El Parlamento Europeo y el Consejo Europeo, mediante la Decisión 1098/2008/CE, de 22 de octubre de 2008, designaron el Año 2010 como Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.
Con el Año Europeo contra la pobreza y la exclusión social se busca conseguir los siguientes objetivos:
– Reconocimiento de derechos: Hacer visibles y reconocer el derecho de las personas que se encuentran en situación de pobreza y exclusión social a vivir con dignidad y a desempeñar un papel activo en la sociedad, así como a participar como destinatarias en las políticas que se emprendan.
– Compartir la responsabilidad: Promover el apoyo social a las políticas de inclusión social enfatizando la responsabilidad colectiva e individual y fomentando el compromiso y la participación de todos los actores, tanto públicos como privados, en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
– Cohesión social: Trabajar por una sociedad más cohesiva y solidaria en la que nadie dude de los beneficios que tiene para toda la sociedad la erradicación de la pobreza, en el marco de un desarrollo sostenible y garantizado la igualdad de oportunidades.
– Compromiso y acción: Renovar el compromiso de la Unión Europea y sus Estados miembros respecto a la lucha contra la pobreza y la exclusión social e involucrar a todos los niveles políticos para conseguir la erradicación de la pobreza, impulsando con más fuerza la acción de los Estados miembros y de la Unión Europea en este ámbito.
El rebaño se está quedando sin pastores. Esta podría ser la conclusión del estado de la Iglesia católica en 2009. Benedicto XVI lo ha proclamado Año Sacerdotal para buscar una solución a la imparable crisis de vocaciones. Alarmados, los obispos españoles han estudiado el problema esta semana, a propuesta de su líder, el cardenal Antonio María Rouco. "Los sacerdotes somos menos y de más edad", dijo en su discurso ante la asamblea de la Conferencia Episcopal, el lunes pasado. En España hay 23.286 parroquias, pero 10.615 no tienen sacerdote residente. Son datos de 2005. La media de edad de los curas en activo es de 63,3 años. "En alguna zona alcanza los 72,04 años", expuso Rouco. Tampoco es menor la media de edad de obispos.