Abendualdiko1. igandea –C (Lukas 21,25-28.34-46) José A. Pagola

HASERREA ETA ESPERANTZA

Hautsezineko konbentzimendu bat du sostengu, hasieratik beretik, Jesusen jarraitzaileen fedeak: Jainkoak arnasturik, bere behin betiko askapenera bideratua da giza historia. Gizakiaren jasanezineko kontraesanek eta aro guztietan burutzen diren izugarrikeriek ezin suntsi dezakete gure esperantza.

Geure sostengu dugun mundu hau ez da behin betikoa. Egun batean, kreazio osoak agertuko ditu azkenera iritsi delako «seinaleak», gutako inork imajina edo uler ez dezakeen bizi berri eta askatu bati lekua uzteko.

Ebanjelioek jasoa dute Jesusen gogoeta bat aldien azken honetaz. Era paradoxikoan, Jesusek ez du jarri bere arreta momentu hartan gertatuko diren «gertaera kosmikoetan». Bere xedea, horizonte horren aurrean, bere jarraitzaileei argi eta azti bizitzeko estilo bat proposatzea du Jesusek.

Historiaren azkena ez da izango nahas-mahas edo kaos bat, ez da izango bizitza suntsitzea, erabateko heriotza. Argi eta ilun artean, geure bihotzaren deiak entzunez nahiz geure baitan dugun alde hobenari ezentzuna eginez, bide eginez goaz fededunok astiro «Jainkoa» deitzen dugun errealitatearen azken misteriorantz.

Ez genuke bizi behar beldurrak edo larriak jota. «Azken eguna» ez da izango sumindura- edo mendeku-eguna, baizik askapen-eguna. Hitz harrigarri hauekin laburbildu du Lukasek Jesusen pentsaera: «Jaiki zaitezte, jaso burua; hurbil da zuen askapena». Soilik orduan ezagutuko dugu egiaz nola maite duen Jainkoak mundua.

Geure konfiantza indarberritu beharra dugu, bihotza goratu eta esperantza esnatu beharra. Egun batean, finantza-botereek lur joko dute. Boteretsuen zorakeriarenak egingo du. Gerlen, krimenen eta genozidioen biktimak biziko dira. Mundua gizatasun handiagoko egin nahia eta ahalegina ez dira galduko betiko.

Bere jarraitzaileei, beren barnean astindu bat eman nahi die Jesusek. «Zabiltzate kontuz: ez dakizuela burua moteldu». Ez zaiteztela bizi zoroak bezala. Ez zaiteztela bizi azalkeriari eta gehiegikeriari emanik. Eutsi bizirik haserreari. «Bizi beti erne». Ez zabartu. Bizi azti eta erantzukizunez. Ez aspertu. Bizi beti tentsio bizian.

Nola ari gara bizitzen aldi hau, zaila ia guztientzat, estua askorentzat, ankerra ezintasunean murgilduak direnentzat? Erne bizi al gara? Ala lo? Kristau-elkarteetan haserrea eta esperantza arnastu behar ditugu. Eta bakarra da bidea: etsipenean, amorruan eta umilazioan murgildurik, ezer gabe gelditzen ari direnen ondoan bizitzea.

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

 

Domingo1 Adviento – C (Lucas 21,25-28.34-36)

José Pagola

INDIGNACIÓN Y ESPERANZA

Una convicción indestructible sostiene desde sus inicios la fe de los seguidores de Jesús: alentada por Dios, la historia humana se encamina hacia su liberación definitiva. Las contradicciones insoportables del ser humano y los horrores que se cometen en todas las épocas no han de destruir nuestra esperanza.

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará «signos» de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Los evangelios recogen el recuerdo de una reflexión de Jesús sobre este final de los tiempos. Paradójicamente, su atención no se concentra en los «acontecimientos cósmicos» que se puedan producir en aquel momento. Su principal objetivo es proponer a sus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte.

El final de la historia no es el caos, la destrucción de la vida, la muerte total. Lentamente, en medio de luces y tinieblas, escuchando las llamadas de nuestro corazón o desoyendo lo mejor que hay en nosotros, vamos caminando hacia el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios».

No hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El «último día» no es un día de ira y de venganza, sino de liberación. Lucas, resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: «Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación». Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo.

Hemos de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.

Jesús se esfuerza por sacudir las conciencias de sus seguidores. «Tened cuidado: que no se os embote la mente». No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. «Estad siempre despiertos». No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

¿Cómo estamos viviendo estos tiempos difíciles para casi todos, angustiosos para muchos, y crueles para quienes se hunden en la impotencia? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos en la desesperanza, la rabia y la humillación.

José Antonio Pagola

 

 

Domingo 1º Adviento – 2 de diciembre – Koinonía

Jer 33,14-16:Suscitaré a David un vástago legítimo
Salmo 24: A ti, Señor, levanto mi alma
1Tes 3,12–4,2:Que el Señor les fortalezca internamente
Lc 21,25-28.34-36: Se acerca tu liberación

Se acerca vuestra liberación

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

COMENTARIO LITÚRGICO

Este primer domingo de adviento sirve de puente entre el tiempo ordinario y el tiempo de adviento. El tiempo ordinario termina reflexionando sobre la segunda venida de Jesús, sobre los acontecimientos del fin de los tiempos. También el primer domingo del adviento se inaugura con ese mismo tema, y nos va a introducir en el tiempo de la espera y de la esperanza, el tiempo de adviento.

La lectura del libro de Jeremías nos sitúa en el tiempo inmediatamente posterior a la destrucción de Jerusalén en el año 587 a.C. El pueblo está desolado y empieza a tomar conciencia de su situación. Jeremías dirige su palabra profética a su pueblo para decirle que Dios no los ha abandonado, que hará regresar a los cautivos y los perdonará, se construirán de nuevo las ciudades, los campos volverán a granar y los ganados a pastar. Es esos días el Señor hará brotar en rey justo, no como los reyes que los llevaron al destierro, el cual será llamado «Dios es nuestra justicia». Vendrá un rey justo a restaurar al pueblo de Israel.

El salmo responsorial expresará que esa esperanza que leemos en la primera lectura, no quedará defraudada, pues quien espera y quien es fiel al Señor no queda defraudado. Yahvé siempre lleva al cumplimiento su palabra. Por esta razón el salmo enfatiza la idea de Jeremías, el rey de justicia que esperamos sí llegará. Ese rey esperado es para nosotros los cristianos, Jesús el señor.

El Segundo (o Nuevo) Testamento a partir de la novedad de Jesús nos introducirá en otro tipo de espera y esperanza. Supone claramente que el rey esperado del Primer Testamento es Jesús, pero abre la puerta a una espera en el esperado, hacia el final de los tiempos. Jesús vino en humildad, como el campesino de Nazaret que fue obediente al Padre, y que por esa obediencia fue muerto y resucitado. Pero al final de los tiempos, él regresará a manifestar su gloria. Por eso en la carta de los Tesalonicenses, Pablo exhorta a la comunidad a mantenerse fieles a Jesús y prepararse para esa segunda venida. El evangelio de Lucas describe de manera metafórica, los acontecimientos que precederían a esa segunda venida de Jesús. Por este acontecimiento final es que Lucas invita a los hermanos y hermanas a mantenerse fieles y vigilantes para mantenerse en pie (fieles) ante el Hijo del Hombre.

El texto del evangelio de hoy es un texto difícil: la liberación llega. En los versículos anteriores Lucas nos hablaba del asedio a Jerusalén (21,20-23). Ahora, alude a la segunda venida de Jesús: es decir a lo que llamamos la parusía. El discurso de Jesús es apocalíptico y adaptado a la cultura de su tiempo (apocalipsis no significa catástrofe, como tendemos a pensar, sino revelación), y nosotros tenemos que releer esas señales del mundo natural en el mundo de la historia, que es el lugar en que el Espíritu se manifiesta. La segunda venida del Señor revelará la historia a sí misma. La verdad que estaba oculta aparecerá a plena luz. Todos llegaremos a conocernos mejor (1Cor 13,12b).

En nosotros existe la angustia, el miedo y el espanto, no causados por “las señales en el sol, la luna y las estrellas”. Nuestras angustias e inseguridades están causadas más bien por las crisis económicas, por los conflictos sociales, por el abuso del poder, por la falta de pan y trabajo, por la frustración… de tantas estructuras injustas, que sólo podrán ser removidas por la llegada del amor de Dios y su justicia al corazón de los seres humanos.

El mensaje de Jesús no nos evita los problemas y la inseguridad, sólo trata de enseñarnos a afrontarlos. El discípulo de Jesús tiene las mismas causas de angustia que el no creyente; pero ser cristiano consiste en una actitud y en una reacción diferente: lo propio de la esperanza que mantiene nuestra fe en las promesas del Dios liberador y que nos permite descubrir el paso de ese Dios en el drama de la historia. La actitud de vigilancia a que nos lleva el adviento es estar alerta a descubrir el “Cristo que viene” en las situaciones actuales, y a afrontarlas como proceso necesario de una liberación total que pasa por la cruz.

Por eso el Evangelio nos llama a “estar alerta”, a tener el corazón libre de los vicios y de los ídolos de la vida (la conversión), para hacernos dóciles al Espíritu de Cristo que habita las situaciones que vivimos en nuestro entorno. Nos llama a “estar despiertos y orando”, porque este Espíritu se descubre con una Esperanza viva, punto de encuentro entre las promesas de la fe y los signos precarios que hoy envuelven esas promesas. La esperanza es una memoria que tiende a olvidarse, se nutre con la oración, nos adhiere a las promesas de la fe y nos inspira, cada día, la búsqueda de sus huellas en las señales del tiempo. La Esperanza cristiana se hace por nuestra entrega a trabajar para que las promesas se verifiquen en nuestras vidas.

El adviento es tiempo de preparación de espera. Jesús cumplió las promesas del Antiguo Testamento con su vida y predicación. No esperamos su nuevo nacimiento. Esperamos que él vuelva a juzgar la creación. Es ese momento el que esperamos, y para ese momento en que creemos que la justicia, que la igualdad, que la solidaridad se impondrán.

El evangelio de este domingo no está dramatizado en la serie radiofónica «Un tal Jesús».

La serie «Otro Dios es posible» contiene dos «entrevistas a Jesús de Nazaret, en su segunda venida a la Tierra», en las que comenta estas páginas apocalípticas de los evangelios: las entrevistas nº 88 y 89. Se puede escuchar o recoger el audio, leer o recoger el guión y unos sustanciosos comentarios complementarios en radialistas.net [https://radialistas.net/88-el-juicio-final/] y [https://radialistas.net/89-fin-del-mundo/]

Brexit es Brexit

Pero deberían preguntarse los habitantes de la Unión Europea si, ante tal hipotético evento, no sería igualmente exigible un referéndum paralelo en el resto de países de la Unión para decidir si deseamos nosotros acoger de nuevo en la casa paterna a Theresa May y sus súbditos -los díscolos y los fieles a la Unión- o, por el contrario, nos sentiríamos más inclinados a exigir al Reino Unido el cumplimiento del resultado del sufragio adoptado hace más de dos años, con independencia de que su consecuencia sea el progreso o el abismo.  Leer más (Cristianisme i Justicia)

Luis Argüello, elegido portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal

El voto al prelado de Valladolid, que sustituye a Gil Tamayo, indica una pérdida de poder del sector más crítico con el Papa. La llegada del nuevo portavoz episcopal tiene muchas lecturas, pero la principal subraya el actual reparto de poder y de sensibilidades en el episcopado, hasta esta mañana abiertamente influido, en su mayoría, por el cardenal Antonio María Rouco Varela y, por tanto, poco afín al estilo pastoral y las reformas que viene proponiendo el papa Francisco. Leer más (Juan G. Bedoya)

Carta del cura de la PAH al cardenal Ricardo Blázquez

No es comprensible que las víctimas de la pederastia queden relegadas y nos limitemos a escucharlas cuando se considere oportuno. Lo que ha pasado en la Basílica de Zaragoza, donde se ha puesto un manto de la Falange a la imagen del Pilar, no ha sido un error. Me imagino que conoces lo que se suele decir: “¡Ojalá se vaya el argentino y volvamos al modelo de Juan Pablo II!” Con motivo de tus declaraciones acerca de la pederastia en la Iglesia en las que dabas gracias a las víctimas por sus denuncias y apelabas a la intención de erradicar esta lacra, quiero decirte que comparto contigo esta reflexión. También siento vergüenza.  Leer más (Joaquín Sánchez)

La fiesta de Cristo Rey debería desaparecer

Veamos a Jesús como lo que fue: el Libertador de los pobres de Galilea, de los pobres de todos los tiempos. Tradicionalmente se habla de soberanos y de súbditos. No nos gusta nada este lenguaje, porque no debe haber ni soberanos ni súbditos, sino ser todos iguales y hermanos. Llamarle a Jesucristo Rey es una verdadera ofensa, porque el testimonio que tenemos de los reyes de este mundo, salvo alguna rarísima excepción, es verdaderamente nefasto: llenos de boato, de privilegios, de corrupción, de aforamientos, de lujos y ostentación. Leer más (Faustino Vilabrille)

Ser de derechas, ser de izquierdas

Fernando Jiménez Hernández-Pinzón

Constato cada día que la amplitud semántica de los términos verbales “derecha – izquierda” da pie para utilizarlos con una intencionalidad “perversa” que no se corresponde con su auténtico sentido democrático. En democracia son términos o etiquetas verbales para señalizar actitudes, comportamientos y proyectos complementarios, con posibilidades de realización alternativa según lo decidan con sus votos los ciudadanos. Pero nunca para sembrar, en el campo político y convivencial, la confusión, la contradicción, la inconsecuencia, la intolerancia, la ruindad, la zafiedad, con el consecuente desequilibrio de este frágil sistema político y social, en cuya realización, reconstrucción permanente y progreso ininterrumpido, todos estamos comprometidos desde nuestros personales y legítimos posicionamientos ideológicos, a la derecha o a la izquierda del extenso espacio democrático.

Los términos verbales derecha e izquierda son conceptos y vocablos referenciales de mínimo contenido conceptual, pero cargados subjetivamente de expresividad lingüística, de connotaciones personales tan complejas y variadas que difícilmente llegan a ser trasmisibles en la simple literalidad inmediata y expresiva de la palabra.    Leer más

Crónica de las XVI jornadas de la Asociación de Teólogas Españolas

Asociación de Teólogas Españolas ATE

Silvia Martínez Cano, en la clausura, subrayó la necesidad de nuevas imágenes de Dios y nuevas propuestas de teologías feministas. La Asociación de Teólogas Españolas (ATE) celebró en Madrid el 10 y 11 de noviembre sus XVI Jornadas, donde se reflexionó sobre el tema «Pisar Tierra Sagrada. Ecología y Justicia». 

La primera ponente, Mercedes Navarro, doctora en Teología y Filosofía y cofundadora de la ATE, presentó una aproximación exegética y hermenéutica con una perspectiva feminista transversalmente ecológica de los textos de Gn 1-3. Planteó la tarea del feminismo, entendido como visión inclusiva y ecológica que propone un cambio a través de la reflexión hermenéutica de los conceptos: ser «a imagen y semejanza de Dios»; la dimensión temporal como agente de cambio; y la antropología consciente. Ofreció una propuesta de antropología bíblica feminista que necesita de las mujeres como consciencia viva en un ecosistema pensado por nosotras porque el pensamiento crítico humaniza a la humanidad.   Leer más

Domingo 34º (B) «CRISTO REY» Fray Marcos

(Dn 7,13-14) “Yo vi una especie de hombre… A él se le dio poder, honor y reino.”

(Ap 1,5-8) “nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios su Padre.”

(Jn 18,33-37) “Soy rey. Yo para eso he nacido: para ser testigo de la verdad”.

  • Serás rey de ti mismo si despliegas las exigencias de tu verdadero ser.

Es muy importante que tengamos una pequeña idea del momento y el por qué motivo se instituyó esta fiesta. Fue Pío XI en 1925, cuando la Iglesia estaba perdiendo su poder y su prestigio acosada por la modernidad. Con esta fiesta se intentó recuperar el terreno perdido ante un mundo secular, laicista y descreído. En la encíclica se dan las razones para instituir la fiesta: “recuperar el reinado de Cristo y de su Iglesia”. Para un Papa de aquella época, era inaceptable que las naciones hicieran sus leyes al margen de la Iglesia.

Ha sido para mí una gran alegría y esperanza el descubrir en una homilía sobre esta fiesta del papa Francisco, una visión mucho más de acuerdo con el evangelio. Pio XI habla de recuperar el poder de Cristo y de su Iglesia. El papa Francisco habla, una y otra vez, de Jesús poniéndose al servicio de los más desfavorecidos. No se trata de un cambio de lenguaje sino de la superación de la idea de poder en el que la Iglesia ha vivido durante tantos siglos. El cambio debía ser aceptado y promovido por todos los cristianos.

El contexto del evangelio que hemos leído, es el proceso ante Pilato, a continuación de las negaciones de Pedro, donde queda claro, que Pedro ni fue rey de sí mismo ni fue sincero. Es muy poco probable que el diálogo sea histórico, pero nos está transmitiendo lo que una comunidad muy avanzada de finales del s. I pensaba sobre Jesús. Dos breves frases puestas en boca de Jesús nos pueden dar la pauta de reflexión: “mi Reino no es de este mundo” y “yo para eso he venido, para ser testigo de la verdad.

¿Qué significa un Reino, que no es de este mundo? Se trata de una expresión que no podemos “comprender” porque todos los conceptos que podemos utilizar son de este mundo. ¿En qué estamos pensando los cristianos cuando, después de estas palabras, nombramos a Cristo rey, no solo del mundo sino del universo? Con el evangelio en la mano no es fácil justificar el poder absoluto que la Iglesia ha ejercido durante siglos.

Tal vez encontremos una pista en la otra frase: “he venido para ser testigo de la verdad”. Pero solo si no entendemos la verdad como verdad lógica (adecuación de una formulación racional a la realidad) sino entendiéndola como verdad ontológica, es decir, como la adecuación de un ser a lo que debe ser según su naturaleza. Jesús siendo auténtico, siendo verdad, es verdadero Rey. Pero lo que le pide su verdadero ser (Dios) es ponerse al servicio de todo aquel que le necesite, no imponer nada a los demás.

No se trata de morir por defender una doctrina. Se trata de morir por el hombre. Se trata de dar testimonio de lo que es el hombre en su verdadera realidad. El “Hijo de hombre” (único título que Jesús se aplica a sí mismo), nos da la clave para entender lo que pensaba de sí mismo. Se considera el hombre auténtico, el modelo de hombre, el hombre acabado, el hombre verdad. Su intención es que todos lleguen a identificarse con él. Jesús es la referencia para el que quiera manifestar la verdadera calidad humana.

Poco después del párrafo que hemos leído, Pilato saca afuera a Jesús, después de ser azotado, y dice a la multitud: “Este es el hombre”. Jesús no solo es el modelo de hombre, sino que exige a sus seguidores que demuestren con su vida, que responden al modelo que ven en él. Jesús dice: “soy rey”, no: soy el rey. Indicando así que todo el que se identifique con él, será también rey. Esa es la meta que Dios quiere para todos los seres humanos. Rey de poder solo puede haber uno. Reyes servidores debemos ser todos. No se trata de que un hombre reine sobre otro, sino de un Reino donde todos se sientan reyes.

Cuando los hebreos (nómadas) entran en contacto con la gente que vivía en ciudades, descubren las ventajas de aquella estructura social y piden a Dios un rey. Esto fue interpretado por los profetas como una traición (el único rey de Israel es Dios); pero al final tienen que ceder. El rey era el que cuidaba de una ciudad o un pequeño grupo de pueblos. Tenía la responsabilidad de que hubiera orden en las relaciones sociales. Les defendía de los enemigos, se preocupaba de los alimentos, impartía justicia… El Mesías esperado siempre respondió a esta dinámica materialista. Los primeros cristianos no pudieron aceptar un cambio tan radical como el que Jesús les proponía y siguieron con el Mesías glorioso.

Solo en este contexto podemos entender la predicación de Jesús sobre el Reino de Dios. Sin embargo, el contenido que él le da, es más profundo. En tiempo de Jesús, el futuro Reino de Dios se entendía como una victoria del pueblo judío sobre los gentiles y una victoria de los buenos sobre los malos. Jesús predica un Reino de Dios muy distinto; un Reino del que nadie va a quedar excluido, y del que forman parte las prostitu­tas, los pecadores, los marginados. También los gentiles están llamados, pero muchos judíos se quedarán fuera. El Reino que Jesús anuncia no tiene nada que ver con las expectativas de los judíos de la época. Por desgracia tampoco tiene nada que ver con las expectativas de los cristianos hoy.

Hay otros datos que pueden darnos luz. Jesús, en el desierto, percibió el poder como una tentación: “Te daré todo el poder de estos reinos y su gloria”. En Jn, después de la multiplicación de los panes, la multitud quiere proclamarle rey, pero él se escapa a la montaña, él solo. Toda la predicación de Jesús gira entorno al “Reino”; pero no se trata de un reino suyo, sino de “el Reino de Dios”. Jesús nunca se propuso él mismo como objeto de su predicación. Es un error confundir el “reino de Dios” con el reino de Jesús. Mayor disparate es querer identificarlo con el poder de la Iglesia, que es lo que pretendió la fiesta.

La característica fundamental del Reino predicado por Jesús es que ya está aquí, aunque no se identifica con las realidades mundanas. No hay que esperar a un tiempo escatológico, sino que ha comenzado ya. «No se dirá, está aquí o está allá, porque mirad: el reino de Dios está dentro de vosotros”. No se trata de preparar un reino para Dios, se trata de un reino que es Dios. Cuando decimos “reina la paz”, no estamos diciendo que la paz tenga un reino. Se trata de hacer presente a Dios entre nosotros, siendo lo que tenemos que ser. No es un reino de personas físicas, sino de actitudes vitales.

¿Es éste el sentido que le damos a la fiesta? Cualquier connotación que el título tenga con el poder, tergiversa el mensaje de Jesús. Una corona de oro en la cabeza y un cetro de brillantes en las manos de Jesús, son mucho más denigrantes que la corona de espinas y la caña que le pusieron los soldados. Si no nos damos cuenta de esto, es que estamos proyectando sobre Dios y sobre Jesús nuestros propios anhelos de poder. Ni el “Dios todopoderoso” ni el “Cristo del Gran Poder” tienen absolutamente nada que ver con el evangelio. El Dios de Jesús es el “Abba”, padre y madre que cuida de nosotros.

Hace unos domingos nos decía Jesús que el que quiera ser primero, sea el último y el que quiera ser grande, sea el servidor. Ese afán de identificar a Jesús con el poder y la gloria, ¿no será una manera de justificar nuestro afán de poder y de estar por encima de los demás? Nuestro yo, creado y sostenido por la razón, no ve más futuro que potenciarse al máximo. Como no nos gusta lo que dice Jesús, tratamos por todos los medios de hacerle decir lo que a nosotros nos interesa. Eso es lo que siempre hemos hecho con la Escritura.

Meditación

Jesús está hablando de la autenticidad de su ser,

Falso es todo aquello que aparenta ser lo que no es.

Ser Verdad es ser lo que somos sin falsearlo.

El objetivo de tu vida, es descubrir tu verdadero ser

 y manifestarlo en todo momento.

Urteko 34. igandea – Domingo 34º T.O. José A. Pagola

B (Joan 18,32-37)

Evangelio del 25/noviembre/2018

por Coordinador – Mario González Jurado  

 

GAUZA ERABAKIGARRIA

Jesusen kontrako auzia, Jerusalemera etortzean, Pilako bizi ohi zen jauregian burutu zen segur aski. Han daude 30. urteko apirilaren goiz batean akusatu babesgabe bat, Jesus izenekoa, eta Erromako inperio-sistema boteretsuaren ordezkari bat.

Joanen ebanjelioak bien arteko hizketa dakar. Izatez, galdaketa bat baino gehiago, Jesusen hitzaldi bat dela ematen du, ebanjelariarentzat axola handiko diren gai batzuk argitzeko. Halako une batean, aldarrikapen ospetsu hau egin du Jesusek: «Honetarako jaioa naiz ni eta honetarako etorria mundura: egiaren lekuko izatera. Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa».

Baieztapen honek Jesusen ibilbide profetikoa definitzen duen oinarrizko ezaugarria adierazten du: Jainkoaren egian bizitzeko Jesusek agertu duen gogoa. Jesusek, egia esan ez ezik, egia bilatzen du, eta, soilik, bere seme-alaba guztientzat mundu gizakoiago bat nahi duen Jainkoaren egia da.

Horregatik hitz egiten du Jesusek aginpidez, baina sasi-agintekeriarik gabe. Egiati mintzo da, baina dogmatismorik gabe. Ez da mintzo beren egia ezarri nahi izaten duten fanatikoak bezala. Ezta, hartan sinetsi gabe, derrigor defendatzen duten funtzionarioak bezala ere. Ez da sentitzen Jesus egiaren zaindari, baizik lekuko.

Jesusek ez du hartu Jainkoaren egia propagandatzat. Ez du hartu bere probetxurako, baizik eta behartsuen defentsarako. Ezin jasan du gezurra edo zuzengabekeria ezkutatzea. Ezin jasan du manipulazioa. Jesus, horrela, «ahotsik gabekoen ahots, eta ahots ozenegia dutenen aurkako ahots» (Jon Sobrino) bihurtu da.

Inoiz baino beharrezkoagoa da ahots hau, krisialdi ekonomiko larri batek harrapatua duen gizarte honetan. Egia ezkutatzea, finantza-botereen jardueraren eta halako horien eskakizunen mende jokatzen duten politikoen oinarri sendoenetako bat da. Krisialdia gezurretan biziarazi nahi digute.

Ahalegin guztia egiten dute, krisialdia bereziki eragin dutenen erantzukizuna ezkutatzeko, eta era zitalean egiten diote ezikusiarena biktima ahulenen eta babesgabeenen sufrimenduari. Premia larrikoa da krisialdi hau gizakoi egitea, arretaren zentrotzat sufritzen dutenen egia hartuz, lehen-lehenengo arreta halakoen egoerari, gero eta larriagoari, eskainiz.

Guztiei eskatzen ahal zaien lehen egia da hori, gizatasun gabeko izan nahi ez badugu. Beste guztien aurreko datua da. Ezin ohitu gara gizarte-zokoratzera eta jenderik ahulena jotzen duen etsipenera. Jesusi jarraitu nahi diogunok entzun beharra dugu haren ahotsa eta, senez bezala, azkenak diren alde jaiki beharra. «Egiarena den orok entzuten du nire ahotsa».

José Antonio Pagola
Itzultzailea: Dionisio Amundarain

LO DECISIVO

El juicio contra Jesús tuvo lugar probablemente en el palacio en el que residía Pilato cuando acudía a Jerusalén. Allí se encuentran una mañana de abril del año 30 un reo indefenso llamado Jesús y el representante del poderoso sistema imperial de Roma.

El evangelio de Juan relata el diálogo entre ambos. En realidad, más que un interrogatorio parece un discurso de Jesús para esclarecer algunos temas que interesan mucho al evangelista. En un determinado momento, Jesús hace esta solemne proclamación: «Yo para esto nací y para esto he venido al mundo: para ser testigo de la verdad. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz».

Esta afirmación recoge un rasgo básico que define la trayectoria profética de Jesús: su voluntad de vivir en la verdad de Dios. Jesús no solo dice la verdad, sino que busca la verdad, y solo la verdad de un Dios que quiere un mundo más humano para todos sus hijos.

Por eso Jesús habla con autoridad, pero sin falsos autoritarismos. Habla con sinceridad, pero sin dogmatismos. No habla como los fanáticos, que tratan de imponer su verdad. Tampoco como los funcionarios, que la defienden por obligación, aunque no crean en ella. No se siente nunca guardián de la verdad, sino testigo.

Jesús no convierte la verdad de Dios en propaganda. No la utiliza en provecho propio, sino en defensa de los pobres. No tolera la mentira o el encubrimiento de las injusticias. No soporta las manipulaciones. Jesús se convierte así en «voz de los sin voz, y voz contra los que tienen demasiada voz» (Jon Sobrino).

Esta voz es más necesaria que nunca en esta sociedad atrapada en una grave crisis económica. La ocultación de la verdad es uno de los más firmes presupuestos de la actuación de los poderes financieros y de la gestación política sometida a sus exigencias. Se nos quiere hacer vivir la crisis en la mentira.

Se hace todo lo posible para ocultar la responsabilidad de los principales causantes de la crisis y se ignora de manera perversa el sufrimiento de las víctimas más débiles e indefensas. Es urgente humanizar la crisis poniendo en el centro de atención la verdad de los que sufren y la atención prioritaria a su situación cada vez más grave.

Es la primera verdad exigible a todos si no queremos ser inhumanos. El primer dato previo a todo. No podemos acostumbrarnos a la exclusión social y la desesperanza en que están cayendo los más débiles. Quienes seguimos a Jesús hemos de escuchar su voz y salir instintivamente en defensa de los últimos. Quien es de la verdad escucha su voz.

José Antonio Pagola