* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6.41-51)

  • DOMINGO XIX. TO –B- (Agosto 9 de 2015)

 

Seguimos llenándonos de Jesús en la Eucaristía, como El Pan de nuestra vida Cristiana.

La Liturgia sigue insistiendo y acercándonos esta imagen de Jesús, llamándonos a vivir en el Amor.

Siguiendo a Jesús hasta que todos seamos sus discípulos y así discípulos de Dios.

El camino puede ser superior a nuestras fuerzas, y lo sabemos bien, lo experimentamos cada día cuando no conseguimos alcanzar o vivir  tal como nos lo habíamos propuesto. Pero no estamos solos, y Dios, como buen Padre, nos ofrece en Jesús de Nazaret el verdadero Pan de Vida.
Jesús habla del banquete de la Palabra, del banquete del Pan y del banquete del Espíritu que nos ha sido preparado por El que es el Pan vivo, que calma nuestra hambre de vida.

En todas las culturas, hay una especie de sentido religioso de la comida: compartir la misma mesa, comer en común. En la comida se expresa mejor la acogida, la comunicación, la hospitalidad. Comulgar, sentarnos juntos a la misma mesa, es un momento de amistad, de encuentro. De ahí que Jesús nos diga: “El que coma de este Pan, vivirá para siempre”.

Comulgar es comprometerse con el proyecto de Jesús, que no dejó marchar a aquella multitud hambrienta, sino que le dio de comer y que la solidaridad de lo que era escaso, se fue multiplicando.

La Eucaristía es el lugar privilegiado en el que se edifica la Iglesia. Nos muestra la realidad de un Amor compartido, de un compromiso de servicio. La Eucaristía nos invita a ensanchar la mesa de nuestra vida para que puedan sentarse en ella los que no caben en ningún sitio.

Que nos animemos y animemos a participar dando gracias
DEL PAN DE LA VIDA DEL MUNDO QUE ES JESÚS DE NAZARET, QUE SE ENTREGA, COMPARTE Y REPARTE.

ORACIÓN

Jesús de Nazaret, nuestro Maestro y Amigo que te das a conocer como el Pan de Vida para el mundo.
Te damos gracias porque sólo Tú podías hacernos un regalo así.

Que tu Palabra y tu Presencia sean la fuerza que nos haga seguir adelante con confianza.

Hay millones de seres humanos que mueren de hambre sin haberlo merecido.

Que mueren de sed sin haber hecho nada para morir de sed.

Que no te conocen a ti Jesús de Nazaret sin ser culpables de esta ignorancia.

Enséñanos a amar y a descubrir a aquellos que no tienen quien les ame y que no han descubierto tu AMOR. No permitas que vivamos felices en nuestro pequeño mundo.
Haznos entender la angustia y miseria universal. Y líbranos de nuestro yo, ciego.

Esta es nuestra ardiente oración que hoy te hacemos en comunidad. AMÉN. ZURIÑE

 

 

Urteko 19. igandea – 19º Domingo Tiempo O., José A. Pagola

Evangelio del 09/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús
B (Joan 6,41-51)

JESUS ERAKARGARRI- ATRACCIÓN POR JESÚS

Joan ebanjelariak behin eta berriz errepikatzen ditu indar handia duten esapideak eta irudiak, kristau-elkarteei buruan sartzeko, ezen Jesusengana hurbildu beharra dutela, hura bizi berriaren iturri dela aurkitu nahi badute. Bizi-arnasa da Jesus, lehenago ezagutu izan duten ezerekin konpara ez daitekeen modukoa.

«Zerutik jaitsi den ogia» da Jesus. Ez da beste inolako bizi-iturrirekin nahastekoa. Jesu Kristogan, janaritzat, indarra, argia, esperantza, bizi-hatsa… aurki genitzake, Jainkoaren beraren, bizi kreatu duenaren beraren, misterioari darienak.«Biziaren ogia» da Jesus.

Horregatik, hain juxtu, ezin topo egin dugu harekin edozein eratan. Geure izatearen hondoraino jo beharra dugu, geure burua Jainkoari ireki beharra eta «Aitak zer dioskun entzun beharra». Ezin senti dezake inork Jesusen erakargarritasuna, «hura bidali duen Aitak erakartzen ez badu».

Jesusen baitan gehienik erakartzen duen gauza, bizia ematen duen ahala da. Jesu Kristogan sinetsi eta harekin harremanetan hasteko gai denak: bizi desberdina ezagutzen du halakoak, nolakotasun berrikoa, hein batean dagoeneko Jainkoaren mundukoa den bizia. Hau esatera ausartu da Joan: «ogi honetatik jango duena betiko biziko da».

Geure kristau-elkarteetan, Jesusekiko harremanez elikatzen ez bagara, kristautasunak duen gauzarik funtsezkoena eta erabakitzaileena ezagutu gabe jarraituko dugu. Hargatik, pastoralki ez da gauza premiazkoagorik Jesu Kristorekiko geure harremanak zaintzea baino.

Baldin eta Elizan sentitzen eta sumatzen e badugu hain gizatarra, hain hurbila eta bihozkoia den gizon horrengan haragitu den Jainkoaren erakargarritasuna, inork ez gaitu libratuko, eskuarki gertatzen zaigun bezala, erdipurdi bizitzetik. Inork ez digu eragingo geure erakundeek arautua dutena baino harago joatera. Inork ez digu bizi-izerdiz blaituko, geure tradizioek zedarritu digutena baino aurrerago joan ahal izateko.

Bere Espirituaren sorgarritasunaz Jesusek janaritzen ez bagaitu, iraganari loturik jarraituko dugu; geureak ez diren beste aro batzuetan eta beste aro batzuetarako jaioak eta garatuak diren moldeetan, ikusmoldeetan eta sentieran hesiturik «biziko» dugu geure erlijioa. Baina, orduan, ezin izango gara Jesusen lankide, gaur egungo gizon-emakumeen bihotzean fedea piztu eta janaritzeko.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

19 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,41-51)
Evangelio del 09/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

ATRACCIÓN POR JESÚS

El evangelista Juan repite una y otra vez expresiones e imágenes de gran fuerza para recordar a todos que han de acercarse a Jesús para descubrir en él una fuente de vida nueva. Un principio vital que no es comparable con nada que hayan podido conocer con anterioridad.

Jesús es «pan bajado del cielo». No ha de ser confundido con cualquier fuente de vida. En Jesucristo podemos alimentarnos de una fuerza, una luz, una esperanza, un aliento vital… que vienen del misterio mismo de Dios, el Creador de la vida. Jesús es «el pan de la vida».

Por eso, precisamente, no es posible encontrarse con él de cualquier manera. Hemos de ir a lo más hondo de nosotros mismos, abrirnos a Dios y «escuchar lo que nos dice el Padre». Nadie puede sentir verdadera atracción por Jesús, «si no lo atrae el Padre que lo ha enviado».

Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesucristo y sabe entrar en contacto con él, conoce una vida diferente, de calidad nueva, una vida que, de alguna manera, pertenece ya al mundo de Dios. Juan se atreve a decir que «el que coma de este pan, vivirá para siempre».

Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo. Por eso, nada hay pastoralmente más urgente que cuidar bien nuestra relación con Jesús el Cristo.

Si, en la Iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos sumidos de ordinario. Nadie nos estimulará para ir más lejos que lo establecido por nuestras instituciones. Nadie nos alentará para ir más adelante que lo que nos marcan nuestras tradiciones.

Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado, viviendo nuestra religión desde formas, concepciones y sensibilidades nacidas y desarrolladas en otras épocas y para otros tiempos que no son los nuestros. Pero, entonces, Jesús no podrá contar con nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy.

José Antonio Pagola

 

EN LA «CARNE» DE JESÚS DEBEMOS DESCUBRIR LO DIVINO, Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA
Jn 6, 41-52

Seguimos en el c. 6 del evangelio de Jn. Aumenta la tensión entre los judíos y Jesús. A medida que Jesús va profundizando en la enseñanza y ellos creen entender lo que quiere decir, se hace más insoportable que los judíos estén de acuerdo. El mensaje sigue siendo el mismo, pero va apareciendo la enorme diferencia que existe entre lo que ellos han aprendido de los rabinos y lo que Jesús les quiere trasmitir. Recordemos que el balance final no puede ser más desolador; de los cinco mil quedaron doce, y uno es Judas.

Lo criticaban porque había dicho: yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Bajar del cielo es una de las claves para comprender a Jesús en este evangelio.Siguen las alusiones al AT. “Criticaban” es el mismo verbo que los LXX utilizan para hablar de las murmuraciones en el desierto. Los israelitas murmuraron contra Moisés en el desierto por no darles de comer como comían en Egipto. Jesús les recuerda que, el pueblo estuvo en contra de él en los momentos difíciles. Aquellos no confiaron en Moisés y estos no confían en él.

¿No es este el hijo de José? En los sinópticos, hacen el mismo comentario los vecinos de su pueblo. Uno de los mayores obstáculos para acercarse al verdadero Jesús, es conocerlo demasiado. Para la mentalidad de la época, que no superaba la idea de un dios antropomórfico, su lógica es aplastante. Si es hijo de José y de María, no puede ser hijo de Dios. Hoy podemos comprender el ridículo que supone contraponer la paternidad de Dios y la de José, son realidades de naturaleza distinta. Los cristianos hemos caído en la trampa pero desde el lado contrario: Jesús no puede ser hijo de José, porque es hijo de Dios…

Nadie viene a mí si el Padre no lo atrae. Los cauces de conocimiento humano no pueden llevar al conoci­miento de Jesús, Las verdaderas pautas de conocimiento las da Dios. La última realidad no se puede expresar con palabras, por eso encontramos en los evangelios tantas aparentes contradicciones. El mismo Jesús dice en otro lugar: “Nadie va al Padre si no es por mí”. Para llegar a la Verdad, tenemos que ir más allá de las dos afirmaciones. Hoy podemos entender mejor este mensaje pues sabemos que un ser vivo tiene que proceder de otro ser vivo. En la Vida trascendente pasa lo mismo. Solo la Vida divina puede producir Vida definitiva. Por desgracia nuestro dios es un ídolo que no puede llevarnos a la Vida.

Y yo lo resucitaré el último día. Debemos tener mucho cuidado con esta frase. Lo que normalmente hemos entendido por resurrección, no sirve para descubrir el sentido. Es una manera de decir que está tratando de una Vida, a la que no afecta la muerte. “Hemos pasado de la muerte a la vida, lo sabemos porque amamos a los hermanos”. La Vida definitiva tiene que tener un alimento también trascendente. Ese alimento tiene el mismo origen que tiene esa Vida: Dios. “El último día” esa Vida permanecerá idéntica a hoy.

Serán todos discípulos de Dios. También Jesús es discípulo, el mejor, por eso puede ser a la vez maestro. Ir a Jesús, ir al Padre, es conocerlos, no por vía racional, sino por vía vivencial. La fe es actitud vital y no asentimiento a verdades teóricas. “Esta es la salvación, que te conozcan a ti, único Dios verdadero y a tu enviado, Jesucristo”. Solo la persona que ha tenido experiencia de Dios, puede comprender lo que otra diga de Él. Ellos estaban incapacitados para comprender a un Dios que está al servicio del hombre. Para ellos Dios es el Soberano, el Señor. La única relación que cabe con Él, es servilismo de toma y daca.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, pero murieron. Una nueva referencia al maná para dejar bien clara la diferencia. El maná alimenta el cuerpo que tiene que morir. Jesús, como pan de Vida, alimenta el espíritu con una Vida a la que no afecta la muerte. Esa es la diferen­cia. La expresión «pan de Vida» no se encuentra en ninguna otra parte de la Biblia; eso indica la originalidad de la doctrina de Juan. La VIDA, con mayúsculas, es el tema fundamental de todo el evangelio de Juan. Se trata de la misma Vida de Dios. Más adelante nos dirá: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre”.No se trata de vida material ni algo parecido pero espiritual. Se trata de LA VIDA que es el mismo Dios comunicándose en cada uno de nosotros para hacernos vivir.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que come de este pan vivirá para siempre. Jesús es el alimento de la verdadera Vida. Este es el mensaje de Juan. Dios lo es todo para Jesús, y lo tiene que seguir siendo para todo cristiano. Jesús no puede suplantar en ningún momento a Dios. Jesús no se pone nunca como centro de su mensaje. En este capítulo, más de quince veces se hace referencia a Dios, para dejar claro que el verdadero protagonista es Él, no Jesús. Es verdad que, con el tiempo, los cristianos terminaron predicando a Cristo, pero era solo una manera de comunicar su mensaje. Ya en las primeras comunidades se pasó del Jesús que predica, al Cristo predicado. En el evangelio de Jn se ha dado ya claramente este paso. Si no lo entendemos bien podemos tergiversar el evangelio.

El pan que yo os daré es mi carne para la vida del mundo. No pueden comprender que su Dios se pueda manifestar en la carne. Recordemos que “carne” para los judíos, era el mismo ser humano pero en su aspecto más bajo; lo que le hacía limitado y contingente; aquello por lo que le venían todos sus “males”: dolor, enfermedad, muerte… Es tal vez la afirmación más rotunda sobre la encarnación en todo el NT. Para ellos, Dios era lo contrario de cualquier limitación. Para ellos un Dios-carne, un Dios ‘limitado’ es inaceptable. Jesús quiere hacerles ver que el Espíritu se manifiesta siempre en la carne. No puede haber don del Espíritu donde no hay carne. El significado de esta afirmación hay que completarlo con lo que dirá un poco más adelante: “El espíritu es el que da Vida, la carne no vale para nada”.

La grandeza de la carne consiste en que está informada y trasformada por el Espíritu, sin dejar de ser carne. Desde ahora, solo se puede encontrar a Dios en la realidad concreta y en el Hombre. Esa transformación es la que está manifestando el evangelio de Juan desde el principio. Pensemos en el diálogo con Nicodemo: “Hay que nacer de nuevo”. “Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu”. La carne es neutral; puede ser la base de lo más bajo y de lo más sublime; depende de cada uno. Nuestro gran error consiste en seguir pensando que, para acercarse a Dios, hay que alejarse de la carne

Lo que no aguantaron aquellos judíos, seguimos sin aceptarlo nosotros. Un Dios involucrado en la carne, sigue siendo inaceptable. Por eso hemos descarnado la persona misma de Jesús. La carne sigue siendo para nosotros perversa. La Escritura dice que el Verbo se hizo carne, pero nosotros nos empeñamos en decir que la carne (Jesús) se hizo Dios. El Dios identificado con la carne (con toda carne) no interesa a los dirigentes, porque hace imposible la manipulación de los intermediarios. Pero es inaceptable también para los cristianos de “a pie”, porque nos impide la relación intimista que no pasa por el encuentro con los demás.

Hemos convertido la misma eucaristía en cosa sagrada en sí, olvidándonos de que es, sobre todo, sacramento (signo) del amor y de la entrega a los otros. El fin de la eucaristía no es tanto el consagrar un trozo de pan y un poco de vino, cuanto hacer sagrado (consagrar) a todo ser humano, identificándolo con Dios mismo y haciéndole objeto de nuestro servicio y adoración. Cada vez que nos arrodillamos ante Dios, estamos creando un ídolo. Dios no es objetivable. Cuando me arrodillo estoy poniendo a Dios de rodillas ante mi falso yo, que intento potenciar. Nos empeñamos en que, en la eucaristía, el pan se convierte en Jesús, pero la enseñanza del evangelio es lo contrario: Jesús se convierte en pan. Al celebrar la eucaristía, no tengo que convertirme yo en Jesús, sino convertirme yo en pan, como él, para que todos me coman. ¡Piénsalo bien antes de escandalizarte!

 

Meditación-contemplación

“El que coma de este pan vivirá para siempre”.
Entender esta promesa como prolongación de la vida biológica,
es desfigurar el mensaje de Jesús
para acomodarlo a nuestros anhelos más terrenos.
…………………

La vida biológica no tiene más remedio que acabar.
Si hago mía la misma Vida de Jesús,
ya estoy en la eternidad, en esa Vida,
Porque he entrado a formar parte de la Vida de Dios.
…………………

Mi individualidad, mi falso yo, me arrastra al error.
Si tomo conciencia de lo que soy de verdad,
descubriré que cuanto antes me despegue de mi yo,
antes alcanzaré la plenitud de ser en una Vida definitiva.
……………………

 

Fray Marcos

 

* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6.24-35)

  • DOMINGO 18º TO –B- Agosto 2 de 2015

 

El evangelio de hoy, comienza con una buena noticia sobre el diálogo y el conocimiento de quién es Jesús de Nazaret. La gente le buscaba. Se montaron en una barca y se fueron en su busca a Cafarnaún. Entran en diálogo con Jesús. Jesús les reprocha porque su búsqueda era porque les había dado de comer…

La Palabra de Dios hoy nos sigue mostrando que Jesús es el Pan que Dios Padre da a las personas para que seamos de verdad sus hijos.

Hoy la liturgia nos invita de nuevo a vivir fiados de Dios, que tiene todo empeño en darnos lo necesario, para que la vida sea una experiencia de felicidad y nunca una losa pesada.

A veces perdemos esa confianza en Dios cuando sentimos cerca las limitaciones, el dolor y los problemas; es entonces como cuando les pasó a los Israelitas en el desierto, parece o creemos que “Dios se ha olvidado de nosotros”…

Pero Jesús sigue siendo la mejor oferta que Dios nos hace. Ante tanta “hambre” como hay en el mundo (hambre de pan, pero además de justicia, de cariño, de escucha, compañía, felicidad…) Jesús nos dice que quien acuda a El nunca más tendrá hambre.

Que nosotros, que nos confesamos tus seguidores y formamos la Iglesia sepamos con nuestro testimonio indicar el camino que conduce a ti Jesús de Nazaret. Que nos convirtamos para que no pongamos tropiezos  a quienes te buscan.

Que sepamos darte gracias  por los signos sencillos de tu presencia en que te has quedado con nosotros: “tu Palabra y el Pan de la Eucaristía”.

  • ORACIÓN
  • (Recordamos algunos pasos para la Oración).

* Buscamos un sitio tranquilo…  Tratamos de dejar los ruidos… preocupaciones… todo lo ponemos en manos de Jesús de Nazaret… en actitud de encuentro de escucha…

  • Jesús nos dice “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados”…(Mt.11,28-30)
  • Y hacemos nuestra la estupenda oración escrita por Juan Jauregui. Dejando que cada frase, cada palabra nos hable dentro. Porque LA ORACIÓN DESCANSA EL ALMA.

  • Jesús es un tipo bien observador. Jesús es de los que camina pero se fijan en todo.
    Y llega incluso a darse cuenta de que: La gente vive cansada.
    La gente vive con demasiados agobios. Hoy diría “Venid a mi todos los estresados”

    * Hoy abundan por todas partes las técnicas de relajación. Sin embargo en ningún manual de relajación encontré la sugerencia de  “acercarse a Jesús, pues Él nos aliviará”,
    “En Él encontraréis vuestro descanso”.
    No niego el valor de muchas de esas técnicas o ejercicios. Pero ¿habremos descubierto que un rato con Jesús, también es una manera de descansar y de salir de nuestros agobios, de nuestros estrés?

  • Charlar con alguien unos momentos ayuda a relajarnos. Sentir la compañía de los otros ayuda a relajarnos. Compartir serenamente unos momentos con alguien, siempre resulta relajante.
    Pasarnos un rato de silencio con jesús de Nazaret, también afloja los nervios y los músculos.
    Charlar un rato con Jesús, también calma nuestra ansiedad.
    *Compartir incluso sin decir nada, un rato con Jesús, serena nuestro espíritu.
  • Contemplar en silencio un lindo paisaje, pone paz en el espíritu. Contemplar en silencio el color de las rosas, pone paz en el espíritu.
    contemplar en silencio el corazón de Jesús, pone serenidad en el espíritu.
    contemplar en silencio el rostro de Jesús, pone serenidad en el espíritu.
    contemplar en silencio la paz de Jesús, pone paz en nuestro espíritu.
  • Unos momentos de Oración:
    De oración callada, descansan el alma. De contemplación silenciosa, descansan el alma.
    De escucha callada de Jesús que nos habla, descansan el alma.

 

  • Planificar unos momentos diarios de silencio con El, nos devuelve la serenidad.
    Planificar unos  omentos diarios de conversación con él, nos dará tranquilidad.
    Planificar unos momentos diarios de silencio interior, apagando todos los ruidos y escuchando a Dios en nosotros, nos aliviará en nuestros agobios y tensiones.

 

  • Hay personas cuya sola presencia nos serena. ¡Mucho más la presencia de Dios en nuestro corazón! Hay personas cuyas palabras nos regalan paz.
    ¡Mucho más las palabras de Amor de Dios habitando en nosotros!
  • El vivir a golpe de reloj nos crispa los nervios. El regalarnos unos minutos de silencio nos tranquiliza. El romper nuestras prisas regalándonos unos momentos de silencio para escucharle, es como la suave  caricia de la mano de Dios regalándonos paz.
    el regalarnos esos pequeños espacios cada día: Nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos. Nos ayuda a sentir latir nuestro corazón.
  • Nos ayuda a mirarnos interiormente. Nos ayuda a ver nuestro paisaje interior.
    Nos ayuda a vivir con nosotros mismos como amigos y no como extraños.
  • La experiencia de Dios nunca es estresante. La experiencia de Dios siempre es relajante.
    La experiencia de Dios siempre es fuente de paz…
  • ¿Qué quiere usted irse a gastar su dinero en el gimnasio? Puede hacerlo.
    ¿Qué no cree usted que el encuentro de Dios en el silencio del corazón nos proporciona serenidad y descanso? No me crea a mí.
    Haga usted mismo la prueba. Además no le cobran nada.
    ¿Qué no le resulta? Puede dejarlo cuando guste.
    Pero le aseguro de que posiblemente le va usted a coger gusto.
    Sólo le pido que haga la prueba. El resto lo dejo a su discreción.
  • ZURIÑE, se une a vosotros  porque la ORACIÓN:
    “DESCANSA EL ALMA”
     

 

 

«EL PAN QUE DA VIDA NO ES EL PAN QUE SE COME SINO EL PAN QUE SE DA», Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 6, 24-35

Seguimos en el c. 6 del evangelio de Jn, pero hemos pasado por alto el relato de la travesía del lago y la aparición de Jesús andando sobre el agua. La lectura de hoy afronta directamente la discusión con los judíos. En el v. 59, se dice expresamente que el encuentro tuvo lugar en la sinagoga de Cafarnaún. En todo caso, se plantea una discusión larga y dura, en la que Jesús va concretando y profundizando las exigencias del seguimiento. Se va acentuando la distancia a medida que Jesús va aquilatando el discurso. El proceso será: Entusiasmo, duda, desencanto, desilusión, oposición, rechazo, abandono.

El diálogo es un montaje que  permite a Jn poner en boca de Jesús lo que aquella comunidad consideraba las claves del seguimiento. No contesta a la pregunta, ¿Cómo y cuándo has llegado aquí?, sino a las verdaderas intenciones de la gente, llevando el diálogo a su terreno. Lo que de verdad tiene importancia es el compromiso de entrega, al que quiere llevarlos.

Me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. La “señal” había sido una invitación a compartir, Pero ellos se fijaron solo en la satisfacción de la propia necesi­dad. Han vaciado el “signo” de su contenido. Esa búsqueda de Jesús no es correcta, porque solo pretenden seguridades. Jesús va directamente al grano y desenmascara su intención. No le buscan a él sino el pan que les ha dado. No le buscan porque les haya abierto las puertas de un futuro más humano. Esas palabras que Jn pone en boca de Jesús, critican la religión de todos los tiempos. Todas las religiones terminan manipulando a Dios para ponerlo a su servicio interesado.

Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que dura dando Vida definitiva. Esta propuesta de trabajar por la Vida, es el resume de todo su mensaje. Vale lo mismo para aquel tiempo que para hoy. Trata de advertir de la facilidad que tiene el hombre de malograr su vida enredándose en lo puramente material o dejándose llevar por lo sensible. La búsqueda del verdadero pan exige esfuerzo. Es un sendero de lucha, de superación, de purificación, de regeneración, de muerte y nuevo nacimiento (bautismo).

Ese alimento que perdura lo da Dios gratuitamente, Jesús descubrió ese don y desplegó su verdadera Vida humana. Sin alimento no se puede recorrer camino alguno. Por eso hay que escucharle cuando habla de otro tipo de comida que es la que me salva. También hay que trabajar por el alimento que perece, pero no debe ser el objetivo último de nuestro trabajo. Los judíos muestran un cierto interés por enterarse, pero como se demostrará más tarde, es puramente superficial. Acostumbrados a moverse a golpe de preceptos, preguntan a Jesús por las normas. No pueden imaginar que Dios pueda dar algo por nada.

Éste es el trabajo que Dios quiere, que prestéis adhesión al que él ha enviado. Conocer lo que Dios espera de nosotros, parecería el verdadero camino para llegar, pero ese interés es sólo aparente, en los judíos y en nosotros. En realidad no nos interesa demasiado lo que Dios quiera o no quiera. Lo que de verdad nos interesa es lo que nosotros esperamos de Dios. Para garantizar unas seguridades, nos hemos fabricado un Dios a nuestra medida… De todas formas Jesús le dice lo que Dios espera de ellos: que le presten su adhesión. La eterna discusión entre fe y obras queda superada de una manera drástica: confiar en Jesús es la obra primera y más importante que Dios espera de nosotros.

Pero inmediatamente viene la institución y nos dice: lo que Dios quiere es esto y aquello; que no es más que lo que les interesa a los dirigentes de turno. Jesús no vino a dar nuevas normas morales; vino a enseñarnos el camino de la Verdad y de la verdadera Vida. Lo que tengo que “hacer” en la práctica de cada día, lo tengo que descubrir yo, no me tiene que llegar de fuera como una programación, no tengo que ser un robot al que le han introducido un programa. Lo que Dios quiere es que lleguemos a nuestra plenitud, y el “mapa de ruta” para llegar, está en nuestro interior, no fuera.

A Dios le importa más lo que somos que lo que hacemos. Mostramos nuestra ceguera cuando estamos preocupados por lo que Dios quiere que hagamos o dejemos de hacer. Solo una cosa es fundamen­tal: confiar. Creer no es aceptara una serie de verdades teóricas y quedar tan tranquilos. En la Biblia creer es tener confianza en… Esto es lo que pide Jesús a sus oyentes. Tergiversamos esa confianza cuando la convertimos en esperanza de que Dios cumpla nuestros deseos. Confiar es aceptara la voluntad de Dios, no venida de fuera, sino como inserta en la raíz de nuestro ser. La clave está en saber pasar de un pan a otro pan.

¿Qué señal realizas tú para que viéndola te creamos? ¿Qué obras haces? La exigencia de una señal para creer, es la mejor demostración de que no creen. Estarían dispuestos a aceptar un Mesías, semejante a Moisés, que demostrara su valía a base de prodigios (por eso querían hacerle rey). El maná estaba considerado como el mayor de los milagros. Exigen de Jesús que legitime sus pretensiones con otro prodigio igual o mayor. Pero la Vida que Jesús promete no viene de fuera y espectacularmente. Está en cada uno y se manifiesta en lo cotidiano, como amor desinteresado, como preocupación por el otro.

No os dio Moisés el pan del cielo; no, es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Aquello no era más que un símbolo. La realidad está en Jesús, verdadero pan del cielo, que alimenta la verdadera Vida. Recordemos que los rabinos consideraban la Torah como el pan que Dios les había otorgado. Ahora es Jesús la única Ley que salva.

Danos siempre pan de ese. Reacción aparentemente sincera, pero radicalmente equivocada. Le llaman Señor, creen de alguna manera en sus palabras. Esperan que satisfaga sus anhelos, pero no le dan su adhesión, solo buscan una salvación que les llegue de fuera sin que ellos tengan que hacer nada. Lo que intentan es  aprovecharse de una persona, que se muestra liberadora y que ha dado muestras de su capacidad de salvar.

Yo soy el pan de Vida. En todos los grandes discursos, que encontramos en este evangelio, se hace referencia a la Vida, con mayúscula. Se trata de una realidad que no podemos explicar con palabras, ni meter en conceptos humanos. Solo a través de símbolos y metáforas podemos indicar el camino de una vivencia que es lo único que nos llevará a descubrir de qué se está hablando. “Yo soy” en Jn es la suprema manifestación de la conciencia de lo que era Jesús. Cada uno de nosotros debemos descubrir lo que verdaderamente somos, como lo descubrió Jesús. Yo soy lo mismo que era Jesús.

El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mi no pasará nunca sed. ¿Qué significa, “ir a él, creer en él?” Aquí radica todo el meollo del discurso. No se trata de recibir nada de Jesús, sino de descubrir que todo lo que él tenía lo tengo yo. Lo que Jesús quiere decir es que los seres humanos descubrieran que se podía vivir desde una perspectiva diferente, que alcanzar la plenitud humana significaba el descubrir lo que Dios es en cada uno y una vez descubierto ese don total (Vida), respondiéramos como respondió Jesús.

Lo que propone Jesús está en contra de toda lógica racional. Nos está diciendo, que el pan que da vida no es el pan que se recibe y se come, sino el pan que se da. Si te conviertes en pan como él, entonces, ese darte, se convertirá en Vida. Jesús no invita a buscar la propia perfección, sino a desarrollar la capacidad de darse a sí mismo. Buscando su perfección el hombre edifica su propio pedestal, para colocar allí su falso yo. Solo dándose, superará el individualismo egoísta y alcanzará unidad y plenitud.

 

Meditación-contemplación

“El que viene a mí no pasará hambre, el que cree en mí nunca pasará sed”.
Pasar hambre o tener sed es carencia de vida fisiológica.
Pero es una gran metáfora aplicada a la Vida espiritual.
La Vida espiritual también necesita de alimento.
………………

Juan presenta a Jesús como el alimento que da Vida.
Para que alimente, hay que comerlo y beberlo,
Pero sobre todo, tengo que asimilarlo,
descubriendo dentro de mí, lo que le dio a él esa Vida.
…………………

Esa Vida es la misma Vida de Dios que se nos ha comunicado.
Como Jesús, tenemos que descubrirla
Y dejar que nos atraviese desde lo hondo del ser.
Esa Vida es un don, pero tenemos que aceptarlo personalmente.
…………………

Fray Marcos

 

Urteko 18. igandea – Domingo 18 Tiempo Ordinario, José A. Pagola

José A. Pagola
Evangelio del 02/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

KRISTAUTASUNAREN BIHOTZA- EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

B (Joan 6,24-35)

Jesusen premia du jendeak, eta haren bila dabil. Badu hark jendea erakartzen duen zerbait; artean, ordea, ez daki zehazki zergatik eta zertako dabilen Jesusen bila. Ebanjelariaren arabera, bezperan gosea asetzeko ogia eman dielako dabil bila haietako asko.

Haiekin hizketan hasi da Jesus. Badira hastetik argitzea komeni den gauzak. Ogi materiala oso garrantzitsua da. Jesusek berak irakatsi die Jainkoari eskatzen «eguneroko ogia» pertsona guztientzat. Alabaina, gizakiak badu beste behar bat ere. Eta bizi-gosea betiko aseko dien jatekoa eskaini nahi die Jesusek.

Jendeak sumatu du ezen Jesusek horizonte berri bat ireki nahi diola, baina ez daki ez zer egin, ez nondik nora hasi. Ebanjelariak hitz hauekin laburbildu ditu jendearen galdekizunak: «Zertan ari behar dugu Jainkoak nahi duena egiteko?» Bada jende horrengan asmatzeko zinezko gogo bat. Jainkoak gura duen hartan lan egin nahi du; baina, dena legearen argian pentsatzera ohitua dagoelarik, Jesusi galdetzen dio zein egintza, zein jarduera eta zein betekizun izan behar dituen kontuan.

Jesusen erantzunak kristautasunaren bihotza ukitzen du: «hau da Jainkoak nahi duen egintza (singularrean): Sinets diezaiozuela berak bidali duenari». Jesu Kristogan sinets dezaten nahi du Jainkoak, hura baita berak (Jainkoak) mundura bidali duen erregalu handia. Hauxe da eskakizun berria. Horretan behar dute lan egin. Gainerakoa bigarren mailakoa da.

Kristautasunean hogei mende bizi ondoren, ez ote gara berraurkitu beharrean ezen Elizaren indar guztia eta berezitasuna Jesu Kristogan sinestea dela eta harri jarraitzea? Ez ote gara «sineskizun» eta «betekizun» batzuen erlijiozaleen jarrera gainditu eta Jesusen ikasle bezala bizitzeari ekin beharrean?

Kristau-fedea ez datza, funtsean, jarduera eta betekizun berri batzuen kodea, itun zaharrekoena baino goragokoa, betez bizitzean. Ez. Kristau-nortasuna Jesu Kristorekiko harreman bizi eta konfiantzazkotik datorren biziera bizitzen ikastea da. Jesusek bezala pentsatzen, sentitzen, maitatzen, sufritzen eta bizitzen ikasten goazen neurrian goaz kristau bihurtzen.

Kristau izateak, gaur, Jesusen esperientzia izatea eskatzen du, haren egitasmoarekin bat egitea; duela hogei urte betetzaile on izateak eskatzen ez zuen moduan eskatzen du hori gaur egun. Gizarte laiko honetan biziari eutsi ahal izateko, kristau-elkarteek inoiz ez bezala zaindu behar dituzte Jesu Kristorekiko atxikimendua eta bizi-harremanak.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

18 Tiempo Ordinario
Evangelio del 02/08/2015
por Coordinador Grupos de Jesús

EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

B (Juan 6,24-35)

La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.

Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.

La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: «y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.

La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Dios solo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Esta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.

Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de «creencias» y de «prácticas» a vivir como discípulos de Jesús?

La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.

Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.

José Antonio Pagola

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.6.1-15)

DOMINGO 17º. T.O.-B- JULIO 26 de 2015

“REPARTIÓ A LOS QUE ESTABAN SENTADOS TODO LO QUE QUISIERON”

Las lecturas de hoy saben a solidaridad y celebración a la vez. Al leer la narración de San Juan que tradicionalmente llamamos multiplicación de los panes. Parece que en la escuela de Nazaret no se estudiaban matemáticas como las nuestras y que Jesús y los suyos no usaban calculadoras…

Conmovido un día Jesús por la situación de la gente que le escuchaba y estaban sin comer, plantea el problema a los discípulos (para tentarlos, dice el evangelio):
“DADLES VOSOTROS DE COMER”.

Uno de ellos, Felipe, hace números: Con 200 denarios no nos basta para comprar pan… Andrés, el pescador viene diciendo: Hay aquí un chaval con dos panes y peces, mucho para él pero poco para tanta gente. Jesús, les mira… les escucha…

Cuando Jesús se encuentra con aquel joven dispuesto a compartir lo que tiene con los demás, empiezan a funcionar otras matemáticas, las que no se estudian, la SOLIDARIDAD.  Y  entre Jesús, el muchacho y los discípulos, hicieron que aquella multitud no pasara hambre.

La muchedumbre, pasa de un momento a otro (como cuando nosotros esperamos un sermón rapidito para que la misa sea de 20 minutos…)
Jesús les ordenó que hicieran sentar a todos por grupos sobre la hierba… verde. Era Primavera. Aquella multitud se convierte como en una bella reunión de comunidades que quieren celebrar sencillamente, sin prisas…

Aquí descubrimos que la Eucaristía es celebración viva a la que llevamos nuestra vida, nuestro compartir y nuestro servicio al altar porque todo cobra sentido desde la presencia de Jesús. Y nos devuelve a la vida. Como Cristo asume el peso del pan y del vino, los cristianos, sus seguidores debemos compartir los problemas que más fuertemente nos “interpelan”. Porque somos llamados a ser con Cristo eucaristía en el mundo de hoy. Ite Missa est se decía. ID y contadlo. El final de la Misa es la Misión. La Misa que no se hace vida se convierte en un rito más… Todos comieron hasta quedar saciados y… sobraron 12 canastas… este detalle nos recuerda las maravillas del Reino de Dios que se parece a la semilla más diminuta de todas las plantas y da grandes frutos.

No nos pide Dios mucho más a cada uno viendo tanto problema y tan grandes en estos tiempos, ante los que nos sentimos impotentes como Felipe, “¿qué es eso para tantos?”. Le basta nuestra pequeña  aportación. Tengamos la misma actitud que el joven, que aunque era poco, dio todo lo que tenía. Jesús bendijo y fecundó todas las pequeñas semillas del Reino que hoy nosotros podemos ofrecer al mundo. El amor, une esfuerzos, ideas, y recursos. El amor estimula la confianza, la oración. Todo sumado va consiguiendo metas que parecían un sueño.

El evangelio de Juan nos enseña a ejercitar la fe y abrir nuestras manos.

La eucaristía es signo  y proyecto de solidaridad para los cristianos.

ORACIÓN

Hoy Jesús de Nazaret, te vemos repartiendo pan y pescado. Lo que un joven tenía.

Es posible que otros tuvieran algo para ellos…sin que los apóstoles supieran.

Pero la fuerza de tu Palabra y de tu acción rompe el egoísmo humano.

Te damos gracias porque te has ocupado y te ocupas de nuestros problemas y dificultades y con tu actitud nos enseñas que las soluciones pasan por nuestra generosidad…

Cristo Jesús: que seamos personas dispuestas a compartir cualquier necesidad: hambre de pan, de escucha, de compañía de unión de perdón de alegría. Que estemos convencidos de que el compartir es un milagro que Dios quiere continuamente. Pero siempre con nuestra libertad y generosidad.

JESÚS TOMO LOS PANES… Y LOS REPARTIÓ.

Cristo es el pan partido que comparte en la mesa del mundo y que impulsa a la solidaridad entre los que más lo necesita,

Que vivamos la Eucaristía en plenitud que es Celebración y Solidaridad. AMÉN. ZURIÑE

 

 

 

 

 

«LA GENTE ACEPTA QUE LE DEN, PERO NO ACEPTA DARSE» Fray Marcos

Escrito por  Fray Marcos
FE ADULTA

Jn 6, 1-15

El domingo pasado nos dejaba el relato evangélico de Mc ante la multiplicación de los panes. En su lugar, la liturgia inserta, a partir de este domingo, todo el c. 6 de Jn. Es el más largo y denso de todos los evangelios, y que nos va a ocupar cinco domingos. En sus 71 versículos, partiendo de la multiplicación de los panes, elabora toda una teología del seguimiento. En el fondo se trata de un proceso de iniciación catequética, que en la comunidad duraba varios años y que, al final, obligaba a tomar una decisión definitiva: el bautismo.

El evangelio de Jn fue escrito en una comunidad de iniciados para su uso en ella. Todos comprenden los signos que en él se emplean. Este evangelio es esotérico. La numerología, la cábala, el tarot, lo impregnan todo. Los 21 capítulos del evangelio se corresponden con cada una de las cartas del tarot. La 6ª (el enamorado) representa un joven en un cruce de caminos, ante dos doncellas. Una, de amarillo y verde, representa la vida sensitiva. Otra, de azul, representa la vida espiritual. El joven tiene que elegir uno de los dos caminos.

Como siempre en Jn, todo son símbolos, El monte es el lugar donde habita la divinidad. Jesús subió al lugar que le es propio. Sentarse es el símbolo de enseñanza rabínica. «Estaba cerca la Pascua», no es un dato cronológico, sino teológico. La gente no sube a Jerusalén, como era su obligación, sino que busca en Jesús la liberación, que el templo no puede darles

El dinero tiene un significado profundo. El dinero es lo que había desplazado a Dios del templo, utilizado por el sistema opresor, es el causante de la injusticia y del hambre. Comprar pan, es obtener un bien necesario para la vida, a cambio de dinero, inventado para dominar. El vendedor dispone del alimento; lo cede solo bajo ciertas condiciones dictadas por él. La vida no está al alcance de todos, sino mediatizada por los que detentan el poder. Jesús no acepta tal estructura, pero quiere saber si sus discípulos la aceptan. Felipe no ve solución. Doscientos denarios era el salario de más de medio año de trabajo.

Andrés muestra otro posible horizonte; una solución distinta a la del comprar. Habla de los panes y los peces que descubre como algo de lo que se puede disponer. El muchacho (muchachito, doble diminutivo) representa al insignificante grupo de los discípulos. Los números simbólicos 5+2=7 indican totalidad. Todo se pone a disposición de los demás. Al decir que son de cebada, pone en relación este episodio con el de Eliseo; pero marca una gran diferencia: Eliseo dio de comer a cien, con veinte panes. Jesús da de comer a cinco mil con cinco. La propuesta de Andrés es la adecuada pero no sirve. No hay medios suficientes.

Comer recostado era signo de hombres libres. Jesús quiere que todos se sientan personas con su propia responsabilidad. No quiere servidumbres ni dependencias de ninguna clase. Aquí está ya apuntando a la falsa interpretación que van a hacer del signo. El lugar (con artículo determinado) era el modo de designar el templo. Dios no está ya en el templo sino donde está Jesús. La mucha hierba, signo de la abundancia de los tiempos mesiánicos.

Pronunció la acción de gracias (eucaristhsaV). Este dato tiene mucha miga. Se trata  de conectar la comida con el ámbito de lo divino (los sinópticos hablan de elevar la mirada al cielo). Se reconoce que el alimento es don de Dios a todos; nadie puede apropiárselo para después sacar provecho de su venta. Una vez liberado del acaparamiento egoísta, todos tendrán acceso a ese bien necesario. Su finalidad primera, alimentar, se eleva para convertirlo en signo de Vida. Solo en este nuevo espacio es posible el compartir.

Recoged los pedazos que han sobrado. Lo sobrado, no tiene sentido de resto, desperdicio sino de sobrante, sobreabun­dante. En la Didaché se llama al pan eucarístico «los trozos» (klasma). Deben recogerlos porque la comunidad tiene que continuar la obra de la entrega. Otra gran diferencia con la experiencia del Éxodo. El maná no duraba de un día para otro; lo que Jesús ofrece tiene valor permanente y hay que cuidarlo. Recordemos que en los Hch se llama a la eucaristía «la fracción del pan». No es pan, sino pan partido.

Llenaron doce canastas. «doce» no hace referencia a los apóstoles (en Jn no se identifica los discípulos con los 12). Es más probable que haga referencia a las doce tribus de Israel, como símbolo de todo el pueblo que había acompañado a Moisés por el desierto. El profeta que tenía que venir al mundo estaba anunciado en (Dt 18,15). Se trata de un profeta como Moisés que haría los mismos prodigios que él. No reconocen la novedad de Jesús. Siguen creyendo en una salvación venida de fuera, al estilo del A T. Más tarde se establece una clara distinción entre el alimento que les da Jesús y el maná.

El intentar hacerle rey demuestra que no han entendido nada. La multitud queda satisfecha con haber comido. La identificación con Jesús y su mensaje no les interesa. Sus intereses están muy lejos de la exigencia de Jesús. Jesús quiere liberarles, ellos prefieren seguir dependiendo de otro. Jesús les pide generosidad; ellos prefieren recibir gratis. Jesús quiere asociarlos a su obra; ellos quieren descargar en un jefe su responsabilidad. La solución no es el dinero o un milagro externo, sino el saber compartir todo con todos. La verdadera salvación no está en que alguien solucione nuestros problemas. La liberación está en superar el egoísmo y estar dispuesto a dar a los demás lo que uno tiene y lo que uno es.

Se retiró a la montaña él solo. En algunos manuscritos se dice que ‘huyó’ al monte. Jesús sube al lo alto, mientras los discípulos bajan… Ante la total incomprensión de la gente, Jesús no tiene alternativa, se vuelve al monte (lugar de la divinidad). Completamente solo, como Moisés después que el pueblo traicionó a su Dios, haciéndose un ídolo. Este paralelo con Moisés, muestra la gravedad de lo sucedido. Haciendo de Jesús un Mesías poderoso, repiten la idolatría de los israelitas en el desierto. Ambos quieren adorar a Dios, pero bajo la falsa imagen (ídolo) que ellos mismos habían hecho de Él.

El dinero sigue siendo hoy la causa de toda desigualdad. Todo tiene un precio, incluídos los bienes espirituales. La gratuidad y el compartir son conceptos que han desaparecido de nuestra sociedad. Conocemos bien la alternativa; seguimos ante la encrucijada pero aún no hemos tomado una decisión. No somos conscientes de que no tomar el camino espiritual, es ya dejarnos llevar por el hedonismo. La búsqueda de placer a cualquier precio es la tónica de nuestra sociedad. En el mejor de los casos, nos empeñamos en ir por dos caminos opuestos al mismo tiempo. La religión como la mayoría la entiende, nos lleva a la esquizofrenia.

Jesús pudo escapar de la pretensión de aquella gente, pero de nosotros, no puede escapar y lo hemos proclamado rey del universo. Cada uno de nosotros debemos examinar los motivos que nos mantienen unidos a Jesús. ¿Por qué somos cristianos? ¿Por qué venimos a misa? Yo os lo voy a decir: Para asegurarnos sus favores aquí abajo y además, garantiaza una eternidad dichosa en el cielo. ¡Poco han cambiado las cosas! También nosotros seguimos sin querer saber nada del servicio y la entrega a los demás. El evangelio sigue sin estrenar

Seguimos tratando de poner lo espiritual al servicio de lo material, que es lo que de verdad nos interesa. No nos interesa lo que Dios quiere de nosotros, sino lo que nosotros esperamos de Dios. No nos importa la visión trascendente de la vida, sino que el Todopoderoso se ponga a nuestro servicio. Si todos los que nos llamamos cristianos empezáramos a compartir, como Jesús nos pide en el evangelio, se produciría la mayor revolución de la historia humana. Si esperamos a compartir cuando hayamos cubierto todas nuestras necesidades, nunca compartiremos nada, porque la técnica del capitalismo hedonista es precisamente aumentar las necesidades a medida que se van satisfaciendo.

 

Meditación-contemplación

«Se retiró a la montaña él solo».
Una vez más queda clara la actitud de Jesús.
Él no quiere estar por encima de los demás.
Tampoco quiere que la gente se esclavice.
…………….

La auténtica salvación no puede venir de fuera.
Porque la verdadera esclavitud viene del falso yo.
Jesús quiere personas libres y responsables.
No acepta títeres ni gregarios que dependan de los demás.
…………………..

Debes tomar las riendas de tu propio destino
y escapar de la tiranía de todo lo que te atenaza.
El horizonte de tu plenitud está dentro de ti.
Lo externo ni te tiene que atar ni te puede liberar.
………………

Fray Marcos

Urteko 17. Igandea, “GURE BEKATU NAGUSIA- NUESTRO GRAN PECADO”. José A. Pagola

B (Joan 6,1-15)

Evangelio del 26/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

GURE BEKATU NAGUSIA-NUESTRO GRAN PECADO

Ogiak ugaltzearen pasadizoak oso harrera ona izan zuen Jesusen jarraitzaileen artean. Ebanjelari guztiek gogorarazi digute. Segur aski, biziki erasan zien Jainkoaren gizon hura jendetza handi hura, jatekorik gabe gelditu zen hura, elikatzeaz arduratu izanak.

Joanek dakarrenaren arabera, Jesus bera izan da berari entzutera etorri den jendetza haren goseaz konturatu dena. Jendea gose da; zerbait egin beharra du harentzat. Horrelakoa da Jesus. Gizakiaren oinarrizko premiak gogoan dituela bizi da.

Felipek ohartarazi dio ezen ez dutela dirurik. Ikasleen artean, pobreak dira guztiak: ezin dute erosi horrenbeste jenderentzat. Jesusek badaki hori. Dirudunek ez dute konponduko sekula munduan gosearen arazoa. Dirua baino zerbait gehiago behar da horretarako.

Bide desberdin bat begiz jotzen lagunduko die Jesusek. Beste ezer baino lehen, beharrezkoa da inork berea beretzat ez hartzea, baldin eta beste batzuk goseak badira. Jesusen ikasleek ikasi beharra dute eskura dutena gose direnen esku jartzen, «bost garagar-ogi eta arrain-pare bat» bakarrik bada ere.

Imajina genezakeen gauzarik lauena eta gizabidezkoena da Jesusen jarrera. Baina, zeinek sartuko digu kaskoan partekatu beharra, erosten baizik ez dakigunoi? Zeinek askatuko gaitu goseak hiltzen ari direnen aurrean bizi dugun axolagabekeriatik? Ba ote da gizabidezkoago egin gaitzakeen ezer? Ikusiko ote dugu inoiz guztien arteko egiazko solidaritate horren «miraria»?

Jesusek Jainkoa du begi aurrean. Ezinezkoa du hura guztien Aitatzat hartuz harengan sinestea, haren seme-alabak goseak hiltzen utziz. Horregatik, taldean bildu dituzten jatekoak hartu eta «begiak zerurantz jaso ditu eta eskerrak eman». Lurra bera eta janari guztia Jainkoagandik hartua dugu. Aitaren erregalua da guztia, baina haren seme-alaba guztientzat da. Bizitzeko behar dutenaz gainerakoak gabetuz bizi bagara, esandako horretaz ahaztu garelako da. Horixe da gure bekatu nagusia, behin ere aitortuko ez dugun arren.

Eukaristiaren ogia partekatzean, Kristo berpiztuak janaritzen zituela uste zuten lehen kristauek; aldi berean, ordea, Jesusen keinua gogoan izaten zuten eta premia handiena zutenekin partekatzen zituzten beren ondasunak. Batak bestea haurride ikusten zuten. Artean, ez zuten baztertua Jesusen Espiritua.

José Antonio Pagola

17 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,1-15)
Evangelio del 26/07/15
por Coordinador Grupos de Jesús

NUESTRO GRAN PECADO

El episodio de la multiplicación de los panes gozó de gran popularidad entre los seguidores de Jesús. Todos los evangelistas lo recuerdan. Seguramente, les conmovía pensar que aquel hombre de Dios se había preocupado de alimentar a una muchedumbre que se había quedado sin lo necesario para comer.

Según la versión de Juan, el primero que piensa en el hambre de aquel gentío que ha acudido a escucharlo es Jesús. Esta gente necesita comer; hay que hacer algo por ellos. Así era Jesús. Vivía pensando en las necesidades básicas del ser humano.

Felipe le hace ver que no tienen dinero. Entre los discípulos, todos son pobres: no pueden comprar pan para tantos. Jesús lo sabe. Los que tienen dinero no resolverán nunca el problema del hambre en el mundo. Se necesita algo más que dinero.

Jesús les va a ayudar a vislumbrar un camino diferente. Antes que nada, es necesario que nadie acapare lo suyo para sí mismo si hay otros que pasan hambre. Sus discípulos tendrán que aprender a poner a disposición de los hambrientos lo que tengan, aunque solo sea «cinco panes de cebada y un par de peces».

La actitud de Jesús es la más sencilla y humana que podemos imaginar. Pero, ¿quién nos va enseñar a nosotros a compartir, si solo sabemos comprar? ¿Quién nos va a liberar de nuestra indiferencia ante los que mueren de hambre? ¿Hay algo que nos pueda hacer más humanos? ¿Se producirá algún día ese «milagro» de la solidaridad real entre todos?

Jesús piensa en Dios. No es posible creer en él como Padre de todos, y vivir dejando que sus hijos e hijas mueran de hambre. Por eso, toma los alimentos que han recogido en el grupo, «levanta los ojos al cielo y dice la acción de gracias». La Tierra y todo lo que nos alimenta lo hemos recibido de Dios. Es regalo del Padre destinado a todos sus hijos e hijas. Si vivimos privando a otros de lo que necesitan para vivir es que lo hemos olvidado. Es nuestro gran pecado aunque casi nunca lo confesemos.

Al compartir el pan de la eucaristía, los primeros cristianos se sentían alimentados por Cristo resucitado, pero, al mismo tiempo, recordaban el gesto de Jesús y compartían sus bienes con los más necesitados. Se sentían hermanos. No habían olvidado todavía el Espíritu de Jesús.

José Antonio Pagola

 

*ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.6.30-34)

DOMINGO 16º. T.O. –B- JULIO 19-2015

“VENID VOSOTROS SOLOS A UN SITIO TRANQUILO A DESCANSAR”

El domingo pasado contemplábamos a los discípulos que salían a evangelizar, enviados por Jesús. Hoy les vemos volver, rebosantes de gozo y deseosos de contarle lo que habían hecho y visto.

Jesús aprovecha esta ocasión para invitarlos a un merecido descanso y, entrenarles a dedicar tiempos para “interiorizar” todo aquello que pasa por nosotros y ver si es válido o no.

Este era el plan de Jesús. Pero los planes del Padre (¡siempre imprevisibles!) muchas veces no son los nuestros. Y al desembarcar, Jesús vio una multitud que le buscaban y se les habían adelantado y le dio lástima de ellos. Ante “esa multitud… “que andaban como ovejas sin pastor”, tuvo compasión, el descanso personal, la enseñanza a los discípulos y otras muchas cosas “normales”, quedan a un segundo lugar y se puso a enseñarles “con calma”…
La frase “ovejas sin pastor”, tiene un gran sentido Bíblico que habla de Dios como Pastor de Israel” y también personajes célebres: Moisés, Jeremías…  Y en Jesús descubrimos al verdadero Pastor que compadecido atiende con calma a la multitud. Este es el “estilo” que tiene Jesús de ser Pastor. El cuidado de Jesús, acogiendo y enseñando sin prisas da origen a la palabra “pastoral”. Todo lo que Jesús hace para el pueblo con vistas al Reino es pastoral, cuidar el rebaño de Dios. Por esto Jesús dará hasta la propia vida. Pastoral no es cualquier actividad sino aquellas actividades y silencios que transforman a las personas sin rumbo, llevar el rebaño al Padre al estilo de Jesús. Es cierto que Jesús dedica tiempo y aguante a los discípulos en privado y en casa, para iniciarlos y hacerlos madurar en los secretos del Reino de Dios. Los reprende, les anima, les da luces sobre todo en cuestiones de poder. Pero Jesús no abandona al pueblo en general:

“Llama a los discípulos y a toda la gente” para proponerles su modo de vida.
Construir el Reino de Dios.

ORACIÓN

Jesús de Nazaret, tú dijiste a tus discípulos:

“venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

Te pedimos por nuestras vacaciones. Descansos.

El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas.

Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la amistad. Necesitamos oxigenar el cuerpo y el alma.

Bendice, Jesús de Nazaret, nuestras vacaciones o descansos.

Que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos y con los demás. Para la brisa suave de la amistad y el diálogo.

Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece. La lectura que siempre enriquece.

La fiesta auténtica que llena el corazón de las personas.

Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestras vidas, para compartir la fe y el testimonio, para escuchar tu Palabra y celebrarla en la eucaristía.

Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo.

Tus caminos buscan siempre los nuestros.

Haz que en las vacaciones o descansos, sepamos encontrarte a Ti, y a los hermanos.

Ayuda también para que encuentren sosiego los que no pueden gozar de ellas.

Ayúdanos. Te necesitamos también en vacaciones, en el descanso y te escuchamos que nos dices:

“VENID CONMIGO A UN LUGAR APARTADO Y DESCANSAD UN POCO”… AMÉN. ZURIÑE