Ana Rodrigo
ATRIO
El Papa ha estado en España cuatro días, para su edad y su salud, con una agenda extrema. Todo previsto, todo planificado meticulosamente, alguien dirá “misión cumplida”, pero otros y otras quizá nos hagamos algunas preguntas y necesitemos analizar algunas cuestiones. Especialmente quienes no hemos estado implicados o de acuerdo con esta visita, puesto que los fieles seguidores, se cuestionarán pocas cosas.
Es muy arriesgado hacer un balance “completo” dado que cada cual lo hace desde su perspectiva. Por eso sería necesario que lo principal de este tema surja de quienes hagan sus aportaciones en los comentarios, y no tanto de lo que diga este escrito.
- –Asistencia de jóvenes y no tan jóvenes, creo que ha superado el notable. Aunque pienso que este dato tiene escasa relevancia objetiva, puesto que la Iglesia, por ser católica y estar en casi todo el mundo, tiene fácil la convocatoria. Si a esto añadimos la infraestructura de colegios, parroquias, sacerdotes, monjas, kikos, Opus, etc. a partir de los cuales le resulta fácil entusiasmar a la juventud-adolescencia, cuya edad tiene energías suficientes para el entusiasmo, podríamos concluir que es la organización que mayor poder de convocatoria tiene a nivel mundial. (He escuchado en el telediario de la tve1 que por el barrio de Gracia de Barcelona habían pasado un millón y medio de personas durante las fiestas…).