XX DOMINGO T.O., 19 de agosto de 2012, Jn. 6, 51-58

PAN PARA CELEBRAR LA FIESTA

FE ADULTA

Jn 06, 51-58

Dando por comentado en anteriores homilías el tema central de este capítulo 6º de Juan, atendemos a aspectos complementarios.

¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?, es una pregunta demasiado lógica. No nos cabe en la cabeza que nadie haya pensado nunca en masticar la carne física de Jesús, ni en chupar físicamente su sangre, ni que sus interlocutores lo pensaran. Sin duda, el evangelista está haciendo una pregunta retórica, para tener ocasión de insistir en el mensaje.

Es significativa la repetición de la expresión «comer mi carne y beber mi sangre» (cuatro veces en tres versículos, más otras expresiones semejantes en el contexto inmediato).

Se está iniciando el final del episodio: el rechazo de los interlocutores y la insistencia de Jesús en que él es el alimento y la bebida enviados por el Padre. Éste será el tema del próximo domingo.

EL QUE SE ALIMENTA DE ESTE PAN TIENE VIDA ETERNA

«No como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron». Alimentos para la vida, alimentos para la muerte. Cebar la carne para que se pudra más materia, alimentar el espíritu para que todo sea eterno.

Es un acto de fe en el ser humano lo que se nos pide al creer en Jesús. Es un acto de fe en que el ser humano es mucho más que carne, que posesión, que placer, que venganza, que poder …

Desde el capítulo 2 del libro del Génesis se proclama que el ser humano es barro, pero con espíritu de Dios, que tiene el mismo aliento con que Dios respira.

Jesús viene a alimentar el Espíritu. Jesús viene a que vivamos con Espíritu, alentados, elevados por el Viento de Dios muy por encima de las permanentes insatisfacciones de nuestro barro.

Se alimenta de Jesús «el espíritu», no «la carne». El espíritu es lo que tira para arriba, la carne lo que tira para abajo. «Arriba y abajo» tienen el mismo significado que en la fiesta de la Ascensión; en definitiva, hacia la plenitud en Dios o hacia el fracaso vital.

Espíritu significa siempre viento, volar, ascender, navegar, alentar, animar…. Carne significa siempre corrupción, provisionalidad, pesadez, conformismo, gravedad, peso.

LA CARNE DE JESÚS

El cuarto evangelio, que a tantos (incluso de los mejores teólogos de la iglesia) ha inducido – por leer mal – a un docetismo alarmante, haciendo concebir a Jesús como un ser divino con apariencia humana, es sumamente explícito y cuidadoso en afirmar su humanidad verdadera, real, indispensable. La carne y la sangre son la humanidad, la carne y la sangre hacen evidente la realidad humana, carnal, sólida, tocable, mortal.

La carne y la sangre son la fiabilidad de nuestra fe en Jesús. Si no fuera carne y sangre sería mentira. Si no fuera carne y sangre sería mito. La carne vaciada de sangre que exhibe Jesús muerto, tan cruelmente reseñada por el mismo cuarto evangelio, y tantas veces comentada desde delirios místicos, es ante todo la proclamación clamorosa de la fe en la humanidad. Es esta fe en la humanidad el punto de partida de toda fe. Si no tragamos enteramente la humanidad jamás nos alimentaremos de la divinidad.

Muchos han vuelto a Calcedonia para volver a insistir en divinidad. Muchos hoy creen alimentarse de Cristo olvidando la carne y la sangre. Muchos han vuelto a descubrir la carne y la sangre, la humanidad de Jesús, como alimento de su fe, como sustento de lo divino de Jesús. Pero solo tiene vida eterna el que se traga la carne y la sangre, la humanidad real de Jesús.

COMER SU CARNE, BEBER SU SANGRE

¿Habrá alguien todavía tan tonto como para hacer la misma pregunta que el evangelio atribuye a los judíos? ¿Habrá alguien todavía que se imagine que le pasa algo a su espíritu dando un mordisco a Jesús o bebiéndole la sangre? ¿Habrá alguien todavía tan influido por la magia ancestral y el residuo de los mitos primitivos?

Comulgar es todavía para bastantes personas tragarse algo que parece pan pero es Dios. Y desde el estómago o desde cualquier rincón físico de su cuerpo, ese Dios que parece pan actúa, como una tableta de medicina efervescente que en el tubo parece inerte, pero puesta en agua empieza a soltar un sorprendente flujo de burbujas curativas.

Para muchas personas esto es ya simple magia superada, pero para algunas (¿muchas?) otras, todavía es la creencia habitual. Si las líneas anteriores nos han sobresaltado o escandalizado, quizá sea porque necesitamos revisar nuestro concepto de comunión.

Ya hemos tratado en los domingos anteriores sobre lo esencial del tema. Expondremos aquí un aspecto complementario, inducido por la primera lectura y muy central en los evangelios: el banquete, el Reino como banquete, Jesús como banquete. No simplemente como comida, alimento, sino como fiesta y abundancia.

Es un tema que recorre horizontalmente todos los demás de la Buena Noticia, y que olvidamos con demasiada frecuencia. Una nueva Ley, más exigente aún que la anterior no es una noticia demasiado buena. Una renuncia a todo lo que nos atrae para merecer el premio eterno (más aún si es para evitar el eterno castigo) tampoco lo es.

Pero Jesús centra su predicación en dos expresiones similares: la Buena Noticia / el Reino. Y lo expresa en acciones festivas: los discípulos no ayunan «porque están con el novio»; el ministerio de Jesús se inicia en el cuarto evangelio con una boda en que Jesús ofrece el vino en abundancia, significativas parábolas tienen al banquete como clímax… no repetiremos todos los pasajes en que aparece esta idea. Sí insistiremos en el profundo paralelismo de estas expresiones con la parábola del Tesoro, tan medular en el mensaje de la Buena Noticia, y en lo significativo de la primera palabra de cada «bienaventuranza»: dichosos.

Lo de Jesús es una fiesta; es de gente bien alimentada, que dispone de agua abundante y vino a discreción, a plena luz, en medio de amigos, disfrutando de la invitación y la presencia del Padre. Esto es una imagen del mundo definitivo, y Jesús alude a ese Banquete definitivo en varias ocasiones, pero es también una imagen de la situación interior de los que siguen a Jesús.

Tener la vida llena de sentido, sentirse liberado de tantas necesidades que no hacen más que encadenarnos, sentirse estimulado por el amor, no por el miedo, saberse querido, útil, necesario, atender a valores válidos para la humanidad entera, vivir comprometido, compartiendo, humanizando y humanizándose, fundar la esperanza de vida eterna en el amor de un Padre…

Y, por encima de todo, conocer a Dios, y liberarse así de todo miedo, al juicio, al pecado, a la muerte, a la propia debilidad…. Vivir así es un regalo indescriptible, estupendamente calificado por Jesús como Tesoro, como Fiesta, como boda con abundancia del mejor vino, como Banquete, como Reino.

A veces, nuestra pequeñez mental pide de Dios simplemente parches para los dolores pasajeros o, peor aún, que nos ayude a conseguir bienes de tierra, de los que esclavizan el corazón y nunca producen felicidad. Si desnudamos nuestras oraciones de petición, probablemente encontraremos en el fondo de todas ellas el deseo de disfrutar de este mundo, de no comprometernos con nadie, de vivir bien aquí sin dolor ni muerte…

Somos desgraciados deseando todo esto y más aún porque Dios no nos lo da. Cambiemos a Jesús. Vivimos para construir el reino, como ciudadanos de la Ciudad Definitiva. Nuestros valores no son de tierra ni para la tierra, aceptamos la misión: y entonces –y solamente entonces– experimentaremos que lo de Jesús es una Estupenda Noticia, un modo de vivir fascinante, satisfactorio, aquí y para siempre.

José Enrique Galarreta

 

LA ILUMINACIÓN

 

FE ADULTA

De la iluminación nace la energía para reconstruir. Sobre bases nuevas. Las desigualdades desaparecen. Las fronteras también. Cada ser humano es un hermano. La justicia y el amor no se separan. La libertad es la marca porque es la del Espíritu. No de esclavos sino de hijos. Nace la comunidad de personas libres unidas en la verdad por los vínculos del amor.

Muchas «perícopas «del Evangelio, parábolas, milagros, conflictos, discusiones, no son sino «caminos» más o menos «fabricados» por la comunidad primitiva para guiar a los neófitos hacia el encuentro del Señor, es decir, hacia la iluminación. Las curaciones de ciegos, sordos, mudos, leprosos, paralíticos, la Samaritana, las bodas de Cana, la resurrección de Lázaro y otras resurrecciones, el hijo pródigo, el samaritano, Zaqueo, el rico y el pobre, la multiplicación de los panes, la Transfiguración, las apariciones de la resurrección, la poda de la Vid, etc., son historias fundadas sobre una sola realidad: Jesús Resucitado es el Camino del Encuentro con Dios, él es la Luz y es la Vida. Él es el Salvador y el Señor. Leer más

La Iglesia católica francesa lanza su cruzada contra el matrimonio homosexual

Los obispos franceses pidieron en la plegaria que se lee hoy en las iglesias del país, con motivo de la festividad de la Asunción, que los legisladores, gobernantes y familias eviten los planes del Gobierno de legalizar el matrimonio homosexual. Más de la mitad de los franceses, a favor del matrimonio gay. Seis de cada diez franceses son partidarios de que las parejas homosexuales tengan el derecho a casarse en Francia.

XX. IGANDEA URTEAN ZEHAR. JESUS GURE JANARI-ALIMENTARNOS DE JESÚS

Jesus gure janari

Jn. 6, 51 – 58

José Antonio Pagola

Joanen kontakizunaren arabera, juduek beste behin, gauza fisiko eta materialez haratago joan ezinik, eten egin diote Jesusi, honek darabilen hizkuntza oldarkorraz eskandalizaturik: «Nolatan ematen ahal digu honek bere haragia jateko?» Jesusek ez du atzera egin, baizik eta eduki sakonago bat eman die bere hitzei.

Haren adierazpenaren muinak bide ematen digu lehen kristau-elkarteek eukaristia ospatzean bizi ohi zuten esperientzian murgiltzeko. Jesusen arabera, ikasleek, beragan sinetsi ez ezik, janari eta elikagaitzat hartu behar dute bera.

Segidako hitzek hitz horien funtsezko eta ezinbesteko izaera azpimarratzen dute: «Nire haragia benetako janaria da eta nire odola benetako edaria». Ikasleek, Jesus janaritzat hartzen ez badute, gauza asko egin eta esan ahalko dituzte, baina ezin ahaztuko dira haren hitz hauez: «Ez duzue bizirik zeuen baitan».

Geure baitan bizia ukan ahal izateko, Jesus janaritzat hartu beharra dugu, haren bizi-arnasaz elikatu beharra, haren jarrera eta haren bizi-irizpideak barneratu beharra. Hauxe da eukaristiaren sekretua eta indarra. Jende honek bakarrik ezagutzen du hori: harekin bat egiten duenek eta Aitarekiko haren grinaz eta Aitaren seme-alabekiko haren maitasunaz elikatzen denek.

Jesusen hizkuntzak indar adierazkor handia du. Bera janaritzat hartzen dakienari, promes hau egin dio: «Nigan du horrek bizilekua eta nik horrengan». Eukaristiaz elikatzen denak sentitzen du Jesusekiko bere erlazioa ez dela kanpoko zenbait. Jesus ez da imitatzen dugun kanpoko bizi-eredu bat. Barnetik janaritzen du gure bizitza.

Jesus geure «bizileku» izatearen esperientzia honek eta gu Jesusen «bizileku» izaten uztearen esperientzia honek errotik eralda dezake gure fedea. Bien arteko truke horrek, hitzez nekez adierazi den elkartasun estu horrek, eratzen du ikasleak Jesusekin duen erlazioa. Horretan datza Jesusi jarraitzea, haren bizi-indarra sostengu dugula.

Jesusek eukaristian ikasleei eskualdatzen dien bizia, Aitagandik, bizi betearen Iturburu agorrezin den harengandik, berak hartu duen bizia da. Gure hiltze biologikoaz galtzen ez den bizia da. Horregatik ausartu da Jesus bereei promes hau egitera: «Ogi hau jaten duena betiko biziko da».

Dudarik gabe, kristau-fedearen krisiaren seinalerik larriena, gure artean, igandeko eukaristia modu jeneralizatuan alde batera utzi izana da. Jesus maite duenarentzat mingarria da behatzea, nola ari den eukaristia bere erakarmen-indarra galtzen. Baina are mingarriagoa da ikustea, erreakzionatzera ausartu gabe bizi dugula Elizatik gertaera hau. Zer dela eta?

Jose Antonio Pagola

Alimentarnos de Jesús

Jn. 6, 51-58

José Antonio Pagola

Según el relato de Juan, una vez más los judíos, incapaces de ir más allá de lo físico y material, interrumpen a Jesús, escandalizados por el lenguaje agresivo que emplea: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”. Jesús no retira su afirmación sino que da a sus palabras un contenido más profundo.

El núcleo de su exposición nos permite adentrarnos en la experiencia que vivían las primeras comunidades cristianas al celebrar la eucaristía. Según Jesús, los discípulos no solo han de creer en él, sino que han de alimentarse y nutrir su vida de su misma persona. La eucaristía es una experiencia central en sus seguidores de Jesús.

Las palabras que siguen no hacen sino destacar su carácter fundamental e indispensable: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Si los discípulos no se alimentan de él, podrán hacer y decir muchas cosas, pero no han de olvidar sus palabras: “No tenéis vida en vosotros”.

Para tener vida dentro de nosotros necesitamos alimentarnos de Jesús, nutrirnos de su aliento vital, interiorizar sus actitudes y sus criterios de vida. Este es el secreto y la fuerza de la eucaristía. Solo lo conocen aquellos que comulgan con él y se alimentan de su pasión por el Padre y de su amor a sus hijos.

El lenguaje de Jesús es de gran fuerza expresiva. A quien sabe alimentarse de él, le hace esta promesa: “Ese habita en mí y yo en él”. Quien se nutre de la eucaristía experimenta que su relación con Jesús no es algo externo. Jesús no es un modelo de vida que imitamos desde fuera. Alimenta nuestra vida desde dentro.

Esta experiencia de “habitar” en Jesús y dejar que Jesús “habite” en nosotros puede transformar de raíz nuestra fe. Ese intercambio mutuo, esta comunión estrecha, difícil de expresar con palabras, constituye la verdadera relación del discípulo con Jesús. Esto es seguirle sostenidos por su fuerza vital.

La vida que Jesús transmite a sus discípulos en la eucaristía es la que él mismo recibe del Padre que es Fuente inagotable de vida plena. Una vida que no se extingue con nuestra muerte biológica. Por eso se atreve Jesús a hacer esta promesa a los suyos: “El que come este pan vivirá para siempre”.

Sin duda, el signo más grave de la crisis de la fe cristiana entre nosotros es el abandono tan generalizado de la eucaristía dominical. Para quien ama a Jesús es doloroso observar cómo la eucaristía va perdiendo su poder de atracción. Pero es más doloroso aún ver que desde la Iglesia asistimos a este hecho sin atrevernos a reaccionar. ¿Por qué?

 

Guía Bíblica 2013

Agenda de Verbo Divino. Para catequistas y agentes de pastoral. Esta agenda quiere contribuir a actualizar y vivir cada día la Palabra de Dios, sobre todo a través de las lecturas bíblicas del año litúrgico. Como apoyo a la lectura personal de los textos bíblicos, se propone cada día un comentario al evangelio. Siguiendo el itinerario de la Lectio Divina, escuchamos a Dios, dialogamos con el Señor y con el mundo, y pedimos que nos conceda el sublime conocimiento de Jesucristo.

EXIGENCIA A LOS GRANDES HIPERMERCADOS

Sánchez Gordillo pide que la comida a punto de caducar se entregue a Cáritas. Ha puntualizado que estas acciones no serían necesarias si se diera la comida a punto de caducar a Cáritas. Desalojan la finca militar ocupada por el alcalde Sánchez Gordillo.