ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.7,31-37)

  • DOMINGO XXIII. T.O. –B– SEPTIEMBRE 6 de 2015

Hoy el evangelio insiste en la capacidad de saber ESCUCHAR lo que Jesús nos dice a través de su Palabra y los acontecimientos de cada día.

El relato de la curación del sordomudo resalta la participación de los paganos (no creyentes) en el banquete de la salvación ofrecido por Jesús…

El sordomudo nos refleja bien la situación del paganismo en aquel tiempo (no creyentes ahora).

Sordo respecto a Dios e incapaz de alabarlo. Pero a su vez  de los que se dicen creyentes con la sordera y mudez de los letrados y fariseos…

(Sería bueno, pararnos aquí y ESCUCHAR lo que a cada uno nos va diciendo esta Palabra)…

El relato se fija más en los gestos de Jesús, y la Palabra salvadora es “EFFETÁ”. “ÁBRETE”.

El resultado es un hombre nuevo: abierto a la Palabra, libre para anunciar la Buena noticia y que habla sin dificultad ni miedo.

El proceso interior para nosotros creyentes se traduce muy bien por este “soltarse” del sordomudo.

Muchas veces no nos damos cuenta de lo atados que estamos… con ataduras de todo tipo:

Psicológicas, Bloqueos de relación con personas. Incapacidad para salir de nosotros mismos. Miedo al sufrimiento. Amor estrecho, calculador y… etc… Cada uno sabe lo que le “ata”.

Posible camino de cambio con la Luz de la ESCUCHA en Jesús y su Palabra:

Algún acontecimiento imprevisto, la lectura de algún libro, la conversación con alguna persona que nos lee por dentro, una luz en la oración… Y comienza a hacerse el cambio en nuestro interior.

La liberación va a depender del espíritu de verdad, de no escapar de la propia realidad y, con la disponibilidad de dejarse ayudar.

Los textos litúrgicos de hoy nos animan a una  participación consciente, libre y responsable en la misión de la Iglesia.

Dios es capaz de dar vista a los ciegos, de abrir los oídos del sordo, de abrir nuestros labios a una palabra alentadora hacia el otro. Dios es capaz de dar energía a nuestras vidas cansadas. Pero necesita nuestra fe y nuestra disponibilidad. Dios (aunque suene fuerte) necesita de nosotros para realizar su proyecto, su REINO.

En la Iglesia no hay otra autoridad que la del servicio, como Jesús.

Nos podemos preguntar:

¿Estamos dispuestos a aportar aquellas semillas del Reino que Dios ha plantado en nosotros?

Que sepamos hacer nuestros los criterios de Dios, abriendo nuestros oídos a sus Palabras y entonando con nuestra lengua su alabanza.

 

ORACIÓN

Jesús de Nazaret: Tú que has abierto los oídos de un sordo que además, apenas podía hablar, abre también  nuestros oídos y desata nuestra lengua para ESCUCHAR TU PALABRA en los lamentos del pobre y de los que sufren, de todo el que necesite ayuda de la necesidad que sea. Escucha, amistad, perdón, alegría, esperanza.

Y para proclamar unidos en comunidad y en familia: QUE TODO LO HAS HECHO BIEN.

Que tu grito “ABRETE” actúe con eficacia en cada uno de nosotros y seamos personas abiertas a tu Espíritu y a toda persona que lo necesite. AMÉN

 

SEGUIMOS REFLEXIONANDO

Jesús de Nazaret: ayúdanos a escucharte, a abrirnos a tus caminos, ahora que estamos comenzando eso que llamamos curso escolar, que orienta y configura en buena parte La vida social, familiar y eclesial… Es un momento propicio para replantear nuestras actividades, nuestro vivir y nuestra participación en la vida de la sociedad, de las comunidades ya existentes, de los nuevos grupos y la construcción del Reino de Dios. Hay muchas posibilidades de participación, en barrios, colegios, ancianos, Parroquias. Y cerca de las necesidades urgentes. En alguna podríamos encajar…

Isaías, en la 1ª lectura de este domingo nos anima a una participación consciente, libre y responsable en la misión de la Iglesia. Sus palabras son de estímulo y ánimo ante nuestras limitaciones. Dios es capaz de dar vista a los ciegos, abrir los oídos de los sordos, de abrir nuestros labios a una palabra alentadora a quien la necesite. Dios es capaz de dar energía a nuestras vidas cansadas. Una vez más descubrimos que Dios quiere necesitar de nosotros para realizar su proyecto, su REINO.
Jesús, nuestro hermano mayor, vivió dedicado en cuerpo y alma a la realización de ese proyecto del Padre que Él mismo llamó “EL REINO DE DIOS”.

¿En qué medida tomo parte activa en la vida social y eclesial? ”EFFETÁ”. “ÁBRETE”. ZURIÑE

* ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.7,1-8;14-15;21-22)

    • DOMINGO XXII. T.O-B-. AGOSTO 30 de 2015

    Retomamos de nuevo  El evangelio de Marcos y la reflexión la comienzo con unas palabras de

    Santiago en la 2ª lectura, que siempre me llaman la atención:

    “Aceptad dócilmente la Palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros. Llevadla a la práctica y no os limitéis a escucharla”…

    Dios ha sembrado en nosotros su Mensaje, su Palabra; lo ha hecho a lo largo de nuestra historia personal a través de diferentes medios: nuestra familia, un amigo, un maestro, un catequista, un sacerdote. A veces esa Palabra hemos podido descubrirla en momentos difíciles, en acontecimientos gozosos, o en momentos de reflexión y profundización. Nuestro bautismo puso en nosotros la semilla de la fe. Es un regalo de Dios que se ha ocupado de plantar su Palabra en nuestras personas en nuestro corazón. La fe es una gracia, no cabe duda, pero a su vez, la encuentra el que la busca.

    En efecto, la fe es una gracia pero que hay que llevarla a la práctica, a la vida. Si sólo la manifestamos en ritos, fórmulas, normas, nos estamos engañando.

    Jesús, en el evangelio de hoy denuncia el no dar la prioridad al mandamiento divino a sus valores. El no practicar lo que sólo queda en palabras…

    A veces hemos podido pensar y de hecho así parece que ser cristiano se manifiesta en unos ritos, en signos externos que se han convertido en acontecimientos sociales. Y nos olvidamos de sus raíces fundamentales, esos valores evangélicos que son los valores humanos, que nacen del interior, son los predicados, enseñados y vividos por Jesús, que luchó contra leyes, normas, imposiciones. La persona es la que da valor al “signo religioso”.

    Jesús, no va por el camino de los fariseos, cumplir la ley al pie de la letra. El va por otro camino, es “bueno”, el que actúa movido por amor y busca el bien de las personas. El camino de honrar a Dios con los labios o con un cumplimiento exterior de normas, Jesús lo tacha como hipocresía  o fingimiento.

    La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre está en los valores que Jesús vivió, como ya hemos dicho: vivir la justicia, el perdón, ayudar al necesitado,  dar alegría, esperanza. Siempre debemos preguntarnos si ponemos en práctica lo que creemos o se queda en palabras y gestos externos.

    Todos podemos caer en esa tentación de la que nos habla el Evangelio y creernos nosotros “los Buenos”, los otros “los malos”… Por eso necesitamos de la oración, reflexión, confrontación para como nos dice Santiago:

    LLEVAD LA PALABRA QUE OS HA SIDO PLANTADA, A LA PRÁCTICA  Y NO OS LIMITÉIS A ESCUCHARLA”…

    ORACIÓN

     

    Jesús de Nazaret, tu Palabra hoy nos invita a la sinceridad más profunda.

    Necesitamos a nivel personal: entrar en nuestro interior y repasar nuestras convicciones profundas y desde dentro preguntarnos ¿qué sentimos ante la vida?, ante las situaciones de las personas. Cómo entendemos de verdad tu evangelio, tu Buena Noticia.

    Necesitamos, pararnos y meditar tu vida, tu comportamiento religioso, tu compromiso social…

    Tú Jesús nuestro animabas a la conversión. Ayúdanos a dar ese paso, no para quedar bien, sino para dejar que florezca en nuestro interior tu Palabra en nosotros “plantada”.

    Que sepamos regarla para entre todos seguir construyendo tu Reino de:
    Verdad, Justicia, bondad, solidaridad, Paz, alegría y esperanza.

    Que no dejemos crecer las malas hierbas de las apariencias, el éxito, el culto por quedar bien.

    Que trabajemos para impulsar que nuestra Iglesia, tu Iglesia, sea de verdad
    de “puertas abiertas a todos”.

    Ayúdanos a tener un corazón capaz de actuar, imitándote a Ti;

    No nos dejes caer en la rutina, ni en el culto de apariencias.

    Si te dejamos actuar a Ti, en nosotros, llegaremos a esto y más. AMÉN. ZURIÑE

    *ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.6.60-69)

    • DOMINGO XXI. TO –B AGOSTO 23 de 2015

    ¡VOSOTROS TAMBIÉN QUERÉIS DEJARME?…

    El texto evangélico de este domingo ES El final ES El final Del proceso de fe que fue  que fue dando Jesús sobre el Pan de vida durante cuatro domingos. Pero el asunto es que los discípulos encuentran “duro este lenguaje”. Jesús presenta su mensaje con toda radicalidad. Es fiel al Padre y a su misión sin miedo a quedarse solo. Sus discípulos debemos tener claro que su seguimiento se hace a contracorriente de los valores que mandan en la sociedad: dinero, comodidades, éxito, prestigio…

    Hoy tenemos especial dificultad de seguir a Jesús porque padecemos mucho ruido exterior e interior. Los medios de comunicación Social dan más importancia al futbol, títulos, que a los acontecimientos que marcan el presente y futuro de nuestro mundo.

    Debía estar Jesús  un poco cansado para hacer esta pregunta cargada de reproches. Y no Le falta razón. Después de tanto vivido juntos, hablando y explicando, de tanto andar y compartir, a la hora de la verdad, muchos se le echan  atrás y le abandonan. Por eso a los doce, a los incondicionales, les lanza la pregunta:

    ¿SERÉIS VOSOTROS COBARDES COMO LOS QUE ME HAN DEJADO?

    Lo que sí es claro es que Jesús no se impone nunca. A veces se nos presenta en la vida con una claridad que no nos queda más que seguirle, pero siempre ha de ser nuestra la decisión. Sólo nos pide seriedad y firmeza en nuestra decisión. Y nos ofrece apoyo en las flaquezas.

    Pedro contesta al Señor de corazón: ¿DÓNDE VAMOS A IR? Tus  palabras son las Palabras. La vida que Tú nos das es la VIDA VERDADERA. Nosotros creemos.

    Nuestras palabras, frecuentemente, son vacías, interesadas. La Palabra de Jesús es diferente, era coherente con lo que decía. Brotaban de su Amor apasionado al Padre y a las personas.

    También hoy la gente puede tener la misma experiencia si en nuestra vida y en nuestras palabras escuchan las suyas. Las del Padre que nos Ama y nos lo demuestra por medio de Jesús de Nazaret.

    Jesús, hoy nos hace también a nosotros la misma pregunta que a los doce: ¿También vosotros queréis dejarme? Y… ¿Cuál sería en estos momentos nuestra respuesta?…

    Yo, las comunidades cristianas de todos los tiempos, estamos invitados a dar una respuesta viva y verdadera a las enseñanzas de Jesús y a comunicarla con valentía.

    Que como Pedro, todos seamos capaces de creer. Y de crear, con nuestro testimonio y estilo de vivir al estilo de Jesús, aunque otros, se desapunten… nos abandonen…

     

    ORACIÓN

    ¿TAMBIÉN VOSOTROS QUERÉIS DEJARME?

    (Hacemos silencio, dando nuestra respuesta interior…)

    Ayúdanos, Jesús de Nazaret a dar nuestra respuesta personal y comunitaria, sabiendo que Tú, nunca impones, siempre “PROPONES”.

    Danos valor, mucho valor para afrontar nuestra vida de todos los días, para ser testigos tuyos en este tiempo y llevar el ánimo y la esperanza a quien lo necesite, así, seguir construyendo el Reino paso a paso. – No queremos defraudarte; queremos que cuentes con nosotros. Estamos seguros de tu apoyo.

    Sabemos que CREER ES COMPROMETERSE, pero a veces nos resulta difícil apostar por ti…

    Danos tu Espíritu, para que no nos echemos atrás.

    Te pedimos también, por todas las personas que viven en dificultades de fe.
    ¿DÓNDE VAMOS A IR? TÚ, JESÚS DE NAZARET, TIENES PALABRA DE VIDA ETERNA. AMÉN. ZURIÑE

     

    ORAR CON EL EVANGELIO: «Jn. 6. 51-58»

    • DOMINGO XX. TO –B– Agosto 16
    • Jn. 6. 51-58

    Ante las palabras de Jesús volviéndose a autoproclamar  el Pan vivo bajado del cielo, con el poder de comunicar la vida a quien lo coma, los judíos persisten en su incredulidad.

    Pero Jesús no se deja intimidar; sabe muy bien lo que está ofreciendo como enviado del Padre.

    Además, ahora no habla sólo de comer su carne, también de beber su sangre para poder tener vida.

    En realidad está hablando de su Encarnación y Muerte, los dos momentos cruciales de su historia terrena. Ofrece su carne, es decir: su plena realidad humana, en una entrega personal para la vida del mundo que le lleva hasta la muerte.

    La entrega de Jesús presenta dos momentos que conviene diferenciar y agradecer: La entrega que llega hasta  derramar el último aliento de la vida por las personas. La otra es la entrega en la Eucaristía, permaneciendo con los suyos en ella hasta el final de los tiempos.

    El cristiano sabe muy bien que en la Eucaristía Jesús se da por completo para la vida de las personas.

    La Encarnación, la Muerte y Resurrección constituyen así la realidad central del misterio de la Eucaristía.

    “EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE HABITA EN MÍ Y YO EN EL”

    Sólo con Jesús, unidos estrechamente a Él, en comunión con El podemos desarrollar nuestra misión. No bastan nuestros esfuerzos, nuestras capacidades. Sin Él no tendríamos nada que ofrecer al mundo, porque nada es nuestro, todo es de Dios.

    Cristo y esta unión con Él de todos y cada uno va estrechando también nuestra unión mutua, la unidad del Espíritu, que es la Iglesia, abierta a todos, en solidaridad con toda la humanidad que es la familia de Dios.

    La Eucaristía no es una reunión de élites y cerrada de los buenos, sino una asamblea familiar, de toda la iglesia, pero abierta a toda la familia humana, a la que hay que invitar y animar para que pierdan miedos, coman el Pan de Vida y recuperen la esperanza y la alegría de vivir.
    Nunca seremos más nosotros mismos que cuando hagamos de nuestras vidas “un cuerpo entregado y una sangre derramada” por los demás teniendo como  modelo a Cristo.

    Trabajando por su Reino. Con fe y justicia que van unidos. Y es a seres humanos a quienes se dirige la Misión de Cristo. Los seres humanos necesitan alimento, cobijo, amor, escucha, amistad, esperanza, un futuro.  Todas estas cosas están recogidas en las imágenes con las que Jesús nos habla en el Evangelio.

    La Eucaristía es la mesa del PAN y la PALABRA, sin olvidar que el PAN es Palabra de Dios y su Palabra es pan y alimento de nuestras almas. AMÉN. ZURIÑE

     

    ORACIÓN

    ¿Qué necesito para hacer oración?, preguntó el discípulo.

    El maestro contestó:

    Desear de verdad orar, y, después, dejarte trabajar por el Espíritu.

    Y añadió: La oración es tarea de toda la vida: tiene sus fases: “se orar; no sé orar; oro a Dios; Dios ora en mí. Estas cuatro fases coinciden con las etapas de la vida. ¡Ánimo!

    * * * * * * *

     

    Que los que nos reunimos cada domingo alrededor de la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, vayamos aprendiendo a vivir como hijos/as tuyos/as, sin desentendernos de la vida de los demás sino ayudándonos y comprometidos con este mundo al que Tú tanto amas.

    • Tu nos enseñas con tu ejemplo, Jesús de Nazaret que la comida y los convites, en familia o con amigos y compañeros, no es sólo medio de alimentación, lo sabemos Señor, es para nosotros signo de convivencia. En la comida es tan importante la mesa como la sobremesa, el alimento como la conversación, así lo hacías Tú, con tus discípulos y con tu gente.
      A partir de esa experiencia nos instituiste la Eucaristía Jesús de Nazaret como sacramento de unión con Dios y de los seres humanos entre si… Es tu pedagogía como Buen Maestro que nos ama. Haznos comprender que te haces nuestro alimento, para darnos a comprender la urgencia de la unidad, para convencernos de que un cristiano, siguiéndote a ti, Cristo, Maestro, tiene que vivir todo para todos. AMÉN.
    • ZURIÑE

    * LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA

    PROCLAMAMOS, CELEBRAMOS, LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELOS.

    * La Asunción de María es un grito de fe, es una fiesta de alegría y de victoria, es un día para crecer en el optimismo, es una invitación a la estima y valoración de nuestra cuerpo que es algo más que un organismo celular. El cuerpo es mi yo humano, por el que soy capaz de establecer relaciones con los demás, con la naturaleza, con Dios. María, en cuerpo y alma, está en la vida de Dios. María es toda y totalmente dichosa.

    * María, es la Mujer para los demás. Está atenta, presente ante las necesidades de los demás.
    La Asunción no es un privilegio para María, sino un adelanto que confirma nuestra esperanza. Ella anima a la Iglesia en su marcha, en su lucha constante contra el mal, empeñada en la construcción y desarrollo del Reino.

    * Según nos cuenta Lucas en el evangelio de hoy, resulta sorprendente la iniciativa de María por su deseo de visitar a su prima Isabel. Supone un viaje difícil y arriesgado para una mujer joven. Sin embargo el texto de Lucas es claro:
    “MARÍA SE PUSO EN CAMINO Y FUE APRISA A LA MONTAÑA Y SALUDÓ A ISABEL”.
    María sirve, ayuda a su prima Isabel durante tres meses. Su visita no fue de pura cortesía; fue un gesto significativo de servicio y cercanía.

    * “La fe rompe fronteras. María se puso en camino, aprisa.”  El amor no sabe de perezas ni tardanzas. Ponerse en camino es el principio de la recuperación. El hijo pródigo  “se puso en camino” y fue a la casa de su padre. Hay que ponerse en camino, salir del aislamiento. El encuentro con los demás es el único camino que nos facilita el encuentro con Dios. A Dios se llega por mediaciones como los pobres, enfermos, marginados, necesitados…

    * Como María, mujer de fe, nosotros debemos creer en el proyecto de Jesús de hacer un mundo mejor, más justo y más humano, empezando por lo cercano.  Como María, somos invitados a buscar  la concordia y el diálogo entre las personas y los pueblos, a colaborar  y contribuir a poner orden en
    “esta casa” que es nuestro mundo revuelto y deshumanizado.
    * María habla y piensa con la Palabra de Dios, la Palabra de Dios se convierte en palabra suya. Su querer, es el querer de Dios.
    MARÍA ES, EN FIN, UNA MUJER QUE AMA.

     

    ORACIÓN

    “Proclama mi alma la grandeza del Señor”

    Dejamos que cada palabra del Magníficat cale en nuestro interior. El Señor, ha hecho en cada uno de nosotros, maravillas… Damos gracias: Engrandece mi alma al Señor.
    * * * * * *

     

    * Rezamos la Salve… penetrando en su sentido. Quizá, estamos acostumbrados a la rutina de su rezo.
    * * * * *

    *          María Madre de Jesús y nuestra. Tu que enseñaste a Jesús a “ponerse en camino”,

    Enséñanos a nosotros a ponernos en camino y caminar como Tú lo hiciste,  para ser portadores de la Buena Noticia y comprometernos en la transformación del mundo según el proyecto de Dios.

    Por eso te pedimos Dios Padre nuestro, la capacidad de María para escuchar, y poner en práctica todo lo que en Ella descubrimos.

    Y tú, María, Madre nuestra, ayúdanos a seguir y vivir el camino de tu Hijo Jesús. AMÉN. ZURIÑE

    * ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6.41-51)

    • DOMINGO XIX. TO –B- (Agosto 9 de 2015)

     

    Seguimos llenándonos de Jesús en la Eucaristía, como El Pan de nuestra vida Cristiana.

    La Liturgia sigue insistiendo y acercándonos esta imagen de Jesús, llamándonos a vivir en el Amor.

    Siguiendo a Jesús hasta que todos seamos sus discípulos y así discípulos de Dios.

    El camino puede ser superior a nuestras fuerzas, y lo sabemos bien, lo experimentamos cada día cuando no conseguimos alcanzar o vivir  tal como nos lo habíamos propuesto. Pero no estamos solos, y Dios, como buen Padre, nos ofrece en Jesús de Nazaret el verdadero Pan de Vida.
    Jesús habla del banquete de la Palabra, del banquete del Pan y del banquete del Espíritu que nos ha sido preparado por El que es el Pan vivo, que calma nuestra hambre de vida.

    En todas las culturas, hay una especie de sentido religioso de la comida: compartir la misma mesa, comer en común. En la comida se expresa mejor la acogida, la comunicación, la hospitalidad. Comulgar, sentarnos juntos a la misma mesa, es un momento de amistad, de encuentro. De ahí que Jesús nos diga: “El que coma de este Pan, vivirá para siempre”.

    Comulgar es comprometerse con el proyecto de Jesús, que no dejó marchar a aquella multitud hambrienta, sino que le dio de comer y que la solidaridad de lo que era escaso, se fue multiplicando.

    La Eucaristía es el lugar privilegiado en el que se edifica la Iglesia. Nos muestra la realidad de un Amor compartido, de un compromiso de servicio. La Eucaristía nos invita a ensanchar la mesa de nuestra vida para que puedan sentarse en ella los que no caben en ningún sitio.

    Que nos animemos y animemos a participar dando gracias
    DEL PAN DE LA VIDA DEL MUNDO QUE ES JESÚS DE NAZARET, QUE SE ENTREGA, COMPARTE Y REPARTE.

    ORACIÓN

    Jesús de Nazaret, nuestro Maestro y Amigo que te das a conocer como el Pan de Vida para el mundo.
    Te damos gracias porque sólo Tú podías hacernos un regalo así.

    Que tu Palabra y tu Presencia sean la fuerza que nos haga seguir adelante con confianza.

    Hay millones de seres humanos que mueren de hambre sin haberlo merecido.

    Que mueren de sed sin haber hecho nada para morir de sed.

    Que no te conocen a ti Jesús de Nazaret sin ser culpables de esta ignorancia.

    Enséñanos a amar y a descubrir a aquellos que no tienen quien les ame y que no han descubierto tu AMOR. No permitas que vivamos felices en nuestro pequeño mundo.
    Haznos entender la angustia y miseria universal. Y líbranos de nuestro yo, ciego.

    Esta es nuestra ardiente oración que hoy te hacemos en comunidad. AMÉN. ZURIÑE

     

     

    * ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn.6.24-35)

    • DOMINGO 18º TO –B- Agosto 2 de 2015

     

    El evangelio de hoy, comienza con una buena noticia sobre el diálogo y el conocimiento de quién es Jesús de Nazaret. La gente le buscaba. Se montaron en una barca y se fueron en su busca a Cafarnaún. Entran en diálogo con Jesús. Jesús les reprocha porque su búsqueda era porque les había dado de comer…

    La Palabra de Dios hoy nos sigue mostrando que Jesús es el Pan que Dios Padre da a las personas para que seamos de verdad sus hijos.

    Hoy la liturgia nos invita de nuevo a vivir fiados de Dios, que tiene todo empeño en darnos lo necesario, para que la vida sea una experiencia de felicidad y nunca una losa pesada.

    A veces perdemos esa confianza en Dios cuando sentimos cerca las limitaciones, el dolor y los problemas; es entonces como cuando les pasó a los Israelitas en el desierto, parece o creemos que “Dios se ha olvidado de nosotros”…

    Pero Jesús sigue siendo la mejor oferta que Dios nos hace. Ante tanta “hambre” como hay en el mundo (hambre de pan, pero además de justicia, de cariño, de escucha, compañía, felicidad…) Jesús nos dice que quien acuda a El nunca más tendrá hambre.

    Que nosotros, que nos confesamos tus seguidores y formamos la Iglesia sepamos con nuestro testimonio indicar el camino que conduce a ti Jesús de Nazaret. Que nos convirtamos para que no pongamos tropiezos  a quienes te buscan.

    Que sepamos darte gracias  por los signos sencillos de tu presencia en que te has quedado con nosotros: “tu Palabra y el Pan de la Eucaristía”.

    • ORACIÓN
    • (Recordamos algunos pasos para la Oración).

    * Buscamos un sitio tranquilo…  Tratamos de dejar los ruidos… preocupaciones… todo lo ponemos en manos de Jesús de Nazaret… en actitud de encuentro de escucha…

    • Jesús nos dice “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados”…(Mt.11,28-30)
    • Y hacemos nuestra la estupenda oración escrita por Juan Jauregui. Dejando que cada frase, cada palabra nos hable dentro. Porque LA ORACIÓN DESCANSA EL ALMA.

    • Jesús es un tipo bien observador. Jesús es de los que camina pero se fijan en todo.
      Y llega incluso a darse cuenta de que: La gente vive cansada.
      La gente vive con demasiados agobios. Hoy diría “Venid a mi todos los estresados”

      * Hoy abundan por todas partes las técnicas de relajación. Sin embargo en ningún manual de relajación encontré la sugerencia de  “acercarse a Jesús, pues Él nos aliviará”,
      “En Él encontraréis vuestro descanso”.
      No niego el valor de muchas de esas técnicas o ejercicios. Pero ¿habremos descubierto que un rato con Jesús, también es una manera de descansar y de salir de nuestros agobios, de nuestros estrés?

    • Charlar con alguien unos momentos ayuda a relajarnos. Sentir la compañía de los otros ayuda a relajarnos. Compartir serenamente unos momentos con alguien, siempre resulta relajante.
      Pasarnos un rato de silencio con jesús de Nazaret, también afloja los nervios y los músculos.
      Charlar un rato con Jesús, también calma nuestra ansiedad.
      *Compartir incluso sin decir nada, un rato con Jesús, serena nuestro espíritu.
    • Contemplar en silencio un lindo paisaje, pone paz en el espíritu. Contemplar en silencio el color de las rosas, pone paz en el espíritu.
      contemplar en silencio el corazón de Jesús, pone serenidad en el espíritu.
      contemplar en silencio el rostro de Jesús, pone serenidad en el espíritu.
      contemplar en silencio la paz de Jesús, pone paz en nuestro espíritu.
    • Unos momentos de Oración:
      De oración callada, descansan el alma. De contemplación silenciosa, descansan el alma.
      De escucha callada de Jesús que nos habla, descansan el alma.

     

    • Planificar unos momentos diarios de silencio con El, nos devuelve la serenidad.
      Planificar unos  omentos diarios de conversación con él, nos dará tranquilidad.
      Planificar unos momentos diarios de silencio interior, apagando todos los ruidos y escuchando a Dios en nosotros, nos aliviará en nuestros agobios y tensiones.

     

    • Hay personas cuya sola presencia nos serena. ¡Mucho más la presencia de Dios en nuestro corazón! Hay personas cuyas palabras nos regalan paz.
      ¡Mucho más las palabras de Amor de Dios habitando en nosotros!
    • El vivir a golpe de reloj nos crispa los nervios. El regalarnos unos minutos de silencio nos tranquiliza. El romper nuestras prisas regalándonos unos momentos de silencio para escucharle, es como la suave  caricia de la mano de Dios regalándonos paz.
      el regalarnos esos pequeños espacios cada día: Nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos. Nos ayuda a sentir latir nuestro corazón.
    • Nos ayuda a mirarnos interiormente. Nos ayuda a ver nuestro paisaje interior.
      Nos ayuda a vivir con nosotros mismos como amigos y no como extraños.
    • La experiencia de Dios nunca es estresante. La experiencia de Dios siempre es relajante.
      La experiencia de Dios siempre es fuente de paz…
    • ¿Qué quiere usted irse a gastar su dinero en el gimnasio? Puede hacerlo.
      ¿Qué no cree usted que el encuentro de Dios en el silencio del corazón nos proporciona serenidad y descanso? No me crea a mí.
      Haga usted mismo la prueba. Además no le cobran nada.
      ¿Qué no le resulta? Puede dejarlo cuando guste.
      Pero le aseguro de que posiblemente le va usted a coger gusto.
      Sólo le pido que haga la prueba. El resto lo dejo a su discreción.
    • ZURIÑE, se une a vosotros  porque la ORACIÓN:
      “DESCANSA EL ALMA”
       

     

     

    * ORAR CON EL EVANGELIO: (Jn.6.1-15)

    DOMINGO 17º. T.O.-B- JULIO 26 de 2015

    “REPARTIÓ A LOS QUE ESTABAN SENTADOS TODO LO QUE QUISIERON”

    Las lecturas de hoy saben a solidaridad y celebración a la vez. Al leer la narración de San Juan que tradicionalmente llamamos multiplicación de los panes. Parece que en la escuela de Nazaret no se estudiaban matemáticas como las nuestras y que Jesús y los suyos no usaban calculadoras…

    Conmovido un día Jesús por la situación de la gente que le escuchaba y estaban sin comer, plantea el problema a los discípulos (para tentarlos, dice el evangelio):
    “DADLES VOSOTROS DE COMER”.

    Uno de ellos, Felipe, hace números: Con 200 denarios no nos basta para comprar pan… Andrés, el pescador viene diciendo: Hay aquí un chaval con dos panes y peces, mucho para él pero poco para tanta gente. Jesús, les mira… les escucha…

    Cuando Jesús se encuentra con aquel joven dispuesto a compartir lo que tiene con los demás, empiezan a funcionar otras matemáticas, las que no se estudian, la SOLIDARIDAD.  Y  entre Jesús, el muchacho y los discípulos, hicieron que aquella multitud no pasara hambre.

    La muchedumbre, pasa de un momento a otro (como cuando nosotros esperamos un sermón rapidito para que la misa sea de 20 minutos…)
    Jesús les ordenó que hicieran sentar a todos por grupos sobre la hierba… verde. Era Primavera. Aquella multitud se convierte como en una bella reunión de comunidades que quieren celebrar sencillamente, sin prisas…

    Aquí descubrimos que la Eucaristía es celebración viva a la que llevamos nuestra vida, nuestro compartir y nuestro servicio al altar porque todo cobra sentido desde la presencia de Jesús. Y nos devuelve a la vida. Como Cristo asume el peso del pan y del vino, los cristianos, sus seguidores debemos compartir los problemas que más fuertemente nos “interpelan”. Porque somos llamados a ser con Cristo eucaristía en el mundo de hoy. Ite Missa est se decía. ID y contadlo. El final de la Misa es la Misión. La Misa que no se hace vida se convierte en un rito más… Todos comieron hasta quedar saciados y… sobraron 12 canastas… este detalle nos recuerda las maravillas del Reino de Dios que se parece a la semilla más diminuta de todas las plantas y da grandes frutos.

    No nos pide Dios mucho más a cada uno viendo tanto problema y tan grandes en estos tiempos, ante los que nos sentimos impotentes como Felipe, “¿qué es eso para tantos?”. Le basta nuestra pequeña  aportación. Tengamos la misma actitud que el joven, que aunque era poco, dio todo lo que tenía. Jesús bendijo y fecundó todas las pequeñas semillas del Reino que hoy nosotros podemos ofrecer al mundo. El amor, une esfuerzos, ideas, y recursos. El amor estimula la confianza, la oración. Todo sumado va consiguiendo metas que parecían un sueño.

    El evangelio de Juan nos enseña a ejercitar la fe y abrir nuestras manos.

    La eucaristía es signo  y proyecto de solidaridad para los cristianos.

    ORACIÓN

    Hoy Jesús de Nazaret, te vemos repartiendo pan y pescado. Lo que un joven tenía.

    Es posible que otros tuvieran algo para ellos…sin que los apóstoles supieran.

    Pero la fuerza de tu Palabra y de tu acción rompe el egoísmo humano.

    Te damos gracias porque te has ocupado y te ocupas de nuestros problemas y dificultades y con tu actitud nos enseñas que las soluciones pasan por nuestra generosidad…

    Cristo Jesús: que seamos personas dispuestas a compartir cualquier necesidad: hambre de pan, de escucha, de compañía de unión de perdón de alegría. Que estemos convencidos de que el compartir es un milagro que Dios quiere continuamente. Pero siempre con nuestra libertad y generosidad.

    JESÚS TOMO LOS PANES… Y LOS REPARTIÓ.

    Cristo es el pan partido que comparte en la mesa del mundo y que impulsa a la solidaridad entre los que más lo necesita,

    Que vivamos la Eucaristía en plenitud que es Celebración y Solidaridad. AMÉN. ZURIÑE

     

     

     

     

     

    *ORAR CON EL EVANGELIO:(Mc.6.30-34)

    DOMINGO 16º. T.O. –B- JULIO 19-2015

    “VENID VOSOTROS SOLOS A UN SITIO TRANQUILO A DESCANSAR”

    El domingo pasado contemplábamos a los discípulos que salían a evangelizar, enviados por Jesús. Hoy les vemos volver, rebosantes de gozo y deseosos de contarle lo que habían hecho y visto.

    Jesús aprovecha esta ocasión para invitarlos a un merecido descanso y, entrenarles a dedicar tiempos para “interiorizar” todo aquello que pasa por nosotros y ver si es válido o no.

    Este era el plan de Jesús. Pero los planes del Padre (¡siempre imprevisibles!) muchas veces no son los nuestros. Y al desembarcar, Jesús vio una multitud que le buscaban y se les habían adelantado y le dio lástima de ellos. Ante “esa multitud… “que andaban como ovejas sin pastor”, tuvo compasión, el descanso personal, la enseñanza a los discípulos y otras muchas cosas “normales”, quedan a un segundo lugar y se puso a enseñarles “con calma”…
    La frase “ovejas sin pastor”, tiene un gran sentido Bíblico que habla de Dios como Pastor de Israel” y también personajes célebres: Moisés, Jeremías…  Y en Jesús descubrimos al verdadero Pastor que compadecido atiende con calma a la multitud. Este es el “estilo” que tiene Jesús de ser Pastor. El cuidado de Jesús, acogiendo y enseñando sin prisas da origen a la palabra “pastoral”. Todo lo que Jesús hace para el pueblo con vistas al Reino es pastoral, cuidar el rebaño de Dios. Por esto Jesús dará hasta la propia vida. Pastoral no es cualquier actividad sino aquellas actividades y silencios que transforman a las personas sin rumbo, llevar el rebaño al Padre al estilo de Jesús. Es cierto que Jesús dedica tiempo y aguante a los discípulos en privado y en casa, para iniciarlos y hacerlos madurar en los secretos del Reino de Dios. Los reprende, les anima, les da luces sobre todo en cuestiones de poder. Pero Jesús no abandona al pueblo en general:

    “Llama a los discípulos y a toda la gente” para proponerles su modo de vida.
    Construir el Reino de Dios.

    ORACIÓN

    Jesús de Nazaret, tú dijiste a tus discípulos:

    “venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.

    Te pedimos por nuestras vacaciones. Descansos.

    El afán de cada día multiplica nuestra vida de quehaceres, urgencias, agobios, prisas.

    Necesitamos el reposo y sosiego. Necesitamos la paz y el diálogo.
    Necesitamos el encuentro y la amistad. Necesitamos oxigenar el cuerpo y el alma.

    Bendice, Jesús de Nazaret, nuestras vacaciones o descansos.

    Que sean tiempo fecundo para la vida de familia, para el encuentro con nosotros mismos y con los demás. Para la brisa suave de la amistad y el diálogo.

    Para el ejercicio físico que siempre rejuvenece. La lectura que siempre enriquece.

    La fiesta auténtica que llena el corazón de las personas.

    Haz que nuestras vacaciones sean un tiempo santo para descubrir tu presencia en nuestras vidas, para compartir la fe y el testimonio, para escuchar tu Palabra y celebrarla en la eucaristía.

    Tú vienes siempre a nosotros. Tú siempre te haces el encontradizo.

    Tus caminos buscan siempre los nuestros.

    Haz que en las vacaciones o descansos, sepamos encontrarte a Ti, y a los hermanos.

    Ayuda también para que encuentren sosiego los que no pueden gozar de ellas.

    Ayúdanos. Te necesitamos también en vacaciones, en el descanso y te escuchamos que nos dices:

    “VENID CONMIGO A UN LUGAR APARTADO Y DESCANSAD UN POCO”… AMÉN. ZURIÑE

     

     

     

     

     

     

    *ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.6.7-13)

    DOMINGO 15º. T.O. –B- JULIO 12 de 2015

     

    El Evangelio de hoy nos presenta el día en que Jesús, a cuyo alrededor se había reunido un grupo de personas, a los que El mismo había escogido, los envía a predicar la misma Buena Noticia que El había ido enseñando. “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. Los envía con un mínimo de cosas. Los envía en comunidad humana y de fe.  “De dos en dos” para darse apoyo mutuo, dar credibilidad a su testimonio y fuerza al grupo comunidad, aunque de momento pequeña. Jesús sabe lo que les espera a los doce. De dos en dos, la compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir bien la Misión y resistir  a las dificultades. Los envía con Autoridad” Puesta su confianza  en la fuerza de Dios, más que en sus capacidades. Jesús no predicó en solitario y tampoco quiso que sus discípulos lo hicieran. Importante es la Misión, pero nos hace caer en la cuenta que también es importante  en la Misión la comunión con los demás y compartir tareas y proyectos. “En pobreza” : que lleven lo . preciso combatir todo lo que empobrece la vida humana.
    El cristiano evangeliza humanizando y humaniza  evangelizando.

    Creemos que desde los valores del evangelio podemos ser más plenamente humanos.

    El punto de mira del enviado: LA PERSONA. (Escuchar, respetar, defender, formar, rehacer personas).

    Jesús les dice a sus enviados que si no es recibido el Mensaje, se vayan, es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el Mensaje. Quiere personas libres. Jesús propone no impone.

    En la persona de Jesús y su Mensaje está la fuerza del Enviado. Y Jesús nos sigue enviando a nosotros a comunicar y a ensanchar la BUENA NOTICIA a todos. En el alma y en el corazón llevamos otras “alforjas”, otros medios y otra tierra, es nuestro equipaje:
    LA FE EN JESÚS Y SU MENSAJE PARA SEGUIR CONSTRUYENDO EL REINO.

    No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie, la doctrina, la vida, las promesas, el REINO, en una palabra el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios. Y sosteniendo todo esto con:
    EL TESTIMONIO DE NUESTRA VIDA.


    ORACIÓN

    Jesús de Nazaret: Les diste una misión a los discípulos para anunciar el Evangelio y les insistes: “Poneos en camino”

    “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”.

    También hoy nos envías a nosotros al mundo, a nuestro mundo cercano y nos sigues diciendo: “Poneos en camino”

    No debemos quedarnos inactivos, acomodados… sino proclamar que podemos vivir tu “paz y misericordia”. Quieres contar con nuestra tarea evangelizadora.

    Ayúdanos a tener el coraje del profeta y de los apóstoles; y el coraje de no poner la confianza en el poder, el dinero, el prestigio, sino en la fuerza del evangelio que queremos vivir,

    Seguir tu Camino de Verdad y Vida..

    También añades algo más, Jesús de Nazaret,

    Y es que no basta la acción, aunque “la mies es abundante y los obreros pocos”

    Sino que hace falta también la ORACIÓN.

    Ayúdanos a seguir en la fe y en el compromiso por crear un mundo donde la verdad, la paz, la justicia y el amor sean realidad. AMÉN. ZURIÑE