- La última Memora de la Administración Tributaria muestra un sistema fiscal cada vez más injusto.
- La aportación de los asalariados al impuesto supera ya el 80%.
- Cerca del 40% de los declarantes son mileuristas y 6.850 contribuyentes ganan más de 600.000 euros.
FEBE, LA «DIÁKONO» DE LA IGLESIA DE CENCREAS
(Rom 16,1-2)
FE ADULTA
Yo soy Febe. Quizás no está bien que comience mi presentación diciendo que soy una de las pocas mujeres reconocida públicamente por Pablo como dirigente de una de las Iglesias cristianas. No era la única pero ahí ha quedado mi nombre como claro testigo de una realidad que hoy cuesta trabajo reconocer y acoger.
Soy la única persona de la literatura paulina que llevé una carta oficial (synhistémi) de recomendación. Pablo escribió esta carta a los Romanos hacia el año 55 y en ella se dice a la comunidad algunas cosas mías. En primer lugar se les pide que me acojan como conviene a los santos, ya que yo soy «hermana creyente». Pero, además, se les recomienda que me ayuden en todo lo que yo necesite.
Pablo en dos renglones (v.1-2) expone las razones para justificar este ruego: porque soy «diákono» y «prostatis». Leer más
Carta al ministro del Interior sobre los sucesos de Écija
Redes Cristianas
Mi querido señor ministro: Acabo de oír por radio sus declaraciones a propósito de los sucesos en el supermercado de Écija. Reconoce Ud. que hay mucha gente que lo está pasando mal, pero arguye con el clásico axioma moral: el fin no justifica los medios.
Como el ideario de su partido apela a “los principios del humanismo cristiano”, me permito recordarle que según esos principios no hubo en aquella acción ningún uso de medios moralmente ilegítimos (en su legalidad no entro ahora).
Los principios del humanismo cristiano proclaman que “en casos de extrema necesidad todas las cosas son comunes” (in extrema necessitate omnia sunt communia). Porque “la distribución y apropiación de las cosas que procede del derecho humano no puede impedir que estas cosas remedien las necesidades de los hombres. Por eso todo lo que uno tiene de más lo debe a los pobres para su sustento. Y si la necesidad de alguien es tan grave y tan urgente que hay que remediarla con lo primero que se tenga a mano…, entonces cualquiera puede remediar su necesidad con los bienes de los demás, tanto si los quita de modo público como secreto; y esta acción no reviste carácter de robo ni de hurto”. Leer más
Cáritas: La nueva medida del Gobierno “desprotege aún más si cabe a las personas más vulnerables”
La institución de la Iglesia defiende y reclama, de nuevo, el derecho a la salud “Se trata del inicio de una dualización del sistema sanitario” y de “un discurso reduccionista”.
Cáritas exige a los gobernantes “que no recorten los gastos sociales, sino que los incrementen”.
Cáritas: “Exigimos a la UE que deje de crear migrantes irregulares”.
La exclusión del sistema sanitario de las personas migrantes en situación irregular va a añadir un sufrimiento muy severo a un colectivo especialmente vulnerable. Leer más
DOMINGO XIX T.O., 12 de agosto de 2012, Jn. 6, 41-51
CREER, VER, VIVIR
Jn 6, 41-51
FE ADULTA
La mente es inquieta y, con frecuencia, atropellada. Como un cachorro juguetón, no cesa de corretear de un lado a otro. Le encanta la distracción y el protagonismo. Suele generar más de sesenta y cinco mil pensamientos en un solo día. Y siempre quiere tener razón… Por todas esos motivos, no resulta extraño que se la haya llamado «la mente de mono», siempre saltando de un lugar a otro.
Le mente engendra al yo que, como buen hijo, asume como propias las características de aquella. Se cree separado de todos y de todo, busca tener más razón que nadie, vive de la comparación y el enfrentamiento, y hace todo lo posible por autoafirmarse como centro de su universo. Para sí mismo, el yo aparece como solemne; visto desde fuera, sin embargo, resulta infantil y, cuando se infla, patético.
Sin embargo, hay otro modo posible de relacionarse con la mente y, por lo tanto, con el yo. Basta ver la mente como lo que realmente es, una herramienta –un «objeto» más dentro de lo que somos-, para que se empiece a abrir camino el reconocimiento de nuestra identidad más profunda. En ese preciso momento, el propio yo habrá empezado a disolverse, tanto en su presunta identidad como en sus equivocadas creencias de separación.
Y eso ocurre cuando la atención «gana la carrera» a los pensamientos. Una cosa es pensar y otra muy distinta saber que se está pensando. Al percibir y experimentar esta diferencia, hemos accedido a otra comprensión mayor: una cosa es el pensamiento (la mente) y otra la Consciencia. Y se hace posible percatarnos de que el pensamiento es lo que tenemos; Consciencia es lo que somos.
A partir de ahí, es posible aprender a vivir, no en el pensamiento –que utilizaremos cuando lo necesitemos-, sino en la atención. Y vendremos a percibir que la creencia en nuestra identidad egoica ha cedido el paso al reconocimiento de la Identidad no-dual, atemporal e ilimitada, que realmente somos.
Y se irá haciendo verdad en nuestra vida lo que canta un conocido haiku:
Siéntate en silencio.
No hagas nada.
Llega la primavera
y la hierba crece sola.
Toda esta introducción me ha surgido al leer los interrogantes que se plantean los oyentes de Jesús: «¿No es este Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre?, ¿cómo dice ahora que ha bajado del cielo?».
Porque no está mal que la mente se plantee interrogantes; gracias a ellos, avanzamos. El error radica en creer que la respuesta se encuentra en ella misma. Eso explica que, al verse frustrada en sus pretensiones, descalifique todo aquello que no cabe dentro de sus reducidos parámetros.
Por eso, me suena profundamente sabia la actitud de Jesús: «No critiquéis». Es decir, no erijáis la mente en árbitro último de la realidad. Abríos a otra Sabiduría mayor, a la que tenemos acceso justo en el momento en que se acalla la razón.
Esta Sabiduría no es crédula ni irracional. Valora y respeta la mente –no renuncia nunca a la razón crítica-, pero la trasciende. Ante ella, la mente ocupa su lugar, sin otras pretensiones ilusas y dañinas, y termina rindiéndose a la Verdad de lo que es.
Esa Verdad no es otra cosa que la «vida eterna», de que habla Jesús. Ambos términos, Verdad y Vida, son equivalentes e intercambiables. Son nombres que apuntan, dentro de la pobreza del lenguaje, al Misterio último de lo Real y, por tanto, al núcleo último de nuestra propia identidad, al Fondo común de todo lo que es.
No somos yoes que tienen vida durante un cierto tiempo. Somos Vida que se expresa en estas formas temporales y transitorias. Reconocerlo es «creer», «ver al Padre», «venir a Jesús», saborear el «pan de vida»…
Cuando leemos textos como este desde la mente, podemos tener la sensación de perdernos entre tantos nombres y conceptos, hasta el punto de parecer todo un inmenso trabalenguas.
Cuando, por el contrario, la lectura se hace desde «otro lugar», desde la experiencia del No-lugar donde todo se encuentra, caemos en la cuenta de que esa pluralidad de palabras y de expresiones no es otra cosa que el resultado de querer balbucir la Realidad última, imposible de apresar.
A partir de ahí, cesa la confusión. Hemos descubierto que la sabiduría espiritual siempre está hablando de «lo mismo», cualquiera que sea el lenguaje, la referencia o el «idioma» que utilice.
Sus palabras no tienen la pretensión (ilusoria) de informarnos acerca del Misterio, sino la de despertarnos a la Realidad que ya somos, pero de la que estamos con frecuencia desconectados.
Es comprensible que, según los diferentes perfiles psicológicos, haya palabras que, a cada cual, le resulten más evocadoras que otras. Pero todas ellas son únicamente eso: evocación, señales que apuntan a la Realidad que trasciende toda palabra y todo concepto. Realidad que no puede ser pensada ni formulada adecuadamente, como recuerda magistralmente uno de los primeros textos espirituales: «El Tao que se puede conocer no es el verdadero Tao….; el Tao del que se puede hablar no es el verdadero Tao…; el que conoce el Tao, no conoce el verdadero Tao» (Tao te Ching).
No podemos conocer –ni nombrar- el Misterio; únicamente lo podemos ser. Y es entonces, al serlo, cuando lo conocemos, con la evidencia y el gozo que se desprenden de la Realidad misma.
Es lo que somos, y siempre hemos sido. Despertar es hacerlo consciente y vivir en conexión con Ello.
Enrique Martínez Lozano
XIX. IGANDEA URTEAN ZEHAR-DOMINGO XIX T.O., Jn. 6, 41-51
Jesusengan sinesteko bidea / El camino para crecer en Jesús Jn. 6, 41-51
2012ko abuztuaren 12a
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
San Joanen kontakizunaren arabera, Jesusek gero eta era argiagoan errepikatzen du Jainkoagandik datorrela bera, betiko bizia ematen duen janaria guztiei eskaintzeko. Eta jendeak ezin jarraitu du hain eskandaluzkoa de hori entzuten, erreakzionatu gabe. Jesusen gurasoak ezagunak dituzte. Nolatan esan dezake Jainkoagandik datorrela?
Ezin harritu da gutarik inor erreakzio horretaz. Arrazoizkoa ote da Jesu Kristogan sinestea? Nolatan sinets genezake gizon jakin horrengan Jainkoaren Misterio atzeman ezina haragitu dela, Herodes Handia hil baino zerbait lehenago jaioa den horrengan, hogeita hamargarren urte inguruan Galilean izan duen profeta-jardueragatik ezaguna den horrengan?
Jesusek ez die erantzun objekzio horiei. Jende horren fede-gabeziaren sustraira jo du: «Zer ari zarete kritikatzen?» Oker dabiltza Jesusen errotiko berritasunaren aurka egitean, Jesusen egiazko nortasunaz guztia dakitela uste izatean. Har dezaketen bidea erakuts diezaieke.
Jesusek gauza jakintzat emana du hau: ezin duela inork beragan sinetsi, beragan erakartzen duen zerbait sentitzen ez badu. Egia da. Agian, Kafarnaumeko jende hark baino hobeto ulertzen dugu hori guk geure kulturatik. Izan ere, gero eta zailago gertatzen zaigu doktrina batean edo ideologia batean sinestea. Fedea eta konfiantza orduan ernetzen dira gugan: on egiten eta bizitzen laguntzen digun norbait erakarle sentitzen dugunean.
Baina Jesusek gauza inportante batez ohartarazi ditu: «Ezin etorri da inor nigana, bidali nauen Aitak erakartzen ez badu». Jesusengana erakartzea Jainkoak berak egiten du. Mundura bidali duen Aitak esnatzen du gure bihotza, Jesusengana hurbil gaitezen pozik eta konfiantzaz, dudak eta errezeloak gaindituz.
Horregatik, geure bihotzean Jainkoaren ahotsa entzuten saiatu beharra dugu, Jesusengana eraman gaitzan berari utziz. Aita horri, biziaren Kreatzaile eta gizakiaren Adiskide horri, eskolatu gaitzan leial utziz: «Aitak esana entzun eta ikasten duen oro, nigana etorriko da».
Jesusen aipatu baieztapena iraultzaile gertatu zaie hebrearrei. Bibli tradizioak esaten zuen gizakiak bere bihotzean entzuten duela Legea leial betetzeko Jainkoaren deia. Jeremias profetak honela aldarrikatu zuen Jainkoaren promesa: «Zuen barnean ezarriko dut nik neure legea eta zuen bihotzean idatziko».
Jesusen hitzek, berriz, beste esperientzia bat bizitzera gonbidatzen gaituzte. Kontzientzia ez da Jainkoaren Legea entzuteko leku ezkutu eta pribilegiatu bat bakarrik. Geure izatearen barruenean, ona, ederra, jatorra, gizakiari on egitea, mundu hobea eraikitzea erakargarri dela sentitzen badugu, erraz sumatuko dugu Jainkoaren gonbita Jesusekin sintonizatzeko. Hori da biderik hobena harengan sinesteko.
Jose Antonio Pagola
El camino para crecer en Jesús / Jesusengan sinesteko bidea Jun 6, 41-51
JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Según el relato de Juan, Jesús repite cada vez de manera más abierta que viene de Dios para ofrecer a todos un alimento que da vida eterna. La gente no puede seguir escuchando algo tan escandaloso sin reaccionar. Conocen a sus padres. ¿Cómo puede decir que viene de Dios?
A nadie nos puede sorprender su reacción. ¿Es razonable creer en Jesucristo? ¿Cómo podemos creer que en ese hombre concreto, nacido poco antes de morir Herodes el Grande, y conocido por su actividad profética en la Galilea de los años treinta, se ha encarnado el Misterio insondable de Dios.
Jesús no responde a sus objeciones. Va directamente a la raíz de su incredulidad: «No critiquéis». Es un error resistirse a la novedad radical de su persona obstinándose en pensar que ya saben todo acerca de su verdadera identidad. Les indicará el camino que pueden seguir.
Jesús presupone que nadie puede creer en él si no se siente atraído por su persona. Es cierto. Tal vez, desde nuestra cultura, lo entendemos mejor que aquellas gentes de Cafarnaún. Cada vez nos resulta más difícil creer en doctrinas o ideologías. La fe y la confianza se despiertan en nosotros cuando nos sentimos atraídos por alguien que nos hace bien y nos ayuda a vivir.
Pero Jesús les advierte de algo muy importante:»Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado». La atracción hacia Jesús la produce Dios mismo. El Padre que lo ha enviado al mundo despierta nuestro corazón para que nos acerquemos a Jesús con gozo y confianza, superando dudas y resistencias.
Por eso hemos de escuchar la voz de Dios en nuestro corazón y dejarnos conducir por él hacia Jesús. Dejarnos enseñar dócilmente por ese Padre, Creador de la vida y Amigo del ser humano: «Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí».
La afirmación de Jesús resulta revolucionaria para aquellos hebreos. La tradición bíblica decía que el ser humano escucha en su corazón la llamada de Dios a cumplir fielmente la Ley. El profeta Jeremías había proclamado así la promesa de Dios: «Yo pondré mi Ley dentro de vosotros y la escribiré en vuestro corazón».
Las palabras de Jesús nos invitan a vivir una experiencia diferente. La conciencia no es solo el lugar recóndito y privilegiado en el que podemos escuchar la Ley de Dios. Si en lo íntimo de nuestro ser, nos sentimos atraídos por lo bueno, lo hermoso, lo noble, lo que hace bien al ser humano, lo que construye un mundo mejor, fácilmente no sentiremos invitados por Dios a sintonizar con Jesús. Es el mejor camino para creer en él.
José Antonio Pagola
‘LOS ROSTROS DE DIOS EN LA BIBLIA’ III Congreso Bíblico Internacional” en Sevilla
“Los rostros de Dios en la Biblia” evoca el corazón teológico de la Biblia. Con la palabra “rostro” se quiere expresar las experiencias religiosas personales y comunitarias, así como las imágenes literarias de la realidad divina, que es la referencia decisiva de los escritos bíblicos. El título indica también que en la Biblia se encuentra una diversidad de imágenes o de formas de referirse y relacionarse con Dios. La dimensión religiosa tiene su propia sustantividad y no se diluye simplemente en una serie de factores sociales. Pero la Biblia no solo utiliza el lenguaje humano, sino que la misma experiencia de Dios, que late en sus páginas, está condicionada y es respuesta a influencias y factores sociales diversos.
Teología: ¿tres omisiones o tres ignorancias?
José Mª Castillo,
ATRIO
Me pregunto por qué la teología, la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones (RAE), no afronta debidamente – a mi modesta manera de ver – tres cuestiones que son determinantes en este momento: DIOS, el PODER, el DINERO. Me llama la atención que, en casi todas las librerías generales, es más grande y está mejor colocado el espacio dedicado a esoterismo que el de religión. Y no digamos, el de teología. Leer más
Curso de verano de la UIMP dirigido por Olegario González
«Crisis del hombre – Crisis de Dios. Análisis de la situación espiritual contemporánea». La crisis que vivimos parece económica y política en primer plano, pero es una crisis general. Casi todos decimos ya que la crisis es un fenómeno profundamente complejo. Que teniendo su estallido a raíz de la especulación financiera no se reduce sin embargo al ámbito económico, sino que en ella están también en juego los valores éticos con los que Occidente ha construido su estilo de vida a comienzos del siglo XXI. Cuestión económica y moral, social y personal, de horizontes y de valores.
El PSOE acusa a Wert de plegarse a la conferencia episcopal y a los sectores más conservadores
Lamenta que el Gobierno haya variado el temario de la «Educación para la ciudadanía». El secretario de Relaciones Institucionales y Política Autonómica del PSOE, Antonio Hernando, ha acusado al ministro de Educación, José Ignacio Wert, de plegarse a las peticiones de la Iglesia Católica y de los sectores más conservadores en la reforma de Educación para la Ciudadanía.