Morir dignamente

REDES CRISTIANAS

20-Agosto-2009    Juan Masiá

Un amigo leyó sorprendido los titulares de un columnista del integrismo (los hay muy cerriles entre los inquisidores fundamentalistas de este país), que criticaba, unos días antes de su celebración, el seminario sobre eutanasia y suicidio asistido. Me telefoneó para cerciorarse: “¿Has visto lo que cuenta el reportero? Dice que retorna el nazismo y eliminarán a personas ancianas indefensas, discapacitadas o discriminadas. ¿No habrá que oponerse a la eutanasia? ¿Qué vas a decir sobre este tema?”. Le respondo enviándole copia de mi intervención en el seminario sobre muerte digna, eutanasia y suicidio asistido, en Santander, en la UIMP, el 12 de agosto de 2009, que reproduzco a continuación:

Ante todo, vamos a “poner bien los nombres”, como decía Confucio. “Para pensar bien , empezar por corregir las malas definiciones”.

Si eutanasia significa “hacer lo que hizo Hitler”, sobra el debate, la respuesta sería tajante: “¡No, inadmisible!”.Si eutanasia significase liquidar a personas ancianas, enfermas o discriminadas, violando su dignidad y autonomía, todo el mundo se opondría sin titubear y ni siquiera necesitaríamos estudiar el tema.

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«Inquisición, S.A» contra el blog de Masiá

Permalink 28.07.09 @ 11:31:54. Archivado en Compañía


“Inquisidores, S.A”, contra el blog de Masiá
CARTA ABIERTA AL DIRECTOR DE RELIGION DIGITAL
Querido José Manuel
Contra el vicio del secreto está la virtud de la información. Para que haya transparencia, te informo públicamente en carta abierta de los intentos de “Inquisición, S.A.” contra este blog.

(Nota: No es errata, por S.J.; efectivamente, es S.A., es decir, Sociedad Anónima; el anonimato suele caracterizar las autorías terroristas).

Hace unos meses, el Superior de los jesuitas en Japón me mostró una carta del P. Elías Royón, Provincial de España, que le transmitía quejas episcopales sobre mis escritos. Me dijo que no había problema de ortodoxia, sino de malestar por parte de algunas “sensibilidades” y me recomendó prudencia y evitar bromas con los mitrados.

(Tú sabes muy bien como periodista que, en este país, se permite gastar bromas con todos los santos y hacer chistes sobre la Trinidad, pero ¡ay de quien se atreva a tratar con humor a los obispos!).

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Domingo 23 de agosto – XXI del Tiempo Ordinario

Lecturas
Jos 24, 1-2a. 15-17. 18b
Sal 33, 2-3. 16-23
Ef 5, 21-32
Jn 6, 60-69

IDEAS SUELTAS

                Parece que ahora no hablamos tanto de libertad. Hace no demasiados años, la libertad era el centro del pensamiento sobre el hombre. Era lo que definía y descibría su singularidad respecto al resto del mundo. Era, sobre todo, libertad de escoger entre diversos varios o entre opuestos. Escoger un lado u otro. Así, podía verse muy bien como una condena: condenados, obligados siempre y en todo a algún tipo de elección. O de cosas sencillísimas y vulgares o de opciones radicales que marcan la vida para siempre. Pero era preciso optar, preciso elegir. Elegir obliga a desechar o dejar de lado cosas importantes y queridas, al optar por otras que lo son más. Era la grandeza y miseria de lo humano. Ya no tenemos tan vivo el tema de la libertad humana. Fue uno de los pilares de la revolución y, unida como entonces a la igualdad, va resultando más bien problemática. Descubrimos también que había una libertad de elección, libertad de, y una de dirección o referencia, libertad para. ¿De que me sirve elegir entre cosas de más o menos monta, si lo que no llego nunca a poder elegir es ser yo mismo, como me gusto y proyecto? A nadie convence ya ese principio como de posibilidades de futuro completamente abiertas a todo el que se lo trabaje. Tampoco aquello de libertad para el bien y no para el mal. Si libertad, ha de abarcar todo, y elegir el mal contra todo lo previsto es lo que obliga a hablar de libertad. Puede que libertad sea en el fondo poder plantarse a Dios y negar su promesa. Unido con todo lo de libertad, ¿creemos que se dan personas realmente malas, o son todo limitaciones, fallos, equívocos, enfermedades y obsesiones, que sirven de parapeto para no llegar a admitir la maldad?

                 Con esta especie de pos-modernismo, o más bien pos-todo, pocos creen limpiamente en una libertad personal capaz de introducir novedades en la vida propia o ajena. Están más claros y evidentes los condicionamientos continuos. Los hay genéticos y educacionales, familiares o grupales, culturales y lingüísticos, y muchos más que prolongarían una lista interminable. Está tan claro, resulta tan indiscutible, que nadie lo cuestiona y todos partimos de que así es y así nos parece. Tampoco nadie renuncia de primeras a aceptar una cierta libertad en los humanos, pero con menos seguridad y con poca concreción. Resulta difícil precisar con rigor dónde reside esa libertad para defenderla. Incluso, muchos agregarían unas ciertas fuerzas oscuras, sin nombre exacto y sin control, cercanas a lo que siempre se ha dado en llamar “destino” o “demonios”.

                No es entretenimiento intelectual reflexionar sobre la libertad. Por el contrario, sigue siendo decisivo para cuanto hacemos, decimos y pensamos. ¿Qué hay de la libertad religiosa, en qué consiste para todas las religiones? ¿Qué de la nuestra como miembros de la Iglesia Católica, en la que es tan patente y presente la autoridad? Temas de delincuencia, desadaptación, enfermedad, malicia, rozan siempre la libertad. Las respuestas que encontremos nos abren camino para reaccionar y resolver socialmente esas cuestiones. Muchos problemas actuales, de los que salen todos los días en los medios, exigen reflexionar mucho más despacio y con mayor rigor temas que damos por resueltos y evidentes. Sobre todo, no resolver o responder con esquemas fijos y falsos que casi nunca se alejan del simple palo y zanahoria.

                ¿Y el pecado, cómo queda, si afinamos bien en el asunto de qué es y cómo se ejerce la libertad? Incluso el perdón y la venganza, ¿potencian, ejercen o dificultan la libertad de las personas? “La verdad nos hará libres”, más libres. Lo ajustado en la percepción y conocimiento de la realidad, ¿nos ata y condiciona o nos desprende y libera? La libertad quizá se conquista poquito a poco, pero será desde alguna plataforma, desde algún punto de despegue. ¿Desde qué lanzadera propia, nuestra personal, nos abrimos a la libertad?

                 1ª lec del libro de Josué. Con Jc, S (1 y 2) y Re (1 y 2) forman el conjunto de la “historia” de Israel, vista por autores deuteronómicos. En el conjunto de la Biblia hebrea son llamados “profetas anteriores”. Esta designación se distancia ya de lo que nosotros solemos entender por historia y asigna a esta primera una tarea de orientación, intelección y prospección para el resto de la historia. El libro de Josué presenta la conquista de la tierra prometida como un paseo triunfal del pueblo que avanza y conquista. (Recordemos la de Jericó, Jos 6.) La realidad habría sido bien diferente (Jc 6), y en la misma escritura quedan indicios de pactos y alianzas como forma de apropiación de esa tierra (Rt). El texto de hoy plantea una propuesta de Josué. Una elección libre. Se trata de elegir al Señor, el que nos ha sacado de Egipto y nos ha traído hasta aquí o abandonarle. Es el Dios de la alianza, y elegirlo significa también atenerse a las consecuencias de esa elección. El pueblo elige al Señor. En el evangelio de hoy, los discípulos eligen seguir a Jesús o abandonarle.

                2ª lec de Efesios. Prosigue la carta presentando la vida nueva del bautizado, la vida del Reino de Dios que ha de adelantar. Hoy quiere plantear la relación del hombre y la mujer y se sirve para ello de la referencia a la relación de Cristo con su Iglesia. Por mucho que intentemos suavizar estas palabras hoy para que no chirríen tanto con nuestra cultura, creo imposible suprimir la superioridad de Cristo sobre la Iglesia, aunque muy correctamente veamos a esta como cuerpo y prolongación real del mismo Cristo. Cristo lo abarca y abraza todo y no veo posible ninguna igualdad. Y para la vida de hoy, ese puede ser uno de los principios fundamentales. Nos queda la verdad de que de Pablo a hoy hemos ido descubriendo muchas verdades de la relación hombre-mujer que él no podía ni sospechar.

                3ª lec, final del cap 6 de Jn. Terminado el discurso del “pan de vida” y sus consecuencias eucarísticas, viene el escándalo y el abandono de los discípulos. Escándalo de que Jesús sea “verdadero pan de vida” y escándalo de que esa vida llegue a la comunidad en forma de pan y vino y no se noten sus efectos. Jesús no coacciona, más bien facilita la salida, al recordar expresamente a los doce que pueden dejarle. Hay alusiones al que le va a entregar, porque no era de los que creen en él, y una confesión de fe de Pedro en nombre de los doce, diferente y similar a las que los sinópticos ponen en su boca. En estos, como en Juan, esta confesión sigue al relato de la multiplicación de los panes (Lc 9, 20) 

UNA POSIBLE HOMILÍA

                Hemos de intentar recordar todo lo que Jesús nos ha ido diciendo estos domingos sobre el verdadero pan de vida que es él, y no el maná del desierto. Que quien come su carne y bebe su sangre se une a él y tiene (en presente) la vida eterna y la unión con el Padre. Tras escuchar todo eso, muchos discípulos dicen: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?” Y ¿nosotros? ¿Hay algo de lo que dice o hace Jesús que nos resulte duro? Sería grave que nada. Es muy posible que la costumbre de oír evangelios y cosas de Jesús haya ido suavizando todas sus aristas y nos haya convertido el anuncio del reino en un discurso morigerado, lleno de pensamientos y propuestas convencionales que a nadie estorban. Duro es este discurso. ¿Qué es lo que más nos incomoda o escandaliza de Jesús? Esperamos muchas cosas de él, para nosotros o para el mundo, que nunca llegan. ¿O ya no nos escandaliza que pidamos cosas en la oración y nunca llegue otra cosa que el Espíritu Santo? ¿Ya no nos escandaliza el dolor y el grito de los inocentes, el hambre de casi tres cuartas partes de la humanidad, mientras el pan y los peces se desperdician o sirven a lo más de abono? ¿No esperábamos más de Jesús y su Espíritu en la Iglesia tras el concilio? ¿Más de nosotros mismos en la reforma eclesial y parroquial?

                Nos hemos acostumbrado demasiado fácilmente a que Jesús, carne y hueso nuestros, sea la puerta a Dios, su ungido, “el auténtico pan para sacar adelante la vida”, caído de Dios mismo. Y, por lo visto, nos hemos acostumbrado a que poseemos, ya en presente, ahora, la unión con Cristo -a través del pan y el vino- y la vida de Dios que es vida eterna. ¿No es duro y escandaloso que apenas se note? ¿Dónde está la imparable fuerza de su resurrección, su Espíritu que grita constantemente ‘Padre’, su entrega incondicional y sin medida, en estas nuestras tristes, pecantes vidas que se reúnen con otras similares en comunidad? Para tanto vino nuevo y exquisito, Espíritu y vida, ¿qué es de nuestros cuerpos, nuestra carne, tan esperados odres nuevos, rostros resplandecientes de la belleza de Dios (2Cor 3, 18)? Es duro adaptarnos a tanta contradicción, sin llegar a descubrir que la verdad está de parte de Jesús y sus promesas y no de nuestra parte y nuestro realismo. ¿Para qué tanta Eucaristía, si seguimos así desde siglos? ¿Para qué el esfuerzo, si es el Padre quien nos dirige a Jesús? ¿“Quién puede hacerle caso” a todo ésto?

                Casi parece destilar algo de escepticismo la primera parte de la respuesta de Pedro en nuestro nombre: “Señor, ¿a quién vamos a acudir?”. Hemos hecho muchas pruebas. Que si la revolución, que si el orientalismo, que si la sexualidad, que si la realización personal, que si los grupos, que si la democracia, que el testimonio. ¿Qué queda? ¿Qué nos salva? Déjame que hoy te diga, Señor, que llevo mucho contigo, y que me da un poco de pena no haber llegado tan lejos, donde tu voz me sonaba. Deja que me acoja a las palabras de este Pedro que siempre se nos adelanta, y que te diga que tus palabras me han dado vida, mucha vida, me han alegrado el corazón cuando las tinieblas impenetrables. Me han dado tanta vida que no logro agotarla ni queriendo, y que me durará tanto que me salvará siempre. Tanta vida, tanta esperanza de vida, tanto gusto de notarte cerca, no puede ser sino que tú eres -y lo digo así- el Santo de Dios, el que lleva entre nosotros su marca y consagración, el Dios con nosotros del Testamento anterior. Sé que eres Jesús, entrañable y querido, a quien jamás quisiera abandonar y que sé que nunca me abandonarás. Que “el pensar si te irás, me causa un terrible miedo, de si yo sin ti me quedo, de si tú sin mí te vas”.

                 J. Javier Lizaur

ORAR CON EL EVANGELIO. (Jn. 6. 60 – 69)

  • DOMINGO XXI  T.O.  – B –  (Agosto 23 – 2009)

 

  • ¿También tú quieres irte?…
    son palabras del Evangelio de hoy que yo creo nos interpelan…
    No basta haber tomado un día la decisión de seguir a Jesús. Es necesario luego ser fieles día a día, ante lo fácil y lo difícil, en ese seguimiento.
    Bastantes de los que empezaron a seguir a Jesús, más tarde “ya no andaban con Él”.
    Hoy son much@s l@s que han abandonado la práctica dominical, se han alejado de la Iglesia y
    se han organizado la vida de otra manera.
    Por eso, es bueno que escuchemos de nuevo las palabras de Jesús:
    ¿También tú quieres irte?,
     
    ¿Tenemos tentación de abandonarlo?… 
    Hoy es bueno que pensemos un poco: ¿A dónde iríamos?, ¿Quién nos daría la fuerza, el aliento, la luz y la esperanza que Tú Jesús nos das?.

                            

  •                     ORACIÓN

 

  • A TI, Jesús te decimos con las palabras de la canción:
    SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS?,  TU TIENES PALABRAS DE VIDA ,
    NOSOTR@S HEMOS CREÍDO QUE TÚ ERES EL  HIJO DE DIOS.
    Seguirte a ti, Jesús, no es nada fácil…
    Pero a pesar de todo, creemos que tu Aliento
    “llena el universo” que con admirable cuidado guía el curso de los tiempos.
    Que “está presente a esta evolución” de la verdad, la justicia y el Amor.

 

  • “El Espíritu  es quien da vida”, nos repites una y otra vez:
    Es el Espíritu de Dios que Tú, Jesús de Nazaret, sentías sobre ti:
    El que te había “ungido” a ser buena noticia para los pobres.
    El  que te había enviado a liberar a los oprimid@s
    El que te hacia volver la vista a los ciegos de egoísmo y  maldad.
    El que te abría el corazón para perdonar como el Padre perdona.

 

  • Jesús del Espíritu Santo:
    Que tu Espíritu nos ayude a escuchar,
    debajo de los hechos de vida, el amor del Padre.
    Que tu Espíritu de vida nos dé a conocer y respetar los derechos humanos.
    Que tu Espíritu de libertad nos ayude a proponer, nunca  imponer, tu verdad.
    Que tu Espíritu de justicia nos fortalezca a favor de los débiles.
    Que tu Espíritu de discernimiento nos aporte luz para descubrir tu voluntad.
    Que tu Espíritu de Amor nos haga considerar a cada persona,
    como una perla preciosa.
    ¿También  tú quieres irte?…

 

  •               Z U R I Ñ E

 

COMUNICADO DE LA XII ASAMBLEA GENERAL DE LA HOAC

Bajo el lema “Para evangelizar el mundo obrero y del trabajo, humanicemos la cultura”, nos hemos reunido más de 800 militantes para orar, reflexionar, dialogar y tomar decisiones sobre nuestra tarea y misión en los próximos años, teniendo en cuenta la situación actual del mundo obrero y del trabajo, de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia.

Nos acompañaron los Obispos D. Atilano Rodríguez, Consiliario de la Acción Católica Española, D. Antonio Algora, Responsable de la Pastoral Obrera Española, D. Antonio Cerro, de Coria Cáceres y  D. Elías Yanes, Arzobispo emérito de Zaragoza; representantes de los Movimientos de Acción Católica Española y de otros Movimientos laicales; representantes del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC) y Movimientos de Europa y de Latino-América.

En nuestro proceso de oración, reflexión y diálogo hemos tenidos presentes a nuestros compañeros, hombres y mujeres, que siguen padeciendo la injusticia, agravada por la actual crisis, de un mercado de trabajo convertido en una selva: a los parados, a los sin techo y excluidos; a los jóvenes sin esperanza; a los pensionistas y jubilados que viven con un salario de miseria; a las mujeres marginadas en el mundo del trabajo por su género y en muchos casos obligadas a  renunciar a la maternidad o incluso a abortar, si desean que les renueven su contrato; también a las mujeres asesinadas, víctimas de la violencia machista, al ser consideradas como seres humanos de segunda categoría; a los precarios; a los que el sistema laboral les impide compartir trabajo y familia, trabajo y compromiso social, trabajo y formación, trabajo y descanso, trabajo y vida… Tenemos presentes a nuestros hermanos víctimas de los accidentes laborales, esa lacra que no se quiere erradicar, y a sus familiares. Recordamos a nuestros hermanos inmigrantes, a los que se han quedado sepultados en el mar y a los que comparten nuestros barrios y nuestras calles, muchos de ellos sin papeles, por lo que se les niegan sus derechos más básicos como personas; somos conscientes de que algún día se nos juzgará por la situación de hambre y miseria que padecen muchos países y que está en el origen de este éxodo humano.

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Como impulsar las CEBs en el hoy de América Latina después de Aparecida

REDES CRISTIANAS 18 AGOSTO 2009

CEBS

Parroquias

• Motivar a los sacerdotes (párrocos) y religiosas acerca de las CEBs. Tener mayor conocimiento.
• Revisar, refundar las CEBs existentes y crear nuevas.
• Redescubrir la identidad y compromiso de las CEBs.

• Cuidar de las celebraciones: sacramentos y celebración de la Palabra de Dios como elementos dinamizadores.
• Tener en cuenta la importancia de las CEBs dentro de la iglesia como el proyecto de Jesús para ser discípulos y misioneros.

• Motivar a las comunidades (CEBs) para hacer agentes evangelizadores en toda la parroquia.
Diócesis

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LA ORACIÓN ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIÁN.

Relectura para una "nueva" espiritualidad 

José Arregi 

Oh alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón.
Dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para cumplir tu santo y veraz mandamiento 

                Propongo un comentario sencillo y libre de esta "oración ante el crucifijo de San Damián" de San Francisco de Asís. Sugiero, nada más, una relectura de este bello texto hoy y aquí, unas meras indicaciones de lectura desde nuestra actual situación cultural y espiritual.

La oración se conserva en la lengua materna de Francisco, el italiano incipiente de la época. Resulta sugerente el hecho de que las únicas oraciones del Poverello que se conservan en italiano son ésta y el Cántico del Hermano Sol: la una nos evoca los inicios vacilantes de su búsqueda espiritual, la otra sus últimos años y meses en la tierra, cuando funde su último aliento con el de todas las criaturas en alabanza del Dios de la vida, como una alondra que no cesa de cantar mientras vuela y sube más y más. Ambas tienen una honda relación con aquella bendita capilla de San Damián, a las afueras de Asís. En ambas, Francisco se expresas desde lo más profundo y personal. Habla de lo que busca y vive, de lo que sufre y goza, y lo hace en la lengua que hablan sus entrañas.

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Legado de la crisis: ¿cuál es el mejor sueño?

Atrio

14-Agosto-2009    Leonardo Boff

La crisis actual está destruyendo el horizonte de esperanza de gran parte de la humanidad, especialmente de los jóvenes. Hay un vacío de sueños y de causas capaces de movilizar a las personas. Miguel d’Escoto, Presidente da Asamblea General de la ONU, decía recientemente, siguiendo a J. Stiglitz, Nóbel de economía: «El legado de esta crisis será una batalla de alcance global en torno a ideas, mejor dicho, en torno a cuál sueño será mejor para la humanidad y para la Tierra».

Por lo general todo comienza desde abajo, de algo que parece insignificante pero que está en la dirección correcta y trae consigo las potencialidades de lo nuevo. Estas eran las ideas que me venían a la mente cuando participé del 12 Encuentro Intereclesial de Comunidades Eclesiales de Base en Porto Velho, Rondonia, a mediados de julio. Había más de tres mil personas, representantes de las cerca de cien mil comunidades, venidas de todos los rincones de Brasil. Mediante buenas ayudas, se prepararon durante tres años, estudiando los problemas ecológicos y sociales de la Amazonia. El tema se formuló así: «Del vientre de la Tierra, el grito que viene de la Amazonia».

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Tamayo y Masiá en la UIMP

15-Agosto-2009    Atrio

La semana pasada, dos coloboradores nuestros, Juanjo TAMAYO y Juan MASIÁ, han intervenido en sendos cursos de la UIMP en Santander. Sus intervenciones siguen insistiendo en esa actitud de diálogo con la ciencia y el mundo modeno que debería tener los católicos si quieren ser en el futuro fermento de nueva sociedad y no gueto fundamentalista. Reproducimos el resumen de sus intervenciones según los presenta el mismo gabinete de prensa de la universidad.

Juan José Tamayo reclama que la reforma de la Ley de Libertad Religiosa suponga la “igualdad de todas las religiones”

Publicado por

Gabinete de Comunicación

el Agosto 10, 2009 en Notas de Prensa.

Afirma que el espacio público en España está “cargadísimo” de símbolos religiosos católicos y considera que el “exceso” genera “rechazo”

Santander, 10 de agosto de 2009.- El director de la Cátedra de Teología y Ciencias de la Religión de la Universidad Carlos III, Juan José Tamayo, ha reclamado hoy que en la futura Ley de Libertad Religiosa “se pase de la libertad” de culto a “la igualdad de todas las religiones”, eliminando así “el reconocimiento de privilegios y derechos para una religión a diferencia de las demás”, dijo, refiriéndose a la confesión católica.

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El consumo de la felicidad

Emilio Puchol
José María García Bresó
Miembros del Movimiento DaleVuelta-Bira Beste Aldera
Movimiento por el Decrecimiento  

La búsqueda de la felicidad se presenta como premisa universal del pensamiento humano. Eliminar el dolor y persecución del placer son propuestas centrales en la vida humana. Una de las maneras establecidas formalmente para su consecución es el intento de cubrir las necesidades. Al menos así queda expresado cotidianamente: “tener mis necesidades cubiertas, no pido más”. Sin embargo lo que suele aparecer es lo que podemos llamar un  más allá de las llamadas necesidades biológicas como exigencias de la vida orgánica para la supervivencia. Sería difícil establecer lo que se llama “necesario” en nuestra forma de vida contemporánea y desde ahí se pueden abrir muchas preguntas: es necesaria una vivienda pero quizá no sea necesario poseer una gran mansión, es necesario un medio de transporte pero es posible que no sea necesario un coche de alta gama, es necesario alimentarse pero probablemente no sea necesaria la nueva cocina de Ferran Adriá para satisfacer el hambre… Es decir, lo que se plantea es que eso que se llama necesidad, en el ser humano, en el ser que habla,  tiene un más allá, algo que no es exactamente lo “natural” de la necesidad. El león acecha la presa cuando la necesidad le apremia, salta sobre ella y la devora y luego dormita hasta volver a sentir hambre. En la época de celo se aparea y luego espera hasta que el ciclo se repita. Lo que nadie ha visto, de momento, es a un león haciéndose la permanente de la vedeja.

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