* ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6.41-51)

  • DOMINGO XIX. TO –B- (Agosto 9 de 2015)

 

Seguimos llenándonos de Jesús en la Eucaristía, como El Pan de nuestra vida Cristiana.

La Liturgia sigue insistiendo y acercándonos esta imagen de Jesús, llamándonos a vivir en el Amor.

Siguiendo a Jesús hasta que todos seamos sus discípulos y así discípulos de Dios.

El camino puede ser superior a nuestras fuerzas, y lo sabemos bien, lo experimentamos cada día cuando no conseguimos alcanzar o vivir  tal como nos lo habíamos propuesto. Pero no estamos solos, y Dios, como buen Padre, nos ofrece en Jesús de Nazaret el verdadero Pan de Vida.
Jesús habla del banquete de la Palabra, del banquete del Pan y del banquete del Espíritu que nos ha sido preparado por El que es el Pan vivo, que calma nuestra hambre de vida.

En todas las culturas, hay una especie de sentido religioso de la comida: compartir la misma mesa, comer en común. En la comida se expresa mejor la acogida, la comunicación, la hospitalidad. Comulgar, sentarnos juntos a la misma mesa, es un momento de amistad, de encuentro. De ahí que Jesús nos diga: “El que coma de este Pan, vivirá para siempre”.

Comulgar es comprometerse con el proyecto de Jesús, que no dejó marchar a aquella multitud hambrienta, sino que le dio de comer y que la solidaridad de lo que era escaso, se fue multiplicando.

La Eucaristía es el lugar privilegiado en el que se edifica la Iglesia. Nos muestra la realidad de un Amor compartido, de un compromiso de servicio. La Eucaristía nos invita a ensanchar la mesa de nuestra vida para que puedan sentarse en ella los que no caben en ningún sitio.

Que nos animemos y animemos a participar dando gracias
DEL PAN DE LA VIDA DEL MUNDO QUE ES JESÚS DE NAZARET, QUE SE ENTREGA, COMPARTE Y REPARTE.

ORACIÓN

Jesús de Nazaret, nuestro Maestro y Amigo que te das a conocer como el Pan de Vida para el mundo.
Te damos gracias porque sólo Tú podías hacernos un regalo así.

Que tu Palabra y tu Presencia sean la fuerza que nos haga seguir adelante con confianza.

Hay millones de seres humanos que mueren de hambre sin haberlo merecido.

Que mueren de sed sin haber hecho nada para morir de sed.

Que no te conocen a ti Jesús de Nazaret sin ser culpables de esta ignorancia.

Enséñanos a amar y a descubrir a aquellos que no tienen quien les ame y que no han descubierto tu AMOR. No permitas que vivamos felices en nuestro pequeño mundo.
Haznos entender la angustia y miseria universal. Y líbranos de nuestro yo, ciego.

Esta es nuestra ardiente oración que hoy te hacemos en comunidad. AMÉN. ZURIÑE