DOMINGO 16º. T.O. –B- JULIO 19-2015
“VENID VOSOTROS SOLOS A UN SITIO TRANQUILO A DESCANSAR”
El domingo pasado contemplábamos a los discípulos que salían a evangelizar, enviados por Jesús. Hoy les vemos volver, rebosantes de gozo y deseosos de contarle lo que habían hecho y visto.
Jesús aprovecha esta ocasión para invitarlos a un merecido descanso y, entrenarles a dedicar tiempos para “interiorizar” todo aquello que pasa por nosotros y ver si es válido o no.
Este era el plan de Jesús. Pero los planes del Padre (¡siempre imprevisibles!) muchas veces no son los nuestros. Y al desembarcar, Jesús vio una multitud que le buscaban y se les habían adelantado y le dio lástima de ellos. Ante “esa multitud… “que andaban como ovejas sin pastor”, tuvo compasión, el descanso personal, la enseñanza a los discípulos y otras muchas cosas “normales”, quedan a un segundo lugar y se puso a enseñarles “con calma”…
La frase “ovejas sin pastor”, tiene un gran sentido Bíblico que habla de Dios como Pastor de Israel” y también personajes célebres: Moisés, Jeremías… Y en Jesús descubrimos al verdadero Pastor que compadecido atiende con calma a la multitud. Este es el “estilo” que tiene Jesús de ser Pastor. El cuidado de Jesús, acogiendo y enseñando sin prisas da origen a la palabra “pastoral”. Todo lo que Jesús hace para el pueblo con vistas al Reino es pastoral, cuidar el rebaño de Dios. Por esto Jesús dará hasta la propia vida. Pastoral no es cualquier actividad sino aquellas actividades y silencios que transforman a las personas sin rumbo, llevar el rebaño al Padre al estilo de Jesús. Es cierto que Jesús dedica tiempo y aguante a los discípulos en privado y en casa, para iniciarlos y hacerlos madurar en los secretos del Reino de Dios. Los reprende, les anima, les da luces sobre todo en cuestiones de poder. Pero Jesús no abandona al pueblo en general:
“Llama a los discípulos y a toda la gente” para proponerles su modo de vida.
Construir el Reino de Dios.
ORACIÓN
Jesús de Nazaret, tú dijiste a tus discípulos:
“venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.
Te pedimos por nuestras vacaciones. Descansos.
El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas.
Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la amistad. Necesitamos oxigenar el cuerpo y el alma.
Bendice, Jesús de Nazaret, nuestras vacaciones o descansos.
Que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos y con los demás. Para la brisa suave de la amistad y el diálogo.
Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece. La lectura que siempre enriquece.
La fiesta auténtica que llena el corazón de las personas.
Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestras vidas, para compartir la fe y el testimonio, para escuchar tu Palabra y celebrarla en la eucaristía.
Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo.
Tus caminos buscan siempre los nuestros.
Haz que en las vacaciones o descansos, sepamos encontrarte a Ti, y a los hermanos.
Ayuda también para que encuentren sosiego los que no pueden gozar de ellas.
Ayúdanos. Te necesitamos también en vacaciones, en el descanso y te escuchamos que nos dices:
“VENID CONMIGO A UN LUGAR APARTADO Y DESCANSAD UN POCO”… AMÉN. ZURIÑE