella lo que les daban para asegurarse, al menos, las próximas comidas. El dinero (de poco valor) es el símbolo de las seguridades. En griego no dice «túnica de repuesto», sino «no llevéis puestas dos túnicas, que era característica de la gente rica.

Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. Jesús les hace ver que cualquier casa puede ser buena para hospedarse, y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una «casa«, para marcharse tiene que existir rechazo de un «lugar«. Lo importante es que les acepten y ellos acepten. En todo caso, deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies, era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganismo. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio de un hecho. En adelante, los paganos no son los no judíos, sino los que rechazan la oferta de salvación de Jesús.

«Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban». Es curioso, que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío. La conversión de la que nos habla el evangelio, no debe entenderse desde el punto de vista moral: hay que dejar de hacer lo que está mal. Se trata de la «metanoya», que es un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Se trata  de elegir un camino nuevo. Sin emprender ese nuevo camino, de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos. Esto no lo entendemos bien hoy. El echar demonios y curar son los signos de la preocupación por los demás. El signo más claro de que ha llegado el Reino, es la ayuda a los demás.

La  primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta «al uso»: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales. Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel, donde los intereses económicos y de poder siguen estando en  primer plano. Estar de parte de los poderosos, y no denunciar la injusticia, venga de donde venga, ha sido una apostasía del cristianismo desde Constantino. A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser acomodación a una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.

La clave de estas recomendaciones es que al depender de los demás, se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos. Saber dar eficazmente, supone haber aprendido antes a recibir  con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin un mínimo de reciprocidad. La realidad que más une y humaniza a los seres humanos es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir del otro. Si esa reciprocidad está fundamentada en la gratuidad, se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da, como del que recibe.

La confianza de toda misión evangélica debe centrarse en el mensaje, no en los medios desplegados para conseguir la adhesión. Para ello no hay más remedio que prescindir de lo superfluo, y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Cuando Jesús envía a los doce, está diciendo que lleven el Reino de Dios a todos los hombres. Él no es su dueño ni ellos sus propietarios. Ese Reino, que es Dios, está en cada uno de nosotros y es la «buena noticia» que todos deben descubrir. El Reino predicado por Jesús está más allá de cualquier religión. Se trata de purificar toda religión. Jesús no creó una nueva religión ni dejó de pertenecer a su pueblo y a su tradición religiosa.  Él haber hecho de la predicación de Jesús una religión más, ha eliminado la posibilidad de ser fermento para todas.

La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano en todos los órdenes. No se trata de salvaguardar a toda costa, doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan. Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas ni ser objeto de ninguna programación. Simplemente es una manera de vivir. Ser cristiano es ser testigo de una manera de ser hombre, de una manera de ser más humano.

 

Meditación- contemplación

La verdadera confianza lleva a la gratuidad.
La confianza tiene que ir en todas direcciones.
Si confías en Dios, confiarás también en el hombre.
Pero también potenciarás la confianza en ti mismo.
…………………..

Si has superado el afán de seguridades,
Surgirá también la gratuidad.
Precisamente hoy, que por todo hay que pagar un precio,
Es más necesario que nunca el dar sin esperar nada.
………………

Darse sin esperar nada a cambio,
Es la mejor manera de llevar a Dios a los demás.
Manifestar en todo momento el amor a todos,
Es la única manera de predicar el Reino de Dios.
…………………….

 

Fray Marcos

 

Urteko 15. igandea–15 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

Urteko 15. igandea – B (Markos 6,7-13)

Evangelio del 12/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

ELKARTEKO AZTERKETA – PARA UN EXAMEN COLECTIVO

Jesusek ez ditu bidali ikasleak nolanahi. Jainkoaren erreinuaz Jesusek duen egitasmoan parte hartu eta haren misioa jarraitu nahi bada, ezinbestekoa da biziera berezi bat. Horrela izan ezean, mila gauza egin ahal izango dugu, baina Jesusen espiritua munduan txertatu ez. Jesusen gomendio batzuk gogorarazi dizkigu Markosek. Azpimarra ditzagun banaka batzuk.

Lehenik eta behin, nor dira haiek Jesusen izenean hitz egiteko? Zein aginpide dute horretarako? Markosen arabera, Jesusek, bidali dituenean, «aginpidea eman die espiritu kutsatuen gain». Ez die eman botererik bidean aurkituko duten jendearen gain. Jesus bera ere ez da baliatu bere botereaz jendea gobernatzeko, sendatzeko baizik.

Beti bezala, mundu osasuntsuagoa du Jesusek bere gogoan, gizakia esklabo eta ez-gizaki bihurtzen duten indar gaiztoetatik librea den mundua. Ikasleek ere haren indar sendatzailea txertatu behar dute jendearen artean. Jesusen ikasleak gizartean ikasle-bidea egin nahi badu, jendearen gain boterea erabiliz ez, baizik bizitza gizatar bihurtuz burutuko du, jendearen sufrimena arinduz, askatasuna eta haurridetasuna handiaraziz.

Soilik, «makila» eta «oinetakoak» eramango dituzte. Bidaiari ikusi nahi ditu Jesusek ikasleak. Inoiz ez egonari loturik. Beti bidaiari. Ezeri eta inori atxiki gabe. Berekin behar-beharrezkoa bakarrik dutela. Jesusek berak zuen zalutasunez horniturik, beharrean den nornahirengana iristeko prest. Jesusen makila ez da agintzeko, baizik bidean lagun izateko.

Ez dute eramango «ogirik, ez bizkar-zorrorik, ez dirurik». Ez dute bizi behar beren segurtasuna burutik kendu ezinik. Gauza inportanteagoa dute berekin: Jesusen Espiritua, haren Hitza, haren Agintea jendearen bizitza gizatar egiteko. Kuriosa da, baina Jesusek ez du gogoan eraginkorrago izateko ikasleek berekin eraman behar duten ezer; soilik zer ez duten eraman behar aipatu du. Hain zuzen, egunen batean pobreez ahaztu eta beren ongizatean hesiturik gera ez daitezen.

Ez dute eraman behar «ordezko jantzirik» ere. Xume-xume jantziko dira, pobreak bezala. Ez dute eramango Tenpluko apaizek bezalako jantzi sakraturik. Ez dira jantziko basamortuko bakardadean Bataiatzailea jantzi ohi zen bezala ere. Jendearen artean izango dira profeta. Ikasleen bizitzak seinale izan behar du Jainkoa guztientzat hurbil dela, batez ere premiarik handiena dutenentzat.

Ausartuko ote gara egunen batean Elizaren baitan elkarteko azterketa egitera, Jesusek argitu gaitzan eta, kasik konturatu gabe, haren espiritutik nola joan garen urruntzen ikustera irits gaitezen?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

15 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,7-13)

Evangelio del 12/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

PARA UN EXAMEN COLECTIVO

Jesús no envía a sus discípulos de cualquier manera. Para colaborar en su proyecto del reino de Dios y prolongar su misión es necesario cuidar un estilo de vida. Si no es así, podrán hacer muchas cosas, pero no introducirán en el mundo su espíritu. Marcos nos recuerda algunas recomendaciones de Jesús. Destacamos algunas.

En primer lugar, ¿quiénes son ellos para actuar en nombre de Jesús? ¿Cuál es su autoridad? Según Marcos, al enviarlos, Jesús «les da autoridad sobre los espíritus inmundos». No les da poder sobre las personas que irán encontrando en su camino. Tampoco él ha utilizado su poder para gobernar sino para curar.

Como siempre, Jesús está pensando en un mundo más sano, liberado de las fuerzas malignas que esclavizan y deshumanizan al ser humano. Sus discípulos introducirán entre las gentes su fuerza sanadora. Se abrirán paso en la sociedad, no utilizando un poder sobres las personas, sino humanizando la vida, aliviando el sufrimiento de las gentes, haciendo crecer la libertad y la fraternidad.

Llevarán solo «bastón» y «sandalias». Jesús los imagina como caminantes. Nunca instalados. Siempre de camino. No atados a nada ni a nadie. Solo con lo imprescindible. Con esa agilidad que tenía Jesús para hacerse presente allí donde alguien lo necesitaba. El báculo de Jesús no es para mandar, sino para caminar.

No llevarán «ni pan, ni alforja, ni dinero». No han de vivir obsesionados por su propia seguridad. Llevan consigo algo más importante: el Espíritu de Jesús, su Palabra y su Autoridad para humanizar la vida de las gentes. Curiosamente, Jesús no está pensando en lo que han de llevar para ser eficaces, sino en lo que no han de llevar. No sea que un día se olviden de los pobres y vivan encerrados en su propio bienestar.

Tampoco llevarán «túnica de repuesto». Vestirán con la sencillez de los pobres. No llevarán vestiduras sagradas como los sacerdotes del Templo. Tampoco vestirán como el Bautista en la soledad del desierto. Serán profetas en medio de la gente. Su vida será signo de la cercanía de Dios a todos, sobre todo, a los más necesitados.

¿Nos atreveremos algún día a hacer en el seno de la Iglesia un examen colectivo para dejarnos iluminar por Jesús y ver cómo nos hemos ido alejando sin darnos casi cuenta de su espíritu?

José Antonio Pagola

 

EL MIEDO A CAMBIAR ARRUINA CUALQUIER «BUENA NOTICIA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Mc 6, 1-6

Las tres lecturas de hoy nos hablan de limitaciones del ser humano. Tanto Ezequiel como Pablo como Jesús se dan cuenta de lo poca cosa que son, pero terminan descubriendo que esas limitaciones no anulan las posibilidades de humanidad plena que Dios espera de ellos. Somos humanos, tal vez ‘demasiado humanos’ como decía Nietzsche, pero la plenitud de humanidad, que podemos alcanzar, es algo increíblemente grandiosos y más que suficiente para dar sentido a una vida.

Con este texto concluye Mc una parte de su obra. Después de este relato, que manifiesta la aceptación por el pueblo de las tesis de los dirigentes, no vuelve a poner a Jesús en relación con los representantes oficiales de la religión. Sigue enseñando, pero al pueblo oprimido, que quiere liberarse. Jesús ve que no hay nada que hacer con la institución, y en adelante se va a dedicar al pueblo marginado. Este episodio se encuentra en los tres sinópticos, pero relatos paralelos se pueden encontrar en Jn y en otros lugares de los mismos sinópticos.

Mc no tiene relatos de la infancia. Por eso puede narrar sin prejuicios este encuentro con los de su «pueblo». Es un toque de alerta ante el afán de divinizar la vida humana de Jesús. Para los que mejor le conocían, era solo uno más del pueblo. Sus paisanos estaban tan seguros de que era una persona normal, que no pueden aceptar otra cosa. Eran sus compañeros de niñez, habían corrido, jugado y trabajado con él, sabían perfectamente quién era. Lo encuadraban en una familia, (requisito indispensable en aquella época para ser alguien). Hasta ese momento no habían descubierto nada fuera de lo normal en él. Es lógico que no esperasen nada extraordinario. ¿De dónde saca todo eso?

Jesús vuelve a su pueblo (el texto griego y la Vulgata dicen «patria»). Ni nombra al pueblo ni hace referencia al lugar geográfico. Se refiere más bien al ambiente social en que desarrolló su vida. Llega con sus discípulos, es decir, convertido en un rabino que tiene sus seguidores fijos. No sale nadie a recibirle. Tuvo que esperar al sábado, e ir él a la sinagoga a hablarles. No fueron a la sinagoga a escucharle, sino a cumplir con el precepto del sábado. Es Jesús el que, por su cuenta y riesgo, se pone a enseñarles sin que se lo pidan. Mc ya había advertido de la relación de Jesús con sus parientes. En 3,21 dice que sus parientes vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. Quedan impresionados, como ya sucediera en la sinagoga de Cafarnaúm.

El texto griego no dice: «desconfiaban de él», sino, «se escandalizaban» (exkandalizonto), que indica una postura mucho más radical. No se dignan pronunciar su nombre, se refieren a él despectivamente con el pronombre «ese». Le dicen que es hijo de María; no nombran a su padre, que era la manera de considerar digna a una persona. Es curioso que Mt corrige el texto de Mc y dice: «hijo del carpintero». Pero Lc va más lejos y dice: «el hijo de José». Estos evangelistas, que copian de Mc, seguramente intentan quitarle al texto toda posible interpretación peyorativa. Para Mc, no era hijo de José, porque había roto con la tradición de su padre; ya no era un seguidor de las tradiciones, como era su obligación…

Fijémonos bien. Ese conocimiento, yo diría excesivo, de Jesús, es lo que les impide creer en él. Conocen muy bien a Jesús, pero se niegan a reconocerle como lo que es. Hay que estar muy atentos al texto. En aquel tiempo, cualquiera de la asamblea podía hacer la lectura y comentarla. Si no aceptan la enseñanza de Jesús, es porque no se presentó como carpintero sino con pretensiones de maestro. Tampoco lo rechazan por enseñar como un Rabí, sino por enseñar cosas nuevas. La religión judía estaba demasiado segura de sí misma como para admitir novedades. Ya se encargaban los jefes religiosos de adoctrinar al pueblo para que no admitiera nada distinto a lo que ellos enseñaban.

Jesús no ha estudiado con ningún rabino ni tiene títulos oficiales. Precisamente por eso, la sabiduría que manifiesta tiene que venir de Dios (profeta) o del diablo (magia). Al hacer Jesús alusión al rechazo del «profeta», está respondiendo a las cinco preguntas puramente retóricas que se habían hecho sus paisanos. Jesús no enseña nada de su cosecha, sino que habla en nombre de Dios. Esa era la primera característica de un profeta. Al no aceptarle, están rechazando a Dios mismo. La extrañeza de Jesús no es por verse rechazado sino por verse rechazado por su pueblo. Rechazado por los sometidos a quienes intentaba liberar. El golpe psicológico que recibió Jesús fue realmente muy fuerte.

Nos queda por aclarar un apunte muy interesante en el relato. Su desconfianza impide que Jesús pueda hacer allí milagro alguno. El domingo pasado decía Jesús a la hemorroísa: «tu fe te ha curado»; y a Jairo: «basta que tengas fe». La fe o la falta de fe, son determinantes a la hora de producirse un milagro. ¿Dónde está entonces el poder de Jesús? Tenemos que superar la idea de un Jesús que tiene la omnipotencia de Dios y que puede hace lo que quiere en cada momento. Ni Dios ni Jesús pueden hacer lo que quieren si entendemos el «hacer» como causalidad física. La idea de un Jesús con el comodín de la divinidad disponible en cualquier momento, ha falseado el verdadero rostro de Jesús.

El relato de hoy nos está hablando de la humanidad plena de Jesús. Nos está confirmando que es uno de tantos, sin privilegios de ninguna clase. Por eso es tan difícil aceptarle como profeta envidado de Dios. También para nosotros sigue siendo difícil descubrir a Dios en aquel, que simplemente se muestra como muy humano. También hoy rechazamos por instinto cualquier Jesús que no esté de acuerdo con el que aprendimos de pequeños. Yo he oído más de una vez esta frase: «no nos compliques la vida. ¿Por qué no nos dices lo de siempre?» Acostumbrados a oír siempre lo mismo, si alguien se le ocurre decir algo distinto, aunque esté más de acuerdo con el evangelio, saltamos como hienas.

Todo lo que no responda a lo sabido, a lo esperado, no puede venir de Dios. Esa fue la postura de los jefes religiosos del tiempo de Jesús y esa es la postura de los jerarcas de todos los tiempos. Pero esa es también la postura de todos los que lo niegan. Como no responde a las expectativas, no existe. Aceptar a Jesús, como aceptar a Dios, implica el estar despegado de todas las imágenes que nos podemos hacer sobre él. Siempre que nos encerremos en ideas fijas sobre Jesús, estamos preparándonos para el escándalo.

Dios nunca se presenta dos veces con la misma cara. Si de verdad le buscamos lo descubriremos siempre diferente y desconcertante. Si esperamos encontrar al Dios domesticado, nos engañamos a nosotros mismos aceptando al ídolo que ya nos es familiar. La consecuencia inesperada de toda religión institucionalizada, será siempre el tratar de manipular y domesticar a Dios para hacer que se acomode a nuestras expectativas.

El profeta no es el que adivina el porvenir, sino el que habla de un Dios desconcertante e imprevisible que puede salir en cualquier instante por peteneras. El profeta nunca estará conforme con la situación actual, ni personal ni social, porque sabe que la exigencia de Dios es la perfección total a la que no podemos llegar nunca. El auténtico profeta será siempre un inconformista, un indignado. Lo más «antiprofético» y antievangélico será siempre la persona o la institución instalada.

A pesar del rechazo de «muchos» queda siempre la esperanza de que «pocos» sigan abiertos a la enseñanza y a la acción de Jesús. El gran espejismo en que hemos caído en el pasado, fue pensar que «todos» tenían la obligación de aceptar el mensaje de Jesús. Nada ha hecho más daño al cristianismo, que el querer imponerlo a todos. Desde Constantino hasta nuestra historia reciente, hemos cometido el disparate de hacer cristianos por «decreto». La opción por el evangelio seguirá siendo cuestión de minorías.

 

Meditación-contemplación

El conocimiento de Jesús nos impide descubrirlo.
Todo lo aprendido sobre él, se convierte en prejuicio,
que nos impide abrirnos a su significado profundo.
Lo que es y significa Jesús, no se puede meter en doctrinas.
……………

También las «ideas» que tenemos sobre Dios,
impiden la apertura a lo que Él es en realidad.
Toda idea sobre Dios es un ídolo, que nos impide acercarnos a Él.
Si quieres conocer a Dios, abandona toda «idea» sobre Él.
……………

A Dios sólo se llega viviendo su presencia en nosotros.
Para llegar a la vivencia tengo que superar el conocimiento.
El conocimiento de Dios me ha venido de fuera.
La experiencia de Dios me llegará de dentro.
…………………

Fray Marcos

 

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.6.1-6)

DOMINGO XIV. T.O –B-  JULIO 5 de 2015

LA DESCONFIANZA HACIA EL PROFETA

El pasaje evangélico de hoy nos recuerda El refrán que dice “nadie es profeta en su tierra”.

Si lo de ser profeta resulta difícil y duro, lo de intentar serlo en la propia tierra es más difícil aún.

En Nazaret Jesús fracasa como evangelizador. Sus paisanos no sólo desconfían de Jesús, sino que se mofan de él diciendo, en tono despectivo, “es el hijo de María”, sencilla campesina. No creen ni en la “sabiduría” de Jesús, ni en sus “obras”. Sencillamente se muestran faltos de fe.

Nada raro sucede hasta que llega el sábado y acude a enseñar en la sinagoga y sus convecinos, “desconfían de Él”. La reacción de Jesús va más allá de la palabra desconfianza, dice desprecio:

No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.

El profeta ha de anunciar un mensaje que le viene dado y que no es suyo. Ese mensaje contiene esperanza y consuelo, pero también lleva denuncia y anuncio. Una denuncia que no suele caer bien y un anuncio que no siempre es el esperado. En la biblia encontramos abundantes ejemplos de rechazo, de amenazas, destierros, soledad de los profetas. En el rechazo del mensaje va también el rechazo al mensajero. Y esto, también ocurre en nuestros días.

La desconfianza hacia el profeta nos priva de los beneficios que nos puede ocasionar.

La fe mueve los corazones a la conversión, y la conversión es capaz de hacer maravillas.

La vida del cristiano comienza a cambiar de manera insospechada el día que descubre que Jesús es Alguien que le puede enseñar a vivir; el día en que empieza a admirarle y se deja interpelar por su mensaje  y lo llevan a la práctica. Pero también hay cristianos que creen conocer perfectamente a Jesús y sigue siendo para muchos el gran desconocido, no concuerda lo que viven con el Mensaje y práctica en el vivir de Jesús.

A Dios, no se le encuentra en lo espectacular. El Dios encarnado en Jesús es el Dios cercano que no humilla, el Dios que se ha hecho pobre con el pobre y marginado para darles vida y libertad.

También el Dios de Jesús ha suscitado profetas entre nosotros para ayudarnos a vivir, pero a veces no nos gusta que nos digan las cosas que estamos haciendo mal en lugar de ver en él, un regalo que Dios me hace para ayudarme a ser mejor… Más bien pensamos ¿quién se ha creído que es?… Lo mismo que hicieron con Jesús. Quizá nos puede venir bien hacernos algunas preguntas:

¿Y a los que se acercan a sugerirme otro modo de hacer las cosas, de vivir, a invitarme a cambiar el modo de pensar de actuar?

¿Hemos pensado que pueden ser los profetas que Dios nos envía hoy?…

Y también nos tenemos que preguntar: ¿Cómo somos profetas nosotros?

A nosotros Dios nos ha regalado unos ojos críticos con los que poder descubrir en el vivir cotidiano todo aquello que no es propio de su Reino y denunciarlo, al estilo de Jesús.

Ser cristiano exige, en cada momento, ser transmisor de la BUENA NOTICIA… y denunciar todo aquello que supone rebeldía contra Dios, haciendo las cosas con amor y por amor. Aunque no olvidemos: a Jesús al final le crucificaron. Pero tú y yo un día decidimos seguirle, ¿NO?

ORACIÓN

Señor Jesús, hoy te contemplamos totalmente humano como nosotros, enraizado en un pueblo y en una familia de trabajadores, y portador de la buena noticia de Dios que es fuente de paz, de salvación y salud…

Que nuestra vida sea nuestro primer y más importante testimonio,

Así seremos profetas, tan necesarios en estos tiempos.

Y que como nos recuerda la canción de “GRITA PROFETA” llevemos sus palabras a la vida.

Has recibido un destino de otra palabra más fuerte, es tu misión ser profeta palabra de Dios viviente., tú irás llevando una luz en una entrega perenne, que tu voz es voz de Dios y la voz de Dios no duerme.

VE POR EL MUNDO GRITA A LA GENTE QUE EL AMOR DE DIOS NO ACABA
NI LA VOZ DE DIOS SE PIERDE. AMÉN

* * * * * * *

*Imposible terminar, sin recordar a nuestro gran santo Navarro y Profeta, SAN FERMÍN, CUYAS FIESTAS VAMOS A CELEBRAR. El, como los profetas de hoy, fue rechazado. En Francia se le encarceló, pero el pueblo invadió la cárcel y se le liberó.

El jefe pagano de  Amiens le ordenó que dejara de predicar la religión de Cristo. Como santo no quiso hacerlo, entonces el gobernador mandó cortarle la cabeza.

Que nuestro “PAÑUELICO ROJO” nos ayude a vivir las fiestas con alegría, paz, servicio, entrega y mucho más, así, como San Fermín, seremos profetas.  ¡FELICES FIESTAS! ZURIÑE

Urteko 14. igandea – 14 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,1-6), José A. Pagola

Urteko 14. igandea – B (Markos 6,1-6)
Evangelio del 05/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

EZ GUTXIETSI PROFETA – NO DESPRECIAL AL PROFETA

Kontakizun honek ez du harritzeko indar-faltarik. Jesus preseski bere herrian gutxietsi zuten, beste inork ez bezala ezagutzen zutela uste zutenen artean. Nazaretera iritsi da Jesus, ikasleak lagun dituela, eta inor ez zaio bidera atera; beste toki batzuetan gertatzen den ez bezala da han. Herriko gaixorik ere ez diote aurkeztu senda dezan.

Hara joan denean, harridura baizik ez du sortu. Ez dakite norengandik duen hain jakintsuki agertzen ari den mezu hura. Ez diote antzeman nondik duen haren eskuak duen sendatzeko indar hura ere. Dakiten gauza bakarra, Jesus herriko familia batean jaioa den langile bat dela. Gainerako guztia «eskandalagarri gertatu zaie».

«Gutxietsia» ikusi du Jesusek bere burua: bereek ez dute aitortu Jainkoaren mezuaren eta salbazioaren emailetzat. Beren ideia egina dute beren auzoko Jesusez eta gogor egin diote Jesusek bere baitan duen misterioari irekitzeari. Hargatik, segur aski guztiek ezagutzen duten esaera hau gogorarazi die Jesusek: «Profeta bat ez dute gutxiesten bere herrian baizik, bere ahaideen eta bere etxean baizik».

Aldi berean, Jesus «harritu egin da haien fede-faltaz». Lehenengo aldiz bizi izan du talde oso baten ukoa, ez buruzagi erlijiosoena, baizik bere jaioterri osoarena. Ez zuen espero horrelakorik bereengandik. Gainera, haien sinesgabetasunak blokeatu egin du Jesusek duen sendatzeko ahalbidea bera ere: «ezin izan zuen han miraririk egin; bakar-bakarrik, eskuak gainean ezarri eta gaixo gutxi batzuk sendatu zituen».

Markosek ez dakar pasadizo hau bere irakurleen jakin-mina asetzeko. Aitzitik, honetaz jarri nahi izan ditu kristau-elkarteak jakinaren gainean: Jesusi uko egin, hobekien ezagutzen dutela uste dutenek egin diezaioketela uko: aldez aurretiko beren ideietan hesitzen direnek, Jesusen mezuaren berritasunari eta Jesusen beraren misterioari irekitzeko gai ez direlarik.

  • Nolako harrera ari gara egiten Jesusi «harenak» garela uste dugunok?
  • Adindun egina den mundu honetan, ez ote da gure fedea haur-mailan gelditu, ez ote da axalekoa?
  • Ez ote gara bizi axolagabeegi Jesusen mezuaren berritasun iraultzailearen aurrean?
  • Ez ote da arraroa haren indar eraldatzaileaz dugun fede-falta?
  • Ez ote gara bizi haren Espiritua itzaltzeko eta haren Profezia gutxiesteko arriskuan?
  • Horixe da Tartsoko Pauloren kezka: «Ez ezazue itzali Espiritua, ez gutxietsi Profezi dohaina. Aztertu guztia eta gorde on dena bakarrik» (1 Tes 5,19-21). Ez ote dugu horrelako zerbaiten beharra geure egunotako kristauok?

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

14 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,1-6)
Evangelio del 05/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

NO DESPRECIAR AL PROFETA

El relato no deja de ser sorprendente. Jesús fue rechazado precisamente en su propio pueblo, entre aquellos que creían conocerlo mejor que nadie. Llega a Nazaret, acompañado de sus discípulos, y nadie sale a su encuentro, como sucede a veces en otros lugares. Tampoco lo presentan a los enfermos de la aldea para que los cure.

Su presencia solo despierta en ellos asombro. No saben quién le ha podido enseñar un mensaje tan lleno de sabiduría. Tampoco se explican de dónde proviene la fuerza curadora de sus manos. Lo único que saben es que Jesús es un trabajador nacido en una familia de su aldea. Todo lo demás «les resulta escandaloso».

Jesús se siente «despreciado»: los suyos no le aceptan como portador del mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. Jesús les recuerda un refrán que, probablemente, conocen todos: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

Al mismo tiempo, Jesús «se extraña de su falta de fe». Es la primera vez que experimenta un rechazo colectivo, no de los dirigentes religiosos, sino de todo su pueblo. No se esperaba esto de los suyos. Su incredulidad llega incluso a bloquear su capacidad de curar: «no pudo hacer allí ningún milagro, solo curó a algunos enfermos».

Marcos no narra este episodio para satisfacer la curiosidad de sus lectores, sino para advertir a las comunidades cristianas que Jesús puede ser rechazado precisamente por quienes creen conocerlo mejor: los que se encierran en sus ideas preconcebidas sin abrirse ni a la novedad de su mensaje ni al misterio de su persona.

  • ¿Cómo estamos acogiendo a Jesús los que nos creemos «suyos»?
  • En medio de un mundo que se ha hecho adulto, ¿no es nuestra fe demasiado infantil y superficial?
  • ¿No vivimos demasiado indiferentes a la novedad revolucionaria de su mensaje?
  • ¿No es extraña nuestra falta de fe en su fuerza transformadora?
  • ¿No tenemos el riesgo de apagar su Espíritu y despreciar su Profecía?
  • Esta era la preocupación de Pablo de Tarso: «No apaguéis el Espíritu, no despreciéis el don de Profecía. Revisadlo todo y quedaos solo con lo bueno» (1 Tes 5,19-21). ¿No necesitamos algo de esto los cristianos de nuestros días?

José Antonio Pagola

 

*ORAR CON EL EVANGELIO. (Mc.5.21-43)

  • DOMINGO XIII. T.O. –B- JUNIO 28 de 2015

  • “TU FE, TE HA SALVADO”. “FE Y CONFIANZA”

El evangelio de hoy nos muestra la humanidad, la ternura de Dios que se acerca a las
personas para darles la salud. El camino de unas personas que encontraron en Jesús la salud y la vida o la posibilidad de vivir en plenitud porque confiaron en El.
El mensaje de la Palabra de Dios de este Domingo es un mensaje de vida. Jesús, da la salud y la vida a dos mujeres cuyo corazón está lleno de fe. Confiarse a El en la fe, es elegir la vida.

Y la fe de Jairo, hace devolver la vida a una niña de 12 años a quien Jesús habla con ternura y dice que no está muerta sino dormida. Unas personas que creyeron ciegamente y confiaron en alguien.
Creer es confiar siempre en alguien.

La palabra creer, cuando expresa una relación interpersonal, significa tener confianza en alguien, fiarse de el, de su palabra dada, de su compromiso.

Creer en Dios compromete totalmente la vida de las personas. En los Evangelios, la única condición previa que Jesús plantea a los que le escuchan  la confianza en su persona. Ella es la puerta de la fe.

“TU FE TE HA SALVADO”, dice. Sí, a partir del día en que me atrevo a confiar en Jesús, a partir del momento en que comienzo a creer de verdad que soy amado por Cristo, nos liberamos de una vida centrada en sólo en nosotros que nos trae tristeza o preocupación. Dios nos libera amándonos. Un acto de confianza, puede desbloquear una situación que nos parece sin salida y nos pone de nuevo en el camino de la vida. La fe es una fuerza capaz de reanimar nuestro vivir diario. Una fuerza capaz de valorar la confianza y la amistad.

Jesús de Nazaret sabe de nuestras enfermedades y miedos. El se hace presente en nuestras vidas con la misericordia que nos llena de esperanza y paz.

Por eso llenos de confianza, le decimos. “Jesús de Nazaret, auméntanos la Fe”.

 

ORACIÓN
Jesús de Nazaret: Te contemplamos hoy “apretujado por mucha gente”.
Invitando a los necesitados a confiar siempre en el Amor de Dios.

Contigo, Jesús de la Fe, queremos confiar en el Amor del Padre Dios., Él quiere dar vida a todos, sin excepción; Él nos amó primero. Su Amor nos impulsa a la fraternidad universal, sin violencia.

Que nos dejemos tocar el corazón y transformar por tu Amor y tu Misericordia para que, desde nuestra pobreza y limitaciones, también nosotros sepamos ser hoy portadores de vida y de esperanza.

Ayúdanos, Padre de Misericordia, a no dar por perdida, ninguna situación negativa que vemos en nuestro mundo, en la Iglesia, en nuestras familias, grupos y comunidades o en nosotros mismos.

De todo corazón te damos gracias, Dios y Padre nuestro, porque tu deseo es que vivamos en plenitud. AMÉN.


SEGUIMOS ORANDO

Jesús DE Nazaret, tú dijiste a tus discípulos

“venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

Te pedimos por nuestras vacaciones.

El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas.

Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo.

Necesitamos el encuentro y la amistad.  Necesitamos oxigenar el cuerpo y el alma.

Necesitamos descansar. Necesitamos las vacaciones.

Bendice, Jesús de Nazaret, nuestras vacaciones.

Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos. Y con los demás. Para la brisa suave de la amistad y del diálogo.

Para el ejercicio físico que  siempre rejuvenece. La lectura que siempre enriquece.
La fiesta auténtica que llena el corazón de las personas.

Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestras vidas, para compartir la fe y el testimonio, para la escucha de tu Palabra, para participar en la Eucaristía.

Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo.

Tus caminos buscan siempre los nuestros.

Haz que en las vacaciones, sepamos encontrarte a ti, y a los hermanos.

Ayuda también para que encuentren sosiego los que no pueden gozar de ellas.

Ayúdanos, Jesús de Nazaret. Te necesitamos, también en vacaciones. AMÉN. ZURIÑE

¿PERDER LA VIDA?, Enrique Martínez Lozano

Escrito por  Enrique Martínez Lozano
FE ADULTA

Mc 5, 21-43

Marcos construye un relato doble –conocido como la curación de la hemorroísa y la resurrección de la hija de Jairo-, tan peculiar como cargado de simbolismo. Para empezar, es interesante destacar los elementos que ambos episodios tienen en común: se trata de dos mujeres, enfermas de gravedad –una terminará en la muerte-, que se curan al contacto con Jesús. Pero quizás lo más significativo es que, en ambos casos, se repite una cifra: doce. Un dato innecesario que invita al lector a leer el relato en clave simbólica.

En efecto, el número doce es símbolo del pueblo judío. Ambas mujeres representan a Israel, que no encuentra solución en sus instituciones ni en su religión –la sinagoga-, sino que se va extinguiendo, después de haber hecho lo indecible –«se había gastado en eso toda su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor»-, hasta morir.

Más allá de la narración, el lector puede reconocerse a sí mismo como la mujer que siente estar perdiendo su vida, o como la niña que escucha la palabra que le dice: «levántate«. Y, a esa luz, es invitado a preguntarse: ¿por dónde se me escapa la vida?, ¿qué es lo que me tiene postrado?, ¿estoy decidido a levantarme, a vivir y favorecer la vida? Y es muy probable que, creyente o no, en la respuesta a esos interrogantes, se reconozca a sí mismo en la persona, la vida y el mensaje del Maestro de Nazaret.

En los relatos recogidos en este capítulo, tal como ha llegado hasta nosotros, aparece Jesús como liberador de aquello que más nos asusta y esclaviza: la opresión –interna y externa-, la enfermedad, la marginación y la muerte. Realidades todas ellas que quedan iluminadas desde la Vida que se manifiesta en Jesús.

La identificación con el yo nos obliga a mirar toda la realidad desde una perspectiva radicalmente limitada y, por ello, equivocada. Desde ella, será bueno lo que agrade al yo, y malo lo que lo frustre. De hecho, el primer movimiento del yo ante cualquier acontecimiento o situación es el de catalogarlo como «agradable» o «desagradable», «positivo» o «negativo». A partir de esas etiquetas, actuará aferrándose a aquello que le reporta bienestar y, en último término, pervivencia.

Ocurre, sin embargo, que todo aquello a lo que el yo puede aferrarse es impermanente, como él mismo. Todo pasa; y mal se puede poner la seguridad y estabilidad en lo que es pasajero. Aunque siempre le queda un último asidero: la creencia de que, después de la muerte, será un yo perdurable.

La verdad, sin embargo, parece que va en otra dirección. El problema básico que nos lleva a la confusión y al sufrimiento, y que nos hace debatirnos entre lo que llamamos «bueno» o «malo», es la ignorancia: no sabemos quiénes somos realmente, desconocemos nuestra verdadera identidad.

A causa de ella, estamos habitualmente como hipnotizados, dando por ciertas y definitivas las conclusiones a las que cree llegar nuestra mente. La sabiduría espiritual –también la del evangelio- viene a decirnos que, a nivel profundo, no somos ese «yo» con el que hemos estado identificados, sino el «Yo Soy» universal que se expresa en tantas formas. Eso que realmente somos no muere jamás; lo único que acaba es la forma histórica que lo expresaba. Tiene razón el texto evangélico cuando dice: «La niña no ha muerto; está dormida».

Por eso, la pregunta crucial no es: ¿qué ocurre después de la muerte?, sino: ¿quiénes somos? Hasta que no lo respondamos adecuadamente, no saldremos del dilema que plantea Fidel Delgado: «Tenemos una buena noticia: nadie muere; y una mala: nadie se lo cree«.

Enrique Martínez Lozano

www.enriquemartinezlozano.com

 

Urteko 13. igandea – DOMINGO 13º Tiempo Ordinario- José A. Pagola

B (Markos 5,21-43

Evangelio del 28/06/15
por Coordinador Grupos de Jesús

EZKUTUKO ZAURIAK – HERIDAS SECRETAS

Ez dakigu haren izena. Emakume ezdeus bat da, Jesusen ondoren doan jendetza artean galdua. Ez da ausartu Jesusi hitz egitera; Jairok, sinagoga-buruak, bestela egin du, eta Jesus bere etxera joatea lortu du. Emakumeak ez du izango sekula zori hori.

Inork ez daki zer den emakume bat, ezkutuko gaixotasunak joa. Lege-maisuek irakatsi diote ezen har dezala bere burua emakume«kutsatutzat», odol-jarioa duen bitartean. Urte asko egin du sendagile baten bila, baina ezin sendatu izan du inork. Non aurki lezake duintasunez bizi ahal izateko beharrezkoa duen osasuna?

Jende askok bizi du gure artean antzeko esperientziarik. Inork ezagutzen ez duen ezkutuko zaurik apaldurik, bere «gaixotasuna»agertzeko kemenik gabe, laguntza, bake eta kontsolamendu bila dabil, non aurkitu ez dakiela. Errudun sentitzen du bere burua, askotan biktima huts delarik.

Jende ona: aldarean Kristo hartzera hurbiltzeko ezgai sentitzen dena; kristau jainkozaleak: modu gaixotian sufrituz bizi izan direnak, sexuari dagokion guztia lohia, umiliagarria, bekatuzkoa dela irakatsi izan zaielako; fededunak: bizitzaren azkenean, ustez sakrilego izan diren aitortzen eta jaunartzeen kate luzea nola hautsi ezin asmatu dutenak… Ez ote dute iritsiko inoiz bake hori?

Kontakizunaren arabera, gaixo den emakumeak «Jesusez hitz egiten entzun dio» jendeari, eta uste du ezen bere gorputzetik eta bizitza osotik «kutsadura» atera dezakeen norbaiten aurrean dela. Jesus ez da mintzo ez duintasunaz, ez duintasun-ezaz. Maitasunaz mintzo da haren mezua. Indar sendatzailea dario hari.

Bere bidea bilatu du emakumeak Jesusekin topo egiteko. Ez du kemenik Jesusi begietara begira jartzeko: atzetik hurbildu zaio. Lotsa da bere gaixotasunaz hari hitz egiteko; ezkutuka joan da harengana. Ezin ukitu du fisikoki: gainjantzia ukituko dio soilik. Ez du axola. Ez du batere axola. Bere burua garbi sentitzeko, aski du Jesusekiko konfiantza handi hori.

Jesusek berak esan dio hori. Emakume honek ez du zertan lotsatu inoren aurrean. Egin duena ez da gauza txarra. Fede-ekintza da. Bere bideak ditu Jesusek ezkutuko zauriak sendatzeko, eta bere bila dabiltzanei hau esateko:

«Alaba, zeure fedeak sendatu zaitu. Zoaz bakean eta osasunez».

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

13 Tiempo Ordinario – B (Marcos 5,21-43)

Evangelio del 28/06/15
por Coordinador Grupos de Jesús

HERIDAS SECRETAS

No conocemos su nombre. Es una mujer insignificante, perdida en medio del gentío que sigue a Jesús. No se atreve a hablar con él como Jairo, el jefe de la sinagoga, que ha conseguido que Jesús se dirija hacia su casa. Ella no podrá tener nunca esa suerte.

Nadie sabe que es una mujer marcada por una enfermedad secreta. Los maestros de la Ley le han enseñado a mirarse como una mujer«impura», mientras tenga pérdidas de sangre. Se ha pasado muchos años buscando un curador, pero nadie ha logrado sanarla. ¿Dónde podrá encontrar la salud que necesita para vivir con dignidad?

Muchas personas viven entre nosotros experiencias parecidas. Humilladas por heridas secretas que nadie conoce, sin fuerzas para confiar a alguien su «enfermedad», buscan ayuda, paz y consuelo sin saber dónde encontrarlos. Se sienten culpables cuando muchas veces solo son víctimas.

Personas buenas que se sienten indignas de acercarse a recibir a Cristo en la comunión; cristianos piadosos que han vivido sufriendo de manera insana porque se les enseñó a ver como sucio, humillante y pecaminoso todo lo relacionado con el sexo; creyentes que, al final de su vida, no saben cómo romper la cadena de confesiones y comuniones supuestamente sacrílegas… ¿No podrán conocer nunca la paz?

Según el relato, la mujer enferma «oye hablar de Jesús» e intuye que está ante alguien que puede arrancar la«impureza» de su cuerpo y de su vida entera. Jesús no habla de dignidad o indignidad. Su mensaje habla de amor. Su persona irradia fuerza curadora.

La mujer busca su propio camino para encontrarse con Jesús. No se siente con fuerzas para mirarle a los ojos: se acercará por detrás. Le da vergüenza hablarle de su enfermedad: actuará calladamente. No puede tocarlo físicamente: le tocará solo el manto. No importa. No importa nada. Para sentirse limpia basta esa confianza grande en Jesús.

Lo dice él mismo. Esta mujer no se ha de avergonzar ante nadie. Lo que ha hecho no es malo. Es un gesto de fe. Jesús tiene sus caminos para curar heridas secretas, y decir a quienes lo buscan:

«Hija, hijo, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»

José Antonio Pagola

*ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.4.36-41)

DOMINGO XII. TIEMPO ORDINARIO. Junio 21.

  • “JESÚS, CALMA LA TEMPESTAD

 

El milagro del que nos habla hoy Marcos. en el Evangelio es seguido de los anteriores que nos narraban las parábolas. (Mc. 4.1-34).

Jesús deja a sus gentes, que le escuchan encantados y admirados por sus enseñanzas llenas de autoridad. Y se dirige por barca con sus discípulos a la otra orilla del lago de Galilea. Y en medio del lago les ocurre algo no  corriente en esa zona: Un fuerte huracán pone en serio peligro las vidas de los ocupantes de la frágil embarcación, mientras Jesús duerme plácidamente en popa, ajeno al peligro.

Este episodio cierto en la historia de Jesús tiene un claro simbolismo intuido por Marcos.

La barca con los discípulos llenos de temor por el peligro mortal que les acecha es una representación clara de la Iglesia. Este es su caminar por la Historia, está expuesta a toda clase de tormentas. Por eso como los primeros seguidores de Jesús, sentimos miedo, mucho temor…

Pero la comunidad de Jesús de cualquier época está llamada a vencer temores, porque Jesús está en medio de ella. Con la presencia de su Palabra y la fuerza de sus hechos, tiene, tenemos que ser capaces de vencer las dificultades por grandes que sean. Jesús, el enviado del Padre, permanece siempre cercano a los suyos. (Mc. 1,911; 9.7) aunque en ocasiones parezca que se encuentra dormido.

Como a los discípulos de entonces nos puede decir:

*“¿Por qué sois tan cobardes?”. ¿Aún no tenéis fe?

Estos miedos, según las circunstancias personales, los tenemos también los cristianos en el momento presente. Pensamos que la iglesia puede acabar entre nosotros. Vemos que cada vez somos menos los que nos reunimos en la Eucaristía de los domingos.  Que los jóvenes parece que se resisten a creer etc. ¡Tenemos tantos temores personales y comunitarios!… Pero tenemos que recordar las palabras de Jesús: Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Son como un aire fresco y una llamada a la esperanza.

En realidad lo que despertó la fe de los discípulos no fue el poder de Jesús que calma la tempestad, sino la PRESENCIA DE JESÚS QUE DORMÍA EN LA BARCA.  Una presencia callada, silenciosa, como quien duerme, pero real y actuante.

Por eso este domingo es una llamada a renovar nuestra fe, nuestra confianza, en la presencia de Jesús de Nazaret en nuestra vida cotidiana, en la sociedad de hoy y en la vida de la <Iglesia. No para vivir encerrados en nuestros ambientes, sino para comunicarla. Para testimoniar nuestra fe como comunidades creyentes que son fermento del evangelio de Jesús en el mundo de hoy, como pequeñas semillas que van creciendo, por difícil y duro que nos pueda parecer, sin encerrarnos en nosotros y para perseverar en la misión de Evangelizar, descubriendo y reflejando los signos de la presencia callada y a la vez sonora y eficaz de Cristo Resucitado en medio del mundo de hoy, en medio de nosotros.

 

* ORACIÓN

 

  • Qué resuenen en nuestro interior las palabras de Jesús:

¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

Es cierto,  que se nos nubla el cielo con grandes tormentas como estos días.

Es cierto que nos asustan los vientos huracanados que nos surgen en el día a día.

Y ya nos parece que nos hundimos. Dejemos que resuenen dentro de nuevo las palabras de Jesús:

“¿Por qué sois tan cobardes?”. ¿Aún no tenéis fe?…

A veces llueve a cántaros, dudamos de todo y quizá gritamos como aquellos primeros discípulos:

¡SEÑOR, SÁLVANOS!

Ayúdanos a ser valientes y como tú Jesús de Nazaret pasar a la otra orilla, dejar la tierra firme.

Saber poner delante de Ti, todos nuestros miedos.

Recordar aquellas palabras tuyas:

¡Ánimo; no tengáis miedo!

Ayúdanos a no vivir a la deriva dejándonos llevar por el viento que más sopla, sino por el de tu  Espíritu.

En la oración, como en la barca de la vida, a veces Jesús guarda silencio. A veces parece que duerme, pero es que confía en nosotros, en nuestra responsabilidad.

Que nos montemos con confianza en la barca, El, Jesús, va con nosotros si seguimos navegando para llegar a buen término. AMÉN. ZURIÑE