De izquierdas y cristiano, ¿incompatible?

Existe un sector de cristianos –difícil de cuantificar, aunque puede que no sea muy numeroso– que, con la llegada de Pedro Sánchez al poder, y de la ideología por él encarnada, se muestran dispuestos a colaborar y apoyar todas aquellas iniciativas que permitan regenerar la vida política, administrar de manera honesta y responsable los recursos de todo tipo, acoger a los emigrantes (incluidos los que se desplazan por motivos económicos) o promover una nueva convivencia en libertad y solidaridad entre los diferentes pueblos que conforman el Estado español. Sin olvidar, por supuesto, las políticas en favor de la igualdad o en defensa de las minorías y de los más necesitados. Se da mucha más cercanía, sostienen, entre el Evangelio y esta izquierda con entrañas humanitarias que la supuestamente existente entre la fe cristiana y las ideologías y proyectos liberales o neoliberales de los últimos años. Y no estaría de más recordar, apuntan, la necesidad de que las diferentes iglesias -particularmente, la católica– fueran dejando en la cuneta algunas de las muchas inercias que, acomodaticias con el poder, lastran –como losas– su radicalidad evangélica.

Hay otro sector –también difícil de cuantificar, pero tengo la impresión de que más numeroso que el anterior– para el que la llegada al Gobierno de la sensibilidad que encarna Pedro Sánchez augura, más pronto que tarde, una confrontación entre la izquierda y los cristianos. Y, por extensión, con las religiones en general. La beligerancia anticatólica, recuerdan, de la que ha hecho gala durante estos últimos años el actual presidente (y con él, algunos de sus actuales compañeros de viaje) es la punta de iceberg de una laicidad excluyente y restrictiva: «denuncia» (en otros momentos, «revisión») de los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado de 1979; exclusión de la religión confesional de la escuela; reducción de la enseñanza privada en favor de la pública o aprobación de una ley que «regule» el derecho a la libertad religiosa.

Con estas y otras iniciativas, sostienen, se busca retirar la religión del espacio público para hacer sitio a otra «civil» o laica al precio de asfixiar la pluralidad y la diversidad de cosmovisiones en dicho espacio. Esta agenda oculta se activará cuando sea políticamente posible, es decir, cuando la conjunción de dígitos parlamentarios y expectativas electorales lo permita.

Pero paralelo al debate entre estos dos grupos existe, también desde hace tiempo, otro entre las filas de la izquierda y del liberalismo de nuestro país y de Europa. Están, por un lado, los partidarios de llevar adelante la política de ‘religión civil’ sucintamente reseñada o algunos de sus puntos más emblemáticos, sin rehuir la confrontación y, cuando sea posible, recluyendo las diferentes cosmovisiones ‘no laicas’ al ámbito de lo privado: las religiones -y, concretamente, la católica– son reaccionarias, oscurantistas, intolerantes e insoportables. Y lo son ejerciendo una tutela desmedida no solo sobre la vida individual sino también sobre la social.     Leer más…

Jesús Martínez Gordo en El Diario Vasco, 6 de julio de 2018


 

El Foro Social insta a los gobiernos vasco y navarro a «explicitar el reconocimiento oficial de las víctimas de tortura»

Tras el informe «Tortura y malos tratos», aboga por «hacer frente a la problemática» de presos y huidos de ETA condenados por «declaraciones autoinculpatorias obtenidas bajo tortura».

El Foro Social Permanente ha instado a los gobiernos vasco y navarro a «explicitar el reconocimiento oficial de las víctimas de tortura» tras conocer todos los detalles del informe ‘Tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960-2014’ elaborado por el Instituto Vasco de Criminología y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) por encargo del Gobierno Vasco de la mano de los responsables de esta investigación al doctor en Medicina Paco Etxeberria y la doctora en Derecho Laura Pego.

Una delegación del Foro Social Permanente se ha reunido este viernes en el campus de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en San Sebastián con Pego y Etxeberria para analizar este informe, publicado el pasado diciembre, en el marco de las reuniones previas de cara al V Foro Social que se celebrará en octubre.

Tras recoger 1.027 testimonios en vídeo y audio y aplicar el Protocolo de Estambul a 202, el informe contabiliza 4.113 denuncias de malos tratos y torturas.

Para el Foro Social Permanente «ha llegado el momento de avanzar hacia un escenario «de pleno reconocimiento de todas las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de la tortura».      Leer más…

Diario de Noticias de Navarra, 6 de julio de 2018

 

 

 

Culto y espiritualidad

Culto es una palabra con un único significado pero que ha tenido manifestaciones muy diversas a lo largo de los tiempos. Para celebrarlo los creyentes han levantado estelas, han quemado incienso, han derramado aceite o sangre…

De un modo general, sin embargo, puede decirse que en el culto tiene lugar la destrucción de algo valioso como ofrenda a la divinidad, dueña y señora de todo lo creado.

Es el sacrificio, que, en su forma más antigua, que comportaba la muerte de animales o incluso de seres humanos, se mantuvo muchos siglos. Tantos y con tanta fuerza que la muerte de Jesús se interpretó como sacrificio expiatorio. Todavía hoy se sigue hablando del sacrificio de la misa.

A la vez, sin embargo, se desarrollaba una corriente que ponía el acento no en la destrucción de algo vivo sino, al contrario, en la construcción de vida. Ya es suficientemente conocido y citado el texto de Isaías:

“¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre?… ¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados y arrancar todo yugo? ¿No será partir tu pan al hambriento, y acoger en tu casa a los pobres sin hogar? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y no te apartes de tu semejante?” (Is 58,5 ss)

Es una corriente que desemboca en la recomendación de Pablo:

“Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una ofrenda viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto razonable.” (Rom 12,1)

Desde la historia de Abraham y su hijo hasta la recomendación de Pablo la palabra culto –y la de sacrificio, ligada a ella– ha dado un vuelco radical.

Espiritualidad es una palabra ahora muy utilizada para definir, igualmente, realidades muy diversas. Sin embargo, en todos los casos hace referencia a una experiencia de lo trascendente, sea o no directamente religiosa.

Mi propósito es ahora reflexionar sobre el culto y la espiritualidad cristiana y meditar sobre su mutua relación.     Leer más…

Carlos F. Barberá en Atrio, 9 de julio de 2018


La hora del papa Francisco

La transformación emprendida por el Pontífice, camino de los 82 años, se encuentra en un momento decisivo que determinará el éxito de su Papado y la herencia que deja.

Hace algunas semanas, el papa Francisco terminó una de sus misas matinales en Santa Marta y, al salir, cruzó dos palabras con un consejero cercano. La pregunta era más bien rutinaria. La respuesta fue sincera.

—¿Todo bien, Santidad?

—Mucha presión—, resopló Jorge Mario Bergoglio.

El pontificado del papa Francisco atraviesa una fase decisiva. Después de cinco años y medio intensos, algunas de sus grandes reformas han encallado o se encuentran despegando. La transformación económica, la estrategia de comunicación del Vaticano, la lucha contra los abusos o la reformulación de la curia han dado resultados dispares. La euforia inicial ha remitido, y también parte del eco mediático. Pronto tocará renovar el impulso reformista con nombramientos de cargos relevantes aún pendientes en la Secretaría de Estado, en el Consejo de Asesores (C9) y en puestos estratégicos del área económica. En junio ha proseguido la acelerada configuración de un colegio cardenalicio cada vez más a su medida, donde los purpurados que ha nombrado ya superan al resto. Pero las voces críticas no cesan. Son sectores conservadores. Pocos y muy localizados, principalmente en el área estadounidense, señalan fuentes de su entorno. “Ahí la derecha está organizada y tiene dinero”, apunta un veterano cardenal. Son voces persistentes, agresivas y, según alguna de la media docena larga de fuentes consultadas, ya piensan en el sustituto de Francisco.

El ala ultra entra a matar. Considera que Bergoglio, de 81 años, no ha actuado hasta ahora como corresponde a un Pontífice. El periódico conservador Il Tempo tituló la semana pasada a cinco columnas y con gran entusiasmo tipográfico: “Habemus Papa”. Una ironía surgida de un discurso en el que el actual jefe de la Iglesia comparó el aborto por causas médicas (malformaciones, enfermedades…) con las prácticas nazis para conservar la pureza de la raza. En el mismo sermón, subrayó también que una familia la forman solo un hombre y una mujer, algo que tranquilizó a la curva más exaltada de la Iglesia. Como si un Papa pudiera decir lo contrario. “Es el jefe de la Iglesia católica, no de una organización progresista. En temas sociales es abierto, pero doctrinalmente es tan conservador o más que Benedicto XVI. Quien piense que puede aprobar el aborto o los matrimonios de personas del mismo sexo está muy equivocado. Esa, desde luego, no será su herencia”, señala un miembro de la curia que despacha con él.

Francisco absorbe la presión y no suele transmitirla. Pero siempre que tiene ocasión de dar un discurso ante la curia —y ya van cinco— se queja de los chismorreos, de la falta de lealtad. De “la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos”, dijo estas navidades en el tradicional discurso a sus empleados. En los últimos meses ha visto incluso como le acusaban de hereje. “Esas críticas tocan a su corazón. Nunca hemos tenido en la Iglesia una revuelta tan fuerte de los conservadores contra el Papa.     Leer más…

Daniel Verdú en El País, 8 de julio de 2018


 

El padre más querido en tierra hostil (Santiago Agrelo)

El arzobispo de Tánger atiende desde hace once años a cientos de migrantes subsaharianos que se acercan a su diócesis: «No podemos dejarlos abandonados».

El arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo (Rianxo, A Coruña, 1942), festejó hace unos días su cumpleaños y once años al frente de la diócesis en el Norte de África. Pero su celebración es para los migrantes, que son su prioridad y a quienes visita en los bosques cercanos a Ceuta dos veces a la semana. Su imagen vestido con el hábito de franciscano por las calles tangerinas pertenece ya a la iconografía de la llamada «ciudad blanca». A las puertas de la catedral, donde se encuentra la sede de Cáritas y de Migraciones, siempre se acercan migrantes subsaharianos. Piden para comer, para el autobús, unos dirhams que los lleve a Boukhalef, el barrio migrante. Es conocido como «el cura que protege a los negritos». Son su mayor preocupación. Es el azote del discurso oficial, el español y europeo, en el tratamiento de la migración. Ve en cada uno de los migrantes el rostro de Cristo. Desde hace un año se habla de su jubilación, que parece ya más próxima.

Hace once años el entonces Papa Benedicto XVI le comunicó su nombramiento. «Soy el arzobispo de Tánger, un lugar difícil pero una misión muy hermosa», le dijo al Pontífice. A Santiago Agrelo le llamó la atención «la pequeñez a la vez que hermosura de la diócesis», pero sobre todo «su compromiso con los pobres». El titular de la diócesis tangerina no se considera instalado en exceso en la religiosidad sino más bien volcado en el cuidado de los migrantes. Su trabajo y tarea principal ha consistido en «mantener el espíritu de esta gente que trabaja en la diócesis, darles impulso desde el Evangelio y mantenerlos en contacto con Jesucristo, con el Señor».

Dirige una comunidad eclesiástica en un país musulmán, pero rompe los prejuicios. «Esta iglesia vive de cara a Marruecos. No pensamos solo en los cristianos sino en la gente de Marruecos y en los migrantes», dice Agrelo. En Tánger no se discrimina la ayuda. «Todas las ayudas que ofrecemos no las pagan, como cualquier otra que presta la Iglesia, los beneficiarios sino las instituciones, de donde proceden nuestros recursos», aclara el arzobispo. En cuanto a las relaciones con el Reino Alauita se muestra así de contundente: «En Marruecos la Iglesia católica es más estimada que en España». Considera que los prejuicios de los europeos y católicos respecto a los musulmanes «no existirían si no fuera por una historia de enfrentamientos y de luchas entre los dos mundos. Esos prejuicios proceden del miedo, pero eso se soluciona cuando dos personas se miran cara a cara y todo ese miedo desaparece». Su concepto de la comunidad, de la Iglesia como un solo cuerpo lo dice todo: «Necesitamos reconocer que la humanidad es única, y no nos enteramos de que somos uno, un solo cuerpo, como dice el Evangelio. Hay que romper esas fronteras de los prejuicios y miedos al otro y tener disposición de servicio. Esta Iglesia lo ha entendido y de ahí que seamos una Iglesia a los pies de la humanidad, donde no existen las fronteras entre los seres humanos».

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Juan Luis Tapia en La Razón, 3 de julio de 2018

El Vaticano impulsa un «movimiento masivo» para cuidar el planeta

La Santa Sede, preocupada por «el estado de precariedad de la casa común». Encuentro mundial con motivo del tercer aniversario de la Laudato Si.

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral presidido por el cardenal Turkson, con ocasión del tercer aniversario de la encíclica Laudato si’ y preocupado «por el estado de precariedad» de la casa común, convoca un diálogo que pueda atender esta urgencia escuchando «tanto el grito de la tierra como el grito de los pobres», para «distanciarse del paradigma tecnocrático» y de su cultura del descarte e impulsar un gran «movimiento masivo» a favor del cuidado del planeta, según se relata en la convocatoria.

Todo ello con un enfoque ecológico integral que ofrezca respuestas, «líneas de acción concretas y participativas», tanto para implicarnos a nivel personal como colectivamente desde lo local a lo internacional y teniendo en cuenta criterios éticos, económicos, financieros o políticos. El Dicasterio que atiende la «humanidad sufriente» vuelve a priorizar la atención a las víctimas para avanzar en líneas de acción que implique «a todas las personas de buena voluntad».

En opinión de Toni Santamaría, esta convocatoria es especialmente importante para el MMTC, entre otras razones, porque «los miembros de nuestros movimientos viven en países y continentes que sufren directamente el desprecio y la falta de cuidado de la casa común y cargan con sus negativas consecuencias». Junto a esto, «la encíclica nos aporta una perspectiva global e integral a nuestro compromiso cristiano: salvar la creación, es decir, salvar la tierra y salvar a los que la habitamos», añade. El MMTC quiere contribuir al respeto y cuidado del medioambiente, sustrato imprescindible para la vida, consciente de que «las convicciones de la fe ofrecen (…) grandes motivaciones para el cuidado de la naturaleza y de los hermanos y hermanas más frágiles», como ha dicho Francisco.

Encuentro con vistas a una agenda de eventos y cumbres mundiales

La conferencia inteacrnional tiene la voluntad de incidir en próximos eventos mundiales. El plan de acción que se prevé consensuar para el cuidado de nuestra casa común tendrá especial vinculación con seis próximas citas.

La primera de ellas arranca el 1 de septiembre y finaliza el 4 de octubre, como una época privilegiada para orar y comprometerse por el cuidado de la casa común, en lo que se denomina Tiempo para la Creación, un encuentro de movilización ecuménica.     Leer más…

Abraham Canales en Religión Digital, 3 de julio de 2018

La ley del celibato no tiene fundamento bíblico

Mujeres y casados pueden ser ordenados sacerdotes. Es urgente que la Iglesia estudie este asunto a fondo y sin miedo.

El Concilio Vaticano Primero, en la Constitución dogmática «Dei Filius» (año 1870), cap. 3º, definió que «deben creerse con fe divina y católica todas aquellas cosas que se contienen en la palabra de Dios escrita o tradicional («in verbo Dei scripto vel tradito continentur»), y son propuestas por la Iglesia para ser creídas como divinamente reveladas» (Denzinger – Hünermann, nº 3011).

Toda afirmación (o toda práctica) que no entre en el contenido de esta afirmación dogmática puede ser modificada por la autoridad suprema de la Iglesia. En cuanto a las verdades o actividades, que se justifican por el llamado «Magisterio Ordinario Universal» de la Iglesia, debe tenerse cuidado y no concederles un valor absoluto e intocable, ya que, como es bien sabido y por poner un ejemplo, durante siglos, se pensó que era verdad de fe que el sol daba vueltas en torno a la tierra, hasta el extremo de condenar a Galileo cuando afirmó lo contrario. Y hoy sabemos que quien tenía razón era Galileo.

Un problema importante, que la Iglesia tiene en la actualidad, en lo que se refiere a las «verdades de fe», está en que se puede (y a veces sucede que) hay hechos «históricos» o «sociológicos» a los que se les concede un «valor dogmático». Esto exactamente es lo que sucede cuando nos preguntamos si las mujeres o las personas casadas podrán ser sacerdotes.

En cuanto a las mujeres, en la Antigüedad, no tenían los mismos derechos que los hombres. Por eso no podían ser testigos oficiales de nada. Ni tomar decisiones sobre otros. Ni sobre ellas mismas (J. Jeremias, «Jerusalén en tiempos de Jesús», Madrid 1977, pg. 371-387). Es lógico que, en tales condiciones, no podían ejercer cargos de responsabilidad en instituciones públicas. Hoy la situación social y legal de la mujer es completamente distinta. Y, en todo caso, lo que no se puede hacer es convertir en revelación divina lo que no pasa de ser una situación social ya superada. La Iglesia no tendrá credibilidad mientras siga manteniendo la desigualdad de la mujer en dignidad y derechos respecto al hombre.

En cuanto a las personas casadas, el Evangelio no impone ningún mandato respecto al celibato. Por otra parte, el apóstol Pablo dice que es un derecho de los apóstoles vivir y viajar con una mujer cristiana, como lo hacían Pedro y los parientes del Señor (1 Cor 9, 5). La continencia de los sacerdotes empezó a imponerse a comienzos del s. IV, en el concilio de Elvira (Granada). Y la ley del celibato se impuso progresivamente en la Edad Media. Se fijó como ley a partir del concilio segundo de Letrán (en 1138).     Leer más…

José María Castillo en Religión Digital, 29 de junio de 2018

¿Por qué no puede haber cenas eucarísticas sin sacerdote?

Hay laicos que no soportan más el modo en que los curas celebran la liturgia. Debiera ya ahora ensayarse nuevas modalidades de celebrar fraternalmente la fe.

Imaginemos que entra en la humanidad un virus letal que mata a la tercera parte de los seres humanos y, por una razón desconocida, mueren todos los sacerdotes, todos los obispos y el Papa. El desastre eclesial que se produce es mayor. Los cristianos se encuentran completamente desorientados. Una vez que vuelve la calma, sin embargo, surge la necesidad de continuar juntos. He aquí que en distintas partes del planeta en que la Iglesia aún está presente, surge la misma pregunta: «¿quién celebrará la eucaristía?».

El sacerdote al consagrar la hostia, alzándola lo más posible, los extasiaba. Ahora en cambio experimentan una carencia que no saben cómo calmar. Les parece que no hay Iglesia sin lectura de las Escrituras y sin poder comulgar con Cristo. ¿Qué pueden hacer para recordar la entrega de Jesús, su muerte y su resurrección? Sin rememorar a Jesús y sin compartir su mesa, piensan, el cristianismo se licuará dentro de poco. Seguirá habiendo fe, sí, pero no en el Dios en quien Jesús creyó.

Hace tiempo que vengo escuchando de comunidades que no tienen un sacerdote que celebre en ellas la eucaristía. Me dicen que en Brasil algo así como la mitad de las comunidades carecen de él. Me parece que, puestos los ojos en el futuro, debiera ya ahora ensayarse nuevas modalidades de celebrar fraternalmente la fe.

Sé de una comunidad que se reúne una vez al mes: sus integrantes deciden allí mismo quién puede presidir la celebración eucarística, llevan pan y vino corrientes, cuentan con una plegaria eucarística que se consiguieron creo que en Bélgica, comparten lo que está ocurriendo en sus vidas y, por supuesto, leen y comentan entre todos la Palabra. Llaman a estas reuniones «eucaristías» como si realmente lo fueran.

Los motivos para hacer algo así son varios. Pero ellos, por de pronto, no soportan más el modo en que los párrocos y otros curas celebran la eucaristía. Les parece que, conforme cambia la cultura, las maneras de hacerlo traicionan cada vez más la intención del Vaticano II de dar participación a los fieles. La fundamentación teológica para proceder así es esta: en el sacramento del bautismo, aseguran, están contenidos todos los sacramentos de la Iglesia. Los bautizados y bautizadas pueden eventualmente extraer de su sacerdocio bautismal el servicio sacerdotal y actualizarlo. En los mismos cristianos, dicen, la Iglesia se da en plenitud.     Leer más…

Jorge Costadoat en Religión Digital, 30 de junio de 2018

La eutanasia a debate

La muerte impone respeto, más aún, miedo y pavor. No es para menos, ya que, como afirma el filósofo de la esperanza Ernst Bloch, es la más fuerte y trágica anti-utopía, la mayor certeza, la manifestación privilegiada de la nada, la mayor desilusión, la aniquilación de toda dicha y la disolución de la comunidad. “Las mandíbulas de la muerte aniquilan todo”, concluye. A su vez, la regulación sobre la muerte plantea problemas de todo tipo.

Unos son de carácter religioso-fundamentalista: Dios es el señor de la vida y de la muerte, la da y la quita cuando quiere y el ser humano no tiene derecho a disponer de ella. La imagen de Dios a la que se apela es la de una divinidad feudal, que se considera dueño de vidas y haciendas. Otros problemas son de carácter moral: se argumenta que la eutanasia constituye el mayor atentado contra la vida de los seres humanos que debe ser condenado sin excepciones.
Otros argumentos en contra de la eutanasia son jurídicos: la vida es el bien más preciado a proteger en cualquiera situación. Hay todavía una cuarta dificultad de orden ascético-religioso para rechazar la regulación de la eutanasia en el caso de personas en situaciones de sufrimiento extremo: el sufrimiento es inherente a la vida humana y tiene carácter redentor.

La eutanasia se ha convertido también en un problema político y en un tema incómodo para el poder legislativo que con frecuencia se ve amordazado por concepciones religiosas, que dificultan su regulación o la restringen, incluso en sociedades secularizadas y Estados no confesionales, como son la mayoría de los países europeos.

Ahora bien, yo creo que las razones contrarias a la eutanasia se desvanecen al constatar que tanto pensadores creyentes de diferentes religiones como intelectuales no creyentes de diferentes tendencias ideológicas coinciden en el derecho a la misma y recurren a razones religiosas, morales y de conciencia para defenderla. Veamos tres ejemplos especialmente luminosos.
En su bello y esperanzador libro Una muerte feliz (Trotta, 2016), el teólogo católico Hans Küng expresa su deseo de morir consciente y despedirse digna y humanamente de sus seres queridos, morir sin nostalgia, ni dolor por la despedida, con completa conformidad, profunda satisfacción y paz interior. Y se pregunta: “Todos tenemos una responsabilidad sobre nuestra vida. ¿Por qué vamos a renunciar a ella en la etapa final?” Leer más…

Juan José Tamayo en Redes Cristianas, 28 de junio de 2018

Por qué los curas ya no amenazan con el Infierno

Francisco dijo a un periodista italiano que el Infierno no existe y se desató la polémica. El debate lo cerró en 1999 Juan Pablo II: “El Infierno no es un lugar» sino la situación de quien se aparta de Dios.

Erasmo perdía la paciencia ante las interminables disputas de decenas de teólogos (teologuchos los llama en Elogio de la locura) reunidos para discutir sobre si era pecado menos grave matar a un millar de hombres que coser en domingo el zapato de un pobre. Con el tiempo, surgieron dilemas más paradójicos, como la muy moderna sutileza en torno al vicio de fumar. ¿Se puede fumar mientras se reza? Qué irreverencia. ¿Y rezar mientras se fuma? Eso sería un acto de piedad. En cambio, ni en tiempos de Erasmo, Lutero o Ignacio de Loyola, quinientos años atrás, ni en los siglos posteriores, se discutió sobre la existencia del Infierno, el Cielo, el Purgatorio o el Limbo. Habrían sido herejías insoportables. Sin embargo, lo impensable ocurrió el verano de 1999 cuando Juan Pablo II corrigió el Más Allá de manera solemne. El Cielo, dijo el Pontífice polaco,no es «un lugar físico entre las nubes». El Infierno tampoco es «un lugar», sino «la situación de quien se aparta de Dios». Y el Purgatorio es un estado provisional de «purificación que nada tiene que ver con ubicaciones terrenales”.

Lo curioso es que una corrección que resultó pacífica cuando la predicó el conservador Juan Pablo II se ha vuelto escandalosa 18 años más tarde cuando la reitera, sin darle importancia, el papa Francisco, argentino y jesuita. Lo hizo la pasada Semana Santa en declaraciones al fundador del periódico italiano La Repubblica, Eugenio Scalfari. Preguntado por qué pasa con las almas de las personas pecadoras cuando mueren, contestó: «No son castigados. Aquellos que se arrepienten obtienen el perdón de Dios, pero aquellos que no se arrepienten y no pueden ser perdonados desaparecen. El infierno no existe, la desaparición de almas pecadoras existe».

Desde entonces, no paran de escucharse execraciones contra Francisco, en boca de católicos puristas, pero también desde la Curia romana y entre cardenales, tachándolo, como poco, de hereje o masón. Incluso la oficina de Prensa del Vaticano le ha rectificado con el argumento de que Scalfari, el periodista más respetado en Italia a sus 94 años, con quien Francisco gusta de conversar durante horas, había transcrito inadecuadamente las palabras del Papa. “Los entrecomillados que aparecen no se deben considerar como una reproducción fiel de las palabras del Santo Padre», decía su comunicado.

Esta aclaración no evitó la catarata de críticas…     Leer más…

Juan G. Bedoya en El País, 24 de junio de 2018