A las puertas. XXIX Congreso de Teologí­a

 Tema: El cristianismo ante la crisis económica
  Fechas: Del 3 al 6 de septiembre
  Lugar: Salón de Actos de Comisiones Obreras
  C/ Lope de Vega, 40 – 28014 Madrid
  Matrícula: 34 € todo el congreso + actas incluidas

. EXPERIENCIAS

. MESAS REDONDAS

. PONENCIAS:

1. La crisis económica: causas y consecuencias.
Arcadi OLIVERES
2. Los sectores más vulnerables de la crisis.
Paloma de VILLOTA
 

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A las puertas. XXIX Congreso de Teologí­a

 Tema: El cristianismo ante la crisis económica
  Fechas: Del 3 al 6 de septiembre
  Lugar: Salón de Actos de Comisiones Obreras
  C/ Lope de Vega, 40 – 28014 Madrid
  Matrícula: 34 € todo el congreso + actas incluidas

. EXPERIENCIAS

. MESAS REDONDAS

. PONENCIAS:

1. La crisis económica: causas y consecuencias.
Arcadi OLIVERES
2. Los sectores más vulnerables de la crisis.
Paloma de VILLOTA
 

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Domingo 6 de septiembre – XXIII del ordinario

Lecturas
Is 35, 4-7ª  
Sal 145, 7-10  
St 2, 1-5  
Mc 7, 31-37
 

PRIMERAS REFLEXIONES EN TORNO AL CONJUNTO DE LAS LECTURAS

                Nuevamente vemos a Jesús en el evangelio, haciendo esos prodigios que llamamos milagros y que el evangelio de Juan prefiere presentar como signos. La figura de Jesús nos gustaría limpia y sencilla, casi de puro diseño, y no lo es tal. Hemos de aceptarla más próxima a un ambiente popular milagrero, confuso y nada nítido. Hoy le vemos en el evangelio ateniéndose a los estilos y ‘escenificaciones’ de los curanderos prodigiosos de su tiempo: retirar al que será objeto del milagro, tocarlo, actuar en él con elementos físicos de intermediación –saliva, barro-, gritar al cielo, hablar en imperativo. Jesús, en pleno papel de curandero excepcional. Nosotros somos ya más racionalistas, creemos poquísimo en los milagros, sabemos de la fijeza de las leyes naturales y de la escasa posibilidad de intervención directa de Dios en ellas, disponemos ya de cuatro ideas sobre enfermedades y psicología y desmontamos con facilidad los milagros numerosos y múltiples de los evangelios. Pero no podemos negar en absoluto que Jesús fue visto por todos en su historia como hacedor de milagros y prodigios, y como exorcista eficaz. Y que él aceptó ese papel (y no el de Mesías, por ejemplo). Este Jesús pobre y popular, propenso a ser confundido con sanadores y exorcistas de su tiempo, es el nuestro. No el que a nosotros nos gustaría o nos resultaría cómodo, sino el que realmente fue y “pasó por uno de tantos”. Los milagros son prácticamente imposibles de presentar con algo de coherencia en la física actual, en un plan de acción de Dios en la historia, -que solemos designar como “providencia”-, finalmente en un Dios vivo y verdadero, pero legitimable en nuestro mundo; omnipotente e inmanente, fundamento de todo y de toda libertad. En el ambiente que rodeaba a Jesús nadie los discutía y eran signo de autoridad y de cercanía a otros poderes importantes, fueran diabólicos o divinos. Jesús hizo signos y prodigios de este estilo, pero sería difícil fijar cuántos, cuáles, dónde y de qué manera, o pretender separar unos de otros como más auténticos o más imaginarios, si todavía nos sirven tales divisiones.

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Año sacerdotal. Pero ¿qué tipo de sacerdote?

Redes Cristianas

Juan Cejudo Caldelas, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

Llama la atención que el Papa actual declare del 19 de Junio de 2.009 al 19 de Junio de 2.010 año sacerdotal y nos ponga como ejemplo a imitar un sacerdote declarado santo: San Juan Mª Bautista Vianney, nacido en 1.786, especialmente famoso por sus horas dedicadas al Sacramento de la Confesión, hoy casi en desuso para la mayoría de los fieles.
El problema de la falta de sacerdotes y religiosos en la Iglesia es terrorífico.
En Europa la edad media de los sacerdotes está en los 68 años y en España en los 65. Igual problema ocurre entre los religiosos y las religiosas que se ven abocados a traer “refuerzos” de países africanos o asiáticos para poder cubrir las vacantes necesarias.Ya me dirán ustedes qué pasaría si en cualquier colectivo profesional: maestros, policías, personal sanitario, bomberos etc…el promedio de edad estuviera en torno a esas edades de 65-68 años: estarían abocados al fracaso y al fin de la profesión.

 

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LA MORAL, ÚLTIMO REDUCTO

 FE ADULTA

Enrique Martínez Lozano

La pureza ha sido una cuestión que ha preocupado mucho a las religiones. Es posible que, en un inicio, guardara relación con los tabúes sociales, con los que nuestros antepasados –como nosotros hoy, por otra parte- buscaban mantener a raya todo aquello que les producía recelo o temor. 

 Pero lo cierto es que la clase religiosa se arrogó, desde el principio, la potestad de decidir sobre “lo puro y lo impuro”, con lo que adquirió un poder casi absoluto sobre la vida de los humanos. No en vano decidir sobre lo que es puro o impuro implica un dominio sobre la conciencia, y una conciencia sometida es lo que busca todo poder autoritario. 

 Por eso, cuando alguien se atrevía a desafiar cualquier norma de pureza, incluso la más pequeña, era visto como una amenaza por la autoridad religiosa, que rápidamente invocaba la voluntad de Dios y amenazaba con el castigo, la excomunión o la condena eterna. En un rígido sistema de normas, no podía permitirse el incumplimiento de la menor de ellas, porque eso equivalía nada menos que a poner en cuestión el sistema mismo.

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Parábola del buen agnóstico

ATRIO

26-Agosto-2009    Mario Cervera

 

 Vuelve a aparecer en Atrio una estimada reflexión de este joven biólogo, teólogo y educador. Ojalá, en esta comunidad abierta de personas en búsqueda de sentido en lo profundo de lo humano, en la que dominan los años, no nos falte nunca savia joven, tanto en autores como en lectores y comentatistas…

«Una joven mujer bajaba de Jerusalén a Jericó, huyendo de su marido, con el que la conviencia estaba resultando imposible. Éste consiguió alcanzarla y después de desnudarla y golpearla, se fue dejándola medio muerta.

Se fue recuperando con el paso del tiempo, tanto física como anímicamente, después de separarse de su marido.

Unos años después conoció a un hombre del que se enamoró y después de un tiempo de amistad éste le propuso compartir la vida y formar una familia.

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Domingo 30 de agosto – XXII del Tiempo Ordinario

Lecturas
Dt 4, 1-2. 6-8
Sal 14, 2-5
St 1, 17-18. 21-22. 27  
Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23

 

 

IDEAS SUELTAS

 

                Coincidiendo con los textos de hoy, volvería sobre el tema de la “interiorización”. Quiero decir, una especie de movimiento hacia la apropiación personal o el rechazo de las cosas que nos llegan desde fuera. Algo más que personalización, pues lo fundamental reside en que sea en el interior, que guarde dentro de ella misma lo fundamental e importante de todo lo que recibe. Para mí que uno de los males graves de nuestra religión, de la que hemos recibido y que usamos habitualmente, está en que casi todo ha quedado o es exterior a la persona. Por el interior, pocas veces echábamos un vistazo. Hemos ido a misa, nos hemos confesado, hemos afirmado con rotundidad nuestra fe católica, hemos obedecido a las autoridades eclesiásticas, pero desde fuera y como porque sí. Sin razonarlo mucho, sin hacerlo nuestro; algo sin la base precisa de contraste y experimentación, en todos y cada uno. No nos hemos atrevido a hacer juego con nuestra fe y no hemos podido descubrir bien qué juego da. De respetarla, no la hemos probado. (Quizá un ejercicio clarificador fuera la constatación de cosas en las que hemos creído y ahora ya no creemos, con sinceridad, aunque nos quedemos desnudos.) Conseguir que nuestras ideas, intenciones, valoraciones de la vida nos salgan y pasen por las tripas. Que en nuestro interior se hayan ido asentando unas bases firmes de todo lo que sale hacia fuera por los labios, pero tiene su terreno en el corazón. Que dentro de nosotros manen nuestras propias fuentes. Que nada de cuanto exteriorizamos  deje de pasar antes por el cedazo interior que criba cuanto le llega y sabe establecer un mínimo de valoración personal de todo lo que cree y lo que espera.

                La superficialidad general que arrastramos y provocamos tampoco favorece la propuesta. No se lleva pensar y dar vueltas a las cosas. Y, sin embargo, sus intríngulis son cada vez más evidentes. Quizá su misma complejidad nos acobarda y nos mueve a no dar vueltas ni pensar. Su abundancia misma nos anonada. Y con la facilidad y escaso sentido crítico con que nos hemos tragado cantidad de afirmaciones, e importantes, las rechazamos ahora sin más análisis. Es costoso pensar. Y no digamos conversar sobre cosas pensadas, no sobre ocurrencias. Suena a aburrimiento. ‘No me rayes’, ‘no me des la charla’. La vida es diversión, jolgorio y finde. Quizá. Pero hay quienes prefieren pensar. Les parece una de las más dignas actividades humanas, que sin llegar a permanente, resulta imprescindible. El reino de los cielos es semejante a una mujer trabajando la levadura, a un pastor que pierde una oveja, a una perla, a una luz. Y bien, está claro. Pero siempre, después de escuchar, hay que pensarlo, pues ni es perla, ni oveja, ni levadura, ni nada de lo dicho.

                Viene muy bien que otros piensen a la vez que nosotros o con nuestros temas. Presta lucidez y seguridad. Ayudaría muchísimo hablar de aquello precisamente de lo que no se suele hablar: tener que buscar y colocar palabras ante los demás obliga a pensar. Que no sea el hablar oficial, lo que todos hablamos a todas horas. Abriría luces insospechadas de vida y experiencia. Hablar más de lo que no solemos nos acerca de nuevo al interior propio. Lo que menos frecuentamos y menos expresamos con un poquito de verdad ante los demás resulta ser nosotros mismos. Asomarse a nuestro interior y ver qué bichos ciegos andan por ahí. Algunos serán probablemente demonios. Otros, estrellas silenciosas, rastros de luz incierta, heridas de amor y de Dios. ¿Se corresponderá lo que encontremos por ahí dentro con lo que presentamos por fuera? Nuestro rigorismo hirsuto y nuestra alegre permisividad, ¿dónde tendrán sus raíces? Y¿si todo está flotando en el aire y carece de raíces? Habremos de ir echando cabos y anclas, buscando su espacio en la inteligencia y la emoción a tantas, o tan pocas pero ricas, expresiones de fe, para que tengan su asidero, su asentamiento en lo hondo de nosotros mismos. Descubriremos, con el evangelio de hoy, que lo que pueda manchar o estropear a la persona nace del interior y no de nada que venga de fuera. Un interior bien rico da peso y legitimidad a toda nuestra vivencia religiosa.

                 1ª lec del Dt, (“segunda ley”), libro que prolonga la memoria de la ley en cualquier presente. Para sus autores, la ley y el amor al Dios de la alianza son la salvación siempre actual de Israel. Un reto para todos los pueblos: quién de ellos tiene un Dios tan cercano y una ley tan justa. Esta ley la descubrirá Jeremías más cercana todavía: la llevarán en sus mismos corazones quienes crean y no necesitarán de nadie que se la enseñe (Jr 31, 33-34).

                2ª lec. Comienza hoy la lectura en segundo lugar de la carta de Santiago. Nos acompañará durante cinco domingos. Pertenece la carta con claridad a la corriente judeocristiana y está colocada bajo la autoría de Santiago, nombre que no corresponde realmente a ninguno de los dos Santiagos de la lista de los doce. Tampoco quizá al Santiago que figura como “pariente del Señor”. A quienes se dirija la carta aparecen como cristianos algo desanimados y decepcionados después de su conversión. El centro de la carta es aquello de que “la fe sin obras está muerta”. Dentro de las obras, la atención a los pobres. En el texto de hoy, recuerda que la Palabra escuchada hay que ponerla en práctica. Y concreta ese poner en práctica en la atención a viudas y huérfanos –estereotipos del abandono social del momento- y en apartarse del mal de la sociedad que nos rodea.

                3ª Ev de Mc. El texto quiere recoger la postura de Jesús respecto a las tradiciones. En los versos 8-13 recoge una en relación a los propios padres, pero no queda en el texto de hoy. Todos los profetas – el texto que cita es de Isaías (29, 13)- clamaron contra el vacío, el formalismo, de tantas tradiciones religiosas. Es un peligro constante de todas las religiones y en todos los tiempos, ir quedando reducidas a un cascarón vacío. Este evangelio de hoy está en línea con el texto de St, que hemos escuchado como 2ª lec. Por otro lado, el Ev de hoy contiene un largo paréntesis, con unas pormenorizadas explicaciones. Son buen indicio de que todo el evangelio de Mc está dirigido a cristianos no judíos, que desconocían las costumbres de Israel. Interesante la enumeración que ofrece de “pecados” (12). Pueden ser los que tenía en cuenta la primitiva comunidad para la que Mc escribe. 

 

PARA UNA POSIBLE HOMILÍA

 

                La coherencia completa entre lo que decimos o hacemos y lo que pensamos, al igual que la simple armonía del conjunto, más debe ser una meta y un sueño que una realidad verificable. Lo habitual suele ser la incoherencia y desarmonía en nuestro vivir. Pero no debemos renunciar a que sean meta e ideal que perseguimos de continuo. Muchísimo más en lo religioso, que debiera ser un campo sólo para la verdad. De cada uno y de todos.

                Un repaso superficial de nuestra vida nos servirá para estar atentos en este asunto de la verdad de cuanto hacemos. Valdría para nosotros “hablan de paz, mientras preparan la guerra”, hablan de democracia cuando nunca la ha querido para ellos, hablan de aborto mientras echan del trabajo a embarazadas. A mí qué todos vuestros cultos de domingo y reuniones de entre semana -dice el Señor-, si orilláis a los ancianos, desconfiáis del extranjero, y no tenéis en la seguridad social a la chica de casa. Guardamos vigilias y ayunos, la hora para la eucaristía, y salen de nuestros labios chismes y calumnias como para emparedar media ciudad. Nos ven acudir a adoraciones y novenas, a cementerios y capillas, quienes tienen constancia de nuestra facilidad para la mentira, nuestra mano ancha para asuntos de dinero, nuestros olvidos de la gente misma de casa. Defendemos la familia, y la monogamia más estricta, condenamos el divorcio, siempre sin citar cómo viven nuestros hermanos, hijos y sobrinos, y sin intentar un diálogo serio que nos lleve a buscar salidas nuevas y cristianas. Nos enfadamos mucho si alguien cuestiona si Jesús tuvo hermanos, pero ni leemos nada ni nos molestamos en investigar, aprovechando a estudiosos. ¿Qué entendemos cuando hablamos -y no digamos los más jóvenes- de “santo sacrificio”, “estado de gracia”, transustanciación, votos a Dios, infalibilidad, y muchos otros términos que usamos dogmáticamente, pero de los que no sabríamos explicar con coherencia, en lenguaje actual, ni una palabra? ¿Cómo saber sustituirlos y explicarlos de forma que digan algo real de la vida de hoy? ¡”El templo del Señor, el templo del Señor”! (Jer 7)                Muy peligroso también pretender tanta  autenticidad que olvidemos lo inconstantes que somos, lo débiles que resultamos. Que tenemos un como derecho a equivocarnos, a no ser coherentes del todo, a acercarnos a Dios precisamente porque somos así, porque se nos escapan por los labios cosas que ni piensa nuestro corazón. Hemos de aceptar hasta eso: que no somos tan fieles como para asegurar que todo lo de nuestros labios (ojos, manos, pies) ha nacido del corazón. Será básico ni negarlo ni disimularlo. Lo peor que sale del corazón es precisamente la capacidad de engaño, la falta de sinceridad, para reconocer que no todo lo que brota de nuestro corazón es bueno. Y al mirar a los demás, seremos más justos o más buenos. Los hermanos, si parecen sucios, es por fuera: el corazón se lo ha cambiado Dios. 

               Las tradiciones, por importantes que parezcan,  sirven si expresan algo interior. Eso interior, si auténtico, también acabará por modificarlas. Lo de fuera no mancha, aunque escandalice mucho. Lo de fuera impresiona a quienes viven en el ‘fuera’ de la superficie. Lo que ha de importar a todos es el corazón. Lo más importante se fragua en el interior. Lo que da calidad a nuestras acciones surge de dentro de nosotros. Y la meta de “tener un buen corazón”, en apariencia tan simple, encierra todo el saber cristiano y humano, es garantía de conciencia recta, y cumple las expectativas de Dios sobre nosotros. Él no pide más, él no se queda en lo exterior, pues es quien de verdad nos sondea y nos conoce (Sal 138). ¡Dichosos los de corazón limpio que con tal mirada verán a Dios!

                 En los textos del domingo VI escuchábamos que los leprosos habían de gritar, al acercarse: ¡Impuro, impuro! (Lev 13, 44-46). Eran impuros por fuera. Quedaron limpios por la palabra de Jesús. Por fuera. Uno quedó limpio hasta el corazón y por eso fue a agradecérselo al Señor (Lc 17, 11-19). Ezequiel anuncia cosas tan increíbles como “os daré un corazón puro con un espíritu limpio. Arrancaré vuestro corazón de piedra y os daré un corazón de carne” (36, 26).

 

                 J. Javier Lizaur

ORAR CON EL EVANGELIO: (Mc.7, 1-8, 14-15, 21-23)

*                  DOMINGO  XXII  T. O. – B –   (Agosto 30 de 2009) 

* Jesús en un encuentro con los fariseos les dijo estas palabras del profeta Isaías: “ESTE PUEBLO HONRA DE LABIOS AFUERA, PERO SU CORAZÓN ESTÁ LEJOS DEL MÍO”.
           
Son palabras que nos viene bien meditar. ¡Qué fácil es honrar a Dios con los labios, cantar estrofas admirables, pronunciar peticiones conmovedoras y, al mismo tiempo tener el corazón distraído y ocupado en otros deseos, intereses y preocupaciones!.
            ¡Qué fácil es participar en una misa y salir del templo sin habernos comunicado  con Dios.!.
            ¡Qué fácil escuchar  las lecturas y la predicación del sacerdote, sin haber dejado penetrar la Palabra de Dios en nuestro corazón!…

 

                                  O R A C I Ó N 

*           Señor Jesús:
Tu Palabra hoy invita a la sinceridad más profunda:
nos introduce en el interior de nuestra conciencia;
allí donde surgen las ideas y las intenciones,
allí donde nuestra libertad decide nuestro ser y nuestro hacer;
allí donde se piensa en un proyecto de vida verdadero,
allí donde unimos o rompemos nuestra identidad y coherencia personal.

*          En la vida real, Jesús del Evangelio, cuidamos poco  la vida interior.
            Jesús de la libertad, necesitamos a nivel personal:
            entrar en nuestro interior y repasar nuestras convicciones profundas;
            Preguntar a nuestro corazón qué siente ante la vida, ante los hermanos…
            Ver si entendemos de verdad tu evangelio, tu Buena Noticia.
            Meditar tu vida, tu comportamiento religioso, tu compromiso social…
 

*           Señor, hoy nos adviertes que el mal está en el corazón, 
            no en las obras externas.
            Danos la fuerza de tu Espíritu para sanar nuestro interior
 

*           Señor, has plantado en nuestro corazón tu Palabra.
            A través de ella orientas y diriges nuestra vida..
           
            
Danos la inspiración y la sensibilidad necesarias
            para discernir tu Voluntad.
 
*
          Señor, nos alertas de una religiosidad vacía de contenido.
           Quieres que nos presentemos ante el mundo como personas honradas,  
           sinceras.
 La violencia y tantos males de nuestro tiempo, 
           son fruto de corazones y mentes ambiciosas.
 

*           Ayúdanos, Señor Jesús a cambiar nuestro corazón
            y a  trabajar solidariamente, para cambiar el mundo. AMEN
                        

                                       Z U R I Ñ E 

Cañizares quiere volver a la misa en latí­n y de espaldas al pueblo

 

 

El prefecto de la Congregación del Culto Divino presenta al Papa la "reforma de la reforma litúrgica"

Religión Digital

Por José Manuel Vidal

24 AGOSTO 2009

un Cañizares en Roma “reconduciendo” la reforma litúrgica a propuesta de Benedicto XVI?. Pues eso: la vuelta a Trento. Misa en latín, de espaldas al pueblo y comunión en la boca. Al fin y al cabo son los deseos de este Papa. La vuelta a las misas tridentinas que él mismo ya hace algún tiempo ha empezado a aplicar (Redacción de R. C.)

 

 

 

  
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CONCIENCIA Y OBEDIENCIA

ATRIO
18-Agosto-2009    Josemaría Sarrionandia

Señor, popularmente, es el mayor de edad y, eventualmente, padre y dueño. El padre es el señor de la casa; la mujer y los hijos, consiguientemente, son siervos. Tanto entre los judíos como entre los romanos esta concepción era dominante y abusadora.

El mismo machismo es una ramificación de esta mentalidad, muy barajada en casi todas las culturas. Tanto se ha abusado, históricamente, de ella que, por reacción, hoy ha aparecido el feminismo buscando recuperar los derechos de la mujer como persona y, como todas las reacciones, también tiene sus exageraciones. Pero, en sustancia, es una reacción legítima y necesaria.

Derechos y deberes sólo cabe asignar a las personas, tanto a los varones como a las mujeres porque ambos fueron creados simultáneamente (Génesis 1, 27) y constituidos en señores de todo lo creado. Hay quienes atribuyen derechos a los animales debido a distorsionadas y confusas ideas de lo que son derechos; de hecho se trata de deberes humanos de no tratar a los animales con crueldad; tanto que los hombres son culpables de su crueldad y los animales no son culpables de su ferocidad. Culpa y mérito, conceptos derivados de deber y derecho, son ideas morales que no tienen aplicación en el mundo de los instintos. El que las cosas y los acontecimientos dicten deberes a los humanos no arguye que ellas y ellos tengan derechos.

 

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