La fiesta de Cristo Rey debería desaparecer

Veamos a Jesús como lo que fue: el Libertador de los pobres de Galilea, de los pobres de todos los tiempos. Tradicionalmente se habla de soberanos y de súbditos. No nos gusta nada este lenguaje, porque no debe haber ni soberanos ni súbditos, sino ser todos iguales y hermanos. Llamarle a Jesucristo Rey es una verdadera ofensa, porque el testimonio que tenemos de los reyes de este mundo, salvo alguna rarísima excepción, es verdaderamente nefasto: llenos de boato, de privilegios, de corrupción, de aforamientos, de lujos y ostentación. Leer más (Faustino Vilabrille)