- DOMINGO XIII. T.O. –B- JUNIO 28 de 2015
- “TU FE, TE HA SALVADO”. “FE Y CONFIANZA”
El evangelio de hoy nos muestra la humanidad, la ternura de Dios que se acerca a las
personas para darles la salud. El camino de unas personas que encontraron en Jesús la salud y la vida o la posibilidad de vivir en plenitud porque confiaron en El.
El mensaje de la Palabra de Dios de este Domingo es un mensaje de vida. Jesús, da la salud y la vida a dos mujeres cuyo corazón está lleno de fe. Confiarse a El en la fe, es elegir la vida.
Y la fe de Jairo, hace devolver la vida a una niña de 12 años a quien Jesús habla con ternura y dice que no está muerta sino dormida. Unas personas que creyeron ciegamente y confiaron en alguien.
Creer es confiar siempre en alguien.
La palabra creer, cuando expresa una relación interpersonal, significa tener confianza en alguien, fiarse de el, de su palabra dada, de su compromiso.
Creer en Dios compromete totalmente la vida de las personas. En los Evangelios, la única condición previa que Jesús plantea a los que le escuchan la confianza en su persona. Ella es la puerta de la fe.
“TU FE TE HA SALVADO”, dice. Sí, a partir del día en que me atrevo a confiar en Jesús, a partir del momento en que comienzo a creer de verdad que soy amado por Cristo, nos liberamos de una vida centrada en sólo en nosotros que nos trae tristeza o preocupación. Dios nos libera amándonos. Un acto de confianza, puede desbloquear una situación que nos parece sin salida y nos pone de nuevo en el camino de la vida. La fe es una fuerza capaz de reanimar nuestro vivir diario. Una fuerza capaz de valorar la confianza y la amistad.
Jesús de Nazaret sabe de nuestras enfermedades y miedos. El se hace presente en nuestras vidas con la misericordia que nos llena de esperanza y paz.
Por eso llenos de confianza, le decimos. “Jesús de Nazaret, auméntanos la Fe”.
ORACIÓN
Jesús de Nazaret: Te contemplamos hoy “apretujado por mucha gente”.
Invitando a los necesitados a confiar siempre en el Amor de Dios.
Contigo, Jesús de la Fe, queremos confiar en el Amor del Padre Dios., Él quiere dar vida a todos, sin excepción; Él nos amó primero. Su Amor nos impulsa a la fraternidad universal, sin violencia.
Que nos dejemos tocar el corazón y transformar por tu Amor y tu Misericordia para que, desde nuestra pobreza y limitaciones, también nosotros sepamos ser hoy portadores de vida y de esperanza.
Ayúdanos, Padre de Misericordia, a no dar por perdida, ninguna situación negativa que vemos en nuestro mundo, en la Iglesia, en nuestras familias, grupos y comunidades o en nosotros mismos.
De todo corazón te damos gracias, Dios y Padre nuestro, porque tu deseo es que vivamos en plenitud. AMÉN.
SEGUIMOS ORANDO
Jesús DE Nazaret, tú dijiste a tus discípulos
“venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.
Te pedimos por nuestras vacaciones.
El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas.
Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la amistad. Necesitamos oxigenar el cuerpo y el alma.
Necesitamos descansar. Necesitamos las vacaciones.
Bendice, Jesús de Nazaret, nuestras vacaciones.
Haz que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos. Y con los demás. Para la brisa suave de la amistad y del diálogo.
Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece. La lectura que siempre enriquece.
La fiesta auténtica que llena el corazón de las personas.
Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestras vidas, para compartir la fe y el testimonio, para la escucha de tu Palabra, para participar en la Eucaristía.
Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo.
Tus caminos buscan siempre los nuestros.
Haz que en las vacaciones, sepamos encontrarte a ti, y a los hermanos.
Ayuda también para que encuentren sosiego los que no pueden gozar de ellas.
Ayúdanos, Jesús de Nazaret. Te necesitamos, también en vacaciones. AMÉN. ZURIÑE