17-Octubre-2008
Leonardo Boff
Hoy sentimos hoy la urgencia de establecer con la Tierra una paz permanente. Hace siglos que estamos en guerra contra ella. Nos hemos enfrentado a ella de mil maneras intentando dominar sus fuerzas y aprovechar al máximo sus servicios. Hemos conseguido victorias, pero a un precio tan alto que parece que ahora la Tierra quiere volverse contra nosotros. No tenemos ninguna posibilidad de salir ganando. Por el contrario, las señales nos dicen que tenemos que cambiar, si no, ella podrá continuar bajo la benéfica luz de sol, pero sin nuestra presencia.
Es tiempo de que hagamos balance y de que nos preguntemos cuándo comenzó nuestro error. La mayoría de los analistas dicen que todo comenzó hace casi diez mil años con la revolución del neolítico, cuando los seres humanos se volvieron sedentarios, proyectaron casas y ciudades, inventaron la agricultura, empezaron a irrigar y a domesticar. Esto les permitió salir de aquella situación de penuria en la que, día tras día, debían garantizar la alimentación a través de la caza y la recolección de frutos. Ahora, con la nueva forma de producción, se creó el almacenamiento de alimentos, que hizo posible montar ejércitos, hacer guerras y crear imperios. Pero se desarticuló la relación de equilibrio entre naturaleza y ser humano. Comenzó el proceso de conquista del planeta que ha culminado en nuestro tiempo con la tecnificación y artificialización de prácticamente todas nuestras relaciones con el medio ambiente.